#4 Tiempos
Vallartazo 2023 | Columna de Luis Miguel Dorador
Un fin de semana sin celular…
Como cada temporada de huracanes, desde hace 25 años, que inició esta tradición de armar una ruta 4×4 de San Luis Potosí a Puerto Vallarta, este 2023 no había manera de que no sucediera y entonces el fin de semana comenzó.
Los preparativos que desde semanas antes de la salida se van realizando, que si el equipamiento del Jeep, las mejoras en llantas, suspensión, barras, bloqueos y toooodo lo que se te pueda ocurrir, hasta un sonido más potente, faros de todos los tipos y cualquier accesorio que se le pueda agregar por utilidad o de puro gusto, hacen que la noche previa al inicio de cada aventura se vuelva un verdadero ritual.
El punto de reunión para inicio de la ruta este año fue Tequila Jalisco, el emblemático lugar que le dio denominación de origen al destilado de agave azul más popular de México en el Mundo.
Ninguna visita a ese hermoso lugar podría hacerse sin paseo por la plaza principal, disfrutando de la oferta gastronómica de los restaurantes y fondas mientras los voladores hacen su espectacular descenso una y otra vez.
La visita obligada: “Los Cantaritos del Güero”, sin duda alguna ese lugar es el palacio de la fiesta, entre la música de un estilo y otro, entre mariachis y tambora, la gente disfruta del coctel con tequila más popular de Jalisco y por qué no bailar y bailar hasta perder el control, y entonces los más jóvenes se pusieron los cantaritos vacíos en la cabeza como casco y como carneros chocaban dándose topes hasta romperlos….. así es como nacen las tradiciones.
La salida hacia San Sebastián del Oeste, nos dio la oportunidad de conocer el volcán de Tequila y recorrer su sierra retirando los troncos de árboles caídos para continuar con la ruta sobre senderos cubiertos de obsidiana. Pasamos por uno de los sitios más encantadores que he visto el Sierra Lago Resort & Spa y adelantito, Navidad que nos recibió con un mariachi vestido de gala que tocaba en los portales de una casona antes de llegar a la iglesia.
Ya para la noche, el punto de reunión fue en las pizzas de la plaza de ese Pueblo Mágico donde Todos los Jeeperos, pilotos, copilotos y acompañantes platicaron con gran emoción las experiencias vividas durante el día entre carcajadas y recomendaciones para volver a salir a la mañana siguiente con destino final a Puerto Vallarta.
Tanque lleno, corazón contento, la foto del grupo con la playera de esta edición y fuga! De San Sebastíán a Potrero de Mulas y de ahí a Las Guacas, bajamos la sierra sorteando las zanjas que deja la lluvia y reparando los deslaves para evitar el riesgo de salirse al voladero.
Cualquier descripción que pueda hacer a través de esta columna va a quedarse cortísima porque lo más agradable de salir a este tipo de experiencia es descubrirte como persona, como compañero, como integrante de grupo y como hermano de Todos.
Con un profundo agradecimiento a mis Hermanos Jeeperos:
Mi Mares, mi Pilot, Los Derbez Sr y Jr la Familia, Medellín Sr y Jr
Los Arochi Sr y Jr, el líder y 8 años, Sergio muy agradable compañía y por supuesto, mi Toro Gómez el rey de las maromas!!! Luisito Lara, Flois, el Chulo MDC y Hugo, el jeep más risueño de la ruta, parecían hienas, Gastón, el novato del año Mike, un gastazo volverte a ver, Gustrago muy colaborador y Enrique, al menos ya no te van a contar porque viviste la experiencia personalmente. Leo, mi Gran Hermano y Abel, un Guerrero de Batallas, Pinky, que shulada con esa colita y mi Carlitos Rosales que siempre es un placer, Mike y Hugo, los más Broncos de esta fraternidad y siempre con una cantidad de detalles, deliciosa comida, El Conta, estreno color de pelo y se le ve bien y Jonathan su hermano siempre hay forma de brindar con él. Mi querido Abraham Sr. y Jr. Siempre con un alto sentido de la responsabilidad y la seguridad (pero también hagamos más escalas técnicas). El Ing Luna y Jesús, como el café con cigarro muy contento de verlos otra vez; Carlitos Cataño hagamos una rifa para comprar un Autozone, ntc, abrazo. Los dentistas Fernando Romo y Raúl Márquez, Presidente y Secretario, muchas gracias!!! Gustavo y Héctor, la pasamos muy contentos y la del radio se la comió Marianito completita!!! Fede Serna y toda esa banda a quienes pido me disculpen por no recordar sus nombres pero seguro nos veremos en otras jeepeadas para conocernos mejor. Mau y Sergio, siempre un gusto enorme, Marianito (caíste con el radio) y Osvaldo, Ricardo Zaragoza te felicito por estos 4 meses, muy bien!!! y Sergio siempre ATM!!! Mi Tony Sánchez, este año menos averías y todos completos, Carranza y Chuy Lomelí, esta vez quedamos bien lejos un grupo del otro pero lo disfrutamos mucho. Gabino, Lucho y el Loco, las mejores playeras del Vallartazo 2023!!!
¡¡¡Abrazo a todos!!!
¡¡¡Ánimo que ya casi es viernes!!!
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#4 Tiempos
Una prueba de carácter | Columna de Arturo Mena “Nefrox”
TESTEANDO
Por: Redacción
El partido de este fin de semana entre Atlético de San Luis y Chivas no es uno más en el calendario. Llega en un momento donde ambos equipos necesitan algo más que puntos: necesitan convicción. En una liga que castiga la duda y premia la determinación, este duelo se presenta como un examen incómodo, de esos que no se aprueban solo con intención.
San Luis llega con la sensación de haber entendido, por fin, cómo competir mejor en su propia narrativa. No es un equipo espectacular, pero sí uno que ha aprendido a sostenerse, a incomodar y a no regalar partidos. En casa, el exAlfonso Lastras y ahora llamado Libertad Financiera, suele convertirse en un escenario exigente para cualquiera, y este encuentro no será la excepción. San Luis sabe que estos partidos son los que construyen temporadas: vencer a un histórico no solo suma en la tabla, también fortalece el discurso interno y ojo aquí, que en su casa, las Chivas solo han podido vencerlo una vez.
Del otro lado aparece superlider Guadalajara, siempre cargando con el peso de su nombre. El Deportivo llega a este compromiso envuelto en la presión habitual que lo acompaña: la obligación de ganar incluso cuando el funcionamiento no termina de convencer. Chivas ha mostrado destellos, pero también lagunas que lo hacen vulnerable, especialmente cuando se enfrenta a equipos ordenados, intensos y sin complejos, justo el perfil que suele adoptar San Luis.
El choque promete ser más táctico que vistoso. San Luis buscará cerrar espacios, obligar a Chivas a jugar incómodo y capitalizar cualquier error. Guadalajara, en cambio, intentará imponer ritmo, pero deberá hacerlo con paciencia, porque la desesperación suele ser su peor enemiga . Aquí, el partido puede definirse en detalles mínimos: una pelota parada, una distracción defensiva o una decisión tardía.
Hay, además, un componente emocional que no se puede ignorar. Para San Luis, ganarle a Chivas representa confirmar que su proyecto es capaz de competir contra cualquiera. Para Chivas, perder sería otro golpe a una confianza que se recompone con dificultad. En ese cruce de necesidades, el margen de error se reduce al mínimo.
Este tipo de partidos rara vez se recuerdan por su belleza. Se recuerdan por lo que provocan después. Una victoria puede impulsar a San Luis hacia una recta más tranquila; una derrota puede volver a colocar a Chivas bajo el reflector de la crítica. El empate, en cambio, dejaría a ambos con la incómoda sensación de haber dejado algo en el camino.
El fin de semana pondrá frente a frente a dos equipos con realidades distintas, pero con una urgencia compartida: demostrar que pueden sostener una idea cuando el calendario empieza. En la Liga MX no siempre gana el que juega mejor; suele ganar el que entiende mejor el momento.
San Luis y Chivas están justo ahí, frente a un partido que no promete fuegos artificiales, pero sí consecuencias. Y en este torneo, eso suele ser mucho más importante.
También lee: Dos partidos, tres puntos | Columna de Arturo Mena “Nefrox”
El Cronopio
El padre Peñaloza al rescate de la obra de Francisco González Bocanegra | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
En las décadas de los cuarenta y cincuenta del siglo pasado hubo un importante movimiento editorial en San Luis Potosí dirigido por un selecto grupo de intelectuales preocupados por la cultura potosina; así aparecieron revistas como Estilo, Letras Potosinas, Cuadrante, Jueves Literarios, Revista de la Facultad de Humanidades, Archivos de Historia Potosina, entre otros, que recogieron importantes escritos culturales y que dieron vida a libros de importancia histórica local, como la memoria de Francisco Estrada padre, titulada Recuerdos de mi Vida y el libro conmemorativo por el centenario del Himno Nacional, publicados en los cincuenta a través de la UASLP.
En 1954 se publicaría el libro Vida y Obra de Francisco González Bocanegra con motivo del centenario del Himno Nacional, de la pluma del padre Dr. Joaquín Antonio Peñaloza, que participaba en algunas de las revistas y publicaciones mencionadas. En 1998 se editaría la segunda edición de este libro, ahora dentro del marco de festejos por el setenta y cinco aniversario de la autonomía universitaria, edición que estuvo a cargo de Jesús Rivera Espinosa y del propio padre Peñaloza. Esta edición agregaba otros poemas inéditos recopilados en ese periodo entre los cincuenta y los noventa.
El libro mencionado es uno de los mejores esfuerzos por difundir la obra de González Bocanegra y aún puede conseguirse en la Librería Universitaria de la UASLP a costo bajo, pues debe de andar en la friolera de ochenta y cinco pesos. Una buena forma de conocer a este personaje y disfrutar sus poemas y escritos realizados principalmente en la década de los cincuenta decimonónicos.
González Bocanegra vivió treinta y siete años, muriendo en 1861 sobreviviéndole su esposa y dos de sus hijas, una de ellas tomaría los hábitos y otra se casaría dejando descendencia del insigne poeta. En el libro el padre Peñaloza repasa la vida del poeta desde su nacimiento en San Luis Potosí, el destierro voluntario de su familia a Cádiz en España debida a la expulsión de españoles del país al formarse la República, su regreso a San Luis y su partida a la ciudad de México donde comenzaría su obra literaria. El padre Peñaloza divide su vida de acuerdo con sus aportaciones literarias, así nos habla de su faceta de poeta, de orador, de dramaturgo, de funcionario público, de narrador , entre otros; además de su etapa de vida en San Luis Potosí.
El libro recoge, además, la recopilación de su obra, con sus poemas, sus escritos, sus ensayos, sus reportes como censor de obra de teatro. De esta forma es una buena forma de conocer la obra de este potosino que trasciende en el mundo de las letras al ser el autor de la letra del Himno Nacional, uno de los mejores poemas cívicos creados a nivel mundial.
Su estatua, retirada de la glorieta que lleva o llevaba su nombre, ya no sé, ha quedado relegada a un costado de la glorieta un tanto perdida, como ahora es la obra de González Bocanegra que es poco a nada conocida, al igual que la relegación de la estatua a Manuel José Othón otros de los importantes hombres de letras que colocan a San Luis en la historia de las letras mexicanas.
Así que, hágase de este libro, si no lo ve en las estanterías, solicítelo a ver si lo sacan de las bodegas de la librería universitaria.
Ante la ausencia de homenajes en los aniversarios de su nacimiento, como sucedió hace dos años que se cumplieron doscientos años de su natalicio el 8 de enero, el mejor homenaje que podemos hacer a este ilustre potosino es mantener su obra viva a través de la lectura.
También lee: Pedro Miramontes Vidal y su faceta de escritor científico | Columna de J. R. Martínez/Dr. Flash
#4 Tiempos
La batalla del segundo café | Columna de Carlos López Medrano
Mejor dormir
Sé que un día se ha estropeado cuando, antes de que empiece la faena, no tengo tiempo de tomar un café y tontear un poco. Desayunar sin prisa, leer una nota ligera del periódico, observar a un paseador de perros, pensar fugazmente en un viejo amor. Ese paréntesis previo al trabajo es la última línea de defensa entre el espíritu libre y el triste destino de convertirse en un engranaje más de una máquina fría. Conviene protegerlo como se protege una playa al amanecer, atrincherado frente al desembarco de la urgencia, para que no arrase con lo más valioso de uno mismo.
Hay seres poseídos por ánimos totalizadores que han logrado convencernos de la necesidad de la prisa. No ya llegar a tiempo, sino llegar antes, hacer acto de presencia, simular que la puntualidad es la forma más alta de la responsabilidad. Son los que clavan la bandera en la luna: lunáticos del ansia, sometidos a un espacio donde ya no son ellos, sino el sometimiento mismo, el hilo carcomido del proceso. Embusteros que, al final del día, cambian muy poco el mundo.
En cambio, quienes pelean por otro sorbo de café, por caminar una cuadra más, por detenerse en la esquina siguiente y descubrir una calle nueva, llevan una insignia que convendría reivindicar en tiempos de métricas, rendimiento y KPIs —a qué punto hemos llegado, Dios mío—. Son los verdaderos justicieros: la resistencia suave que consiste en tomarse el ritmo a la ligera y escuchar otra canción.
Cumplir, sí. Llegar a tiempo. Hacer lo tuyo. Pero sin renunciar a la parte del pastel que te pertenece: ese tiempo libre que, sin venir a cuento, cedemos a las dinámicas de la preocupación y la rutina. El gran engaño de la jornada laboral de ocho horas, que siempre acaba siendo más larga por los minutos regalados al transporte, a la anticipación, a la congoja, minutos que podrían devolverte una sonrisa que no encontrarás en ningún otro sitio.
Sobre la importancia del aquí y el ahora, del tiempo libre como una variante del oro, aprendí de mi amigo Karim, abogado poblano, un mediodía en el Bar Mascota del Centro Histórico de la Ciudad de México. Estábamos de vacaciones, aunque incluso en esos territorios se filtra la ponzoña del oficio. Entre risas y anécdotas sonó su teléfono. Alguien quería hacerle una consulta, pedirle algo. Karim escuchó con atención, sin perder el aplomo ni olvidar que estaba pasándola bien con los presentes. Entonces soltó una frase memorable que aún guardo en el anecdotario: «Si es urgente, márcame en media hora». Y siguió en la cháchara, sin agobiarse.
Nadie es recordado por su fervor a la rutina, por renunciar a una escena de cine para sentarse veinte minutos antes frente a un escritorio. Quienes gozan de su tiempo cargan con un descrédito inmerecido. Hay más que aprender del hombre que fuma un cigarrillo y mira el horizonte que del que corre ansioso a apretar una máquina checadora.
Algo parecido ocurre por la noche: saber cuándo marcharse. Entender las responsabilidades como el oleaje: nunca desaparecerá, y mal hacen quienes pretenden domarlo. La sabiduría consiste, más bien, en surfearlo, pulir un poco las piedras, volver a casa y al día siguiente repetir el gesto. El trabajo nunca se acaba; la disponibilidad perpetua solo sirve para avivar el fuego y descubrir nuevos rincones que limpiar.
Languidecer no es el destino de los viernes. Un viernes es para detenerse y saludar a la vendedora de la esquina, mirar una vitrina de pan dulce, probarse un suéter que no se comprará, hojear el menú de un restaurante al que invitarás a alguien. Beber el licor suave de no hacer nada. La rutina es un ladrón de guante blanco: te roba historias y momentos si no te resistes, si no das la batalla cada mañana.
Hay que ponerse en modo guerrilla para defender la propia subsistencia antes de convertirse en una versión disminuida de lo que ya hace mejor un robot sin agallas o la mentada IA, incapaz de atender al olor de una naranja recién cortada o de entender el valor de un atardecer: la belleza de quedarse embobado, de no tener respuestas, de esperar un poco.
Sal del arroyo de las tonterías. Todo pasa.
«La noche fue hecha para amar», decía Lord Byron. Bien podría decirse lo mismo de la vida entera.
Contacto:
Correo: yomiss[arroba]gmail.com
Twitter: @Bigmaud
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