enero 21, 2025

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#4 Tiempos

Fetichismo como indiferencia | Columna de Óscar Esquivel

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Torreón

Desafinando

 

Somos un pueblo de superstición, creemos en la charlatanería, las malas vibras, los números que marcan al nacer, las matemáticas infinitas, los baños de pureza natural, la barridas con pirulí, las limpias con huevo, el niño bautizado, la negación de la comunión para divorciados, en fin, un sin número de símbolos esotéricos, dentro y fuera de creencias religiosas.

Nos caracterizamos por absorber todo lo que nos dicen como probable y lo hacemos como válido para angustiarnos después, reaccionando como esquizofrénicos donde a todo le decimos que no.

Como el envidioso que siente que todo mundo lo envidia, por su posición económica y en realidad envidia la vida de los demás; Así algo parecido, sin ahondar en filosofía del comportamiento, los mexicanos nos hemos convertido en los campeones de “fregar al otro”.

Veo un país inmerso en redes sociales, como si fuera el único campo de acción para nuestras vidas, cuando en realidad cada publicación esconde el lado obscuro y solo deja ver la amabilidad extenuante de su tiempo.

En Torreón; Coahuila, corrió la sangre, salpico con su color purpura a la sociedad mexicana, está sociedad se comportó como animal a punto de ser sacrificado, se observó en el espejo de la indiferencia, para mirarse en el reflejo de otro, el de la hipocresía, ¡hipócritas todos! enmudecimos ante la tragedia ocasionada por el niño del colegio Cervantes, dos muertes, la de él mismo y la maestra. Pronto se dejó sentir el sudor colectivo que causa el pánico de saber que un chiquito de 11 años había cometido un acto atroz, las redes se inundaron de reacciones, algunas de posturas oficiales acusando la influencia de un juego electrónico, como si este hubiera aparecido de la nada, se compró para un fin, entretener y vaya que entretuvo al niño verdugo, esa es la realidad.

Cuando un ser humano se decide a cometer algún delito, la influencia inmaterial poco importa, él estaba realmente aprendiendo de su padre y abuelo, enojado, tomó la decisión de matar. De su madre degollada dudamos mucho que no estuviera enterado del cómo fue la muerte de su mamá; el papá encarcelado en los Estados Unidos por narcotráfico, el abuelo con millones de pesos en cuentas de transferencias para lavar dinero, ¿escondía las armas por precaución? o ¿para defenderse de los grupos rivales? Tal vez, el niño también se preparaba para eso, y a la escuela fue solo a “entrenar”.

Mientras todo eso ocurría, entre investigaciones, querellas, detenciones, la sociedad del internet se volcó a perdonar al agresor infante, haciéndose socialmente responsable de acto criminal que se había cometido, los maestros reclamaron su parte de dolor, “ni un maestro menos” como si todos los días murieran profesores en a manos de una pistola, ¿es una tragedia?, ¡Sí! Si lo es, ¿cuánta es la culpa social? Creo toda, descuidamos la esencia de lo que somos, confundimos las noticias criminales, con las actuaciones de la farándula, como si 34 mil muertes en el último año, fuera tan solo una cifra matemática, un lenguaje de números y no de indignación, un número es la cuenta, las personas son la tragedia.

Posturas como la actriz Laura Zapata, quien maldijo al nieto del presidente como si fuera el mismo anticristo, este tipo de posturas viniendo de una persona publica, su influencia, hace más daño que un juego de video, provoca mensajes de odio, que cualquier desorientado, mal educado, con “traumas de la infancia y la adolescencia”, pudiera cometer delitos de odio, después la lamentablemente y nuevamente, la sociedad se asombrara, expiara su penas, lloraría en silencio, agachando la cabeza como entrando al templo, se apostara en la tienda más cercana a adquirir el compañero, ¡qué digo! al amigo más entrañable de los niños, la televisión, el juego, la tablet, el celular.

Viviendo como lo hacemos, enseñando muy poco los valores en el hogar, como la bondad, el trabajo, el respeto, la dignidad, en ocasiones terminamos disfrazando nuestras enseñanzas con la permisibilidad, caprichos, berrinches de nuestros niños en casa, “todo sea para mantenerlos distraídos”, la atracción la encontraran en las drogas, la delincuencia, el maltrato al prójimo, el desdén por lo bello de la vida.

La educación fuera de casa, en escuelas, el aula misma, deben ser lugares de aprendizaje, técnico, cultural de convivencia que transmita valores, el respeto al otro, pero de la misma forma si un plantel educativo descuida la disciplina y los limites, maestros que ejercen violencia psicológica al alumno, los acosan emocionalmente y físicamente, permiten el bullying, será muy difícil, que las actuales generaciones mantengan un equilibrio de reconocimiento entre el bien y el mal. Si continuamos creyendo, por superstición que los males, la trae la llorona, que si los astros no se acomodan, que si pertenecemos a la era del apocalipsis según los mayas, sin no vamos a Teotihuacán hacernos limpias, terminaremos derrotados y hundidos.

Es mejor sentir el lodo en los pies para después limpiarlos, que ahogados en el estiércol de la desfortuna que produce una mala práctica de enseñanza, de valores en el hogar y la escuela.

PAUTA MAL DADA

Parece ser que ahora si nos va a ir bien, regresaron el avión presidencial con un potencial comprador coreano, se firmó el tratado de libre comercio el T MEC, el sistema de salud ¡requete bien! ¡Ah! Perdón, ese no, creo en mi juicio que un nuevo sistema político que comienza a desarrollarse como lo pretende ser la 4T, no debe, ni puede equivocarse de la manera que lo hicieron, al dar por terminado el Seguro Popular para dar paso al nuevo Instituto de Salud para el Bienestar Insabi, sin una pisca de planeación, manual de procedimientos, sistemas administrativos, bajas de personal, estas pifias dio como resultado, que en dos semanas los enfermos, los usuarios todos, tuvieran que pagar ciertos procedimientos médicos y hasta medicamentos. Es de humanos equivocarse pero aquí se mostró la falta de oficio en la administración, tanto de legisladores como de la misma secretaria de salud federal.

Un gobierno que desatiende, no atiende y se desentiende, está destinado al fracaso.

Esto vaya tan bien a los funcionarios potosinos encargados de generar políticas de transporte público, al final permitieron el incremento, con acuerdos o no, los permisionarios siguen por la libre. La ley de transporte los ampara porque en su redacción no establece requisitos, ni normas que establezcan sus obligaciones, todo se hace en acuerdos. El Estado permanece atado de manos, obviamente permitido por el legislativo en contubernio, se olvidan que es una concesión y debe estar regulada en la misma ley.

Como siempre al Gobernador, le tembló la mano para exigir a los permisionarios cumplan sus compromisos. Urge la modificación de la ley de transporte público.

Nos saludamos pronto.

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#4 Tiempos

Gente que se rindió | Columna de Carlos López Medrano

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Mejor dormir

 

Sobran maneras de identificar a quienes han sido derrotados por la vida. Basta con observar al que no responde a los buenos días soltados por un desconocido, rocas impermeables ante un bello gesto. O al que, en el elevador, presiona con ansia el botón de cerrar la puerta, apenas por ganar un par de segundos, como si el destino que lo espera —ay, el trabajo— fuese algo más que una condena.

Se rinden también quienes ya no se detienen a disfrutar las curiosidades ofrecidas por las calles: la estampa de un borrego pegada en un poste, una hoja seca con forma de corazón, un perro rascándose el lomo con la ayuda de una banca. Poco queda de espíritu en quienes llevan semanas, quizá meses, sin alzar la vista al cielo para contemplar las estrellas por la noche o descubrir, como niños, las formas caprichosas de las nubes.

Hemos perdido a los que olvidan vacacionar al menos una vez al año. No se trata del dinero, que al final siempre encuentra su acomodo; basta con cruzar la esquina para pasarlo en grande si uno sabe cómo acomodar las piernas. También se pierden los que llevan demasiado tiempo sin brindar, como si faltaran motivos, cuando cualquier pretexto sirve para alzar la copa y desbordarse en espuma, aunque sea por el estreno de un tapete en la cocina. Y sabemos que estamos ante un alma en coma cuando alguien deja de celebrar la Navidad. Porque, cariño, aunque la ilusión se haya marchado, hay que forzarse a poner el árbol con luces y esferas. Así es como comienza el ascenso.

Sobre todo, alguien está derrotado cuando deja de arreglarse. Cuando sale al supermercado en pijama o se olvida de la ducha. El pudor es síntoma de amor propio y de cortesía hacia los demás. Soy muy importante como para ser visto en fachas por el vecino, debería pensar uno. Pero mal vamos si ni siquiera eso te detiene. Un hombre conserva su dignidad mientras se afeita o da forma a su bigote; sé que sigo en pie de lucha cuando me miro al espejo y trato componer lo que ya no tiene compostura.

Es un fantasma quien ha perdido el pulso amoroso. Quien ha dejado de coquetear y no intenta ya ninguna aventura. El que no suelta un piropo a su pareja, quien no imagina una nueva vida con la mesera o la cajera en el supermercado, muy lejos de aquí, donde nadie nos juzgue, donde nadie nos diga que hacemos mal; alejados del mundo, donde no haya leyes ni nada.

 

Está muerto en vida quien no se cree merecedor del amor y el deseo, quien descuidado su cuerpo como si no tuviera nada bello que preservar.

 

He topado tantas veces con estos derrotados. Se les percibe en la mirada, en el vacío que se abre paso hacia la negrura. Gente que se rindió. Banderas blancas —lavadas con llanto— tras tantas decepciones y reveses. Los ves derrumbados en el transporte público, indiferentes incluso a las injusticias más obvias, conformes con lo que hay, sin hervidura de sangre (otro síntoma de la debacle: dejar de ceder el asiento a mujeres y ancianos; desprovisto de galantería, un ideal perdido). Son piltrafas resignadas, oxidadas allí donde un día hubo fuentes y jardines.

Y, con todo, me consuela saber que hay remedio para un buen número de estos casos. Los suficiente como para creer que merece la pena luchar por la resurrección. Porque, al final, se trata de un arte: el arte de remontar. Y de entender que nadie lo hará por ti. Nadie ayudará con la parte que más cuenta, la más difícil. Y no desanimarse por ello, al contrario, encontrar ahí un estímulo para imponerse ante la adversidad.

Como Richard Dadier le decía a su esposa en Blackboard Jungle: Sí, me han golpeado, pero no estoy derrotado. Hay una gran diferencia. No estoy derrotado, y no voy a rendirme. Un hombre puede ser destruido, pero no derrotado, frase de Hemingway.

El truco está en la determinación. Seguir el consejo de San Agustín: ser mejores que los tiempos malos. Una fe que baja el humo a los demonios. Levantarse un round más tras notar que el lloriqueo te dejó seco. Eres ya tu propia tierra firme.

Contacto:

Twitter: @Bigmaud
Correo: [email protected]

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#4 Tiempos

Del semi desierto potosino a misiones espaciales | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

A principios del siglo XX y durante su primera mitad, hubo una emigración importante de familias del altiplano potosino a los Estados Unidos. Varios matrimonios comenzaron a formar sus familias en los Estados Unidos mientras trabajan para subsistir e incluso apoyar a familiares que quedaban en México, en especial en esa región del semi desierto potosino. Uno de esos matrimonios fueron los padres de Dorothy Ruiz Martínez que de Matehuala emigraron a Texas, donde Dorothy nacería.

En su niñez sus padres la trajeron a Matehuala a casa de sus abuelos donde vivió toda su niñez y parte de su adolescencia, porque la situación de sus padres no era muy estable. Estudió secundaria en la escuela Francisco Zarco, entre otras cuestiones se caracteriza por dar buena enseñanza en matemáticas, es una de las características que tiene esta región comparada con el resto del estado y del país. De esa escuela ha salido mucha gente destacada en matemáticas para posteriormente trasladarse a Texas a continuar sus estudios en busca de mejores opciones de preparación en los temas que ya le habían llamado la atención desde su vida en Matehuala. El área aeroespacial le había llamado la atención cuando, en 1986, le tocó ver en la televisión el accidente del transbordador Challenger, lo que la hizo interesarse por su actual profesión.

Su formación básica en Matehuala le permitió desarrollarse en un lugar donde se suele ser muy competitivo como es en Estados Unidos, donde después de estudiar la preparatoria, Dorothy Ruiz ingresara a la Universidad de Oklahoma y posteriormente a la Universidad de Texas, conocida como A&M a estudiar ingeniería espacial. Al titularse hizo, en 1998, una pasantía académica por medio del programa de Langley Aerospace Research Summer Scholars del centro de investigaciones de NASA Langley lo que le permitió tener su primer acercamiento a lo que sería su carrera profesional.

Tuvo la oportunidad de entrar a varios de los proyectos de la NASA cuando empezaba su formación y eso le ha permitido ingresar a varias áreas relacionadas todas con ingeniería espacial que fue donde se interesó en formarse, pero además dentro de esos proyectos ha estado en contacto con otras agencias aeroespaciales como la Rusa, donde trabajó un tiempo.

Dotothy Ruíz Martínez es una ingeniera aeroespacial que actualmente trabaja para National Aeronautics and Space Administration (NASA), la agencia del gobierno estadounidense más importante del programa espacial, donde realiza actividades como control de misiones de vuelo

. El trabajo de Dorothy Ruíz consiste en enlazar comunicaciones entre la tierra y los astronautas que se encuentran en un satélite espacial.

De sus primeros trabajos en el área aeroespacial fungió como instructora de astronautas y de operadores de vuelo en el sistema de control y propulsión para el Transbordador Espacial, de ahí pasó al área de Operaciones de Misiones Espaciales como Ingeniera de Planificación de Actividades Espaciales en Tiempo Real (RPE). Ha participado en la planificación total de actividades espaciales de 12 misiones espaciales del transbordador, contribuyendo desde la tierra con otros ingenieros y científicos, en el ensamblaje final de la Estación Espacial Internacional.

Dorothy Ruiz dice con orgullo:

Los nopales, representan la región del desierto del altiplano donde crecí, pero también son parte de mi historia de vida y de mis tradiciones en familia. Mi bisabuela removía las espinas y cortaba las pencas de los nopales en trocitos con una destreza y rapidez incomparables y luego los cocinaba muy al estilo ranchero (de la región donde ella creció en los ejidos de La Puerta de Aguilar y San Miguel, en el municipio de Doctor Arroyo). Esa manera de cocinar los nopales fue traspasado a mi abuela y después a mí.

En el 2011 propuse un proyecto de investigación en la NASA junto con otro colega para estudiar el nopal opuntia y sus posibles usos en la Estación Espacial Internacional. En este proyecto también invitamos a un colaborador científico de México. El proyecto fue aprobado e hicimos la investigación, pero nunca fue mandado al espacio. Aun así, espero un día retomar este proyecto y, que fregón sería, mandar nopales a la luna y a Marte”.

Dorothy Ruiz es un ejemplo de inspiración para jóvenes mujeres que quieren desarrollarse en áreas que en principio no consideran socialmente para mujeres. Su desempeño y formación es digno de alabarse.

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#4 Tiempos

Tiempo de mejora | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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TESTEANDO

Hoy, San Luis enfrenta a Puebla, un equipo que viene con sed de revancha, justo después de dar un muy buen partido en Monterrey, donde salieron vivos con un punto. San Luis, por su parte, tuvo su primer tropiezo en casa en la era Torrent, una dolorosa derrota frente a Tigres que jugó bien y, a pesar de sus errores, pudo controlar el partido y salir con los 3 puntos del Lastras.

En el trámite, parece un partido no tan complicado, tomando en cuenta los últimos torneos de cada equipo, pero las realidades cambian y cada encuentro es una nueva oportunidad. Hay que poner atención a Puebla, equipo al que es más peligroso enfrentar en la jornada 2 que en la 15. Pero hablemos de lo visto en el Lastras.

San Luis perdió en los primeros 90 minutos del torneo su principal fortaleza del campeonato anterior, su invicto en casa. Pero además cometió el único error que no había hecho antes: una expulsión, la de Yan Phillipe fue la primera tarjeta roja de un equipo de Torrent en Liga MX. Lo del brasileño fue un partido para el olvido.

En la zona baja, la ausencia de Cata y de Chávez fue bien cubierta, pero falta coordinación. Tanto Piccini como Águila y Cruz son defensas que pueden sacar el partido, siempre y cuando atiendan en todo momento y se coordinen. Dos goles a balón parado en el mismo partido es imperdonable en jornadas avanzadas.

Por la lateral derecha, Galdames bien, a secas, un jugador que normalmente no veíamos defender, ahora tuvo que cargar con el recuerdo de Chávez y correr toda la banda. Lo hizo bien, pero se nota que necesita acostumbrarse a esa posición.

El verdadero problema de San Luis, al menos en ese partido, fue la zona ofensiva: un equipo perdido, de poca creatividad en la última zona.

En pocas palabras, no hubo delanteros. Vitinho volvió a ser ese jugador que conduce mucho y define poco. Murillo tan solo flotó en la cancha y no tuvo oportunidades. Villal solo estuvo dentro unos minutos, y de Yan Phillipe, mejor no hablamos.

Es preocupante el panorama ofensivo del equipo, teniendo la salida de Boli, la ausencia (espero temporal) de Bonatini y la confianza en un Yan que no ha demostrado ser solución en los partidos que tiene con la camiseta de San Luis. Es criticable que no se haya reforzado aún en esa zona, que se haya dicho que se jugará con jóvenes y sigan los mismos. Algo tendrán que resolver para no tener ese problema.

Confío en que el cuerpo técnico tiene propuestas, confío en que saben bien lo que están enviando a la cancha. Espero que no estén solo intentando, y más bien estén proponiendo. Creo que Torrent y su cuerpo técnico tienen la capacidad y la experiencia para saber si algo hace falta en este cuadro, si es necesario reforzar de forma inteligente lo que pueden tener en el terreno de juego.

El partido de hoy es complicado por la presión del torneo anterior, por haber perdido en el arranque y porque, en el papel, Puebla parece un equipo a modo. Si esta noche San Luis no saca puntos de su visita al Cuauhtémoc, la presión comenzará a subir en un equipo que hasta el momento poco la ha sentido. Sí o sí, es tiempo de mejora.

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