abril 28, 2026

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Opinión

Gerardo Saucedo, el potosino especialista en cohetes | J.R. Martínez/Dr. Flash

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El cronopio

Hace sesenta y tres años iniciaba en el país la investigación espacial al lanzarse en San Luis Potosí el primer cohete en Latinoamérica por estudiantes y profesores del Instituto de Física de la UASLP, iniciaba también ese famoso programa científico que fuera conocido como Cabo Tuna, el cual tendría una abrupta interrupción en 1972, para volver a reiniciar en el año 2009.

El programa Cabo Tuna tuvo como protagonistas a los alumnos de la entonces Escuela de Física y fue dirigido en sus diferentes etapas por Gustavo del Castillo y Gama, Candelario Pérez Rosales y Juan Fernando Cárdenas Rivero; en el último periodo de su primera etapa apareció un personaje que recogería la batuta de Juan Fernando Cárdenas: Gerardo Saucedo Zárate, quien inició la construcción de cohetes de una y dos etapas de las series Vesta y Filoctetes. El proyecto Vesta iniciaría a fines de los sesenta del siglo XX, y entre los cohetes construidos por Gerardo Saucedo y sus colaboradores se encuentra el Tiburón, que aún se conserva como vestigio de aquella intensa época que estaba por concluir en su primera etapa para entrar en un largo letargo que parecía enterrar aquellas proezas que se vivieron en el altiplano potosino. En 1972 se lanzaba el Filoctetes Dos, un cohete de dos etapas con lo que se cerraba la intensa actividad coheteril, después de quince años.

Sin embargo, Cabo Tuna no estaría enterrado, Gerardo Saucedo seguiría trabajando en el tema, mientras laboraba profesionalmente como físico en Petróleos Mexicanos. En sus “ratos libres” se allegaba información y plasmaba sus posibles diseños en espera de tiempos propicios para continuar esa aventura que le llevó a estudiar física en la universidad potosina. Saucedo se encontraba entre aquellos estudiantes que inspirados en el auge coheteril se aventuraban a estudiar física, tal como fue uno de los objetivos de Gustavo del Castillo y Candelario Pérez, despertar vocaciones a través de proyectos espectaculares como lo fue el programa de lanzamiento de cohetes suborbitales.

En el año 2006 al jubilarse en Pemex, Gerardo Saucedo funda el Instituto Mexicano del Espacio Ultraterrestre (INMEU), con el fin de continuar con el diseño y construcción de vehículos suborbitales, continuando en el punto tecnológico que se había cerrado en México en la década de los setenta del siglo XX. El diseño de cohetes tiene otra vertiente, que es esos productos tecnológicos que se derivan de sus desarrollos, que son conocidos como derivajes espaciales, los cuales contienen productos que usamos diariamente en nuestra vida moderna. De esta manera el INMEU se enfocaría a desarrollar tecnología asociada con el diseño de cohetes suborbitales y en aprovechar todas esas derivaciones de la tecnología aeroespacial que conformaban la base de datos tecnológicos con que cuenta el INMEU.

El esfuerzo de Gerardo Saucedo no encontraba eco en los grupos científicos en el país, sus propuestas eran desaprovechadas, pero no cejaba en su objetivo principal, continuar con la construcción de nuevas máquinas voladoras, cohetes de nueva generación que colocaran a México en la lista de países que desarrollan dicha tecnología.

Mientras, a principios de la década del 2010, lograba construir con recursos económicos propios, un par de cohetes de combustible líquido y a mediados de dicha década lograba por fin, interesar a una dependencia universitaria, justo la institución cuna del programa de construcción de cohetes en México, el Instituto de Física de la UASLP. Gracias a esa alianza se establecieron las bases técnicas necesarias para materializar dos cohetes de combustible sólido, en una serie que llevaría el nombre de proyecto Fénix, en el cual fue posible el regreso de la experimentación espacial en el país, al realizarse la primera prueba estática de un cohete y el lanzamiento del cohete Fénix I-2 “Alejandro Pedroza Meléndez”, en el mes de marzo del presente año.

El tesón de Gerardo Saucedo coloca a México entre los países que construyen vehículos suborbitales con diferentes fines científicos, y en los próximos meses tendrá construidos nuevos cohetes de combustible híbrido y se estarán realizando diversas pruebas en el desierto potosino, previas a sus futuros lanzamientos.

Gerardo Saucedo Zárate es prácticamente el único especialista en el país en construcción de cohetes, esas máquinas voladoras que dieron brillo, y seguirán dándolo, a la ciencia e ingeniería mexicana.

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Opinión

Entre la comunicación y la política, Matilde Cabrera Ipiña | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Por: J.R. Martínez/Dr. Flash

Dedicada a la escritura después de sus cincuenta años de edad que la llevó a publicar una serie de libros como: cuatro grandes dinastías mexicanas; los Bledos; leyendas y memorias de una hacienda; La Lonja de San Luis Potosí: un siglo de tradición; La familia Hernández Soto de San Luis Potosí; Refutación genealógica del libro ‘El valle del Maíz, S.L.P.’; La casa de Cabrera en San Luis Potosí; Los perros de Cucú: ‘Xoloitzcuintli’, ‘Titán’ y ‘Vagabundo’; y Mis viajes: memorias de ayer y hoy, entre otros, es hoy recordada como la primera mujer en ostentar el cargo de diputada por el primer distrito en la Legislatura de San Luis Potosí.

Matilde Cabrera Ipiña participó en la política potosina con la apertura al derecho al voto de la mujer en la década de los cincuenta, cuando ocupó el cargo de primera regidora del ayuntamiento potosino cuando Socorro Blanc Ruiz sustituyera interinamente a Nicolas Pérez, cuestión que ya hemos tratado en esta columna de La Orquesta. El gobernador en turno la conminó a que participara en las elecciones de la legislatura local de 1956 obteniendo el triunfo electoral convirtiéndose así en la primera mujer diputada en San Luis Potosí.

Su niñez, en tiempos revueltos y violentos derivados de las luchas sociales contra el porfirismo la convirtió en huérfana de padre y, su educación fue fincada por un ambiente matriarcal que la llevó a cambiar frecuentemente de residencia entre haciendas en varios puntos del país, reminiscencias de su cuna de hacendados y personajes importantes en la historia política de San Luis Potosí. Su bisabuelo Pantaleón Ipiña, primer alcalde de San Luis Potosí en el México independiente de 1827 a 1830, su abuelo Encarnación Ipiña gobernador interino de San Luis Potosí en 1911.

Su padre Octaviano Cabrera Hernández sería uno de los edificadores más importantes de San Luis Potosí, cuyas placas en sus construcciones suelen apreciarse en el centro histórico de San Luis Potosí. Un año antes del nacimiento de Matilde su padre obtenía el título de ingeniero civil en la Ciudad de México. Uno de los edificios muy conocidos que edificó Octaviano Cabrera es el edificio Ipiña por encargo de su suegro, edificio donde vivirían él y su familia con la pequeña Matilde Cabrera, que convivió en ese lugar con la familia paterna y materna.

Matilde Cabrera nació en San Luis Potosí el 6 de noviembre de 1906 y murió en la misma ciudad potosina el 1 de enero de 1993.

Tras la trágica muerte de su padre la familia viaja a Estados Unidos donde realizaría sus estudios la joven Matilde

, que iniciaba un nuevo peregrinar por Europa, resultado de ese periplo y ya casada con Pedro Corsi de la Maza a la postre diplomático mexicano que trabajara en la Legación mexicana en Berlín, la llevó a radicar en esa ciudad en pleno periodo de gobierno de Adolfo Hitler, con quien coincidiría en eventos políticos y sociales derivado del puesto de su esposo.

Mujer con buena preparación, le permitió trabajar en la radio de Berlín en un programa radial a manera de conferencista donde trataba temas culturales de la mujer, titulado El Mundo de la Mujer. Sobre el programa la propia Matilde Cabrera lo aclara en una entrevista realizada por Miguel Ángel Aguilar un par de años antes de su muerte: “También hacíamos programas de puericultura, o sea, tratamiento de los niños. Fueron programas muy conocidos por la gente y se radiaban a América Latina, Europa y África. Eran difundidos a las dos de la mañana para que en México se escucharan a las siete de la noche, pero con la guerra cada vez fue más difícil comunicarse.

Estuve en la radio desde 1938 hasta que México rompió relaciones culturales y diplomáticas con Alemania en febrero de 1942.

En la radio de Berlín también trabajamos en programas en alemán sobre héroes hispanoamericanos, desde Simón Bolívar a Morelos, de Hidalgo a San Martín, de Maceo a Sarmiento. Estos temas se radiaban en los días de fiesta de cada nación y el pueblo alemán siempre se interesó por nuestros patriotas”.

Después de la guerra, Matilde regresó a San Luis Potosí, siendo pionera en el derecho a la ciudadanía que adquirían las mujeres y ostentando cargos de elección abriendo así la participación de las mujeres en la vida política de San Luis Potosí; digno de mencionarse en su papel en la comunicación que realizara en radio y en medios impresos.

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Deportes

Otra vez | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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TESTEANDO

Hay jugadores que llegan para cumplir y hay otros que llegan para quedarse en la conversación.

João Pedro entró en la segunda categoría.

Sin hacer ruido al principio, sin etiquetas de estrella, sin ese cartel que obliga a voltear a verlo desde el día uno. Pero el futbol cuando es constante termina acomodando todo. Y hoy, en el Atlético de San Luis, hablar de goles es hablar de él.

Otra vez.

Porque lo que está construyendo no es una racha. Es una costumbre.

El posible bicampeonato de goleo no aparece por accidente. No es un torneo bueno ni un momento aislado. Es la confirmación de algo más incómodo para los rivales: João Pedro entendió cómo jugar en esta liga y cómo lastimarla. Y cuando un delantero descifra eso, deja de depender de los partidos y empieza a depender de sí mismo.

No es el más espectacular. No es el más rápido.
No es el que más toca la pelota.

Pero tiene algo que pesa más que todo eso: timing.

Sabe cuándo moverse, cuándo esperar, cuándo atacar el espacio que todavía no existe pero que está por abrirse. Juega un segundo antes que los defensas, y en el área ese segundo es todo.

Define sin adornos. Sin necesidad de gustar.
Con la frialdad de quien entiende que el gol no se explica, se ejecuta. Y aún más, João Pedro es un jugador que se sacrifica, recupera balones, toca en media cancha, asiste y remata, es sin duda, un todo terreno en el equipo, el jugador disciplinado que es ejemplo no solo dentro del terreno sino fuera y que se ha sobrepuesto a grandes problemas personales y profesionales.

Y en un equipo como San Luis, eso vale doble.
Porque no siempre tiene diez oportunidades por partido.
Porque muchas veces juega lejos del arco.
Porque hay noches donde el equipo sufre más de lo que propone.

Ahí es donde aparece su otra virtud: no necesita volumen para ser determinante.

Le basta una.

Por eso el tema ya no es solo cuántos goles va a hacer. Es cuánto tiempo más va a hacerlos aquí.

Porque el futbol también tiene esa lógica incómoda: cuando un jugador destaca en un contexto limitado, deja de ser invisible. Y João Pedro ya dejó de serlo.

El bicampeonato de goleo no solo lo ha puesto en una lista lo pondría en el radar.
De equipos que pueden ofrecerle más balón.
Más contexto. Más aspiraciones inmediatas.

Y ahí aparece la duda.

San Luis ha encontrado en él algo difícil de reemplazar: un goleador que no necesita que todo funcione perfecto para responder. Pero el futbol no siempre respeta los procesos cuando el talento empieza a sobresalir.

Y entonces la pregunta deja de ser deportiva.

Pasa a ser inevitable.

¿Se queda para seguir construyendo algo,
o se va porque ya demostró que está para otro escenario? Una pregunta que ya ha pasado varias veces en el cuadro potosino.

Mientras tanto, él sigue haciendo lo único que controla.

Meter goles.

Sin discursos, sin gestos de más, sin necesidad de explicar su importancia. Porque hay futbolistas que hablan y hay otros que resuelven.

João Pedro, hoy, resuelve.

Y quizá ahí está lo más interesante de toda esta historia.
Que en medio de rumores, de posibles salidas, de escenarios que todavía no existen, hay algo que sí es seguro:
Cada vez que la pelota cae en el área, San Luis sigue creyendo que algo puede pasar.

Y eso, más allá de cualquier tabla o cualquier título individual, es el verdadero valor de un goleador.

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Destacadas

Disculpe: ¿El 2027 para dónde queda? | Apuntes de Jorge Saldaña

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APUNTES

Por: Jorge Saldaña

Culto Público, hijos de mi GPS descompuesto:

Dicen que en las carreteras mexicanas hay tres peligros seguros: los baches, los tráileres y los que manejan con la confianza idiota del que jura que conoce el camino aunque vaya con los ojos medio cerrados. La sucesión de 2027 en San Luis Potosí, por ahora, es las tres cosas juntas.

Así que hoy les propongo un recorrido. No de esos que terminan en el mar con playlist y termo de café, sino de los otros: los que arrancan con tanque lleno, sonrisa de campaña y mapa nuevo, y a la primera caseta ya traen al copiloto discutiendo, al chofer acelerado y al motor oliendo a lumbre.

Abróchense. Aquí nadie viene manejando despacio.

Diciembre de 2025: el primer aviso

Hace meses, un hombre curtido en eso de leer la política como otros leen el pronóstico del tiempo, me soltó una pregunta que no parecía pregunta:
“¿Conoces a alguna mujer gobernadora en San Luis?
La dejé apuntada. Y como pasa con las frases que vienen cargadas, no tardó en encontrar su momento.

Porque desde ese edificio con forma de urna —donde a veces confunden la paridad con la carpintería electoral— salió la idea de que en 2027 solo las mujeres pudieran competir por la gubernatura. Así, con moño institucional y discurso solemne. Muy democrático todo, salvo por el pequeño detalle de excluir a medio padrón.

Le pusieron varios nombres: “Ley Esposa”, “Ley Ruth”, “Ley de Paridad”. El único que nunca le quedó fue el de consenso.

Y entonces habló Claudia Sheinbaum. No gritó. No manoteó. No hacía falta. Desde la mañanera dejó una frase que cayó en San Luis como cuchillo bien afilado:
paridad sí, imposición no.

Traducido al potosino: no me anden vistiendo de justicia lo que huele a sucesión con dedicatoria.

Gallardo vetó la iniciativa. Dijo que era inconstitucional. Y sí: dejar fuera al cincuenta por ciento de la población no es una política de igualdad; es organizar una carrera con la mitad de los corredores amarrados a la silla. Mal haría en no vetarla. Peor habría sido defenderla.

Febrero de 2026: cuando el copiloto quiso manejar

Luego vino Manuel Velasco, con esa manera tan suya de parecer espontáneo cuando todo trae cálculo, y le levantó la mano a Ruth González Silva. Señal de triunfo, de destape, de “ya está planchado”. Faltó nada más un detalle: que la aludida anduviera en ese mood.

La maniobra no gustó. No gustó en el gallardismo, no gustó en la propia Ruth y, según se alcanzó a ver entre líneas, tampoco gustó en Palacio Nacional. Porque una cosa es tener tiempos y otra muy distinta es que te los quieran soplar desde otro yate.

El Verde tiene músculo, tiene territorio y tiene una disciplina que ya quisieran varios partidos que presumen estructura y a la mera hora no juntan ni para el templete. Pero también tiene una verdad incómoda: en política no solo importa llegar, importa saber cuándo y con quién te ven llegar.

Marzo: promesas, portazos y cálculo

Marzo entró caliente. Como entra siempre San Luis cuando el aire ya trae polvo, rumor y tantita pólvora.

Alito Moreno colgó a Enrique Galindo el título de “Defensor de la Nación”, que políticamente sirve para dos cosas: para entusiasmar a los propios y para poner nerviosos a los aliados. El PAN, por ejemplo, no se veía precisamente feliz. Allá siguen con la idea de ir solos, como si la épica alcanzara para suplir los votos. Estrategia respetable. También suicida, pero respetable.

Mientras tanto, Rita Ozalia empezó a moverse con mayor claridad en Morena. Más disciplina con el centro, más mensaje de autonomía respecto al Verde, al menos en el discurso. Porque en política el “por ahora” dura lo mismo que duran los buenos propósitos en enero.

¿Y Morena? Morena en San Luis parece saber a dónde quiere llegar, pero todavía no decide con quién se sube al carro. Tiene brújula, pero le falta chofer

. Y en una elección así, eso no es detalle menor.

Por si fuera poco, la reforma electoral que venía en versión grande terminó encogida. Del Plan A quedó poco. Del B, menos. Y entre los daños colaterales se fue una pieza clave: no habrá revocación de mandato en 2027. Es decir, Claudia no estará en la boleta. Y eso cambia cálculos, nervios, alianzas y fantasías.

Abril: la carretera se pone seria

Abril ya nos dejó claro que esta ruta no viene pavimentada.

Primero, el episodio de Zumaya en la Huasteca: evento disfrazado de reunión social, acarreo de fondo y, cuando vino el señalamiento, la vieja táctica nacional de victimizarse. Clásico del repertorio: te cachan operando y tú acusas persecución. Nada nuevo bajo este sol.

Después vino el mensaje fuerte del Verde: hay estructura, hay perfiles y la alianza no es automática. O dicho sin crema: si quieren acuerdo, no va a ser por default.

En paralelo, Ruth dijo que no ha decidido. Y hace bien. En política, a veces el que más gana es el que menos se mueve… o el que mejor administra la incertidumbre.

Pero donde sí hubo nitidez fue en Morena. Citlalli Hernández dejó claro que en San Luis no ven con buenos ojos la postulación de la esposa del gobernador. Sin rodeos. Sin moñito. Sin la cortesía hipócrita del “todo se puede platicar”. No en eso.

Si uno junta las piezas, el recado lleva rato llegando con distintos remitentes y la misma redacción: así no. Lo dijo Sheinbaum. Lo repitieron liderazgos nacionales. Lo sostiene la dirigencia local. Y ahora quedó otra vez sobre la mesa.

La pregunta ya no es si el mensaje llegó. La pregunta es si en Palacio de Cantera lo leyeron… o si solo lo doblaron para usarlo de abanico.

Del otro lado, Galindo ya dejó ver que quiere jugar. Sabe que, si va, no será con la carretera despejada sino con topes, zanjas y más de uno queriéndole cerrar el paso. Pero también sabe algo que en política pesa: a veces el agraviado crece.

El PAN lo quiere, sí, pero sin PRI. Como quien te invita a la boda y te aclara desde la puerta que tu compadre no entra. ¿Y el PRI? El PRI anda cerca del Verde, cerca de Alito y lejos de sí mismo. Que ya también es una forma de extravío.

Así está el camino al 27: el Verde acelera, Morena mide, la oposición condiciona y el reloj hace lo único que sabe hacer: no esperar.

Apenas vamos en el primer tramo. Pero en esta carretera, el que parpadea se pierde. Así que, Culto Público, parece que estamos al día, pero no. Estamos en el día antes del mañana y en el mañana todo puede suceder. Estaremos, fecha a fecha, declaración por declaración y movimiento por (bis) marcando la batuta de la ruta electoral 2027.

Hasta la próxima.
Yo soy Jorge Saldaña.

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