#4 Tiempos
Dos gobernadores, una presidenta y un precipicio | Apuntes de Jorge Saldaña
APUNTES
Culto Público, hijos del pleno disfrute de mi soberanía:
Esta semana, dos gobernadores se asomaron al mismo hoyo, o precipicio para ser preciso, pero no por la misma razón. Una, Maru Campos, abrió la puerta de atrás de la soberanía para que entraran unos invitados que debían tocar el timbre. El otro amaneció con el nombre rondando en un expediente del Distrito Sur de Nueva York que huele a chupitos, dinero sucio y vergüenza pública.
En medio de los dos, berenjenales, una presidenta caminando sobre alambre: abajo, el abismo; arriba, el ruido; enfrente, Trump afilándose los dientotes.
Pero, respiremos para no marearnos:
Maru Campos usó la eficiencia como coartada para abrir la puerta… y no se vale.
La gobernadora de Chihuahua decidió que la soberanía nacional, vista desde su oficina, puede estorbar más que ayudar. Y entonces, según se reportó, acordó una operación con agentes de la CIA en territorio mexicano sin pasar por la ventanilla de Palacio Nacional.
El operativo funcionó. Desmantelaron un laboratorio y que bueno. Hubo resultado… sí, pero ahí está precisamente el problema: hay actos que, aunque sean eficaces, resultan todavía más peligrosos y no son legales. Colgarse de un diablito eléctrico, por ejemplo, es eficaz porque te da luz, pero en una de esas te quedas pegado y es ilegal porque le estas robando a la Comisión o al vecino.
Se oye feo y el hubiera no existe (aunque yo tengo otros datos) pero ¿Qué hubiera pasado si los dos agentes de la CIA no hubieran muerto? Maru se hubiera salido con la suya (con cual otra) y dejaría una ventana abierta para que esas criaturas comedoras de hamburguers and fríes, pudieran entrar y salir cuando convenga y hacer lo mismo con los vecinos.
En cambio, con los CIA boys volteados y fallecidos, el asunto escaló al grado de hervor necesario como para poder sacar a Maru hasta de la olla.
Aceptemos hijos de mi México en la piel: la soberanía no sirve nomás para adornar discursos del 15 de septiembre ni para que los niños la memoricen en civismo. La soberanía es la cerradura de la casa. Y si otro Estado entra sin permiso, no está ayudando, está recordando que quiere copia de la llave.
Maru confundió cooperación con autoservicio diplomático. Creyó que podía brincarse la fila institucional porque la causa era noble, urgente o rentable en términos de imagen. Y no. En este país, al menos en el papel (y de vez en cuando también en la práctica), la coordinación con agencias extranjeras no la administra un gobierno estatal como quien pide refuerzo por aplicación.
El asunto no es si el laboratorio existía. El asunto no es si el operativo fue “exitoso”. El asunto es que cuando un gobernador decide que puede gestionar la relación con un poder extranjero por su cuenta, lo que desmantela no es solo un narcolaboratorio: desmantela la jerarquía del Estado mexicano.
Muy eficiente todo. Muy práctico. Muy “resolvimos”. Pues sí, pero hasta que uno recuerda que así empiezan las cesiones: primero te agarro la manita, luego te llevo del brazo y al final hasta tienes que tender la ropa, o en otras palabras: primero por utilidad, luego por costumbre y al final por obediencia. (Y de ahí a ponerle estrella 51 a la bandera gringa pues tampoco falta tanto…ojalá esté exagerando)
Del otro lado (no del país, sino de la moneda) está Rubén Rocha Moya. Y lo suyo no es una puerta abierta, sino una sótano obscuro.
Según las acusaciones dadas a conocer en Nueva York, su nombre aparece salpicado por un expediente que habla de narcotráfico, armas, sobornos y una red de complicidades donde varios funcionarios también quedaron embarrados. Dicho así, parece serie mala de plataforma. El problema es que no lo escribió Netflix (ni modo, ¿para qué me cortan mi acceso? -ambiciosos-)
Rocha respondió como responden casi todos cuando sienten el agua en el cuello: que todo tranqui, que ya habló con la presidenta, que no pasa nada. Uff, esa frase dicha por políticos suele tener la consistencia de una gelatina de esas temblorosas con papelito húmedo del que escurre.
Y aquí conviene dejar algo claro para que no nos gane ni la pasión patriótica ni la tentación del linchamiento por delivery: si hay pruebas, que se investigue; si no las hay, que no se condene por consigna. Así de sencillo y valido para los dos gobernadores mencionados.
Porque la soberanía no puede servir para abrirle la puerta a la CIA en Chihuahua, pero tampoco para tapar con la bandera a un gobernador señalado por una corte extranjera. El escudo nacional no es sábana para cubrir vergüenzas.
El problema de fondo no se llama Maru. Ni Rocha. El problema se llama ¿Qué nos dice todo esto? ¿Qué lineas se leen desde el exterior?
En política, ya sabemos, la percepción es esa bestia que muerde más duro que los hechos.
Si México se ve como un país que protege a sus impresentables bajo el argumento de la autodeterminación, le está poniendo la mesa a Trump para que vuelva a vender su cuento favorito: que aquí no gobierna un Estado, sino un cártel con himno y Palacio.
Y si el gobierno mexicano actúa con tibieza, peor: la narrativa se le arma sola al vecino.
Pero si la Fiscalía decide avanzar, si encuentra elementos sólidos, si el lodo deja de ser rumor y se vuelve expediente, entonces la 4T tendrá que tragarse una piedra. Porque una cosa es defender la soberanía frente a Washington, y otra muy distinta descubrir que uno de los tuyos tiene las manotas llenas de fango.
Y ahí sí se abre el cajón que nadie quiere abrir: cuánto se sabía, quién miró para otro lado, quién cobró, quién calló y cuánto de ese dinero lubricó las maquinarias electorales de años recientes (saludos a Palenque).
Tómala barbón. Ese es el verdadero mega golpazo, y es que el lodo mancha los zapatos del que pisa, pero también salpica a quien lo acompaña y aquí está en duda el actuar en consecuencia porque, como escribió Carlos Monsiváis: “En México la impunidad no es la excepción, es el paisaje“.
Esta mañana Claudia Sheinbaum hizo lo único que podía hacer: caminar por la cuerda sin mirar abajo. Dijo, en esencia, que si hay pruebas contundentes se actuará, pero que México no aceptará instrucciones de un juez extranjero como si la soberanía fuera un trámite aduanal.
Y esa es la cuerda exacta.
Ni entreguismo disfrazado de colaboración, como en Chihuahua. Ni encubrimiento envuelto en nacionalismo, como quisieran algunos en Sinaloa. Ni subordinación. Ni impunidad.
Difícil equilibrio. Porque un paso en falso la deja del lado de los débiles frente a Washington y el mundo; el otro, del lado de los complacientes frente a los propios. Y mientras, la oposición se siente en el circo: aplaude las acrobacias mientras por dentro espera la caída del malabarista con grado de dificultad del tipo precio de la gasolina, alianza amarrada con hilo del delgado y T-MEC en puerta.
Estar en los zapatos de Claudia Sheinbaum en este momento, es lo mismo que cambiar un foco con cables pelones saliendo de la ducha.
En resumen, dos gobernadores se asomaron esta semana al precipicio y pueden acabar en el hoyo. Mi presidenta entre tanto, mide la profundidad sin pestañear para el próximo brinco.
Y aquí no se vale resbalarse porque nadie sabemos si todavía queda suelo institucional antes del fondo.
Bemoles.
¿Ya vieron las últimas encuestas? La senadora Ruth González, de acuerdo a los resultados de una empresa seria que hizo el ejercicio a nivel nacional, en este momento y en caso de decidirse a ser candidata solamente por el Verde, arrancaría la contienda con más de 20 puntos de ventaja contra todos. A nadie sorprende el dato y parece que los demás protagonistas posibles se están pasando de cautos.
Será que se desaniman por los números ¿o será que ya todo está amarrado y la senadora irá prácticamente sin rival? Ese escenario es posible… aunque aburrido y hasta injusto para la senadora Ruth. Su legitimación fundada en su alta votación está en riesgo. Sin rival, da lo mismo tener 500 mil ó 5 mil votos.
Hasta la próxima. Yo soy Jorge Saldaña.
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El Cronopio
El influyente divulgador de la ciencia, Luis González de Alba | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Uno de los importantes divulgadores científicos de México fue el charquense Luis González de Alba, que emergió como un personaje famoso por su participación en el Comité Nacional de Huelga en el movimiento estudiantil de 1968; compromiso que asumió justo al egresar de la carrera de psicología en la UNAM. Fue aprehendido y recluido en la cárcel de Lecumberri donde inicia su labor literaria al escribir la novela Los Días y los Años. Lo narrado en esta novela fue usado por Elena Poniatowska lo que derivó en un conflicto entre González de Alba y la Poniatowska lo que la llevó a corregir lo dicho en su libro de La Noche de Tlatelolco.
Este lamentable episodio en la historia del México moderno, en el cual tuvo un protagonismo Luis González de Alba, marcó su derrotero profesional, participando en el periodismo y la política, siendo colaborador de los medios de comunicación: Grupo Milenio, Excélsior, Punto, Punto de Partida, Revista de Revistas, Siempre, Unomásuno y Nexos. Participó en la creación del diario La Jornada, de donde sería expulsado en 1997 tras la polémica con Elena Poniatowska.
En La Jornada, iniciaría su aventura como escritor científico en la columna “La Ciencia en la Calle” que atendió durante una década. Continuó su labor como divulgador de la ciencia en una nueva columna en Milenio Diario, que llamó “Se descubrió que…” donde escribía sobre ciencia y temas nacionales. Estas columnas marcan un momento especial en la historia de la divulgación de la ciencia en México, pues entrelazan los temas científicos, que era una de sus pasiones, con los históricos y sociales lo que enriquece el contenido tratado de manera clara y amena.
Esta labor lo llevó a escribir, además de novelas, poesía, ensayos y cuentos, libros de divulgación de la ciencia como La Ciencia, La Calle y Otras Mentiras; El Burro de Sancho y El Gato de Schrödinger: un paseo al trote por cien años de física cuántica y su inesperada relación con la conciencia, donde muestra la relación entre física y sociedad a través de la historia, libros publicados en 1989 y 2001, respectivamente.
Escribió además los libros de divulgación científica: Bases biológicas de la bisexualidad, (1985); La orientación sexual: reflexiones sobre la bisexualidad originaria y la homosexualidad, (2003); Niño o niña. Las diferencias sexuales, (2006), donde refleja y explica las bases científicas sobre la homosexualidad, manifestando su labor como activista gay . Publica además los libros: Maravillas y misterios de la física cuántica: un paseo por la física del siglo XX y su inesperada relación con la conciencia, (2010) y Teoría de los grafos en las ciencias sociales, (1984).
Luis González de Alba nació en Charcas, San Luis Potosí, el 6 de marzo de 1944, donde realizó sus primeros estudios. Del pueblo minero, su familia se traslada a Guadalajara y González de Alba va luego a la Ciudad de México a continuar sus estudios profesionales de psicología en la Universidad Nacional Autónoma de México.
Entre sus actividades destacan la política, el activismo, la literatura y de manera especial su labor como divulgador científico pues se convirtió en uno de los divulgadores más influyentes e importantes del país, sumándose a la lista de divulgadores potosinos que forman parte de lo que llamo la tradición mexicana en divulgación de la ciencia donde se privilegia el compromiso social de la ciencia y su enfoque cultural. Fue un apasionado de los temas de física moderna y del cerebro humano, relación que marca una nueva etapa de estudio para entender la conciencia y la función del hombre en el universo con el desarrollo de la mente.
Luis González de Alba se suicidó el 2 de octubre de 2016, fecha de la conmemoración del 48 aniversario de la masacre de Tlatelolco.

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El Cronopio
Los espejos Olmecas, El Señor del Espejo Humeante | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Por: J.R. Martínez/Dr. Flash
La cultura Olmeca se considera la madre de las culturas mesoamericanas, con presencia desde el Preclásico o periodo formativo, alrededor de 1200 años antes de nuestra Era. Su influencia se percibe desde Jalisco hasta Costa Rica; se destacan como una sociedad compleja, con diversos estamentos, donde los gobernantes eran identificados con los dioses. Su estilo artístico, arquitectónico y simbólico influyó en otras sociedades de la región, destacando, entre otros aspectos, en el descubrimiento del hule o látex natural y su control como artefacto de uso en su vida simbólica.
Un buen número de estudios se han realizado en torno de esta cultura, con el fin de entender nuestro pasado y el desarrollo cultural de nuestros pueblos mesoamericanos que sucedieron en el tiempo a esta cultura madre y la influencia que sobre ellos tuvo en todos los ámbitos culturales. Sin embargo, quedan muchas preguntas por resolver que puedan aumentar el grado de conocimiento sobre estas culturas prehispánicas. El acceder a un conocimiento más completo requiere el auxilio del grueso de las disciplinas científicas que complementen los estudios antropológicos, arqueológicos etnohistóricos, entre otros.
Un ejemplo es el análisis y estudios de artefactos encontrados en las zonas de influencia de esta cultura, artefactos que fueron construidos con diversos fines a lo largo de los periodos culturales, desde el esplendor Olmeca hasta las culturas surgidas en nuestra Era, desde el occidente hasta el sureste del país, y más allá de las actuales fronteras, como la cultura maya, la cultura tolteca, cultura mixteca, cultura teotihuacana, entre otras.
Por lo regular, varios de estos artefactos son asociados a cuestiones ornamentales, principalmente por la belleza de su construcción y materiales utilizados como el jade y la obsidiana, tanto para uso personal, como religioso en torno a sus gobernantes.
Uno de los artefactos que habían llamado la atención eran un conjunto de espejos fabricados de materiales como la turquesa, la pirita y óxidos ferrosos. Una de las colecciones más conocidas es la de los investigadores Carlson and Gullberg, que incluye espejos olmecas y mayas, como la preciosa pieza de la placa de mosaico turquesa del Templo de los Guerreros en Chichén Itzá.
Uno de los aspectos extraordinarios que presentan los espejos encontrados, es que no son simples espejos planos, sino que son espejos cóncavos, los cuales concentran la luz solar reflejada en un punto, y cuya elaboración requiere el conocimiento adecuado del material y las técnicas de pulido necesarias para darle la forma parabólica, difícil de lograr, y que se realiza con pulimentos adecuados y el uso de materiales para el pulido que al parecer se usaba guano de murciélago.
Yuri Nahamad Molinari, investigador del Instituto de Física de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí y un grupo de trabajo interdisciplinario, realizaron un estudio termodinámico de transferencia de calor, cuyos resultados apuntan a que estos objetos eran utilizados con el fin de producir fuego, y elaborados para los gobernantes que en su calidad de dioses realizaban ceremonias donde la producción del fuego tenía un interés central. Estos resultados aportan al conocimiento del desarrollo técnico de estas culturas y en la necesidad de realizar los estudios con el apoyo de otras disciplinas científicas, como en este caso la física, para ampliar el conocimiento y el entendimiento organizacional de culturas como la Olmeca.
Los resultados del grupo de trabajo donde participa Yuri Nahmad serán publicados en dos artículos que aparecerán próximamente en la revista Ancient Mesoamerica de la editorial Cambridge University Press. En uno de ellos muestran de los resultados del cálculo del poder quemador de algunos espejos cóncavos olmecas, evaluando teóricamente su capacidad para encender fuego en receptores de celulosa ennegrecida con un enfoque de equilibrio termodinámico de transferencia de calor y con base en los diagramas de restauración del espejo de Chichen Itza, muestran que esta pieza corresponde a un espejo cóncavo de pirita (Clásico tardío) y calculan su poder quemador. Los resultados muestran la continuidad en la tradición lapidaria de manufacturar espejos cóncavos desde el Preclásico hasta el periodo de Contacto en Mesoamérica. A su vez, las dimensiones de este espejo muestran su claro potencial como instrumento para el encendido ritual de fuego como uno de sus principales usos.
En el otro artículo, estudian los espejos cóncavos y su relación con los puros de tabaco en la antigua Mesoamérica, donde los autores resaltan: “Con base en resultados previos (teóricos y experimentales) enfocados a demostrar el poder quemador de los espejos cóncavos Mesoamericanos el presente estudio se enfoca en analizar los posibles objetos que fueron utilizados como blanco receptor de la radiación concentrada del Sol para encender fuego. Nuestro análisis iconográfico, pictórico y etnohistórico, coincide en señalar al cigarro de tabaco como el mejor candidato, mostrando una significativa correlación entre cigarros y espejos. Experimentos realizados con modelos análogos de los espejos arqueológicos confirman físicamente la plausibilidad de nuestra propuesta, reafirmando la consistencia entre la información iconográfica, etnohistórica y termodinámica. De este modo, se propone al par cigarro-espejo como un instrumento inseparable para encender fuego en un contexto ritual de control de los dignatarios sobre el poder del Sol y las sustancias psicoactivas al interior del culto al Señor del Espejo Humeante.”
Detalles sobre estos resultados los pueden apreciar de viva voz por uno de sus autores, el Dr. Yuri Nahmad Molinari, investigador del Instituto de Física de la UASLP, en la charla ¿Un análogo Olmeca del Rayo de la Muerte o estoy muy fumado?, que será impartida en la próxima sesión de La Ciencia en el Bar, que se efectuará el miércoles 7 de octubre a las 8 de la noche en La Cervecería San Luis, en Calzada de Guadalupe 326. Entrada libre.
En la charla, el Dr. Yuri Nahmad abordará el tema cuyo resumen es: una de las deidades más antiguas de Mesoamérica —cuyas advocaciones más conocidas son Tezcatlipoca entre los mexicas y K’awiil entre los mayas— porta como signo distintivo un espejo humeante. En esta charla se explorarán los mitos de creación de los pueblos mesoamericanos y el conocimiento tecnológico que estos mitos contienen. Se abordará, asimismo, el desarrollo de dispositivos ópticos de concentración en sociedades de tecnología neolítica, así como la invención de uno de los receptores fototérmicos más eficaces para la producción de fuego.

También lee: Matilde Soto Landeta, pionera directora cinematográfica de México | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
El Cronopio
Matilde Soto Landeta, pionera directora cinematográfica de México | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Por: J.R. Martínez/Dr. Flash
A la larga lista de personajes potosinos que participaron brillantemente en el cine mexicano, en especial en la época de oro, siendo pioneros en el género, algunos de los cuales los hemos tratado en esta columna, se encuentra Matilde Soto Landeta, que si bien nació en la Ciudad de México, vivió su infancia y cursó sus primeros estudios en la ciudad de San Luis Potosí donde tiene sus raíces.
En 1913 México pasaba por importantes cambios políticos que agitaban al país, Madero había asumido la presidencia de la República, pero enfrentaba serios problemas de dirección que le llevaría a ser derrocado en los eventos de la decena trágica. Por esas fechas las enfermedades asolaban a la población, en especial la tifoidea, enfermedad que le causaría la muerte a Matilde Landeta Dávalos madre de Matilde Soto cuando esta tenía tres años de edad. Su madre originaria de Matehuala, San Luis Potosí, se casó en 1903 con Gregorio Soto Conde en San Luis Potosí, donde nacieron sus primeros hijos y fueron a radicar a la Ciudad de México, donde nació Matilde Soto Landeta el 20 de septiembre de 1910, aunque en varias crónicas sitúan su nacimiento en 1913.
Al morir su madre, Matilde Soto es traída a San Luis Potosí con su abuela y vive su infancia y adolescencia en la capital potosina. Estudió sus primeras letras en el colegio del Sagrado Corazón y la secundaria con las madres dominicas. En sus estudios mostró una fuerte inclinación por el arte pues comenzó a montar obras de teatro para su familia y amigos.
Al igual que el resto de los personajes potosinos que incursionaron en el cine. Nace su inclinación a este arte en una de sus visitas a Estados Unidos que realizó cuando tenía diecisiete años, con su hermano el actor Eduardo Landeta, lugar donde nacería su inquietud por incursionar en la realización de películas.
A inicios de la década de los treinta regresa al país y se familiariza con el ambiente cinematográfico al visitar los estudios de la Nacional Productora donde fue contratado su hermano como actor en la película de Miguel Zacarías, “Sobre las olas”, protagonizada por los potosinos Adolfo Girón y Emma Roldán, ya tratados en esta columna. Desde entonces estaría ligada a ese ambiente por alrededor de sesenta años. Contra viento y marea emprendió el aprendizaje del quehacer cinematográfico adentrándose, además, en aspectos de edición y fotografía de la mano de los grandes creadores de la época.
Inmediatamente participa como ayudante de guionista en la película de transición del cine mudo al sonoro, “El prisionero trece” de Fernando de Fuentes y en el lapso de diez años da sus primeros pasos como asistente de dirección. Los problemas de desigualdad de género se manifestaron pues su trabajo no era del todo reconocido, y su inquietud por dirigir sus propias películas se dificultaron entre estas desigualdades y la facilidad para conseguir los recursos económicos. Terminó financiando sus propios proyectos y logró dirigir sus primeras películas a fines de los cuarentas, con el estreno de Lola Casanova en 1948, primera película dirigida por una mujer
, en 1949 estrenaba su película La negra Angustias y en 1951 Trotacalles, donde se presentaron conflictos sindicales que la retiraron por un buen tiempo del cine.Uno de sus grandes proyectos que no dejaron de estar entre la lista de obstáculos a su carrera, fue el proyecto que trabajó junto a su hermano Eduardo Landeta, la dirección de la película Tribunal de Menores, proyecto sobre el cual la convencieron de vender el guion y los financiadores se lo otorgaron a otro cineasta que realizó la película “El camino de la vida”, película que se hizo merecedora al Premio Ariel de 1957 y fue merecedora al premio del mejor Argumento en los premios Ariel, así como la Mención de Honor en el Festival de Berlín. Matilde Landeta, como se le conoce en el medio, al asumir el apellido de su madre al igual que su hermano, demandó a la financiadora, pues además decidieron eliminar su nombre de los créditos del guion, demanda que prosperó y logró se conservaran su nombre y el de su hermano como los realizadores del guion de la premiada película que fue dirigida por Alfonso Corona Blake, una película donde Matilde Landeta retrata la vida de los niños marginados en Ciudad de México a través de tres delincuentes de un centro tutelar de menores. Uno de ellos mató a su padrastro para proteger a su madre, otro dejó ciego a su tutor para defenderse de sus abusos, y un tercero se ve obligado a robar para poder comer.
Temas que serían comunes en los guiones y películas de Matilde Landeta, donde coloca como protagonistas a las mujeres y grupos desfavorecidos sosteniendo la mirada femenina en el relato. Lo que definía como el cine de la mujer, aspirando a crear ese otro cine, creando un estilo narrativo donde las mujeres dejaban de ser figuras inmóviles.
Tras los conflictos en que se vio envuelta, fue excluida del cine mexicano, incursiona en la realización de alrededor de 110 cortometrajes en Estados Unidos. Impartió clases en la primera escuela de cine en México en el Instituto Cinematográfico y llegó a presidir la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas. Regresó al set de filmación, después de cuarenta años de haber sido excluida, dirigiendo en 1992 Nocturno a Rosario.
Su obra fílmica es marcada por la defensa de la libertad y la capacidad de las mujeres a decidir sus acciones y sus vidas. Murió el 26 de enero de 1999 en la Ciudad de México.
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