febrero 9, 2023

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#4 Tiempos

El cuerpo heterosexualizado | Columna de Paúl Ibarra

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Desde mi clóset

 

Por antonomasia, las personas son significadas como cuerpos sexuados como potenciales reproductores. La asignación de un cuerpo sexuado permite a la sociedad otorgarle a cada persona una tarea interespecie: el de la reproducción. Si Darwin refirió la preservación de la especie como una función fundamental, solo quienes tienen el potencial reproductivo son funcionales para la humanidad. Este primer elemento de exclusión ha invisibilizado por siglos a aquellos productos humanos con ambigüedades en las funciones biológicas que permiten la producción de células sexuales. Por tanto, aquellos cuerpos sin capacidad reproductiva son relegados a un plano inferior, incluso hasta convertirse en los omegas de la especie.

Visto como un producto de la historia colectiva (Mora, 2008), el cuerpo sexuado proporciona una carga simbólica potente a la anatomía sexual. Una niña sabe que es mujer cuando se da cuenta que no tiene pene. Cuestiona a su madre y padre sobre las razones por las que su primo tiene “algo colgando entre las piernas”, se sabe niña en tanto es distinto su cuerpo al del primo. Lo mismo sucede de manera inversa, la diferencia es que el falo, dentro de la cultura androcéntrica, provee al macho humano de un escalafón de superioridad.

La heterosexualidad como régimen, emplea las diferencias biológicas para legitimar los procesos de dominación dentro de la especie. El cuerpo es heterosexualizado en la medida que este se lee como una estructura viviente con capacidad de preservarse a sí mismo, en cumplimiento tácito del mandamiento edénico originario. Sexuar un cuerpo implica el reconocimiento de la fertilidad del mismo. Un cuerpo fértil, es abundante en la producción de significados que le identifiquen como parte de uno u otro extremo del binomio. Es por ello que las representaciones simbólicas actuales del macho y la hembra alfa de la especie humana son aquella que cumplen con los cánones masculinos y femeninos, respectivamente.

El cuerpo es fecundo en tanto heterosexual, es decir, esté constituido por elementos paralelos dentro del sistema sexo/género. La identidad sexual está conformada por cuatro categorías, sexo de asignación, identidad de género, rol social de sexo y orientación sexual, que, al conjugarse, proveen a cada persona de sentido dentro de un determinado momento histórico. Al respecto, Wittig señala que “la categoría de sexo es el producto de la sociedad heterosexual que impone a las mujeres la obligación absoluta de reproducir «la especie», es decir, reproducir la sociedad heterosexual” (Wittig, 1992, pág. 26). La reproducción obligatoria de la especie, según argumenta la filósofa francesa, “es el sistema de explotación sobre el que se funda económicamente la heterosexualidad” (Wittig, 1992, pág. 26). Así pues, al ser el sexo una categoría asignada de manera externa, permite a la clase dominante mantener el control de los cuerpos humanos a través de mecanismos coordinados entre los sistemas económico, político, social, cultural y científico.

Una vez reconocida la diferencia sexual como el elemento que hace posible la reproducción de la especie, y con el afán de consolidar corporalidades subordinadas, resultó fundamental la construcción de una categoría análoga, que proporcionara certidumbre a la relación de poder. Como se ha mencionado antes, en la vida terrestre lo natural es la diversidad. Si bien existen prácticas recurrentes de sumisión corporal entre machos y hembras de distintas especies, lo cierto es que hay una variedad de comportamientos que impiden establecer un parámetro adecuado para asegurar que la dominación del macho es preponderante en el planeta (Mech, 1999). Es por ello, que el género, como categoría análoga al sexo, es un elemento constitutivo de las relaciones humanas que tienen base en la diferencia sexual (Mora, 2008). Se piensa que el sexo es una categoría que atiende a lo biológico, mientras que el género es una construcción social, lo que además de ser una trampa vil, es una falacia, ya que, el sexo también es una construcción social. Como categoría totalitaria, el sexo controla aquello que produce la psique humana (Wittig, 1992), construye un cuerpo basado en las normas impuestas y produce mecanismos de control/sanción.

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#4 Tiempos

Noches medievales | Columna de Juan Jesús Priego

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LETRAS minúsculas

 

Ha habido en mi casa una avería eléctrica y estoy sin luz, sin televisión y sin computadora. La luz elige casi siempre para irse las horas más inoportunas. ¿Por qué no a mediodía?, ¿por qué, en cambio, a las diez de la noche, hora en que más la necesito? Mañana llamaré al electricista, pero sólo hasta mañana. Hoy me acuesto temprano.

¡Qué silenciosa está mi casa de noche! ¡Y qué llena de misterios! Esta penumbra me recuerda los años de mi niñez en Tamazunchale, cuando, en tardes de tormenta, la luz se iba a la hora del crepúsculo y ya no regresaba sino hasta bien entrado el otro día.

¡Y yo que pensaba acabar esta misma noche el capítulo de una obrita que estoy escribiendo! Pues bien, lo más seguro es que no lo acabe. Hoy me acostaré temprano; hoy, por primera vez en muchos años, me iré a la cama a las diez de la noche.

En cierto sentido, qué bueno que se haya ido la luz, pues de lo contrario me la pasaría garrapateando papeles y acomodando carpetas hasta después de medianoche, como suelo hacerlo. En realidad, casi podría decir que estoy contento de que se haya ido la luz: es como si a Sísifo, de repente, le hubiese sido quitada la piedra de los hombros y se le concediera, por extrañas razones, un pequeño descanso. Aprovecha, Sísifo: es sólo por hoy que se te concede una tregua. ¡Sólo por hoy! Bendice la ocasión, aprovecha la oportunidad.

Hoy me siento como uno de esos hombres del medioevo que respetaban religiosamente los ciclos del día y de la noche, de la luz y de las tinieblas, del trabajo y del descanso, y una paz inconsciente se apodera de mí, una lasitud nostálgica que no sabría describir con exactitud.

Una voz interior me dice: «Eso, eso es. Hay una bendición especial para quienes respetan la noche. ¡Bienaventurados los que duermen a sus horas, porque mañana despertarán con nuevos bríos!».

¿Sabía usted, lector, que la media nacional de sueño en el Japón es de sólo 5 horas por día? Esto quiere decir que, por un japonés que duerme las ocho horas que, según se dice, debemos dormir todos, hay otro que sólo duerme dos. Ahora bien, ¿cómo hace este otro para permanecer de pie, para seguir adelante y no caerse? Ah, ya lo sabemos: gracias a esas sustancias prohibidas que nadie ignora cómo se llaman…

Sin embargo, para el hombre medieval el día comenzaba con el alba y acababa poco después de la puesta del sol. A este hombre, sabio entre los sabios, ni siquiera se le ocurría trabajar de noche, y aunque se le ocurriera, jamás le habría permitido la sociedad hacer tal cosa. ¡Trabajar de noche era considerado entonces como algo sumamente peligroso!

El trabajo nocturno, en el medioevo, estaba incluso penado por la ley. En primer lugar, porque el que trabajaba de noche tenía que hacerlo necesariamente a la luz de las velas; ¿y qué pasaría si por una torpeza o una infeliz una inadvertencia se producía un incendio en su taller mientras sus vecinos dormían? El fuego, entonces, se propagaría con rapidez por toda la ciudad y provocaría innumerables desgracias.

Tampoco se trabajaba de noche porque los operarios, alumbrados por la luz deficiente de las candelas, no podían producir sino obras de ínfima calidad: el tejedor ensartaría mal la aguja en el género, y la prenda, así, terminaría siendo igual de cara, pero sin duda menos resistente; el orfebre engarzaría mal la piedra al anillo, y el comerciante manejaría con poca exactitud –y menos escrúpulos- las pesas y las medidas. Y ante semejantes eventualidades, ¿quién terminaría pagando los platos rotos? ¡Claro que el consumidor!, pues es bien sabido que cuando de equivocarnos se trata, los humanos casi siempre lo hacemos a favor nuestro y en contra de los demás. Entonces, y por si las dudas, lo mejor era no trabajar de noche.

Otra razón por la que el trabajo nocturno estaba prohibido en aquellos tiempos benditos era ésta: porque daba pie a la competencia desleal y a la explotación de los obreros. La codicia, como sabemos, no tiene límites, y permitirle a un patrón que trabajara de noche era tanto como darle licencia para esclavizar a quienes dependieran de su salario.

No, los medievales no eran esos tontos que a menudo aparecen en nuestros manuales de historia. Sólo que ellos tenían una visión comunitaria de la vida que nosotros hemos perdido ya. Ellos sabían que lo que se hace de noche no se hará bien, y que las consecuencias que se produzcan a causa de los desvelos del trabajador tendrá que pagarlas más tarde la ciudad entera.

Hoy hacemos como si el mal dormir de los obreros careciera de importancia, y hasta defendemos nuestro derecho a trabajar a la hora que sea. Pero, en el fondo, lo sabemos: los desvelos sistemáticos causan más desgracias en el mundo que los paros cardíacos y los enfisemas pulmonares. Por lo pronto, un amigo mío muy querido aún estaría con vida si no lo hubiera arrollado un auto que era conducido, precisamente, por un trabajador que había doblado turno, como se dice, y que conducía por las avenidas no únicamente amodorrado, sino bien dormido.

¡Y pensar que hay todavía quienes emplean todavía la expresión tiempos bárbaros para referirse a los siglos medievales! ¡Como si los señores que vivieron en aquellas épocas no tuvieran ya nada que enseñarnos!

Pero acabemos de una vez con estas disgresiones, que van tomando ya la forma de lo interminable. ¿No quedé conmigo mismo que por lo menos hoy me iría a la cama a las diez de la noche?

Pues bien, sí, señores: hay una bendición reservada a aquellos que se acuestan temprano: sólo ellos gozarán la dulzura del alba, el frescor del amanecer.

Por eso, bienvenido el apagón. Buenas noches.

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#4 Tiempos

La Ley de Faraday y la guitarra eléctrica, charla de Armando Encinas en el Bar | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

Armando Encinas Oropeza, jefe de la División de Materiales Avanzados del Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica, IPICyT, es el científico que tuvo a su cargo la primera charla del ciclo 35 de La Ciencia en el Bar, donde habló sobre la ley de Faraday y la guitarra eléctrica.

Armando Encinas es especialista en fabricación de nanomateriales magnéticos y metálicos (redes de nanoalambres, películas delgadas y multicapas, compósitos y materiales nanoporosos), realiza investigación además en el estudio de propiedades magnéticas, de magneto-resistencia, absorción de micro-ondas y resonancia ferromagnética. También estudia sistemas magnéticos macroscópicos y tecnologías de separación magnética.

Es egresado de la Licenciatura en Física en la Universidad de Sonora. En San Luis Potosí realizó sus estudios de maestría en física en el Instituto de Física de la UASLP y posteriormente obtuvo su doctorado en la Universidad de París. Su trayectoria profesional la ha realizado en San Luis Potosí, incorporándose como investigador en el Instituto de Física de la UASLP, donde laboró por trece años para incorporarse como investigador al IPICyT en 2013 donde labora a la fecha. Forma parte de los investigadores distinguidos con el nivel III del Sistema Nacional de Investigadores y tiene una importante productividad científica, tanto en publicaciones de impacto mundial, como en la formación de recursos humanos de alta calidad.

Además de la ciencia, una de sus grandes pasiones es la música y gusta tocar la guitarra eléctrica; forma parte del grupo de rock conformado por científicos radicados en San Luis conocido como Los Barbahanes. De este modo, no es extraño que fundiera el mundo de la guitarra eléctrica con los fundamentos que la hacen posible, en especial la ley de Faraday, tema sobre el que trato con los asistentes a la sesión de La Ciencia en el Bar.

Michael Faraday, científico británico nacido al final del siglo XVIII, tuvo una formación empírica y un talento para la experimentación científica, lo que le permitió lograr trascendentes aportaciones a la física, en especial al electromagnetismo y la electroquímica. Sus principales descubrimientos incluyen la inducción electromagnética, el diamagnetismo y la electrólisis.

Las aportaciones de Faraday sustentan nuestro actual modo de vida al ser las bases del desarrollo de la electricidad y el magnetismo que tuvo la física durante el siglo XIX y el vertiginoso desarrollo que ha aportado a la ciencia del siglo XX y XXI.

Así, el motor eléctrico, las comunicaciones inalámbricas, entre muchas otras se sustentan en la llamada ley de Faraday de la inducción.

En la charla Armando Encinas describió el desarrollo histórico de la guitarra eléctrica y sus fundamentos en cuanto transformar la vibración acústica de las cuerdas de la guitarra en señales eléctricas que aumentan así la intensidad de su sonido y le dan ese sonido característico de las guitarras eléctricas, muy usadas en el rock, blues, jazz, entre otros géneros.

Utilizó una serie de demostraciones implementadas en su laboratorio en el IPICyT, que ilustran la forma en que funcionan las guitarras eléctricas que usan esas pastillas hechas con materiales magnéticos y bobinas, basadas en la mencionada ley de Faraday. Habló a su vez, de las aportaciones de Faraday al electromagnetismo, considerado el brazo derecho de la física del siglo XIX y la base de desarrollo de la tecnología moderna.

El desarrollo de la guitarra eléctrica realizada a mediados del siglo XX, nos recuerda ese antecedente potosino de Francisco Javier Estrada, que fue el desarrollo de un piano eléctrico donde usaba esos sistemas de inducción magnética que le permitieron desarrollar posteriormente la comunicación inalámbrica. El piano eléctrico de Estrada fue dado a conocer en 1877 y, es una de las aportaciones potosinas que merecen ser sacadas a la luz.

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#4 Tiempos

Así fue: El evento de BMW y mi pijama | “Cronicrítica” de Jorge Saldaña

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Crónica

El fin de semana físicamente estuvo en San Luis Potosí el presidente Andrés Manuel López Obrador… pero como si no hubiera estado. El espíritu de la cuarta transformación, el presidente cercano, el del pueblo, el del mensaje cautivador o reaccionario y el que nos llevaba hasta la emoción, este fin de semana estuvo ausente.

¿En dónde está el Andrés Manuel del pueblo, el que saludaba a la gente buena, el accesible, el que nos mantuvo tras 18 años de intentarlo hasta verlo presidente?

Lo que vino hacer en este febrero en San Luis Potosí, marca un “antes y un después” se lee en los comunicados oficiales y es cierto: es un antes y un después en una materia muy específica, pero es un antes y un después trascendental porque ya perdimos al caudillo sensible, al que se rodeaba de gente porque quería…y, parece, ya no quiere.

Andrés Manuel estuvo en San Luis. Estuvo pero no estuvo. Se reflejó, por primera vez, como un vampiro: sin poder verse en el espejo.

Llegar al 3 de febrero para concretar el deseado anuncio de la ampliación de la planta de BMW con una inversión de 16 mil millones de pesos (eso de 800 millones en Euros confunde…) no es poca cosa, mucho menos si se contempla que en nuestro territorio se ha dado el primer paso en Latinoamérica para producir baterías de altísimo desempeño para vehículos eléctricos al mismo tiempo y en el mismo lugar.

Es, y que me corrijan los conocedores, la inversión extranjera más importante de su sexenio. Hay más y más fuertes, pero no directas de una sola marca a un solo estado sin intervención del “Estado” con mayúscula. Las grandes y suntuosas no son de una sola mano. Ni la de Sonora con las disculpas que merezca don Marcelo Ebrard al que su “niño Montessori” le aconseja tener “exclusivas” absurdas en cada lugar al que va.

Los antecedentes para que ocurriera lo del pasado viernes aquí, datan desde la administración de Fernando Toranzo y aquel viaje que hizo junto a Fernando Macías a Alemania en el que una rubia funcionaria de BMW de casi dos metros de altura, los llevó conduciendo a 250 kilómetros por hora a las oficinas centrales en Múnich. (El doctor de Venado, cuando se enteró de la velocidad, le rogó en franco español: “Baaaajale güeraaaaa”… luego se las cuento.)

A BMW se le ha dado todo y desde el principio. Se les ha atendido y correspondido. La empresa también -hay que decirlo- con sus “asegunes”.

En esta ocasión, en el “electrifiquemos San Luis” y la apuesta de la “electromovilidad” que se consiguió, el propio canciller Marcelo Ebrard tuvo que intervenir en las últimas rondas de negociaciones que comandó (sin tener el reconocimiento justo) desde el estado, Juan Carlos Valladares Eichelman, de la mano del gobernador Gallardo y el secretario general, Guadalupe Torres Sánchez.

El mismo presidente de la República lo anunció por anticipado (lo que casi tumba un año de trabajo, por cierto…) y tuvo que estar presente como un aval del sustancioso acuerdo.

No, no se van a construir vehículos eléctricos de la marca en San Luis Potosí, al menos no por lo pronto. La inversión se ejecutará para ampliar la planta que ya se tiene y construir en un terreno anexo (regalado también) la “eFactory” que desarrollará baterías de la más alta gama por su duración, voltaje y capacidad de almacenamiento contribuyendo así a la transición energética en el segmento vehículos.

Será hasta 2027, que veamos el primer auto eléctrico construido en San Luis. Por lo pronto se generarán 300 empleos directos, lo que parece poco para el tamaño de la inversión, pero que se incrementarán a 2 mil paulatinamente sin contar con la detonación económica, instalación de proveeduría satélite, re valoración de terrenos, desarrollo inmobiliario, comercial y hasta educativo (¿Si saben que una de las condiciones para su instalación es que en todas las escuelas públicas se enseñe inglés verdad?)

Pero el paso se ha dado y, se quiera ver o no, San Luis Potosí se coloca una vez más en un lugar privilegiado en el mundo en materia de innovación tecnológica en el sector automotriz.

Del evento en si mismo no hay mucho qué decir: fue más frío que el viento, más restrictivo que estar en jaula, y más insípido que taco de sal pero con pura tortilla.

Lo resumo rápido: Llegar, tener registro, formarse en fila, marchar, meterse a un corral de vallas, sentarse y pararse a voluntad de los organizadores, y hasta abstenerse de lo básico hasta recibir indicaciones. (En una empresa como la instalada aquí…hasta hace sentirse incómodo, porque ni en La Pila, me cuentan, tratan tan feo y son tan restrictivos…)

El mensaje no verbal del presidente era de hastío y cansancio. El verbal parecía dedicado a otras audiencias. Careció de fondo, al grado que se contradijo cuando se explayó sobre el “escurrimiento” del bienestar. El presidente llegó visiblemente cansado, agotado, con la mente ausente y tuvo que componer discurso al vuelo: “…Por eso el Estado tiene que llegar a la gente, porque la derecha voraz se queda todo…no como esta empresa que si paga bien…) Ufff”.

A la prensa se le trató con la punta del pié pero ya no nos quejamos

, diez años antes y todos hubiéramos salido en desbandada y que se queden con su evento. Perdón pero ¿A quién interesaba socializar el logro…? ¿Quién fue el beneficiado por la presencia del círculo mediático potosino?

Señores de Alemania: Tenemos mucho que aprender de ustedes, es cierto. Pero ustedes también de nosotros ¿sí lo saben verdad?. (Me vino a la mente aquella canción de Emanuell “tengo mucho que aprender de ti mi amor…”)

Crónica veloz como un “eme dos” : BMW está rodeada de soldados. El clima es frío. Te formas en una fila, te registras, te ponemos un sello, no te retrases, aprisa, metete a tu corral, no te pares, no te sientes, no salgas, no preguntes y no te puedes salir.

Así trataron a todos. No importaba si eras un simple reportero como el que esto escribe o el rector de la UASLP, el presidente municipal de la capital, secretario de Villa de Reyes, presidente del Consejo Potosí, empresario dueño de los terrenos que te regalaron, jefe de tu jefe, o “me he ido a Marbella con tu patrón”. Los robots BMW estaban programados para la restricción (De buen modo y con “por favor y gracias” pero restrictivos y severos al fin y al cabo).

¿Mensaje?

Caray, Culto Público, no hubo… y el que hubo no era para esa audiencia.

¿Formas?

Sí… asimétricas.

No se vio al Andrés Manuel rodeado de gente, saludando, con fotos, con abrazos, aquel cálido buen hombre se desapareció entre las líneas constructivas de los BMW más modernos.

Escondido y no se si hasta asustado. Le dio frío (Y además hacía, por eso corrió por su bufanda).

Bueno, ni a Ricardo Gallardo, al gobernador que le gusta de llegar con banda que cante fuerte la de “Yo soy de San Luis Potosí”… se le vio cómodo. Su discurso muy cerrado, muy frío, no hubo el “y que VIVA San Luis Potosí…” No hubo saludos.

A la propia gente de BMW se le prohibió, creo que hasta por oficio, (que no confirmo porque no me han hecho llegar el memorándum) no saludar a nadie, no distraerse con las autoridades.

El contraste es astronómicamente distante con la sangre caliente, sudor frío y lagrimas contenidas que significaron de ida y vuelta las negociaciones que en momentos se pusieron más tensas que las cuerdas de un violín o estuvieron a punto de derrumbarse hasta por sensibilidades humanas.

La instalación de BMW en suelo potosino tiene historia y ha trastocado estructuralmente a la Zona Metropolitana, al centro del Estado, al Bajío, al País, al continente entero y más allá del Atlántico si es que se hace un “ZoomOut” a las macro consecuencias.

Eso es de celebrarse, pero las formas en que se ejecutaron no reflejaron ese esfuerzo que en lugar de “celebración” pareció “sufrimiento”.

Soldados por doquier. Perímetros asegurados. A formarse, a decir su nombre, a llevar identificación, a caminar en fila, a mantenerse entre vallas, no pararse, no sentarse, no irse, no acercarse y no hablar. Disculpen lo repetitivo, pero no tengo diario como Anna F.

Al día siguiente, el sábado, Andrés Manuel tuvo otro evento en la capital del que nadie o pocos, se dieron cuenta: se reunió con los “servidores de la nación” con el presidente del Banco del Bienestar pero hubo una premisa: Cero invitados, cero prensa, cero ajenos, ninguna filtración… nada de calor de pueblo.

Andrés Manuel ya no es lo que era.

San Luis ya no es lo que era.

La prensa ya no es lo que era (hace menos de 10 años, con esos tratos-repito- nos hubiéramos salido todos a la botana y los hubiéramos dejado con su evento restringido en las manos) ¿Sí sabe BMW que eran ustedes quienes interesaba nuestra presencia verdad? Pues no lo pareció.

Ni modo. Quizás haya que cambiar de motor. Uno más eficiente. Más de pila y menos de combustión.

Solo que ahí no hay calor. Por eso el evento fue frío…como el viento.

Bienvenida BMW, gracias por tu confianza y beneficios…pero no nos vuelvas a invitar.

Me retiro para ponerme mi pijama a Rayas.

Jorge Saldaña.

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