#4 Tiempos
A todos diles que sí, pero no les digas cuándo | Columna de Jorge Saldaña
Tercera llamada
Cada tono de mensaje es como un latigazo en el lomo. No es Coppel, no es Elektra, no es la comadre de la tanda, vamos, ni los mensajes de sus colaboradores más aturdidos molestan tanto. Los que llaman con la insistencia de recaudador enfadado son los hombres más poderosos de San Luis, los que pagaron u operaron en la campaña, los que se sienten acreedores “fila uno” del poder municipal, ellos son los que no dejan descansar a Xavier Nava con la misma pregunta: ¿Para cuándo?.
La pregunta tiene varios núcleos en el predicado, así como complementos directos dependiendo del interlocutor desesperado, es decir, unos preguntan para cuándo los negocios, otros que para cuándo las firmas de cambio de uso de suelo, y los más inquinosos, que para cuándo los “resultados”, pero por resultados se refieren a puras venganzas.
Es lógica la desesperación de los no pagados, a la naturaleza le toma crear un ser humano completito, único e irrepetible, casi el mismo tiempo que lleva “gobernando” Xavier Nava esta ciudad, con la diferencia que este no ha podido dar a luz ni un solo acuerdo o acto de gobierno más allá de las promesas y los anuncios. En los hechos no hay cambio significativo alguno, ni para bien como lo prometió, y sí para mal… como prometió evitar.
Por eso sus mecenas electorales están impacientes, para empezar porque las promesas de distraer y satisfacer a los potosinos con sangre de un sacrificio político público, como la idea de ver a su antecesor, Ricardo Gallardo Juárez, en un procedimiento penal, no ha pasado de ser una herramienta propagandística efímera con pocas posibilidades reales de que sean ejecutadas, sobre todo si se considera que de todo aquello que se queja Nava de los Gallardo es justamente de lo mismo que peca su administración.
Por esa razón, el grupo Televisa detuvo un reportaje pagado en más de un millón de pesos por la administración municipal y programado para transmitirse el martes pasado en el horario estelar de sus noticieros. “Hay que esperar porque no tiene sustento”, expresó en un memorándum un ejecutivo de la televisora nacional que paró la transmisión de un compendio de las demandas que el Ayuntamiento ha presentado en contra de la anterior administración. Hasta su narrativa de la queja permanente se ha agotado.
Y es que hay cosas, Culto Público, que el gobierno de Nava no dice, por ejemplo: en el caso de la “obra pagada no ejecutada” de Fray Diego de la Magdalena, han omitido informar que la rehabilitación de esa calle no se ejecutó porque, entre otros, el hoy director de Obras Públicas, Marco Uribe Ávila, interpuso el recurso jurídico en contra de la licitación de la obra y fue un ordenamiento legal el que suspendió su ejecución.
Es decir, ellos la detuvieron legalmente como estrategia de campaña y ahora se sorprenden como gobierno porque no se ejecutó. La empresa que ganó la licitación, al no tener certeza del proceso, regresó el recurso al municipio, la parte que no se ejecutó, y eso es todo.
Pero vamos más allá, un caso similar ocurrió ya en la administración navista con la compra de medicamentos. La empresa que ganó la licitación al final no firmó el contrato por razones hasta ahora desconocidas y en consecuencia no entregó ni prestó el servicio. ¿Podemos decir “medicamentos pagados nunca recibidos”? Pues tampoco, la licitación simplemente se repitió y se asignaron los recursos al ganador de la segunda puja. ¿Demandará el siguiente gobierno a Xavier Nava por eso? todo eso no lo dicen, ¿verdad que no?
Otro caso por el que la administración batió los tambores para anunciar una demanda contra su antecesor es el de la contratación de una empresa para cubrir atención médica a los empleados del Interapas.
De acuerdo al abogado litigante del asunto, Gustavo Barrera López, el delito está en que se pagó a la empresa por un servicio para el cual no contaba con instalaciones adecuadas. Gravísimo, ¿cierto?
Pero qué pensaría usted, Culto Público, si le digo que la mayoría de las aseguradoras automotrices no tienen talleres para reparar su auto y que subrogan ese servicio para darle a usted la atención.
Lo mismo con los seguros médicos, ¿usted cree que Allianz o Seguros del Potosí son los dueños de los hospitales? Por supuesto que no, pero tienen firmados convenios con los mismos para que a usted le den el servicio aunque usted le paga a la aseguradora.
De la misma forma ocurrió en el Interapas. Se pagó un servicio y además se prestó dicho servicio, ¿o usted cree que los empleados no hubieran puesto el grito en el cielo a la primera que no los atendieran? ¿Conoce algún caso de empleados del Interapas al que se le haya negado la atención médica?
Los Navistas dicen que además fue muy caro y que la empresa se gastó sus ingresos en negocios sospechosos.
Bueno, pues entonces tendremos que pensar si es caro o barato la contratación por un millón 600 mil pesos la asesoría del abogado Gustavo Barrera para prestar sus servicios al interapas por interponer una sola denuncia (le anexo contrato, y monto en oficio de Interapas para esta contratación) y más allá, tendremos que revisar si el abogado se gasta ese millón en una casa, un vehículo, en comprar trajes o en adquirir unas botellas de amargo licor, porque bajo la lógica en que miden, pues también tendrían que ser sospechosos los destinos que el abogado dé a sus ingresos.
Eso tampoco lo dicen.
Ahora bien, las denuncias están ya interpuestas, y si la autoridad, tanto local como federal (tengamos fe), actúa alejada de criterios políticos y encuentra ilícitos en las mencionadas u otras acciones de la anterior administración, pues que se actúe en consecuencia y se castigue a los culpables. ¿Cuál es el problema? ¿De qué se preocupan? ¿Por qué la necesidad de decir por cielo, mar y tierra que el procurador Alejandro Gertz Manero será obediente a sus solicitudes de castigo, justificado o no, al exalcalde? ¿Por qué usar la manipulación mediática en un tema jurídico de fiscalización que ni siquiera está en sus manos?
Será que tienen compromisos que no pueden cumplir en los hechos, o que saben bien que la zanahoria de las demandas contra Gallardo Juárez no llegará nunca al hocico del burro, y que tarde o temprano se va a derrumbar el telón distractor de sus verdaderos intereses: cambiar el uso de suelo de los terrenos de Minera México, declarar toda la Sierra de San Miguelito Área Natural Protegida con excepción de, por supuesto, 2 mil hectáreas que son de interés de la empresa Reserva San Luis y finalmente negociar con los dobles folios “encontrados” casualmente en el último año en terrenos que abarcan la zona de mejor plusvalía en el Periférico Poniente, hacia Mexquitic de Carmona. Esa es la consigna, por eso las llamadas, por eso la presión, por eso el mal genio.
Y solo como consejo, cuando le pregunten al alcalde, ponga atención Culto Público, y verá que u omite su respuesta, o asegura que el “Ayuntamiento no tiene ningún proyecto de fraccionar la Sierra de San Miguelito” y no miente, porque las que tienen el interés son las empresas de sus financiadores.
Ojo, mucho ojo, la administración Xavierista a todos dijo que sí… pero no les dijo cuándo, así como en la canción.
Se me acaba el espacio. A la próxima, muchos Bemoles. Lo prometo.
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#4 Tiempos
El filósofo de Lo Mexicano, Luis Villoro Toranzo | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
En 1950 El Colegio de México publicaba la obra: Los grandes momentos del indigenismo en México, escrita por Luis Villoro Toranzo, que iniciaba su trayectoria filosófica en México, después de graduarse en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde se doctoró en filosofía.
Bajo la influencia del filósofo español desterrado y que fuera Rector de la Universidad de Madrid, José Gaos, emprendió en el grupo filosófico Hiperion, el estudio del Ser del Mexicano y la producción de la filosofía de Lo Mexicano desde corrientes como el existencialismo, el historicismo y la fenomenología.
Aunque el interés en el tema del indigenismo al parecer tuvo sus raíces en las experiencias de juventud en el altiplano potosino, en la Hacienda de Cierro Prieto al noroeste de la ciudad de San Luis Potosí, donde la familia de su madre tenía sus raíces y donde viviría por un tiempo, antes de trasladarse a la Ciudad de México a estudiar filosofía en la UNAM.
En dicha hacienda, al decir de su hijo el escritor Juan Villoro en su libro sobre su padre: la figura del mundo, le marcaría la escena de un campesino que al encontrarlo le saluda besándole la mano y refiriéndose a su persona como “patroncito”.
Luis Villoro nació el 3 de noviembre de 1922 en Barcelona, España; su padre un médico barcelonés y su madre una rica hacendada potosina. Tras el conflicto de la guerra civil española, su familia regresa a México y se instala en primera instancia en San Luis Potosí a fines de la década de los treinta.
La trayectoria intelectual de Luis Villoro, siempre estuvo en torno al tema de lo mexicano lo que lo llevó a estar de cerca y apoyar el movimiento zapatista en Chiapas al parejo de su vida académica en la UNAM.
En su pensamiento se subraya la convivencia social bajo el respeto entre culturas, exige reconocer al otro y construir comunidades que incluyan la diversidad, sin sacrificar la autonomía de las personas ni de los pueblos. Lo que le llevo a proponer enfoques para una democracia que reconozca la pluralidad de identidades.
Profesor de la UNAM desde 1954 en la Facultad de Filosofía y Letras de donde egresó, fue también investigador del Instituto de Investigaciones Filosóficas desde 1971 y en el cual es nombrado Investigador Emérito en 1989, mismo año en que recibe el Premio Universidad Nacional en Investigación en Humanidades. En 1998 es nombrado Investigador Nacional Emérito de la UNAM.
En la creación de instituciones también tuvo participación, fue profesor fundador de la Facultad de Filosofía de Guadalajara y de la Universidad Autónoma Metropolitana unidad Iztapalapa haciéndose cargo de la dirección de la División de Ciencias Sociales y Humanidades. En 1978 ingresa a El Colegio Nacional y en 1986 recibe el Premio Nacional de Ciencias Sociales, Historia y Filosofía.
La Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo le otorgó el Doctorado Honoris Causa en el 2002, y en el 2004 se lo otorga la Universidad Autónoma Metropolitana. Finalizando el año de 2007 es nombrado Miembro Honorario de la Academia Mexicana de la Lengua.
Respecto a su obra filosófica, el Centro de Estudios de Filosofía Mexicana la reseña: “La obra de Villoro no es posible clasificarla en una sola línea de investigación, pues su producción filosófica se desarrolló en varias vertientes a lo largo de su vida intelectual, por ejemplo: el campo de la historia de las ideas y de la filosofía de la cultura, la filosofía de la historia, la filosofía política, la teoría del conocimiento, la analítica, la ética, entre otras”.
Luis Villoro Toranzo, que se nutrió de la vida mexicana en el altiplano potosino es considerado uno de los más destacados representantes de la filosofía mexicana, siendo su obra una parte indispensable de la filosofía. Villoro murió en la Ciudad de México el 5 de marzo del 2014.
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#4 Tiempos
Historias de valor | Columna de Juan Jesús Priego
LETRAS minúsculas
Una vez, un famoso orador se presentó ante un auditorio muy numeroso para disertar acerca de La dignidad humana y sus fundamentos teóricos (así tituló su conferencia). ¡Pero, ay, tan largamente habló de estos asuntos que muchos asistentes empezaron a bostezar y otros francamente se durmieron! Entonces decidió cambiar de táctica y sacó de su cartera un billete de quinientos pesos, lo agitó en el aire y preguntó con voz tonante:
–¿Alguien quiere este billete?
Los que estaban despiertos levantaron la mano, y los que en ese momento dormían también la levantaron, e incluso más firmemente que los otros, un poco así como los diputados y los senadores la levantan en la Cámara a la hora de las votaciones. ¿Sobre qué van a votar? Sólo Dios lo sabe, pero ellos de todas maneras, para fingir que viven, dan muestras de asentimiento. Pero sigamos con nuestra historia. Era claro que todos querían participar en el dichoso concurso, pero ¿qué tenían que hacer para ganarse esos quinientos pesos?
El orador adoptó un aire misterioso, tiró al billete al suelo, lo pisoteó una, dos y cien veces, cual si bailara sobre él el jarabe tapatío, lo levantó del suelo y volvió a decir:
-El billete ha quedado un poco maltratado, como ustedes pueden ver. Pero si alguien lo sigue queriendo, que me lo diga.
Por demás está decir el revuelo que se armó. ¿A quién le importaba que estuviera maltratado? ¡Todos seguían queriendo aquel billete!
Luego el orador escupió sobre él, lo dobló, hizo con él una bola del tamaño de una pelota de golf y lo enseñó otra vez a su auditorio.
-Quien en tales condiciones siga queriendo este billete no tiene más que decírmelo y se lo daré.
Y he aquí que todos volvieron a levantar la mano.
-Bien –dijo entonces el orador-. Ahora ya están en mejor condiciones de saber qué es la dignidad humana. Cuando el billete estaba liso y crujiente, todos lo querían, pues valía lo que dice en cada uno de sus cuatro ángulos, es decir, quinientos pesos. Cuando lo pisoteé no una, sino varias veces, y quedó manchado con el lodo de mis zapatos, ustedes quisieron tenerlo aún, pues seguía valiendo quinientos pesos: mis golpes, como quiera que sea, no le hicieron perder nada de su valor. Luego lo escupí, pero no por eso ustedes le hicieron ascos. Pues así sucede con el hombre, señores y señoras. El hombre puede ser pisoteado, escupido, humillado; pero, pase lo que pase con él y le hagan lo que le hagan, nunca perderá su valor ni su dignidad.
El auditorio esbozó una sonrisa de comprensión y amabilidad, y el orador prosiguió de esta manera:
-Suceda lo que suceda, ante Dios siempre seremos valiosos e importantes: infinitamente más valiosos que este billete que, por lo demás, sólo vale quinientos pesos. ¿Ahora han comprendido ya en qué consiste la dignidad humana?
Y así acabó aquella conferencia. Espero que, por su bien, el orador haya sorteado entre el auditorio aquel billete, pues, de lo contrario…
Cuando leí esta historia en un libro de cuyo título no puedo acordarme, también yo sonreí. Pero no por el ingenio de este orador, sino porque ya había leído yo en un libro de la antigüedad cristiana una historia parecida.
Una vez –así comienza esta otra historia, mucho más antigua que la primera-, un peregrino fue en busca de un anacoreta para pedirle ayuda y un consejo. Estaba muy afligido por sus pecados pasados y no estaba seguro de que Dios fuera a perdonárselos. “No he sido bueno –gemía, desconsolado-; no he sido trigo limpio. ¿Tendrá Dios compasión de mí?”.
El anacoreta le habló largamente de la misericordia divina, le contó la historia de David y otras muchas tomadas de la Biblia; lo amonestó con graves palabras para que confiara más en la misericordia divina, pero el pobre peregrino seguía mostrándose al borde de la desesperación.
Entonces el santo hombre de Dios le hizo esta pregunta:
-Dime, si tu túnica se rasgara, ¿la tirarías?
-No. Esta túnica es la única que tengo; si se rasgara, la remendaría y volvería a usarla.
-Entonces, fíjate bien –respondió el anacoreta-: si tú cuidas así tus vestidos, que no son más que paño, ¿crees que Dios no va a tener misericordia de uno que ha sido creado a su imagen y semejanza?
El peregrino sonrió lleno de gozo, luego lloró durante unos instantes, emocionado, y por último besó la mano del santo anacoreta: había comprendido la lección. ¡Ahora ya sabía cuál es el valor de la vida humana! Y, dándole las más sinceras gracias, reemprendió su camino…
¿No es ésta una historia bella y profundamente humana? En realidad, me gusta mucho más que la anterior. ¿Crees que, por lo que has hecho, Dios se va a deshacer de ti echándote en el olvido? ¿Crees que Dios se deshace de este modo de sus criaturas? Sí así lo crees, si esto es lo que piensas de Él, déjame decírtelo: aún no lo conoces. Como el billete del conferencista, el hombre puede estar sucio; como la túnica del peregrino, su corazón puede estar roto, pero no por eso a sus ojos vale menos. Tal es, en pocas palabras, el fundamento de la dignidad humana. Y quien quiera fundamentarla de otra manera y con otros argumentos construye sencillamente en el vacío.
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El Cronopio
El artista, narrador, periodista e ingeniero, Alberto Sustaita | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
J.R. Martínez/Dr. Flash
En la lista de los grandes literatos potosinos del siglo XIX y principios del siglo XX se encuentra Miguel Alberto Sustaita Zavala que combinó su actividad profesional entre el periodismo, la literatura, el dibujo y la música. Esta última exponiendo la vena musical familiar pues su abuelo fue el músico potosino de reconocimiento internacional León Zavala, cuyo nombre perduró en el imaginario potosino al preservarse la orquesta con su nombre, en la cual, por cierto, iniciaría sus actividades musicales Julián Carrillo.
Su nombre se suma a la lista de personajes que combinan su vocación entre las ciencias e ingeniería con las letras. Alberto Sustaita ingresaría a estudiar ingeniería en el Colegio Militar de México, después de terminar sus estudios de preparatoria en el Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí, mismos que abandonaría para dedicarse a la escritura iniciando actividades de literatura y periodismo, en San Luis Potosí.
Miguel Alberto Sustaita Zavala nació en San Luis Potosí el 10 de mayo de 1863, su primera infancia la vivió bajo la ocupación francesa en San Luis. Si bien su obra literaria no es del todo conocida, sus composiciones musicales lo son menos, las cuales fueron influenciadas por el ambiente familiar en el cual varios de sus tíos ejercían su vocación musical heredada de su abuelo.
En sus primeros años como escritor se distinguiría por su trabajo periodístico, donde luego usaba la poesía como forma de expresión. Sus contribuciones en los periódicos locales de la época, como El Estandarte y El Correo de San Luis, usaba el seudónimo de P.K. Dor, el que luego también usaría en su obra literaria. Fue director del periódico potosino El Contemporáneo.
Su obra literaria incluye teatro, cuento, drama y novela , la cual produjo desde fines del siglo XIX hasta su muerte que ocurrió el 29 de junio de 1909.
En 1892 publicó Siete Pecados, libro de narraciones editado por la imprenta Vélez e hijos, donde Manuel José Othón hizo la presentación; presentación donde Othón lamentaba “porque en San Luis nadie lee” (¿qué tanto ha cambiado esta apreciación?).
Iniciando el siglo XX llevaría a la imprenta varias de sus obras, entre las que se encuentran la realizada en la Imprenta Popular en 1906 intitulada Las Bolado. En la Tipografía de la Escuela Militar de San Luis Potosí, editaría las obras: Nita. Drama en un prólogo y tres actos, en 1904; El crimen del Pullman en 1907; Mortales y veniales en 1907; El padre Adrián. Drama en tres, también en 1907; Mutilado en 1909, poco antes de su muerte.
En 2010 el Ayuntamiento de San Luis Potosí publicó la obra Cuentos Potosinos donde se incluyeron los escritos por Alberto Sustaita y en 1998 El Colegio de San Luis, en su colección Literatura Potosina 1850 – 1950 coordinada por Ignacio Betancourt, publicó los cuentos Un Truchiman, Doña Juanita y el Tren de Balastre.
Alberto Sustaita procreó cinco hijos en su matrimonio el 7 de mayo de 1898 con María Emilia Muñoz López realizado en San Luis Potosí.
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