junio 30, 2026

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#4 Tiempos

Carta a un adversario | Columna de Juan Jesús Priego

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Adversario no es lo mismo que enemigo, lo aclaro desde ahora. En una partida de ajedrez, y sólo mientras jugamos, somos adversarios, aunque lejos del tablero seamos los amigos más entrañables. Aclarado esto, no veo por qué no pueda llamarte «mi adversario» cuando tus ideas buscan invalidar las mías. No buscas invalidarme a mí –si así fuera, serías sin duda mi enemigo-, sino sólo mis convicciones para hacerlas semejantes a las tuyas. Somos, pues, adversarios, y mi deber es defenderme. Es lo que trataré de hacer en los párrafos que siguen.

Me decías hace poco en una acalorada discusión que sobre ciertas cuestiones la Iglesia no debería opinar; mencionaste, como ya es costumbre en este tipo de debates, el nombre de Galileo; creo que tampoco dejaste de mencionar el de Giordano Bruno, para, enseguida, sacar a relucir una palabra de moda: clonación.

-Éste –me decías con una vehemencia que si no te conociera hubiera creído sincera- es un problema científico que nada tiene que ver ni con la teología ni con el catecismo.

Y tras una perorata que duró quince minutos o algo así, concluiste:

-Hago un llamado a todos los creyentes para que dejen trabajar en paz a los científicos. ¡Científicos del mundo, uníos!

Por supuesto que esta apelación a los creyentes era otra de tus argucias retóricas, pues en aquel momento no había en la mesa sino dos o tres personas más.

Como no soy teólogo, prefiero responder a esta provocación tuya valiéndome únicamente del sentido común, pese a estar convencido de que la clonación tiene que ver, y mucho, tanto con el catecismo como con la teología. Ante todo, quiero demostrarte que eres muy poco consecuente con tu propio pensamiento. Pero vayamos por partes.

Comencemos con la pregunta siguiente: ¿qué es clonar? He aquí una definición aceptable: «Clonar significa obtener uno o varios individuos a partir de una célula somática o de un núcleo de otro individuo, de modo que los individuos clonados son idénticos, o casi idénticos, al original». ¿Hasta aquí estamos bien? ¿Estamos de acuerdo en que clonar es sacar copias casi idénticas al original?  

Ahora bien, cuando, por ejemplo, hace dos meses quemaste para mí un disco compacto de Cesária Évora, ¿qué fue lo que hiciste si no clonarlo? Es decir, hiciste una copia exacta de aquel disco que no te atreviste a prestarme por miedo a que no te lo devolviera. Aunque digas haberlo quemado, lo que en realidad hiciste fue clonarlo: las canciones, tanto en tu disco como en el mío, siguen el mismo orden y tienen la misma duración; es más: tan igual quedó mi disco al tuyo que quien lo escuche en mi casa tendrá bastante dificultad para saber si es el original o si se trata más bien de una copia.

Si no recuerdo mal, en aquella nuestra discusión te extrañó que te preguntara si estabas a favor o en contra de la piratería. Pensabas que se trataba de una trampa; no obstante, respondiste con un: ¡en contra!, categórico. Y esgrimiste razones que, muy en el fondo, también yo comparto: «Estoy en contra de la piratería -dijiste- no porque ponga al alcance de los más pobres ciertas obras del ingenio que de otro modo no hubieran podido llegar hasta ellos, sino porque enriquecen a unos hombres que en nada participaron en el proceso de su producción». Hasta aquí estamos de acuerdo; yo también lo creo así (pese a haber clonado contigo un disco de Cesária Évora), y respecto a esto no tengo nada que objetar. Hay que oponerse a la piratería, sí, pero, a menos que sea el productor de esas obras del ingenio –como las llamaste-, ¿podría uno oponerse a ella absolutamente?

No obstante, mi pregunta por la piratería tenía otro sentido: no me desviaba del tema –como creíste al principio-, sino que me centró todavía más en él. Te pregunté entonces: «¿Y por qué, si la clonación de genes es buena, la clonación de discos, películas y camisetas es mala?». Me imagino que por lo menos concederás la misma dignidad a un gen humano que a una camiseta. Yo querría, en realidad, que los genes tuvieran para ti un valor mucho mayor que el de las camisetas, pero me daría por bien servido si en tu pensamiento tuviesen por lo menos el mismo. Así, pues, te reto a  que me respondas: ¿por qué si clonar películas es un delito, querer clonar seres humanos no debería serlo?

Otra pregunta más: a ti, que eres tan entusiasta de la clonación, ¿te gustaría que te clonaran tu tarjeta bancaria? Evidentemente no, y según me dices cada vez la utilizas menos para no sufrir tal eventualidad. ¡Los cajeros automáticos son hoy tan peligrosos! Ahora bien, ¿por qué te da miedo que te clonen tu tarjeta, mientras que te atrae la idea de que se clonen en libertad seres humanos? ¿Es que un humano tiene menos dignidad, por decirlo así, que tu tarjeta bancaria? Lo que pasa, en realidad, es que la clonación de la tarjeta la puedes sufrir tú, mientras que la clonación humana es muy probable que más bien la sufran otros: he ahí la diferencia.

«¡Dejen a los científicos trabajar en paz!». ¿Por qué no dejar en paz también a los vendedores de piratería y a los que copian tarjetas bancarias para su provecho? Después de todo, como los científicos de los que hablabas, también ellos se limitan a clonar, ¿no es verdad?

El día en que respondas a estas preguntas reanudaremos nuestra discusión.

Adiós.

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#4 Tiempos

La potosina que escribió en letras de oro su nombre en el cine mexicano | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

En los albores del siglo XX potosino la familia Sepúlveda Camarillo daba vida escénica en las tablas de los teatros potosinos, el Alarcón y el de La Paz. Para 1915 ponían en escena las obras La Cara de Dios y San Miguel de los Espías; el matrimonio entre Amanda Camarillo y Alberto Sepúlveda habían procreado el 31 de marzo de 1910, en San Luis Potosí, a la pequeña Dolores Sepúlveda Camarillo que debutaría en teatro a los cinco años en las citadas obras.

Problemas de salud del padre de Alberto Sepúlveda orilló a la familia a trasladarse a España, donde la ya joven Dolores decide estudiar maquillaje, profesión que combinaría con la actuación, orientando el arte de los polvos y brochas al maquillaje de actuación. De regreso a México, continuaría con su vocación y aprovecha un apoyo para estudiar en la línea Max Factor en maquillaje para Hollywood lo que la llevaría a Estados Unidos a trabajar como maquillista cinematográfica.

En los inicios del cine sonoro mexicano, como adelantamos en entrega anterior de esta columna, arrancaría su carrera, tanto como maquillista como actoral, al parejo del desarrollo del cine en México. Actuando en las primeras películas sonoras mexicanas a principios de los treinta, donde conoce al que sería su esposo, el actor potosino Antonio Frausto de quien ya tratamos en entrega anterior y de cuya relación asumiría el mote de Fraustita, como fue conocida en el mundo del espectáculo. Dolores Camarillo, como también fue conocida, se convirtió en una de las más reconocidas actrices de reparto en toda la Época de Oro del Cine Mexicano, además en una de las mejores maquillistas de la industria del espectáculo. Entre los filmes que le dieron más proyección se encuentra su actuación en la película Ahí está el detalle, al lado de Mario Moreno Cantinflas y de su esposo Antonio R. Frausto.

En un buen número de películas en que participó, cumplió los roles de maquillista y de actriz. Se mantuvo vigente en ambas funciones desde 1932 hasta 1986, un par de años antes de su muerte.

Dolores Camarillo fue una de las pioneras de la televisión mexicana, donde participó también como actriz y maquillista. Toda su vida estuvo orientada al espectáculo jugando roles complicados de manera simultánea, entre maquillaje y actuación, con alto índice de calidad lo que la convierte en una de las principales figuras del cine y la televisión en México, aunque no ha tenido el reconocimiento que merece.

La muerte de Antonio R. Frausto en 1954 la lleva a estar envuelta en problemas legales al ser acusada de retirarle el oxígeno cuando se encontraba internado, de lo cual fue absuelta. Su muerte también estuvo envuelta en misterio, la que aconteció el 8 de febrero de 1988.

Una carrera de más de cincuenta años en el mundo del espectáculo, protagonizando alrededor de 120 películas como actriz de reparto y encargada de maquillaje en más de sesenta películas, así como primera actriz de la televisión mexicana, combinando de forma simultánea la actuación y el maquillaje, siendo representativa de la actuación cómica en buen número de películas, apuntando el deleite de espectadores, de aquellos años de oro del cine mexicano y de los actuales al difundirse esas viejas películas, que siguen haciendo reír y ser el delite de espectadores de todas las edades. 

Dolores Sepúlveda Camarillo, Fraustita, como aparecía en los créditos de las películas de la Época de Oro del Cine en México, ha escrito su nombre en letras de oro en la historia del cine, el teatro y la televisión mexicana.

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#4 Tiempos

Soledad fortalece alianzas para impulsar inversión

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Como parte de esta agenda de colaboración, en próximas fechas el alcalde convocará al Consejo de CANACO Servytur a sesionar en Soledad

Por: Redacción

A fin de seguir impulsando el desarrollo económico y acercar más oportunidades a las familias, el Ayuntamiento de Soledad de Graciano Sánchez, a través de la Dirección de Desarrollo Económico, reforzó la coordinación con la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo (CANACO-Servytur), como parte de la estrategia impulsada por el Alcalde Juan Manuel Navarro Muñiz para consolidar un municipio más competitivo, con crecimiento ordenado y cercano a la población.

El director de Desarrollo Económico Municipal, Héctor Xavier Andrade Ovalle sostuvo una reunión de trabajo con el presidente de CANACO Serv ytur, Mauricio Mahbub Támez, en la que se revisaron proyectos clave que impactan directamente en la vida diaria de la ciudadanía, como la remodelación del Centro Histórico, el fortalecimiento del corredor comercial de la carretera a Matehuala del Distribuidor Juárez a Plaza Citadina, y el impulso del bulevar Valle de los Fantasmas como zona de crecimiento; estas acciones buscan detonar más inversión, fortalecer el comercio local y generar empleos formales que beneficien directamente a más jóvenes, trabajadores y familias.

Como parte de esta agenda de colaboración, en próximas fechas el alcalde convocará al Consejo de CANACO Servytur a sesionar en Soledad de Graciano Sánchez, donde se presentarán los proyectos estratégicos de inversión y turismo que forman parte de la siguiente etapa de crecimiento del municipio. Con este trabajo conjunto, el Gobierno Municipal reafirma su compromiso de mantenerse cerca de la ciudadanía y del sector productivo, impulsando el cambio que transforma, con resultados que se reflejan en la vida cotidiana de las familias.

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El Cronopio

La cultura es la infraestructura viva de un país: Ángel Blanco | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Ángel Blanco, el músico méxico-canadiense de quien hemos tratado en varias ocasiones en esta columna; que se distingue por ser de los principales difusores de la música de Julián Carrillo, con énfasis en la de Sonido 13, intervino en la Casa de los Comunes del Parlamento Canadiense ante el Comité Permanente de Patrimonio Canadiense, bajo una invitación del mismo para disertar y proponer ideas para el desarrollo cultural de la región, enfatizando en su presentación que la cultura no es un elemento decorativo, sino la infraestructura viva de un país.

Blanco habló en el Parlamento desde la visión de los artistas que trabajan fuera de los grandes centros urbanos, donde existe talento, pero las oportunidades siguen siendo desiguales, en su calidad de artista independiente y en representación de la École de musique Alain-Caron, situada en Rivière-du-Loup, donde labora profesionalmente enseñando música; habló también desde la visión de un artista internacional que llva el nombre de Canadá al extranjero y de quien mantiene vivo el vínculo con sus raíces y herencias mexicana y estadounidense.

Sus planteamientos, dados en la Casa de los Comunes y dirigidos al contexto canadiense, son de aplicación general a nuestros pueblos latinoamericanos y en particular al mexicano, dado que subraya la infrarrepresentación de las tradiciones musicales indígenas en las instituciones educativas formales, la necesidad de integrar la innovación tecnológica en la educación musical, recordando que la tecnología no sustituye al arte; lo amplifica.

Su intervención nos hace reflexionar sobre el estado en México de la difusión y enseñanza de las tradiciones musicales autóctonas, mismas que no están integradas en la educación formal y que son también sistemas vivos de conocimiento que siguen evolucionando e influyendo en el presente. La música de los pueblos mesoamericanos estuvo muy desarrollada y se cultivaban formalmente y esas tradiciones no son solo el legado de esas grandes civilizaciones americanas. También nos hace reflexionar sobre las trascendentes contribuciones de músicos mexicanos y potosinos que suelen estar alejadas en los planes educativos nacionales.

La innovación a la que se refiere Ángel Blanco en su intervención, no sólo es tecnológica sino también conceptual, lo ejemplifica con modelos de integración entre tradición e innovación que ya se usan en algunos países han desarrollado políticas culturales que integran activamente las tradiciones locales en la educación, la creación contemporánea y la identidad nacional, demostrando que la tradición y la modernidad no son opuestas, sino profundamente interdependientes, como el caso de Burkina Faso.

En su intervención subraya que la música puede ser accesible, inclusiva y un motor de creatividad desde una edad temprana, incluso para las personas con discapacidad

. Ejemplifica con herramientas tecnológicas usadas en el Reino Unido que tienen su fuerte relación con la aportación del músico mexicano Raúl Pavón Sarrelangue que creara en 1960 el Ominifón, uno de los primeros sistemas de sintetizador didáctico, que anticipó la idea de la tecnología musical como herramienta educativa y creativa.

Resaltó la importancia de la música microtonal para ampliar los planes de estudios, diversificar las herramientas pedagógicas y profundizar en la comprensión del sonido, para lo cual puso en la palestra las contribuciones de los músicos mexicanos Augusto Novaro con su Sistema Natural de Música, y de quien tratamos en su oportunidad en esta columna, así como del potosino Julián Carrillo y su Teoría del Sonido 13 como campo coherente de experimentación sonora de donde surge una corriente que va más allá de la experimentación para convertirse en una auténtica línea de pensamiento musical.

Esta obra no debe considerarse una simple curiosidad aislada, sino una contribución significativa al lenguaje musical contemporáneo, con claras implicaciones para la educación, la investigación y la creación artística”.

Su intervención la remata recordando que el que el progreso colectivo no se mide únicamente bajo variables económicas. “Una sociedad fuerte no se sustenta únicamente en la economía sino también en la ciencia, el arte, el deporte y la filosofía: pilares esenciales de la formación humana. La próxima generación de artistas no solo necesita espacios; necesita un sistema conectado

Felicitamos a Ángel Blanco por tan distinguida invitación en el Parlamento Canadiense y en la oportunidad para resaltar uno de los puntos esenciales para el desarrollo cultural y su integración en la educación, en particular lo relacionado con el caso mexicano.

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Opinión

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