#4 Tiempos
¿Quién es quién? | Columna de Víctor Meade C.
SIGAMOS DERECHO.
Cuando yo uso una palabra —insistió Humpty Dumpty con un tono de voz más bien desdeñoso— quiere decir lo que yo quiero que diga…, ni más ni menos.
—Lewis Carroll, A través del espejo
Si el día de hoy decidiéramos leer la primera edición del Quijote, posiblemente no entenderíamos nada. El lenguaje evoluciona y se adapta a las necesidades de las personas; es una herramienta que está en función nuestra y no al contrario. Los significados cambian, algunas palabras pierden eficacia, algunas otras se crean y los conceptos se vuelven más complejos para lograr acercarnos a describir la realidad de una manera más precisa.
La precisión de las palabras que utilizamos es de suma importancia en todos los ámbitos de nuestras vidas: sería trágico, por ejemplo, que un médico confunda las palabras con las que diagnostica a su paciente. Imaginemos también la importancia de las palabras en el mundo jurídico; sería una sobresimplificación decir que si todas las personas domináramos el abogañol, podríamos prescindir de las y los abogados, pero sí es una realidad que gran parte de la labor de un abogado es traducir las situaciones del mundo real al lenguaje de las normas jurídicas.
Está clara importancia de las palabras y sus significados toma especial relevancia en el momento en que se utilizan de manera inadecuada, y más aún cuando son utilizadas desde una tribuna de poder, en un intento por modificar la realidad y no de describirla. Inevitablemente viene a la mente el caso del presidente López Obrador y el juego de palabras tan coordinado que muy exitosamente ha logrado incrustar en la discusión pública: transformación, conservadurismo, bienestar, pueblo, entre otras. En esta ocasión me ocuparé únicamente del conservadurismo y de cómo ha cambiado la manera en la que se entiende este concepto, a la luz del paradigma de la “4T”.
La palabra conservador proviene del latín conservator, que significa “el que guarda todo”. Las partes que conforman esta palabra son el prefijo con, que significa “completamente”; servare que significa “guardar, preservar o tener”; y el sufijo dor que significa “el que hace la acción”. Si a conservador le añadimos el sufijo ismo, nos estaremos refiriendo ya a la actividad, sistema o doctrina.
En cuanto a las bases teóricas, los inicios del conservadurismo están fincados en los años posteriores a la Revolución Francesa. En el marco del surgimiento del Tercer Estado y del debilitamiento de la élite que ostentaba el poder, nace una necesidad —de esos mismos grupos— por justificar y legitimar a los derechos, privilegios y prerrogativas que ahora estaban en peligro de desaparecer. Sobre esta misma línea, el escritor irlandés Edmund Burke desarrolló las bases de la teoría conservadora en su libro Reflections on the Revolution in France , publicado en 1790. En dicho libro, Burke argumenta, entre otras cosas, que el cambio debía de darse de manera gradual y constitucional, no por medio de una revolución, ya que en el proceso se le perdía el respeto a la tradición y a los valores del pasado. Años después, en 1808, el vizconde François-René de Chateaubriand comienza a publicar en Francia un periódico llamado Le Conservateur, donde expresaba sus ideas políticas y proponía la defensa de la nación histórica francesa, aunque con principios liberales.
Para 1826 la obra de Burke ya se vendía traducida en las librerías de la Ciudad de México. El conjunto de ideales y de personas que buscaban que el orden tradicional imperara ante las ideas liberales encontraría en Lucas Alamán a su máximo exponente, quien buscó reformar la Constitución de 1824 para lograr un gobierno controlado por la aristocracia. Así, Alamán promovió la instauración de una monarquía extranjera en el gobierno mexicano, bajo las banderas de unidad nacional, orden civil y libertad política .
Eventualmente nació el Partido Conservador y fueron fuertes promoventes de la llegada de Maximiliano al país. El gusto fue corto; las políticas implementadas por el monarca estuvieron más cargadas hacia el lado liberal. Corto, también, porque los liberales ascendieron y lograron la restauración de la República solo tres años después de iniciado el segundo imperio. El destino de Maximiliano ya todos lo conocemos.
Durante el porfiriato, los periódicos hablaban del “nuevo conservadurismo”, materializado en la burguesía. Estos nuevos conservadores promovieron el discurso de que eran “gente de bien”, pregonando superioridad moral y promoviendo la preservación de prerrogativas y derechos de clase para la élite religiosa del país. El Partido Conservador transicionó a ser el Partido Católico Nacional y, décadas después —en 1939—, se convirtieron en el Partido Acción Nacional.
En ese contexto, el conservadurismo sufrió de varios atropellos, pues gobernaba el Partido de la Revolución Mexicana y existían solo dos ideologías: los que estaban del lado del partido en el poder y los que no. Estos segundos recibían en automático la etiqueta de reaccionarios; naturalmente, en esa categoría caía Acción Nacional. Fue un gran triunfo para el conservadurismo mexicano la llegada a la presidencia de Fox; el PAN ya integraba dentro de sus filas a las familias de clases altas de los estados del norte del país, además de contar con mucho apoyo en el Bajío.
El problema que hoy le ataña al conservadurismo mexicano es su pragmatismo político y su desdibujamiento ideológico. Recordemos que el PAN formó coalición con MC y el PRD para contender por la presidencia, así como también el PES —de extrema derecha—, que terminó aliándose con Morena y el PT. Le ataña al conservadurismo, también, el problema de que el presidente López Obrador cada día les añade nuevos adeptos. Bajo la misma lógica del PRM, el presidente ha dividido en dos a la población: los que están con él y los que no. Para fines prácticos, califica de conservadores a todas aquellas personas que no comulgan con su proyecto de “transformación”.
Lo peligroso de realizar esta tajante distinción es, claro, la polarización de la sociedad, aunque más allá de eso, está mezclando conceptos que no son compatibles, y que además no pueden cambiar por su mera voluntad de antagonizar a sus adversarios políticos. Al día de hoy, el verdadero conservadurismo mexicano se encuentra en la adversidad a dejar atrás las prácticas misóginas, las jerarquías, el privilegio y demás lastres. En cuanto a políticas específicas, el conservadurismo se encuentra en la férrea oposición a temas como la despenalización del aborto, del uso lúdico de la marihuana, del matrimonio igualitario, de la adopción para familias homoparentales, entre otras. Lo curioso aquí es que precisamente son estas prácticas y políticas las que no son ninguna prioridad para el presidente en turno.
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Acento Ajeno
Arrancó la carrera, todos la van perdiendo | Columna de Haniel Valdés
Acento ajeno
Por: Haniel Valdés Velázquez
La competencia por la elección de 2027 ya sabemos que inició hace un rato, ¿a quién le importan los tiempos electorales cuando ni Ceepac hace su chamba, ni a los políticos les importa respetar lo establecido? Aquí lo que hace falta es ganar.
Ahora, podemos ir revisando cómo va esa carrera, quienes van primero y quienes se rezagaron, pero hagamos un análisis serio y real, no mirando encuestas de esas que casualmente suelen dar ganador al que la pagó. Y lo cierto es que el ganador real hasta ahora no es ninguno.
Las batallas electorales deben pelearse en todos los terrenos, pero casi siempre es la prensa el más complicado, y el que suele dejar al ganador. Esta vez, más que nunca les está pasando factura ese campo minado que es la comunicación, han querido meterse de a lleno en el papel de comunicar, pero terminan desinformando.
Me resulta difícil de entender ¿quién aconseja a los políticos potosinos?, ¿de dónde salieron sus grupos de comunicación?, todos parecen tener un mismo objetivo, que el rival pierda, en lugar de centrarse en que su patrón gane la campaña.
Los dime y diretes que cada vez vemos más en las conferencias de prensa, los empujones e interrupciones por pseudocomunicadores e influencers de turno de páginas de facebook autoproclamadas medios, que acompañan cada banquetera, no solo demuestran la falta de educación formal, civismo y ética periodística que consume al gremio, también evidencia carencias que ya no son de la persona, vienen desde la academia y los nuevos “periodistas” que se están formando.
Pero volviendo al tema de los que hacen boletines y posts para informar que sus jefes trabajan, ¿no hay algo más que necesite comunicarse? ¿de verdad es siempre “gracias al trabajo inconmensurable del supremo líder de tal o más cuál municipio/estado/entidad” que las cosas se solucionan?
Donald Trump en su primera campaña presidencial echó a perder la prensa internacional, en números su campaña fue maravillosa, pero es un modelo netamente primermundista, la heroización, el convertir a personajes políticos en protagonistas de Marvel funcionan en economías donde la fuerza del voto está en los grandes empresarios y en poder de las multinacionales, todos quieren al empresario exitoso dirigiendo su país.
En latinoamérica solo hay un caso donde ese modelo de prensa ha funcionado, Nayib Bukele controla los medios de El Salvador y su triunfalismo lo posicionó como el presidente con mayor aceptación del mundo. En México hubo un caso muy positivo, pero al que no le alcanzó, fue la pasada campaña presidencial de Máynez, donde mientras dos señoras se la pasaban criticándose entre sí y hablando de administraciones pasadas, el emeceísta se posicionó como el más votado de su partido en una carrera por la presidencia.
¿Pero, qué pasa en el interior de los estados, en los municipios? Las personas no creen en héroes, no les importan los muchos adjetivos que acompañan a las autoridades en las notas institucionales, el pueblo busca ver sus problemas resueltos y no siempre se acuerda de quién los soluciona.
Todas las notas periodísticas y boletines institucionales parecieran redactados por la misma persona, o el mismo usuario de chatgpt, “gracias a la labor de”, “por indicación de”, “con la guía de”, no solo dejas de reconocer al que sí estuvo al sol medio día tapando el bache o 4 meses haciendo una carretera o puente, logras hartar al lector de escuchar el mismo nombre y el mismo cargo 100 veces al día, cuando lo cierto es que a veces ni por su colonia se le ha visto.
Hay campañas peores: la zumayezca idea de que los bots cuentan en urnas es de político novato. Lo peor es que le copiaron la idea y ahora sus rivales la replican en sus propias granjas, para atacar medios aliados a su contraparte.
Ojalá me equivoque, pero nos esperan 12 meses de bombos y platillos de un lado y de otro, todos jugando a ser el ganador y bombardeando al rival con cuanta tontería (o no) aparece.
No hay charla cercana con el pueblo (aunque nos hagan creer que sí), no hay investigación, búsqueda de los problemas reales que aquejan a los potosinos, solo buscan hacer estructuras cada vez más grandes para autos, prometer agua, y bombardear sus actos y sus redes de promesas vacías que saben no van a resolver los problemas.
La carrera inició, pero esta vez casi nadie está mirando la carrera en sí, ni a sus corredores, andan pendientes de los comentarios de “narradores” que no están tampoco mirando a la pista. La descomunicación va a la cabeza, y seguramente será la vencedora.
Donde reinan las mentiras repetidas hasta el cansancio, los triunfalismos, y la vieja costumbre de intentar humillar al rival, el éxito nunca será para el periodismo o la verdad, solo para quien se siente en el trono y para aquellos que decidan seguirle el juego.
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#4 Tiempos
Una figura representativa de la literatura potosina, Ramón F. Gamarra | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
En el siglo XIX se desarrolla el género de novela en San Luis Potosí al que desde entonces han contribuido excelentes plumas potosinas entre quienes se encuentran: Francisco de Paula Palomo, Francisco de Asís Castro, Alberto Sustaita Zavala, Eugenio Verástegui, Agustín Vera, Adolfo Antonio de Alba, Miguel Álvarez Acosta, Rafael Montejano y Aguiñaga, Jesús Goytortúa Santos, Teodoro Torres, Jorge Piñó Sandoval, Jesús R. Alderete, Jorge Ferretis, Manuel José Othón, entre otros, y de manera especial Ramón Francisco Gamarra que fue de los primeros en editar una novela en San Luis Potosí.
Ramón Francisco Gamarra nació en San Luis Potosí alrededor de 1828. Participó de manera activa en la política potosina del siglo XIX siendo liberal, entre las actividades que realizaría se encuentra el periodismo, donde igualmente destacaría codirigiendo en 1885 El Diablo Verde, en 1867 fue director de El Fantasma y, en 1868 de La Charanga. En 1874 fue redactor de El Potosino, que fue un periódico que impulsó la candidatura para gobernador del estado de Manuel Muro, historiador potosino. De los periódicos oficiales del gobierno del estado, fue redactor de La Unión Democrática junto a Rafael Castillo.
En el gobierno del estado fue secretario de gobierno de tres gobernadores, Vicente Chico Sein, Degollado y Bustamante, fue también diputado en varias ocasiones. Al retirarse de la vida política, fue bibliotecario del Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí.
En el ámbito literario, en 1868, escribió una de las primeras novelas potosinas El Filántropo, la cual se conserva en forma manuscrita, al igual que sus Memorias de un Espiritista y la Historia Contemporánea de San Luis Potosí.
En 1885 publicó por entregas Catecismo popular de la doctrina democrática y, en 1886, Ellos, un singular texto donde Gamarra aclara: “es un episodio de fondo cristiano y de forma realista que corresponde al volumen XII de mis Ensayos Literarios”. Este texto fue escrito en 1878 y publicado ocho años después por la Imprenta de Dávalos en San Luis Potosí.
Como suele suceder con los autores que mencionamos al principio, su obra no es muy conocida, existen escasas ediciones lo que ocasiona no sea difundida, a pesar de ser considerado como una figura representativa de la literatura potosina del siglo XIX, además de su contribución al periodismo y la narrativa histórica, lo que lo lleva a ser uno de los autores relevantes en la cultura decimonónica.
Ellos, sería la novela más conocida, novela que aborda eventos históricos en un ámbito narrativo. La novela fue reeditada por el Colegio de San Luis en 1999 dentro de la serie Literatura Potosina 1850-1950, coordinada por Ignacio Betancourt.
En la presentación de Ellos, que hace el Colegio de San Luis nos indica la trama principal de la novela de Gamarra donde el autor recrear “una excepción horrorosa y rigurosamente histórica de que el amor de la madre hacia sus hijos, está siempre creciente”.
Relato alucinante en torno al incesto donde, como un mural, Gamarra intercala cuadros de costumbres, situaciones fantásticas y reflexiones culteranas acerca del mal y sus insospechadas manifestaciones. Con un recurso muy contemporáneo al ‘documentar’ la realidad, el escritor presenta una genealogía demoniaca y nos conduce ´por los vericuetos de un San Luis sorprendente y sórdido.
El abigarramiento de la narración estalla en un desenlace polifónico, cuya verosimilitud no resulta de su desarrollo anecdótico sino del extraño humor negro que caracteriza al autor.
Esta edición de El Colegio de San Luis nos permite conocer una de las obras de Ramón Francisco Gamarra, que posiblemente pueda aún conseguirse en esa institución o, al menos ser consultada en su biblioteca.
Ramón Francisco Gamarra, el político, periodista y escritor cuya obra merece ser rescatada, murió en San Luis Potosí el 18 de abril de 1886.
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#4 Tiempos
Presupuesto de Apertura 26 | Columna de Arturo Mena “Nefrox”
TESTEANDO
El torneo ha comenzado y no de la mejor forma para el Atlético de San Luis. Más allá de la derrota en la jornada 1 frente a Cruz Azul en casa, lo verdaderamente preocupante es lo complicado que se ven las primeras fechas para el equipo potosino, las ocho primeras jornadas parecen duelos difíciles de superar, sumado al fuerte compromiso de la Leagues Cup, lo que no parece dar muchos ánimos y más bien se pide paciencia tanto para jugadores como para la afición. Pero hagamos el presupuesto de puntos, como cada inicio de torneo.
J1.- Cruz Azul: derrota 0 puntos
J2.- Tigres: derrota 0 puntos
J3.- Tijuana: empate 1 Punto
J4.- América: derrota 1 Punto
J5.- Pachuca: derrota 1 Punto
J6.- Monterrey: derrota 1 Punto
J7.- Chivas: derrota 1 Punto
J8.- León: derrota 1 Punto
J9.- Necaxa: victoria 4 Puntos
J10.- Pumas: derrota 4 Puntos
J11.- Santos: victoria 7 Puntos
J12.- Toluca: derrota 7 Puntos
J13.- Querétaro: victoria 10 Puntos
J14.- Atlante: victoria 13 Puntos
J15.- Atlas: victoria 16 Puntos
J16.- Juárez: victoria 19 Puntos
J17.- Puebla: victoria 22 Puntos
Según el presupuesto, los 22 puntos serán insuficientes para una clasificación a la liguilla, pero aún más preocupante es la baja suma de puntos en las primeras jornadas, llegando a la semana 9 del campeonato con apenas una victoria y solo 4 puntos, esto debido al complicado calendario que tiene el cuadro potosino.
El panorama no es alentador para un equipo que se ha reforzado poco y ha perdido al jugador más valioso de la temporada pasada, un equipo que no se vio bien los campeonatos anteriores y que no promete un futuro distinto. La afición tendrá que ser paciente y entender que la reestructuración parece no ser completa en el plante l, que las cosas pueden mejorar pero no lucen bien y menos con la forma en que el calendario se ha acomodado terriblemente para el equipo.
Por otro lado, creo que la directiva y cuerpo técnico saben bien a qué se enfrentan, conocen sus debilidades y saben lo complejo que parece el torneo en puerta, seguramente la planeación del campeonato no los tomó por sorpresa y sepan bien cuál es la ruta a seguir bajo esta circunstancia, a su vez, tranquilizar a los jugadores que seguro serán los más golpeados si los resultados no se dan.
Del lado de la afición y jugadores, queda cerrar filas, parece que se avecina un torneo más para el olvido, de esos que se va a sufrir más que gritar el gol a favor, ojalá yo esté equivocado, pero parece que no será así, parece que el destino está marcado y no suena muy alentador.
Toca esperar, apoyar, trabajar y sobre todo aguantar, que este proyecto sume y que encuentre en su humilde plantel, jugadores que demuestren y levanten la mano en un torneo en donde el presupuesto se ve, más que complicado.
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