octubre 13, 2026

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#4 Tiempos

#Crónica | El día que Harry Styles me contagió de gripa

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Harry Styles

Una divertida anécdota sobre uno de los artistas más relevantes del momento

Por: Camila AR

El combustible de La Orquesta.mx siempre ha sido la vitalidad de los jóvenes periodistas potosinos. Como parte de un ejercicio para dar a conocer su talento, durante las próximas semanas publicaremos entrevistas y crónicas realizadas por  los alumnas y alumnos de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Queremos saber cuál es la visión de las chicas y chicos que, desde ya, son responsables de registrar la memoria de nuestra ciudad.

Viernes 19 de septiembre, 2014. El Paso, Texas. 6:30 AM.

Desperté gracias al ruido que venía del baño. No queriendo abrir los ojos, oí a mi hermana Arantza decir “¿Ya te despertaste? No entiendo cómo puedes seguir dormida”, emití un sonido onomatopéyico porque realmente no quería dejar esa cama. En mi vida había conocido colchón y cojines tan cómodos.

“¡Ya párate!, ¿no estás emocionada?”, volvió a decir Arantza, mientras se retocaba las puntas del pelo de un color lila, no podían estar despintadas, no ese día. Por fin, abrí los ojos porque la luz que venía del baño había dejado de molestar. “Es un sueño. Cuándo me despierte, vamos a estar en San Luis y estaré en camino a clase de matemáticas” , le contesté.

Los sucesos de ese día, son tan claros. Recuerdo lo que comí, la ropa que usé, el vestido que compré en ese mall del Paso que estaba solo cruzando la carretera (una misión casi suicida), la gente con la que hablé y los sentimientos que me invadieron.

5:00 PM

Para llegar al estadio, un camión con pinta de limusina pasó por nosotras. Del restaurante PF Changs al estadio eran apróximadamente 15 minutos de recorrido. Ese día fueron más de dos horas. One Direction nunca había puesto pie en El Paso, así que la euforia era notoria. Llegó gente del norte de México y de otras partes de Texas para llenar el Sun Bowl Stadium. 51,500 personas.

El tráfico se volvía cada vez más desesperante y esto hizo que la emoción disminuyera, pero la pasión era tanta, que vimos abandonar sus automóviles a un costado de la carretera para llegar caminando más rápido al estadio.

Cuándo por fin llegamos al estadio, se podía oír que los teloneros ya habían comenzado a tocar. En la entrada principal, nos esperaba un guardia de seguridad con boletos en la mano, listo para llevarnos a nuestra sección. 
Hannah, una acompañante del grupo, estaba al borde de las lágrimas al saber que los teloneros, 5 Seconds of Summer, ya habían comenzado su acto y que ella no estaba en su lugar. Nos apresuró todo el camino a nuestros asientos.

Al llegar, pudimos disfrutar de la mayoría del acto de los teloneros. Yo, parada y cantando. Disfrutando de algo que no se sentía real. Solo canté. Recuerdo no sentir esas mariposas en el estómago como cuando se está nerviosa o emocionada. Era como si la versión que estaba escuchando fuera la misma versión que suelo cantar en mi habitación. Mi hermana estaba sentada en su lugar, aplaudía y sacaba su abanico para tratar de combatir el calor texano.

“¿Podemos ir al baño?”, le pregunté a mi hermana. Ella asintió y nos paramos de nuestros asientos. “¡Camila! Where are you going? It’s time!” , me informó el encargado del grupo, Keith Bond, que era momento de ir trás bambalinas.

Caminamos a un costado del estadio, donde esperaba por nosotros un guardia del evento que nos abrió las rejas para poder pasar al detrás del escenario. Rumbo al backstage, por fin comencé a sentir emoción y las famosas mariposas ya estaban presentes.

Había una puerta abierta y se nos informó que ahí sería el Meet & Greet y que nos teníamos que formar afuera del salón porque faltaba el retoque de los últimos detalles. La organizadora de eventos, Molly Thompson, se presentó ante nosotras y sugirió que se llorara antes de que nuestra foto con los de la banda fuera tomada.

De un segundo al otro, llegaron 5 Suburbans negras, completamente polarizadas, una atrás de la otra. “¡Ay!” , gritó Arantza mientras me tocaba el hombro para indicarme que viera a mi derecha. Zayn Malik y Louis Tomlinson estaban a poco más de 1 metro de distancia de nosotras. A mí izquierda, Liam Payne y un Niall Horan bajando de una de las camionetas.

Mi mente no pudo registrar muy bien que estaba pasando hasta que Harry Styles caminó frente a nosotras, “Hi guys!” dijo él, mientras nos saludaba con su mano.

Al entrar al salón, había una mesa con un mantel negro, con muchos paquetes de galletas Oreo y Chips Ahoy encima. El fondo para tomarse la fotografía, también tenía el logo de las galletas de Nabisco. Todo esto estaba, porque el primer grupo que pudo tener una foto con ellos, fueron personas que ganaron un concurso de la marca de galletas. El segundo grupo, era el grupo que estaba ahí por contactos. El tercer y último grupo, era el nuestro.

Por algún motivo, al entrar al cuarto, terminé siendo la primera en la fila.

Retiraron el fondo de Nabisco, porque el tercer grupo no iba a tener ese fondo, sino uno completamente negro. Las galletas también fueron retiradas de la mesa y nos pidieron los objetos que quisiéramos que nos firmaran. Firmaron una copia de mi disco de Midnight Memories.

Mientras esto pasaba, mi hermana bromeaba con los guardaespaldas de One Direction ya que le pidieron prestado su abanico.

“Guys, this is Camila” , dijo Alberto, uno de los guardaespaldas de la banda. En ese momento, Harry, Niall, Zayn, Liam y Louis (posicionados en ese orden), dejaron de bromear entre ellos y me voltearon a ver. Todos. Al mismo tiempo. “Ay, yo soy Camila”, pensé.

Me paralicé por unos cuantos segundos, en lo que mi mente me reclamó que hiciera algo. Harry, al notar que no estaba avanzando, comenzó a caminar hacía a mi. “Hi, I’m Harry”, dijo mientras me daba su mano para que la sacudiera y así poder presentarnos. Fue muy amable de su parte el presentarse así con todo el mundo, aunque todos sabíamos quién era él.

Mi impulsividad, decidió que no quería darle la mano, así que, en ese momento aventé su mano de un manotazo para darle un abrazo, fue la primera acción que Camila adolescente y emocionada, pudo hacer. “¿Cómo estás, Camila?”, dijo Niall, con un acento en castellano bastante cómico, dijo, mientras abría sus brazos para abrazarme.

“You alright?”, preguntó Zayn. Estaba bien, estaba sintiendo tanta felicidad acumulada que realmente no sabía qué decir o cómo actuar. Caminé hacia él para abrazarlo también. El único olor que podía percibir fue el de alguna colonia cara mezclado con una cajetilla entera de cigarros.

“Hi babe”, dijo Liam. Su brazo derecho tenía un yeso, así que antes de darme un abrazo, metió su dedo en el yeso para rascarse la piel. “Hi love, how are you?” preguntó finalmente Louis, al caminar hacia él. Noté que ya tenía los brazos abiertos, para un abrazo.

Ese fue el saludo inicial con One Direction.

Podría contar cómo me paré sobre el pie de Liam, cómo fueron las fotos, los demás abrazos, pláticas y despedidas, como mi hermana casi se tropieza frente a ellos y cómo Niall se mordía los labios en un intento de no reírse en la cara de Arantza. Pero nada de esto forma parte de la historia que les quiero contar.

La vista de lo que pasaba debajo y atrás del escenario era perfecta desde nuestros asientos. Desde el Meet & Greet nos dimos cuenta que Harry se sentía mal. Sus ojos estaban apagados, cómo cuándo tienes un resfriado terrible (se sumaba el calor sofocante y la responsabilidad de tener que cantar frente a un Estadio con más de 50,000 personas esperando por ti… con una garganta que lastima). A pesar de tener una cara de resfriado, fiebre y olor a jarabe para la tos con un sabor a cereza falsa, su actitud fue increíblemente amable y agradable. Se notaba que a pesar de su situación de salud, quería estar ahí.

Desde nuestro lugar, podíamos ver que Harry se bajó varias veces del escenario para tomar pastillas, jarabe o para que le tomaran la temperatura. Tres veces, si mal no recuerdo. Regresó al escenario todas las veces, listo para seguir cantando. Al día siguiente, subió una foto a instagram, donde se observaba un jarabe para la tos y la garganta con una taza de té de jengibre y miel al lado.

El día siguiente al concierto, a mi me picaba la garganta. Un día después, de regreso en casa, ya tenía fiebre.

¿Pudo haber sido porque la temperatura en Texas pasaba los 30 grados y en el restaurante, hotel y transporte estaba puesto el aire acondicionado?, ¿pudo haber sido el volar 4 vuelos en 2 días lo que resecó mi garganta? o ¿pudo ser Harry Styles, la única persona enferma con la que tuve algún tipo de interacción, quién me contagió el resfriado?. Claramente, la última opción es la más lógica.

Al final, cuando todo había pasado. Me encontré en San Luis, en camino a clase de matemáticas y con un resfriado terrible.

De limpiar vidrios a fundar la Facultad de Ciencias Sociales de la UASLP

El Cronopio

María Luisa Toranzo, pionera del cuento mexicano | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Por: J.R. Martínez/Dr. Flash

En la antología de Liliana Pedroza sobre el cuento mexicano, A Golpe de Linternas, que en su tomo I dedica a las pioneras, se encuentra entre las antologadas la potosina María Luisa Toranzo, que dedicó parte de su vida a la escritura y que fuera figura cultural mexicana. Madre y abuela del filósofo Luis Villoro y el escritor Juan Villoro, respectivamente.

Parte de su obra literaria se recoge en libros como: Azahares, espinas y rosas; Meditaciones, Suegras; Esbozos; Tres Chiquillas; Cuadros de una exposición; Páginas viejas; Charlas con mi hija; Átomos tontos, entre otros. Libros que reflejan su formación en el campo potosino y la época que le tocó vivir, donde impera el existencialismo y la fenomenología, campos que experimentaría posteriormente su hijo Luis Villoro. En su libro de ensayos: Esbozos, que lleva como ensayo central: El dominio de sí mismo, Sophrosyne vs la Hybris, “el dominio de sí mismo” no es una negación de la vida o de los impulsos, sino la condición necesaria para la auténtica libertad. Sin el gobierno de uno mismo, el ser humano queda a merced de fuerzas externas o de impulsos ciegos, perdiendo su autonomía.

María Luisa Toranzo Jordana nació en San Luis Potosí el 13 de marzo de 1890, perteneciente a familia de hacendados, vivió su infancia en la Hacienda de Cerro Prieto en el altiplano potosino, rumbo a Zacatecas, fue hija natural y creció entre libros, estudiando idiomas y cultivando la música tocando el arpa y la mandolina. El movimiento revolucionario le llevó en la adolescencia a radicar en la Ciudad de México, donde la vida placentera se trastocaba y la famosa banda del automóvil gris hacía de las suyas, y que quedó registrada en una de las primeras películas realizadas en México, llamada justo La banda del automóvil gris de 1919 de Enrique Rosas, filmada en los lugares donde pertrecharan sus ataques. En la película aparece la casa Toranzo donde vivió María Luisa en México y donde aparece en escena acechada en el asalto a su casa por tan peculiar banda.

Los acechos no pararon para María Luisa y fue pretendida por un general revolucionario del que logró escapar partiendo a España e instalándose en Barcelona donde se casaría con el médico barcelonés Miguel Villoro Villoro, procreando a tres hijos, entre ellos al filósofo Luis Villoro. Quedaría viuda y al iniciar la guerra civil española regresa a México huyendo de nuevo de la violencia. Se instala por un tiempo en la Hacienda de Cerro Prieto y parte a la Ciudad de México para que sus hijos continuaran sus estudios de formación.

Su familia potosina de abolengo le propició una considerable fortuna que le permitió ir a Barcelona, su abuela paterna Genoveva Peña Santacruz que casó en segundas nupcias con Casimiro Toranzo Ortiz, había sido esposa de Pantaleón Ipiña Eguía, siendo madre de José Encarnación Ipiña Peña.

Su pensamiento que de cierta forma influyera en su hijo Luis Villoro lo destaca en su libro Esbozos: “El dominio de sí mismo sobre la soberbia debe de consistir, no sólo en dominarse ‘delante de la gente’ y en vuestras ‘relaciones sociales’ para que los demás ‘vean’ que sois humildes o sencillos, sino que este dominio sobre vosotros mismos y sobre vuestra soberbia debe ser de tal modo profundo, que no sea un dominio efímero, originado únicamente por el bien parecer; tampoco debe ser un dominio de autosugestión, que sin serlo, os haga creer que ya sois humildes; sino que este dominio de vosotros mismos sobre la soberbia, debe ser una especie de ‘cura’ si queréis lenta y suave, pero sí honda, minuciosa y profunda. El dominio de vosotros mismos debe ser como un cauterio que tienda a curar, aunque sea quemando; a cauterizar, aunque sea con dolor, la llaga de vuestra soberbia, el cáncer de vuestro orgullo”

María Luisa Toranzo fue una mujer de una cultura vasta que participó activamente en la vida intelectual mexicana, aportando una sensibilidad ética que complementaba el rigor lógico de la época. Su enfoque en el “dominio de sí” suele leerse como un puente entre la virtud antigua, la psicología moderna y la abierta espiritualidad. Su nieto Juan Villoro la describe como una mujer que intentaba descifrar los secretos de la convivencia humana.

María Luisa Toranzo Jordana murió en la Ciudad de México a los 78 años de edad, el 2 de abril de 1968.

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Acento Ajeno

Maestría en derechos humanos y la incómoda pregunta | Columna de Haniel Valdés

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Por: Haniel Valdés

La comunidad cubana en el exilio, en Estados Unidos y en México, ha escrito en estos días cartas y mensajes dirigidos a la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP). Cuestionan que Gabriela Fernández Álvarez, presentadora del programa oficialista “Con Filo”, haya sido admitida en la Maestría en Derechos Humanos de la UASLP y que hoy esté cursándola en esta ciudad.

Los hechos conocidos son pocos. Su nombre aparece en la lista de la generación 2026-2028. Está en San Luis Potosí. En 2025, durante una gira por España, sostuvo que en Cuba no hay presos políticos. Todo lo demás es una discusión de fondo, y es más incómoda de lo que parece.

“Con Filo” nació en 2021, tras las protestas del 11 de julio, como respuesta de la televisión estatal cubana. Sus defensores dicen que desmiente falsedades. Sus críticos, que en algún punto dejó de desmentir y empezó a ridiculizar a la oposición, dentro y fuera de la isla, y a señalar como “vendepatrias” a quien se fue. Muchos exiliados lo viven como algo personal, porque vieron su rostro en pantalla como blanco de burla por opinar distinto. Esa es la versión de ellos, y es la que han hecho llegar a la UASLP.

Hay una ironía que ellos señalan y que no puedo dejar pasar. Quien llamó traidor al que salió de Cuba pudo salir, viajar y dar charlas en Europa. Pocos cubanos tienen ese privilegio.

La pregunta para México

Aquí es donde el caso deja de ser solo cubano. La universidad pública mexicana, ¿puede negar un lugar por lo que una persona ha dicho en público? Mi respuesta es que no debería. Una maestría en derechos humanos que excluya por opinión traicionaría la materia que enseña. La libertad de expresión protege también a quien piensa lo contrario de lo que a uno le gustaría.

Pero esa respuesta no cierra el tema. Un posgrado no es una tribuna. El objetivo del programa es formar profesionistas críticos y comprometidos con la solución de problemas de derechos humanos, en lo local, en lo nacional y en lo internacional. Y de eso sí podemos preguntar, porque no es lo mismo defender el derecho de alguien a estudiar que ignorar lo que esa persona dijo en pantalla durante años.

Y en México la materia no es teórica. Este es un país con miles de personas desaparecidas, periodistas asesinados y presos que esperan sentencia durante años. Un aula de derechos humanos en San Luis Potosí no es un espacio neutro. Se habla de casos reales, con familias reales.

Lo que corresponde

A la UASLP le corresponde explicar cómo se evalúa a quien aspira a este posgrado y qué responde a las cartas que recibió. Hasta ahora no hay una postura pública de la universidad, y el silencio solo alimenta la sospecha. También corresponde buscar la versión de la estudiante, que no ha respondido a los señalamientos. A ella le corresponde algo más difícil: sentarse en una clase donde se discute lo que defendió negar y escuchar.

Defiendo que se quede. Si la maestría sirve para algo, es para que esas ideas se confronten con argumentos, casos y compañeros que vivieron lo que ella calificó de mentira. Pero defender su derecho a estar no me obliga a fingir que la pregunta no existe.

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El Cronopio

El influyente divulgador de la ciencia, Luis González de Alba | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

Uno de los importantes divulgadores científicos de México fue el charquense Luis González de Alba, que emergió como un personaje famoso por su participación en el Comité Nacional de Huelga en el movimiento estudiantil de 1968; compromiso que asumió justo al egresar de la carrera de psicología en la UNAM. Fue aprehendido y recluido en la cárcel de Lecumberri donde inicia su labor literaria al escribir la novela Los Días y los Años. Lo narrado en esta novela fue usado por Elena Poniatowska lo que derivó en un conflicto entre González de Alba y la Poniatowska lo que la llevó a corregir lo dicho en su libro de La Noche de Tlatelolco.

Este lamentable episodio en la historia del México moderno, en el cual tuvo un protagonismo Luis González de Alba, marcó su derrotero profesional, participando en el periodismo y la política, siendo colaborador de los medios de comunicación: Grupo Milenio, Excélsior, Punto, Punto de Partida, Revista de Revistas, Siempre, Unomásuno y Nexos. Participó en la creación del diario La Jornada, de donde sería expulsado en 1997 tras la polémica con Elena Poniatowska.

En La Jornada, iniciaría su aventura como escritor científico en la columna “La Ciencia en la Calle” que atendió durante una década. Continuó su labor como divulgador de la ciencia en una nueva columna en Milenio Diario, que llamó “Se descubrió que…” donde escribía sobre ciencia y temas nacionales. Estas columnas marcan un momento especial en la historia de la divulgación de la ciencia en México, pues entrelazan los temas científicos, que era una de sus pasiones, con los históricos y sociales lo que enriquece el contenido tratado de manera clara y amena.

Esta labor lo llevó a escribir, además de novelas, poesía, ensayos y cuentos, libros de divulgación de la ciencia como La Ciencia, La Calle y Otras Mentiras; El Burro de Sancho y El Gato de Schrödinger: un paseo al trote por cien años de física cuántica y su inesperada relación con la conciencia, donde muestra la relación entre física y sociedad a través de la historia, libros publicados en 1989 y 2001, respectivamente.

Escribió además los libros de divulgación científica: Bases biológicas de la bisexualidad, (1985); La orientación sexual: reflexiones sobre la bisexualidad originaria y la homosexualidad, (2003); Niño o niña. Las diferencias sexuales, (2006), donde refleja y explica las bases científicas sobre la homosexualidad, manifestando su labor como activista gay

. Publica además los libros: Maravillas y misterios de la física cuántica: un paseo por la física del siglo XX y su inesperada relación con la conciencia, (2010) y Teoría de los grafos en las ciencias sociales, (1984).

Luis González de Alba nació en Charcas, San Luis Potosí, el 6 de marzo de 1944, donde realizó sus primeros estudios. Del pueblo minero, su familia se traslada a Guadalajara y González de Alba va luego a la Ciudad de México a continuar sus estudios profesionales de psicología en la Universidad Nacional Autónoma de México.

Entre sus actividades destacan la política, el activismo, la literatura y de manera especial su labor como divulgador científico pues se convirtió en uno de los divulgadores más influyentes e importantes del país, sumándose a la lista de divulgadores potosinos que forman parte de lo que llamo la tradición mexicana en divulgación de la ciencia donde se privilegia el compromiso social de la ciencia y su enfoque cultural. Fue un apasionado de los temas de física moderna y del cerebro humano, relación que marca una nueva etapa de estudio para entender la conciencia y la función del hombre en el universo con el desarrollo de la mente.

Luis González de Alba se suicidó el 2 de octubre de 2016, fecha de la conmemoración del 48 aniversario de la masacre de Tlatelolco.

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