#4 TiemposColumna de Daniel Tristán

Baches | Columna de Daniel Tristán

LaguNotas mentales

 

A veces es necesario salir continuamente de la burbuja para percatarse de detalles imposibles de percibir desde el interior de la misma. Estoy por cumplir medio año de haber cambiado de residencia de San Luis Potosí a Querétaro, cuyas capitales a pesar de encontrarse a solamente dos horas de distancia muestran condiciones diametralmente distintas entre ellas. Desde cuestiones de seguridad, de alumbrado público o precios en las rentas de inmuebles. Entre todo este mar de diferencias (algunas para bien y otras para mal) he comprendido que en San Luis Potosí existen problemas de los cuales necesitamos para poder funcionar como ciudad, por ejemplo los baches.

Una de las grandes diferencias que encontré entre ambas ciudades es que mientras la capital potosina se encuentra plagada de cráteres en la totalidad de su extensión territorial, en la capital queretana son pocas las calles que padecen de este mal. En sustitución de los baches, los queretanos sufren del mal de los topes. Hay topes por todos lados, topes en los topes, topes en las bajadas, en las subidas y topes para reforzar los topes. Probablemente esto se derive del estilo de manejar tan atrabancado y achilangado que estilan los queretanos por su cercanía a la CDMX.

Del lado potosino, la situación de los baches ha sido motivo de molestia desde tiempos ancestrales. Sin duda este tema es una de las quejas recurrentes por parte de los ciudadanos hacia el gobierno. Incluso a la ciudad le ha costado el ingenioso mote de “San Luis Bachesí”. Sin embargo, he llegado a un par de conclusiones en el tema de los abundantes socavones de San Luis. En primer lugar, sabemos que la situación no va a cambiar. Es decir, ha sido así por interminables décadas. La vieja historia del pueblo pagando impuestos, mismos que se ven reflejados en las carteras de los gobernantes, mas no en las obras  y servicios públicos. Siempre ha sido así, no veo el por qué de la noche a la mañana tendría que ser diferente. En segundo lugar, si sabemos que la problemática de los baches será enterna, entonces valdría más la pena verle el lado positivo.

  1. Los baches como fuente inagotable de memes

Es propio de la época en la que vivimos el ver la realidad por medio del humor de los memes. Sin duda la crítica situación de las calles en la capital potosina ha sido una de las fuentes más prolíficas en cuanto a producción de memes se refiere. Hemos llegado a tal hartazgo que más nos vale reír que llorar. Algunos baches son milenarios, casi patrimonio cultural de la Nación. Incluso algunos ingeniosos ciudadanos han decidido festejar los cumpleaños a los baches más añejos con serenata, pastel y cantándoles las mañanitas. Los baches han sido proveedores de entretenimiento para chicos y grandes con toneladas de memes y humor en redes sociales.

  1. Los baches como mapa de navegación infalible.

Sin duda todos hemos recurrido a los baches como sistema de orientación en algún momento. El bache se vuelve punto de referencia para indicarle al norteado qué rumbo es necesario tomar

– Mira, te sigues dos cuadras, vas a llegar a un bachesote bien grande. Ahí giras a la derecha. Vas a topar con una calle que está en reparación, te vas a la izquierda y donde veas el Oxxo con el bache en la esquina ahí mero es.

Incluso ha sucedido en algunos casos de secuestro que los encajuelados han podido dar una descripción del recorrido por el que lo llevaron sus captores dando santo y seña de los baches en el camino, logrando así la localización y captura de los maleantes. Tal como lo hacían los antiguos navegantes tomando las estrellas como puntos de orientación, es menester de los de nuestra época orientarnos por medio de semejantes cráteres en nuestras calles.

  1. Los baches como sano entretenimiento.

Existen algunas calles y colonias dentro de San Luis Potosí en los niños aún pueden darse el lujo de salir a jugar a las calles bajo supervisión de algún adulto. En las calles menos transitadas de la Colonia Himno Nacional me tocó ser testigo de cómo algunos niños usaban los abundantes baches para jugar “golfito”. 

Para los más grandes la diversión viene en temporada de lluvias cuando al salir a conducir pueden pasar horas de entretenimiento jugando al “¿Charco o bache?”

Si no puedes contra el enemigo únetele.

  1. Los baches como microecosistemas urbanos.

Si uno se toma el tiempo necesario para acercarse a los baches y mirar a detalle sus entrañas podrá darse cuenta de que dentro de ellos hay un sinnúmero de organismos vivos que han tomado al agujero como morada. La naturaleza tomando control de espacios que le habían sido arrebatados a manos del infame ser humano. Hormigueros, maleza, arañas, y demás seres que convierten al bache en un micro oasis que, en ocasiones, tienen más naturaleza y vida que los mediocres y abandonados parques y jardines públicos de las calles capitalinas.

Tenemos la certeza de que la situación de deterioro en las calles de San Luis Potosí no va a cambiar milagrosamente. Nuestros impuestos difícilmente tomarán el rumbo que deben tomar y ante la impotencia de semejante injusticia más vale sacar provecho del interminable mal que nos aqueja. Un San Luis sin baches sería como un Tom sin Jerry, como un Batman sin Joker… no hay, no existe.

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