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¿Habrá Wi-Fi en la luna? | Columna de Daniel Tristán

LaguNotas mentales

 

“If you believed they put a man on the moon,

If you believe there’s nothing up his sleeve,

then nothing is cool”.

(REM – Man on the Moon).

El pasado 16 de julio se cumplieron 50 años del día en que el hombre conquistó la superficie lunar. Ha pasado medio siglo ya desde el heróico alunizaje a cargo de la tripulación del Apolo 11. Millones de seres humanos se congregaron frente a la pantalla de sus televisiones, que aún mostraban las imágenes llenas de interferencia y sin más color que el blanco y el negro, para ver al primer ser humano dar un paso sobre la inexplorada superficie de nuestro satélite natural.

Cuenta la leyenda que la tripulación del Apolo 11 (conformada por Aldrin, Armstrong y Collins) salió proyectada hacia el espacio exterior por el cohete Saturno V. El complejo espacial de Cabo Kennedy (Florida) se vio invadida por una inmensa nube de humo causada por la propulsión del cohete hacia la frontera de nuestra atmósfera con el espacio exterior. La misión no solo representaba un gran avance para la ciencia y el futuro de la humanidad, sino que declaraba oficialmente la supremacía de los Estados Unidos ante sus contrincantes en la carrera espacial: Rusia.

La misión se desarrolló con total éxito, los tres astronautas desafiaron la lógica y las leyes de nuestro planeta y del universo mismo. Alunizaron sin mayor inconveniente para dedicar un par de días a la exploración a detalle del satélite lunar. Los tres astronautas regresaron sanos y salvos al planeta tierra amerizando en el Océano Pacífico y, tras permanecer en cuarentena, fueron recibidos por una multitud eufórica en Nueva York.

Resulta que al pasar de los años comenzó a surgir una corriente de escépticos que pretendían demostrar que el alunizaje de 1969 había sido una farsa montada por el Gobierno de los Estados Unidos para ganarle la carrera espacial a Rusia. Los simpatizantes de la teoría de la conspiración se ampararon con una buena cantidad de inconsistencias en el material mostrado por la NASA y desde ese momento hasta el día de hoy la credibilidad de la misión del Apolo 11 se ha visto seriamente cuestionada.

Estimado lector, no me gustaría despilfarrar estas líneas enlistando la cantidad de pruebas sólidas que derrumban la veracidad del alunizaje en 1969. YouTube está repleto de documentales al respecto con los cuales podrá emitir su propio juicio sobre el tema. Hay incluso series de televisión, películas y novelas inspiradas en la teoría de la conspiración lunar.

A decir verdad, desde mi particular punto de vista, el alunizaje del Apolo 11 es una farsa. Incluso me atrevería a cuestionar la existencia misma de la luna y de todo lo que nos dicen que está orbitando allá afuera. Aprendí desde niño a dudar de todo, a cuestionar y a no confiar ni en mi propia sombra. Personalmente me resulta difícil de creer el cuento de una explosión en el universo que arrojó como resultado cuerpos astrales perfectamente moldeados y redonditos, que curiosamente se quedaron acomodados muy ordenaditos dando vueltas en perfecta sincronía. Vaya explosión tan caóticamente perfecta, una explosión con tintes de mano artesanal que moldeó esferas bastante bien definidas, en fin.

Independientemente de si está usted del lado de los creyentes del alunizaje o del lado de los conspiracionistas, lo que es una realidad es que la NASA y Donald Trump, dentro del marco de los festejos del 4 de julio, hicieron públicas sus sucias intenciones de poner nuevamente al humano en la luna antes del 2024 y de plantar la bandera norteamericana en Marte mucho antes de lo que creemos .

Supongamos entonces que todo el cuento del Apolo 11 es real, supongamos que la NASA milagrosamente logró remontar la considerable ventaja que le llevaba Rusia a E.U.A. en la carrera espacial y que realmente Neil Armstrong plantó su pie en la luna y no en un desierto convertido en un set de televisión. Supongamos que todo lo que se nos ha dicho en los libros de historia en verdad sucedió. Digamos que las pruebas a favor del alunizaje son contundente e irrefutables y que las intenciones de Trump y la NASA de volver a la luna se materializan.

Muy a pesar de todo esto alguien debería explicarle, no solamente al tremendo granuja naranja de la casa blanca, si no a la humanidad entera que la utopía de mudarnos de la tierra para asentar la primer colonia en la luna jamás se hará realidad. Ya que estamos en el terreno de las suposiciones, digamos también que la humanidad cuenta con las herramientas tecnológicas para colonizar la luna y habitarla exitosamente. Antes de esto debemos entender que la fantasía lunar no va a suceder nunca por una simple y sencilla razón: la raza humana se va a extinguir mucho antes de que seamos capaces de lograrlo.

Me parece ingenuo que pretendamos poner la mira en la luna o en marte y no nos demos cuenta de que la prioridad está acá abajo en la tierra. Han pasado 45 años desde la última vez que un ser humano caminó sobre la luna, no hemos vuelto jamás. Pasarán bastantes años para que esto vuelva a suceder y aquí abajo ya estamos jugando contra reloj. Especialistas pronostican cambios climáticos irreversibles en un lapso de un par de años y en una década, cuando mucho, la situación será realmente alarmante y habrá puntos de nuestro planeta que serán inhabitables.

¿No sería más prudente enfocar todas las mentes maestras de la humanidad en el tema del calentamiento global? Tal vez sería más realista comprender que la verdadera batalla está aquí en el planeta tierra y que de nada sirven los sueños de ciencia ficción si no somos capaces de solucionar los problemas aquí en casa. Estamos soñando con abandonar nuestro planeta para invadir la luna y eventualmente darle en la madre también. Viajaríamos a nuestro satélite lunar cargando con todas nuestras malas mañas en las maletas. Huír no es la solución a los genes destructivos. Soñar con conquistar la luna y vivir en ella es la muestra más contundente del optimismo tóxico y la ingenuidad de nuestra raza.

Es entonces conveniente reformular la pregunta, ya no se trata de creer o no si el hombre llegó a la luna en 1969, ahora la cuestión radica en saber si el tiempo le alcanzará al hombre para lograr salir vivo del planeta tierra antes de que este se canse de una vez por todas de nosotros y nos elimine del panorama con un chasquido de dedos.

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