octubre 4, 2022

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Columna de Nefrox

Lluvia de Buenos Aires | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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Conocer Argentina siempre fue mi sueño. Recuerdo decirle a mi madre en varias ocasiones que yo iría a Buenos Aires, aunque fuera solo a caminar por unas horas.

Fue en el lejano 2013 cuando visité la capital de Sudamérica por primera vez. Un lugar emblemático, donde la cultura, la buena comida, excelente música y el futbol, viven de la mano de la pasión desbordada.

Buenos Aires es una de esas ciudades donde puedes sentirte en casa pero a la vez, te sorprende por sus extrañas formas de ver la vida. Allá no se dice “aquí”, se dice “acá”; allá no se habla de religión con una catedral que parece un teatro, allá la política es el entretenimiento mientras esperas el bondi (camión); allá es la tierra donde el futbol vale más que cualquier político que haya vendido tantas veces la patria; allá la inflación tiene dos cifras cada mes y, caminar por la calle florida, es un concierto de compradores de moneda extranjera.

El 25 de noviembre de 2020, estoy completamente seguro, que Buenos Aires lloró. Desde la primera vez que visité la ciudad, caminé sus calles y conocí a su gente, entendí rápidamente lo que Diego era para los argentinos. Alguna vez un amigo me dijo: “en México tienen una increíble historia que soporta su existencia, tienen siglos de cultura y todo un universos de donde sujetarse, acá en la Argentina, no tenemos nada, nuestros héroes parecen villanos y los europeos vinieron a destruir nuestra cultura, ante el mundo solo tenemos a Maradona”.

Con esas palabras me quedó claro lo que valía Diego: no eran las copas, los goles, los triunfos, no era el escándalo, ni los vicios, ni el caos de su vida privada, Diego Armando era el sentido de una ciudad, el ejemplo de un país cada vez más golpeado por una realidad que no parece cambiar para bien, Maradona era el ídolo, el sueño, el ejemplo de que cualquiera podría ser diferente, Diego Armando Maradona era mucho más que la Argentina, pero la Argentina ya no va a ser igual sin Diego.

Al medio día del 25 de noviembre de 2020, mientras la noticia iba y venia como rumor y los medios comenzaban a confirmar los hechos, a sacar esa nota que nadie quería firmar pero que todos sabían que algún día se tendría que dar, Buenos Aires lloró, la Argentina lloró, el 10 había dado su último respiro, salía de la cancha para nunca más volver. Hoy llora el futbol, llora la Argentina, Buenos Aires no volverá a ser el mismo lugar la próxima vez. Solo queda esperar esa tumba, donde se levante el monumento y se escriba: Gracias a la pelota.

Grande Barrilete cósmico, grande Diego Armando, Marado, Marado, Marado.

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#4 Tiempos

A todo o ¿nada? | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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Al principio de la temporada, poco era lo que prometía San Luis comparado con el torneo pasado: un equipo con pocos refuerzos que había dejado ir a jugadores importantes y se aventuraba con un cuadro muy parecido al anterior con tan solo algunas cuantas incorporaciones.

Hoy lo sabemos, estamos a 90 minutos de poder hacer lo mismo que el torneo pasado, o nuevamente fracasar.

El torneo no ha sido fácil para el equipo de casa: entre lesiones, bajas de juego y errores que han costado muy caros, hemos llegado a la última fecha con la posibilidad de entrar al repechaje dependiendo solo de un resultado: ganar.

Sí, lo sé, el empate y hasta la derrota nos podrían dar la calificación, sin embargo las cosas no parecen tan sencillas y, para evitar sacar la calculadora, vale la pena salir a cazar Tigres.

Mucho hay que cuestionar de San Luis y su temporada: algunos jugadores que no han dado el ancho, otros que solo corren en la cancha y un desempeño táctico con errores que nos hicieron perder puntos, desatenciones en defensa y hasta rechaces al centro desde la portería

; en fin, no ha sido el mejor de los torneos. Sin embargo, si al final de la jornada, estamos dentro de los 12 que siguen con vida, la misión estará parcialmente completa y lo digo así, porque el verdadero reto del equipo no es solo calificar, sino alejarse ahora sí completamente de las multas. En ese rubro, hoy San Luis está en el lugar 13, medianamente alejado de los últimos 3 que pagarán multa, pero ojo, no del todo salvado.

El equipo ha cumplido hasta ahora con lo pactado, pero viene la última parte: ganar 3 puntos para calificar al repechaje, lograr cerrar la temporada lo más tarde posible y ¿por qué no?, soñar con volver a alcanzar la liguilla. Compleja situación, pero no imposible, un partido muy duro: tres puntos en disputa y solo dos puestos para entrar, mismos que en 90 minutos, se nos pueden ir y dejarnos absolutamente con nada.

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#4 Tiempos

Todos quieren tener la razón | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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No importa si es en primera, en segunda o en la última división. Da lo mismo si es en el barrio o en cancha reglamentaria. Igual en pasto que en tierra. Todos quieren tener la razón.

Desde hace algún tiempo me ha tocado convivir de cerca con los árbitros: esos jueces que tienen que dictar sentencias condenatorias en apenas unos segundos y con muy pocas pruebas ante sus ojos, esos que tienen que aguantar estoicos los reclamos de jugadores, técnicos y afición, esos que sin importar qué decidan, nunca van a dejar felices a todos.

Parece injusto que tanta responsabilidad caiga solo en los hombros de una persona, para ilógico que los reclamos pasen del insulto hasta la agresión. Triste, pero cierto.

Y lo dicho, nadie está exento. La semana pasada, durante el clásico nacional, la duda surgió sobre un balón que Ochoa sacó en la línea, o al menos esa fue la interpretación que dieron, no solo los árbitros de cancha, sino también los del VAR. Como era de esperar, los raclamos comenzaron en la cancha pero escalaron a la tribuna, peor aún, se magnificaron con los medios y miles siguieron reclamando en el foro de las redes sociales.

Poco entendemos en este país sobre la autoridad, y qué fácil es cuestionarla, incluso atrevernos a dar juicios sobre la moralidad y honradez de los jueces; es muy simple decirle vendido, todo está arreglado.

Hoy no vengo a decir que los árbirtros son unos santos, que su juicio es el más correcto, no vengo a decir que ellos no se equivocan o que son incorruptibles, hoy vengo a escribir sobre ese trabajo tan complejo y tan poco valorado: ese de ser árbitro.

Debemos entender que los árbitros cometen errores, que muchas veces lo hacen con la mejor de las intenciones de marcar correctamente, pero lo más importante es entender que un reclamo, un insulto o incluso hasta la agresión, nada va a solucionar lo que sentimos que es injusticia.

Los árbitros son el más malo de los males necesarios, son los que hacen que todo valga, es imposible pensar al futbol (y a prácticamente todos los deportes) sin su existencia. Pero tomemos lugar, seamos empáticos, en la semana me tocó estar cerca de una discusión donde estuvimos a nada de presenciar (desgraciadamente) una agresión física a un silbante, afortunadamente, solo quedó en amenazas.

Intentemos suavizar las cosas, que la pasión nunca se desborde, que podamos enseñarle a las nuevas generaciones que los reclamos aparte de verse mal, no tienen sentido ante la decisión tomada. Aprendamos, que al final aunque todos quieren tener la razón, en la cancha y sus alrededores, solo 1, puede decir qué es lo que se tiene que hacer.

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#4 Tiempos

Clásico verdadero | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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Años, tal vez lustros, tienen que pasar para que un clásico del futbol mexicano pueda encender el total interés, y no lo digo por las dos aficiones, que evidentemente son rivales deportivos, sino más bien para el resto de los aficionados, esos que vemos de reojo cuando América y Chivas se enfrentan cada torneo.

Hoy el clásico huele a buen futbol: dos equipos que han hecho bien las cosas en los últimos partidos, dos equipos que parece han encontrado cuadros importantes para encender a sus aficiones.

Por un lado Chivas llega tras una goleada en contra frente a Tigres, un equipo regio que no batalló mucho para marcar diferencias, pero también unas Chivas que corrieron, intentaron y simplemente no les salieron las cosas para terminar perdiendo en casa.

Del otro lado América enrachado, llega después de empatar frente a Santos en un polémico final de partido, donde pareciera que ese partido solo se acabaría en el momento en que las Águilas metieran el gol del empate, tal cual, así sucedió. América parece dominante en el torneo, Chivas quiere despertar.

Pero más allá de los resultados, ambos equipos están desplegando un buen futbol, los dos equipos suelen atacar con inteligencia y de pronto se destapan contra los rivales, América pelea el liderato y Chivas busca salvarse de la repesca, o por lo menos, jugarla en casa.

Pero apuntemos bien, el favorita es el cuadro de Coapa: América llega con una gran racha de partidos sin perder y juega de local, un Azteca que lo va a hacer fuerte y que lo quiere ver derrotar al máximo rival. Mientras que Chivas puede levantar la cara rompiéndole la racha al América, Guadalajara puede levantar la mano y comenzar a soñar, si es capaz de pintarle la cara a los de CDMX.

Huele a buen partido, parece que el clásico puede volver a emocionar a más personas ajenas a esas aficiones, hoy hasta el morbo de ver perder o ganar a estos equipos, resulta interesante.

El clásico a veces regresa y emociona, a veces promete y otras tantas ofrece un verdadero espectáculo, y justo eso, este fin de semana, justo eso es lo que parece venir, un gran partido: goles, emociones pero, sobre todo, buen futbol… ojalá.

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