junio 27, 2026

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#4 Tiempos

Dinero vemos, votos no sabemos | Columna de Víctor Meade C.

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SIGAMOS DERECHO.

La gran crisis que simboliza la falta de representación por parte de los partidos políticos hacia la ciudadanía es cada vez más aguda. El desdibujamiento en sus ideologías, la falta de visión, el pragmatismo politiquero y los frecuentes escándalos de corrupción han llevado a una parte importante de la ciudadanía a buscar representación política en plataformas lejanas a los partidos tradicionales.

No son solo los partidos tradicionales los que no han logrado ponerse a la altura, sino que también el rol que cumplen los partidos satélite en la arena política mexicana es sencillamente decepcionante. Partidos como el Verde Ecologista, el Partido del Trabajo o el Partido Encuentro Social —hoy sin registro— han asumido un rol meramente electorero, a través de coaliciones mal logradas.

Con la pandemia en plena marcha, el gobierno federal optó por tomar una serie de medidas económicas con un impacto bastante alto. Con bandera de austeridad en mano, el presidente López Obrador decretó, primero, la extinción de los fideicomisos públicos sin estructura orgánica, y segundo, una reducción del 75% del presupuesto disponible para las partidas de servicios generales, materiales y suministros para toda la administración pública federal hasta el final del año.

Estos esfuerzos por reducir el gasto de la administración pusieron en jaque la operación de los centros públicos de investigación, de secretarías de Estado e incluso de organismos como la Comisión Nacional de Áreas Protegidas o la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas. Junto a esta problemática viene también el terrible desabasto de medicamentos que ha aquejado a miles de familias mexicanas.

En contraste con todo el escenario anterior, el Instituto Nacional Electoral aprobó el viernes 7 de agosto del presente año un proyecto de financiamiento de más de 7 mil 200 millones de pesos para repartir a los partidos políticos en el 2021. Esto significa un aumento del 37.9% en relación con lo aprobado para este año, que fue de 5.2 mil millones de pesos.

Lo cierto es que el INE no decide cuánto dinero se va a repartir, sino que estas cantidades van de acuerdo a lo previsto en el artículo 41 de la Constitución. La fracción II de dicho artículo expresa las operaciones matemáticas a seguir para conocer la cantidad que será entregada. La fórmula principal del financiamiento (que atiende solo al concepto de gasto ordinario) es sencilla: el número total de ciudadanos inscritos en la lista nominal —o sea, todas las personas que tienen una credencial de elector— por el 65% del valor diario de la Unidad de Medida y Actualización, que cambia año con año. A lo que resulte, se le añaden porcentajes de este resultado por concepto de actividades específicas, gastos de campaña para partidos y candidatos independientes (cada que hay elecciones) e incluso un monto multimillonario para servicios postales y telegráficos.

Esto quiere decir que para el próximo año, el INE multiplicó a los casi 93 millones de registrados en el padrón por 56.47 (65% de 86.88, valor de la UMA para el 2020). La cifra alcanzada por esta operación matemática es casi igual al presupuesto total del año anterior, aunque aún hay que agregar más de 210 millones de pesos de servicio postal y telegráfico, 157 millones de gastos para actividades específicas y, por ser año de elecciones, 1.575 mil millones para las campañas de los partidos, frente a unos muy limitados 31 millones para todas las candidaturas independientes.

De pronto, la falta de representación de los partidos políticos y el presupuesto que les es asignado año con año no hacen sentido con la realidad del país. Una promesa mal lograda de austeridad llegó con rapidez a los sectores de la administración pública que más necesitan recursos (ciencia, tecnología, arte, cultura, etc.), pero hay otros en los que parece no llegar. Recordemos que el INE no es quien pone las reglas para repartir el dinero, sino el Poder Legislativo.

Es cierto que ha habido intentos por modificar lo previsto en el artículo 41 constitucional, sin embargo, aún no ha encontrado lugar el consenso ni la voluntad política en este asunto. La fracción parlamentaria de Morena propuso mediante una iniciativa en la Cámara de Diputados una reducción del 50% al financiamiento de los partidos. Aunque el objetivo es loable, el raciocinio detrás de la iniciativa es dudoso. Esto en el sentido de que dicha iniciativa proponía reducir el porcentaje de la UMA, del 65 al 32.5%, ya que, sin un mayor análisis de fondo a la situación, los diputados morenistas apelaron a la emotividad que significarían los titulares de los periódicos diciendo que se recortó a la mitad el financiamiento.

La iniciativa fue votada en diciembre del 2019, y no alcanzó la mayoría calificada necesaria para su aprobación. Las bancadas del Verde y del PT votaron en contra.

En el 2017, el entonces diputado independiente del Congreso local de Jalisco, Pedro Kumamoto, presentó una iniciativa llamada #SinVotosNoHayDinero. En esencia, la iniciativa proponía que el financiamiento estuviera en función de los votos recibidos por cada partido (sin contar los votos nulos y en blanco), y no en la cantidad de posibles votantes, como lo contempla hoy la Constitución. La iniciativa llegó a la Cámara de Diputados por conducto del entonces diputado independiente Manuel Clouthier, no obstante, la propuesta se fue directo a la congeladora.

Lo que representaría la aprobación de una propuesta de este tipo es sencillo: los partidos tendrían los incentivos suficientes para salir a buscar la mayor cantidad de votos. Bajo este supuesto, los partidos satélite tendrían que replantear su configuración en el espectro político y decidirse a conseguir a los votantes que se identifiquen con sus principios; y no seguir adheridos a las voluntades y bolsillos del partido en el poder.

Mientras no exista voluntad política por reformar la Constitución con una iniciativa viable y racional, la crisis de representación seguirá en función de la incongruencia generada por la incierta realidad y los derroches.

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El Cronopio

La cultura es la infraestructura viva de un país: Ángel Blanco | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Ángel Blanco, el músico méxico-canadiense de quien hemos tratado en varias ocasiones en esta columna; que se distingue por ser de los principales difusores de la música de Julián Carrillo, con énfasis en la de Sonido 13, intervino en la Casa de los Comunes del Parlamento Canadiense ante el Comité Permanente de Patrimonio Canadiense, bajo una invitación del mismo para disertar y proponer ideas para el desarrollo cultural de la región, enfatizando en su presentación que la cultura no es un elemento decorativo, sino la infraestructura viva de un país.

Blanco habló en el Parlamento desde la visión de los artistas que trabajan fuera de los grandes centros urbanos, donde existe talento, pero las oportunidades siguen siendo desiguales, en su calidad de artista independiente y en representación de la École de musique Alain-Caron, situada en Rivière-du-Loup, donde labora profesionalmente enseñando música; habló también desde la visión de un artista internacional que llva el nombre de Canadá al extranjero y de quien mantiene vivo el vínculo con sus raíces y herencias mexicana y estadounidense.

Sus planteamientos, dados en la Casa de los Comunes y dirigidos al contexto canadiense, son de aplicación general a nuestros pueblos latinoamericanos y en particular al mexicano, dado que subraya la infrarrepresentación de las tradiciones musicales indígenas en las instituciones educativas formales, la necesidad de integrar la innovación tecnológica en la educación musical, recordando que la tecnología no sustituye al arte; lo amplifica.

Su intervención nos hace reflexionar sobre el estado en México de la difusión y enseñanza de las tradiciones musicales autóctonas, mismas que no están integradas en la educación formal y que son también sistemas vivos de conocimiento que siguen evolucionando e influyendo en el presente. La música de los pueblos mesoamericanos estuvo muy desarrollada y se cultivaban formalmente y esas tradiciones no son solo el legado de esas grandes civilizaciones americanas. También nos hace reflexionar sobre las trascendentes contribuciones de músicos mexicanos y potosinos que suelen estar alejadas en los planes educativos nacionales.

La innovación a la que se refiere Ángel Blanco en su intervención, no sólo es tecnológica sino también conceptual, lo ejemplifica con modelos de integración entre tradición e innovación que ya se usan en algunos países han desarrollado políticas culturales que integran activamente las tradiciones locales en la educación, la creación contemporánea y la identidad nacional, demostrando que la tradición y la modernidad no son opuestas, sino profundamente interdependientes, como el caso de Burkina Faso.

En su intervención subraya que la música puede ser accesible, inclusiva y un motor de creatividad desde una edad temprana, incluso para las personas con discapacidad

. Ejemplifica con herramientas tecnológicas usadas en el Reino Unido que tienen su fuerte relación con la aportación del músico mexicano Raúl Pavón Sarrelangue que creara en 1960 el Ominifón, uno de los primeros sistemas de sintetizador didáctico, que anticipó la idea de la tecnología musical como herramienta educativa y creativa.

Resaltó la importancia de la música microtonal para ampliar los planes de estudios, diversificar las herramientas pedagógicas y profundizar en la comprensión del sonido, para lo cual puso en la palestra las contribuciones de los músicos mexicanos Augusto Novaro con su Sistema Natural de Música, y de quien tratamos en su oportunidad en esta columna, así como del potosino Julián Carrillo y su Teoría del Sonido 13 como campo coherente de experimentación sonora de donde surge una corriente que va más allá de la experimentación para convertirse en una auténtica línea de pensamiento musical.

Esta obra no debe considerarse una simple curiosidad aislada, sino una contribución significativa al lenguaje musical contemporáneo, con claras implicaciones para la educación, la investigación y la creación artística”.

Su intervención la remata recordando que el que el progreso colectivo no se mide únicamente bajo variables económicas. “Una sociedad fuerte no se sustenta únicamente en la economía sino también en la ciencia, el arte, el deporte y la filosofía: pilares esenciales de la formación humana. La próxima generación de artistas no solo necesita espacios; necesita un sistema conectado

Felicitamos a Ángel Blanco por tan distinguida invitación en el Parlamento Canadiense y en la oportunidad para resaltar uno de los puntos esenciales para el desarrollo cultural y su integración en la educación, en particular lo relacionado con el caso mexicano.

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#4 Tiempos

Hagamos Fan Fest, eso lo paga el pueblo | Columna de Haniel Valdés

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Acento Ajeno

 

La clase política potosina parece estar de acuerdo en una sola cosa: es hora de pelearse. Sin embargo para coordinarse y ahorrar dinero público, para cumplir promesas de campaña o terminar las obras conjuntas, para dialogar como adultos o políticos maduros, serios, profesionales, en lugar de andar tirando piedras con cuanta pregunta lanzan mis colegas del gremio, para eso: “no señor, no tenemos tiempo”.

El Mundial de 2026 está dejando una imagen que resume buena parte de la relación entre el gobernador Ricardo Gallardo y el alcalde Enrique Galindo: dos Fan Fest en la misma ciudad, financiados con recursos públicos distintos, promovidos por gobiernos distintos y dirigidos exactamente al mismo público, los potosinos.

Por un lado, el Gobierno del Estado adquirió un paquete de derechos de transmisión para llevar los partidos a San Luis Potosí, Soledad, Ciudad Valles y Rioverde. Por otro, el Ayuntamiento capitalino firmó sus propios acuerdos para organizar transmisiones en Plaza del Carmen.

La pregunta es inevitable: ¿era realmente necesario dos fan fest en la capital del estado?

Porque más allá de los argumentos políticos o administrativos que cada autoridad pueda presentar, el resultado práctico fue que dos gobiernos sostenidos por los mismos contribuyentes terminaron desarrollando estructuras paralelas para ofrecer exactamente el mismo servicio: que los ciudadanos vieran partidos del Mundial en espacios públicos.

Pantallas, logística, promoción, personal operativo, actividades complementarias y derechos de transmisión. Todo por duplicado.

Hasta ahora, ninguna autoridad ha transparentado completamente cuánto costaron los derechos de transmisión en cada caso. Se especula que mientras el Ayuntamiento capitalino gastó unos 11 millones, el “tetrapack” estatal superó los 60 millones.

Estas cifras pueden o no ser ciertas, pero lo que sí se conoce es que tanto el Ayuntamiento como el Gobierno del Estado comprometieron millones de pesos en contratos relacionados con sus Fan Fest destinando recursos para un mismo esquema de transmisiones mundialistas, solo que en dos plazas distintas.

El problema no es que existan eventos para acercar el Mundial a la gente. Eso puede justificarse perfectamente. El problema es la ausencia de coordinación institucional.

¿Alguien analizó cuánto habría costado un solo gran Fan Fest respaldado por ambas administraciones?

¿Alguien calculó cuánto dinero público se habría ahorrado compartiendo infraestructura, producción y permisos?

¿Alguien explicó por qué era mejor tener dos proyectos compitiendo entre sí en lugar de uno complementario?

La impresión que queda es incómoda: la rivalidad política terminó pesando más que la eficiencia administrativa.

Mientras los discursos oficiales hablan de unidad, promoción turística y convivencia familiar, las decisiones muestran otra cosa. Muestran dos gobiernos empeñados en demostrar quién podía organizar el mejor evento, aunque eso implique gastar más recursos públicos de los necesarios.

Yo veo dos niños pequeños, organizando su cumpleaños y peleados por ver quien hace la fiesta más linda. ¿El problema? Como los niños son de la misma familia, el dinero sale de la misma bolsa y los invitados son exactamente los mismos “amiguitos”.

El Mundial dura unas semanas. Las consecuencias de gastar sin coordinación permanecen mucho más tiempo.

Porque el dinero utilizado para financiar proyectos paralelos no pertenece ni al gobernador ni al alcalde. Pertenece a los ciudadanos.

Y los ciudadanos tienen derecho a preguntarse si realmente era indispensable pagar dos veces por lo mismo.

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El Cronopio

El incansable escrutador del cielo, Enrique Chavira Navarrete | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

El 5 de junio de 1925 nace en la Ciudad de México Enrique Chavira Navarrete, el incasable escrutador del cielo; personaje que representa el renacer de la astronomía mexicana moderna. Heredero de los pioneros mexicanos de la astronomía que formaron los establecimientos para el estudio de la disciplina, entre ellos los potosinos Valentín Gama y Rodolfo Jurado y, muy especialmente de Joaquín Gallo quien le enseñó a observar y dar seguimiento a cuerpos celestes en el Observatorio de Tacubaya donde ingresó Chavira a trabajar, para luego pasar, al entonces naciente, Observatorio Nacional de Tonantzintla en Puebla, siendo de los astrónomos que iniciaron actividades en aquel lugar en 1943.

Su labor sería pionera al llevar a la astronomía observacional y a explicar que sucede en los fenómenos celestes que fue un paso significativo de la astronomía para usos prácticos que se realizaba en México a la astronomía moderna en el país, con el uso de nuevos instrumentos con los que contaría el Observatorio de Tonantzintla, como la cámara Schmidt, convirtiéndose en uno de los grandes observadores del cielo. El Observatorio de Tonantzintla se convertiría en uno d ellos principales centros de astronomía a nivel mundial, donde se descubrieron una buena cantidad de objetos celestes, participando en ello Enrique Chavira.  

En los setenta, cuando yo estudiaba física en San Luis, visitamos el INAOE que había asumido ese nombre a principios de los setenta al extenderse el observatorio de Tonantzintla a las áreas de electrónica y óptica que se agregaban a la de astrofísica, el Instituto Nacional de Astrofísica Óptica y Electrónica, conocimos a Enrique Chavira quien nos mostraba parte de la instrumentación telescópica que contaba esa institución, posteriormente al ir a continuar mis estudios a Puebla, fui compañero de la maestría en física de su hija Elsa Chavira, de quien ya hemos comentado en esta sección, y visité varias veces su casa además de encontrarlo seguido en el INAOE; entre las visitas a su casa, una de ellas de varios días pues estaba convaleciente y la familia de Elsa me albergó, descubrí que Enrique Chavira era un estudioso de las arqueología, y que había recopilado una buena colección de objetos prehispánicos propios de la región cholulteca donde estaba alojado el INAOE

, mismos que estudiaba con ahínco. 

Enrique Chavira es uno de los pilares de la astronomía observacional en México, que lo llevo a ser integrado como investigador en 1952 del Observatorio Astrofísico Nacional de Tonantzintla (OANTon), destacando en la identificación y clasificación de galaxias y estrellas azules gracias a su preparación en análisis espectral.

Entre sus descubrimientos observacionales se encuentran, el de una supernova en la región de Sagitario, el registro del quasar Ton256, que en el nombre lleva las siglas del observatorio de Tonantzintla, el objeto extragaláctico más lejano observado por la Cámara Schmidt de Tonantzintla y del Cometa Haro-Chavira en 1954 en la región del Toro. No es de extrañar que aparezca en el par de novelas de Elena Poniatowska que le dedicó la escritora al Observatorio de Tonantzintla donde trabajaba su esposo Guillermo Haro, compañero de Enrique Chavira.

A lo largo de más de cincuenta años contribuyó a la colección de más de 15 mil placas astrofotográficas del INAOE, sucesor del OANTON. La colección de placas astrofotográficas de la Cámara Schmidt de Tonantzintla que fue reconocida oficialmente en 2015 en el programa Memoria del Mundo de la UNESCO, cuestión que ya no pudo ser testigo Enrique Chavira Navarrete, pues su muerte ocurrió el 23 de noviembre del año 2000 en la Ciudad de Puebla donde radicó en todo ese tiempo. 

Sus grandes descubrimientos y la intensa labor en pro de la astronomía mexicana le valieron diversas distinciones, diplomas, cédulas reales, medallas al mérito académico y el nombramiento de Investigador Emérito en el INAOE.

Enrique Chavira, el gran astrónomo observacional, pasa a la historia como uno de los pilares de la astronomía mexicana moderna. 

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