DestacadasMéxico

La oposición en tiempos de López Obrador

Ningún partido ha logrado articular una estrategia para ser un contrapeso frente a la 4T

Por El Saxofón

 

Sin contrapesos reales, el gobierno de López Obrador no ha encontrado, hasta ahora, resistencia a las medidas que busca implementar para resolver los problemas nacionales.

En los primeros tres meses de su gobierno, López Obrador ha logrado la aprobación de iniciativas polémicas como la Guardia Nacional, la Revocación de mandato, y está en puerta la abrogación de la reforma educativa impulsada por su antecesor Enrique Peña Nieto.

No podemos saber por ahora cuál será el resultado de estas decisiones, lo que sí podemos ver es que la oposición no ha logrado instalarse como un verdadero contrapeso para el ejecutivo y apenas ha logrado lanzar tímidas voces antes de terminar reducida por la mayoría del partido del presidente.

Visto desde esta perspectiva, nada ha cambiado, como ocurría antes de la Cuarta Transformación, a la hora de discutir los problemas del país, el discurso del Ejecutivo Federal se impone sobre el de los partidos de oposición sean estos cuales fueren. Baste recordar que durante el sexenio de Peña Nieto, nada lograron quienes se oponían a la Reforma Educativa, o a la Reforma Energética.

Las llamadas reformas estructurales fueron aprobadas en el Congreso de la Unión, si acaso con mínimas modificaciones derivadas de las reservas de lo que entonces era “la oposición”, y hoy por hoy, el mismo Poder Legislativo, en su nueva conformación, las echa abajo. Incluso, algunos de quienes hicieron esas reformas en una cámara (ya sea la de diputados o la de senadores) ahora ven su debacle desde la otra.

La oposición ha quedado reducida a un montón de escombros, unas cuantas voces que no logran hacer mella en el lento pero aplastante discurso de López Obrador.

Las elecciones del 1 de julio de 2018 dejaron un saldo evidente: partidos en crisis política y económica que poco pueden hacer ante la hegemonía del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) que se hizo con la mayoría en el Senado de la República, y en la Cámara de Diputados, así como en 19 congresos locales.

Ante la falta de contundencia por parte de los candidatos del PRI y PAN, la mayoría de los votantes se decidieron por la alternativa presentada por AMLO en los comicios de 2018.

UNA DEBACLE ANUNCIADA

PRI, PAN y PRD, otrora partidos mayoritarios se hicieron harakiri, en 2018. El PRI postulando a un candidato impopular hasta entre los propios priístas, como fue José Antonio Meade Kuribreña, ex ministro de distintas carteras en las administraciones de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.

El PAN, se autoflageló imponiendo la candidatura de Ricardo Anaya, sobre quien pesaban acusaciones por actos de corrupción, y que tampoco era un candidato muy popular que digamos.

El PRD se hundió al aceptar la imposición de un panista, Ricardo Anaya, en una coalición que nunca logró establecer un discurso atractivo para la ciudadanía.

Y la debacle de la oposición no para: en los tres primeros meses de gobierno de López Obrador, el Partido de la Revolución Democrática se ha quedado con apenas 10 diputados en la Cámara Baja tras la renuncia de nueve legisladores y su coordinador de bancada, Ricardo Gallardo Cardona; diputados del partido Verde Ecologista de México se han sumado a Morena a cambio de prebendas a favor de su figura más importante, Manuel Velasco, ex gobernador de Chiapas y Senador de la República.

El PRI por su parte, no ha tenido empacho en apoyar iniciativas de Morena, bajo el argumento de que es «en beneficio de los mexicanos».

 

Pacto por México, firmado por el entonces presidente Enrique Peña y los presidentes de los partidos rivales, en 2012.

LA OLA DE MORENA

Quienes hablan de la oposición, sugieren que esta quedó desmantelada por la decisión ciudadana que se inclinó mayoritariamente por la oferta electoral de Morena. Sin embargo, podría no ser así. Quizá la oposición fue desmantelada durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, con la firma del pacto por México.

Ahí los partidos, con la aparente intención de trabajar de la mano “por el bienestar del país”, diluyeron sus fronteras ideológicas, y adoptaron la retórica y la demagogia del gobierno en turno. Ahí se agotó la idea de oposición, es decir, los partidos que anteriormente se oponían al PRI se convirtieron en sus aliados, y aunque en el discurso podían seguirse llamando opositores, o contrapesos, no lo fueron en la práctica.

Lo peor para estos partidos fue que las promesas del bienestar que produciría dicha alianza no se cumplieron a los ojos de los ciudadanos.

La verdadera oposición quedó reducida a la minoría que era entonces el movimiento lopezobradorista que se solidificó con la fundación de Morena y que unos años después, al despertar la mañana del 2 de julio de 2018, había mutado en una mayoría indeseada por muchos, inesperada por otros tantos ingenuos, pero prevista incluso por las encuestas de las que muchos querían desconfiar.

Y ahora, los partidos que antes eran mayoritarios, se convirtieron en una minoría, y esa minoría es la oposición. Una oposición débil en representación, y con un discurso ramplón, plagado de los lugares comunes habituales de la política.

 

El gobernador de Chihuahua, Javier Corral.

¿PARA CUÁNDO UN PARTIDO DE CONTRAPESO?

Analistas políticos opinan que es difícil que en el corto plazo surja en México un contrapeso real y no surgirá porque la oposición carece de cuadros capaces de articular un discurso creíble.

Los dirigentes nacionales de los tres partidos que se disputaban el poder en las últimas décadas, Marko Cortés, del PAN; Claudia Ruiz Massieu, del PRI, y Ángel Ávila del PRD, apenas aparecen en la prensa, y no dicen nada nuevo.

Lo cierto, es que el discurso de Andrés Manuel López Obrador ha desarticulado el discurso de los partidos de oposición. El presidente echó sobre ellos la pesada losa de la corrupción, que ellos mismos ya iban cargando al no actuar en contra de sus militantes que evidentemente estaban incurriendo en actos ilícitos.

PRI, PAN y PRD respaldaron hasta que ya no se pudo a sus actores que fueron señalados de corruptos. Los dejaron ser y hacer hasta que fue políticamente necesario enviarlos a la hoguera. Un buen ejemplo son los gobernadores que fueron a parar a prisión, como es el caso de Javier Duarte, Guillermo Padrés, (hoy libre).

Hasta ahora no ha habido un ejercicio de articulación por parte de la oposición, la minoría (en términos de representación en los Congresos y de partidos políticos) que constituye la oposición se mantiene dividida, y no ha dado ninguna muestra de unirse.

El primer intento de formar un grupo que hiciera contrapeso al Ejecutivo Federal vino del gobernador de Chihuahua, Javier Corral, y tal intento le mereció el regaño de quienes se dicen opositores, y la burla del propio López Obrador.

Cuestionado al respecto, el mandatario hizo su análisis del estado actual de la oposición en el país: “Qué sucede, que están atravesando una crisis y se están precipitando pensando que de la noche a la mañana pueden crear un grupo, no. Tienen que formar cuadros, no sacar la nota, ‘ya se reunieron tantos y van a hacer contrapeso’. Pero eso es muy ficticio, es como para decirles ternuritas», ironizó.

Sin embargo, en medio de la burla, les dio un consejo: «formar una escuela de cuadros» y «hacer bien las cosas», para dejar de «hacer el ridículo».

«Hay muy buenos intelectuales de derecha, conservadores, incluso con apariencia de liberales, entonces podrían ellos hacer una escuela para tener a los políticos del conservadurismo», sugirió, «hay escritores, en la prensa ‘fifi’, en la academia, gente de derecha, conservadores, (…), nada más que no hagan el ridículo, que hagan bien las cosas», sentenció.

De cualquier modo, después de este episodio, el gobernador de Chihuahua, Javier Corral, se ha planteado el objetivo de “organizar a la oposición”, una vez que concluya su mandato, quizás con el objetivo de buscar la presidencia en 2024.

Sobre la oposición Javier Corral dijo en una entrevista para el diario español El País:

“La elección del 1 de julio no solo debemos entenderla como el gran hartazgo ciudadano, sino como la ruina del sistema de partidos. Los dos partidos que indistintamente se alternaron la presidencia quedamos hechos añicos por faltas bien acreditadas. El PRIAN [la suma del PRI y el conservador PAN] construyó palmo a palmo la paliza del primero de julio. Se jugó durante mucho tiempo con fuego y la gente fue a desquitarse con contundencia sin razonar muchas cosas”.

Corral hace una diferencia entre la oposición y los contrapesos, para él la oposición es tema de los partidos, y los contrapesos, el equilibrio, como él lo llama, vienen de los gobernadores.

“El federalismo en sí mismo es el contrapeso originario del poder central. El gran problema es que los contrapesos originarios están diluidos, asustados o tienen faltas acreditables con las que no pueden echarse para adelante”, reconoce.

¿Hay gobernadores asustados?, le pregunta el corresponsal Luis Pablo Beauregard.

Sí, veo a muchos muy asustados que no dicen nada porque estaban basados en otra estrategia. Dependían del presidente de la república”.

También lea: AMLO asegura que firmará compromiso para no reelegirse en 2024

Nota Anterior

The deputies of SLP are failing

Siguiente Nota

18 de marzo, cuando infancia es destino | Columna de Jorge Ramírez Pardo