agosto 30, 2026

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#4 Tiempos

Fetichismo como indiferencia | Columna de Óscar Esquivel

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Torreón

Desafinando

 

Somos un pueblo de superstición, creemos en la charlatanería, las malas vibras, los números que marcan al nacer, las matemáticas infinitas, los baños de pureza natural, la barridas con pirulí, las limpias con huevo, el niño bautizado, la negación de la comunión para divorciados, en fin, un sin número de símbolos esotéricos, dentro y fuera de creencias religiosas.

Nos caracterizamos por absorber todo lo que nos dicen como probable y lo hacemos como válido para angustiarnos después, reaccionando como esquizofrénicos donde a todo le decimos que no.

Como el envidioso que siente que todo mundo lo envidia, por su posición económica y en realidad envidia la vida de los demás; Así algo parecido, sin ahondar en filosofía del comportamiento, los mexicanos nos hemos convertido en los campeones de “fregar al otro”.

Veo un país inmerso en redes sociales, como si fuera el único campo de acción para nuestras vidas, cuando en realidad cada publicación esconde el lado obscuro y solo deja ver la amabilidad extenuante de su tiempo.

En Torreón; Coahuila, corrió la sangre, salpico con su color purpura a la sociedad mexicana, está sociedad se comportó como animal a punto de ser sacrificado, se observó en el espejo de la indiferencia, para mirarse en el reflejo de otro, el de la hipocresía, ¡hipócritas todos! enmudecimos ante la tragedia ocasionada por el niño del colegio Cervantes, dos muertes, la de él mismo y la maestra. Pronto se dejó sentir el sudor colectivo que causa el pánico de saber que un chiquito de 11 años había cometido un acto atroz, las redes se inundaron de reacciones, algunas de posturas oficiales acusando la influencia de un juego electrónico, como si este hubiera aparecido de la nada, se compró para un fin, entretener y vaya que entretuvo al niño verdugo, esa es la realidad.

Cuando un ser humano se decide a cometer algún delito, la influencia inmaterial poco importa, él estaba realmente aprendiendo de su padre y abuelo, enojado, tomó la decisión de matar. De su madre degollada dudamos mucho que no estuviera enterado del cómo fue la muerte de su mamá; el papá encarcelado en los Estados Unidos por narcotráfico, el abuelo con millones de pesos en cuentas de transferencias para lavar dinero, ¿escondía las armas por precaución? o ¿para defenderse de los grupos rivales? Tal vez, el niño también se preparaba para eso, y a la escuela fue solo a “entrenar”.

Mientras todo eso ocurría, entre investigaciones, querellas, detenciones, la sociedad del internet se volcó a perdonar al agresor infante, haciéndose socialmente responsable de acto criminal que se había cometido, los maestros reclamaron su parte de dolor, “ni un maestro menos” como si todos los días murieran profesores en a manos de una pistola, ¿es una tragedia?, ¡Sí! Si lo es, ¿cuánta es la culpa social? Creo toda, descuidamos la esencia de lo que somos, confundimos las noticias criminales, con las actuaciones de la farándula, como si 34 mil muertes en el último año, fuera tan solo una cifra matemática, un lenguaje de números y no de indignación, un número es la cuenta, las personas son la tragedia.

Posturas como la actriz Laura Zapata, quien maldijo al nieto del presidente como si fuera el mismo anticristo, este tipo de posturas viniendo de una persona publica, su influencia, hace más daño que un juego de video, provoca mensajes de odio, que cualquier desorientado, mal educado, con “traumas de la infancia y la adolescencia”, pudiera cometer delitos de odio, después la lamentablemente y nuevamente, la sociedad se asombrara, expiara su penas, lloraría en silencio, agachando la cabeza como entrando al templo, se apostara en la tienda más cercana a adquirir el compañero, ¡qué digo! al amigo más entrañable de los niños, la televisión, el juego, la tablet, el celular.

Viviendo como lo hacemos, enseñando muy poco los valores en el hogar, como la bondad, el trabajo, el respeto, la dignidad, en ocasiones terminamos disfrazando nuestras enseñanzas con la permisibilidad, caprichos, berrinches de nuestros niños en casa, “todo sea para mantenerlos distraídos”, la atracción la encontraran en las drogas, la delincuencia, el maltrato al prójimo, el desdén por lo bello de la vida.

La educación fuera de casa, en escuelas, el aula misma, deben ser lugares de aprendizaje, técnico, cultural de convivencia que transmita valores, el respeto al otro, pero de la misma forma si un plantel educativo descuida la disciplina y los limites, maestros que ejercen violencia psicológica al alumno, los acosan emocionalmente y físicamente, permiten el bullying, será muy difícil, que las actuales generaciones mantengan un equilibrio de reconocimiento entre el bien y el mal. Si continuamos creyendo, por superstición que los males, la trae la llorona, que si los astros no se acomodan, que si pertenecemos a la era del apocalipsis según los mayas, sin no vamos a Teotihuacán hacernos limpias, terminaremos derrotados y hundidos.

Es mejor sentir el lodo en los pies para después limpiarlos, que ahogados en el estiércol de la desfortuna que produce una mala práctica de enseñanza, de valores en el hogar y la escuela.

PAUTA MAL DADA

Parece ser que ahora si nos va a ir bien, regresaron el avión presidencial con un potencial comprador coreano, se firmó el tratado de libre comercio el T MEC, el sistema de salud ¡requete bien! ¡Ah! Perdón, ese no, creo en mi juicio que un nuevo sistema político que comienza a desarrollarse como lo pretende ser la 4T, no debe, ni puede equivocarse de la manera que lo hicieron, al dar por terminado el Seguro Popular para dar paso al nuevo Instituto de Salud para el Bienestar Insabi, sin una pisca de planeación, manual de procedimientos, sistemas administrativos, bajas de personal, estas pifias dio como resultado, que en dos semanas los enfermos, los usuarios todos, tuvieran que pagar ciertos procedimientos médicos y hasta medicamentos. Es de humanos equivocarse pero aquí se mostró la falta de oficio en la administración, tanto de legisladores como de la misma secretaria de salud federal.

Un gobierno que desatiende, no atiende y se desentiende, está destinado al fracaso.

Esto vaya tan bien a los funcionarios potosinos encargados de generar políticas de transporte público, al final permitieron el incremento, con acuerdos o no, los permisionarios siguen por la libre. La ley de transporte los ampara porque en su redacción no establece requisitos, ni normas que establezcan sus obligaciones, todo se hace en acuerdos. El Estado permanece atado de manos, obviamente permitido por el legislativo en contubernio, se olvidan que es una concesión y debe estar regulada en la misma ley.

Como siempre al Gobernador, le tembló la mano para exigir a los permisionarios cumplan sus compromisos. Urge la modificación de la ley de transporte público.

Nos saludamos pronto.

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El Cronopio

Un pionero de la astrofísica en San Luis Potosí | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Por: J.R. Martínez/Dr. Flash

Uno de los dos primeros potosinos en estudiar formalmente astronomía y en realizar investigación en astrofísica son Joel Cisneros Parra oriundo de Salinas, San Luis Potosí, y de quien hemos tratado ya en esta columna, y Antonio Sarmiento Galán que se recibiera como físico y como matemático en la década de los setenta del siglo XX en la Universidad Nacional Autónoma de México.

Antonio Sarmiento Galán comenzó a estudiar física en la entonces Escuela de Física de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, para interrumpir sus estudios y emigrar a la Ciudad de México donde ingresaría a la Facultad de Ciencias de la UNAM para estudiar simultáneamente la carrera de física y la carrera de matemáticas, mismas que concluiría en 1976. Estas líneas de formación regirían su vida académica y profesional, pues contribuiría a la investigación en física en el área de la astrofísica y posteriormente en el ámbito de las matemáticas, siendo actualmente investigador del Instituto de Matemáticas, Unidad Cuernavaca de la UNAM desde 1999; previamente había sido investigador del Instituto de Astronomía de la UNAM de 1981 a 1998.

Su formación primaria en astrofísica fue en el tema en el que coincidieron estos dos personajes potosinos, pioneros en el estudio de la astrofísica, sistemas binarios. Su tesis de licenciatura en física presentado en 1978 versó sobre Etapas Evolutivas Avanzadas en Sistemas Binarios. Realizó su maestría en ciencias en la propia Facultad de Ciencias de la UNAM y su doctorado en el Departamento de Matemáticas Aplicadas del Queen Mary College en la Universidad de Londres donde vuelve a combinar su interés en la física y la matemática, que no la física-matemática. Su tesis de doctorado en dicha universidad fue sobre Gravitación en el Sistema Solar que presentó en 1981.

Entre sus estudios de formación y, en especial en astrofísica se encuentran Estudios para la Localización de un Sitio Astronómico en la República Mexicana, en la Facultad de Ciencias de la UNAM en 1977 y 1978 y, Ph ysical Cosmology en Francia en la École d’Été de Physique Théorique. Université de Grenoble. Les Houches, Haute Savoie en julio de 1979.

Antonio Sarmi ento, como astrofísico ha hecho importantes aportaciones científicas teóricas en temas como la evolución química del Universo, la gran explosión, la gravitación en teoría general de la relatividad y el vacío en sistemas no inerciales.

Su contribución no se ha limitado al carácter de investigación pues ha tenido una intensa actividad en educación, no sólo impartiendo cursos de astrofísica, relatividad, física teórica y gravitación, sino que ha realizado una destacada participación en actividades de educación no formal, en especial en divulgación de la ciencia, donde ha escrito numerosos textos entre artículos y libros entre los que se encuentran libros técnicos y de divulgación, participando, además, con conferencias, videos y programas de radio para todo tipo de público con temas de física y astronomía.

Antonio Sarmiento ha contribuido al desarrollo de la educación y la investigación científica en su tierra de nacimiento apoyando programas de divulgación como Domingos en la Ciencia en San Luis Potosí, La Semana de Física y La Ciencia en el Bar, donde ha participado en varias sesiones. Como la charla Fractales que puede consultarse en la dirección: https://www.youtube.com/watch?v=AutyQCtnuI8

En una entrevista para la revista “¿Cómo Ves?”, de la UNAM, rechaza la idea de que la labor científica sea evaluada por premios, “Por fortuna hay muchos investigadores para quienes lo valioso es tener amor por la camiseta de la ciencia, o pasar horas en el laboratorio haciendo un experimento. Ellos se olvidan por completo de premios o publicidad en la radio o la televisión”.

Antonio Sarmiento Galán nació en San Luis Potosí el 23 de abril de 1954 y se convierte en el segundo potosino en formarse profesionalmente como astrofísico y contribuir al desarrollo de la ciencia y la educación científica, siendo además uno de los primeros matemáticos potosinos.

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#4 Tiempos

El filósofo de Lo Mexicano, Luis Villoro Toranzo | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

En 1950 El Colegio de México publicaba la obra: Los grandes momentos del indigenismo en México, escrita por Luis Villoro Toranzo, que iniciaba su trayectoria filosófica en México, después de graduarse en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde se doctoró en filosofía.

Bajo la influencia del filósofo español desterrado y que fuera Rector de la Universidad de Madrid, José Gaos, emprendió en el grupo filosófico Hiperion, el estudio del Ser del Mexicano y la producción de la filosofía de Lo Mexicano desde corrientes como el existencialismo, el historicismo y la fenomenología.

Aunque el interés en el tema del indigenismo al parecer tuvo sus raíces en las experiencias de juventud en el altiplano potosino, en la Hacienda de Cierro Prieto al noroeste de la ciudad de San Luis Potosí, donde la familia de su madre tenía sus raíces y donde viviría por un tiempo, antes de trasladarse a la Ciudad de México a estudiar filosofía en la UNAM.

En dicha hacienda, al decir de su hijo el escritor Juan Villoro en su libro sobre su padre: la figura del mundo, le marcaría la escena de un campesino que al encontrarlo le saluda besándole la mano y refiriéndose a su persona como “patroncito”.

Luis Villoro nació el 3 de noviembre de 1922 en Barcelona, España; su padre un médico barcelonés y su madre una rica hacendada potosina. Tras el conflicto de la guerra civil española, su familia regresa a México y se instala en primera instancia en San Luis Potosí a fines de la década de los treinta.

La trayectoria intelectual de Luis Villoro, siempre estuvo en torno al tema de lo mexicano lo que lo llevó a estar de cerca y apoyar el movimiento zapatista en Chiapas al parejo de su vida académica en la UNAM.

En su pensamiento se subraya la convivencia social bajo el respeto entre culturas, exige reconocer al otro y construir comunidades que incluyan la diversidad, sin sacrificar la autonomía de las personas ni de los pueblos. Lo que le llevo a proponer enfoques para una democracia que reconozca la pluralidad de identidades.

Profesor de la UNAM desde 1954 en la Facultad de Filosofía y Letras de donde egresó, fue también investigador del Instituto de Investigaciones Filosóficas desde 1971 y

en el cual es nombrado Investigador Emérito en 1989, mismo año en que recibe el Premio Universidad Nacional en Investigación en Humanidades. En 1998 es nombrado Investigador Nacional Emérito de la UNAM.

En la creación de instituciones también tuvo participación, fue profesor fundador de la Facultad de Filosofía de Guadalajara y de la Universidad Autónoma Metropolitana unidad Iztapalapa haciéndose cargo de la dirección de la División de Ciencias Sociales y Humanidades. En 1978 ingresa a El Colegio Nacional y en 1986 recibe el Premio Nacional de Ciencias Sociales, Historia y Filosofía.

La Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo le otorgó el Doctorado Honoris Causa en el 2002, y en el 2004 se lo otorga la Universidad Autónoma Metropolitana. Finalizando el año de 2007 es nombrado Miembro Honorario de la Academia Mexicana de la Lengua.

Respecto a su obra filosófica, el Centro de Estudios de Filosofía Mexicana la reseña: “La obra de Villoro no es posible clasificarla en una sola línea de investigación, pues su producción filosófica se desarrolló en varias vertientes a lo largo de su vida intelectual, por ejemplo: el campo de la historia de las ideas y de la filosofía de la cultura, la filosofía de la historia, la filosofía política, la teoría del conocimiento, la analítica, la ética, entre otras”.

Luis Villoro Toranzo, que se nutrió de la vida mexicana en el altiplano potosino es considerado uno de los más destacados representantes de la filosofía mexicana, siendo su obra una parte indispensable de la filosofía. Villoro murió en la Ciudad de México el 5 de marzo del 2014.

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#4 Tiempos

Historias de valor | Columna de Juan Jesús Priego

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LETRAS minúsculas

 

Una vez, un famoso orador se presentó ante un auditorio muy numeroso para disertar acerca de La dignidad humana y sus fundamentos teóricos (así tituló su conferencia). ¡Pero, ay, tan largamente habló de estos asuntos que muchos asistentes empezaron a bostezar y otros francamente se durmieron! Entonces decidió cambiar de táctica y sacó de su cartera un billete de quinientos pesos, lo agitó en el aire y preguntó con voz tonante:

¿Alguien quiere este billete?

Los que estaban despiertos levantaron la mano, y los que en ese momento dormían también la levantaron, e incluso más firmemente que los otros, un poco así como los diputados y los senadores la levantan en la Cámara a la hora de las votaciones. ¿Sobre qué van a votar? Sólo Dios lo sabe, pero ellos de todas maneras, para fingir que viven, dan muestras de asentimiento. Pero sigamos con nuestra historia. Era claro que todos querían participar en el dichoso concurso, pero ¿qué tenían que hacer para ganarse esos quinientos pesos?

El orador adoptó un aire misterioso, tiró al billete al suelo, lo pisoteó una, dos y cien veces, cual si bailara sobre él el jarabe tapatío, lo levantó del suelo y volvió a decir:

-El billete ha quedado un poco maltratado, como ustedes pueden ver. Pero si alguien lo sigue queriendo, que me lo diga.

Por demás está decir el revuelo que se armó. ¿A quién le importaba que estuviera maltratado? ¡Todos seguían queriendo aquel billete!

Luego el orador escupió sobre él, lo dobló, hizo con él una bola del tamaño de una pelota de golf y lo enseñó otra vez a su auditorio.

-Quien en tales condiciones siga queriendo este billete no tiene más que decírmelo y se lo daré.

Y he aquí que todos volvieron a levantar la mano.

-Bien –dijo entonces el orador-. Ahora ya están en mejor condiciones de saber qué es la dignidad humana. Cuando el billete estaba liso y crujiente, todos lo querían, pues valía lo que dice en cada uno de sus cuatro ángulos, es decir, quinientos pesos. Cuando lo pisoteé no una, sino varias veces, y quedó manchado con el lodo de mis zapatos, ustedes quisieron tenerlo aún, pues seguía valiendo quinientos pesos: mis golpes, como quiera que sea, no le hicieron perder nada de su valor. Luego lo escupí, pero no por eso ustedes le hicieron ascos. Pues así sucede con el hombre, señores y señoras. El hombre puede ser pisoteado, escupido, humillado; pero, pase lo que pase con él y le hagan lo que le hagan, nunca perderá su valor ni su dignidad.

El auditorio esbozó una sonrisa de comprensión y amabilidad, y el orador prosiguió de esta manera:

-Suceda lo que suceda, ante Dios siempre seremos valiosos e importantes: infinitamente más valiosos que este billete que, por lo demás, sólo vale quinientos pesos. ¿Ahora han comprendido ya en qué consiste la dignidad humana?

Y así acabó aquella conferencia. Espero que, por su bien, el orador haya sorteado entre el auditorio aquel billete, pues, de lo contrario…

Cuando leí esta historia en un libro de cuyo título no puedo acordarme, también yo sonreí. Pero no por el ingenio de este orador, sino porque ya había leído yo en un libro de la antigüedad cristiana una historia parecida.

Una vez –así comienza esta otra historia, mucho más antigua que la primera-, un peregrino fue en busca de un anacoreta para pedirle ayuda y un consejo. Estaba muy afligido por sus pecados pasados y no estaba seguro de que Dios fuera a perdonárselos. “No he sido bueno –gemía, desconsolado-; no he sido trigo limpio. ¿Tendrá Dios compasión de mí?”.

El anacoreta le habló largamente de la misericordia divina, le contó la historia de David y otras muchas tomadas de la Biblia; lo amonestó con graves palabras para que confiara más en la misericordia divina, pero el pobre peregrino seguía mostrándose al borde de la desesperación.

Entonces el santo hombre de Dios le hizo esta pregunta:

-Dime, si tu túnica se rasgara, ¿la tirarías?

-No. Esta túnica es la única que tengo; si se rasgara, la remendaría y volvería a usarla.

-Entonces, fíjate bien –respondió el anacoreta-: si tú cuidas así tus vestidos, que no son más que paño, ¿crees que Dios no va a tener misericordia de uno que ha sido creado a su imagen y semejanza?

El peregrino sonrió lleno de gozo, luego lloró durante unos instantes, emocionado, y por último besó la mano del santo anacoreta: había comprendido la lección. ¡Ahora ya sabía cuál es el valor de la vida humana! Y, dándole las más sinceras gracias, reemprendió su camino…

¿No es ésta una historia bella y profundamente humana? En realidad, me gusta mucho más que la anterior. ¿Crees que, por lo que has hecho, Dios se va a deshacer de ti echándote en el olvido? ¿Crees que Dios se deshace de este modo de sus criaturas? Sí así lo crees, si esto es lo que piensas de Él, déjame decírtelo: aún no lo conoces. Como el billete del conferencista, el hombre puede estar sucio; como la túnica del peregrino, su corazón puede estar roto, pero no por eso a sus ojos vale menos. Tal es, en pocas palabras, el fundamento de la dignidad humana. Y quien quiera fundamentarla de otra manera y con otros argumentos construye sencillamente en el vacío.

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