Deportes
Los mejores tenistas en la historia de San Luis Potosí
Con más de 100 años de historia en nuestro estado, este deporte ha entregado grandes leyendas
Por: Daniel Villa
El tenis llegó a México en el año 1873, cuando se construyó la primera cancha en la mina Real del Monte, Pachuca. Posteriormente el deporte se extendió y adquirió popularidad en toda la República Mexicana y con el paso del tiempo San Luis Potosí se convirtió en uno de los estados más importante para distintos torneos nacionales e internacionales, lo que dio pie al surgimiento de grandes tenistas locales.
La primera institución de tenis fundada en San Luis fue el Club Potosino de Tenis en el año de 1911, que en 1940 se convirtió en lo que hoy el Club Deportivo Potosino.
En los años 50, San Luis Potosí contaría con un equipo que lo representó, el cual logró coronarse ocho veces en el campeonato nacional por equipos Copa Popocatepetl; de igual forma, se llevó a cabo el primer Torneo Abierto de Tenis de San Luis Potosí, evento que es considerado actualmente como uno de los torneos más importantes del país.
La popularidad del tenis en el estado provocó que surgieran jugadores potosinos que gracias a sus participaciones y triunfos, pusieron su nombre en la historia nacional del deporte; a continuación repasamos una lista con los potosinos más relevantes en el deporte blanco, los cuales se habla a detalles en el libro “El Tenis en San Luis Potosí. Ochenta años de historia” escrito por Ana María R. de Palacios y Arnoldo Kaiser Schlittler y publicado por primera vez en 1990:
ANSELMO “PELICANO” PUENTE
Tras lograr posicionarse en los primeros lugares entre los tenistas locales en los años 40, decidió partir al entonces Distrito Federal, donde logró ser campeón local. Anselmo obtuvo medalla de oro en singles de los Juegos Centroamericanos de 1946 en Barranquilla, Colombia, posteriormente, fue subcampeón nacional de singles en 1949 y 1953 y campeón nacional de dobles junto a Nacho de la Borbolla en 1949.
También ganó el oro en los Centroamericanos de México en dobles junto con Mario Llamas; representó a nuestro país en los Juegos Panamericanos de Argentina en 1951, al igual que formó parte del equipo de Copa Davis y fue un elemento fundamental dentro de la escuadra potosina para la Copa Popocatepetl.
MANUEL GALEANA
En su carrera como deportista, Manuel formó parte del equipo de jugadores locales que defendió en distintas ocasiones la Copa Popocatepetl junto con Palillo Ortega, Pelicano Puente, entre otros.
Galeana salió victorioso en distintos torneos dentro del estado, logros que lo llevaron a formar parte del equipo mexicano Copa Davis.
RAFAEL “PALILLO” ORTEGA
El tenista destacó por salir campeón en los VII Juegos Centroamericanos y del Caribe, así como también en la Primera Fuerza en 1949 y ser subcampeón nacional en dobles junto con Anselmo Puente, en 1951.
“Palillo” también logró un subcampeonato centroamericano en 1956, además de ser campeón del II Torneo Abierto de San Luis en 1956. Rafael formó parte del equipo nacional de la Copa Davis durante 4 años, además de ser un integrante importante en el equipo local por la Copa Popocatepetl.
JORGE LOZANO
Nacido en San Luis Potosí, pero radicado en Guadalajara, Jorge fue campeón nacional infantil y juvenil; ganó en 1988, junto a Lori McNeil y en 1990 con Arantxa Sánchez, el Abierto de Francia, Roland Garros, uno de los cuatro torneos de Grand Slam. Fue campeón individual en el evento de Lagos, Nigeria, además de lograr un subcampeonato en singles en los Juegos Centroamericanos de la Habana, Cuba, en 1962.
Jorge fue uno de los mejores jugadores de dobles en el mundo, junto al estadounidense Todd Witsken, con quien logró ser la dupla número 4 del circuito de tenis en 1988; en 1990 a lado del mexicano Leonardo Lavalle, ganó el Torneo de dobles de Rotterdam, Holanda, así como el Abierto de San Luis Potosí.
Como jugador de Copa Davis representó a México de 1981 a 1995, también fue capitán del equipo mexicano de Copa Davis.
RODRIGO MARTÍNEZ
La historia de este deportista estuvo unida al tenis desde muy joven, pues a la par de ser recogepelotas en el Deportivo Potosino, participó y fue campeón del Nacional Juvenil en 1963 y 1964. Además de ganar los Juegos Regionales Juveniles en 1963, Martínez coronó junto a Guillermo Andrés en el Torneo Estatal de segunda fuerza, en la modalidad de dobles. Junto a Juan Arredondo se quedó con el primer lugar de dobles en el Internacional de Guadalajara en 1965; en el Torneo Nacional de Segunda Fuerza celebrado en León, realizado en 1968, logró coronarse en single y en dobles con Aurelio García.
Rodrigo se quedó con el primer lugar en el torneo estatal de 1969, y repitió el campeonato de Segunda Fuerza en 1970. Más adelante partiría a Tamaulipas, donde se convirtió en el primer campeón de la Copa Challenger en Tampico, acompañado de Raúl Ceja.
MANUEL GALLARDO
Fue el primer campeón del Torneo Abierto de San Luis Potosí en 1955, además de ser parte del equipo mexicano de Copa Davis en 1952 y 1955.
Manuel logró coronarse en la modalidad de dobles con Jaime Subirats, en el Torneo Nacional de Primera Fuerza en 1969. De igual forma fue campeón del Junior College del estado de California en EEUU, y ocupó un sitio importante como profesional en el Altamira Tenis Club, de Caracas, Venezuela.
En Venezuela fue campeón nacional de singles, dobles y mixtos durante 5 años. Fue entrenador del equipo venezolano de Copa Davis, con quien participó en los Juegos Sudamericanos, y se desempeñó en competencias internacionales en Colombia, Ecuador, Antillas Holandesas, Estados Unidos y Canadá.
Manuel Gallardo quedó inmortalizado en la historia del tenis nacional no solo por sus logros deportivos, sino también porque jugó en el primer partido de tenis que fue televisado en México, durante los Juegos Panamericanos de 1955.
JORGE SOLANO HERNÁNDEZ
Jorgé Solano nació en el estado de Tamaulipas, pero su desarrollo en el deporte se dio a muy temprana edad, cuando su familia se mudó a San Luis, estado al que siempre representó.
Las copas Popocatepetl y Parras fueron algunas de las competencias en donde representó a SLP; Solano logró campeonar en el Municipal y Estatal en la modalidad de singles, dobles y mixtos en múltiples ocasiones.
Solano Hernández fue el primer campeón del torneo Abierto de San Luis, en modalidad dobles junto a Juan Arredondo.
JUAN ARREDONDO “JUANOLAS”
Juanolas empezó su trayecto deportivo desde los 11 años, en su historial logra destacar sus múltiples campeonatos Municipales y Estatales, además de ser campeón de Segunda Fuerza en 1960; fue llamado para los Juegos Olímpicos de México 68, participó en el Abierto de los Estados Unidos y otros torneos de la Unión Americana. Acudió a los Juegos Centroamericanos en 1962 en Kingston, Jamaica, donde ganó junto a Vicente Zarazúa el oro, en singles obtuvo la plata y en mixtos segundo lugar junto a Toña Prado; además jugó Panamericanos en donde llegó a las semifinales en Sao Paulo Brasil, en 1963.
Arredondo destacó por ganar su match en el Torneo Internacional de México, 1963, contra Martin Mulligan, quien era 2do mejor jugador de su país y séptimo del mundo. Formó parte del equipo mexicano Copa Davis en 1963, y logró coronarse en la modalidad de dobles con Rodrigo Martínez, en el Internacional de Guadalajara, en 1965, año que salió también campeón del Torneo Internacional de San Luis Potosí, al igual que en 1970; en el año de 1969 Juanolas ocupó el séptimo lugar en el ranking nacional.
Durante el Torneo Challenger del 2013, el Club Deportivo Potosino hizo un homenaje a este tenista poniéndole su nombre a la cancha central.
CARLOS MEDRANO
Carlos es reconocido por su labor como instructor de alto rendimiento en diversos clubes locales, así como en Cuernavaca y Acapulco. En su carrera como deportista, logró ser campeón nacional juvenil, categoría “A” en 1965, subcampeón estatal en 1966 y 1967; en 1971 quedó como subcampeón en dobles en el Torneo Internacional de San Luis, junto a Rodrigo Martínez. Además de ser campeón municipal en 1972; junto con Alberto Blanco, quedó campeón municipal en dobles, en 1981; Carlos Medrano se desempeñó como presidente de la Asociación Potosina de Tenis.
GUILLERMO STEVENS
Consiguió el campeonato nacional en la categoría de 14 años y menores en 1972; dos años después ganó el Torneo Azteca de Oro, además de quedó campeón juvenil en Chicago en el Torneo Metropolitano, así como en el Torneo de Baton Rouge, Louisiana, donde se quedó con el triunfo en single y dobles junto a Enrique Haro, en 1974, año en el que también fueron campeones de doble en Memphis, Tennessee, y Alabama.
En el año de 1975, quedó doble subcampeón nacional en 18 y menores junto a su compañero Oscar Leal, posteriormente, en 1976, sería considerado entre los 5 mejores jugadores a nivel mundial, en 16 años y menores, durante ese año saldría campeón nacional interuniversitario.
En 1977 se llevaría la victoria nacional de 18 años y menores, así como en 20 años y menores; fue subcampeón en el Torneo Abierto Internacional de San Luis Potosí en 1980, dos años después, conquistaría el Torneo Internacional de Burdeos y en 1985 saldría campeón del entonces Distrito Federal.
Guillermo participó en distintos torneos importantes a lo largo del mundo: El Orange Bowl de Miami, Copa Casablanca, Copa del Café en Costa Rica, Caracas, Lima, San Juan. Para los años 80 había participado en torneos de Inglaterra, Holanda y Bélgica, vivió en Bélgica donde formó parte del cuerpo de instructores en un centro de formación para tenistas de alto nivel.
En la actualidad el tenis se puede practicar en distintos clubes y centros deportivos como: Lomas Raquet Club, Club Deportivo Punto Verde, Real del Potosí, Club 2000, entre otros.
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San Luis Femenil, tercero y con hambre de más | Columna de Haniel Valdés
Por: Haniel Valdés
El Atlético de San Luis Femenil está en su mejor momento del Apertura 2026, y toca decirlo sin miedo: esta racha ya no es casualidad. Apenas inicia el torneo, pero el equipo de Nacho Quintana es candidato a liguilla.
Con la victoria 2-0 sobre Necaxa el pasado 5 de septiembre, el equipo acumuló su tercer triunfo consecutivo. Antes había goleado 6-1 al Atlas. El resultado no es un rebote aislado: San Luis marcha tercero del Grupo B, con 4 victorias, 0 empates y 2 derrotas en seis jornadas, 17 goles a favor por 11 en contra y 12 puntos. Solo América y Guadalajara están por delante.
Lo que más llama la atención es la diferencia de goles: +6, la tercera mejor del grupo. Un equipo que antes sufría para sacar resultados fuera de casa ahora también gana de visita, como quedó claro ante Necaxa.
Detrás de esa racha hay un nombre que se repite: Enyerliannys Higuera. La delantera venezolana suma 8 goles en el torneo y ocupa el segundo lugar de la tabla de goleo individual, solo por debajo de la brasileña Geyse Da Silva (11). Higuera anotó dobletes ante Puebla y Atlas, y también se hizo presente ante Necaxa. Si el Atlético de San Luis pelea por meterse entre los primeros lugares, buena parte de esa aspiración lleva su firma.
Higuera no es la única que viene teniendo un temporadón, Rebeca Contreras, que si bien en ediciones anteriores mostró que tenía buen talento y nivel para destacar dentro del equipo potosino, está encontrando en esta Apertura 2026, su temporada de consagración. Es la segunda máxima goleadora del equipo, con 4 tantos, pero no es ahí donde está su mayor aporte, Becky tiene una capacidad sin igual para el juego sin balón, para abrir espacios, colocarse en la zona justa donde llegará el pase y buscar a Higuera siempre dentro del área.
Nota destacada también para Daniela Delgado, la recién llegada se entiende perfectamente con el resto del equipo y ha dejado ver en más de una ocasión esos destellos que nos dice a qué vino y qué buscaba aportar a la plantilla. Amina Bello es la otra jugadora que encontró en esta su temporada consagratoria, tu regateadora de confianza, la que siempre va a dejar rivales tiradas en el campo, mientras gana espacios, arrastra la defensa contraria y pasa revista por el área
, lo mismo tira a puerta que pone centros, déjala soñar, tú solo disfruta las obras de arte que hace quien sabe a cuántos kilómetros por hora.Personalmente, mis preferidas siguen siendo dos defensoras, porque esas garras, esas ganas de jugar y ganar, así como la omnipresencia en cancha hacen que sea un lujo verlas. Elaily Hernández es un seguro siempre, jugadora de sangre fría y que entiende perfecto eso de “o pasa rival o pasa balón”, capitana con y sin brazalete, justa, hasta milimétrica en cada jugada. Frida Vargas es otra que sabe brillar en la línea defensiva, porque además te aporta salida con balón y es una fuera de serie subiendo a presionar al rival. Ojo, con Frida lo único negativo es que acumula cuatro tarjetas amarillas y una roja en lo que va de torneo, gajes del oficio quizás, o exceso de revoluciones por momentos, aspecto a trabajar, pero que no demeritan todo lo positivo que nos regala en cada partido.
La prueba de que la racha es real llega este domingo 13 de septiembre, cuando San Luis reciba a Santos Laguna en la jornada 7, a las 17:00 horas. Santos llega urgido de puntos para no quedar descolgado en su grupo, así que no será un rival cómodo. Pero si el Atlético repite el nivel de las últimas dos jornadas —control del balón, salida rápida por bandas y a Higuera cerca del área—, hay margen para hilar la cuarta victoria seguida y consolidarse en zona de calificación.
Por ahora, lo que hay que subrayar es esto: San Luis Femenil dejó de ser un equipo que compite por salvar el torneo y empieza a comportarse como uno que pelea por algo más.
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Columna de Nefrox
El verdadero torneo | Columna de Arturo Mena “Nefrox”
TESTEANDO
Hay calendarios que parecen diseñados para poner a prueba cualquier proyecto. Y el del Atlético de San Luis fue uno de esos.
Desde antes de que comenzara el torneo lo habíamos dicho en esta misma columna: el arranque no iba a ser sencillo. No hacía falta ser adivino. Bastaba con mirar los nombres que aparecían uno detrás de otro.
Cruz Azul, Tigres, América.
Y ahora León.
No precisamente la bienvenida que uno quisiera para un equipo que estrena proyecto, entrenador y una idea de juego que todavía necesita tiempo para convertirse en costumbre. Pero el calendario no tiene paciencia y la Liga MX mucho menos.
El problema es que una cosa es anticipar que un inicio será complicado y otra muy distinta es vivirlo. Después de las primeras jornadas, el Atlético de San Luis todavía está buscando su primera victoria en casa y las sensaciones no han sido las mejores.
Ha habido partidos donde el equipo compitió. Momentos donde mostró la idea de Diego Mejía. Instantes donde pareció que el trabajo en los entrenamientos comenzaba a trasladarse a la cancha.
Pero también hubo errores. Desconcentraciones. Falta de contundencia. Y, sobre todo, puntos que se fueron. Eso no se puede esconder detrás del calendario.
Porque sí, los rivales han sido complicados. Pero también hay que decir algo que parece una obviedad y que en el fútbol mexicano a veces olvidamos en algún momento: hay que ganarles a los buenos. Y San Luis no lo ha hecho.
El próximo lunes estará León.
Y después de ese partido viene lo verdaderamente interesante.
Porque, al menos en el papel, el calendario comienza a parecerse mucho más a lo que uno esperaría para un equipo como el Atlético de San Luis. Rivales con los que puede competir de otra manera. Partidos donde la diferencia de presupuesto no debería ser tan grande. Encuentros en los que ya no bastará con decir que enfrente estaba un gigante.
Ahí comenzará el verdadero examen.
Y quizá por eso este momento del torneo sea tan importante. Porque el San Luis ya no puede vivir del argumento del calendario complicado.
Ese argumento tuvo sentido. Lo dijimos antes de que comenzara. Pero tiene fecha de caducidad.
Y esa fecha está llegando.
Después de León, comienza otro torneo dentro del mismo torneo. Uno donde San Luis tendrá que demostrar qué tan bueno es realmente.
Hay que reconocer algo más.
Este no es el peor comienzo en la historia de la franquicia. La memoria del fútbol potosino suele ser s electiva y a veces parece que cada mal arranque es automáticamente el peor de todos.
No.
Para encontrar uno realmente oscuro hay que regresar hasta aquel equipo dirigido por Guillermo Vázquez, que terminó viviendo uno de los momentos más complicados de la historia reciente del club.
Lo de ahora es malo. Muy malo. Pero todavía no es aquello. Y esa diferencia importa.
Porque todavía hay tiempo. Muchísimo. Lo que sí se está acabando es la posibilidad de seguir explicando los resultados.
Ahora toca provocarlos. Diego Mejía llegó con una idea de fútbol. Un equipo que quiere tener la pelota. Que quiere ser intenso. Que pretende recuperar rápido y asumir riesgos. Pero una idea necesita resultados que la sostengan. Porque el fútbol permite paciencia mientras existen señales.
Después comienza a exigir respuestas.
Y quizá ahí está el verdadero reto para San Luis. No convertirse de repente en un candidato al campeonato. No hacer diez partidos perfectos.
No borrar de un plumazo todo lo que salió mal.
Simplemente empezar a ganar. Encontrar una victoria que cambie el estado de ánimo.
Después otra.
Y entonces comenzar a descubrir qué puede ser este equipo cuando el rival ya no se llama Cruz Azul, Tigres o América cada semana.
El calendario difícil está por terminar. La excusa también. Y eso, aunque pueda sonar negativo, quizá sea la mejor noticia para San Luis.
Porque ahora podremos saber cuánto de este mal comienzo fue consecuencia del calendario y cuánto corresponde realmente a las deficiencias del equipo.
El lunes contra León todavía queda una prueba complicada. Después, comienza el torneo de verdad.
El torneo donde San Luis tendrá que demostrar que no solamente sabe competir contra los grandes. Que también sabe ganarles a los que están a su alcance.
Porque todavía queda mucho campeonato.
Y este equipo todavía tiene demasiado que demostrar. Pero a partir de ahora, ya no habrá calendario al cual culpar.
Ahora sí comienza la historia que Diego Mejía vino a escribir en San Luis.
También lee: San Luis quiere jugar de otra manera | Columna de Arturo Mena “Nefrox”
Deportes
Los potosinos que se colgaron el bronce bajo la llovizna de Berlín
Hace justo noventa años, once mexicanos con los dedos raspados y cortos de presupuesto se colgaron la única medalla olímpica que el país ha ganado en basquetbol. Dos eran potosinos, y uno de ellos se hubiera quedado en México si un caudillo no le hubiera pagado el boleto
Por: Carlos Ruíz Espinosa
La tarde del 14 de agosto de 1936 caía una llovizna sobre dos canchas de arcilla de un viejo club de tenis en Berlín, reconvertidas a las prisas en rectángulos de basquetbol, con gradas de madera para dos mil espectadores que nunca se llenaron. Ahí, once mexicanos vencieron 26-12 a Polonia y se colgaron el bronce en el primer torneo olímpico de baloncesto de la historia. Este viernes se cumplen noventa años, y esa tarde de lluvia sigue siendo la única medalla que México ha ganado en ese deporte.
Dos de esos once jugadores eran potosinos: Luis Ignacio ‘El Tallarín’ de la Vega y José Pamplona. Sus nombres pertenecen a la selecta lista de atletas mexicanos que han conseguirdo colgarse un metal olímpico, pero el caso de Pamplona estuvo a punto de ser muy diferente.
El Comité Olímpico Internacional determinó que los rosters de los equipos estarían conformados por máximo catorce jugadores, pero México armó su concentración con una lista de doce. Sin embargo, semanas antes de viajar a la Alemania Nazi, la Selección Mexicana sufrió una reducción en el presupuesto, por lo que el entrenador Alfonso Rojo de la Vega tuvo que armar una convocatoria de diez integrantes. La lista de bajas quedó en dos nombres: Pamplona y el chihuahuense Miguel Miranda.
Ahí entró un personaje que no tenía nada que ver con el baloncesto. Saturnino Cedillo era, en 1936, secretario de Agricultura en el gabinete de Lázaro Cárdenas y, antes que funcionario, uno de los últimos caudillos armados de la Revolución: se había unido a los maderistas en 1911, después peleó contra ellos junto a Pascual Orozco, combatió a los cristeros al frente de su propia gente y en junio de 1929 sus fuerzas mataron en combate al general Enrique Gorostieta, jefe militar del Ejército Cristero. También había sido gobernador de San Luis Potosí. Cuenta la leyenda que cuando Cedillo se enteró de que un potosino se quedaba fuera del equipo olímpico por falta de dinero, él pagó de su bolsa el pasaje de Pamplona. Nadie hizo lo mismo por Miranda, así que el chihuahuense se quedó en México, y el equipo que zarpó rumbo a Berlín llegó con once jugadores en lugar de doce.
Cedillo no tuvo tiempo de disfrutar mucho más ese papel de benefactor. Dos años después, en 1938, se levantó en armas contra el propio Cárdenas (supuestamente coaccionado por nazis en México) en el que es conocido como el último gran levantamiento posrevolucionario. Lo persiguieron durante meses. El 11 de enero de 1939 lo alcanzaron en la sierra potosina y murió ahí, a tiros, junto con varios de sus hombres. El mismo general que mandó a Pamplona a Berlín acabó cazado como fugitivo en las montañas, tres años después de aquella medalla.
Volviendo al tema deportivo, en 1936, el basquetbol no tenía nada que ver con el que conocemos hoy en día. Era un juego de muchos menos puntos y sin reloj de posesión, y si de por sí México no es el país más adelantado en dicho deporte, hace noventa años… mucho menos. Andrés Gómez, integrante de ese equipo, lo recordó décadas después en una entrevista: se entrenaba en parques de tierra o concreto, en gimnasios de duela cuando había suerte, con pelotas de cuero una pulgada más grandes que las de hoy y cosidas por fuera, lo que las hacía botar de manera irregular y despellejaba los dedos de quien las manejaba mucho tiempo.
Cuando por fin llegaron a Berlín, la sede olímpica del baloncesto no fue mucho mejor que las canchas de tierra que habían dejado atrás. Hoy en día, el básquetbol olímpico se disputa en pabellones techados de primer nivel. En 1936, los nazis adaptaron un club de tenis con dos canchas de arcilla al aire libre, y como Alemania perdió a las primeras de cambio, las gradas casi nunca tuvieron una asistencia decente.
En la cancha, el equipo tuvo sus propios problemas. En el segundo partido, contra Filipinas, aflojó una vieja rivalidad interna entre los jugadores capitalinos y los de Chihuahua (cada bando se negaba a pasarle el balón al otro) y México acabó perdiendo 32-30 un partido que dominaba. Tras la derrota que los había dejado prácticamente eliminados, lograron poner orden en el vestidor, y se enracharon en el resto de la competencia.
Con ‘El Tallarín’ de la Vega en un rol mucho más importante, México tuvo que afrontar una especie de Repechaje donde derrotaron contundentemente a Egipto, instalándose en la fase de eliminación en la que dejaron en el camino a la Japón Imperial y a la Italia Fascista para meterse en semifinales, donde acabaron cayendo ante Estados Unidos, en el partido donde Pamplona tuvo su primera (y única) aparición en el certamen.
En el juego por la medalla de bronce, ‘El Tallarín’ volvió a alinear con el equipo que derrotó de manera contundente 26-12 a Polonia. “La patria se había coronado, figurando entre las 3 primeras naciones del mundo en basquetbol, nuestra bandera se agitaba orgullosa para mostrar al mundo entero que en México se hace deporte, que en México se sabe luchar y vencer”, señaló en su crónica de ese día el mítico Fray Nano.
En la premiación, la quinteta mexicana compartió el podio con Estados Unidos y Canadá, en una ceremonia en la que participó James Naismith, ni más ni menos que el creador del basquetbol en 1891, y quien fue el encargado de entregar las medallas. El Dr Naismith vivió justo lo suficiente como para ver a su deporte en la máxima justa del olimpismo, pues acabaría falleciendo tres años después.
De los dos potosinos, ‘El Tallarín’ de la Vega tuvo después una vida casi tan inesperada como la remontada tras el partido contra Filipinas: dirigió cuadrillas de buzos que recogían guano de aves en islas del Pacífico para convertirlo en fertilizante, luego trabajó en una fábrica de cemento y terminó administrando un fraccionamiento de lujo en Tijuana, donde murió en 1974.
Con Pamplona, en cambio, ni siquiera está claro dónde nació: unas fuentes dicen San Luis Potosí, otras Zacatecas e incluso revisando en los archivos del Registro Civil se suma Colima a los contendientes para ser su lugar de origen. Lo que no está en duda es que fue en San Luis Potosí donde Pamplona hizo su vida y su carrera como basquetbolista, y donde se quedó jugando mucho después de su participación en Berlín.
Según contó décadas después Ángel Vázquez Robledo, Pamplona seguía yendo a echar cascaritas al Internado Damián Carmona con su viejo compañero de entrenamientos, el profesor Fausto González Ramírez. Hasta sus últimos años, el basquetbolista guardó entre sus recuerdos el álbum oficial de los Juegos de Berlín, el mismo donde aparecía, con foto y firma, Adolf Hitler.
Muchas veces se pasa por alto esa histórica medalla conseguida por los entonces once guerreros en Berlín, pero lo que ha pasado desde entonces con este deporte debería de ser para enaltecer este logro todavía más. Tras 1936, México solo ha clasificado seis veces más al basquetbol olímpico, y en este 2026 se cumplieron cincuenta años de la última participación mexicana en el certamen en Montreal 1976. A pesar de prospectos interesantes en la NBA como Karim López, la actualidad del equipo no da para pensar que vaya a cambiar mucho la situación, pues últimamente ya no clasifican ni a la AmeriCup.
México hace muchos años que dejó de figurar en el deporte ráfaga, pero la historia siempre recordará que la primera vez que se jugó de manera oficial en unos Juegos Olímpicos, nuestro país se colgó la medalla de bronce, y lo hizo con dos potosinos en el roster.
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