agosto 2, 2026

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#4 Tiempos

Leer evita el ridículo | Columna de Óscar Esquivel

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leer evita el ridículo

Desafinando

 

Nadie escribe, quien no, escriba su propia biografía; y óptimamente cuando no se da cuenta de ello, Hebbel

Es infinitamente más difícil escribir un catálogo que escribir una mala novela, Oscar Wilde

Escribir y leer van de la mano, el no leer nos hace vulnerables al tomar como cierta cualquier clase de literatura, incluso un documento, una carta, un folleto. Los mexicanos somos poco proclives a leer un libro, enterarnos de otras personas: su pensamiento, sus fantasías, enfados, tristezas, alegrías, no nos acostumbramos al conocimiento que aporta un libro, tanto por su contenido, como a su redacción o el seguimiento de una historia verdadera, donde el escritor aporta pruebas de amplias investigaciones, independiente la gramática que se exponga.

Una persona no acostumbrada a la lectura es fácil presa de un engaño, un fraude. Su propia libertad está en juego al no comprender lo escrito en un documento. La flojera de no leer y entender lo leído, es el resultado de la “chamaqueada” que nos infirieron los norteamericanos con la firma del documento del tratado de libre comercio, el T-MEC. En letras chiquitas, México, en resumen, permitiría “inspectores”, digo, agregados diplomáticos estadounidenses, en temas laborales, que monitorearían la reforma laboral en nuestro país. “Nos parece inaceptable” declara Seade, negociador mexicano. El daño ya está hecho.

Lo lamentable de esta situación no es el protocolo de firma, es que el país gasta millones de pesos en asesores, como para que se hagan este tipo de cosas de niños, pero aun lo más lamentable es que se envía al Senado para su ratificación. De 128 senadores y un número indeterminado de asesores, “burros” a mas no poder, nadie se dio cuenta de esta pifia, tenemos ante nosotros un conglomerado de irresponsables, bien pagados, que no merecen estar en donde están. 

¿Es lo que nos merecemos? ¡Seguro sí! Senadores que no dan una, no argumentan y si lo hacen ponen cada pretexto, ¡fue él ¡No, fue aquel!  Se pasan la bolita uno a otros, y el mexicano solo observando, sobándose la barriga, y todo porque la lectura les causa sarna.

Ahora hay que esperar los resultados diplomáticos, pues el T-MEC está en el escritorio del senado norteamericano a punto de ser autorizado, imperdonable, como dijo Cantinflas, “son unos desleídos”. 

García Luna, “Top Secret”, así sellaba la página de una carpeta de investigación, en el escritorio de Felipe Calderón, y el doctor Calderón entendió en su nublada mente, que se trataba de una película de Tom Cruise, agente 007. No leyó las letras chiquitas que le informaban sobre el comportamiento criminal de García Luna, desestimó la información o simplemente la ignoro; El exjefe policiaco, con todo su poder acumulado en dos sexenios, no se escapó que lo vistieran color “jijo naranja”, esposado, humillado en su persona, que solo se atrevía a esbozar ante el juez texano, “sí, señor”. 

Solo es la punta de un iceberg que señala para todos lados, hacia México sin duda, pero si la justicia norteamericana es tan ciega y equilibrada como se presume, entonces deber voltear hacia los grandes capos norteamericanos, que da la casualidad “ellos si saben cómo camuflarse”.

¡Cómo no!, si tienen, dicen, la protección de los grandes capitales, de políticos y el propio sistema los arropa; si cortara el suministro de estupefacientes ¿quién les alim entará tanta saciedad de droga? Consumen 30 millones de personas en el vecino país, además de 66 millones de alcohólicos. Cada 19 minutos muere un estadounidense por sobredosis de heroína. 

El juicio final siempre llegará. Culpable o no, el expolicía amigo de Calderón no leyó el código de ética política, y mucho menos el policial. Si lo leyó, lo tomó como una buena broma de una película de comedia inglesa, humor británico irónico, negro, se burlan de sí mismos, y de la urbanidad impuesta, absurda, ridícula, desesperante.

SE VA EL TIEMPO

El año termina, se va haciendo viejito, pronto encontrará un mejor lugar para volver a renacer, el 1 de enero. Un tiempo de 365 dias con escollos salvables, otros no tanto. La violencia política en América Latina, reclamos justos, siempre con alta dosis de destrucción y violencia. El hartazgo del robo al más pobre, la justicia solo para la élite. La impunidad de los malnacidos machos, que llevaron a la muerte a miles de mujeres, las quemaron con ácido, las humillaron, y ellos tan campantes en alguna playa o en el cobijo extranjero. La justicia quedará sentada esperando nuevos vientos y en estos vientos la justicia también le tocó al hombre más poderoso del mundo. Donald Trump, será juzgado por abuso de poder, los expertos dicen se hará más fuerte si demuestra lo contrario. Aun así, será sometido a un interrogatorio judicial. En México ¿cuándo?

Los potosinos vivimos una larga lucha contra la corrupción, la simulación gubernamental, las falsas creencias donde todo está bien, la justicia lenta

La falta de transparencia de los gobiernos nos hacen saber el ocultamiento del abuso que se hace dentro del poder para saquear al erario, se autoimponen sueldos que hieren, dan vergüenza, en un estado donde la mitad de sus habitantes son pobres, hay obras interminables, caras y a sobreprecios. 

El progreso que no se planeó, un desarrollo económico desigual, que poco importó. Lo importante para ellos es la fotografía en los pasillos de línea de producción de las grandes empresas, explotadoras del trabajador con miserables sueldos, la sobrepoblación, género un nudo que no se puede deshacer: la movilidad en la zona metropolitana. 

No todo es gris, la sociedad potosina, buena, trabajadora, incluyente, es la columna que soporta este hermoso estado. Si bien el caos es generado por aquellos cortos de miras, cada habitante tenemos la responsabilidad de cuidar nuestra riqueza natural, los recursos que nos da la tierra, aprender que nadie es mejor que el otro, mejorar en la educación de los hijos, exigir mejor educación escolar, pública o privada, solo esto hará de esta patria chica el mejor lugar para vivir.

Mis mejores deseos, mil gracias por este año a todos ustedes, nos saludaremos pronto el año que viene. ¡Felicidades!

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Acento Ajeno

Las murallas de Chapultepec | Columna de Haniel Valdés

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Acento ajeno

Por: Haniel Valdés Velázquez

La ciudad de las piscinas a desnivel, los puentes verdes y las licencias gratuitas, tiene un nuevo debate público, que lo mismo puede parecer ataque político vestido de periodismo ciudadano.

Resulta que a muchos cochistas les molestan los nuevos topes de la Avenida Chapultepec, porque autos volaron sobre ellos en su primera noche. Los quejosos voladores aducen a través de reportes, que aún los topes no estaba bien señalados; lo cierto es que quien va a la velocidad permitida, no sale volando.

Por primera vez una obra vial a nivel de la calle ocupa portadas y titulares en los medios, porque para los ingenieros viales o expertos de turno la solución siempre es que el peatón suba y baje 200 escalones de horribles estructuras de hierro o que los autos sigan a 100 km/h sobre un puente o paso a desnivel.

No soy un experto en ingeniería urbana, por lo que no pretendo entrar en detalles técnicos de si está bien o mal hecho, por eso me centro en los debates que quieren forzar las páginas de Facebook que se llaman medios de prensa.

Pocas veces he visto medios cuestionar la constante construcción de estructura cochista que lejos de mejorar la movilidad, como dicen los boletines oficiales, tienden solamente a favorecer la velocidad.

¿Quién se acuerda de los peatones? ¿Quién piensa en el que quiere cruzar la calle sin tener que subirse a un gigante de hierro de más de 6 metros de altura? Antes de que lo invada un pensamiento clasista, whitexican o retrógrado y termine llamando “pobre” al que camina, tómese los 30 minutos que tarda en cada semáforo para respirar y léame con la mente un poco menos cerrada.

Las primeras quejas llegaron porque no había señalética para avisarle a los conductores que había una barda en medio de la calle, pero la mayoría de los que piden la señal con el aviso son los mismos que, a propósito, no ven las que sí están, esas que indican un máximo en la velocidad, o ser cortés con los peatones que intentan cruzar.

Señales faltan más, como una que indique para qué o quién es el carril central de Chapultepec, que en realidad nadie lo sabe a ciencia cierta, otras en toda la ciudad, las que avisen que la ciclovía no es para que se estacionen autos de los negocios de Carranza o Himno Nacional.

La Avenida Chapultepec tiene varias señales que indican que el límite de velocidad es de 50 km/h, algunas casi borradas -ahí te encargo, Ayuntamiento- pero en los videos que circularon de autos voladores, en ninguno de los casos, la velocidad del vehículo estaba por debajo del límite permitido

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Sí hubo un fallo grande por parte de las autoridades viales municipales que no anunciaron a tiempo el tope y no colocaron la señal hasta que ya estaba listo el muro de los tormentos.

Sigue existiendo tardanza por parte de estas mismas autoridades para repintar o rescatar las señales que no solo ahí, sino en toda la ciudad, están mal pintadas, opacas, mal colocadas o tapadas por árboles.

Los medios que compartieron videos, que criticaron al gobierno municipal, que incitaron al odio de conductores hacia peatones (como si eso no fuera pan de cada día), ¿por qué no acompañaron sus post con un “circule con cuidado”, “cumpla con lo establecido”, “respete al peatón”?

A mis colegas de los medios: falta para el 2027, no empecemos desde ya a querer caerle mejor al que todavía no saben si va a seguir en el poder, hagamos periodismo útil, no crítica en busca de likes. 

Conductores: respeten al peatón. Peatones: no usen el móvil mientras cruzan las calles, ni intenten ganarle al semáforo. Ciclistas: hay solo 3 ciclovías, pero usémoslas correctamente. 

Autoridades: hagan su trabajo, pero háganlo bien, y no descuiden lo que hicieron antes por centrarse solo en obras nuevas.

Gobierno estatal: la obra municipal es para que las personas se sientan más seguras entrando a un parque bajo su cuidado, para evitar accidentes en una calle, de una ciudad que también es parte del estado.

Gobierno municipal: no se apresuren por hacer cosas solo de cara a la contienda electoral, échenle ganas y háganlas bien, respeten los tiempos, informen oportunamente a los usuarios de las vialidades.

Ya aprovechando, revisen las señales de tránsito de la zona, que necesitan mantenimiento, y luego dense una vuelta por la ciudad: hay banquetas que son estacionamientos, hay ciclovías intransitables, hay peatones en riesgo porque los conductores no siguen el reglamento.

En pocas palabras, bajemos todos la velocidad… en todo, hay topes.

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Acento Ajeno

Arrancó la carrera, todos la van perdiendo | Columna de Haniel Valdés

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Acento ajeno

Por: Haniel Valdés Velázquez

La competencia por la elección de 2027 ya sabemos que inició hace un rato, ¿a quién le importan los tiempos electorales cuando ni Ceepac hace su chamba, ni a los políticos les importa respetar lo establecido? Aquí lo que hace falta es ganar.

Ahora, podemos ir revisando cómo va esa carrera, quienes van primero y quienes se rezagaron, pero hagamos un análisis serio y real, no mirando encuestas de esas que casualmente suelen dar ganador al que la pagó. Y lo cierto es que el ganador real hasta ahora no es ninguno.

Las batallas electorales deben pelearse en todos los terrenos, pero casi siempre es la prensa el más complicado, y el que suele dejar al ganador. Esta vez, más que nunca les está pasando factura ese campo minado que es la comunicación, han querido meterse de a lleno en el papel de comunicar, pero terminan desinformando.

Me resulta difícil de entender ¿quién aconseja a los políticos potosinos?, ¿de dónde salieron sus grupos de comunicación?, todos parecen tener un mismo objetivo, que el rival pierda, en lugar de centrarse en que su patrón gane la campaña.

Los dime y diretes que cada vez vemos más en las conferencias de prensa, los empujones e interrupciones por pseudocomunicadores e influencers de turno de páginas de facebook autoproclamadas medios, que acompañan cada banquetera, no solo demuestran la falta de educación formal, civismo y ética periodística que consume al gremio, también evidencia carencias que ya no son de la persona, vienen desde la academia y los nuevos “periodistas” que se están formando.

Pero volviendo al tema de los que hacen boletines y posts para informar que sus jefes trabajan, ¿no hay algo más que necesite comunicarse? ¿de verdad es siempre “gracias al trabajo inconmensurable del supremo líder de tal o más cuál municipio/estado/entidad” que las cosas se solucionan?

Donald Trump en su primera campaña presidencial echó a perder la prensa internacional, en números su campaña fue maravillosa, pero es un modelo netamente primermundista, la heroización, el convertir a personajes políticos en protagonistas de Marvel funcionan en economías donde la fuerza del voto está en los grandes empresarios y en poder de las multinacionales, todos quieren al empresario exitoso dirigiendo su país.

En latinoamérica solo hay un caso donde ese modelo de prensa ha funcionado, Nayib Bukele controla los medios de El Salvador y su triunfalismo lo posicionó como el presidente con mayor aceptación del mundo. En México hubo un caso muy positivo, pero al que no le alcanzó, fue la pasada campaña presidencial de Máynez, donde mientras dos señoras se la pasaban criticándose entre sí y hablando de administraciones pasadas, el emeceísta se posicionó como el más votado de su partido en una carrera por la presidencia.

¿Pero, qué pasa en el interior de los estados, en los municipios? Las personas no creen en héroes, no les importan los muchos adjetivos que acompañan a las autoridades en las notas institucionales, el pueblo busca ver sus problemas resueltos y no siempre se acuerda de quién los soluciona.

Todas las notas periodísticas y boletines institucionales parecieran redactados por la misma persona, o el mismo usuario de chatgpt, “gracias a la labor de”, “por indicación de”, “con la guía de”, no solo dejas de reconocer al que sí estuvo al sol medio día tapando el bache o 4 meses haciendo una carretera o puente, logras hartar al lector de escuchar el mismo nombre y el mismo cargo 100 veces al día, cuando lo cierto es que a veces ni por su colonia se le ha visto.

Hay campañas peores: la zumayezca idea de que los bots cuentan en urnas es de político novato. Lo peor es que le copiaron la idea y ahora sus rivales la replican en sus propias granjas, para atacar medios aliados a su contraparte.

Ojalá me equivoque, pero nos esperan 12 meses de bombos y platillos de un lado y de otro, todos jugando a ser el ganador y bombardeando al rival con cuanta tontería (o no) aparece.

No hay charla cercana con el pueblo (aunque nos hagan creer que sí), no hay investigación, búsqueda de los problemas reales que aquejan a los potosinos, solo buscan hacer estructuras cada vez más grandes para autos, prometer agua, y bombardear sus actos y sus redes de promesas vacías que saben no van a resolver los problemas.

La carrera inició, pero esta vez casi nadie está mirando la carrera en sí, ni a sus corredores, andan pendientes de los comentarios de “narradores” que no están tampoco mirando a la pista. La descomunicación va a la cabeza, y seguramente será la vencedora.

Donde reinan las mentiras repetidas hasta el cansancio, los triunfalismos, y la vieja costumbre de intentar humillar al rival, el éxito nunca será para el periodismo o la verdad, solo para quien se siente en el trono y para aquellos que decidan seguirle el juego.

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#4 Tiempos

Una figura representativa de la literatura potosina, Ramón F. Gamarra | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

En el siglo XIX se desarrolla el género de novela en San Luis Potosí al que desde entonces han contribuido excelentes plumas potosinas entre quienes se encuentran: Francisco de Paula Palomo, Francisco de Asís Castro, Alberto Sustaita Zavala, Eugenio Verástegui, Agustín Vera, Adolfo Antonio de Alba, Miguel Álvarez Acosta, Rafael Montejano y Aguiñaga, Jesús Goytortúa Santos, Teodoro Torres, Jorge Piñó Sandoval, Jesús R. Alderete, Jorge Ferretis, Manuel José Othón, entre otros, y de manera especial Ramón Francisco Gamarra que fue de los primeros en editar una novela en San Luis Potosí.

Ramón Francisco Gamarra nació en San Luis Potosí alrededor de 1828. Participó de manera activa en la política potosina del siglo XIX siendo liberal, entre las actividades que realizaría se encuentra el periodismo, donde igualmente destacaría codirigiendo en 1885 El Diablo Verde, en 1867 fue director de El Fantasma y, en 1868 de La Charanga. En 1874 fue redactor de El Potosino, que fue un periódico que impulsó la candidatura para gobernador del estado de Manuel Muro, historiador potosino. De los periódicos oficiales del gobierno del estado, fue redactor de La Unión Democrática junto a Rafael Castillo.

En el gobierno del estado fue secretario de gobierno de tres gobernadores, Vicente Chico Sein, Degollado y Bustamante, fue también diputado en varias ocasiones. Al retirarse de la vida política, fue bibliotecario del Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí.

En el ámbito literario, en 1868, escribió una de las primeras novelas potosinas El Filántropo, la cual se conserva en forma manuscrita, al igual que sus Memorias de un Espiritista y la Historia Contemporánea de San Luis Potosí.

En 1885 publicó por entregas Catecismo popular de la doctrina democrática y, en 1886, Ellos, un singular texto donde Gamarra aclara: “es un episodio de fondo cristiano y de forma realista que corresponde al volumen XII de mis Ensayos Literarios”. Este texto fue escrito en 1878 y publicado ocho años después por la Imprenta de Dávalos en San Luis Potosí.

Como suele suceder con los autores que mencionamos al principio, su obra no es muy conocida, existen escasas ediciones lo que ocasiona no sea difundida, a pesar de ser considerado como una figura representativa de la literatura potosina del siglo XIX,

además de su contribución al periodismo y la narrativa histórica, lo que lo lleva a ser uno de los autores relevantes en la cultura decimonónica.

Ellos, sería la novela más conocida, novela que aborda eventos históricos en un ámbito narrativo. La novela fue reeditada por el Colegio de San Luis en 1999 dentro de la serie Literatura Potosina 1850-1950, coordinada por Ignacio Betancourt.

En la presentación de Ellos, que hace el Colegio de San Luis nos indica la trama principal de la novela de Gamarra donde el autor recrear “una excepción horrorosa y rigurosamente histórica de que el amor de la madre hacia sus hijos, está siempre creciente”.

Relato alucinante en torno al incesto donde, como un mural, Gamarra intercala cuadros de costumbres, situaciones fantásticas y reflexiones culteranas acerca del mal y sus insospechadas manifestaciones. Con un recurso muy contemporáneo al ‘documentar’ la realidad, el escritor presenta una genealogía demoniaca y nos conduce ´por los vericuetos de un San Luis sorprendente y sórdido.

El abigarramiento de la narración estalla en un desenlace polifónico, cuya verosimilitud no resulta de su desarrollo anecdótico sino del extraño humor negro que caracteriza al autor.

Esta edición de El Colegio de San Luis nos permite conocer una de las obras de Ramón Francisco Gamarra, que posiblemente pueda aún conseguirse en esa institución o, al menos ser consultada en su biblioteca.

Ramón Francisco Gamarra, el político, periodista y escritor cuya obra merece ser rescatada, murió en San Luis Potosí el 18 de abril de 1886.

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