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Futbolistas color violeta | Columna de Alma Barajas

Capitana #13

 

Dicen que los tiempos de Dios son perfectos. Esas palabras no sé qué tanta certeza presenten en la vida, pero puede ser que tengan razón porque sucede que hasta hace unas semanas el país ha visibilizado magnamente el dolor causado a la mujer durante docenas y docenas de años de maltrato de toda índole. Justo cuando salen a la luz tantas situaciones penosas y horribles en torno a las mujeres, el futbol femenil, con poco tiempo desempeñándose en el ámbito profesional mexicano, también levanta la voz uniendo esfuerzos a grupos feministas o mejor dicho, grupos de mujeres hartas de ser invisibles.

El Atlético de San Luis Femenil creó una campaña para manifestar su descontento ante la situación de inseguridad y violencia de género que se vive en el estado propio, el apoyo mostrado se valora incalculablemente y a pesar de que se lograron ver burlas y críticas ante la postura de las jugadoras del Atlético, también hubo comprensión y aplausos ante su iniciativa.

El deporte no está fuera de mostrar empatía con tales situaciones, día a día se leen, escuchan o muestran historias cuyos personajes principales son mujeres, ya sea asesinadas, secuestradas, agredidas sexualmente o violentadas de alguna forma. Dicen por ahí que ha iniciado una lucha y que, a diferencia de lo que muchos creen, no es una lucha contra los varones, simplemente la guerra es contra “personas malas”.

Que si el machismo, que si el hembrismo, que si el feminismo radical. Para temas miles, miles que nunca llevarán a nada. Si existe hoy por hoy una idea firme y personal es que no se debe juzgar a quien se atreva a exigir justicia, rayando, gritando, lanzando diamantina violeta o rompiendo vidrios, porque si eso despierta la atención de parte de quien ha invisibilizado este problema, adelante.

La historia se escribe, se edifica, se queda para siempre, y espero que en un futuro los libros de texto presenten algo más que el triunfo épico del Lic. Andrés Manuel López, tal vez algo sobre aquellas mujeres “extremistas”, “feminazis”, que gritaron #NiUnaMenos con tanta fuerza que lograron romper vidrios y escribir sobre emblemáticas edificaciones: otro tipo de historia. Por qué quién sabe, a lo mejor esto es una verdadera revolución y bien dicen que el cambio no viene solo entre paz y buenos deseos, dicen que para grandes cambios grandes hazañas, fuertes guerras y terribles pérdidas.  No es tan difícil buscar en Google información sobre grandes manifestaciones que han logrado evoluciones a lo largo de la historia.

Podremos estar o no de acuerdo, señalar como vandalismo, mala educación, hostigamiento, irresponsabilidad, falta de precaución y demás adjetivos que se les ocurra usar para criticar y esparcir una opinión contraria a la propia. Todo es aceptable, no se siente bien ver paredes que cuentan la historia de un país bañadas entre colores violetas y rosas, pero desde una humilde perspectiva, se siente peor ver el cuerpo de una compañera bañado en sangre.

Gracias futbolistas del Atlético de San Luis, gracias por también pintarse de violeta. 

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