septiembre 1, 2026

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#4 Tiempos

¿Quién es quién? | Columna de Víctor Meade C.

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SIGAMOS DERECHO.

Cuando yo uso una palabra —insistió Humpty Dumpty con un tono de voz más bien desdeñoso— quiere decir lo que yo quiero que diga…, ni más ni menos.

—Lewis Carroll, A través del espejo

 

Si el día de hoy decidiéramos leer la primera edición del Quijote, posiblemente no entenderíamos nada. El lenguaje evoluciona y se adapta a las necesidades de las personas; es una herramienta que está en función nuestra y no al contrario. Los significados cambian, algunas palabras pierden eficacia, algunas otras se crean y los conceptos se vuelven más complejos para lograr acercarnos a describir la realidad de una manera más precisa.

La precisión de las palabras que utilizamos es de suma importancia en todos los ámbitos de nuestras vidas: sería trágico, por ejemplo, que un médico confunda las palabras con las que diagnostica a su paciente. Imaginemos también la importancia de las palabras en el mundo jurídico; sería una sobresimplificación decir que si todas las personas domináramos el abogañol, podríamos prescindir de las y los abogados, pero sí es una realidad que gran parte de la labor de un abogado es traducir las situaciones del mundo real al lenguaje de las normas jurídicas.

Está clara importancia de las palabras y sus significados toma especial relevancia en el momento en que se utilizan de manera inadecuada, y más aún cuando son utilizadas desde una tribuna de poder, en un intento por modificar la realidad y no de describirla. Inevitablemente viene a la mente el caso del presidente López Obrador y el juego de palabras tan coordinado que muy exitosamente ha logrado incrustar en la discusión pública: transformación, conservadurismo, bienestar, pueblo, entre otras. En esta ocasión me ocuparé únicamente del conservadurismo y de cómo ha cambiado la manera en la que se entiende este concepto, a la luz del paradigma de la “4T”.

La palabra conservador proviene del latín conservator, que significa “el que guarda todo”. Las partes que conforman esta palabra son el prefijo con, que significa “completamente”; servare que significa “guardar, preservar o tener”; y el sufijo dor que significa “el que hace la acción”. Si a conservador le añadimos el sufijo ismo, nos estaremos refiriendo ya a la actividad, sistema o doctrina.

En cuanto a las bases teóricas, los inicios del conservadurismo están fincados en los años posteriores a la Revolución Francesa. En el marco del surgimiento del Tercer Estado y del debilitamiento de la élite que ostentaba el poder, nace una necesidad —de esos mismos grupos— por justificar y legitimar a los derechos, privilegios y prerrogativas que ahora estaban en peligro de desaparecer. Sobre esta misma línea, el escritor irlandés Edmund Burke desarrolló las bases de la teoría conservadora en su libro Reflections on the Revolution in France

, publicado en 1790. En dicho libro, Burke argumenta, entre otras cosas, que el cambio debía de darse de manera gradual y constitucional, no por medio de una revolución, ya que en el proceso se le perdía el respeto a la tradición y a los valores del pasado. Años después, en 1808, el vizconde François-René de Chateaubriand comienza a publicar en Francia un periódico llamado Le Conservateur, donde expresaba sus ideas políticas y proponía la defensa de la nación histórica francesa, aunque con principios liberales.

Para 1826 la obra de Burke ya se vendía traducida en las librerías de la Ciudad de México. El conjunto de ideales y de personas que buscaban que el orden tradicional imperara ante las ideas liberales encontraría en Lucas Alamán a su máximo exponente, quien buscó reformar la Constitución de 1824 para lograr un gobierno controlado por la aristocracia. Así, Alamán promovió la instauración de una monarquía extranjera en el gobierno mexicano, bajo las banderas de unidad nacional, orden civil y libertad política

.

Eventualmente nació el Partido Conservador y fueron fuertes promoventes de la llegada de Maximiliano al país. El gusto fue corto; las políticas implementadas por el monarca estuvieron más cargadas hacia el lado liberal. Corto, también, porque los liberales ascendieron y lograron la restauración de la República solo tres años después de iniciado el segundo imperio. El destino de Maximiliano ya todos lo conocemos.

Durante el porfiriato, los periódicos hablaban del “nuevo conservadurismo”, materializado en la burguesía. Estos nuevos conservadores promovieron el discurso de que eran “gente de bien”, pregonando superioridad moral y promoviendo la preservación de prerrogativas y derechos de clase para la élite religiosa del país. El Partido Conservador transicionó a ser el Partido Católico Nacional y, décadas después —en 1939—, se convirtieron en el Partido Acción Nacional.

En ese contexto, el conservadurismo sufrió de varios atropellos, pues gobernaba el Partido de la Revolución Mexicana y existían solo dos ideologías: los que estaban del lado del partido en el poder y los que no. Estos segundos recibían en automático la etiqueta de reaccionarios; naturalmente, en esa categoría caía Acción Nacional. Fue un gran triunfo para el conservadurismo mexicano la llegada a la presidencia de Fox; el PAN ya integraba dentro de sus filas a las familias de clases altas de los estados del norte del país, además de contar con mucho apoyo en el Bajío.

El problema que hoy le ataña al conservadurismo mexicano es su pragmatismo político y su desdibujamiento ideológico. Recordemos que el PAN formó coalición con MC y el PRD para contender por la presidencia, así como también el PES —de extrema derecha—, que terminó aliándose con Morena y el PT. Le ataña al conservadurismo, también, el problema de que el presidente López Obrador cada día les añade nuevos adeptos. Bajo la misma lógica del PRM, el presidente ha dividido en dos a la población: los que están con él y los que no. Para fines prácticos, califica de conservadores a todas aquellas personas que no comulgan con su proyecto de “transformación”.

Lo peligroso de realizar esta tajante distinción es, claro, la polarización de la sociedad, aunque más allá de eso, está mezclando conceptos que no son compatibles, y que además no pueden cambiar por su mera voluntad de antagonizar a sus adversarios políticos. Al día de hoy, el verdadero conservadurismo mexicano se encuentra en la adversidad a dejar atrás las prácticas misóginas, las jerarquías, el privilegio y demás lastres. En cuanto a políticas específicas, el conservadurismo se encuentra en la férrea oposición a temas como la despenalización del aborto, del uso lúdico de la marihuana, del matrimonio igualitario, de la adopción para familias homoparentales, entre otras. Lo curioso aquí es que precisamente son estas prácticas y políticas las que no son ninguna prioridad para el presidente en turno.

 

 

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El Cronopio

Juana María Alvarado, La Vida es Química | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Por: J.R. Martínez/Dr. Flash

Andrés Manuel del Río, el científico español naturalizado mexicano que desarrolló su carrera científica en México en el Seminario de Minería de México en los albores del siglo XIX y finales del XVIII se convirtió en una figura representativa de la química en México; se encargó de la cátedra de Mineralogía del también llamado Colegio de Minería y escribió el libro Elementos de Orictognosia que llevaría el potosino Mariano Jiménez, que sería su alumno.

De sus logros sobresalientes fue el descubrimiento del eritronio, un nuevo elemento químico que descubriera en 1801 en una muestra recolectada en Zimapán Hidalgo. La historia de este descubrimiento es una de las tristes historias de la ciencia mexicana, pues el descubrimiento de este elemento fue adjudicado años después a E. Wöhler que lo bautizó como vanadio. El elemento vanadio debe ser considerado como descubrimiento de Andrés Manuel del Río, quien también descubrió otros compuestos, como la plata azul o la aleación del rodio y el oro.

El nombre de Andrés Manuel del Río lo tiene asignado la Sociedad Química de México para denominar sus premios de química en México a destacados investigadores y docentes de la química en el país. Este año 2026 la profesora investigadora de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, Juana María Alvarado Rodríguez se hizo merecedora al Premio Nacional de Química “Andrés Manuel del Río” 2026, por su actividad docente.

El Premio Nacional de Química se otorga desde 1964 y es otorgado en tres categorías: Docencia, Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico, tiene como finalidad hacer un reconocimiento público nacional a la labor realizada por profesionales de la Química que hayan contribuido de manera extraordinaria a elevar la calidad y el prestigio de la profesión Química en México.

Juana María Alvarado estudió en la licenciatura en la Facultad de Ciencias Químicas y realizó una maestría en hidrosistemas con opción en irrigación, en el 2006. Fue coordinadora de la licenciatura en química de la Facultad de Ciencias Químicas de la UASLP y ha desempeñado una destacada labor docente en dicha Facultad.

Juana María Alvarado ha incursionado en el área de divulgación de la ciencia en varias de sus facetas de comunicación, entre ellas y de manera importante en la radio. En 2008 inició la producción del programa La Vida es Química en Radio Universidad el cual ella misma conduce y en los que invita a participar a alumnos de química, lo que les ha permitido ser un factor más en su formación.

El amor y la pasión por la química que tiene la maestra Juanita, como se le conoce en el medio, la ha llevado a especializarse en comunicación social de la ciencia para lo que decide ir a España a Almería en particular a realizar el máster en Comunicación Social de la Ciencia en la Universidad de Almería realizando un trabajo comparativo de fin de máster entre dos jóvenes radios universitarias españolas, RadioUAL y RadioOlavide, y dos radios veteranas mexicanas, Radio UNAM y Radio UASLP.

La influencia que ha tenido, inyectando a su vez su pasión y amor por la química en sus estudiantes les ha permitido seguir con éxito sus carreras profesionales, algunos de los cuales se han convertido en sus colegas en el seno de la Facultad de Ciencias Químicas. Su interés por la historia de la química en San Luis se ha manifestado al difundir la labor de mujeres químicas pioneras en química y mantener la memoria del desarrollo de la química en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí y compartirlo con el pueblo potosino, sin descartar a los niños y jóvenes con talleres de ciencia donde la química es la protagonista, entusiasmándolos para orientar su vocación a la química y mostrarles, como reza el título del que fuera su programa en Radio Universidad, que La Vida es Química. ¡Felicidades a la maestra Juanita!

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El Cronopio

Un pionero de la astrofísica en San Luis Potosí | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Por: J.R. Martínez/Dr. Flash

Uno de los dos primeros potosinos en estudiar formalmente astronomía y en realizar investigación en astrofísica son Joel Cisneros Parra oriundo de Salinas, San Luis Potosí, y de quien hemos tratado ya en esta columna, y Antonio Sarmiento Galán que se recibiera como físico y como matemático en la década de los setenta del siglo XX en la Universidad Nacional Autónoma de México.

Antonio Sarmiento Galán comenzó a estudiar física en la entonces Escuela de Física de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, para interrumpir sus estudios y emigrar a la Ciudad de México donde ingresaría a la Facultad de Ciencias de la UNAM para estudiar simultáneamente la carrera de física y la carrera de matemáticas, mismas que concluiría en 1976. Estas líneas de formación regirían su vida académica y profesional, pues contribuiría a la investigación en física en el área de la astrofísica y posteriormente en el ámbito de las matemáticas, siendo actualmente investigador del Instituto de Matemáticas, Unidad Cuernavaca de la UNAM desde 1999; previamente había sido investigador del Instituto de Astronomía de la UNAM de 1981 a 1998.

Su formación primaria en astrofísica fue en el tema en el que coincidieron estos dos personajes potosinos, pioneros en el estudio de la astrofísica, sistemas binarios. Su tesis de licenciatura en física presentado en 1978 versó sobre Etapas Evolutivas Avanzadas en Sistemas Binarios. Realizó su maestría en ciencias en la propia Facultad de Ciencias de la UNAM y su doctorado en el Departamento de Matemáticas Aplicadas del Queen Mary College en la Universidad de Londres donde vuelve a combinar su interés en la física y la matemática, que no la física-matemática. Su tesis de doctorado en dicha universidad fue sobre Gravitación en el Sistema Solar que presentó en 1981.

Entre sus estudios de formación y, en especial en astrofísica se encuentran Estudios para la Localización de un Sitio Astronómico en la República Mexicana, en la Facultad de Ciencias de la UNAM en 1977 y 1978 y, Ph ysical Cosmology en Francia en la École d’Été de Physique Théorique. Université de Grenoble. Les Houches, Haute Savoie en julio de 1979.

Antonio Sarmi ento, como astrofísico ha hecho importantes aportaciones científicas teóricas en temas como la evolución química del Universo, la gran explosión, la gravitación en teoría general de la relatividad y el vacío en sistemas no inerciales.

Su contribución no se ha limitado al carácter de investigación pues ha tenido una intensa actividad en educación, no sólo impartiendo cursos de astrofísica, relatividad, física teórica y gravitación, sino que ha realizado una destacada participación en actividades de educación no formal, en especial en divulgación de la ciencia, donde ha escrito numerosos textos entre artículos y libros entre los que se encuentran libros técnicos y de divulgación, participando, además, con conferencias, videos y programas de radio para todo tipo de público con temas de física y astronomía.

Antonio Sarmiento ha contribuido al desarrollo de la educación y la investigación científica en su tierra de nacimiento apoyando programas de divulgación como Domingos en la Ciencia en San Luis Potosí, La Semana de Física y La Ciencia en el Bar, donde ha participado en varias sesiones. Como la charla Fractales que puede consultarse en la dirección: https://www.youtube.com/watch?v=AutyQCtnuI8

En una entrevista para la revista “¿Cómo Ves?”, de la UNAM, rechaza la idea de que la labor científica sea evaluada por premios, “Por fortuna hay muchos investigadores para quienes lo valioso es tener amor por la camiseta de la ciencia, o pasar horas en el laboratorio haciendo un experimento. Ellos se olvidan por completo de premios o publicidad en la radio o la televisión”.

Antonio Sarmiento Galán nació en San Luis Potosí el 23 de abril de 1954 y se convierte en el segundo potosino en formarse profesionalmente como astrofísico y contribuir al desarrollo de la ciencia y la educación científica, siendo además uno de los primeros matemáticos potosinos.

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#4 Tiempos

El filósofo de Lo Mexicano, Luis Villoro Toranzo | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

En 1950 El Colegio de México publicaba la obra: Los grandes momentos del indigenismo en México, escrita por Luis Villoro Toranzo, que iniciaba su trayectoria filosófica en México, después de graduarse en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde se doctoró en filosofía.

Bajo la influencia del filósofo español desterrado y que fuera Rector de la Universidad de Madrid, José Gaos, emprendió en el grupo filosófico Hiperion, el estudio del Ser del Mexicano y la producción de la filosofía de Lo Mexicano desde corrientes como el existencialismo, el historicismo y la fenomenología.

Aunque el interés en el tema del indigenismo al parecer tuvo sus raíces en las experiencias de juventud en el altiplano potosino, en la Hacienda de Cierro Prieto al noroeste de la ciudad de San Luis Potosí, donde la familia de su madre tenía sus raíces y donde viviría por un tiempo, antes de trasladarse a la Ciudad de México a estudiar filosofía en la UNAM.

En dicha hacienda, al decir de su hijo el escritor Juan Villoro en su libro sobre su padre: la figura del mundo, le marcaría la escena de un campesino que al encontrarlo le saluda besándole la mano y refiriéndose a su persona como “patroncito”.

Luis Villoro nació el 3 de noviembre de 1922 en Barcelona, España; su padre un médico barcelonés y su madre una rica hacendada potosina. Tras el conflicto de la guerra civil española, su familia regresa a México y se instala en primera instancia en San Luis Potosí a fines de la década de los treinta.

La trayectoria intelectual de Luis Villoro, siempre estuvo en torno al tema de lo mexicano lo que lo llevó a estar de cerca y apoyar el movimiento zapatista en Chiapas al parejo de su vida académica en la UNAM.

En su pensamiento se subraya la convivencia social bajo el respeto entre culturas, exige reconocer al otro y construir comunidades que incluyan la diversidad, sin sacrificar la autonomía de las personas ni de los pueblos. Lo que le llevo a proponer enfoques para una democracia que reconozca la pluralidad de identidades.

Profesor de la UNAM desde 1954 en la Facultad de Filosofía y Letras de donde egresó, fue también investigador del Instituto de Investigaciones Filosóficas desde 1971 y

en el cual es nombrado Investigador Emérito en 1989, mismo año en que recibe el Premio Universidad Nacional en Investigación en Humanidades. En 1998 es nombrado Investigador Nacional Emérito de la UNAM.

En la creación de instituciones también tuvo participación, fue profesor fundador de la Facultad de Filosofía de Guadalajara y de la Universidad Autónoma Metropolitana unidad Iztapalapa haciéndose cargo de la dirección de la División de Ciencias Sociales y Humanidades. En 1978 ingresa a El Colegio Nacional y en 1986 recibe el Premio Nacional de Ciencias Sociales, Historia y Filosofía.

La Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo le otorgó el Doctorado Honoris Causa en el 2002, y en el 2004 se lo otorga la Universidad Autónoma Metropolitana. Finalizando el año de 2007 es nombrado Miembro Honorario de la Academia Mexicana de la Lengua.

Respecto a su obra filosófica, el Centro de Estudios de Filosofía Mexicana la reseña: “La obra de Villoro no es posible clasificarla en una sola línea de investigación, pues su producción filosófica se desarrolló en varias vertientes a lo largo de su vida intelectual, por ejemplo: el campo de la historia de las ideas y de la filosofía de la cultura, la filosofía de la historia, la filosofía política, la teoría del conocimiento, la analítica, la ética, entre otras”.

Luis Villoro Toranzo, que se nutrió de la vida mexicana en el altiplano potosino es considerado uno de los más destacados representantes de la filosofía mexicana, siendo su obra una parte indispensable de la filosofía. Villoro murió en la Ciudad de México el 5 de marzo del 2014.

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