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¿Qué te pasó, Chivas? | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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Desde hace más de 15 años, he tenido la posibilidad de ver jugar a Chivas en Guadalajara. Primero en el Jalisco y después en su nueva casa.

Chivas es un equipo por el cual no siento ningún cariño o afinidad, pero entiendo perfectamente su grandeza, su mística y su importancia para este deporte que tanto amo, Chivas era un termómetro del futbol mexicano.

Recuerdo bien que por allá en el lejano 2012, pude ir por primera vez al nuevo estadio de Chivas, recuerdo que en aquella ocasión fui a un partido de Chivas contra Morelia, un juego normal de temporada regular, de esos donde el estadio no se llena pero tampoco tiene una mala entrada.

Era una tarde de sábado y el equipo de Guadalajara se disponía a salir a calentar al campo, acompañados por un sonoro “Guadalajara Guadalajaaaaraaa”, que retumbaba en el estadio: el equipo brincó a la cancha, solo para recibir los aplausos del respetable. Justo ahí, mientras los jugadores “peloteaban”, mi cabeza confirmaba la grandeza de ese club. Recuerdo que cerca de donde yo estaba sentado, se encontraba en el campo un joven jugador, era Giovani Hernández, era justo su año de debut, apenas unos cuantos minutos en la cancha con el primer equipo. Yo veía a ese joven que apenas saboreaba lo que era vestir esa playera, y veía a la gente, que lo idolatraba, que gritaba su nombre, que buscaba que el jugador posara su mirada en ellos, y pensé: ¡qué grande debe ser jugar en Chivas, ser famoso con una camiseta tan popular! Jugar en Chivas debe ser tocar la gloria.

Pero ¿qué te pasó Chivas? Antes eras respetado, temido por tus rivales y de gran orgullo para los jugadores, portar su camiseta en una cancha era algo reservado para solo un puñado de jugadores mexicanos, era algo tan importante y sagrado, que existían rituales enteros para poder llegar al primer equipo.

Hoy Chivas vive una crisis increíble: jugadores separados del equipo, bajas definitivas, una lista enorme de transferibles antes de terminar el torneo, es triste ver que algunos “jóvenes” no entienden el peso del pasado, parece que no saben lo que es vestir esos colores y el privilegio de saltar a la cancha y decirse Rebaño Sagrado. Chivas se cae a pedazos y se cae por la soberbia y los malos manejos, se cae porque unos niños no supieron o no quisieron darse cuenta de lo que eran, en cambio quisieron comerse al mundo, quisieron sentirse poderosos, soberbios, con dinero, fortuna y seguramente prepotentes solo por vestir una playera.

Venga Chivas, te mereces más que eso, y venga rebaño, que le cumpla a su enorme afición, vuelve Chivas, regresa a marcar ese respeto que tú y los tuyos se merecen.

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