#4 Tiempos
Militares, militares y más militares | Columna de Víctor Meade C.
SIGAMOS DERECHO
“Los tres grandes enemigos del pueblo mexicano son el militarismo, el clericalismo y el capitalismo. Nosotros podemos acabar con el capitalismo y el clericalismo, pero después ¿quién acabará con nosotros? La patria necesita liberarse de sus libertadores”.
—Álvaro Obregón
A inicios de la década de los 70 —en el contexto de los movimientos pacifistas, de liberación y de lucha por los derechos civiles— Richard Nixon le declaró la guerra las drogas y, después con Ronald Reagan, comenzaron las presiones al gobierno mexicano para ponerle un alto a los cárteles y traficantes de estupefacientes. A partir de ahí, Carlos Salinas (1988-1994) trazó su estrategia de seguridad con una utilización progresiva de las Fuerzas Armadas en las tareas de combate al crimen organizado. Si bien el artículo 129 de la Constitución indica expresamente que “en tiempos de paz, ninguna autoridad militar puede ejercer más funciones que las que tengan exacta conexión con la disciplina militar”, la Suprema Corte de Justicia emitió una tesis jurisprudencial (38/2000) en 1996 en donde establece que sí es constitucional que las Fuerzas Armadas actúen en auxilio de las autoridades civiles aún en tiempos de paz.
A la luz de esta interpretación de la Corte, los presidentes Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto se han servido de las Fuerzas Armadas para coadyuvar con los mandos civiles en las tareas de seguridad pública. Notoriamente, el caso de Calderón fue desastroso; a raíz de los gravísimos abusos de poder de los militares y de los asesinatos y desapariciones cometidos a inocentes, la Corte Interamericana de Derechos Humanos resolvió (caso Alvarado Espinoza y otros vs. México) que el uso de Fuerzas Armadas en tareas de seguridad debe ser extraordinario (con toda intervención justificada), subordinado y complementario (sin extensión en sus facultades), regulado (mediante mecanismos de excepcionalidad y proporcionalidad) y fiscalizado (por órganos civiles competentes e independientes).
Afortunadamente la Ley de Seguridad Interior que propuso Peña Nieto fue declarada como inconstitucional por la Corte. Sin embargo, algunas de las voces que más se opusieron a esta ley militarista fueron, precisamente, las voces de quienes hoy encabezan el Ejecutivo y tienen mayoría en el Legislativo. Durante su campaña, López Obrador aseguró que en seis meses los militares iban a estar de regreso en los cuarteles. Hoy, muy lejos de su promesa, las Fuerzas Armadas construyen y administran aeropuertos, trenes y puertos, distribuyen libros de la SEP, se encargarán de la aplicación de la vacuna del coronavirus y constituyen más del 70% de los activos de la Guardia Nacional, presentada en un inicio como un órgano civil.
Tanto las administraciones anteriores como la actual, encabezada por López Obrador, han tratado de aprovechar la errada idea de superioridad organizacional, menor nivel de corrupción y mayor eficiencia que tienen los militares con respecto de los mandos policiales para dar legitimidad a sus estrategias de seguridad. No obstante, ni en México ni en el resto de América Latina ha sido posible dar un avance considerable, guiado por los principios democráticos, en la subordinación militar. Con la extensa ampliación de facultades y prerrogativas que el actual gobierno está otorgando a las Fuerzas Armadas, el dominio militar en diversas áreas de la administración pública puede convertirse rápidamente en un obstáculo para la gobernanza. Lo que preocupa, también, es que no ofrecen ninguna justificación seria desde Palacio Nacional para darle tantas atribuciones civiles a los militares; los argumentos versan sobre la incorruptibilidad de los mismos y la necesidad de no privatizar. El tema de la no privatización podría tomarse como válido; sin embargo, enfrascarse en el falso dilema de que para no privatizar hay que militarizar supone desconocer que existen servidores públicos notables y con las credenciales y capacitación suficientes para realizar estas tareas.
México ha sido un país militarizado desde que se constituyó como nación independiente. Comenzando con Agustín de Iturbide en 1821 y terminando con Manuel Ávila Camacho en 1940, todos los gobernantes y presidentes del país fueron militares, salvo contadas excepciones. Durante el contexto post-revolucionario, la militarización fue una de las causas principales del surgimiento de los tiránicos caudillos en los estados. Lázaro Cárdenas, por su parte, inició con el proceso de desmilitarización, aunque, claro, nunca han dejado de tener un papel protagónico en la conformación del gobierno. Hoy, los militares están más cercanos al poder de lo que habían estado en varias décadas y aun no hay una justificación cierta y suficiente. Como mencioné, la tendencia a la atribución de más facultades a los militares inició de nuevo —en buena medida— por las presiones de Nixon y Reagan, sin embargo, la situación ha dado un salto disparatado y resulta casi imposible hilar la serie de acontecimientos y decisiones que hoy tienen a las Fuerzas Armadas encargadas hasta de la distribución de los libros de texto de la SEP. Imagine usted. ¿Qué más le falta por hacer a las Fuerzas Armadas?

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El Cronopio
Carlos Villatoro, el actor de corazón potosino | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Los inicios del cine mexicano están marcados por la participación de actores y actrices de San Luis Potosí; algunos personajes han sido tratados en esta columna. Desde la época del cine mudo hasta los albores del cine sonoro en México, aparecen estas contribuciones potosinas que se extienden a lo largo de toda la historia del cine mexicano.
Entre los personajes que inician su actividad actoral en el cine mudo se encuentra Carlos Villatoro, que si bien se registra su lugar de nacimiento en Comitán, Chiapas, en 1903, siempre subrayó su sello de potosino en virtud que sus hermanos mayores habían nacido en San Luis Potosí y su familia radicaba en la ciudad potosina al finalizar el siglo XIX.

Uno de dichos hermanos era Héctor Villatoro que a principios de la década de los veinte se encontraba como cónsul en Canadá, y con quien fue enviado Carlos Villatoro por su padre. Este periplo marcaría su primera relación con el mundo del cine, pues al quedar varado en Nueva York por una huelga que imposibilitó su viaje a Canadá, conoció a quienes iniciarían la dirección de películas en México, Gabriel García Moreno y Manuel Ojeda, en ese momento se acercaba a la actividad actoral en Nueva York. Como consecuencia, en 1925 García Moreno le propuso el papel estelar de la película El Buitre, y una serie de películas que se filmaron en Orizaba, Veracruz, de 1925 a 1927, entre ellas el Puño de Hierro de 1927 que se considera la primera película que trata el mundo de las drogas.
Como pionero del cine mudo mexicano Carlos Villatoro se convierte en uno de los mejores actores del cine mudo mexicano y de los primeros años del cine sonoro, al protagonizar películas sonoras desde 1934, entre ellas la película de Juan Bustillo Oro, Dos Monjes, donde participa también la actriz potosina Emma Roldán, en el papel de Gertrudis la madre de Javier, protagonizado por Carlos Villatoro; en esa película participa también en realización de Dos Monjes, el matehualense Juan José Ortega García, de quien trataremos en futuras entregas de esta columna.
Carlos Villatoro conoce a Juan Bustillo Oro cuando estudiaban en la Escuela Nacional Preparatoria, lo que fue otro encuentro que le marcaría su destino a la actuación en cine, donde también se formaría como guionista y director, dirigiendo a principios de los cuarenta los cortometrajes: Viaje a Jalapa, Canciones y Danzas Mexicanas, Compositores Mexicanos y Juan Diego. Escribió el argumento de la famosa y exitosa película Quinto Patio, dirigida por Rafael Sevilla en 1950.
Después de su participación en el cine mudo en México donde actuó en cinco películas en la década de los veinte, inicia su participación en el cine sonoro en 1934 en la película Águilas de América dirigida por Manuel Ojeda, participando en alrededor de veinte películas en el lapso de diez años, terminando su actuación en 1943 en la película La Mujer sin Alma de Fernando de Fuentes en 1943, al lado de María Félix.
A partir de 1944 se desempeña como anotador y asistente de director hasta 1963, año de su muerte. En esta actividad trabaja en numerosas producciones norteamericanas filmadas en México, teniendo apariciones incidentales.
También tuvo participación en la radio en México, siendo locutor en varias estaciones desde 1929. En la XEW tuvo el programa en 1951 “El rincón bohemio de Carlos Villatoro”.
Carlos Villatoro Escobedo el actor pionero del cine mexicano y baluarte en su desarrollo, quien se consideró un potosino de corazón, es uno de los fervientes hacedores del cine en México, quien consideraba que “la vida no era de película, pero hacer cine era su vida”.
Lee también: Leticia Almazán de la Garza, compositora potosina
El Cronopio
Leticia Almazán de la Garza, compositora potosina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
San Luis Potosí ha sido tierra de compositores, donde la música de concierto y las canciones de concierto han sobresalido. Algunos de estos personajes los hemos tratado en esta sección, aunque entre ellos han escaseado las mujeres, en cuanto a composiciones se refiere. Los tiempos cambian al abrirse oportunidades a las damas y, afortunadamente, en este siglo veintiuno podemos contar con algunas compositoras potosinas. Como muestra está el concierto que ofreciera la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí en el mes de marzo pasado donde interpretó, en el marco del Día Internacional de la Mujer, composiciones de autoras potosinas. Entre las compositoras potosinas programadas en el concierto se encontraba Leticia Almazán de la Garza.
Leticia Almazán, al menos fue mencionada en esta columna cuando tratamos el caso de la pianista potosina Malkhut Zavala, quien tiene entre su repertorio obras de Leticia Almazán, quien actualmente es encargada de las Escuelas de Iniciación Artística Asociadas que están asociadas al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, que a pesar del esfuerzo de sus integrantes ha sido difícil su continuación, como suele suceder con el cambio de administraciones. Leticia Almazán se desempeña como Directora Académica del CEART San Luis.
Entre sus composiciones se encuentra La Noche, obra basada en los poemas de Manuel José Othón, obra con la que obtuvo el premio 20 de noviembre “Julián Carrillo”; la obra se estrenó en 2006, y ha sido poco interpretada, hasta que se armó el concierto de marzo.
A cien años de la muerte de Othón se compone esta obra musical, que da concreción a la obra inconclusa que contemplaran Othón y Carrillo, su conjunción lírica que habían titulado Tetralogía. Una pieza para celebrar el centenario de la Independencia de México que estaría dividida en cuatro partes: Descubrimiento de América, Conquista, Virreinato e Independencia. Así sería una obra que recorrería la historia hispana de México y la construcción de un nuevo país. La muerte sorprendió al poeta y la obra quedó en suspenso; colaboración entre dos grandes figuras potosinas del arte, cuestión ya tratada en muy anterior entrega de esta sección de El Cronopio.
Ahora Leticia Almazán, se basa en la poesía de Othón para crear su obra musical La Noche. Una forma de apreciar el nuevo arte musical potosino de la mano de Leticia Almazán y la poesía del máximo poeta potosino. Por desgracia, es música que no se encuentra grabada por lo que dificulta su difusión, de por sí escasa, en aquellas obras de que se disponen grabaciones.
Leticia Almazán surge, así como una de las mujeres que abren camino en el campo de la composición en San Luis Potosí. Su incursión en esta línea de la composición es alentadora, pues puede sumarse a la escasa pero existente lista de compositoras mexicanas que incursionaron en la música clásica, entre ellas, María Grever, Sofía Cancino de Cuevas, Rosa Guraieb, Consuelo Velázquez, Ángela Peralta, María Teresa Prieto, Alicia Urreta, Guadalupe Olmedo, y ahora la joven compositora potosina Galya Cisneros, por citar algunas.
Leticia Almazán se tituló en la Licenciatura en Composición en la Escuela Estatal de Música en el año 2015, y realizó una Maestría en Administración Pública en la Universidad Latinoamericana.
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Acento Ajeno
Ni Moisés dividió tanto el agua | Columna de Haniel Valdés
Por: Haniel Valdés
Hoy escribo porque cometí un error. Fui de los periodistas que estuvimos en rueda de prensa con el alcalde de la capital, Enrique Galindo Ceballos, al terminar la Junta de Gobierno con Interapas. El miércoles pasado ofreció declaraciones a medios de prensa que sí acudimos a la cita nocturna y compartió los acuerdos tomados en dicha reunión.
Ahí está mi error: al parecer mis notas no fueron lo suficientemente claras. O quizás solo fue que varios medios salieron a llenar huecos que no había.
Lo interesante de ese encuentro es que se aprobó el plan de estímulos fiscales que se llevará al Congreso del Estado para su aprobación de cara a 2027, donde se aclaró además (y se insistió mucho en eso) que la tarifa de cobro del líquido se mantendría igual que en este año.
Al día siguiente muchos medios ya traían la nota de que aumentaría la tarifa y quién sabe cuántos inventos más de colegas que no estuvieron en la conferencia de prensa y que les pareció divertido el imaginar datos e informar a medias.
Pero lo que más me preocupa no es el ruido que generaron esas notas, sino la incoherencia que se vivió en dicha reunión por parte del síndico y el alcalde de Soledad, así como de Pascual Martínez.
Según informa Galindo, entre las decisiones tomadas, está la de revisar si es posible cumplir con la petición que hizo el gobernador de no cobrar el servicio a adultos mayores. Ni los participantes por Soledad, ni el titular de la CEA, votaron a favor de dicha propuesta. ¿No están de acuerdo con la idea de Gallardo? Es que la primera vez que el gobernador habló sobre el tema, fui muy cuidadoso y me fijé claramente que ambos, Pascual
y Navarro, estaban aplaudiendo esa iniciativa.La CEA ya es habitual que no aporte a esas reuniones, según Galindo, el titular solo ha ido a tres y no votó en esta última, tampoco dio razones ni propuso algo. Sí, el organismo responsable de la política pública del agua en el Estado no tiene nada que aportar sobre el tema.
Según informó el presidente de la junta, Juan Manuel Navarro sí aportó algo, propuso un estímulo fiscal que también quedó dentro de los acuerdos que se enviaron al Congreso. Ahora, cuando tocó votar, Navarro se abstuvo de hacerlo, ¿no está de acuerdo con una idea que él mismo había planteado? ¿o algo lo hizo cambiar de opinión?
Lo cierto es que mientras la diputada Nancy Jeannine García, presidenta de la Comisión del Agua, llama a no politizar, todos lo continúan haciendo, lo hace el aquaman Gámez Macías, lo hace el alcalde capitalino, lo hace el gobernador del estado, lo hace el alcalde de Soledad y la CEA. Mientras hay cuentas sin pagar, tinacos sin llenar, conductoras sin reparar y rezos por hacer para que El Realito no vuelva a fallar.
“Entonces extendió Moisés su mano sobre el mar, y Jehová hizo que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas.” (Éxodo 14:21)
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