mayo 16, 2022

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Premios para el cine y sus creativos | Columna de Jorge Ramírez Pardo

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Premios para el cine y sus creativos

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La elaboración de este escrito sucede unas horas antes del evento sobre-representado de entrega de los trofeos Óscar en su edición de este año. Trofeos de auto-premiación del cine producido en Hollywood o en coproducción con otros países.

Alfonso Cuarón, ganó varias estatuillas Óscar el año pasado por la película Roma porque, durante su periplo de 6 años para realizar el film, pudo contar con algún financiamiento estadounidense. Es consabido, ya tenía varias películas con presencia internacional: Princesita, 1995; Grandes esperanzas, 1998; Harry Potter y el prisionero de Azkaban,2004; Gravity,2013. Sin demeritar su ópera prima Sólo con tu pareja,1991; ni Y tu mamá también,2001; ambas con reconocimiento en Europa.

Hay otras premiaciones fílmicas internacionales, con mayor valor certificador que los Óscar, en la medida que no premian a la cinematografía de un país y sus aliados, sino a lo mejor de todo el mundo en su momento. De entre las más consolidadas son, el Festival de Cannes, Francia, que no se desarrolla en un día, sino en una semana, y es precedido por meses de selección de materiales en varias categorías para exhibir un promedio de 500 películas en diversas salas y poner en concurso a 20 procedentes de distintos confines. Obtener el trofeo la Palma de Oro a mejor película es uno de los mayores reconocimientos/certificadores en el mapa mundial. Trofeo que, por cierto, obtuvo este año el film surcoreano Parásitos (Gisaengchung) de Bong Joon-ho. Trofeo adquirido también por los filmes mexicanos María Candelaria (1946) de Emilio Fernández y para Viridiana (1960) de Luis Buñuel.

De similar magnitud en Cannes es el premio a mejor dirección y lo han adquirido para México: Luis Buñuel (Los olvidados, 1951), Alejandro González Iñárritu (Babel, 2006), Carlos Reygadas (Post tenebrax lux, 2012) y Amat Escalante (Heli, 2013)

Con la categoría de ese festival y cómo certificadores del mejor cine realizado en el mundo (la mayoría del cual no llega a las pantallas comerciales mexicanas a causa del predominio de películas hollywoodenses) están los siguientes festivales:

  • Mostra de Venecia, otogó de su galardón León de oro, a Guillermo del Toro (La forma del agua, 2017) y a Alfonso Cuarón (Roma 2018)
  • Berlinale y Hoverhausen, en Alemania
  • San Sebastián, País Vasco, y Huelva, en España
  • Biarritz, Francia
  • Moscú
  • Londres
  • La Habana
  • Toronto
  • Guadalajara, Morelia, Guanajuato y FIC/UNAM, en México

Hay otros festivales de menor peso internacional, pero de importancia significativa regional o nacional en sus sitios de origen. Alemania, por ejemplo, para alentar la producción nacional y su exhibición tiene 300 festivales de cine al año.

México tiene otros festivales de gran peso en sus foros, como el Riviera Maya en la península de Yucatán, Los Cabos en Baja California, y el de Durango, territorio donde, además, desde los mejores momentos del Western norteamericano habilitó 3 “pueblos del oeste” para rodaje, uno de ellos en plena actividad y con espectáculos para el turismo; además de un impulso público/privado continuo para filmaciones locales y foráneos.

POTENCIAL FÍLMICO LOCAL Y UNA NO CINETECA

De 20 años a la fecha hay la capital potosina:

  • Crecimiento exponencial de jóvenes empeñados en hacer cine digital (con video).
  • En el pasado mediato, ingresaba cada 10 años un potosino a una escuela nacional de cine. En la actualidad el promedio es de 2 por año.
  • Copiosa oferta –multitonal y desarticulada- de talleres para producción fílmica. Por cierto, con un notable descuido a la parte teórico/conceptual, historia y revisión de filmes.
  • Gran sala (antiguo Cine Alameda) –casi siempre vacía o con público mínimo-, y áreas colaterales (oficinas, vestíbulo, galerías, sala Lupe Vélez) en habitual sub utilización. Le denominan Cineteca, y no lo es en la medida que no cuenta con acervo propio, no realiza investigación ni rescata materiales fílmicos, informativos o propagandísticos del hecho cinematográfico. Una colección recibida en donación (10 mil carteles de cine mexicano), la tuvo que ceder al Colegio de San Luis dónde se conserva en condiciones adecuadas, digitaliza e, incluso, se tiene un programa conjunto de investigación, con la Universidad de Arizona, sobre preservación de materiales e historial cinematográfico.
  • Hay en la NO Cineteca Alameda, programadores y promotores bien intencionados y laboriosos, pero no un eje rector ni una línea de trabajo que aglutine un cúmulo de iniciativas aisladas, como, Talleres de capacitación, ejercicio de cineclub, festivales de cine.

ANHELOS REALIZABLES

Hay varias urgencias a resolver

  • La creación –añoso anhelo, sniff- de una Oficina de cine (film commission o film office) que genere catálogos de talentos humanos y escenarios potosinos disponibles para rodajes fílmicos. Que su responsable o responsables acudan con regularidad a ejercicios de oferta/demanda para rodajes fílmicos con criterios no sólo turísticos –como ocasionalmente se ha hecho-, sino de producción, con beneficios colaterales para talleres de capacitación empírica y la cultura fílmica.
  • Formación de un Consejo cinematográfico que promueva, aliente, articule y apoye:
    • Festivales locales de cine ya existentes
    • Realice, a partir de la experiencia acumulada, un festival anual con dimensiones y soportes similares a los de Guadalajara y Morelia.

ESTOS SON ALGUNOS TALENTOS HUMANOS LOCALES EN EL EMPEÑO FÍLMICO

  • HISTORIADORES/RESTAURADORES
    • David Vázquez, Luis Coronado, Alfredo Rodríguez
  • GUIONISTAS Y ANALISTAS:
    • Carlos Ávalos Rosado (diseñador de una especialidad de cine)
    • Óscar Montero, Óscar Gamboa, David Ortiz Celestino, Rubén Gaitán, Antonio Loria (académicos)
    • Luis Carlos (guionista de Belzebuth)
    • Amado Nieto Caraveo (psiquiatra)
  • REALIZADORES Y FILMES CORTOS
    • Antonio Meave (Pingas blues, 1990; La Lonja, 1995), Ramón Chávez (De como Guadalupe bajó a La Montaña, 2004); Omar Flores (El Zafiro eterno, 2012), Joaquín O. Lostaunau (Realidades de humo, 2012), Carlos Matienzo (Escondidas, 2019), realizadores de cortos.
    • Juan Manuel Delgado, Gonzalo Patiño, Alejandro Olavide, Ifigenia Muluk, Olivia Portillo, Juan José Gámez, son documentalistas versátiles.
  • REALIZADORES DE FILMES LARGOS
    • Manuel Gameros produjo Cinco de mayo (2001)
    • Omar Flores filmó Peyote (2013) en Real de Catorce
    • Jean Marc Rousseau, Casa Caracol (2017) en Xilitla.
    • Carlos Mendoza, director de la productora documental Canal 6 de julio, ha realizados algunos de los mejores registros del acontecer político local mediato
  • FOTÓGRAFOS
    • Bernardo González Burgos
    • Pablo Melgoza
  • OTRAS DISCIPLINAS. El rodaje fílmico requiere, además, elenco actoral, músicos, escenógrafos, productores, servicios alimentarios, de hospedaje y transporte. Para todo hay personas con experiencia en la localidad y su contratación abarata costos a un rodaje foráneo.

El sentido común indica que realizadores de esa talla, otros destacados en etapa de formación, como Sebastián Rodríguez (UNAM), David Aguilar (U de G) y Juanjo Domínguez (UASLP), y directivos de los actuales festivales de cine en la capital, puedan conformar un frente común –Consejo cinematográfico, con sede física en las instalaciones del Cine Alameda- para el desarrollo e impulso a la cultura fílmica y el desarrollo cinematográfico. Con la unidad de esfuerzos puede haber más y mejores logros en esa línea.

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Sur Carolina: historias de migración desde SLP

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La Orquesta conversó Octavio Guerrero, ganador del premio Federico García Lorca, que este viernes presenta su libro en casa

Por: Soledad Alatorre

Hace unos días empezó la Feria del Libro de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, en la cual hay actividades culturales, presentaciones de libros y otras actividades. Este 18 de marzo, será presentado el libro Sur Carolina, escrito por Octavio Guerrero Torres, quien conversó con La Orquesta acerca de su trayectoria en las letras.

Octavio dijo que su primer libro consta de ocho cuentos con un léxico que oscila entre español y el inglés, en el que aborda temáticas vinculadas con la migración y los oficios de quienes buscan una mejor vida en Estados Unidos.

Guerrero contó que empezó a escribir el libro un verano que estaba en Estados Unidos, a raíz de cosas que vivía y veía, “un domingo me desperté muy temprano y desde antes tenía la idea de escribir un cuento, ese día salió el primero, brotaron y cuando regresé a la Facultad de Humanidades después de las vacaciones escribí los demás con ayuda de maestros y compañeros. Luego me fui de intercambio a España con el esbozo del libro y una amiga me pasó la convocatoria del premio Federico García Lorca de la Universidad de Granada, lo gané y así pude publicarlo”.

Octavio Guerrero también explicó cómo fue su acercamiento a la literatura: “en segundo semestre de preparatoria tuve a David Ortiz Celestino como profeso, nos encargó leer a Carlos Velázquez con el texto “La marrana negra de la literatura rosa”; además, mis dos compañeras Mariana y Sarahí siempre estaban leyendo y me prestaron un libro de Nicholas Sparks, así empecé en la literatura y mi primer relato lo escribí a los 17 años

”.

El autor estudió en la Facultad de Economía de la UASLP durante dos años, pero finalmente migró a la Facultad de Humanidades y encontró Lengua y Literatura Hispanoamericanas: “no tenía idea de que se trataba, solo quería seguir leyendo y que de eso se tratara mi educación”.

Sobre la presentación que tendrá este viernes en la Feria del Libro apuntó: “estoy agradecido con la oportunidad de presentar el libro, era algo con lo que soñaba, algún día poder sacarlo adelante y quería hablar de migración desde otro sitio y dejar mi marca”.

Finalmente, el escritor invitó a todas las personas interesadas en conocer su libro a asistir a la presentación y contactarlo por redes sociales para compartirles el texto de forma digital.

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El modelo suicida | Un texto de Eduardo L. Marceleño

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Pintura: Failed Self Portrait of a Suicide Painting de Zach Beiswenger
Pintura: Failed Self Portrait of a Suicide Painting de Zach Beiswenger
El dolor me sangraba el pensamiento,
y en los labios tenía,
como una rosa negra, mi lamento.
Gorostiza

La fotografía está barrida, pero se alcanza a ver el delgado brazo de Génesis, su cabello que vuela en una especie de abanico por el repentino giro de su cabeza, y el pequeño bolso de macramé que llevaba puesto esa noche. Su esbelta figura dispuesta a entrar en una puerta abierta. 

Toda la tristeza del mundo, los trenes que recorren ciudades con cientos de pasajeros dentro, y más pasajeros que esperan en las estaciones que quedarán atrás para siempre. Los vivos y los muertos, el recuerdo que persiste con el tiempo.

Esa noche hablamos de suicidios, pero a ella le pareció la cosa más absurda. Cambió de tema por algo más amable, animaciones en 3D, me parece. Tuve que reprimir mi admiración por los suicidas, de quienes ya llevaba una buena lista escrita en las notas de mi celular. Aun así, y aunque no quise arruinarle la noche a Génesis, el suicidio me sigue pareciendo un tema bastante seductor. 

El 11 de febrero de 1931, a los 3o años de edad, Antonieta Rivas Mercado se suicidó en la Catedral de Notre Dame, en Paris, dándose un tiro con la pistola de su esposo, el pensador post revolucionario José Vasconcelos. La encontraron al extremo izquierdo de la catedral, su cuerpo yacía tirado al lado de una banca. Todo Paris se escandalizó. Luego hubo quien pidió una ceremonia especial para limpiar el templo de semejante “sacrilegio”. No importa en qué año decidas morirte, la profanación de elegir cavar tu propia tumba es la misma para todos los demás. 

Ekkaia, grupo de punk español del denominado subgénero del “crust”, surgido en los años 90, y quien anticipara los días tristes del futuro inmediato; violento en su ejecución, pero nostálgico en su escritura, dijo: “Llenamos falsamente el vacío de nuestra infelicidad”.

Puede que aquel grupo de españoles macarras tengan razón, y el suicidio de doña Antonieta esté plenamente justificado. Nadie que sea tan desdichado merece vivir si tiene una pistola a la mano. A veces las cosas son más simples de lo que parecen, aunque la gente te diga lo contrario, y a veces los deseos de algunas personas son más tristes que sus propias vidas. 

—Nada que perdonar, ya sabes lo mucho que me gusta verte. —Génesis destapó una lata de cerveza que antes había lavado meticulosamente y la sirvió en un tarro de cristal,

también extremadamente limpio, algo muy de ella, ya que no ha logrado quitarse el miedo a las bacterias invisibles, esas que no terminan de irse del todo ni para siempre. Si uno visita su casa, puede oler el Fabuloso lavanda casi todo el tiempo. 

Puede que sea incapaz de enfrentarme al mundo, pero eso no confirma una muerte prematura. A qué negar, en cambio, que en la soledad de mi cuarto fantaseo con darme un tiro en medio de la noche. Veo pistolas de plata colocadas como joyería que adorna  mis manos, y me parecen los objetos más preciosos que he visto nunca. Pero todo lo anterior se trata de una fantasía pueril, puesto que admiro, más no emulo, a esos sujetos que se quedaron solos con un arma entre las manos y con todas esas ideas de nunca jamás en la cabeza.

De ser posible, y antes de que la idea del suicidio madure al punto de la locura, me gustaría vivir en el desierto y tener una pistola. No hace falta disparar a nada, ni a un árbol ni a una botella. Solo yo y mi pistola en el desierto.

Por lo demás, y a falta de vivir solo en el desierto, a menudo me encierro en mi habitación durante días, me hace sentir seguro. Conecto de manera onírica con mis ídolos: Cassavetes, Hopper, Capote, Cohen, Houellebecq, o López Velarde. Parece que estoy dentro de un sueño. Frente a mí, una Epifanía impersonal e intransferible, el rescate de una manifestación primitiva como el lamento y el grito, la emoción y el deseo.

La borrosa fotografía de Génesis entrando en una puerta está clavada en el corcho de su estudio junto a varias facturas que habrá de pagar pronto.

Su mirada es de preocupación, la mía está perdida.

—¿Te encuentras bien?— Me dice.

—Sí.

—Te iba diciendo que el modelo 3D está increíble, si aprendo lo suficiente, en unos meses me ascienden, ¿puedes creerlo?

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#4 Tiempos

Diarios de bicicleta 1 | Columna de León García Lam

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VOLUTA

¿Dónde quedaron aquellos días cuando discutíamos si era buena idea o no hacer una ciclovía en Himno Nacional? Recuerdo que un opositor al entonces presidente municipal Xavier Nava Palacios la consideraba una pésima acción de gobierno y esa persona, un día me cuestionó: ¿quién la va a usar? Le respondí: Yo la usaría. En ese tiempo, aun no tenía bicicleta, pero ya estaba en ese delicioso proceso previo a la compra: visitando biclicleterías (¿así se le dice a un expendio de bicicletas?), preguntando a expertos, aprendiendo de los frenos, las suspensiones, los tipos de bicicletas, las cámaras, los pivotes, de la gran importancia del número de rodada en relación con el largo de las piernas del ciclista y enamorándome de una bici verde olivo de montaña.

[Quiero aprovechar este espacio para agradecer a los especialistas en bicicletas que me asesoraron: José Luis Cortés, Ángela y su pistage y la súper paracaidista]

Entonces, yo sí he considerado, desde ese entonces, que la ciclovía era una buena idea. Ocurre muchas veces, que lo malo no es la idea en sí, sino el cómo: separar el espacio de circulación ciclista con tubos de plástico naranja  fosforescente es mala idea y también ubicarla junto a la banqueta, no se diga gastar 15 mdp (según información de Canal 13 TV) para terminar instalando unos topes chafas que ya presentan signos graves de deterioro a menos de 3 años de colocados y no se diga eso que llamaron alguna vez “pintura”, entre otros detalles que no quiero profundizar, pero la idea en sí de la ciclovía es buena, la verdad que sí, a pesar de todos los problemas que conlleva: los baches, las alcantarillas, el poco respeto que tienen los conductores automotrices por los ciclistas y otros asuntos civiles que quiero comentar en esta relatoría de lo que ocurre a nivel del asiento ciclista y el pedal.

Lo a continuación, léase imaginando que aparecen letras, una a una, con ruido de máquina de escribir:

Día #83, 15 de febrero de 2022

Trayecto: Oriente a poniente (de Av. Juarez, donde da vuelta el camión, hacia el Parque de Morales, para quienes no se orientan)

Hora: 11.00 am

Contexto: Sí vengo de malas, porque hice una antesala inútil en la Secretaría General, en la Unidad Administrativa Municipal…

Crucé el primer semáforo y pedaleé tranquilo, en una velocidad media. Generalmente, no me siento en la bicicleta, sino que pedaleo de pie (me gusta la velocidad), pero esta vez venía pensando en los escritorios de la Unidad Administrativa… ¡siguen siendo los mismos de hace veintitantos años! y de pronto, un desponchador o vulcanizador me cierra el paso con un enorme gato hidráulico y nos observamos mutuamente y con su mirada me dice que el metro y medio de ciclovía es demasiado para una bici, que él tiene derecho a trabajar, que no le machuque las mangueras y me quedo pensando que no hay forma de solucionar el problema…

sigo adelante y, en eso, dos hombres van muy campantes caminando en la ciclovía frente al INE, no se dan cuenta de que apenas alcancé a quemar llanta antes de impactar con ellos y todavía pude acompañarlos unos pasos hasta que, por fin, escucharon mi tercer o cuarto: “con permiso por favor…”, eso sí: cuando se dieron cuenta se movieron muy apenados.

¿Por qué a algunas personas les da por caminar por la ciclovía? Misterio inmenso. A lo mejor les gusta el diseño del letrero que dice “Exclusivo Bicicletas”.

Una cuadra más adelante, le tengo que gritar “¡cuidado!” a la dependienta de una tienda de ropa que está por echar una cubeta de agua recién trapeada a la ciclovía, y afortunadamente grité a tiempo. Más adelante, me encuentro a un taxi que decidió recoger a su pasaje en la ciclovía ¿por qué no? Lo rodeo, aunque con ganas de tomarle una foto a su taxi y otra a él, gritándome ¿qué, qué?

No canto victoria de llegar sano y salvo a mi destino, estimado y querido publico cultísimo de La Orquesta, porque justo al pasar por conocida carnicería un charco de agua con sangre y cochambre me salpicó las nalgas. Después, leo en las noticias de su periódico La Orquesta que el munícipe propone consultarnos erradicar el legado de Xavier Nava Palacios, o lo que es lo mismo, deshacer la única cosa buena que se hizo en la administración pasada.

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