febrero 4, 2026

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#4 Tiempos

A todos diles que sí, pero no les digas cuándo | Columna de Jorge Saldaña

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Tercera llamada

 

Cada tono de mensaje es como un latigazo en el lomo. No es Coppel, no es Elektra, no es la comadre de la tanda, vamos, ni los mensajes de sus colaboradores más aturdidos molestan tanto. Los que llaman con la insistencia de recaudador enfadado son los hombres más poderosos de San Luis, los que pagaron u operaron en la campaña, los que se sienten acreedores “fila uno” del poder municipal, ellos son los que no dejan descansar a Xavier Nava con la misma pregunta: ¿Para cuándo?.

La pregunta tiene varios núcleos en el predicado, así como complementos directos dependiendo del interlocutor desesperado, es decir, unos preguntan para cuándo los negocios, otros que para cuándo las firmas de cambio de uso de suelo, y los más inquinosos, que para cuándo los “resultados”, pero por resultados se refieren a puras venganzas.

Es lógica la desesperación de los no pagados, a la naturaleza le toma crear un ser humano completito, único e irrepetible, casi el mismo tiempo que lleva “gobernando” Xavier Nava esta ciudad, con la diferencia que este no ha podido dar a luz ni un solo acuerdo o acto de gobierno más allá de las promesas y los anuncios. En los hechos no hay cambio significativo alguno, ni para bien como lo prometió, y sí para mal… como prometió evitar.

Por eso sus mecenas electorales están impacientes, para empezar porque las promesas de distraer y satisfacer a los potosinos con sangre de un sacrificio político público, como la idea de ver a su antecesor, Ricardo Gallardo Juárez, en un procedimiento penal, no ha pasado de ser una herramienta propagandística efímera con pocas posibilidades reales de que sean ejecutadas, sobre todo si se considera que de todo aquello que se queja Nava de los Gallardo es justamente de lo mismo que peca su administración.

Por esa razón, el grupo Televisa detuvo un reportaje pagado en más de un millón de pesos por la administración municipal y programado para transmitirse el martes pasado en el horario estelar de sus noticieros. “Hay que esperar porque no tiene sustento”, expresó en un memorándum un ejecutivo de la televisora nacional que paró la transmisión de un compendio de las demandas que el Ayuntamiento ha presentado en contra de la anterior administración. Hasta su narrativa de la queja permanente se ha agotado.

Y es que hay cosas, Culto Público, que el gobierno de Nava no dice, por ejemplo: en el caso de la “obra pagada no ejecutada” de Fray Diego de la Magdalena, han omitido informar que la rehabilitación de esa calle no se ejecutó porque, entre otros, el hoy director de Obras Públicas, Marco Uribe Ávila, interpuso el recurso jurídico en contra de la licitación de la obra y fue un ordenamiento legal el que suspendió su ejecución.

Es decir, ellos la detuvieron legalmente como estrategia de campaña y ahora se sorprenden como gobierno porque no se ejecutó. La empresa que ganó la licitación, al no tener certeza del proceso, regresó el recurso al municipio, la parte que no se ejecutó, y eso es todo.

Pero vamos más allá, un caso similar ocurrió ya en la administración navista con la compra de medicamentos. La empresa que ganó la licitación al final no firmó el contrato por razones hasta ahora desconocidas y en consecuencia no entregó ni prestó el servicio. ¿Podemos decir “medicamentos pagados nunca recibidos”? Pues tampoco, la licitación simplemente se repitió y se asignaron los recursos al ganador de la segunda puja. ¿Demandará el siguiente gobierno a Xavier Nava por eso? todo eso no lo dicen, ¿verdad que no?

Otro caso por el que la administración batió los tambores para anunciar una demanda contra su antecesor es el de la contratación de una empresa para cubrir atención médica a los empleados del Interapas.

De acuerdo al abogado litigante del asunto, Gustavo Barrera López, el delito está en que se pagó a la empresa por un servicio para el cual no contaba con instalaciones adecuadas. Gravísimo, ¿cierto?

Pero qué pensaría usted, Culto Público, si le digo que la mayoría de las aseguradoras automotrices no tienen talleres para reparar su auto y que subrogan ese servicio para darle a usted la atención.

Lo mismo con los seguros médicos, ¿usted cree que Allianz o Seguros del Potosí son los dueños de los hospitales? Por supuesto que no, pero tienen firmados convenios con los mismos para que a usted le den el servicio aunque usted le paga a la aseguradora.

De la misma forma ocurrió en el Interapas. Se pagó un servicio y además se prestó dicho servicio, ¿o usted cree que los empleados no hubieran puesto el grito en el cielo a la primera que no los atendieran? ¿Conoce algún caso de empleados del Interapas al que se le haya negado la atención médica?

Los Navistas dicen que además fue muy caro y que la empresa se gastó sus ingresos en negocios sospechosos.

Bueno, pues entonces tendremos que pensar si es caro o barato la contratación por un millón 600 mil pesos la asesoría del abogado Gustavo Barrera para prestar sus servicios al interapas por interponer una sola denuncia (le anexo contrato, y monto en oficio de Interapas para esta contratación) y más allá, tendremos que revisar si el abogado se gasta ese millón en una casa, un vehículo, en comprar trajes o en adquirir unas botellas de amargo licor, porque bajo la lógica en que miden, pues también tendrían que ser sospechosos los destinos que el abogado dé a sus ingresos.

Eso tampoco lo dicen.

Ahora bien, las denuncias están ya interpuestas, y si la autoridad, tanto local como federal (tengamos fe), actúa alejada de criterios políticos y encuentra ilícitos en las mencionadas u otras acciones de la anterior administración, pues que se actúe en consecuencia y se castigue a los culpables. ¿Cuál es el problema? ¿De qué se preocupan? ¿Por qué la necesidad de decir por cielo, mar y tierra que el procurador Alejandro Gertz Manero será obediente a sus solicitudes de castigo, justificado o no, al exalcalde? ¿Por qué usar la manipulación mediática en un tema jurídico de fiscalización que ni siquiera está en sus manos?

Será que tienen compromisos que no pueden cumplir en los hechos, o que saben bien que la zanahoria de las demandas contra Gallardo Juárez no llegará nunca al hocico del burro, y que tarde o temprano se va a derrumbar el telón distractor de sus verdaderos intereses: cambiar el uso de suelo de los terrenos de Minera México, declarar toda la Sierra de San Miguelito Área Natural Protegida con excepción de, por supuesto, 2 mil hectáreas que son de interés de la empresa Reserva San Luis y finalmente negociar con los dobles folios “encontrados” casualmente en el último año en terrenos que abarcan la zona de mejor plusvalía en el Periférico Poniente, hacia Mexquitic de Carmona. Esa es la consigna, por eso las llamadas, por eso la presión, por eso el mal genio.

Y solo como consejo, cuando le pregunten al alcalde, ponga atención Culto Público, y verá que u omite su respuesta, o asegura que el “Ayuntamiento no tiene ningún proyecto de fraccionar la Sierra de San Miguelito” y no miente, porque las que tienen el interés son las empresas de sus financiadores.

Ojo, mucho ojo, la administración Xavierista a todos dijo que sí… pero no les dijo cuándo, así como en la canción.

Se me acaba el espacio. A la próxima, muchos Bemoles. Lo prometo.

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#4 Tiempos

Pensamientos en la Catedral | Columna de Juan Jesús Priego

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LETRAS minúsculas

 

Los dos jóvenes se toman de la mano por unos instantes y él le dice a ella: «Yo, Juan, te acepto a ti, Lucía, como mi esposa, y prometo serte fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, y amarte y respetarte todos los días de mi vida».

De reojo observo a la mamá de la novia: está llorando, y con discreción se pasa un pañuelito blanco por el área de los ojos. El padre del novio, en cambio, se muestra pensativo y perplejo. Quizá se pregunte: «¿A qué hora creció este niño? ¡Apenas ayer se me sentaba en las piernas, y mírenlo ahora! ¿Tan rápido se va entonces la vida? ¿Tan rápido nos hacemos viejos? Dentro de un año, tal vez, ya seré abuelo». Todas estas preguntas y exclamaciones, y aún otras más de la misma índole, puedo leer en su rostro, en su cabeza que se mueve a intervalos rítmicos y en sus pies que casi tiemblan. Sí, ¿en qué momento se hicieron grandes estos niños que hoy, dejándolo todo, se van de casa, a qué hora crecieron y se enamoraron?

La ceremonia continúa. Ahora ya no miro a los papás, sino a los novios, que se entregan el uno al otro un anillo dorado. Y yo pienso en la grandeza de este sacramento. Porque esto es lo que es: un sacramento, es decir, un rito sagrado que no sólo simboliza, sino que también realiza y aun trasciende, la materialidad de los signos. «Este es un gran misterio –decía San Pablo hablando del matrimonio-, y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia» (Efesios 5,32). De pronto empecé a pensar cosas en las que nunca antes había pensado.

Esto que los dos jóvenes están haciendo hoy en la Catedral –me decía a mí mismo- es una imagen terrena de lo que sucede místicamente en el alma de los hombres. ¡Dios se ha desposado con cada una de sus criaturas! ¿Es esto posible? Dios se desposa con ellos, y lo que este muchacho acaba de decir a su amada lo dice Dios también a cada uno y de manera individual: «Prometo serte fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad…, todos los días de mi vida». ¿Pero Dios puede decir: todos los días de mi vida? Sí, sólo que, para Él, ese todos los días se designa con una sola palabra: eternidad. Por la eternidad estaré contigo. No te abandonaré ni siquiera por un momento, ni siquiera en la muerte. Porque es fuerte el amor como la muerte, dice la lectura que hace un momento acabamos de escuchar (Cantar de los cantares 8,6).

Mientras pienso en estas cosas que me llenan de emoción, los padrinos de arras me llaman al orden pidiéndome que las bendiga. Hay que bendecirlas, claro. Y lo hago. Derramo sobre las monedas unas gotas de agua bendita y se las entrego al esposo para qué él, a su vez, las haga llegar a su mujer como un río que fluye, sin quedarse con ninguna, y yo sigo diciendo para mis adentros: «¡Por toda la eternidad! Porque nos hiciste, Señor, para ti, nuestro corazón estará inquieto hasta que descanse en ti. ¡Hermosas palabras éstas de San Agustín! ¿Nos hiciste, entonces, para ti? Sí, sólo para ti. Tú eres el esposo verdadero de nuestras almas y a los demás sólo nos los prestas por un tiempo, para el tiempo. ¡La eternidad te la reservas Tú, pues eres el Señor de ella!».

Estoy distraído o, mejor aún, embebido. Los padrinos de lazo me hacen señas desde la distancia y me preguntan como jugando a caras y gestos si ya es tiempo de ponérselo a los nuevos esposos. Yo les hago un gesto afirmativo con la cabeza. ¡Claro, el lazo! Sí, ya es tiempo de ponérselo. Y mientras los padrinos ejecutan esta sencilla maniobra, yo sigo pensando: «Haber nacido es haber sido elegido. Estamos aquí, Señor, porque nos quisiste, porque nos amaste. ¡Nos elegiste para la vida, es decir, para ser tuyos! Nadie está en este mundo por causalidad, o por azar. ¡Tú elegiste a los que viven para desposarte con ellos en el amor y la fidelidad! Así pues, nunca los dejas solos, ni los has dejado, ni los dejarás jamás. Esto es lo que dices a cada hombre que nace, y aún antes de que nazca, desde que está en el seno de su madre: «Prometo serte fiel».

Creo estar más emocionado que los mismos novios. Pero sus padres –los cuatro- me miran con extrañeza y casi diría que hasta con rencor. Seguramente piensan que he estado muy distraído durante la ceremonia. Ha sido mi actitud exterior la que quizá les haya hecho pensar que no he estado realmente con ellos, sino en otra parte: en la luna, por decir un lugar. Y, sin embargo, nunca había estado más cerca de alguien que con estos jóvenes que ahora se tal vez se preguntaban por qué me habían elegido a mí, precisamente a mí, para…

¿Cómo no había pensado con más detenimiento en este misterio? Jesús elevó a rango de sacramento la unión definitiva entre el hombre y la mujer para que éstos, celebrándolo, vayan todavía más allá y piensen en Dios, que nos ama así: con un amor que ni se arrepiente ni vacila. Todo lo podemos temer, menos que Dios deje de querernos. «Podrán desaparecer las colinas y los montes, pero mi amor por ti no desaparecerá». ¿Y no es esto justamente lo que hemos recordado, lo que hemos celebrado hoy? ¡No se enojen, amigos! Enseguida estoy con ustedes.

Mientras coloco los dones sobre el altar, sigo pensando: «No hay historia de amor más bella que la del alma con su Dios. ¿Acaso el verdadero matrimonio sea sólo éste? Sí, quizá sea así, de manera que el matrimonio que acabamos de celebrar no sea, en el fondo, más que una imagen pálida –aunque visible y real- de aquél.

Y cuando termino la Misa y los padres de la novia se me acercan para darme las gracias por haber venido de lejos únicamente para celebrarla, me dicen sonrientes:

-Estuvo muy bonita la ceremonia, ¿verdad? ¡No lo niegue! Se le veía a usted emocionado.

Emocionado, sí, esa es la palabra: pero no era por las flores que ellos mismos habían mandado colocar a todo largo y ancho de la iglesia, sino únicamente por esos pensamientos míos que ya conoce el lector.

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#4 Tiempos

La escritora mexicana que acarició el Nobel de Literatura | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Cristina Rivera Garza, escritora mexicana nacida en Matamoros, Tamaulipas, estuvo considerada como la favorita para obtener el Premio Nobel de Literatura 2025 con su libro ‘El invencible verano de Liliana’, texto que narra el feminicidio de su hermana en los años noventa y obra con la que ganó el Premio Pulitzer de 2024. Si bien el Premio Nobel finalmente fue otorgado al autor húngaro László Krasznahorkai, la mención de Cristina Rivera que fue considerada como la escritora a vencer, da brillo a las letras mexicanas.

Radicada en Estados Unidos desde 1989, la escritora y ensayista trabaja actualmente como profesora en la Universidad de Houston, institución donde obtuvo su doctorado en Historia Latinoamericana; estudió sociología en la UNAM y es directora del programa de posgrado en escritura creativa en español en la Universidad de Houston.

Una de sus novelas por la que es reconocida fue editada en 1999, nadie me verá llorar, una novela que el escritor mexicano Carlos Fuentes describió como “una de las obras de ficción más notables de la literatura no sólo mexicana, sino en castellano, de la vuelta de siglo“.

En esa novela histórica resalta el papel de la mujer que es sojuzgada a fin de maniatar su furia crítica. Novela histórica que se asoma a la vida de una interna contra su voluntad en el manicomio de La Castañeda que responde al nombre de Modesta Burgos quien estuvo internada por al menos treinta y cinco años desde la década de los veinte.

Modesta Burgos originaria de Papantla Veracruz, llegaría a la Ciudad de México a casa de su tío y deambularía por la ciudad entre fábricas y burdeles. Indagando en archivos de salud, Cristina Rivera reconstruye su vida y su peregrinar en la sociedad mexicana de principios del siglo XX. 

Si bien, el libro en mención es una edición reciente, de octubre de 2024 de Random House, la novela fue publicada en 1999; la novedad de esta edición es que ahora se usa el nombre real del personaje en cuestión ya que en la anterior edición se utilizó el nombre de Matilda Burgos, por cuestión de protección de identidad de los internos del Manicomio General, hoy con la Ley de Transparencia de y Acceso a la Información y Protección de Datos personales del 2012, así como la nueva Ley General de Archivos del 2016, permiten poder revelar su nombre.

Nadie me vera llorar nos relata la experiencia de Modesta Burgos, una mujer que, a pesar de haber sido internada a la fuerza en el manicomio La Castañeda a inicios del siglo XX, en la Ciudad de México, siempre conservó su furia crítica

, una inconfundible voz propia y su libertad. Modesta parece tener dificultad para fijar su atención en los objetos del mundo, pero por donde quiera que camina lleva toda la luz del manicomio sobre la cabeza.

Entre los archivos y obras consultadas por Cristina Rivera para recrear la historia de Modesta Burgos, se encuentra la obra del padre Rafael Montejano sobre Real de Catorce, que ahora ha sido reeditada por la UASLP dentro de su magro trabajo editorial. La consulta responde a la construcción de parte de la historia de Modesta Burgos por su paso por diez años en Real de Catorce en compañía de Paul Kamáck, historia que se sitúa a principios del siglo XX cuando la bonanza de Catorce comenzaba a decrecer y como consecuencia se suicidaría Paul y Modesta quemaría su casa, despertando en un hospital de San Luis Potosí, antes de ingresar a La Castañeda.

En la novela podemos leer: “En el vagón del tren, Pablo habla del Valle de Matehuala como si le perteneciera. Su querencia. A través de la ventanilla le señala la fila zigzagueante de la gobernadora, las flores de las biznagas, amarillas, rojas; las espinas del garambullo. Hay cactos largos como sacerdotes y árboles de nopal justo como los que pintó José María Velazco, Pitayas y Guayule.

…. Su nombre le produce la primera ternura real de su vida. Lo único que él le pide justo antes de entrar a las callecitas entrecortadas de Real es que nunca le de un hijo. Modesta acepta.

El amor es una tonadilla, apenas una canción.

El mineral de Catorce

es digno de compasión

pues que ahora se encuentra

en tan fatal situación.

Al pasar por Potrero

me preguntan dónde vas,

me voy a buscar trabajo

al mineral de la Paz.

Cristina Rivera Garza inició su serie de premios en San Luis Potosí al ganar con su libro de cuentos La guerra no importa el Premio Bellas Artes de Cuento Amparo Dávila en 1987.

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#4 Tiempos

Los “Chones-Pachones” de la UASLP | Apuntes de Jorge Saldaña

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APUNTES

 

Culto Público, hijos de mis impulsos contenidos:

Los dedos me queman y mi sistema límbico pre frontal (causante de lo que llamamos risa) está que me brota como cascada, sin embargo, me gobernaré una vez más.

No haré mofa del asunto de los 2.4 millones de pesos de ropa interior comprados por la “UniTienda” de la UASLP.

Evitaré juegos de palabras como “espero que sean transparentes… (las autoridades, no las prendas)”.

Me abstendré de llamar el asunto “los chones pachones”.

No usaré frases como “enseñaron los chones”, ni mucho menos diré que esa “mancha” en la ropa interior, pues no es cualquier cosa.

El asunto está muy lejos de ser un misterio del estilo Ágatha Christie respecto por qué el señor Pachón compró (y a quién) semejante cantidad de prendas… eso es un misterio resuelto.

Lo del “caso cerrado” al respecto del rector Zermeño, fue la peor salida que encontraron, pero lo entiendo.

El rector, todos sabemos, es un hombre íntegro, pulcro, elegante… el andar hablando de calzones atenta contra el pudor propio.

Lamentablemente ya con “los chones enseñados” (otra frase que evitaré) pues lo mínimo era “vamos a investigar” -que en parte lo hizo- diciendo que ahora las prendas y el asunto está en la Contraloría de la Uni. (Podemos ahora decir, sin temor a equivocarnos, que la contralora universitaria pues está muy “calzonuda”)

El IFSE no desaprovechó la oportunidad y en pocas palabras dijo, otra vez: déjate auditar (que se podría decir coloquialmente: bájate los chones).

Todo eso y más diría solo para divertirme, pero como lo dije en un principio, mejor me autogobierno (que es mi especialidad) y no sigo por ese camino que tantas cosquillas da en los dedos de quien esto escribe.

Hablemos de lo serio del tema: comprar millones de pesos por un producto que no se vende no está de risa cuando esta rectoría ha sido marcada por su pensamiento de pobreza y penurias financieras permanentes.

Estoy seguro que el doctor Zermeño preferiría (por su pudor, que se respeta, y admira así como su forma de conducirse) hablar del encuentro incómodo que tuvo el sábado 17 de enero en La Parroquia con Fabián Espinosa Díaz de León, su ex arrendatario, el representante de VEM con quien la institución sostiene una demanda que, de acuerdo a los que saben, es muy probable que pierda la Universidad.

Palabras más, o palabras menos (en La Parroquia no graban los audios de sus clientes, bendito sea Dios) primero se saludaron así como con la cabeza, pero luego un tercero saludó a la señora esposa del rector y al galeno. Fabián Espinosa se acercó y el diálogo fue -según testigos que nunca faltan- entre un “mira él es responsable si me pasa algo físicamente o a mi salud-

Fabián Espinosa, dicen, respondió igual: “señora mire que mi esposa dice lo mismo de su marido”.

Qué incomodidad.

El rector dio guillotina a la charla con un “las cosas de la oficina las trato en la oficina”

¿Chisme de restaurante? Sí. Pero fondo también hay (en la tienda de la Uni, de los que no se han vendido).

En fin que preferiría el doctor Zermeño hablar de cualquier cosa menos de los “chones pachones” de eso si estoy seguro.

El asunto ya pasó y “ya lo pasado pasado” pero si nos interesa:

  1. ¿Qué medidas se toman para que una compra tan grande y absurda no se vuelva a repetir en la UniTienda?
  2. ¿Qué estudios de mercado se hacen a partir de que alguien más la administra?
  3. ¿Quién administra la UniTienda?

Con el convenio Federación-Estado para 2026 hasta este domingo detenido en firmas (y redacción según dicen) ¿hasta cuándo aguantará el préstamo que les hizo favor gobierno de pedir para la Uni?

En fin, ya me extendí. Yo quiero escribir de la tensión cubana, Ucrania, Venezuela, y Groenlandia (son piezas moviéndose para un “jaque mate” global)

También quería escribir sobre la valiente posición de la nueva titular de la Facultad de Derecho ante las “sugerencias” rectoriles, de la construcción de narrativas de Morena, de la renuncia de Adán Augusto, y la hamaca del Verde nacional, pero pues será para la próxima (si es que no escribo otro cuento, que ya le voy agarrando gusto).

Los abrazo y saludo a todos y todas.

Jorge Saldaña.

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