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Querido Satán Claus | Columna de Daniel Tristán

LaguNotas Mentales

 

19 de diciembre del 2019, Querétaro, México.

 

Querido Satán Claus:

Mi estimado y viejo amigo. Se viene el cierre de un año más, rápido e inesperado como siempre. He de confesarte que arrastro en el costal algunos viejos propósitos de años anteriores y debo aceptar que, sin duda, mi principal propósito para el próximo inicio de década es cumplir los pendientes del 2009, 2012, 2016, 2018 y los que este fugaz 2019 me hizo dejar en el tintero. En estas fechas de hacer corte de caja y poner en la balanza lo bueno y lo malo del año debo parar un momento y reconocer que no fui del todo bueno. Ya lo decía el viejo Erich Fromm: la raza nuestra es un puñado de lobos con disfraz de corderos. 

Entiendo que no tengo cara para sentarme a escribir esta carta con el propósito de pedirte regalos para la Navidad. Qué más quisiera que despertar el próximo 25 de diciembre y encontrar bajo mi arbolito las llaves de un flamante auto 2020 o un costal repleto de billetes. Pero entiendo que durante el año en curso no hice los méritos suficientes para poder hacer tan comprometedora petición. Ya ves que dicen que sólo los que han seguido las reglas tienen derecho a pedirte lo que desean para Navidad. 

La verdad es que yo no hice lo que debía: bebí de más, dormí de menos. En general sucumbí ante las mieles del dark side y caí en el error de no corregir el camino hasta que sentí el agua hasta el cuello. Si bien no puedo pedirte cosas que deseo para este año, con el rabo entre las patas me tomaré el atrevimiento no para pedirte cosas que quiero, sino para pedirte cosas que NO quiero para el 2020. Me parece un trato justo para la larga lista de tachitas rojas con las que seguramente llenaste la boleta que lleva mi nombre. 

Con la esperanza en las manos y el corazón lleno de sinceridad rebosante entiendo que este año más que darme te corresponde quitarme, así que dejo a continuación la lista de cosas que quiero que te lleves de mi vida para el año venidero.

De entrada me gustaría que comenzaras con llevarte de mi vida a la gente tóxica. A lo mejor te sirven más a ti que a mi allá en tu taller polar. Te pido que te lleves la presencia de todos esos que hablan a las espaldas, de todos los que no se cansan de malvibrar al mundo entero. Llévate a todos los que no dejan de quejarse de todo y hablar mal de todos. No te fijes en si son amigos, familiares, vecinos, etc. Te doy la total libertad de que hagas rodar las cabezas que sean necesarias, la cosa es barrer parejo. 

También me gustaría que le dieras mate a todos los que no tienen la capacidad de acatar los señalamientos de tránsito y, de paso, llévate también todos los baches que hay en la ciudad. Todo sea por una circulación pacífica y segura por las calles. Llévate a los impuntuales, a esos que de plano no’más no entienden que si se dice a las 5:00 pm es a las 5:00pm. No a las 5:10 pm, no a las 5:16 pm, no a las 5:41 pm, si es a las 5:00 pm es a las 5:00 pm y se acabó.

Ya encarrilados en la lista de peticiones me gustaría pedirte también que te lleves a las ratas, corruptos, malandrines y demás alimañas que andan sueltas por ahí haciendo de las suyas. Dale chicharrón también a los que maltratan a los animales y, si no es mucho pedir, llévate al Trump y cárgate a todos los involucrados en los programas de espectáculos que tienen el atrevimiento de llamar artistas a Niurka y Maribel Guardia. De ser posible llévate también a Niurka y Maribel de una vez.

Sé que debes estar bastante ocupado, no quiero quitarte más tiempo. Ya por último quiero pedirte que elimines también a todos aquellos que creen que la música son carreritas. Que quién toca mejor, que quién toca peor, que quién rifa y quién vale madres. Llévatelos y, bajo tortura polar, hazlos entender que si quieren competir mejor se dediquen a hacer deporte. Por último me gustaría pedirte el enorme favor de que saques de mi vida a los huevones que les corre atole por las venas y que jamás cumplen lo prometen que harán y a todos aquellos empoderados trajeados expertos en hacer reformas a las leyes de nuestro país con el único propósito de no cumplirlas.

Bien, es hora de irme. Si pudiera seguiría con mi lista de peticiones pero sé que ya estás muy corto de tiempo por estas fechas. Muchas gracias por tomarte el tiempo de leer los deseos de este tu humilde servidor. Sabes que, a pesar de todo, creo más en ti que en todo lo que supuestamente debería creer. Al menos tengo la certeza de que tú si existes pues te inventó la Coca Cola. Querido Satán Claus, me despido y, debido a mi deficiente comportamiento de este 2019, espero te parezca un trueque justo para esta Navidad me quites en lugar de darme. 

Atentamente:

Daniel Tristán.

 

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