enero 30, 2026

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#4 Tiempos

Aquí vales lo que cobras, o te vas a tu casa | Columna de Héctor Morán

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Tercer tiempo

 

Ahora sí, cuenten los días y las horas que faltan para llegar a Atlanta para el próximo Súper Bowl.

De aquí en adelante empieza lo bueno, los mejores, enfrentando a los mejores, y nada mejor como abrir la ronda de los duelos divisionales con los Potros de Indianapolis en contra de los Jefes de Kansas City; Andrew Luck vs Pat Mahomes.

Según Las Vegas salen por 7 puntos de ventaja los de Kansas sobre los de indiana, pero señores, esto son los playoffs y aún más con el resultado de las jóvenes promesas en la ronda de comodines que terminaron de tres – tres fuera (Trubitsky, Jackson y Watson), en donde se vio perfectamente que el dicho que dice: “la liga la dominan los QB`s jóvenes” es totalmente falsa.

Los tres tuvieron la importante ventaja de jugar como local. A fin de cuentas dos de ellos, Watson y Jackson, enfrentaban a equipos a los que ya habían vencido en el transcurso del calendario regular y un tercero, Trubitsky quien ganó sus últimos ocho inicios de temporada, pero nada de eso importó.

Más importante aún, los tres contaban con el respaldo de tener a tres de las cuatro mejores defensivas de la liga, sin embargo los playoffs han sido considerados históricamente, una época en la que las defensas importan más de lo habitual y siendo sinceros, las tres hicieron el trabajo… relativamente.

La NFL es una “liga de quarterbacks” y en ese sentido, los tres debutantes quedaron a deber. Texans, Ravens y Bears se combinaron para 39 puntos. Watson, Jackson y Trubisky completaron, en total 69 de 121 intentos (57%) para 732 yardas (244 yardas en promedio) con cuatro touchdowns, dos intercepciones y fueron capturados en 12 ocasiones.

Mal augurio se deja ver para Pat Mahomes y compañía, aunque en el papel se enfrentan al rival más débil de la ronda, será un juego de ganar para empezar a generar una nueva época de HC-QB como Brady- Belichick, pero ahora Mahomes-Reid, o morir en el intento.

Los Vaqueros aunque muchos piensan que llegan como víctima, no los veo tan distantes ante unos Carneros que llegan muy a la baja luego que de los últimos 6 juegos tienen un récord de 3-3, con Jared Goff que se ve muy mal sin Todd Gurley que desde la semana 15 se encuentra lesionado y a eso hay que agregar que descansaron la semana pasada, Gurley, Goff y compañía llegarán a la baja y con ritmo cortado, mientras los Vaqueros que con la contratación de Amari Cooper y la sobriedad de Dak Prescott a la hora buena, ósea en el 4rto cuarto, a hecho una ofensiva muy balanceada, junto a una defensiva siempre aguerrida como de costumbre para los de Dallas, llegan muy bien para por fin dar el salto de calidad, y yo creo que no sería ninguna sorpresa que en Los Ángeles, terminen victoriosos los de Dallas.

Hazte a un lado Rocky. Filadelfia ahora le pertenece a Nick Foles.


Llegó la hora de hablar del QB más infravalorado de la historia, salir de la banca en playoffs, llegar y ganar un SB no es nada fácil y menos si tenias a Tom Brady en frente, ahora lo vuelve hacer, aparece en un equipo en declive como lo era Filadelfia con Wentz y los termina metiendo a la ronda de comodines para terminar derrotando a una de las mejores defensas en la liga como lo son los Osos de Chicago. Ese es el material con que se construyen las estrellas. Filadelfia es la única franquicia en la historia en hacerle el feo a un MVP de un Súper Bowl, y eso que el hermano menor de los Manning sigue viviendo, de haberle ganado dos SB a Brady. Foles quedará libre a final de temporada y parece que lo que haga de aquí en adelante es para sumarle más ceros a su próximo contrato multimillonario en otro equipo, con todo y ese desprecio en la espalda del número 9, no será ninguna sorpresa si terminan llegando de nueva cuenta al súper domingo.

Ya por último Brady vs Rivers, con la gran incógnita que siempre representa Philip Rivers, un gran QB con números que lo podrían catapultar al salón de la fama, pero con un récord de 1-5 en estas instancias de la temporada, para que me entiendan, es el Cruz Azul del americano. 15 años en la liga y cero anillos, ahora parece que es hoy o nunca para Rivers y los cargadores luego de que estaban armando el mejor año de su historia, hasta que se toparon con Jefes, Carneros y los Santos de Drew Brees, quienes representan 3 de sus 4 derrotas en esta campaña, algo muy malo ya que en su camino al Súper Bowl se tendrán que enfrentar con alguno de estos monstruos, claro sin olvidar a Brady y compañía, aunque para ganarle a Brady es ahora o nunca, ya que al parecer, estos son los peores Patriotas desde hace mucho tiempo, mínimo de los últimos 10 años, en la cual sustentan la racha de al menos haber llegado a esta ronda divisional, recordando que la última que perdieron fue en el 2010 contra los Jets del Mark Sánchez… cuando doy este dato ya no se siente tan indestructible la dupla Brady- Belichick.

Para muchos es ahora o nunca (Rivers y Brees) y para otros es hora de demostrar que están para cosas grandes como Dak y Mahomes, pero lo que realmente se verá es el gran espectáculo que es la NFL aún y con todos los problemas extra cancha.

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#4 Tiempos

Una prueba de carácter | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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TESTEANDO

Por: Redacción

El partido de este fin de semana entre Atlético de San Luis y Chivas no es uno más en el calendario. Llega en un momento donde ambos equipos necesitan algo más que puntos: necesitan convicción. En una liga que castiga la duda y premia la determinación, este duelo se presenta como un examen incómodo, de esos que no se aprueban solo con intención.

San Luis llega con la sensación de haber entendido, por fin, cómo competir mejor en su propia narrativa. No es un equipo espectacular, pero sí uno que ha aprendido a sostenerse, a incomodar y a no regalar partidos. En casa, el exAlfonso Lastras y ahora llamado Libertad Financiera, suele convertirse en un escenario exigente para cualquiera, y este encuentro no será la excepción. San Luis sabe que estos partidos son los que construyen temporadas: vencer a un histórico no solo suma en la tabla, también fortalece el discurso interno y ojo aquí, que en su casa, las Chivas solo han podido vencerlo una vez.

Del otro lado aparece superlider Guadalajara, siempre cargando con el peso de su nombre. El Deportivo llega a este compromiso envuelto en la presión habitual que lo acompaña: la obligación de ganar incluso cuando el funcionamiento no termina de convencer. Chivas ha mostrado destellos, pero también lagunas que lo hacen vulnerable, especialmente cuando se enfrenta a equipos ordenados, intensos y sin complejos, justo el perfil que suele adoptar San Luis.

El choque promete ser más táctico que vistoso. San Luis buscará cerrar espacios, obligar a Chivas a jugar incómodo y capitalizar cualquier error. Guadalajara, en cambio, intentará imponer ritmo, pero deberá hacerlo con paciencia, porque la desesperación suele ser su peor enemiga

. Aquí, el partido puede definirse en detalles mínimos: una pelota parada, una distracción defensiva o una decisión tardía.

Hay, además, un componente emocional que no se puede ignorar. Para San Luis, ganarle a Chivas representa confirmar que su proyecto es capaz de competir contra cualquiera. Para Chivas, perder sería otro golpe a una confianza que se recompone con dificultad. En ese cruce de necesidades, el margen de error se reduce al mínimo.

Este tipo de partidos rara vez se recuerdan por su belleza. Se recuerdan por lo que provocan después. Una victoria puede impulsar a San Luis hacia una recta más tranquila; una derrota puede volver a colocar a Chivas bajo el reflector de la crítica. El empate, en cambio, dejaría a ambos con la incómoda sensación de haber dejado algo en el camino.

El fin de semana pondrá frente a frente a dos equipos con realidades distintas, pero con una urgencia compartida: demostrar que pueden sostener una idea cuando el calendario empieza. En la Liga MX no siempre gana el que juega mejor; suele ganar el que entiende mejor el momento.

San Luis y Chivas están justo ahí, frente a un partido que no promete fuegos artificiales, pero sí consecuencias. Y en este torneo, eso suele ser mucho más importante.

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El Cronopio

El padre Peñaloza al rescate de la obra de Francisco González Bocanegra | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

En las décadas de los cuarenta y cincuenta del siglo pasado hubo un importante movimiento editorial en San Luis Potosí dirigido por un selecto grupo de intelectuales preocupados por la cultura potosina; así aparecieron revistas como Estilo, Letras Potosinas, Cuadrante, Jueves Literarios, Revista de la Facultad de Humanidades, Archivos de Historia Potosina, entre otros, que recogieron importantes escritos culturales y que dieron vida a libros de importancia histórica local, como la memoria de Francisco Estrada padre, titulada Recuerdos de mi Vida y el libro conmemorativo por el centenario del Himno Nacional, publicados en los cincuenta a través de la UASLP.

En 1954 se publicaría el libro Vida y Obra de Francisco González Bocanegra con motivo del centenario del Himno Nacional, de la pluma del padre Dr. Joaquín Antonio Peñaloza, que participaba en algunas de las revistas y publicaciones mencionadas. En 1998 se editaría la segunda edición de este libro, ahora dentro del marco de festejos por el setenta y cinco aniversario de la autonomía universitaria, edición que estuvo a cargo de Jesús Rivera Espinosa y del propio padre Peñaloza. Esta edición agregaba otros poemas inéditos recopilados en ese periodo entre los cincuenta y los noventa.

El libro mencionado es uno de los mejores esfuerzos por difundir la obra de González Bocanegra y aún puede conseguirse en la Librería Universitaria de la UASLP a costo bajo, pues debe de andar en la friolera de ochenta y cinco pesos. Una buena forma de conocer a este personaje y disfrutar sus poemas y escritos realizados principalmente en la década de los cincuenta decimonónicos.

González Bocanegra vivió treinta y siete años, muriendo en 1861 sobreviviéndole su esposa y dos de sus hijas, una de ellas tomaría los hábitos y otra se casaría dejando descendencia del insigne poeta. En el libro el padre Peñaloza repasa la vida del poeta desde su nacimiento en San Luis Potosí, el destierro voluntario de su familia a Cádiz en España debida a la expulsión de españoles del país al formarse la República, su regreso a San Luis y su partida a la ciudad de México donde comenzaría su obra literaria. El padre Peñaloza divide su vida de acuerdo con sus aportaciones literarias, así nos habla de su faceta de poeta, de orador, de dramaturgo, de funcionario público, de narrador

, entre otros; además de su etapa de vida en San Luis Potosí.

El libro recoge, además, la recopilación de su obra, con sus poemas, sus escritos, sus ensayos, sus reportes como censor de obra de teatro. De esta forma es una buena forma de conocer la obra de este potosino que trasciende en el mundo de las letras al ser el autor de la letra del Himno Nacional, uno de los mejores poemas cívicos creados a nivel mundial.

Su estatua, retirada de la glorieta que lleva o llevaba su nombre, ya no sé, ha quedado relegada a un costado de la glorieta un tanto perdida, como ahora es la obra de González Bocanegra que es poco a nada conocida, al igual que la relegación de la estatua a Manuel José Othón otros de los importantes hombres de letras que colocan a San Luis en la historia de las letras mexicanas.

Así que, hágase de este libro, si no lo ve en las estanterías, solicítelo a ver si lo sacan de las bodegas de la librería universitaria.

Ante la ausencia de homenajes en los aniversarios de su nacimiento, como sucedió hace dos años que se cumplieron doscientos años de su natalicio el 8 de enero, el mejor homenaje que podemos hacer a este ilustre potosino es mantener su obra viva a través de la lectura.

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#4 Tiempos

La batalla del segundo café | Columna de Carlos López Medrano

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Mejor dormir

 

Sé que un día se ha estropeado cuando, antes de que empiece la faena, no tengo tiempo de tomar un café y tontear un poco. Desayunar sin prisa, leer una nota ligera del periódico, observar a un paseador de perros, pensar fugazmente en un viejo amor. Ese paréntesis previo al trabajo es la última línea de defensa entre el espíritu libre y el triste destino de convertirse en un engranaje más de una máquina fría. Conviene protegerlo como se protege una playa al amanecer, atrincherado frente al desembarco de la urgencia, para que no arrase con lo más valioso de uno mismo.

Hay seres poseídos por ánimos totalizadores que han logrado convencernos de la necesidad de la prisa. No ya llegar a tiempo, sino llegar antes, hacer acto de presencia, simular que la puntualidad es la forma más alta de la responsabilidad. Son los que clavan la bandera en la luna: lunáticos del ansia, sometidos a un espacio donde ya no son ellos, sino el sometimiento mismo, el hilo carcomido del proceso. Embusteros que, al final del día, cambian muy poco el mundo.

En cambio, quienes pelean por otro sorbo de café, por caminar una cuadra más, por detenerse en la esquina siguiente y descubrir una calle nueva, llevan una insignia que convendría reivindicar en tiempos de métricas, rendimiento y KPIs —a qué punto hemos llegado, Dios mío—. Son los verdaderos justicieros: la resistencia suave que consiste en tomarse el ritmo a la ligera y escuchar otra canción.

Cumplir, sí. Llegar a tiempo. Hacer lo tuyo. Pero sin renunciar a la parte del pastel que te pertenece: ese tiempo libre que, sin venir a cuento, cedemos a las dinámicas de la preocupación y la rutina. El gran engaño de la jornada laboral de ocho horas, que siempre acaba siendo más larga por los minutos regalados al transporte, a la anticipación, a la congoja, minutos que podrían devolverte una sonrisa que no encontrarás en ningún otro sitio.

Sobre la importancia del aquí y el ahora, del tiempo libre como una variante del oro, aprendí de mi amigo Karim, abogado poblano, un mediodía en el Bar Mascota del Centro Histórico de la Ciudad de México. Estábamos de vacaciones, aunque incluso en esos territorios se filtra la ponzoña del oficio. Entre risas y anécdotas sonó su teléfono. Alguien quería hacerle una consulta, pedirle algo. Karim escuchó con atención, sin perder el aplomo ni olvidar que estaba pasándola bien con los presentes. Entonces soltó una frase memorable que aún guardo en el anecdotario: «Si es urgente, márcame en media hora». Y siguió en la cháchara, sin agobiarse.

Nadie es recordado por su fervor a la rutina, por renunciar a una escena de cine para sentarse veinte minutos antes frente a un escritorio. Quienes gozan de su tiempo cargan con un descrédito inmerecido. Hay más que aprender del hombre que fuma un cigarrillo y mira el horizonte que del que corre ansioso a apretar una máquina checadora.

Algo parecido ocurre por la noche: saber cuándo marcharse. Entender las responsabilidades como el oleaje: nunca desaparecerá, y mal hacen quienes pretenden domarlo. La sabiduría consiste, más bien, en surfearlo, pulir un poco las piedras, volver a casa y al día siguiente repetir el gesto. El trabajo nunca se acaba; la disponibilidad perpetua solo sirve para avivar el fuego y descubrir nuevos rincones que limpiar.

Languidecer no es el destino de los viernes. Un viernes es para detenerse y saludar a la vendedora de la esquina, mirar una vitrina de pan dulce, probarse un suéter que no se comprará, hojear el menú de un restaurante al que invitarás a alguien. Beber el licor suave de no hacer nada. La rutina es un ladrón de guante blanco: te roba historias y momentos si no te resistes, si no das la batalla cada mañana.

Hay que ponerse en modo guerrilla para defender la propia subsistencia antes de convertirse en una versión disminuida de lo que ya hace mejor un robot sin agallas o la mentada IA, incapaz de atender al olor de una naranja recién cortada o de entender el valor de un atardecer: la belleza de quedarse embobado, de no tener respuestas, de esperar un poco.

Sal del arroyo de las tonterías. Todo pasa.

«La noche fue hecha para amar», decía Lord Byron. Bien podría decirse lo mismo de la vida entera.

 

Contacto:
Correo: yomiss[arroba]gmail.com
Twitter: @Bigmaud

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