Culto Público:
Este aprendiz de reportero podría escribir nada más porque le da la gana, que Eduardo Isaac Sánchez Zúñiga es medio hermano de Gerardo Sánchez Zumaya.
También podría decir que Héctor Manuel Portales Ávila es primo hermano de Samantha Portales Acosta, esposa del conocido como “El Huasteco”.
Si quisiera, podría teclear sin más, que el padrastro de Samantha y Simone Portales Acosta fue José Castillo Peregrin desde mayo del 2015, cuando contrajo nupcias con la mamá de ambas, Lucero Acosta Montalvo, hasta que el señor se murió en Tabasco en enero de este año.
Podría declarar al vuelo que fue justamente ese empresario huido de España el que realmente le cambió la vida al hoy venido a menos, Gerardo Sánchez Zumaya, ese empresario que pasó de vende gorras en Tanquián a proveedor de Pemex y socio de un conglomerado millonario.
También me sería fácil sacar de algún recoveco de mi inquieta imaginación que en un bonito día de abril (el nueve) de 2013, mientras Castillo Peregrin era novio de Acosta Montalvo y Sánchez Zumaya, novio de Samantha Portales, se creó la empresa Grupo Mineral (signo de “and”) logistic Comercializadora de Minerales y Construcción S.A. de C.V. (che nombresote…) en el pintoresco y pequeño municipio de Tancanhuitz.
Siete meses después, uno de los socios de esa empresa, con un capital de 50 mil pesos, “donó” (la gente de allá es generosa qué le vamos a hacer) sus acciones y en noviembre del mismo 2013 José Castillo Peregrin, el cincuentón presuegro de Zumaya, se convirtió en el administrador general de dicha empresa.
Si así le seguimos, en la dinámica en la que soy muy irresponsable en mis afirmaciones, también escribiría sobre todo el entramado familiar que existe entre Tanquián y Tabasco: Un árbol genealógico caótico, confuso, lleno de pasiones prohibidas, triángulos amorosos, traiciones, nombres y apellidos idénticos, relaciones hasta incestuosas (que entre primos en primer grado en México no son consideradas como tal -pero de todos modos “iu”-).
Para que Usted mi Culto Público tenga una idea, la familia Buendía en “Cien años de soledad”, allá en la ficción maravillosa del Gabo, se quedaría corta y sonrojada.
Ya sé que el tema familiar es intriga y prima hermana del chisme, pero dadas las circunstancias (recuerde que hasta ahorita solo las estoy imaginando) esas relaciones se convierten en interés periodístico por la trazabilidad de los hidrocarburos ilegales, del dinero a manos llenas que produjeron, de las facturas que lo bancarizaron, de la simulación societaria que se ejecutó, y de un delito que se llama lavado y se apellida de dinero, aquí donde los apellidos importan y…no mienten.
Pero no voy solo a escribir todo eso. Haré algo mejor.
Puede ser que tenga en mi poder acta por acta, fecha por fecha, empresa por empresa, notario por notario, actas de nacimiento, matrimonio, defunción, facturas, montos, direcciones (esas no serían publicables ¿ok?) y códigos postales repetidos tantas veces como los nombres de notarios tabasqueños casualmente usados en innumerables ocasiones por la colmena GESA “bien raro” incluso en las mismas fechas, en que también protocolizaron actos notariales personajes como Jorge Amílcar Olán Aparicio (el mismísimo).
Del expediente del que le hablo solo supongo que está enterada tanto la UIF, a través del que imagino es su correo: [email protected] como el departamento respectivo del SAT que igual tiene un mail como: [email protected] –
De todos estos datos y pruebas documentales seguro está enterada la federación.
De la estructura de simulación en la que se donaron y/o vendieron acciones con el objetivo de esconder que el beneficiario de las cuentas y recursos seguía siendo un mismo personaje que notarialmente quedaba desligado pero bancariamente acreditado, y que trabajó entre 2015 (año de las bodas en Tanquián) al 2025 para otros muy famosos personajes de la prensa nacional a los que hoy no se pueden nombrar sin recordar la palabra huachicol, también está enterada la Secretaría de Gobernación por ser un tema de interés para la nación. (No nada más porque sea paisana)
Quizá por eso es que se congelaron algunas muy grandes cuentas del banco Santander y otros hace algunas semanas.
Quizá por eso se le vio a Gerardo Sánchez Zumaya el 22 y 23 de septiembre en reuniones y oficinas de funcionarios del más alto nivel en la CDMX.
Quizás en una de esas reuniones, al bravucón Huasteco se le escaparon algunos adjetivos, nombres y datos de más (lo que se conoce como “se fue de hocico y embarró a medio mundo”)
Quizás en una de esas lo grabaron…
Tal vez no salió muy bien el intento de ir a reclamar en voz alta y sonsonete de Tanquián el “trato injusto” recibido a cambio de “apoyar y financiar a los amigos”.
Quizás por eso es que el comunicado fantasmagórico del 23 de septiembre, con el que se dijo que Sánchez Zumaya dejaba de buscar la candidatura al gobierno del estado potosino, no existió.
Según un relato que me contaron en un sueño, un “sí” con la cabeza del Huasteco permitió que se le atribuyeran declaraciones urgentes sobre “reflexivas circunstancias personales que requieren prioridad” y estas fueran repartidas a medios de comunicación nacionales.
Nadie le pidió dejar de ser candidato -que conste-
La decisión de Zumaya fue algo entre derrota, penitencia, ofrenda… y súplica.
¿Quién pudo dar la información necesaria para que la investigación más grande contra el huachicol fiscal apuntara a Gerardo Sánchez?
Yo no podría decirlo, pero sí recuerdo que Héctor Manuel Portales Ávila, primo hermano de la esposa de Sánchez Zumaya, fue uno de los detenidos en el más grande golpe contra las redes de huachicol en México.
Héctor Manuel fue administrador de la empresa MetraFletes, a través de la que según la investigación se movieron más de 10 millones de litros de hidrocarburos ilegales.
Los miles…sí, miles de millones que toda la red significaba tenían que parar en algún lado.
Gerardo se hizo un lado en su aspiración política.
El primo político, en junio recobró su libertad a cambio de ofrecer pruebas a la FGR.
Ni modo primo. Ni modo Huasteco. Todo se derrumbó y dicen que desde el Zócalo cuando se toca el tema alguien tararea: “Te vas porque yo quiero que te vayas…y a la hora que yo quiera te detengo”.
De acuerdo al psicoanálisis, la proyección psicológica es un mecanismo de defensa primitivo e inconsciente por el cual una persona atribuye a otros sus propios defectos, impulsos, pensamientos o emociones inaceptables.
¿Por qué le digo esto?
Porque en aquel video con el que el Huasteco salió a la luz pública y se hizo viral por lo alterado e iracundo de su tono, Gerardo repite 8 veces la palabra “delincuente”, 5 veces la palabra “miedo” y dos veces la palabra “tonto”. Nada más por eso.
Yo soy Jorge Saldaña.
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