#4 Tiempos
“Los PANgiotistas”: Capítulo uno | Columna de Jorge Saldaña
TERCERA LLAMADA
Culto Público, lo que a continuación intentaré relatar es, sin intención de exagerar, apenas la primera chispa de un incendio romano, la primera gota de una tempestad y el primer crujido de un árbol que viene abajo.
En apariencia es una historia de panistas, pero eso es solo circunstancial.
El trasfondo revela mucho más que un pleito de ingredientes mundanos como el dinero y la traición porque abre una rendija estrecha para observar los arreglos cupulares de cualquier partido y color, las pistas de circo a las que los ciudadanos no tenemos boleto, y los acuerdos que existen… esos de los que el sistema siempre nos ha querido convencer que no.
En realidad este primer capítulo es muy simple, grave y revelador, pero simple al fin y al cabo.
La punta del listón se puso en circulación hace unos días a través de una columna sin firma en la plataforma Antena San Luis deslizando un pronóstico de escándalo por un tema de chantajes económicos entre candidatos y dirigentes blanquiazules por medio de la firma de documentos en blanco.
(Sí, así como lo leyó: Las dirigencias piden a candidatos, pluri o de mayoría firmar documentos en blanco)
En primera instancia la referencia al asunto apuntó al caso de Josefina Salazar, que soterradamente se sabe, fue sujeta de chantaje entre 2015 y 2018 cuando fue diputada federal para que “repartiera” los recursos de las partidas millonarias que antes de la 4T se repartían a discreción a los legisladores federales. La negativa de Salazar Báez la enfrentó con su partido y hoy es activo de Movimiento Ciudadano. El escandalo se contuvo y no pasó a mayores.
En la realidad, la referencia periodística reciente no se refería al caso josefinesco, sino uno hasta ahora solo conocido por un muy pequeño grupo de personajes del círculo rojo potosino, casi todos ellos vinculados a uno de los grupos en confrontación conocida a gritos de la cúpula panista.
Se trata, insisto, de apenas un párrafo de una novela que está viva y escribiéndose basada estrictamente en hechos reales, de final inesperado y en la que no hay ficción.
Hace unos meses, quizás poco antes de iniciar el año, al actual regidor por la capital, Edgardo Jasso Puente, le notificaron de una demanda mercantil por un adeudo millonario incumplido.
La acusación se sustentó en documentos que el hoy acusado firmó en blanco antes de la campaña 2021, y que se convirtieron en firmes pagarés a nombre de dos desconocidos por cientos de miles de pesos más un porcentaje de intereses que rayan en la usura.
Es decir, el documento en blanco “para trámites de inscripción” a la lista de participación electoral se convirtió en un bumerang con filo.
Va la más absurda adivinanza: ¿Quién puede pedir durante el proceso a los participantes panistas firmar hojas en blanco para poder ser registrados en la contienda electoral?
Nada más y nada menos que la dirigencia del partido. No hay más.
Los meses previos a la contienda, esos de correr por papelerías, conseguir registros, documentos, copias, certificaciones y demás parafernalias administrativas son pura pantalla.
Tras bambalinas durante esos meses los partidos se convierten en auténticos pisos de remates.
Se venden candidaturas, se ofrecen prestamos, fluyen a caudales los efectivos, se firma lo que sea, se compra y se venden lealtades y se hipotecan puestos a cambio de esperanzas.
¿Ya sabe la respuesta a la adivinanza? Le doy una pista: su nombre empieza con Juan Francisco y termina con Aguilar.
¿Quién más podría tener la capacidad de hacer firmar a las docenas de interesados aspirantes a candidatos cualquier cosa y a cualquier precio?
Hasta aquí nada de qué sorprenderse y el asunto hubiera quedado, como la mayoría de las veces ocurre en casi todos los partidos, guardado en el celos baúl de los secretos inconfesables.
Pero se abrió el baúl con la llave de la abnegada codicia.
Los grupos que pactaron y repartieron juntos, “despactaron” y “desrepartieron”.
Con lo que parece un pleito mercantil usado a modo de poner una pistola en la mesa, los panistas no se dieron cuenta que abrieron la caja de pandora, tumbaron el muro que tapaba el tendedero de los calzones, derribaron la cortina del baño.
En pocas palabras se desnudaron: así se manejan, así se venden las candidaturas, así se chantajean, así se administran las canalladas. ¿Seguimos jugando a las adivinanzas?
Sabiendo con documentos en mano y demanda interpuesta, pruebas presentadas y carpeta abierta del caso de Jasso Puente sería como para un ataque de risa descontrolado, pensar que es el único.
Por cierto, los “pagarés” (apócrifos en contenido) pero sí signados por Jasso (al que también le corresponde un alto grado de ingenuidad por firmarlos) fueron “vendidos” a personajes que nadie conoce y que seguramente nadie con mínimo amor por su vida quisiera conocer. ¿Quién los vendería originalmente?
En este momento, los prestamistas, los que supuestamente “compraron” la deuda de Jasso y que la exigieron vía mercantil y hasta penal, ya se han desistido al ver las pruebas en contra, pero no sin antes volver a vender los documentos a una veinteañera que, o compró un negocio turbio siendo engañada, o de plano se prestó a seguir con el asunto a sueldo.
Ojo, he sido reiterativo y lo vuelvo a hacer: No se vale espantarse si se va al panteón de noche sin linterna.
Nadie diga “de esa agua no beberé” y lamentable, muy lamentablemente –eso sí hay que decirlo- el PAN no tiene de ninguna manera el monopolio de estas prácticas.
Decir que el sistema de partidos está en decadencia es pleonasmo, pero es el único que tenemos, y es “el teatro de la impotencia”.
En el aparente asunto en cuestión, solo de este primer capítulo, Jasso Puente sabe perfectamente que juega de pieza en un tablero desalmado en que solo hay dos colores.
O blanco o negro, o Azuara o Aguilar y en la rendija que abrieron sin querer se nota que están en un juego en el que todo se vale y hay que hacer notar algo importante: antes de Aguilar en la dirigencia ¿Quién lo hacía? Digo, no hay que jugarle al ingenuo.
En el “sabes a ciencia cierta que me fallaste y lo que prometiste se te olvidó” que se cantan mutuamente los aludidos, se van a llevar a lo que queda de su partido entre las patas, sobre todo por lo que advertí en el inicio: Esto es la primera chispa de un incendio.
Entre ida y vuelta de la esgrima despiadada, entre los intereses inmobiliarios y los jurídicos (frase robada al analista y maestro Oswaldo Ríos) de los personajes ya mencionados, está de más decir que ya se llevaron entre los cortes al partido y a su dirigente, Verónica Rodríguez.
El pleito legal, las acusaciones, la retórica mediática y hasta los futuros electorales son lo de menos.
Jasso seguramente sorteará tarde o temprano el pleito legal que le armaron porque al final no se trata de eso.
La historia completa, la basada en hechos reales, apenas comienza porque a partir del “sabes a ciencia cierta que me fallaste”, origen de las incurables heridas al ego, salió el peine y de una hebra, se va a descoser un suéter color guinda (y no azul) que tiene estambre como de San Luís a Ciudad de México.
Nota antes de despedirme: el termino “PANgiotistas” es original de la certera y veloz creatividad de mi amigo periodista Jesús Aguilar.
En esta entrega faltó espacio para Bemoles y para desmenuzar todos los frentes abiertos de nuestra política local y hasta los pormenores del concierto de LuisMi. Ni modo, Échenme a mi la culpa.
Hasta la próxima, que será muy pronto.
Atentamente,
Jorge Saldaña.
También lee: Cuenta regresiva para el día “Cero agua” | Apuntes de Jorge Saldaña
El Cronopio
Leticia Almazán de la Garza, compositora potosina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
San Luis Potosí ha sido tierra de compositores, donde la música de concierto y las canciones de concierto han sobresalido. Algunos de estos personajes los hemos tratado en esta sección, aunque entre ellos han escaseado las mujeres, en cuanto a composiciones se refiere. Los tiempos cambian al abrirse oportunidades a las damas y, afortunadamente, en este siglo veintiuno podemos contar con algunas compositoras potosinas. Como muestra está el concierto que ofreciera la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí en el mes de marzo pasado donde interpretó, en el marco del Día Internacional de la Mujer, composiciones de autoras potosinas. Entre las compositoras potosinas programadas en el concierto se encontraba Leticia Almazán de la Garza.
Leticia Almazán, al menos fue mencionada en esta columna cuando tratamos el caso de la pianista potosina Malkhut Zavala, quien tiene entre su repertorio obras de Leticia Almazán, quien actualmente es encargada de las Escuelas de Iniciación Artística Asociadas que están asociadas al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, que a pesar del esfuerzo de sus integrantes ha sido difícil su continuación, como suele suceder con el cambio de administraciones. Leticia Almazán se desempeña como Directora Académica del CEART San Luis.
Entre sus composiciones se encuentra La Noche, obra basada en los poemas de Manuel José Othón, obra con la que obtuvo el premio 20 de noviembre “Julián Carrillo”; la obra se estrenó en 2006, y ha sido poco interpretada, hasta que se armó el concierto de marzo.
A cien años de la muerte de Othón se compone esta obra musical, que da concreción a la obra inconclusa que contemplaran Othón y Carrillo, su conjunción lírica que habían titulado Tetralogía. Una pieza para celebrar el centenario de la Independencia de México que estaría dividida en cuatro partes: Descubrimiento de América, Conquista, Virreinato e Independencia. Así sería una obra que recorrería la historia hispana de México y la construcción de un nuevo país. La muerte sorprendió al poeta y la obra quedó en suspenso; colaboración entre dos grandes figuras potosinas del arte, cuestión ya tratada en muy anterior entrega de esta sección de El Cronopio.
Ahora Leticia Almazán, se basa en la poesía de Othón para crear su obra musical La Noche. Una forma de apreciar el nuevo arte musical potosino de la mano de Leticia Almazán y la poesía del máximo poeta potosino. Por desgracia, es música que no se encuentra grabada por lo que dificulta su difusión, de por sí escasa, en aquellas obras de que se disponen grabaciones.
Leticia Almazán surge, así como una de las mujeres que abren camino en el campo de la composición en San Luis Potosí. Su incursión en esta línea de la composición es alentadora, pues puede sumarse a la escasa pero existente lista de compositoras mexicanas que incursionaron en la música clásica, entre ellas, María Grever, Sofía Cancino de Cuevas, Rosa Guraieb, Consuelo Velázquez, Ángela Peralta, María Teresa Prieto, Alicia Urreta, Guadalupe Olmedo, y ahora la joven compositora potosina Galya Cisneros, por citar algunas.
Leticia Almazán se tituló en la Licenciatura en Composición en la Escuela Estatal de Música en el año 2015, y realizó una Maestría en Administración Pública en la Universidad Latinoamericana.
Lee también: María Luisa Toranzo, pionera del cuento mexicano
Acento Ajeno
Ni Moisés dividió tanto el agua | Columna de Haniel Valdés
Por: Haniel Valdés
Hoy escribo porque cometí un error. Fui de los periodistas que estuvimos en rueda de prensa con el alcalde de la capital, Enrique Galindo Ceballos, al terminar la Junta de Gobierno con Interapas. El miércoles pasado ofreció declaraciones a medios de prensa que sí acudimos a la cita nocturna y compartió los acuerdos tomados en dicha reunión.
Ahí está mi error: al parecer mis notas no fueron lo suficientemente claras. O quizás solo fue que varios medios salieron a llenar huecos que no había.
Lo interesante de ese encuentro es que se aprobó el plan de estímulos fiscales que se llevará al Congreso del Estado para su aprobación de cara a 2027, donde se aclaró además (y se insistió mucho en eso) que la tarifa de cobro del líquido se mantendría igual que en este año.
Al día siguiente muchos medios ya traían la nota de que aumentaría la tarifa y quién sabe cuántos inventos más de colegas que no estuvieron en la conferencia de prensa y que les pareció divertido el imaginar datos e informar a medias.
Pero lo que más me preocupa no es el ruido que generaron esas notas, sino la incoherencia que se vivió en dicha reunión por parte del síndico y el alcalde de Soledad, así como de Pascual Martínez.
Según informa Galindo, entre las decisiones tomadas, está la de revisar si es posible cumplir con la petición que hizo el gobernador de no cobrar el servicio a adultos mayores. Ni los participantes por Soledad, ni el titular de la CEA, votaron a favor de dicha propuesta. ¿No están de acuerdo con la idea de Gallardo? Es que la primera vez que el gobernador habló sobre el tema, fui muy cuidadoso y me fijé claramente que ambos, Pascual
y Navarro, estaban aplaudiendo esa iniciativa.La CEA ya es habitual que no aporte a esas reuniones, según Galindo, el titular solo ha ido a tres y no votó en esta última, tampoco dio razones ni propuso algo. Sí, el organismo responsable de la política pública del agua en el Estado no tiene nada que aportar sobre el tema.
Según informó el presidente de la junta, Juan Manuel Navarro sí aportó algo, propuso un estímulo fiscal que también quedó dentro de los acuerdos que se enviaron al Congreso. Ahora, cuando tocó votar, Navarro se abstuvo de hacerlo, ¿no está de acuerdo con una idea que él mismo había planteado? ¿o algo lo hizo cambiar de opinión?
Lo cierto es que mientras la diputada Nancy Jeannine García, presidenta de la Comisión del Agua, llama a no politizar, todos lo continúan haciendo, lo hace el aquaman Gámez Macías, lo hace el alcalde capitalino, lo hace el gobernador del estado, lo hace el alcalde de Soledad y la CEA. Mientras hay cuentas sin pagar, tinacos sin llenar, conductoras sin reparar y rezos por hacer para que El Realito no vuelva a fallar.
“Entonces extendió Moisés su mano sobre el mar, y Jehová hizo que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas.” (Éxodo 14:21)
También lee: Maestría en derechos humanos y la incómoda pregunta | Columna de Haniel Valdés
El Cronopio
María Luisa Toranzo, pionera del cuento mexicano | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Por: J.R. Martínez/Dr. Flash
En la antología de Liliana Pedroza sobre el cuento mexicano, A Golpe de Linternas, que en su tomo I dedica a las pioneras, se encuentra entre las antologadas la potosina María Luisa Toranzo, que dedicó parte de su vida a la escritura y que fuera figura cultural mexicana. Madre y abuela del filósofo Luis Villoro y el escritor Juan Villoro, respectivamente.
Parte de su obra literaria se recoge en libros como: Azahares, espinas y rosas; Meditaciones, Suegras; Esbozos; Tres Chiquillas; Cuadros de una exposición; Páginas viejas; Charlas con mi hija; Átomos tontos, entre otros. Libros que reflejan su formación en el campo potosino y la época que le tocó vivir, donde impera el existencialismo y la fenomenología, campos que experimentaría posteriormente su hijo Luis Villoro. En su libro de ensayos: Esbozos, que lleva como ensayo central: El dominio de sí mismo, Sophrosyne vs la Hybris, “el dominio de sí mismo” no es una negación de la vida o de los impulsos, sino la condición necesaria para la auténtica libertad. Sin el gobierno de uno mismo, el ser humano queda a merced de fuerzas externas o de impulsos ciegos, perdiendo su autonomía.
María Luisa Toranzo Jordana nació en San Luis Potosí el 13 de marzo de 1890, perteneciente a familia de hacendados, vivió su infancia en la Hacienda de Cerro Prieto en el altiplano potosino, rumbo a Zacatecas, fue hija natural y creció entre libros, estudiando idiomas y cultivando la música tocando el arpa y la mandolina. El movimiento revolucionario le llevó en la adolescencia a radicar en la Ciudad de México, donde la vida placentera se trastocaba y la famosa banda del automóvil gris hacía de las suyas, y que quedó registrada en una de las primeras películas realizadas en México, llamada justo La banda del automóvil gris de 1919 de Enrique Rosas, filmada en los lugares donde pertrecharan sus ataques. En la película aparece la casa Toranzo donde vivió María Luisa en México y donde aparece en escena acechada en el asalto a su casa por tan peculiar banda.
Los acechos no pararon para María Luisa y fue pretendida por un general revolucionario del que logró escapar partiendo a España e instalándose en Barcelona donde se casaría con el médico barcelonés Miguel Villoro Villoro, procreando a tres hijos, entre ellos al filósofo Luis Villoro. Quedaría viuda y al iniciar la guerra civil española regresa a México huyendo de nuevo de la violencia. Se instala por un tiempo en la Hacienda de Cerro Prieto y parte a la Ciudad de México para que sus hijos continuaran sus estudios de formación.
Su familia potosina de abolengo le propició una considerable fortuna que le permitió ir a Barcelona, su abuela paterna Genoveva Peña Santacruz que casó en segundas nupcias con Casimiro Toranzo Ortiz, había sido esposa de Pantaleón Ipiña Eguía, siendo madre de José Encarnación Ipiña Peña.
Su pensamiento que de cierta forma influyera en su hijo Luis Villoro lo destaca en su libro Esbozos: “El dominio de sí mismo sobre la soberbia debe de consistir, no sólo en dominarse ‘delante de la gente’ y en vuestras ‘relaciones sociales’ para que los demás ‘vean’ que sois humildes o sencillos, sino que este dominio sobre vosotros mismos y sobre vuestra soberbia debe ser de tal modo profundo, que no sea un dominio efímero, originado únicamente por el bien parecer; tampoco debe ser un dominio de autosugestión, que sin serlo, os haga creer que ya sois humildes; sino que este dominio de vosotros mismos sobre la soberbia, debe ser una especie de ‘cura’ si queréis lenta y suave, pero sí honda, minuciosa y profunda. El dominio de vosotros mismos debe ser como un cauterio que tienda a curar, aunque sea quemando; a cauterizar, aunque sea con dolor, la llaga de vuestra soberbia, el cáncer de vuestro orgullo”
María Luisa Toranzo fue una mujer de una cultura vasta que participó activamente en la vida intelectual mexicana, aportando una sensibilidad ética que complementaba el rigor lógico de la época. Su enfoque en el “dominio de sí” suele leerse como un puente entre la virtud antigua, la psicología moderna y la abierta espiritualidad. Su nieto Juan Villoro la describe como una mujer que intentaba descifrar los secretos de la convivencia humana.
María Luisa Toranzo Jordana murió en la Ciudad de México a los 78 años de edad, el 2 de abril de 1968.
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