#4 Tiempos
Semana a paso veloz | Apuntes de Jorge Saldaña
APUNTES
Culto Público, hijos de mi domingo a domingo cielito lindo te vengo a ver: Se arrancaron otros siete días al calendario. Como en rueda de la fortuna Ferial, hubo subidas y bajadas. En estos apuntes de viernes, un resumen, de las altas y las bajas, cronología de las que se leen a paso veloz, tanto como los siete amaneceres con sus ocasos. La vida es un suspiro, así que tomen aire y repasemos:
Alegre y fresca mañanita la del domingo pasado… hasta que llegaron las manifestantes a la inauguración del Paseo Himalaya. No querían diálogo, querían reventar el evento. Dijeron ser de la Garita pero el municipio lo duda. ¿Se cruzaron líneas o ya ven “Moros con tranchete”?
El incidente vino a echar más leña a la fogata de indirectas y muy directas acusaciones y fake news que se lanzan en vaivén entre palacios. Hay quien dice que el pleito no es pleito de jefes, sino de acomedidos: esos que, por ganarse puntos, atacan por la libre y sólo enrarecen el aire. Yo coincido.
El domingo se convirtió en lunes (como casi siempre) Anuncian helicóptero para reforzar seguridad. La UASLP vuelve a sus actividades justo cuando se ventila demanda mercantil contra la empresa que le rentó fallidamente el terreno de Lomas. Hay optimismo: la empresa está rendida y sin un peso para las fianzas. El pronóstico es que pronto vuelva el terreno a posesión universitaria.
No se acaba el día y el gobernador da cifras de homicidios más positivos que los que soltó INEGI: de más de 120 al mes que se registraban al principio de la administración, bajaron a 12-17. Ah bueno. Y hablando de cifras y memoria, cierra “Épocas” y se abre el debate sobre reubicar antros. Lo quieren mandar a la periferia; ya le dicen “Antrópolis”, pero por ahora, el tema está en el terreno de las ideas. Pura música, pero sin lugar para la fiesta.
Mientras tanto, en Seduvop se quejan: les robaron postes y cableado de la Vía Alterna. Tic tac… el gobernador prometió entregarla antes de que termine agosto. El tiempo se agota y los robos no ayudan.
Aparece el refrito de un viejo caso y circula como borrego: el del policía de la era de Nava detenido por abuso de autoridad. Hubo quien quiso colgarle el muertito a la actual administración. No son gajes del oficio, son oficiosos haciendo gajes.
Entre tanto y por si andábamos con el pendiente, Salud avisa: 2 de cada 10 embarazos son de adolescentes y acota que no es un aumento inusual, es decir, la calentura de la juventud potosina sigue en sus rangos.
En la agenda federal, Sheinbaum anuncia nuevo titular de la UIF. Al ex titular le encomienda encabezar los trabajos rumbo a la reforma electoral.
Menos pluris y menos gasto al sistema de partidos parecen ser la columna vertebral de la reforma. No a todos los partidos les gusta la idea. Les duele poder perder curules y sobre todo dinero.
Otros que andaban adoloridos fueron una pareja de adultos mayores de Rioverde que salieron a buscar una farmacia y terminaron en el Estado de México. Sólo fue el susto: se perdieron en el camino. (Las medicinas eran para la memoria).
En el altiplano el gobernador Gallardo continúa con sus programas sociales y es tiempo de repartir mochilas, zapatos y útiles para el regreso a clases que ya vienen.
En el reparto de zapatos, también hubo zapatazos: de regreso a la capital el gobernador acusa al alcalde Galindo de financiar panfletos y medios patito. El primer mandatario tronó cuando le mencionaron la versión del supuesto “búnker” desmantelado. Inventan puro mugrero -dijo- e insistió en que la detención en el Club de Golf se trató de un asunto doméstico.
El alcalde revira de inmediato: con un “yo no fui” ni ordeno esas cosas. Lo dijeron en público y seguro se lo pudieron decir cara a cara en la sesión de la Comisión Urbana Metropolitana donde tuvieron que encontrarse. Ahí hubo saludos, abrazo y foto. Los pleitos se quedaron afuera.
En Soledad, avanza el operativo “escuela segura” que cuida que no desmantelen recintos escolares en época vacacional. En la capital, Galindo arranca obra en Mártires de la Revolución. Mártires, también, algunos taxistas que juran que la SCT los quiso obligar a afiliarse al Verde con todo y familia. Nadie muestra pruebas. Mientras, la Secretaría anuncia transporte gratis para la Fenapo y QR en los taxis para quejarse si dan mal servicio.
Llega el Eurocopter N260WH: nuevo, pero modelo 2017 y todavía con placas gringas . ¿Helicóptero chocolate o ya legalizado?
Legalizados o nacionales, son miles de carros y camiones (todas las rutas de transporte urbano lo usan a diario) los que pasan por el puente de Avenida Universidad, que tras años de cero mantenimiento ya presenta fallas estructurales. Se atenderá pronto, prometió el ayuntamiento y avisa que no hay riesgo en lo inmediato.
En la Sierra de San Miguelito, rescatan a un perro pero la historia no acaba: se habla de un posible envenenamiento de canes en esa zona.
Casi mitad de semana y visita Luisa María Alcalde a San Luis. Dice que sí a coaliciones… pero bajo principios. Gallardo recoge el guiño al día siguiente: sí al diálogo, y deja abierta la ventana a la futura alianza porque -dijo- no hay soberbia. Su partido, en cambio, publica encuesta triunfalista presumiendo casi un “dos a uno”. El mensaje de calma, y de bajar la velocidad al tema electoral les entró por un oído y les salió por algún otro orificio.
Mientras se publicaba la contradicción entre el jefe del partido y el gobernador, Gallardo entregó la prolongación de Avenida Salk: 5 km, 4 carriles, conecta desde Circuito Potosí hasta el eje 122. El mandatario la recorrió pedaleando su bicicleta. En el Senado, Lily Téllez pide renuncia de Adán Augusto y en Tabasco arde el debate.
De regreso a San Luis, el caso Peñasco: la Fiscalía confirma que se atenderá como feminicidio. No podría ser de otra manera, fueron tres mujeres asesinadas y una menor herida. Resultados son los que andan ausentes.
Y desde EU presionan por lo mismo: sigue desaparecido Jonathan Brown, norteamericano radicado en SLP. ¿Para cuándo siquiera una pista? Fiscal, could you take the call?
Arranca el operativo “Fenapo Segura”: patrullas, helicóptero y 600 millones para seguridad. Una ausencia es evidente: ni un policía capitalino fue convocado. En otras palabras a Galindo no lo invitaron a la fiesta y cuando es así, pues es mejor ni aparecerse. ¿Policías de Soledad actuando en territorio capitalino? ¿Qué pasó con ese respetillo? Dice el clásico.
Sobre respeto justamente escribió Andy López Beltrán, que está en otra olla caliente, defendió su viaje a Japón y acusa linchamiento conservador. El pleito entre el hijo del expresidente y Luisa María, cada vez es más notorio.
El mismo día advertimos sobre Idealz, patrocinador de la Fenapo: rifa de grandes premios con esquema sospechosamente parecido al de una empresa fraudulenta. Demasiado bueno para ser verdad. Claro, los boletos Fenapo son gratis… pero sólo al principio. Si la gente se engancha será bajo su propio riesgo. Cautela. Las variantes de la estafa Ponzi al principio dan rendimiento y seguro entregarán los premios, el problema viene cuando se vuelve insostenible. Las finanzas no son un juego, por cierto Banxico baja tasa a 7.75%.
Luego de mandarse recados con subtexto apenas un par de días antes, Sheinbaum y Gallardo se encuentran en persona en Palacio Nacional junto con otros gobernadores cuatroteístas y revisan IMSS-Bienestar y la consolidación del hospital de Ciudad Valles. ¿Sólo de eso hablaron? Sí, claro. (Otro guiño por favor).
En Soledad, Navarro va por 100 escuelas rehabilitadas. En la capital, Plan de Ayala recibe obras. Sectur pide más presupuesto. Y en el frente moralista, se juntan 6 mil firmas contra concierto de Marilyn Manson… mientras sus fans ya acampan afuera de la Fenapo.
Ufff, semana movidita y hoy viernes, arranca la Fiesta del verano con expectativa de 8 millones de visitantes. Semana de jaloneos, acusaciones, señales, puentes, abrazos políticos, encuestas triunfalistas, helicópteros nuevos, perros salvados y una vuelta más en la rueda de la fortuna. Ojalá la feria sirva para aflojar un poco el nudo (sin albur)… aunque sea con banda, cumbia o rock satánico.
Hasta el lunes.
Yo soy Jorge Saldaña
También lee: La soberbia interrumpe | Apuntes de Jorge Saldaña
El Cronopio
El mejor actor de la Época de Oro del Cine en México | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Por: J.R. Martínez/Dr. Flash
Filmada en 1936, Vámonos con Pancho Villa, es considerada una de las mejores películas de la época de oro del cine mexicano. El protagonista: el potosino Antonio R. Frausto que participó en alrededor de 96 películas para el cine mexicano, así como en programas de televisión. Considerado como el mejor actor de esa gran época del cine en México. Presente en casi todos los rodajes que ahora son un hito en el cine nacional, destacó son su trabajo actoral en filmes como “Santa”, primera película sonora mexicana, “México de mis Recuerdos”, “El Tigre de Yautepec”, “Sobre las Olas”, “Ahí Está el Detalle”, “Cuando los Hijos se Van”, “Los Tres García”, “Los Tres Huastecos”, “El Siete Machos” entre muchas más.
Su nombre se une a los pioneros potosinos que participaron en el cine mexicano, principalmente en los inicios del cine sonoro en 1932, como Adolfo Girón Landell, Lupe Vélez, Enriqueta Ramírez Verastegui “Ligia Dy Golconda”, Emma Roldan, de quienes hemos tratado ya en esta columna, así como Noé Murayama, Lupe Inclán, Carlos López Moctezuma, Arturo Martínez Chávez, entre otros grandes actores.
Antonio R. Frausto nació en San Luis Potosí el 20 de septiembre de 1897, poco se sabe de la vida de Antonio Frausto, que se liga a la actuación que practicó de manera autodidacta, pues mostró un don natural para ello, y comenzara su carrera actoral con el inicio del cine sonoro en México. Su vida queda como su reconocimiento popular en el cine mexicano, al ser hecho a un lado por las leyendas como Pedro Infante, Jorge Negrete, Cantinflas, aunque en la industria cinematográfica es recordado como el mejor actor y uno de los más prolíficos al participar en la mayoría de las películas mexicanas que han trascendido en la historia del cine en México.
Su personaje por excelencia fue Porfirio Díaz al encarnarlo en varias películas, por lo que fue bautizado como el “eterno Porfirio” en el medio cinematográfico. Recordarlo, es apreciando su trabajo en esa infinidad de películas que ahora pueden disfrutarse remasterizadas.
Hizo su vida, cotidiana y actoral, al lado de su esposa la actriz y maquillista, Dolores Sepúlveda Camarillo, también potosina, conocida en el medio como Dolores Camarillo, Fraustita, otra pionera potosina en el cine mexicano, que nació en San Luis Potosí en 1910 y que estuviera por un tiempo en Estados Unidos, hija de actores potosinos.
Trabajaron juntos en algunas cintas, como El Tigre de Yautepec de 1933, entre otras, convirtiéndose en una de las apreciables parejas en el mundo del espectáculo fílmico.
La importante cantidad de cintas interpretadas por Antonio R. Fraustro, fue interrumpida tras su muerte en pleno auge del cine de oro mexicano, acaecida el 29 de enero de 1954 en la Ciudad de México, a los cincuenta y seis años de edad, la cual hubiera sido aún más impresionante.
Antonio R. Frausto, así como su esposa Dolores Camarillo, dieron brillo a la actuación de potosinos brillantes que en buen número contribuyeron al desarrollo del espectáculo en México y en especial al cine en el país, figurando entre los mejores actores de la época de Oro del Cine en México y en particular Antonio R. Frausto, considerado por la crítica como el mejor actor en el ranking de las mejores películas, actores y actrices del Cine de Oro en México.
Lee también: Elke Köppen y la sociología visual | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
#4 Tiempos
La sociedad de la indiferencia | Columna de Juan Jesús Priego
LETRAS minúsculas
“Quizá dejé abierta una de las ventanillas”, dijo alarmado un amigo mío mientras se acercaba a su coche; yo iba con él. Uno nunca sabe por qué presiente estas cosas, pero la verdad es que las presiente. “Sí –repitió en voz baja-, quizá olvidé cerrar la ventanilla trasera”. El corazón le latía de prisa, con violencia, como un trote de caballos.
Pero no, el vidrio no estaba abierto: estaba roto. Lo supimos por el crujido de los vidrios que pisábamos. Además, nada de lo que había en el auto seguía allí: unos libros todavía sin abrir, un estéreo de la mejor marca, varios estuches con discos, cinco o seis camisas que acababa él de pasar a recoger a la lavandería y algunas cosas más. En los asientos sólo había vidrios y un desarmador estropeado que, por supuesto, no era suyo.
Justo enfrente de donde había estacionado el coche un hombre picaba fruta; corrimos hacia él.
-Me robaron –dijo mi amigo-. Acaban de robarme. ¿No vio usted quién fue?
El hombre meneó la cabeza y hundió los ojos en la fruta que picaba. Silencio absoluto, total.
-Señor –insistió mi amigo-, es que usted debió haber visto algo; no pudo dejar de ver; tal vez hasta haya oído el ruido de los cristales al romperse…
-No, yo no oí nada –dijo el hombre. Se notaba a las claras que no quería seguir hablando. Bien, en este momento lo dejamos en paz. Adiós para siempre, indiferente señor.
Nos acercamos entonces a una mujer que por la lentitud con que escogía verduras y regateaba el precio debía tener bastante tiempo parada allí.
-Y usted, señora, ¿no vio nada? –dije yo.
-¿Nada de qué?
-No, no se preocupe, estoy loco –dije. Me quedaba bien claro que la mujer no estaba dispuesta a hablar, aunque supiera bastante bien lo que le estaba preguntando.
Al otro lado del puesto de frutas estaba una joven que vendía gelatinas y flanes.
-¿Usted sabe quién fue, señorita? –pregunté señalando en dirección al auto de mi amigo.
-No –dijo-. Yo no he visto nada.
Nada, nada, nada. Todos estaban ciegos y sordos. Antes de darnos por vencidos, corrimos a buscar al tendero de la esquina con la esperanza de que por lo menos él tuviera algo que decir.
-No –dijo-. No vi. Además, no pensará usted que yo me paso la vida viendo lo que no me importa.
Me le quedé mirando; quería leer la verdad en sus ojos, pero él los cerró, haciéndome creer que lo cegaba el sol. ¡Qué impotencia! De pronto nos sentimos solos, o por lo menos así me sentí yo. Solo en medio de una multitud de hombres y mujeres que preferían callar. Pero yo estaba seguro de una cosa: que el vendedor de fruta vio, que la señorita de las gelatinas vio también, que el tendero de la esquina… Pues bien, me dije, ahora soy yo, ahora somos nosotros, pero mañana serán ellos, y entonces sabrán lo que se siente… Ponemos en marcha el motor del auto y desaparecemos dejando una estela de vidrios rotos.
Mientras escribo estas líneas me viene a la memoria la escena de una novela de Jay McInerney (“Bright Lights, Big City ”) en la que un hombre –el protagonista de la historia- sube una mañana al metro de Nueva York y ve que se le acerca un tipo que anda como perdido, que seguramente está drogado y se cree en la luna; de pronto el tipo le palmea el hombre y le dice:
“-Mi cumpleaños es el trece de enero. Cumpliré veintinueve.
“-Magnífico” –responde el protagonista, retomando la lectura de su diario.
“Cuando te palmea el hombro por segunda vez –se dice a sí mismo el narrador- lo miras. Y cuando vuelves a levantar la mirada, el tipo está en la mitad del vagón… Acto seguido, se sienta sobre la falda de una anciana. Ella trata de librarse de él, pero la tiene atrapada.
“-Perdóneme, caballero, pero creo que está sentado arriba de mí -dice la viejecita-. ¿Señor? Perdón, señor…
“Casi todo en el vagón contemplan la escena y simulan no hacerlo. El tipo se cruza de brazos y acomoda sus asentaderas en la falda de la viejecita.
“-Señor, por favor, quiere levantarse de…
“No puedes creerlo. Hay por lo menos media docena de hombres saludables en torno a la mujer. Tú mismo estuviste a punto de levantarte pero creíste que reaccionaría alguno más cercano. La mujer está sollozando. Tienes la secreta esperanza de que el tipo se levante y deje tranquila a la viejita.
“-Por favor, señor.
“Te levantas, por fin. En ese preciso instante, el tipo hace lo mismo. Luego se sacude las arrugas del saco con la mano y se aleja por el pasillo del vagón. Te sientes estúpido, de pie. La viejecita se está enjugando las lágrimas con un pañuelo de papel. Te gustaría preguntarle si está bien, pero a esta altura de los acontecimientos no serviría de mucho. Y te sientas”.
A veces -¡oh incurables románticos que somos!- creemos que la soledad es quién sabe qué cosa profunda y misteriosa, cuando en realidad a veces es sólo esto: que tu desgracia no le importe a nadie; que te puedan matar en medio de la multitud y que nadie se mueva para impedirlo; que mientras te mueres, todos estarán viendo lo que sucede, pero cada uno en su mutismo y prosiguiendo su camino para no enredarse en dificultades que no son suyas.
Tal vez vivamos en la civilización de la indiferencia, es decir, de la soledad. Tal vez, en el fondo, estemos más solos de lo que pensamos…
También lee: Amor empieza con A | Columna de Juan Jesús Priego
#4 Tiempos
Si yo lo hago es libertad, y delito cuando me lo hacen | Apuntes de Jorge Saldaña
APUNTES
Culto Público, hijos de la memoria selectiva:
Hay una trampa intelectual que se llama principio de conveniencia: defiendo las reglas cuando me protegen y las ataco cuando me limitan.
Es como yo cuando no me acuerdo de mis deudas ni de lo que no me conviene. O como el burócrata de ventanilla equis que acepta sobornos toda la jornada, pero luego se indigna porque los tránsitos le piden moche y no los baja de “méndigos corruptos”.
Ese comportamiento no es un asunto ni de ideología ni de educación —bueno, igual y sí—, pero desde mi óptica también es un tema de cálculo mañoso. Y aquí, en nuestro estado, donde “el águila paró”, ese cálculo quedó expuesto como fraude nigeriano con faltas de ortografía.
Como todos sabemos, desde hace días circula una narrativa: el Gobierno del Estado persigue periodistas.
La evidencia central fue una fotografía —filtrada por WhatsApp, como siempre— de un supuesto oficio ministerial con una lista de diez comunicadores y activistas a quienes se buscaría aprehender.
La historia se incendió.
Artículo 19, el CPJ y Reporteros Sin Fronteras emitieron alertas. En horas, San Luis era trending de la infamia: “Estado represor”.
¿Así de fácil?
Mejor vayamos con cuidado, porque este caso merece más que reacción de reflejo.
El mismo comunicado de Artículo 19 —institución que respeto y cito con precisión— reconoce que la información sobre una de las detenciones proviene de una “fuente local anónima” que “no ha podido ser verificada”.
La orden de aprehensión, es decir, la foto de WhatsApp que generó la alarma, también llegó de una “fuente local”.
Entonces, las organizaciones que le exigen al Estado máxima transparencia construyeron su denuncia sobre información que ellas mismas admiten no haber podido confirmar.
Claro, eso no invalida su preocupación, pero sí obliga a darle peso específico.
Porque cuando uno revisa quiénes son algunas de las personas detenidas, pues… ya lo he dicho y lo sostengo: Eréndira Reyes Aguillón y su hija Alejandra Hermosillo no son periodistas en ningún sentido técnico ni ético del término. Operan páginas anónimas, sin firma, sin metodología y con expedientes documentados por extorsión a gobiernos municipales.
Christian Herrera, a quien nadie en el gremio conocía antes del escándalo, fue detenido —según la versión no verificada que menciona el propio comunicado de Artículo 19— asaltando una farmacia en Ciudad Valles. Ya desde la celda se declaró dueño de una página de Facebook de amarillismo puro.
A ver…
El periodismo no es una credencial que se activa cuando conviene para reclamar impunidad.
Eso es charoleo del más chafa.
La novedad es que ayer volvió a circular la foto del supuesto oficio ministerial, pero en tres versiones. Sí, tres versiones casi iguales, con distintos nombres y “enviadas muchas veces” en grupos de WhatsApp.
Una con personas desconocidas; otra con presuntos periodistas y activistas, que es la que sostiene la narrativa de persecución; y una más con nombres como Claudia Sheinbaum, AMLO, Belinda y Maradona.


Sí, así de ridículo.
Diversas herramientas de análisis de imagen coinciden en que la versión con periodistas muestra indicadores de construcción posterior a un documento original; es decir, que habría sido hecha a partir de algo real y luego refotografiada.
La versión con figuras de la política nacional y la farándula fue fabricada con intención claramente burlesca, quizá para ridiculizar la fuente o demostrar que el formato era manipulable.
La otra lista, pues sabrá Dios quiénes sean los que ahí aparecen.
Claro, esto no prueba que el oficio sea falso. Incluso podría tratarse de una trampa para restar credibilidad al tema. Pero, de cualquier modo, sí abre una pregunta que nadie —ni los que se dicen parte del ecosistema crítico ni los otros— ha querido responder:
¿De dónde vino el “original”? ¿Quién lo filtró? ¿Quién lo modificó? ¿Quién lo distribuyó? ¿Para qué?
Porque si la lista fue fabricada —o manipulada a partir de un documento real que nada tenía que ver con periodistas—, entonces no estamos ante una persecución: estamos ante un montaje político elaborado, diseñado para activar organismos internacionales, generar presión sobre el gobierno y construir un escudo de impunidad.
Y eso, que yo sepa, tampoco es periodismo.
Por si fuera poco, mientras todo esto ocurre, también circuló ayer un video evidentemente manipulado, y que de lejos huele a elaboración con inteligencia artificial, en el que “aparecen” un periodista y la creadora de contenido Anahí Torres.
En el video, ella se ve que está en un cuarto con hombres armados y dinero. Él la señala, la cuestiona y la exhibe.
A todas luces es una farsa. Es una infamia fabricada. Es violencia digital. Es destrucción reputacional con herramientas tecnológicas.
No estoy defendiendo a ninguno de los que aparecen en el video. Es más, sus nombres son lo de menos.
Lo que sostengo es que usar inteligencia artificial para generar desinformación, restar credibilidad (en caso de tenerla, claro), ridiculizar personas y usar sus imágenes para engañar a la opinión pública es una bajeza. Contra ellos o contra cualquiera.
Pero aquí viene el giro:
Eso que hoy les está pasando a ellos, es exactamente lo que tipifica y castiga el Artículo 187 Ter del Código Penal de San Luis Potosí, conocido como “Ley Serrano”; la misma ley que ese
ecosistema local y nacional han denunciado como instrumento de censura y persecución.
Entonces va otra de mis muy tiernas preguntas:
¿La IA maliciosa es crimen y golpe bajo cuando la padecen ellos, pero herramienta legítima de crítica cuando la usan contra otros?
¿La “Ley Serrano” es censura cuando el gobierno puede usarla contra ellos, pero protección necesaria cuando ellos son las víctimas?
Discúlpenme, pero eso no es una postura de principios. Es principio de conveniencia.
Ojo, porque luego se me alborotan más mis amados haters: no estoy defendiendo al gobierno de Ricardo Gallardo —ni falta le hace— ni justificando la reforma aprobada por el Congreso.
Tampoco estoy descartando que haya acciones reales de la Fiscalía que merezcan escrutinio. Todo lo contrario.
Lo que estoy diciendo es que algo no encaja.
En este caso específico hay demasiadas preguntas sin responder, demasiadas coincidencias narrativas, demasiado dinero de fondo y un timing políticamente demasiado conveniente.
Porque, a ver:
¿A quién le convendría armar un montaje de esta naturaleza para desgastar todos los días al gobierno?
¿Quién tiene los recursos para hacerlo?
¿Quiénes son sus operadores mediáticos?
¿Quién se beneficia a corto y mediano plazo?
No voy a responder por usted, mi Culto Público. Ahí están los nombres, los intereses, los pleitos, los financiamientos y los apellidos conocidos. Cada quien puede hacer su propio crucigrama.
La última porque ya me dio sueño:
A quienes armaron, editaron, manipularon y circularon el video calumnioso contra dos personas, ¿se les debe castigar?
¿O Artículo 19 también debe protegerlos porque solo estaban ejerciendo su libertad de expresión y su derecho a la crítica de forma anónima?
La libertad de expresión es un valor que se defiende con consistencia o no se defiende. No se puede exigir protección de una ley que tú mismo denuncias como censura. No se puede llamar periodista a quien extorsiona. No se puede condenar la IA maliciosa solo cuando tú la padeces.
El problema del principio de conveniencia es que siempre termina devorando a quien lo ejerce.
Hasta la próxima.
Yo soy Jorge Saldaña.
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