octubre 21, 2026

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#4 Tiempos

Soledad o prisa | Columna de Juan Jesús Priego

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LETRAS minúsculas

 

En 1863, Jules Verne (1828-1905), el famoso escritor de novelas de aventuras, se dio a la tarea de imaginar las cosas que sucederían en París un siglo más tarde, es decir, en 1960. El resultado de aquellas cavilaciones anticipatorias fue París en el siglo XX, novela que fue rechazada por un editor de la época y que el propio Verne, decepcionado, echó primero a un cajón y luego al olvido. ¡Ah, también este genio conoció el rechazo de los editores, la negativa descortés, el odio al propio manuscrito!

Durante más de un siglo la novela anduvo perdida hasta que en 1994 alguien –creo que un sobrino nieto o algo por el estilo- la encontró en una herrumbrosa caja fuerte y la hizo llegar a la Casa Hachette, editorial que la publicó ese mismo año y además con mucho gusto.

¿Qué sucedería en 1960, según Jules Verne? Luz eléctrica, autos velocísimos, gente apresurada: de todo esto hablaba ya nuestro autor en París en el siglo XX. Ah, claro, y también de los jóvenes managers parisinos, a quienes describe del siguiente modo: “Son hombres sin juventud, sin corazón y sin amigos”.

¿Cómo hizo Verne para acertar una vez más? En efecto, así son los managers en la actualidad, y no únicamente los parisinos. Y ya ni siquiera sólo los managers, pues todos, de alguna manera, nos hemos convertido en hombres sin juventud, sin corazón y sin amigos.

Verne no se hacía ilusiones en torno al progreso. Sabía que la locomotora, el telégrafo y la luz eléctrica, al modificar el ritmo de la vida, acabarían modificando también la manera en la que los hombres se relacionan entre ellos. Con la locomotora, el telégrafo y la luz nació la rapidez, y, con ella, la soledad social, el aislamiento, la atomización y la falta de amigos.

¿Cómo se puede ser amigo de un individuo eternamente apresurado, de un sujeto que cuando apenas se detiene porque no le queda más remedio está ya mirando ansioso hacia todas direcciones? Pues bien, con la revolución industrial nació precisamente este tipo de hombre: un ser estresado y hostil que vive con la mirada siempre fija en dos relojes: el gigantesco de la fábrica y el pequeño que lleva consigo entre las ropas atado a una cadena.

Por lo demás, todos conocemos gente cuya mirada está siempre en otra parte… ¿Qué ven en la lejanía?, ¿a dónde esperan llegar de un momento a otro? Su pensamiento francamente divaga mientras sus compañeros les hablan y les hablan. ¡Claro que los conocemos, y hasta es posible que nosotros mismos pertenezcamos a esa raza detestable! Pues bien, que nos quede claro: en semejantes condiciones nunca podremos ser amigos de nadie, pues el principal enemigo de la amistad es el exceso de movimiento: eso que conocemos comúnmente con  el nombre genérico de prisa.

Esto los griegos lo sabían muy bien: sin unos momentos de ocio, de tiempo libre compartido, en realidad no hay nada que hacer. ¡Ah, Platón llamaba ya a los amigos ladrones de tiempo! Pero no lo decía con el tono de un banquero o de un capataz,

sino con el de quien expresa una verdad perfectamente comprobable por la pura observación.

Sí, en la Europa del siglo XIX todos empezaron a conocer el ajetreo; de ahí que a Verne no le fuera nada difícil prever el tremendo peligro que se avecinaba.

«-Ven a jugar conmigo –dijo un día al zorro el Principito.

«-No puedo jugar contigo –dijo el zorro-. Aún no estoy domesticado.

«-Ah, perdón –dijo el Principito-. ¿Qué quiere decir domesticar?

«-Es algo demasiado olvidado –dijo el zorro-. Quiere decir crear lazos.

«-¿Crear lazos?

«-Por supuesto –dijo el zorro-. Tú no eres para mí, todavía, más que un muchachito totalmente parecido a otros cien mil muchachitos. No te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro parecido a otros cien mil zorros. Pero si me domesticas, tendremos necesidad el uno del otro. Serás único en el mundo para mí. Seré único en el mundo para ti… Si quieres, domestícame.

«-Quisiera –contestó el Principito-. Pero no tengo tiempo. Tengo muchos amigos que descubrir y muchas cosas que conocer.

«-No se conocen más que las cosas que se han domesticado –dijo el zorro-. Los hombres ya no tienen tiempo de conocer nada. Compran cosas ya hechas en los negocios. Pero como no existen en absoluto los negocios donde se vendan amigos, los hombres ya no tienen amigos. Si quieres un amigo, ¡domestícame!

«-¿Qué hay que hacer? –preguntó el Principito.

«-Hay que ser muy paciente –contestó el zorro-. Primero te sentarás un poco lejos de mí, en la hierba. Yo te miraré por el rabillo del ojo y tú no dirás nada. El lenguaje es una fuente de malentendidos. Pero, cada día, podrás sentarte un poco más cerca»…

Nunca tendremos amigos hasta que vivamos con esa lentitud de la que hablaba el zorro en ese pasaje extraordinario de El Principito… ¡La lentitud de sentarnos! De sentarnos hoy aquí y volver al día siguiente para sentarnos un poco más cerca, hasta que nos hayamos domesticado mutuamente. Pero, ¿quién es hoy capaz de hacer una pausa, arrellanarse en la hierba y respirar a pleno pulmón? Sí, la amistad –como todo lo que vale, como el arte mismo de vivir- es una larga, muy larga paciencia.

Los antiguos hablaban de libertad o muerte. Conocieron Estados totalitarios y el dilema era ese. Hoy, cuando los Estados parecen ser inofensivos, pero no las economías, el dilema sigue allí, pero ahora es este otro: o soledad o prisa. Y es preciso elegir.

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El Cronopio

Leticia Almazán de la Garza, compositora potosina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

San Luis Potosí ha sido tierra de compositores, donde la música de concierto y las canciones de concierto han sobresalido. Algunos de estos personajes los hemos tratado en esta sección, aunque entre ellos han escaseado las mujeres, en cuanto a composiciones se refiere. Los tiempos cambian al abrirse oportunidades a las damas y, afortunadamente, en este siglo veintiuno podemos contar con algunas compositoras potosinas. Como muestra está el concierto que ofreciera la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí en el mes de marzo pasado donde interpretó, en el marco del Día Internacional de la Mujer, composiciones de autoras potosinas. Entre las compositoras potosinas programadas en el concierto se encontraba Leticia Almazán de la Garza.

Leticia Almazán, al menos fue mencionada en esta columna cuando tratamos el caso de la pianista potosina Malkhut Zavala, quien tiene entre su repertorio obras de Leticia Almazán, quien actualmente es encargada de las Escuelas de Iniciación Artística Asociadas que están asociadas al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, que a pesar del esfuerzo de sus integrantes ha sido difícil su continuación, como suele suceder con el cambio de administraciones. Leticia Almazán se desempeña como Directora Académica del CEART San Luis.

Entre sus composiciones se encuentra La Noche, obra basada en los poemas de Manuel José Othón, obra con la que obtuvo el premio 20 de noviembre “Julián Carrillo”; la obra se estrenó en 2006, y ha sido poco interpretada, hasta que se armó el concierto de marzo.

A cien años de la muerte de Othón se compone esta obra musical, que da concreción a la obra inconclusa que contemplaran Othón y Carrillo, su conjunción lírica que habían titulado Tetralogía. Una pieza para celebrar el centenario de la Independencia de México que estaría dividida en cuatro partes: Descubrimiento de América, Conquista, Virreinato e Independencia. Así sería una obra que recorrería la historia hispana de México y la construcción de un nuevo país. La muerte sorprendió al poeta y la obra quedó en suspenso; colaboración entre dos grandes figuras potosinas del arte, cuestión ya tratada en muy anterior entrega de esta sección de El Cronopio.

Ahora Leticia Almazán, se basa en la poesía de Othón para crear su obra musical La Noche. Una forma de apreciar el nuevo arte musical potosino de la mano de Leticia Almazán y la poesía del máximo poeta potosino. Por desgracia, es música que no se encuentra grabada por lo que dificulta su difusión, de por sí escasa, en aquellas obras de que se disponen grabaciones.

Leticia Almazán surge, así como una de las mujeres que abren camino en el campo de la composición en San Luis Potosí. Su incursión en esta línea de la composición es alentadora, pues puede sumarse a la escasa pero existente lista de compositoras mexicanas que incursionaron en la música clásica, entre ellas, María Grever, Sofía Cancino de Cuevas, Rosa Guraieb, Consuelo Velázquez, Ángela Peralta, María Teresa Prieto, Alicia Urreta, Guadalupe Olmedo, y ahora la joven compositora potosina Galya Cisneros, por citar algunas.

Leticia Almazán se tituló en la Licenciatura en Composición en la Escuela Estatal de Música en el año 2015, y realizó una Maestría en Administración Pública en la Universidad Latinoamericana.

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Acento Ajeno

Ni Moisés dividió tanto el agua | Columna de Haniel Valdés

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Por: Haniel Valdés

Hoy escribo porque cometí un error. Fui de los periodistas que estuvimos en rueda de prensa con el alcalde de la capital, Enrique Galindo Ceballos, al terminar la Junta de Gobierno con Interapas. El miércoles pasado ofreció declaraciones a medios de prensa que sí acudimos a la cita nocturna y compartió los acuerdos tomados en dicha reunión.

Ahí está mi error: al parecer mis notas no fueron lo suficientemente claras. O quizás solo fue que varios medios salieron a llenar huecos que no había.

Lo interesante de ese encuentro es que se aprobó el plan de estímulos fiscales que se llevará al Congreso del Estado para su aprobación de cara a 2027, donde se aclaró además (y se insistió mucho en eso) que la tarifa de cobro del líquido se mantendría igual que en este año.

Al día siguiente muchos medios ya traían la nota de que aumentaría la tarifa y quién sabe cuántos inventos más de colegas que no estuvieron en la conferencia de prensa y que les pareció divertido el imaginar datos e informar a medias.

Pero lo que más me preocupa no es el ruido que generaron esas notas, sino la incoherencia que se vivió en dicha reunión por parte del síndico y el alcalde de Soledad, así como de Pascual Martínez.

Según informa Galindo, entre las decisiones tomadas, está la de revisar si es posible cumplir con la petición que hizo el gobernador de no cobrar el servicio a adultos mayores. Ni los participantes por Soledad, ni el titular de la CEA, votaron a favor de dicha propuesta. ¿No están de acuerdo con la idea de Gallardo? Es que la primera vez que el gobernador habló sobre el tema, fui muy cuidadoso y me fijé claramente que ambos, Pascual

y Navarro, estaban aplaudiendo esa iniciativa.

La CEA ya es habitual que no aporte a esas reuniones, según Galindo, el titular solo ha ido a tres y no votó en esta última, tampoco dio razones ni propuso algo. Sí, el organismo responsable de la política pública del agua en el Estado no tiene nada que aportar sobre el tema.

Según informó el presidente de la junta, Juan Manuel Navarro sí aportó algo, propuso un estímulo fiscal que también quedó dentro de los acuerdos que se enviaron al Congreso. Ahora, cuando tocó votar, Navarro se abstuvo de hacerlo, ¿no está de acuerdo con una idea que él mismo había planteado? ¿o algo lo hizo cambiar de opinión?

Lo cierto es que mientras la diputada Nancy Jeannine García, presidenta de la Comisión del Agua, llama a no politizar, todos lo continúan haciendo, lo hace el aquaman Gámez Macías, lo hace el alcalde capitalino, lo hace el gobernador del estado, lo hace el alcalde de Soledad y la CEA. Mientras hay cuentas sin pagar, tinacos sin llenar, conductoras sin reparar y rezos por hacer para que El Realito no vuelva a fallar.

“Entonces extendió Moisés su mano sobre el mar, y Jehová hizo que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas.” (Éxodo 14:21)

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El Cronopio

María Luisa Toranzo, pionera del cuento mexicano | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Por: J.R. Martínez/Dr. Flash

En la antología de Liliana Pedroza sobre el cuento mexicano, A Golpe de Linternas, que en su tomo I dedica a las pioneras, se encuentra entre las antologadas la potosina María Luisa Toranzo, que dedicó parte de su vida a la escritura y que fuera figura cultural mexicana. Madre y abuela del filósofo Luis Villoro y el escritor Juan Villoro, respectivamente.

Parte de su obra literaria se recoge en libros como: Azahares, espinas y rosas; Meditaciones, Suegras; Esbozos; Tres Chiquillas; Cuadros de una exposición; Páginas viejas; Charlas con mi hija; Átomos tontos, entre otros. Libros que reflejan su formación en el campo potosino y la época que le tocó vivir, donde impera el existencialismo y la fenomenología, campos que experimentaría posteriormente su hijo Luis Villoro. En su libro de ensayos: Esbozos, que lleva como ensayo central: El dominio de sí mismo, Sophrosyne vs la Hybris, “el dominio de sí mismo” no es una negación de la vida o de los impulsos, sino la condición necesaria para la auténtica libertad. Sin el gobierno de uno mismo, el ser humano queda a merced de fuerzas externas o de impulsos ciegos, perdiendo su autonomía.

María Luisa Toranzo Jordana nació en San Luis Potosí el 13 de marzo de 1890, perteneciente a familia de hacendados, vivió su infancia en la Hacienda de Cerro Prieto en el altiplano potosino, rumbo a Zacatecas, fue hija natural y creció entre libros, estudiando idiomas y cultivando la música tocando el arpa y la mandolina. El movimiento revolucionario le llevó en la adolescencia a radicar en la Ciudad de México, donde la vida placentera se trastocaba y la famosa banda del automóvil gris hacía de las suyas, y que quedó registrada en una de las primeras películas realizadas en México, llamada justo La banda del automóvil gris de 1919 de Enrique Rosas, filmada en los lugares donde pertrecharan sus ataques. En la película aparece la casa Toranzo donde vivió María Luisa en México y donde aparece en escena acechada en el asalto a su casa por tan peculiar banda.

Los acechos no pararon para María Luisa y fue pretendida por un general revolucionario del que logró escapar partiendo a España e instalándose en Barcelona donde se casaría con el médico barcelonés Miguel Villoro Villoro, procreando a tres hijos, entre ellos al filósofo Luis Villoro. Quedaría viuda y al iniciar la guerra civil española regresa a México huyendo de nuevo de la violencia. Se instala por un tiempo en la Hacienda de Cerro Prieto y parte a la Ciudad de México para que sus hijos continuaran sus estudios de formación.

Su familia potosina de abolengo le propició una considerable fortuna que le permitió ir a Barcelona, su abuela paterna Genoveva Peña Santacruz que casó en segundas nupcias con Casimiro Toranzo Ortiz, había sido esposa de Pantaleón Ipiña Eguía, siendo madre de José Encarnación Ipiña Peña.

Su pensamiento que de cierta forma influyera en su hijo Luis Villoro lo destaca en su libro Esbozos: “El dominio de sí mismo sobre la soberbia debe de consistir, no sólo en dominarse ‘delante de la gente’ y en vuestras ‘relaciones sociales’ para que los demás ‘vean’ que sois humildes o sencillos, sino que este dominio sobre vosotros mismos y sobre vuestra soberbia debe ser de tal modo profundo, que no sea un dominio efímero, originado únicamente por el bien parecer; tampoco debe ser un dominio de autosugestión, que sin serlo, os haga creer que ya sois humildes; sino que este dominio de vosotros mismos sobre la soberbia, debe ser una especie de ‘cura’ si queréis lenta y suave, pero sí honda, minuciosa y profunda. El dominio de vosotros mismos debe ser como un cauterio que tienda a curar, aunque sea quemando; a cauterizar, aunque sea con dolor, la llaga de vuestra soberbia, el cáncer de vuestro orgullo”

María Luisa Toranzo fue una mujer de una cultura vasta que participó activamente en la vida intelectual mexicana, aportando una sensibilidad ética que complementaba el rigor lógico de la época. Su enfoque en el “dominio de sí” suele leerse como un puente entre la virtud antigua, la psicología moderna y la abierta espiritualidad. Su nieto Juan Villoro la describe como una mujer que intentaba descifrar los secretos de la convivencia humana.

María Luisa Toranzo Jordana murió en la Ciudad de México a los 78 años de edad, el 2 de abril de 1968.

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