julio 21, 2026

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#4 Tiempos

Carta a un adversario | Columna de Juan Jesús Priego

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Adversario no es lo mismo que enemigo, lo aclaro desde ahora. En una partida de ajedrez, y sólo mientras jugamos, somos adversarios, aunque lejos del tablero seamos los amigos más entrañables. Aclarado esto, no veo por qué no pueda llamarte «mi adversario» cuando tus ideas buscan invalidar las mías. No buscas invalidarme a mí –si así fuera, serías sin duda mi enemigo-, sino sólo mis convicciones para hacerlas semejantes a las tuyas. Somos, pues, adversarios, y mi deber es defenderme. Es lo que trataré de hacer en los párrafos que siguen.

Me decías hace poco en una acalorada discusión que sobre ciertas cuestiones la Iglesia no debería opinar; mencionaste, como ya es costumbre en este tipo de debates, el nombre de Galileo; creo que tampoco dejaste de mencionar el de Giordano Bruno, para, enseguida, sacar a relucir una palabra de moda: clonación.

-Éste –me decías con una vehemencia que si no te conociera hubiera creído sincera- es un problema científico que nada tiene que ver ni con la teología ni con el catecismo.

Y tras una perorata que duró quince minutos o algo así, concluiste:

-Hago un llamado a todos los creyentes para que dejen trabajar en paz a los científicos. ¡Científicos del mundo, uníos!

Por supuesto que esta apelación a los creyentes era otra de tus argucias retóricas, pues en aquel momento no había en la mesa sino dos o tres personas más.

Como no soy teólogo, prefiero responder a esta provocación tuya valiéndome únicamente del sentido común, pese a estar convencido de que la clonación tiene que ver, y mucho, tanto con el catecismo como con la teología. Ante todo, quiero demostrarte que eres muy poco consecuente con tu propio pensamiento. Pero vayamos por partes.

Comencemos con la pregunta siguiente: ¿qué es clonar? He aquí una definición aceptable: «Clonar significa obtener uno o varios individuos a partir de una célula somática o de un núcleo de otro individuo, de modo que los individuos clonados son idénticos, o casi idénticos, al original». ¿Hasta aquí estamos bien? ¿Estamos de acuerdo en que clonar es sacar copias casi idénticas al original?  

Ahora bien, cuando, por ejemplo, hace dos meses quemaste para mí un disco compacto de Cesária Évora, ¿qué fue lo que hiciste si no clonarlo? Es decir, hiciste una copia exacta de aquel disco que no te atreviste a prestarme por miedo a que no te lo devolviera. Aunque digas haberlo quemado, lo que en realidad hiciste fue clonarlo: las canciones, tanto en tu disco como en el mío, siguen el mismo orden y tienen la misma duración; es más: tan igual quedó mi disco al tuyo que quien lo escuche en mi casa tendrá bastante dificultad para saber si es el original o si se trata más bien de una copia.

Si no recuerdo mal, en aquella nuestra discusión te extrañó que te preguntara si estabas a favor o en contra de la piratería. Pensabas que se trataba de una trampa; no obstante, respondiste con un: ¡en contra!, categórico. Y esgrimiste razones que, muy en el fondo, también yo comparto: «Estoy en contra de la piratería -dijiste- no porque ponga al alcance de los más pobres ciertas obras del ingenio que de otro modo no hubieran podido llegar hasta ellos, sino porque enriquecen a unos hombres que en nada participaron en el proceso de su producción». Hasta aquí estamos de acuerdo; yo también lo creo así (pese a haber clonado contigo un disco de Cesária Évora), y respecto a esto no tengo nada que objetar. Hay que oponerse a la piratería, sí, pero, a menos que sea el productor de esas obras del ingenio –como las llamaste-, ¿podría uno oponerse a ella absolutamente?

No obstante, mi pregunta por la piratería tenía otro sentido: no me desviaba del tema –como creíste al principio-, sino que me centró todavía más en él. Te pregunté entonces: «¿Y por qué, si la clonación de genes es buena, la clonación de discos, películas y camisetas es mala?». Me imagino que por lo menos concederás la misma dignidad a un gen humano que a una camiseta. Yo querría, en realidad, que los genes tuvieran para ti un valor mucho mayor que el de las camisetas, pero me daría por bien servido si en tu pensamiento tuviesen por lo menos el mismo. Así, pues, te reto a  que me respondas: ¿por qué si clonar películas es un delito, querer clonar seres humanos no debería serlo?

Otra pregunta más: a ti, que eres tan entusiasta de la clonación, ¿te gustaría que te clonaran tu tarjeta bancaria? Evidentemente no, y según me dices cada vez la utilizas menos para no sufrir tal eventualidad. ¡Los cajeros automáticos son hoy tan peligrosos! Ahora bien, ¿por qué te da miedo que te clonen tu tarjeta, mientras que te atrae la idea de que se clonen en libertad seres humanos? ¿Es que un humano tiene menos dignidad, por decirlo así, que tu tarjeta bancaria? Lo que pasa, en realidad, es que la clonación de la tarjeta la puedes sufrir tú, mientras que la clonación humana es muy probable que más bien la sufran otros: he ahí la diferencia.

«¡Dejen a los científicos trabajar en paz!». ¿Por qué no dejar en paz también a los vendedores de piratería y a los que copian tarjetas bancarias para su provecho? Después de todo, como los científicos de los que hablabas, también ellos se limitan a clonar, ¿no es verdad?

El día en que respondas a estas preguntas reanudaremos nuestra discusión.

Adiós.

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#4 Tiempos

Arturo Medellín Anaya, su pasión por la poesía | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Un ejemplo claro de la popular frase de que nadie es profeta en su tierra es el caso de Arturo Medellín Anaya que falleciera en el 2023 realizando su obra artística y de promotor cultural en Tamaulipas. Si bien, abundan de cierta forma en San Luis Potosí los museos dedicados al arte pictórico, la muestra de obras de Arturo Medellín brilla por su ausencia. San Luis Potosí está, como en otros muchos casos, en deuda con este personaje que brilló como promotor y periodista cultural, escritor y pintor, llevando la vena artística de su padre, el pintor e ilustrador del mismo nombre, y de su madre una excelente pianista.

El taller de su padre, fue su primera escuela en el arte de la pintura desde niño pues a los diez años lo acompañó como aprendiz, iniciando la década de los sesenta; Arturo Medellín nació el 8 de julio de 1951 en San Luis Potosí. Compartía su tiempo entre el taller y la escuela realizando sus estudios primarios en el Colegio Inglés y la Escuela Benito Juárez, ingresó a la secundaria Jaime Torres Bodet y concluye dichos estudios en Tampico al cambiar de residencia a los doce años.

En Tampico continúa sus estudios de dibujo y pintura y labora como auxiliar de dibujo publicitario en el Sol de Tampico. Su contacto con San Luis continuaba y participa en el célebre grupo de teatro Zopilote de San Luis Potosí durante cuatro años, de donde parte en 1975 a coordinar grupos de teatro en La Paz, Baja California. En ese tiempo conocí parte de su actividad por su hermano Héctor Medellín fue mi compañero de estudios en la Escuela de Física y frecuentaba su casa. En la década de los ochenta se encuentra realizando actividades como dibujante publicitario, artista plástico e ilustrador, en diferentes puntos del estado de Tamaulipas, entre ellos Matamoros y Ciudad Victoria.

Su obra, un tanto desconocida, contempla pinturas, novelas, poesía. La Jornada Zacatecas en el 2018 lo retrataba como: “erudito en el arte de sobrevivir y de capturar al instante la magia del mexicano y sus turbulencias y lo hace en la novela, la pintura, la poesía, la promoción cultural desde una provincia –San Luis, Tamaulipas, Baja California, – y desde lo más hondo de los terruños de la patria callejera, la turbulenta en los sentimientos que avizoran algo nuevo vendrá más allá de los buenos deseos”. Mientras en San Luis, el silencio, producto posiblemente de su paso por el grupo Zopilote, contestario y promotor cultural de izquierda.

En el 2009 publica El Arte como Experiencia Espiritual, en ediciones La Criba, además de los libros, “Desde el corral del fondo”, “Pájaro de papel”, y “Testamento de Albatros”. Parte de su obra pictórica se exhibe permanentemente en la Galería del Centro Cultural Tamaulipas y el Museo de Arte Contemporáneo de Mac Allen, Texas.

Destaca en su producción, la colección de pinturas que con motivo del centenario de la revolución mexicana pintara; una colección de 20 retratos contemporáneos, de mujeres revolucionarias exhibida en las ciudades de: Tampico, Mante, Victoria, Matamoros, Reynosa y Laredo. McAllen y Brownsville Texas.

De sus actividades artísticas Arturo Medellín prefería la poesía, que era lo que más lo identificaba. Escribía porque estaba convencido que podía ser escritor. El recuerdo de su formación en San Luis y de la vida cultural que vivió normaba su labor artística, como lo menciona en una entrevista que le realizara en la década de los noventa Azael Jaramillo, al preguntarle “¿qué te queda de potosino?, su respuesta:

“Mi pasión por la poesía de Manuel José Othón, por López Velarde, mi gusto por la Historia, pero sobre todo por la Historiografía, por la comida y una nostalgia por haber vivido la cuna culta en un sentido diferente a como se vive aquí en Tamaulipas donde todo se hace por obra y gracia de la política cultural del Estado. Tenemos el recuerdo de que Tula fue la ciudad de los pianos, pero esa Tula ya no existe”.

Arturo Medellín Anaya murió el 25 de junio de 2023. Su testamento de albatros, una de sus obras nos dice en un fragmento:

Hoy regresan los muertos hasta la mar nocturna,
bajan la cordillera, se adentran en el llano y
junto al farallón, enlazan su plegaria con las olas.
Son muertos luminosos como del seno de las aguas,
discurren en procesión inagotable por la vida y la brisa.
Hoy regresan los muertos advertidos y mustios
sobre la arena insomne. Son los dueños del tiempo,
su ropaje trasluce lunas. Su voz, diseña el eco de la ola.

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Ciudad

Casa del Migrante pide antibióticos y oxígeno para hondureña sin piernas

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El refugio necesita antibióticos, material de curación y un concentrador de oxígeno para atender a la mujer, que perdió las piernas al intentar subir al tren conocido como “La Bestia”.

Por: Redacción

Marco Antonio Luna Aguilar, director de la Casa del Migrante, pidió el apoyo de la sociedad potosina para una migrante hondureña que perdió ambas piernas al intentar subir al tren de carga conocido como “La Bestia”, en su trayecto hacia el norte del país.

El refugio necesita antibióticos, material de curación y un concentrador de oxígeno para la mujer, que es atendida en el lugar pero cuyo tratamiento no puede completarse con los recursos disponibles.

Luna Aguilar explicó que la Casa del Migrante opera actualmente a poco más de la mitad de su capacidad, mientras el flujo de personas migrantes, principalmente de Centroamérica, va en aumento. Muchas de ellas llegan con enfermedades y heridas diversas, por lo que el dispensario médico del refugio se encuentra rebasado.

“Antibióticos, material de curación, también ahorita estamos necesitando un concentrador de oxíge no que no es fácil conseguirlo también, es una persona que lo necesita, hemos estado buscando y no hemos podido conseguirlo, ojalá que alguien pueda echarnos la mano”, dijo el sacerdote, quien compartió el teléfono de la Casa del Migrante para quien desee colaborar: 4448156225

.

Los donativos pueden entregarse a través del área de Trabajo Social del refugio, dijo Luna Aguilar, con el objetivo de evitar que la mujer adquiera una infección y de mejorar la atención de los demás enfermos que resguarda la institución.

Sobre el accidente, el director de la Casa del Migrante relató que la mujer arribó a San Luis Potosí junto con su pareja, pero al pasar el tren frente al refugio, ubicado en el barrio de Tlaxcala de la capital potosina, solo el hombre logró subir. Ella cayó y perdió ambas piernas.

Desde entonces la pareja se separó y la migrante hondureña permanece sola, atendida únicamente por la caridad del refugio católico.

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El Cronopio

Orgullo de la física potosina, José Luis Morán López | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

Con un total de catorce concursos individuales en ciencias y matemáticas se realizó la versión 2026 del Fis-Mat, el XLVII Concurso Regional “Pauling” de Física y Matemáticas, que este año está dedicado al Dr. José Luis Morán López, como un reconocimiento a su destacada labor en el área de la física.

Morán López es uno de los más importantes científicos potosinos, pilar para el desarrollo de la física en San Luis Potosí realizando un destacado trabajo de investigación en física, tan relevante, que obtuvo en 1996 el Premio Nacional de Ciencias y Artes en el área de ciencias exactas y naturales, además de un importante número de los más importantes reconocimientos a nivel nacional e internacional. Obtuvo también el Premio Nacional de Ciencias que otorga la Academia Mexicana de Ciencias.

Los Premios Nacionales de Ciencias y Artes que otorga el Gobierno de México es el máximo reconocimiento que se da a científicos y artistas mexicanos y se entrega desde 1944. A lo largo de sus setenta y seis años solo dos potosinos se han hecho merecedores al Premio Nacional de Ciencias y Artes en el área de ciencias exactas y naturales, uno de ellos José Luis Morán López nacido en Charcas, San Luis Potosí, en 1950.

Morán López estudió física en la entonces Escuela de Física de la UASLP y realizó sus estudios de maestría en el Centro de Investigación y Estudios Avanzados, CINVESTAV, partiendo posteriormente a realizar su doctorado en ciencias en la Universidad Libre de Berlín en Alemania y realizó una estancia posdoctoral en la Universidad de California, en Berkeley. Al terminar sus estudios, se incorporó como investigador en el Departamento de Física del CINVESTAV, colaborando desde 1981 con investigadores del Instituto de Física de la UASLP apareciendo en las primeras publicaciones científicas de esta institución, donde se incorporaría posteriormente de manera formal en 1986.

Ha realizado investigación en temas de física llamados de frontera, esto es, el conocimiento que se ubica en los límites del desarrollo de la investigación científica y tecnológica; lo que han dado prestancia al propio desarrollo de la física en San Luis Potosí y que la han colocado como uno de los importantes polos de desarrollo a nivel mundial.

José Luis Morán López es especialista en las áreas de física teórica, física del estado sólido y la ciencia de materiales, ha trabajado en temas de materia condensada y sus investigaciones han contribuido al desarrollo de la teoría electrónica de la segregación y de los fenómenos de orden-desorden en superficies, y de los efectos superficiales en aleaciones, han sido objeto de numerosas referencias por los especialistas del área. Su investigación actual se centra particularmente en termodinámica y las propiedades electrónicas y magnéticas de sistemas de baja dimensionalidad y en la estructura electrónica de fullerenos. Ha dirigido y fundado sociedades científicas y centros de investigación de importancia en el país, como la Sociedad Mexicana de Física y la Academia Mexicana de Ciencias

, que congrega a los científicos más destacados del país; en cuanto a instituciones destacan la creación del Instituto Potosino de Investigación en Ciencia y Tecnología, promotor de la creación del Consejo Potosino de Ciencia y Tecnología y del Museo del Meteorito.

Actualmente es investigador Titular C en la División de Materiales Avanzados del IPICYT y coordinador académico del Centro Nacional de Supercómputo cuya creación promovió. Las aportaciones de José Luis Morán López contribuyen al entendimiento de la materia y han impactado en la ciencia de materiales, principalmente en materiales magnéticos que tienen aplicación en varias áreas de la ciencia. Con su trabajo ha contribuido al progreso cultural, científico y tecnológico de México, al de sus propias instituciones y a la entidad.

José Luis Morán López es un orgullo para los potosinos y en especial para la Zona del Altiplano de San Luis Potosí. El XLVII Concurso Regional “Pauling” de Física y Matemáticas está dedicado a su trayectoria y cuya premiación a estudiantes de primaria, secundaria y preparatoria se efectuará este próximo 17 de julio en la Facultad de Ciencias de la UASLP.

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Opinión

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