julio 3, 2022

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#4 Tiempos

Hay de 2 sopas | Columna de Jorge Saldaña

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hay de 2 sopas

Tercera llamada 

 

Hay de dos sopas: de fideos o de jodeos. El viernes próximo quedará cerrado el periodo de consulta tanto del Programa Municipal de Ordenamiento Urbano y Territorial, como del Programa de Desarrollo Urbano del Centro de Población, que se deriva del primero. Si el fin del mundo no llega antes, o morimos todos de un contagio masivo de Coronavirus antes del día 7, el futuro de la ciudad estará echado. Alea iacta est

Los 16 años de espera para tener un plan estratégico de crecimiento urbano, desarrollo inmobiliario, ordenamiento territorial y en resumen la configuración física, habitacional y de servicios del San Luis de las próximas generaciones habrán sido un vano

Los administradores temporales de la capital decidieron imponer una visión de ciudad puesta de manifiesto en dos documentos que simularon socializar a través de una consulta mañosamente corta, pedantemente compleja y con muy poco o nulo margen de participación real de la ciudadanía. Vamos, fue difícil ser parte hasta para los más duchos e interesados en el tema.

En pocas palabras, nos invitaron a una fiesta con ganas de que nadie fuera. Se destacó lo técnico y enredado, se implementó una campaña mediática incomprensible y se activaron mecanismos de participación tan absurdos y difíciles como lo sería para un niño de 5 años explicar en 10 renglones la formación cuántica del universo.

No se preocuparon por comunicar con franqueza sus planes de desarrollo y densificación de la ciudad con sus respectivas consecuencias (se fomenta, por ejemplo, la construcción de vivienda vertical, sin considerar las capacidades de infraestructura hidráulica y sanitaria que dichos desarrollos conllevan).

Además, los constructores tendrán que buscar terrenos dentro de la mancha urbana, es decir, terrenos “salpicados” que estén por ahí y que tengan la vocación (dictada por la alcaldía) para desarrollar vivienda.

“Se estimulará la construcción al interior de las áreas urbanizables que ya existen”, dice el documento que impondrá el gobierno municipal en los próximos 25 días, y advierte que de acuerdo a sus cuentas existen unas 970 hectáreas disponibles con esas características.

Lo que no dicen, es que de esas 970 hectáreas, 470 se encuentran juntas y pertenecen a un solo dueño-desarrollador que es Grupo México, el cual ya presentó su “Plan San Luis” que contempla la construcción de 7 mil 500 viviendas en un complejo a construirse en los terrenos que ocupó la planta de Zinc y Cobre en el norponiente de la ciudad.

De las 500 hectáreas restantes “disponibles” según el municipio, serán 200 aproximadamente las que ocupe el desarrollo denominado San José de Buenavista, colindante a las colonias Villa Magna, Horizontes y Escalerillas.

Entonces, de las 970 que tenía, nada más me quedan 300 a “encontrar” en la mancha urbana. ¿Cuánto cree que costarán esos hallazgos de terrenos en el de por sí muy sobrevaluado mercado inmobiliario? ¿En cuánto se lo venderán a usted?

Si ya es exagerado el valor del terreno potosino comparado con Querétaro o Aguascalientes, imagine lo que ocurrirá en los próximos años en los que será más difícil encontrar un terreno con factibilidad para construir, que una aguja en un pajar.

Sobre el crecimiento hacia el sur-oriente, específicamente hacia la Sierra de San Miguelito, la imposición municipal desecha de entrada esta posibilidad, escondidos en las pantanosas aguas de los dictámenes estatales y federales sobre la protección de áreas naturales.

Es decir que se purifican en la protección ambiental al mismo tiempo que abren un frente de pronóstico reservado con la comunidad de San Juan de Guadalupe, y es que por el camino en que van, el proyecto de desarrollo en la Cañada del Lobo, de interés para los comuneros, entraría en un impasse jurídico-agrario tan largo que San José de Buena Vista y Plan San Luis bien aprovecharían para “comerse” al mercado mientras son peras o manzanas.

Cabe mencionar, como ya lo expliqué en una entrega anterior, que el Proyecto Cañadas no necesita de la bendición del alcalde Nava para realizarse (ni Nava a Cañadas para hacer realidad sus ambiciones, queda claro) sin embargo. el “timing” dejaría en clara desventaja al jugador de los ojos azules, socio de la comunidad.

¿Dónde quedó entonces la equidad, la inclusión, la participación plural, democrática y la transparencia? 

Finalmente y sobre la vía alterna hay dos opciones en la mesa del plan municipal: conectar a la ciudad con la Zona Industrial a través de la prolongación de la Avenida Juárez (Calzada de Guadalupe, para mis conservadores) o usar la Avenida Salk.

Cualquiera de las opciones cuesta entre mil y mil 200 millones de pesos, la diferencia radica en que, para la vía de Juárez ya existe folio en la Secretaría de Hacienda, lo que significa que está muy cerca de tener recursos federales asignados, pero además en su trazo se encontraría con terrenos privados, lo que es una ventaja porque la mayoría son propiedad de conocidos desarrolladores que estarían más que dispuestos en ceder o donar el terreno necesario para el paso de la vía (ganan plusvalía automáticamente sus tierras). Sin embargo, desde el documento todavía en “supuesta” consulta, se desestima veladamente su viabilidad.

Por el otro lado, y a decir de los propios desarrolladores, el alcalde está empecinado en que la vía alterna se ejecute por la Avenida Salk, aunque implique mayor costo, la construcción de dos puentes extra, y el siempre complejo procedimiento de comprar terreno social, pues el trazo cruza por al menos 5 ejidos diferentes.

¿Y si detrás de tanto problema que anticipa el Plan municipal con las opciones A y B de la vía alterna existiera oculta y en secreto una opción C? 

Pues existe, querido y Culto Público, y dicha vía casualmente correría desde el punto de convergencia entre los terrenos de Grupo México y San José de Buenavista, hasta el eje 140 de la Zona Industrial.

La vía, de cuota y concesionada por décadas, la desarrollaría Grupo Valorán, que en automático podría ganar también la concesión para construir la vía rápida (y también de cuota) del eje 140 a Querétaro.

¿Qué tal? Muy conveniente para unos cuantos ¿verdad?

Me gustaría mucho hablar de las implicaciones políticas, las conexiones, los amarres, los compromisos y hasta de los escenarios posibles en las próximas elecciones vinculados al desarrollo inmobiliario potosino diseñado a modo, sin embargo, por el momento me abstendré.

Solamente le dejo un par de datos: El proyecto de San José de Buenavista pertenece a Don José Zendejas Hernández, padre del actual secretario particular del alcalde, Xavier Nava Palacios. 

El Plan San Luis pertenece a Grupo México, que cuenta entre sus asesores al exgobernador, Horacio Sánchez Unzueta.

Ambos proyectos, si no viene el fin del mundo antes del viernes, tienen luz verde prácticamente garantizada por parte del municipio.

Al proyecto Cañadas, de López Medina y sus socios, se le están poniendo piedras desde la autoridad.

Hay de dos sopas.

BEMOLES

INSPIRADOR

¿Ya recibió el recado Sebastián Pérez? Si lo ven díganle por favor que los diputados, inspirados en su deplorable desempeño como secretario general del Ayuntamiento, decidieron que a partir de la próxima administración municipal se tendrá que ser abogado para ocupar ese cargo. Así lo votaron los legisladores la semana pasada y quieren hacer saber por todos los medios que el mensaje está clarito y dirigido para el buen Sebas. #ServidosSeñores

LA TRAE VOLTEADA

Por cierto que a Sebastián Pérez, he sabido que le dicen el “Gachupín de Tequis” pero yo no sé por qué (a ver si me cuentan el chiste) y que existe una apuesta entre los diputados para ver quién es el primero que le contesta el teléfono porque ya ni eso. Los legisladores de dos fracciones en específico están muy cansados de que el funcionario de la administración navista no pueda arreglar un café soluble ni tomar un acuerdo. Sabrá Dios qué les haría para que anden en ese plan. #EnFin

DIVULGUEN LA VERDAD

De no haberlo sabido por la vía y la fuente en que me informé, no hubiera creído jamás la versión de la Fiscalía respecto a la resolución del caso de Aurelio Gancedo. Pensando en que muchos potosinos podrían estar todavía en la misma condición de incredulidad, sería bueno que, dejando fuera los detalles personalísimos y sin manchar el debido proceso, la Fiscalía compartiera con la sociedad en general los videos (con las medidas de protección necesarias) y las pruebas más contundentes que tienen sobre el asunto, sobre todo para ganar credibilidad y confianza con los ciudadanos. No muchas veces tienen la oportunidad de demostrar que sí hacen bien su trabajo. #EsSugerencia

HISTORIAS QUE VIENEN

Se cuenta que desde la Secretaría General se están preparando documentos, expedientes y hasta fotos de la desahogada forma de vida que lleva un hijo del líder tricolor Elías Pecina. De ser cierta la versión, se estaría confirmando la animadversión que existe entre las dos personas a las que el gobernador tiene mayor confianza. ¿Serán celos? De cualquier modo. #QueModosTanFeos

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#4 Tiempos

Recomendaciones de cine LGBTQ+ | Columna de Mario Candia

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APUNTES DE UN CINEÓFITO

 

El lugar sin límites (Ripstein. 1978) Con un guión basado en la novela de José Donoso y con la colaboración del novelista argentino Manuel Puig, El lugar sin límites del director mexicano Arturo Ripstein representa un parteaguas en la cinematografía nacional, una película de culto que expone el machismo, la homofobia, el odio, la doble moral, la corrupción y abusos de poder en nuestra sociedad. La película muestra una mirada seria sobre la homosexualidad como no se había visto antes en el cine mexicano, un relato que desafortunadamente se mantiene actual y vigente. Para la posteridad quedan las enormes actuaciones de sus intérpretes, en especial la de Roberto Cobo, quien es todo un icono dentro del cine nacional, tanto por su trabajo como “El Jaibo” en Los olvidados de Buñuel, como por su “Manuela” y su inolvidable baile de la leyenda del beso. Un clásico de culto mexicano.

Prayers for Bobby (Mulcahy. 2009) Película basada en hechos reales, nos muestra el entramado de relaciones de una idílica familia cristiana, en la cual todo funciona a la perfección, cada miembro se mueve según ‘‘la voluntad de Dios’’. Sin embargo el perfecto mundo forjado bajo las férreas doctrinas que inculca la biblia se viene abajo cuando se descubre que Bobby no es el hijo perfecto con el que sus progenitores siempre habían soñado. La madre del joven Bobby, interpretada por Sigourney Weaver, es una señora de creencias evangélicas fundamentalistas que no puede asimilar que su hijo es homosexual. A partir de ahí, el drama va creciendo, hasta llegar a la tragedia. Y la tragedia dará paso al descubrimiento, a la transformación y a la solidaridad. Uno de los objetivos del filme es remover conciencias y hacernos reflexionar. Y sin duda nos hace anhelar el día en que la aceptación, la comprensión y el amor en el sentido más pleno de la palabra, hagan posible que historias como estas no tengan que suceder.

Pride (Warchus. 2014) La película relata la lucha de los mineros contra la Dama de Hierro, sus huelgas y reivindicaciones callejeras. Y como, una cuadrilla de gays y lesbianas, ante el rechazo a su colectivo en 1984, deciden crear una asociación en apoyo a los mineros para quizá así, conseguir aceptación y visualización. Lo que parece una idea alocada, poco a poco va tomando sentido, llegando a prensa, radios y televisión. Matthew Warchus y su guionista Stephen Beresford componen un agradable relato conciliador y emotivo que hace recuperar la fe en el ser humano más allá de todo lo que nos divide y, revindica aquello que nos une, que es el espíritu humano de solidaridad.

Retrato de una mujer en llamas (Sciamma. 2019) Una película que captura la esencia de los profundos sentimientos que sienten dos mujeres atrapadas en un tiempo que no es el suyo, el amor que surge entre ellas y la indeleble huella que les deja para siempre. Una cinta de gran belleza y delicadeza desde el primer fotograma al último, sin demasiados concesiones al sentimentalismo. Tiene momentos mágicos, cómo la canción de la fiesta en el fuego de un grupo exclusivo de mujeres, repleta de lírica, de poesía. Una película con secuencias que por momentos parecen pinturas renacentistas en imperceptible movimiento. Técnicamente es prodigiosa, tanto la fotografía como el sonido, que te transporta a esa época. Extraordinaria.

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La historia de Juan | Columna de Juan Jesús Priego

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LETRAS minúsculas

 

Conozco a Juan desde hace mucho, desde el tiempo en que éramos vecinos de banco en la preparatoria y estudiábamos juntos por las tardes en el mismo equipo.

Juan. Lo recuerdo con la mirada siempre fija en la lejanía o inclinado ante la página de un libro abierto por la mitad. Hace treinta y cinco años –¡treinta y cinco años ya!- usaba unas gafas gruesas y verdes que lo hacían parecer más viejo de lo que era, y aunque hoy usa unos lentes más delgados y finos y luce más juvenil que hace dos décadas , sigue siendo el mismo Juan.

En aquel entonces caminaba por los pasillos del colegio siempre pegado a la pared, como si no quisiera robar espacio a los demás o necesitase apoyarse en algo para no caer.

Nunca aceptaba nada. Cuando, por ejemplo, lo invitábamos a comer o a cenar, él siempre se sentía en la obligación de pagar la cuenta, y si uno de nosotros le rogaba que no lo hiciera, él se removía en su silla, visiblemente angustiado. Más de una vez, fingiendo tener que ir al baño, se dirigió a la caja para tomarnos la delantera y pagar la cuenta. Los que no lo estimaban se aprovechaban de él, diciéndose entre ellos: «¿Invitamos a Juan para que pague él?»; los que lo estimábamos habíamos dejado de invitarlo a nuestras reuniones por dos motivos: primero, porque sabíamos que no era rico y nuestras invitaciones le eran gravosas, y, segundo, porque no queríamos apenarlo innecesariamente: nos daban lástima sus gestos de tímido, su cara de huérfano.

Una vez, por su cumpleaños, le regalé un libro cuyo título no recuerdo ahora. Quizá era El Principito, aunque no estoy muy seguro. Pues bien, al día siguiente fue a dejar a mi casa un libro todavía más caro y más gordo que el que yo le había obsequiado el día anterior diciendo que desde hacía tiempo había pensado llevármelo a la escuela, pero que no lo había hecho por puro descuido de su parte. «Siempre se me olvidaba meterlo en la mochila», me dijo bajando la voz y cerrando los ojos, cual si estuviera pidiéndome perdón. En otras palabras, con él no había remedio.

Un personaje del mundo novelístico de Flannery O’Connor (1925-1964), la escritora norteamericana, era exactamente como Juan: «Después de cada comida buscaba en el bolsillo un pedazo de lápiz y escribía una cifra: aquella que, según él, costaba la comida. A su tiempo restituiría la suma entera». Juan la restituiría pagando a su vez en la próxima reunión.

Por aquellos días, según nos enteramos, Juan tuvo una novia. ¿Le parece a usted extraño? A nosotros, crueles con la crueldad de la juventud, el hecho no sólo nos pareció insólito, sino incluso ridículo. ¿Juan una novia? Sí, y tanto la quería que diariamente le compraba un pequeño ramo de rosas. Y no sólo eso, sino que además la llevaba al cine, o a alguna plaza comercial para invitarle un helado. ¿Todos los días, todos los días? Sí. «Esto acabará mal», sentenciamos en coro sus amigos. Y así sucedió, en efecto, porque cuando, sacando cuentas, vio Juan que aquella relación lo tenía a un paso de la depresión económica, de la ruina financiera, decidió sencillamente terminarla.

La novia, claro está, ni siquiera lo buscó para decirle lo que suele decirse en tales circunstancias, a saber, que volvieran otra vez, que no le importaba recibir cosas, que con regalos o sin ellos ella lo quería lo mismo, o cosas así, sino que simplemente desapareció de su vida como desaparece una cucaracha por el resquicio de una puerta.

Y entonces, claro está, la depresión económica de Juan adquirió también un sesgo marcadamente psicológico que lo dejó al borde del suicidio. «¿Por qué nadie me quiere, por qué nadie quiere quererme?», nos preguntaba a sus amigos, que lo único que hacíamos era darle inofensivas palmaditas en la espalda.

Hoy, sin embargo, sí sabría explicar por qué la cosa tenía que acabar mal: porque el amor es un intercambio en el que se da y se recibe al mismo tiempo, y Juan nunca recibió nada a cambio de lo que daba. Él era el que tenía siempre que hablar, que invitar, que insistir. ¿Y qué recibía en compensación? Ya lo sabe el lector: nada. Como me dijo una vez un hombre de campo, hay quienes gustan de usar sólo el azadón, y cuando tienen que usar la pala se escabullen. La novia de Juan pertenecía, evidentemente, a esta raza malévola.

«Amar –dice Erich Fromm repetidamente en uno de sus libros- es esencialmente dar, no recibir». Sí, y, sin embargo, el que nunca recibe termina cansándose de no ser sino el que siempre da. ¡También a él, alguna vez, le gustaría que le dieran algo! Como dijo Benedicto XVI en Dios es amor, su primera encíclica, «el hombre no puede vivir exclusivamente del amor oblativo, descendente. No puede dar únicamente y siempre: también desea recibir. Quien quiere dar amor, debe a su vez recibirlo como don» (n. 7).

Es más, según Anselm Grün, famoso monje benedictino y autor de innumerables libros de espiritualidad, uno de los enemigos de la amistad y del amor es la tentación de estarle siempre dando cosas al otro. «El exceso de favores –escribió una vez- debilita la amistad en lugar de fortalecerla. Hay, efectivamente, personas que regalan muchas cosas a sus amigos. Esto lleva a que el amigo sienta que el otro quiere comprar su amistad. Es verdad que puede reprimir este sentimiento, pero, en seguida, el sentimiento reprimido se transforma en agresividad y, finalmente, conduce al endurecimiento». En otras palabras: los roles acaban consolidándose y el que recibe ya nunca quiere dar; y, así, si el otro esperaba algo a cambio de lo que daba –una palabra de afecto, una declaración de cariño- se queda lindamente con un palmo de narices.

¿Es esto es lo que había pasado con Juan? Tal vez. Pero ojalá haya aprendido la lección, y en su próximo noviazgo –en el caso de que lo haya, aunque ya sea preocupantemente tardío- confíe más en sí mismo y menos en el valor de sus regalos.

(Posdata: ayer vi a Juan en la calle; llevaba sus gafas modernas y, en las manos, una caja de chocolates. Iba, además, muy sonriente. Ojalá no se trate de lo que estoy pensando…).

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#4 Tiempos

El médico Gregorio Barroeta como profesor de física | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

Hace sesenta y cinco años la física moderna se asentaba en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí; en esta sección hemos tratado algunos de sus aspectos y en particular recordamos a profesores de física que de cierta manera allanaron, desde el siglo XIX, el camino para su consolidación, en esta ocasión toca el turno a un personaje al que ya nos hemos referido en anteriores entregas: Gregorio Barroeta Corvalán que fuera profesor de física en varias instituciones educativas del estado, siendo profesor de la cátedra de física en el Instituto Científico y Literario desde 1884 al retirarse el profesor Francisco Javier Estrada.

Gregorio Barroeta, médico y cirujano egresado de la Escuela Nacional de Medicina, fue además un destacado naturalista, director del Observatorio Meteorológico del Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí y encargado de la cátedra y del Museo de Historia Natural. De los personajes potosinos ligados a la ciencia del siglo XIX es el único cuyo nombre ostenta una escuela para niños, la que se encuentra en la Ciénega de San José en el enclave minero de Santiago Papasquiaro en la sierra de Durango.

Podemos situar el año de su nacimiento en 1831 en San Luis Potosí, falleció el 25 de octubre de 1906, en su casa habitación ubicada en el número 16 de la 4° calle del cinco de mayo.

Se relacionó con la comunidad científica mundial y varios de ellos visitaron San Luis, compartiendo experiencias científicas. Durante una de esas visitas se fundó la Sociedad Médica de San Luis Potosí.

Perteneció a varias sociedades científicas tanto del país como del extranjero, hablaba siete idiomas y como cirujano era una eminencia, como que fue el primero en toda la república que practicó varias veces, conjuntamente con el médico Esteban Olmedo, la ligadura de la arteria temporal superficial, con anestesia clorofórmica. Ambos realizaron también, hacia 1873 una operación de meningocele cervical. Las descripciones de ambos trabajos fueron publicados en La Fraternidad, publicación del Cuerpo Docente de Médicos y de la Sociedad Médica de San Luis. Se dedicó con especialidad a los estudios biológicos y botánicos, sus investigaciones sobre la flora potosina fueron revisadas por una academia de la ciudad de Viena, quien impuso los nombres científicos de Viola Barroetácea y Barroeta Setosa a unas desconocidas variedades de plantas que él envió y clasificó.

Al encargarse de la cátedra y gabinete de física en el Instituto Científico, siendo el también médico Dr. Doroteo Ledesma egresado de medicina en el propio Instituto su suplente, esta era una de las mejores y más bien dotadas del Instituto y según las crónicas de la época, había sido trasladada a un elegante salón (actual oficina de rectoría de la UASLP) destinado a ese objeto y enriquecido con todos aquellos aparatos que los adelantos de la ciencia reclaman.

En 1879 se abría la cátedra de física en la Escuela Normal para Profesoras, que fuera fundada en 1868, encargándose de la misma el Dr. Gregorio Barroeta; en el Colegio Seminario Cociliar también se incorporaría, junto a las materias religiosas, la materia de física para los estudiantes seminaristas ofreciéndose en el sexto año de estudios preparatorios atendida por el Dr. Barroeta, quien además impartiría la cátedra en el Colegio Politécnico de San Luis que se abriera a fines de la década de los setenta del siglo XIX.

De entre los colegios particulares, uno que enseñaba geografía y cosmografía, así como nociones de ciencias físicas y naturales era el Colegio del Sagrado Corazón de Jesús, establecido en un lote del exconvento del Carmen en 1888, fundado por el Obispo Dr. Ignacio Montes de Oca y Obregón, contando con especialistas para determinadas clases.

De esta forma el número de alumnos que en el último cuarto del siglo XIX, cursaron física o al menos temas de física, no fue del todo bajo, algunos llegarían a figurar con importantes aportaciones en el campo de la ciencia y en particular de la física, y en su formación contribuiría el médico, naturalista y estudioso de la física Dr. Gregorio Barroeta Corvalán. 

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