enero 30, 2026

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#4 Tiempos

Espacios para la praxis sexual | Columna de Paul Ibarra

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praxis sexual

Desde mi clóset

 

Hablar de la geografía del ejercicio sexual de los HSH potosinos, implica hacer un breve recuento de la forma en la que se ha desarrollado un fenómeno denominado cruising.

Este concepto, hace referencia a la actividad de establecer encuentros sexuales en espacios públicos, “probablemente el término sea por aquello de los marineros holandeses que buscaban sexo con hombres en los puertos a los que llegaban” (Bruciaga, 2017). Esta actividad fue muy popular en las últimas décadas del siglo pasado, y ha sobrevivido hasta la época actual. En respuesta a esta actividad, con el afán de proteger las prácticas de los HSH diversos empresarios y colectivos del gremio, instalaron los lugares seguros de encuentro sexual en muchas de las grandes urbes.

En este sentido, en San Luis Potosí se han popularizado estos comercios en los últimos años, debido a la demanda de la población objetivo. Hace cinco años solo había un espacio comunitario en la ciudad, sin embargo, en la actualidad es posible cuantificar más de cinco lugares de encuentro sexual. En dichos espacios es recurrente la realización de prácticas sexuales penetrativas desprotegidas, ya que sólo un espacio cuenta con servicio permanente de entrega de insumos de prevención.

Mismo en el que no se permite la ingesta de bebidas alcohólicas, situación distinta a lo ocurrido en otros espacios donde no hay una regulación alusiva.

Cabe señalar que estos espacios operan en la clandestinidad, ya que no hay una regulación por parte de comercio municipal ni de Secretaría de Gobernación Estatal que garantice la operación de estos centros a través de un giro regulado por la normatividad vigente. A excepción de El Gremio, que además cuenta con servicios de detección y es auspiciado por una asociación civil que, con recursos federales opera proyectos de prevención combinada con esta población clave.

La distribución geográfica de los lugares donde los HSH consiguen ligue para coger incluye actualmente las redes sociales y las aplicaciones especializadas en la búsqueda y localización de otros HSH a través de herramientas de georreferenciación.

Esto debido a que Facebook es el espacio donde más fácil consiguen concretar un encuentro sexual los HSH potosinos, aunque revelan que solo la mitad de las veces tienen suerte con un 37.5%. A esta red social le sigue de cerca las aplicaciones de ligue como Grindr y Hornet, que con un 35.29% asegura la posibilidad de ligue “a veces” para el grupo muestra.

Derivado de la misma variable, los HSH manifestaron que los espacios menos favorables para “ligar” son el trabajo, la escuela, el centro comercial y las plazas públicas, ya que, más de la mitad aseguró no tener éxito en dichos espacios. Por otro lado, el antro es un espacio particular, ya que, si bien el 27% afirma tener oportunidad de ligar, el 38% rechaza categóricamente lograr un encuentro sexual luego de su visita a este espacio de esparcimiento.

Las dinámicas de socialización en los distintos espacios están cargadas de varios niveles de exclusión que se manifiestan a través de burlas, insultos e incluso agresiones físicas.

Destacan de manera particular los centros nocturnos o antros, que se han convertido en lugares de idóneos para la manifestación de discursos clasistas, homofóbicos, misóginos, y racistas.

“En el antro más que nada hay poses. Es un lugar padre cuando vas con tus amigos a divertirte y tomar la copa. Pero no es un lugar para hacer amigo, mucho menos para ligar” (Mario, 29)

“Hace mucho que dejé de ir al antro, la vibra es muy fea. […] Si cumples más de veinticinco ya pelaste gallo. […] Prefiero ir al vapor, o hasta a Gremio” (José, 49).

La violencia simbólica en los lugares de encuentro permea en la expresión de la identidad sexual. Esto debido a la necesidad de ostentar un modelo occidental de “lo gay trendy”. Por lo que estar fuera de este estereotipo implica ser relegado a un segundo plano, lugar que trae consigo además una carga violenta que limita la socialización y la posibilidad de entablar relaciones erótico-afectivas con quienes se desenvuelven al interior de este sector elitista.

En conclusión, los espacios de ligue, donde la prioridad es el establecimiento de encuentros sexuales casuales, dan pauta para la ejecución de actividades riesgosas que ponen en vulnerabilidad a la población HSH. Esto debido a que, si bien pueden existir medidas de prevención al interior de los lugares, como entrega o venta de insumos de prevención, lo cierto es que los visitantes asumen riesgos de manera consciente o inconsciente. Es decir, no existen condiciones favorables para el ejercicio seguro de la sexualidad que se traduzca en la toma de decisiones que eviten riesgos.

En gran medida derivado de la falencia de la promoción de mensajes que fomenten la praxis erótica no penetrativa, sino más bien de más bien de manera contraria, los significantes que circulan privilegian la penetración fálica y el coito heterosexualizado.

Los espacios de ligue son responsables de conformar un ambiente favorable para el ejercicio de la sexualidad no penetrativa, con especial énfasis en prácticas seguras igual o más placenteras que el coito anal. Lo cual no implica la satanización del acto coital, sino de proporcionar a los usuarios de estos lugares, alternativas para la prevención y el cuidado de la salud sexual.

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#4 Tiempos

Una prueba de carácter | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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TESTEANDO

Por: Redacción

El partido de este fin de semana entre Atlético de San Luis y Chivas no es uno más en el calendario. Llega en un momento donde ambos equipos necesitan algo más que puntos: necesitan convicción. En una liga que castiga la duda y premia la determinación, este duelo se presenta como un examen incómodo, de esos que no se aprueban solo con intención.

San Luis llega con la sensación de haber entendido, por fin, cómo competir mejor en su propia narrativa. No es un equipo espectacular, pero sí uno que ha aprendido a sostenerse, a incomodar y a no regalar partidos. En casa, el exAlfonso Lastras y ahora llamado Libertad Financiera, suele convertirse en un escenario exigente para cualquiera, y este encuentro no será la excepción. San Luis sabe que estos partidos son los que construyen temporadas: vencer a un histórico no solo suma en la tabla, también fortalece el discurso interno y ojo aquí, que en su casa, las Chivas solo han podido vencerlo una vez.

Del otro lado aparece superlider Guadalajara, siempre cargando con el peso de su nombre. El Deportivo llega a este compromiso envuelto en la presión habitual que lo acompaña: la obligación de ganar incluso cuando el funcionamiento no termina de convencer. Chivas ha mostrado destellos, pero también lagunas que lo hacen vulnerable, especialmente cuando se enfrenta a equipos ordenados, intensos y sin complejos, justo el perfil que suele adoptar San Luis.

El choque promete ser más táctico que vistoso. San Luis buscará cerrar espacios, obligar a Chivas a jugar incómodo y capitalizar cualquier error. Guadalajara, en cambio, intentará imponer ritmo, pero deberá hacerlo con paciencia, porque la desesperación suele ser su peor enemiga

. Aquí, el partido puede definirse en detalles mínimos: una pelota parada, una distracción defensiva o una decisión tardía.

Hay, además, un componente emocional que no se puede ignorar. Para San Luis, ganarle a Chivas representa confirmar que su proyecto es capaz de competir contra cualquiera. Para Chivas, perder sería otro golpe a una confianza que se recompone con dificultad. En ese cruce de necesidades, el margen de error se reduce al mínimo.

Este tipo de partidos rara vez se recuerdan por su belleza. Se recuerdan por lo que provocan después. Una victoria puede impulsar a San Luis hacia una recta más tranquila; una derrota puede volver a colocar a Chivas bajo el reflector de la crítica. El empate, en cambio, dejaría a ambos con la incómoda sensación de haber dejado algo en el camino.

El fin de semana pondrá frente a frente a dos equipos con realidades distintas, pero con una urgencia compartida: demostrar que pueden sostener una idea cuando el calendario empieza. En la Liga MX no siempre gana el que juega mejor; suele ganar el que entiende mejor el momento.

San Luis y Chivas están justo ahí, frente a un partido que no promete fuegos artificiales, pero sí consecuencias. Y en este torneo, eso suele ser mucho más importante.

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El Cronopio

El padre Peñaloza al rescate de la obra de Francisco González Bocanegra | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

En las décadas de los cuarenta y cincuenta del siglo pasado hubo un importante movimiento editorial en San Luis Potosí dirigido por un selecto grupo de intelectuales preocupados por la cultura potosina; así aparecieron revistas como Estilo, Letras Potosinas, Cuadrante, Jueves Literarios, Revista de la Facultad de Humanidades, Archivos de Historia Potosina, entre otros, que recogieron importantes escritos culturales y que dieron vida a libros de importancia histórica local, como la memoria de Francisco Estrada padre, titulada Recuerdos de mi Vida y el libro conmemorativo por el centenario del Himno Nacional, publicados en los cincuenta a través de la UASLP.

En 1954 se publicaría el libro Vida y Obra de Francisco González Bocanegra con motivo del centenario del Himno Nacional, de la pluma del padre Dr. Joaquín Antonio Peñaloza, que participaba en algunas de las revistas y publicaciones mencionadas. En 1998 se editaría la segunda edición de este libro, ahora dentro del marco de festejos por el setenta y cinco aniversario de la autonomía universitaria, edición que estuvo a cargo de Jesús Rivera Espinosa y del propio padre Peñaloza. Esta edición agregaba otros poemas inéditos recopilados en ese periodo entre los cincuenta y los noventa.

El libro mencionado es uno de los mejores esfuerzos por difundir la obra de González Bocanegra y aún puede conseguirse en la Librería Universitaria de la UASLP a costo bajo, pues debe de andar en la friolera de ochenta y cinco pesos. Una buena forma de conocer a este personaje y disfrutar sus poemas y escritos realizados principalmente en la década de los cincuenta decimonónicos.

González Bocanegra vivió treinta y siete años, muriendo en 1861 sobreviviéndole su esposa y dos de sus hijas, una de ellas tomaría los hábitos y otra se casaría dejando descendencia del insigne poeta. En el libro el padre Peñaloza repasa la vida del poeta desde su nacimiento en San Luis Potosí, el destierro voluntario de su familia a Cádiz en España debida a la expulsión de españoles del país al formarse la República, su regreso a San Luis y su partida a la ciudad de México donde comenzaría su obra literaria. El padre Peñaloza divide su vida de acuerdo con sus aportaciones literarias, así nos habla de su faceta de poeta, de orador, de dramaturgo, de funcionario público, de narrador

, entre otros; además de su etapa de vida en San Luis Potosí.

El libro recoge, además, la recopilación de su obra, con sus poemas, sus escritos, sus ensayos, sus reportes como censor de obra de teatro. De esta forma es una buena forma de conocer la obra de este potosino que trasciende en el mundo de las letras al ser el autor de la letra del Himno Nacional, uno de los mejores poemas cívicos creados a nivel mundial.

Su estatua, retirada de la glorieta que lleva o llevaba su nombre, ya no sé, ha quedado relegada a un costado de la glorieta un tanto perdida, como ahora es la obra de González Bocanegra que es poco a nada conocida, al igual que la relegación de la estatua a Manuel José Othón otros de los importantes hombres de letras que colocan a San Luis en la historia de las letras mexicanas.

Así que, hágase de este libro, si no lo ve en las estanterías, solicítelo a ver si lo sacan de las bodegas de la librería universitaria.

Ante la ausencia de homenajes en los aniversarios de su nacimiento, como sucedió hace dos años que se cumplieron doscientos años de su natalicio el 8 de enero, el mejor homenaje que podemos hacer a este ilustre potosino es mantener su obra viva a través de la lectura.

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#4 Tiempos

La batalla del segundo café | Columna de Carlos López Medrano

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Mejor dormir

 

Sé que un día se ha estropeado cuando, antes de que empiece la faena, no tengo tiempo de tomar un café y tontear un poco. Desayunar sin prisa, leer una nota ligera del periódico, observar a un paseador de perros, pensar fugazmente en un viejo amor. Ese paréntesis previo al trabajo es la última línea de defensa entre el espíritu libre y el triste destino de convertirse en un engranaje más de una máquina fría. Conviene protegerlo como se protege una playa al amanecer, atrincherado frente al desembarco de la urgencia, para que no arrase con lo más valioso de uno mismo.

Hay seres poseídos por ánimos totalizadores que han logrado convencernos de la necesidad de la prisa. No ya llegar a tiempo, sino llegar antes, hacer acto de presencia, simular que la puntualidad es la forma más alta de la responsabilidad. Son los que clavan la bandera en la luna: lunáticos del ansia, sometidos a un espacio donde ya no son ellos, sino el sometimiento mismo, el hilo carcomido del proceso. Embusteros que, al final del día, cambian muy poco el mundo.

En cambio, quienes pelean por otro sorbo de café, por caminar una cuadra más, por detenerse en la esquina siguiente y descubrir una calle nueva, llevan una insignia que convendría reivindicar en tiempos de métricas, rendimiento y KPIs —a qué punto hemos llegado, Dios mío—. Son los verdaderos justicieros: la resistencia suave que consiste en tomarse el ritmo a la ligera y escuchar otra canción.

Cumplir, sí. Llegar a tiempo. Hacer lo tuyo. Pero sin renunciar a la parte del pastel que te pertenece: ese tiempo libre que, sin venir a cuento, cedemos a las dinámicas de la preocupación y la rutina. El gran engaño de la jornada laboral de ocho horas, que siempre acaba siendo más larga por los minutos regalados al transporte, a la anticipación, a la congoja, minutos que podrían devolverte una sonrisa que no encontrarás en ningún otro sitio.

Sobre la importancia del aquí y el ahora, del tiempo libre como una variante del oro, aprendí de mi amigo Karim, abogado poblano, un mediodía en el Bar Mascota del Centro Histórico de la Ciudad de México. Estábamos de vacaciones, aunque incluso en esos territorios se filtra la ponzoña del oficio. Entre risas y anécdotas sonó su teléfono. Alguien quería hacerle una consulta, pedirle algo. Karim escuchó con atención, sin perder el aplomo ni olvidar que estaba pasándola bien con los presentes. Entonces soltó una frase memorable que aún guardo en el anecdotario: «Si es urgente, márcame en media hora». Y siguió en la cháchara, sin agobiarse.

Nadie es recordado por su fervor a la rutina, por renunciar a una escena de cine para sentarse veinte minutos antes frente a un escritorio. Quienes gozan de su tiempo cargan con un descrédito inmerecido. Hay más que aprender del hombre que fuma un cigarrillo y mira el horizonte que del que corre ansioso a apretar una máquina checadora.

Algo parecido ocurre por la noche: saber cuándo marcharse. Entender las responsabilidades como el oleaje: nunca desaparecerá, y mal hacen quienes pretenden domarlo. La sabiduría consiste, más bien, en surfearlo, pulir un poco las piedras, volver a casa y al día siguiente repetir el gesto. El trabajo nunca se acaba; la disponibilidad perpetua solo sirve para avivar el fuego y descubrir nuevos rincones que limpiar.

Languidecer no es el destino de los viernes. Un viernes es para detenerse y saludar a la vendedora de la esquina, mirar una vitrina de pan dulce, probarse un suéter que no se comprará, hojear el menú de un restaurante al que invitarás a alguien. Beber el licor suave de no hacer nada. La rutina es un ladrón de guante blanco: te roba historias y momentos si no te resistes, si no das la batalla cada mañana.

Hay que ponerse en modo guerrilla para defender la propia subsistencia antes de convertirse en una versión disminuida de lo que ya hace mejor un robot sin agallas o la mentada IA, incapaz de atender al olor de una naranja recién cortada o de entender el valor de un atardecer: la belleza de quedarse embobado, de no tener respuestas, de esperar un poco.

Sal del arroyo de las tonterías. Todo pasa.

«La noche fue hecha para amar», decía Lord Byron. Bien podría decirse lo mismo de la vida entera.

 

Contacto:
Correo: yomiss[arroba]gmail.com
Twitter: @Bigmaud

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