abril 29, 2026

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San Luis Potosí, el tercer estado con más delitos ambientales

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Las autoridades han sido omisas y acumulan una serie de escándalos en la materia

Por El Saxofón

En el estado de San Luis Potosí se está consumando un desastre en el tema ambiental. El declive que se atisbaba desde hace años en modo estructural finalmente reventó este mes desde varios flancos por omisiones de todos los niveles de gobierno.

La decadencia quedó patente ayer con un nuevo episodio: la Sierra de Álvarez perdió su condición de Área Nacional Protegida tras fallo de un tribunal federal.

La organización Cambio de Ruta informó que el Tribunal optó por sobreseer “el juicio por una supuesta falta de interés legítimo de los quejosos” e indicó que debido a ello las compañías mineras y empresas irregulares podría hacer lo que les venga en gana, aunque esto sea en detrimento del ecosistema potosino. Además, acusaron a las autoridades ambientales de tener desinterés “de las autoridades ambientales de aplicar un plan de manejo que debió emitirse desde 1981”.

Cambio de Ruta lamentó que no se estableciera un programa hidrológico que “hubiera permitido regular todas las actividades que se hacen en la Sierra de Álvarez, conservar la flora y fauna, preservar la reserva forestal que sirve de pulmón para San Luis Potosí y la recarga hidrológica, así como conservar el lugar de esparcimiento familiar que tanto disfrutando”.

El panorama deja cada vez más señaladas a las autoridades que hasta el momento no han dado una respuesta firme ante lo que es ya un acumulado de tropiezos.

SLP, TOP 3 EN DELITOS AMBIENTALES

Los delitos ambientales repuntaron en San Luis Potosí en enero pasado. Al inicio del año la entidad registró 18 denuncias por este tipo de delitos, ubicándose en el tercer lugar a nivel nacional, solo por debajo de la Ciudad de México, que acumuló 43 denuncias y el Estado de México con 36.

De las carpetas de investigación abiertas por delitos contra el ambiente en San Luis Potosí, 11 fueron por denuncias interpuestas en la capital del estado, 3 en Soledad de Graciano Sánchez, 2 en Ciudad Valles, una en Rioverde y una más en Villa de Reyes.

A nivel nacional, se denunciaron 119 casos de delitos Contra el ambiente. Otros estados que reportaron delitos contra el ambiente son Baja California (5) Chihuahua (3), Michoacán (3), Chiapas (2) Puebla (2) Quintana Roo (2), Aguascalientes (1) Guanajuato (1), Hidalgo (1), Jalisco 1 y Veracruz (1)

Los estados que no reportaron este tipo de delitos en enero pasado son Baja California Sur, Campeche, Coahuila, Colima, Durango, Guerrero, Morelos, Nayarit, Nuevo León, Oaxaca, Querétaro, Sinaloa, Sonora, Tabasco, Tamaulipas, Tlaxcala, Yucatán y Zacatecas.

En 2018 se denunciaron un total de 45 delitos contra el ambiente en San Luis Potosí, lo cual quiere decir que tan solo en el primer mes de 2019, ya se denunciaron una cantidad equivalente al 40 por ciento del total de delitos registrados el año pasado.

Aunado a ello, si se toma en cuenta que en enero de 2018 solo se presentó una querella por este tipo de delitos, en comparación, en enero de 2019 se registró un repunte de bastante considerable.

 

Tiradero clandestino de Draexlmaier

CONTAMINACIÓN EN VARIAS RUTAS

Algunos delitos contra el ambiente son de sobra conocidos en San Luis Potosí. En días pasados se denunció a la opinión pública, por enésima ocasión, la contaminación que genera en el Río Huichihuayan la descarga de aguas residuales provenientes de una fábrica de jugos.

Por otro lado, la Sierra de Álvarez se vio inmerso en la explotación de la empresa Cal Química de México, pese al rechazo de los pobladores, quienes sostienen que el trabajo de la compañía deteriora el ambiente.

Sobre este tema, los ciudadanos denunciantes acusan la falta de acciones por parte de las autoridades ambientales, en este caso la Secretaría de Ecología y Gestión Ambiental, cuya titular Yvett Salazar Torres ha sido señalada en numerosas ocasiones por omisión en distintos casos de afectaciones al ambiente por parte de empresas.

Sin embargo, la ex diputada local del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) se mantiene en el cargo.

 

Río Huichihuayan

AGUAS TURBIAS

En días pasados, el diputado presidente de la Comisión del Agua del Congreso del Estado, Mario Lárraga Delgado señaló que los ríos de la huasteca potosina enfrentan severos problemas de contaminación, por lo que es necesario que las autoridades de los tres órdenes de gobierno, realicen una verificación continua y apliquen las sanciones correspondientes a los responsables de la contaminación de estos afluentes.

Consideró que en lo que corresponde a la legislación local, sería necesario analizar la necesidad de endurecer las sanciones

para aquellas empresas que generen contaminación a los ríos de la entidad.

El diputado se refirió concretamente al caso de la juguera que por años ha vertido sus residuos al cauce del Río Huichihuayan, y subrayó la “poca atención” que las autoridades en materia de ecología han puesto a las denuncias ciudadanas por este caso de contaminación.

“La contaminación de los ríos en la zona Huasteca es muy grave, desgraciadamente se ha puesto muy poca atención a los reclamos de los ciudadanos, existe actualmente una fábrica de jugo de naranja que contamina seriamente el río de Huichihuayan”, dijo el legislador.

Además, señaló que en los ríos de Ciudad Valles y El Naranjo, también existe contaminación de parte de los ingenios azucareros, y aseveró que hay denuncias de que vierten sus desechos al río Gallinas.

“Realmente tenemos pocos ríos de agua pura, porque la mayoría están contaminados”, sentenció.

Lárraga Delgado, recordó que hace algunos años, se aplicó mano dura de parte de la administración municipal de Tanlajás, y así se logró frenar la contaminación del río Coy que era el sitio en donde los ingenios azucareros arrojaban sus desechos.

Yvett Salazar Torres

UNA LEY QUE SE IGNORA

El Código Penal Federal, en su Título Vigésimo Quinto, establece los Delitos Contra el Ambiente y la Gestión Ambiental.

En su artículo 414, señala como delito, entre otras acciones, la descarga de sustancias que “cause un daño a los recursos naturales, a la flora, a la fauna, a los ecosistemas, a la calidad del agua, al suelo, al subsuelo o al ambiente”.

En su artículo 416 precisa que “Se impondrá pena de uno a nueve años de prisión y de trescientos a tres mil días multa, al que ilícitamente descargue, deposite, o infiltre, lo autorice u ordene, aguas residuales, líquidos químicos o bioquímicos, desechos o contaminantes en los suelos, subsuelos, aguas marinas, ríos, cuencas, vasos o demás depósitos o corrientes de agua de competencia federal, que cause un riesgo de daño o dañe a los recursos naturales, a la flora, a la fauna, a la calidad del agua, a los ecosistemas o al ambiente.

Añade que “Cuando se trate de aguas que se encuentren depositadas, fluyan en o hacia una área natural protegida, la prisión se elevará hasta tres años más y la pena económica hasta mil días multa”.

Cabe señalar que en enero pasado, en San Luis Potosí se registraron el 15 por ciento de los delitos contra el ambiente denunciados en todo el país.

 

Tiradero clandestino de deshechos de Draexlmaier

EL DRAEXLGATE Y LA COMPLICIDAD DE LA SEGAM

El punto más escandaloso de la negligencia ambiental quedó al descubierto por una investigación de La Orquesta en la que se demostró que solo el 3.33 por ciento de las 2 mil toneladas de desechos industriales que generó la planta Draexlmaier ubicada en San Luis Potosí, entre septiembre del 2017 y septiembre de 2018, fueron depositados en tiraderos autorizados, del resto se desconoce su disposición, aunque, como se probará en el presente reportaje, se encontraron toneladas de su “scrap” en tiraderos clandestinos, el mercado negro y, según ambientalistas, también podrían estar siendo usados como combustible de los hornos de ladrilleras altamente contaminantes que se ubican en la periferia de la ciudad.

Pese al revuelo que la noticia causó entre la población, las autoridades optaron por un perfil bajo para atender el asunto, además de minimizar la responsabilidad de la empresa alemana en los hechos. En las declaraciones hubo contradicciones y, sobre todo, un desdén sostenido.  

 

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Ciudad

La radiografía moral de una ciudad a través de sus esquinas. Primera Parte

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Reportaje histórico, político y urbano de la nomenclatura potosina

«No nos une el amor sino el espanto;

será por eso que la quiero tanto.»

Jorge Luis Borges, «Buenos Aires», en El otro, el mismo (1964)

Por: Jorge Saldaña.

Caminar por San Luis Potosí es, sin que uno se dé mucha cuenta, un acto de paciencia historiográfica. Uno cree que va a comprar el pan, pero en realidad atraviesa cuatro siglos, tres regímenes, una revolución y una pulquería desaparecida. La esquina —esa institución tan mexicana— se vuelve aquí un libro abierto al que le faltan páginas, le sobran portadas y sostiene memorias cono nombres hechas de azulejo, metal o placa, que de no nombrarse ahí, nadie más las nombraría y menos las recordarían.

Lo cuento como periodista urbano, también como ciudadano y no como acusador. Esto no es una denuncia: es una caminata. Una caminata larga, tropezada y deliciosa por un casco antiguo donde una sola vía recta puede llamarse «Mariano Arista» en una placa, «ARISTA» en la siguiente y, dos cuadras más allá, «GRAL. M. ARISTA», todo en distintos materiales, todo igual de oficial, todo igual de imposible. Un solo general, tres nombres; un solo cabildo pero ningún acuerdo.

El estudio del licenciado Constantino Méndez sobre las inconsistencias actuales de la nomenclatura y el «Diccionario histórico de las calles de San Luis Potosí» de don Arcadio Castro Escalante —en su libro «Por las viejas calles de aquel San Luis»— dejaron consignado lo que aquí se cuenta con prosa de domingo: que la nomenclatura de esta ciudad es un palimpsesto -esos manuscritos en pergamino que conservan huellas de una escritura anterior-  al igual que nuestro centro, en cada placa hay un héroe encima de un pordiosero, un revolucionario encima de un cura, una avenida encima de una zanja. Y que la abuela, terca, sigue diciendo «La Corriente» cuando el plano oficial dice «Reforma» desde hace ya un siglo.

El verso de Borges con que se abre este reportaje no es decorativo. Es la llave. Porque si hay una manera de querer a las ciudades, esa manera es contradictoria: las queremos por lo que nos avergüenza de ellas. Las queremos por su desorden, por su terquedad, por su modo de no obedecer. San Luis Potosí entra en esa categoría con orgullo. Es una ciudad que se ama, en parte, por su incapacidad para ponerse de acuerdo consigo misma.

De los apodos a los apellidos

En 1828, recién consumada la Independencia, el Ayuntamiento potosino se topó con un problema simpático y propio de la época: necesitaba bautizar oficialmente sus calles, pero no tenía a quién honrar. A los españoles ya no se les quería —era demasiado pronto—, y los héroes nacionales todavía no alcanzaban para tantas esquinas. La solución fue salomónica y muy mexicana: dejar los apodos populares y ponerle apellido de vecino distinguido a lo que faltara.

Así se inauguró, sin saberlo, la primera ley no escrita de la nomenclatura potosina: la calle no se nombra, la calle se hereda. Hereda al insurgente cuando llega la Independencia, hereda al liberal cuando llega la Reforma, hereda al revolucionario cuando llega 1914 —el año bisagra, el del gran rebautizo— y hereda al fraccionador cuando llega el siglo XXI con sus colonias bautizadas con nombres de árboles que aquí no crecen.

Antes de 1828, sin embargo, las calles ya tenían nombre: solo que el nombre lo ponía el barrio, no el cabildo. La calle de la Cruz se llamaba así porque había una gran cruz divisoria entre la ciudad y la villa de San Miguelito. La de las Bóvedas porque allí se levantaron las primeras casas con techo abovedado. La del Arenal porque las lluvias de La Merced llenaban de arena la cuadra. La de los Burros porque los arrieros amarraban sus bestias antes de bajar a la Plaza de Armas. La de la Tamalera porque ahí vivía una mujer cuyos tamales eran de gran demanda.

Estos nombres, hoy reemplazados por placas con apellidos solemnes, eran en realidad un primer sistema completo y eficaz. Funcionaba etnográficamente: nombraba lo que estaba, no lo que se quería honrar. Era una nomenclatura sin proyecto político, asentada en la observación cotidiana. Por eso, cuando el cabildo intentó imponer apellidos en 1828, lo hizo sobre un sustrato vivo que ofreció resistencia silenciosa. La gente siguió diciendo «La Tamalera» mientras la placa decía «Julián de los Reyes».

La cuadra como unidad onomástica

Hasta bien entrado el siglo XIX, una vía recta no tenía un nombre: tenía tantos nombres como cuadras. La calle Iturbide, por ejemplo, en 1864 se desplegaba en ocho identidades distintas: «Ciprés», «Palaus», «Chino o Clima», «Filantropía», «Guayabo», «Mora», «Cocheros» y «Chica». La calle Vallejo se dividía en cinco: «Remedios», «Las Recogidas», «Plaza de Las Recogidas», «Lucero» y «San Miguelito». Manuel José Othón —el poeta— caminaba de niño por una vía que cambiaba cinco veces de nombre.

La avenida Carranza es el caso emblemático. En 1864 era cinco calles distintas en una sola línea: «La Cárcel» las dos primeras cuadras, «Maltos» las dos siguientes, «El Elefante» la quinta, y todo el resto «Real de Tequisquiapan». Cinco nombres, una traza. Hoy es una sola Carranza —liberal, rectísima, peatonal en su tramo histórico— pero quien camine por ahí está caminando, sin saberlo, sobre el rastro de un elefante, una cárcel y un señor de apellido Maltos del que no quedó memoria.

«Una descripción de Zaira como es hoy debería contener todo el pasado de Zaira. Pero la ciudad no dice su pasado, lo contiene como las líneas de una mano, escrito en los ángulos de las calles, en las rejas de las ventanas, en los pasamanos de las escaleras […], surcado a su vez cada segmento por raspaduras, muescas, incisiones, cañonazos.»

Italo Calvino, Las ciudades invisibles (1972)

Calvino no escribió sobre San Luis Potosí, pero pudo haberlo hecho. Su descripción de Zaira describe con exactitud lo que cualquier potosino ve al levantar la cabeza en una esquina del primer cuadro: la ciudad no cuenta su pasado, lo contiene. Lo carga en cada placa que no se quitó, en cada rótulo que se dejó conviviendo con el nuevo, en cada rincón donde el catastro y la abuela difieren y nadie se atreve a darle la razón a uno solo de los dos.

Esta lógica de los muchos nombres por cuadra tenía sentido en una ciudad pequeña. Cada tramo coincidía con un edificio característico, una anécdota memorable, un vecino famoso. Cuando la población creció y la administración pública se profesionalizó, ese sistema se volvió insostenible. Una calle con siete nombres no se puede catastrar, no se puede cobrar predial, no se puede patrullar. La unificación llegaría —y llegaría con una ideología.

Las cuatro fechas bisagra

La nomenclatura de San Luis Potosí no cambió de una vez. Cambió en oleadas, y cada oleada lleva la firma del régimen que la promovió. Cuatro son las fechas que conviene memorizar:

  1. 1828: primera nomenclatura oficial. Es la ola del cabildo independiente. Domina la mezcla de apellidos distinguidos y nombres triviales, por escasez de héroes.
  2. 1860–1870: primera ola liberal. Tras las Leyes de Reforma, aparecen Galeana, Morelos, Hidalgo, Allende sustituyendo nombres conventuales y virreinales. Es el primer barrido ideológico.
  3. 1914: el gran rebautizo revolucionario. La nomenclatura moderna —Carranza, Obregón, Madero, Zapata, 5 de Mayo— se impone sobre los antiguos nombres por cuadra. Es el momento más drástico: lo que había tardado tres siglos en sedimentar se sobrescribió en pocos años.
  4. 1930: ola posrevolucionaria. Aparecen nombres de gobernadores y políticos locales (Julián Carrillo, Francisco Alcalde, Ildefonso Díaz de León). La memoria estatal entra a competir con la memoria nacional.

Si uno camina hoy el centro y lee placa por placa, está leyendo —en estricto rigor— la geología política de la ciudad. La capa más profunda es colonial: convento, virgen, cruz. La siguiente, decimonónica: apellido distinguido, anécdota local. Encima, la liberal: insurgente. Encima, la revolucionaria: jefe armado. Encima, la postrevolucionaria: gobernador. Y en los fraccionamientos nuevos, la capa contemporánea: árbol exótico, flores, montañas y cordilleras. Cinco capas, una ciudad.

La memoria popular como capa subterránea

Hay una capa más, sin embargo, que ningún régimen logró borrar: la oral. Las placas también hablan de lo que el poder quiso olvidar. La calle de Las Manitas —hoy un tramo de Abasolo— se llamó así porque ahí enterraron las manos de un homicida. La de Las Cruces —hoy un tramo de Universidad— porque dos hombres se mataron mutuamente y se les puso cruces en el sitio. Estos nombres no entraron a la oficialidad porque la oficialidad prefiere héroes; pero la oralidad los recuerda. La calle, otra vez, no se borra: se tapa.

Y hay nombres populares que sí lograron permanecer, contra todo pronóstico. La calle Juan del Jarro lleva el nombre de Juan de Azios Ramírez, un pordiosero potosino del siglo XIX, vestido de harapos y con un jarro al hombro para pedir agua y comida. Se le atribuían dotes adivinatorias; la gente lo consultaba sobre fechas de muerte y matrimonios futuros, y atinaba lo suficiente para volverse leyenda. Cuando murió, le pusieron calle. Es uno de los pocos sitios en México donde un mendigo tiene placa oficial. Cosa rara, cosa potosina, cosa hermosa.

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Ciudad

Galindo ve “mano negra” en conflicto por predio de Puerta de Piedra

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El Ayuntamiento propuso habilitar un terreno contiguo como parque urbano, con obras incluidas, pero no hubo respuesta del grupo inconforme

Por: Redacción

Enrique Galindo Ceballos, alcalde de San Luis Potosí, aseguró que existen “manos negras” detrás del conflicto por el predio municipal en el fraccionamiento Puerta de Piedra, luego de que un grupo de vecinos promoviera un amparo para frenar su subasta.

El edil sostuvo que la oposición al proyecto dejó de tener lógica tras haber ofrecido alternativas formales a los inconformes, incluyendo la habilitación de otro terreno contiguo como parque urbano.

“No sé de quién, pero hay dos manos negras. Yo no me la creo. Si te ofrecen otro terreno, con iluminación, cercado y árboles, y no hay respuesta, entonces esto ya salió de la razón lógica”, declaró.

Galindo afirmó que el Ayuntamiento mantuvo diálogo con el grupo y respondió por escrito a sus peticiones, pero acusó que, en lugar de continuar con las negociaciones, optaron por judicializar el caso.

Además, rechazó que el proceso de subasta haya sido suspendido en su totalida

d, como han señalado integrantes del colectivo, al insistir en que el tema se encuentra en litigio y que el Cabildo aprobó la desincorporación de los predios conforme a la ley.

“No se hubiera subastado si no tuviera las condiciones legales. Fue aprobado por unanimidad”, sostuvo.

En contraste, el Colectivo Bosque Urbano Puerta de Piedra ha defendido el amparo interpuesto el pasado 13 de marzo, el cual fue admitido el 10 de abril por un juez, quien ordenó la suspensión del proceso de subasta de al menos 18 predios mientras se analiza el caso.

La audiencia constitucional del caso está programada para el próximo 8 de mayo, fecha en la que se definirá si el proceso de subasta puede continuar o si se confirma la protección legal de los predios.

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Destacadas

Afirma SSPC que la violencia se incrementa con el calor

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El secretario Juan Antonio Villa reveló que con la temperatura la gente se vuelve más irritable, además de que aumenta el consumo de alcohol

Por: Redacción

Juan Antonio Villa Gutiérrez, titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), señaló que han encontrado una correlación entre el incremento de actos de violencia y el aumento en las temperaturas.

Explicó que el calor genera que mucha gente se vuelva más irritable, por lo que en lugares muy cerrados o en casas pequeñas donde se exponencía la sensación térmica, crecen los incidentes de violencia, como puede ser la familiar.

Asimismo, en esta temporada se incrementa el consumo de bebidas alcohólicas, por lo que las personas tienden a embriagarse más, y “se ponen violentos” contra las personas a su alrededor.

Añadió que ante esta situación, han reforzado la seguridad para prevenir estos delitos, instruyendo al Agrupamiento Especial para Atención de Violencia de Género a tratar de manera inmediata los reportes.

Comentó que en la última semana atendieron 14 denuncias de este tema, de las cuales, cuatro resultaron procedentes, con los involucrados siendo puestos a disposición de la Fiscalía General del Estado. 

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