octubre 30, 2026

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#Entrevista | Ya no me quedan luchas de apuesta: Atlantis

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Atlantis

El legendario luchador, con 36 años de carrera y 57 de edad, dice que piensa en el retiro, pero aún no sabe cuándo

Por: Roberto Rocha

“Ya para mi, apostar mi máscara es más difícil”, dijo en entrevista para La Orquesta el legendario luchador Atlantis, famoso por haber destapado a algunos de los más prestigiosos gladiadores desde su debut, hace 36 años: Villano III, Mano Negra, Kung Fu, La Sombra, El Talismán, Último Guerrero, Hombre Bala.

Para Atlantis, apodado El Ídolo de los Niños o El Rey de los Mares, su papel como luchador rudo durante el último gran periodo de popularidad de la lucha libre, que duró aproximadamente entre 2006 y 2010, respondió a la necesidad de permitir descansar su imagen de técnico y no a que él se sintiera cómodo luchando en la esquina de la maldad.

Haber sido un luchador estelar en las cuatro décadas que han visto pasar la carrera de Atlantis, lo convierten en un referente para hablar de constancia sobre el cuadrilátero. Sin embargo, para él la lucha libre no ha cambiado en los 36 años que tiene de carrera.

La Orquesta (LO): ¿Cómo considera usted que ha cambiado la lucha libre y la afición a la lucha libre en ese tiempo?

Atlantis (A): La lucha libre no ha cambiado, la lucha libre es como la escuela, como las tablas del 1 al 10. Siempre serán la mismas bases, como las matemáticas, español. En la lucha libre la base es olímpica, la lucha a ras de lona, la lucha clásica. Ya hay muchas cosas aéreas, pero Atlantis en sus inicios hacía muchas cosas aéreas, entonces para mi no es novedad. Es una parte que a la gente le gusta, al aficionado, pero también le gusta la lucha a ras de lona, porque se ha perdido un poco la magia de la lucha clásica, a ras de lona. Así es la lucha libre, con sus cosas, la gente, las edecanes, las luces, la música, pero la lucha libre nunca ha cambiado, yo tengo 36 años y es la misma lucha.

LO: ¿Pero la afición a la lucha cómo se ha modificado?

La afición se ha modificado por lo cibernético. Ahorita te estoy dando una entrevista, y en 10 segundos me ven en internet. Ahora es más fácil promover tu nombre porque antes en cada estado, en cada ciudad, en cada presentación, yo promovía mi nombre. No había mucha difusión, las revistas de lucha llegaban a las tres semanas y ahora no, ahorita una cosa se hace viral o una cosa importante en la lucha libre se sabe en cinco o diez segundos, toda la gente lo ve.

***

En abril de 1984, apenas unos meses después del debut como luchador de Atlantis, la Secretaría de Gobernación, encabezada por Manuel Bartlett, prohibió la transmisión en televisión de las funciones de lucha libre, según consta en una nota de la época, en la revista Proceso. La prohibición ocasionó que no existan, al menos en internet, registros en video de dos de sus primeros triunfos en luchas de apuesta, contra El Talismán y El Hombre Bala. 

LO: En sus inicios no había lucha libre en televisión, algo impensable en estos tiempos, sin video, ¿cómo alcanzó a ser una figura de la lucha libre? 

A: A mi tocó el momento dorado de la lucha libre, los mejores luchadores del mundo. Estuvo El Solitario, Ángel Blanco, Dr. Wagner, Alfonso Dantés, la crema y nata de la lucha libre. A mi me tocó una lucha muy muy importante. Era bastante difícil, pero la lucha libre es un deporte de alto rendimiento. Atlantis se sigue preparando todos los días, de lunes a sábado va al gimnasio. La lucha libre nunca se deja de aprender. Hay que estar aprendiendo todos los días, todos los días.

LO: Pero hay muchos luchadores que tienen más o menos lo mismo que usted de carrera, o incluso menos, y no se logran mantener igual. ¿Cuál es su secreto?

A: Siempre le he luchado al mejor público de las arenas, que son los niños. Esto creo que es de suerte, o no sé qué podrá ser, es cosa de preguntarle al público. Yo le lucho y la gente te hace o deshace, te escoge y te hacen historia, te hacen leyenda, te hacen con un ángel, te hacen con carisma, la gente te hace todo. Entonces yo siempre le he agradecido a cuatro personas que han hecho crecer el personaje de Atlantis. En primer lugar al público, a la prensa, a la empresa que me da trabajo y a los compañeros, porque ellos son una familia.

LO: Contaba que en una ocasión salió a ver la lucha de un compañero, pero usted estaba sin máscara y un niño lo reconoció.

A: Sí, fue allá en la Pista Arena Revolución, pero lo bueno que no había internet, ni celulares ni nada de eso. Gracias a Dios, ¿sino te imaginas? Ya estaría Atlantis sin máscara en todos lados. Sentí mucha vergüenza. Me toqué la cara: “¿qué onda, Atlantis?, ya sé que estás guapo, pero ponte la máscara”.

***

Previo a la última gran etapa de popularidad de la lucha libre mexicana, Atlantis cambió su tradicional puesto en la esquina técnica, en la que se había mantenido por más de 20 años, para unirse al bando rudo, donde encabezó junto con el Último Guerrero el exitoso grupo de Los Guerreros de la Atlántida y una de las mejores parejas de los últimos años. 

Después, en 2011, al regreso de Atlantis como técnico, inició una rivalidad con Último Guerrero, que los llevó a encabezar el cartel del aniversario 80 del Consejo Mundial de Lucha Libre, en 2013, y a enfrentarse en lucha de máscara contra máscara en 2014, donde Atlantis resultó ganador.

LO: En el año 2005, los mismos cambios que ha tenido la afición a la lucha libre provocaron su llegada al bando rudo. ¿Usted estaba de acuerdo con luchar como rudo en aquel momento?

A: No, a mi nunca me ha gustado ser rudo. Yo soy como los animalitos, que me gusta que me traten bien, pero bueno, no soy monedita de oro, a mucha gente le caigo mal, e hizo falta un cambio de esquina, porque yo tenía mucha experiencia en la esquina técnica, en la esquina de enfrente yo no tenía experiencia. Duré seis años de rudo, ya llené el 100 por ciento de experiencia. Sé qué hace un rudo, qué hace un técnico, he luchado en todos lados, menos de exótico.

LO: En esa época que tuvo como rudo, creo que de entre los rudos mexicanos era usted el más técnico, el más respetuoso de las reglas. ¿Era porque intentaba mantener el mote del ídolo de los niños o era parte de su personalidad?

A: Es parte de mi personalidad. El cambio de esquina lo hice con mucha cautela, con mucha inteligencia y creo que funcionó bastante bien. Dice el dicho que más sabe el diablo por viejo que por diablo. Gracias a la experiencia, a todos los luchadores, al aprendizaje de mucho años, como a la escuela de lucha libre, que tuve al mejor maestro de México y el mundo entero, “El Diablo” Velasco, y me inculcó dos educaciones: la alimentación y el deporte. Hay que complementar el gimnasio y la comida, porque lo que comes eres, y eso ha permitido mantener a un Atlantis Viejo.

LO: Sé que no estaba muy convencido de cambiar los colores y hacer algunas modificaciones a su equipo.

A: Tuvo que hacerse con inteligencia, fue mercadotecnia. Yo sabía que no iba a durar mucho tiempo de rudo, nomás fui a que la gente descansara del personaje del Atlantis bueno y después volví con otros bríos, con otra mentalidad, y pues excelente, luego regresé de técnico y volví a utilizar el uniforme clásico de Atlantis.

***

Atlantis fue el vencedor en la que casi de manera unánime es considerada la mejor lucha de máscara contra máscara en la historia, cuando en marzo del año 2000 destapó al también legendario Villano III, en el primer Pago por Evento en la historia de la lucha libre mexicana, en el que se dio a conocer al público el rostro de Arturo Díaz Mendoza, “El Rey Arturo”.

Apenas en 2015, Atlantis obtuvo su más reciente máscara, en un duelo contra La Sombra, quien hoy es conocido como Andrade, en WWE. El difícil triunfo lo obtuvo pese a llevarle 27 años de edad a su rival y tener 20 años más de carrera.

Atlantis es además miembro del Salón de la Fama de la Lucha Libre mundial, de la revista Wrestling Observer Newsletter, desde el año 2013. 

LO: ¿Usted piensa en el retiro?

A: Claro, por supuesto. Pero no tengo fecha porque diez, quince, veinte años se llegan muy rápido. Lo tengo ya planeado: un día termino de luchar, no sé, en San Luis, en la Arena México, ese día me desaparezco sin decir adiós. O posiblemente haga mi despedida, no sé.

LO: Sin embargo, estará de acuerdo que es importante administrar su legado, porque hay luchadores que de repente no saben en qué momento retirarse y terminan arrastrando el legado en las arenas.

A: Eso es de mentalidades. Cada cabeza es un mundo. No sé, esa respuesta no te la puedo dar porque no lo he vivido. El día que yo la viva o el día que yo me retire podré, pero simplemente no sé qué voy a hacer mañana. A lo mejor ocurre alguna enfermedad que me cambia la mentalidad o me perjudique físicamente, entonces son cosas que no se pueden predecir. Hay que dejárselas al tiempo, no está muy lejano el retiro, pero no te puedo decir porque la prensa ventila todo.

LO: Le dicen Atlantis leyenda. ¿Está usted de acuerdo con ese calificativo?

A: Yo lo acepto, porque es mi trabajo. Yo trabajo para la gente, me dejo querer y la gente que me ponga como quiera. Si yo me lo he ganado, lo acepto de todo corazón, porque la gente también lo hace con mucho corazón. Es un legado que es muy importante para mi, como luchador profesional.

***

Este 27 de septiembre, el Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL) celebrará su aniversario 86 y ser la empresa de lucha más antigua del planeta, con una función en la que Último Guerrero, Cibernético, El Mesías, Big Daddy, Volador Jr, Negro Casas y Bárbaro Cavernario apostarán sus cabelleras en una batalla en jaula. Además, los representantes de la categoría micro, Chamuel y Microman se enfrentarán en máscara contra máscara. Atlantis no participará en ese evento.

Desde su debut, Atlantis ha participado en al menos 26 aniversarios del CMLL, el evento más importante de la empresa. Atlantis ha ganado cinco máscaras en eventos de aniversario, además ha participado en otras dos luchas de apuesta, ha estado en tres luchas estelares y tres luchas de campeonato.

Además, el 28 de septiembre Atlantis cumplirá 57 años de edad.

LO: En 36 años de carrera, lleva ya cuatro décadas: 80, 90, 2000 y 2010, protagonizando aniversarios en la Arena México. Cada vez que se acerca uno, lo candidatean a usted para estar otra vez apostando su máscara.

A: Hay muchos nombres, pero tenemos oportunidad todos. Es una fecha muy importante, es la fiesta de la lucha libre, es una fecha bastante comprometedora. Yo sé que tengo el legado y las luchas más importantes de máscaras y la asistencia de gente más grande. A la gente le gustan las luchas de máscaras con Atlantis, porque van a disfrutar la lucha, pero yo creo que tenemos la oportunidad todos: cabelleras, jóvenes, es parte de la lucha libre.

LO: ¿Pero considera que le queda todavía alguna lucha de apuestas?

A: No, yo ya no, yo ya hasta llegué al Salón de la Fama. Yo creo que ya estuvo, ya todo lo que hice yo creo que es más que suficiente. Gracias a la lucha libre, a la empresa, la prensa, a los niños, yo creo que ya para mi, apostar mi mascara se me hace más difícil.

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Columna de Nefrox

San Luis contra Atlas: la bisagra de una temporada | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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Existen partidos que valen tres puntos y otros que terminan valiendo mucho más. No porque la Liga MX entregue unidades adicionales cuando la presión aumenta, sino porque existen noches en las que un equipo se juega la posibilidad de seguir creyendo en su temporada. Atlético de San Luis está frente a una de ellas. El encuentro contra Atlas no es simplemente otra fecha del calendario: es el partido bisagra del Apertura 2026, ese momento en el que los dirigidos por Diego Mejía tienen que decidir si quieren ser protagonistas de la recta final o quedarse mirando cómo otros ocupan los lugares que todavía están a su alcance.

La clasificación está ahí, suficientemente cerca para ilusionarse y lo bastante lejos para exigir una respuesta inmediata. San Luis llega con 19 puntos, ubicado en el undécimo puesto, mientras Atlas aparece en la cuarta posición con 24 unidades. Cinco puntos separan a los dos equipos, pero la diferencia más importante está en las consecuencias que puede tener el resultado. Para los rojinegros, ganar significaría consolidar su lugar entre los primeros puestos; para los potosinos, hacerlo representaría acercarse de manera decisiva a la zona de clasificación y mantener viva una temporada que ha tenido demasiados altibajos.

Por eso no conviene disfrazar la importancia de este encuentro. San Luis necesita ganar. No es una exageración periodística ni una manera de elevar artificialmente la expectativa. Es una consecuencia directa de su posición en la tabla y del calendario que tiene por delante. Con apenas tres jornadas restantes después de este compromiso, cada oportunidad comienza a tener un peso diferente. Un empate podría mantener las posibilidades matemáticas, pero dejaría al equipo dependiendo de demasiadas combinaciones. Una derrota sería todavía más complicada: permitiría que Atlas se alejara y obligaría a los de casa a esperar tropiezos ajenos para seguir soñando.

El problema para Mejía es que enfrente tendrá a uno de los equipos más consistentes del campeonato. Atlas ha construido una temporada que lo mantiene entre los cuatro primeros lugares y llega después de una remontada espectacular ante Puebla, al que derrotó 4-3. No es un rival que pueda darse por vencido cuando el partido se complica. Los rojinegros han demostrado capacidad ofensiva y carácter para resolver encuentros, dos características que obligarán al Atlético a jugar con una concentración muy superior a la que ha mostrado en algunos momentos del torneo.

Pero el contexto también ofrece una oportunidad. Los dirigidos por el histórico Hernán Crespo no llegan a San Luis con la tranquilidad de quien ya tiene todo resuelto. La pelea por los primeros puestos sigue abierta y una derrota podría comprometer su posición. Los visitantes también tienen algo que defender y eso puede convertir el encuentro en un partido de mucha tensión, con dos equipos que necesitan encontrar el equilibrio entre atacar y no regalar espacios.

Para el Atlético, la primera obligación será entender que no puede jugar este partido como si tuviera todo el tiempo del mundo. La urgencia no debe convertirse en desesperación, pero tampoco puede servir como excusa para administrar el resultado desde el primer minuto. Si San Luis quiere meterse a la Liguilla, tendrá que asumir la responsabilidad de buscar el encuentro, aprovechar la localía y demostrar que puede imponerse ante un adversario que llega mejor colocado en la clasificación.

La temporada de Diego Mejía ha tenido momentos que invitan a pensar que el equipo puede competir. Ha habido partidos en los que San Luis ha mostrado capacidad para generar ocasiones, recuperar terreno y encontrar soluciones ofensivas. También ha habido tropiezos que han dejado una sensación de oportunidad desperdiciada. Esa irregularidad es precisamente lo que ha colocado al Atlético en una posición incómoda: tiene argumentos para aspirar a más, pero no ha conseguido sostenerlos durante el tiempo suficiente.

El empate ante Toluca y las victorias frente a Querétaro y Atlante han permitido recuperar terreno. El equipo ha conseguido sumar en sus últimos compromisos y parece haber encontrado una pequeña ventana de estabilidad. Sin embargo, ahora viene una prueba de otra dimensión. Ganar el clásico siempre tiene un valor emocional especial, y vencer a Atlante como visitante también suma confianza, pero Atlas representa un desafío directo en la carrera por alcanzar la fase final. Es el tipo de partido que permite medir cuánto ha avanzado realmente un equipo.

Mejía necesita que sus jugadores entiendan esa diferencia. No alcanza con repetir la intensidad de las últimas jornadas; hay que acompañarla con decisiones correctas. El Atlético tendrá que saber cuándo presionar, cuándo mantener la pelota y cuándo acelerar. No puede regalarle a Atlas transiciones que le permitan aprovechar su capacidad ofensiva, ni puede refugiarse demasiado cerca de su propia área esperando que el rival cometa un error. La mejor manera de defender la clasificación es jugar para ganar, pero hacerlo con inteligencia.

La responsabilidad también pasa por los futbolistas que tienen mayor peso dentro del vestidor. En partidos como este, los jugadores experimentados deben asumir el control de los momentos complicados. No se trata únicamente de marcar un gol o de resolver una jugada individual. Se trata de evitar que el equipo pierda la cabeza cuando el marcador no sea favorable, de exigir concentración y de transmitir la confianza necesaria para que el plan de juego no se desmorone ante la primera dificultad.

El Alfonso Lastras tendrá que convertirse en un factor. La afición potosina ha acompañado al equipo durante una campaña que no siempre ha ofrecido motivos para celebrar, pero ahora tiene delante un encuentro que puede darle sentido a buena parte del esfuerzo realizado. La localía no garantiza nada, aunque sí representa una responsabilidad adicional. San Luis no puede permitir que Atlas se sienta cómodo, que encuentre espacios con facilidad o que termine imponiendo el ritmo de un partido que debería jugarse bajo las condiciones del equipo de casa.

También hay que reconocer que el margen de error se ha reducido por decisiones y resultados acumulados a lo largo del torneo. La clasificación no se está escapando únicamente por lo que ocurra este viernes. Se ha complicado por los puntos que el Atlético dejó en el camino, por los partidos en los que no consiguió sostener una ventaja y por las ocasiones en las que no tuvo la contundencia necesaria. Ahora, sin embargo, ya no sirve demasiado mirar hacia atrás. La única manera de corregir esa historia es conseguir que los encuentros restantes tengan una respuesta distinta.

Y aquí aparece una cuestión que va más allá de la tabla: ¿qué quiere ser este Atlético de San Luis? ¿Un equipo que cada temporada se conforma con competir durante algunos tramos y termina dependiendo de los resultados de otros, o una institución que pretende consolidarse como un participante habitual en las fases finales? La respuesta no se encontrará en una conferencia de prensa ni en una promesa para el próximo campeonato. Se construye en noches como esta, cuando el equipo tiene que responder ante un rival de jerarquía y una afición que espera algo más que buenas intenciones.

No sería justo decir que una victoria resolverá todos los problemas del proyecto de Mejía. Tampoco sería correcto afirmar que una derrota terminaría automáticamente con cualquier posibilidad de clasificación. Pero sí sería un error tratar este partido como uno más. La distancia entre San Luis y Atlas, el momento del calendario y la cantidad de jornadas restantes convierten el enfrentamiento en una auténtica bisagra. El resultado puede modificar la manera en que el equipo enfrente el cierre del torneo y, sobre todo, la confianza con la que llegue a esas últimas oportunidades.

Atlas tiene motivos para sentirse favorito por su posición y por la regularidad que ha mostrado. San Luis tiene motivos para creer en su capacidad de competir, especialmente después de recuperar puntos en las últimas semanas. Pero la clasificación no se gana con argumentos, antecedentes ni pronósticos. Se gana con goles, concentración y resultados. Y en este momento el Atlético necesita demostrar que tiene lo necesario para conseguirlos.

San Luis ha llegado hasta aquí con la posibilidad de corregir el camino. Todavía tiene tiempo, pero ya no tiene demasiado margen. Atlas será una prueba exigente, un rival que no regalará nada y que también tiene objetivos importantes. El Atlético deberá jugar con personalidad, asumir el riesgo de buscar el triunfo y entender que la oportunidad está frente a su gente.

Diego Mejía y sus jugadores tienen noventa minutos para demostrar que la clasificación es una aspiración real y no solamente una cuenta matemática. La temporada todavía puede tener un desenlace distinto, pero para conseguirlo hace falta dar un golpe sobre la mesa.

Hoy no se juega únicamente contra Atlas. Se juega contra la irregularidad, contra los puntos que quedaron en el camino y contra la posibilidad de que otra temporada termine dejando más preguntas que respuestas.

Es el partido bisagra. El que puede abrir la puerta de la Liguilla o comenzar a cerrarla.

Y a estas alturas, San Luis ya no puede permitirse quedarse del lado equivocado.

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Mexicanas de oro | Columna de Haniel Valdés

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Por: Haniel Valdés

El lunes 26 de octubre, en la gala del Balón de Oro en Londres, el futbol mexicano hizo historia, y lo hizo gracias a las mujeres. Charlyn Corral, delantera del Pachuca, recibió el trofeo Gerd Müller como la máxima goleadora del año, y es la primera mexicana en recibirlo. Scarlett Camberos, del América, terminó en el lugar 21 del Balón de Oro femenino, la primera mexicana en estar entre las 30 candidatas.

Vale la pena detenerse en lo que significa el premio de Corral, porque no es de los que se ganan por votos ni por simpatía. El Gerd Müller es por méritos deportivos: se lo lleva quien más goles marca en la temporada. Corral hizo 49 goles en 49 partidos, 36 con Pachuca y 13 con la Selección Mexicana. En el lado de los hombres lo recibió Harry Kane, el máximo artillero.

Y aquí es donde el mérito de Corral pesa más. Kane juega en el Bayern Múnich, donde casi todo se gana. Corral juega en un Pachuca que no es de los equipos fuertes: en este Apertura 2026 va en sexto lugar del Grupo B, con 13 puntos, lejos de la Liguilla. El premio no lo ganó por este torneo, sino por la temporada pasada, con 22 goles en el Apertura 2025 y 14 en el Clausura 2026 con el club, pero el contexto es el mismo. Aun así encabezó el goleo del mundo y dejó atrás a delanteras como Claudia Pina y Ewa Pajor, que juegan en el Barcelona, el mejor equipo del planeta, rodeadas de las mejores jugadoras. Pajor, de hecho, fue la primera ganadora de este trofeo en 2025; Corral es la segunda futbolista en recibirlo.

El caso de Camberos tiene el mismo fondo. Cuando se compara con los hombres, Julián Quiñones

quedó en el lugar 28 del Balón de Oro, el mexicano mejor ubicado en la historia de la votación, después de marcar cuatro goles con México en el Mundial 2026 y 33 en la liga saudí. Lo hizo en un torneo que ven millones de personas. Camberos terminó siete lugares arriba, en el 21, con 25 goles y 17 asistencias, y con tres títulos del América en la temporada: la Copa de Campeonas de la Concacaf, el Clausura 2026 y el Campeón de Campeones. Lo logró jugando en una liga mucho más joven y con mucha menos exposición internacional.

Lo mismo pasó con el América como equipo. Fue considerado para el premio al mejor club femenil del año, algo que nunca había ocurrido con un equipo mexicano. No ganó porque el premio fue para el Barcelona, un rival imposible: Alexia Putellas, que ya no está en el club blaugrana pero hizo los méritos para el premio cuando aún jugaba ahí, se llevó su tercer Balón de Oro; Vicky López ganó el Kopa como mejor jugadora joven y el equipo blaugrana arrasó con todo lo que jugó. Pero estar en esa conversación, desde un equipo joven, en una liga joven y en un continente que apenas empieza a tomarse en serio el futbol femenil, ya es un logro enorme. El América puede estar, sin exagerar, entre los mejores del mundo.

Esas son las cifras. Lo que importa ahora es cómo las tratamos. Las jugadoras mexicanas están compitiendo en el escenario más grande y compitiendo bien, con méritos que se pueden medir en goles, títulos y posiciones. Un premio ganado por goles no admite discusión, y un puesto 21 entre 30 candidatas del mundo no se regala. Que se les reconozca con la misma vara que a los hombres que quedaron detrás o delante de ellas es lo mínimo que merecen.

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Caicedo y la ley de la ex | Columna de Haniel Valdés

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Por: Haniel Valdés

La racha de tres partidos sin perder se terminó, y se terminó pronto. El domingo 18 de octubre, en el Libertad Financiera, el Atlético de San Luis Femenil cayó 1-2 ante FC Juárez en la jornada 11, en un partido que se le complicó desde el inicio y que las potosinas intentaron remontar hasta el último minuto.

Farlyn Caicedo, exjugadora de San Luis, abrió el marcador al minuto 3 con un disparo de media distancia y amplió la ventaja al 29 con un cabezazo. Con el 0-2, el partido pintaba cuesta arriba, pero el equipo no se cayó. Antes del descanso tuvo la oportunidad de meterse al partido: Natalia Macías provocó un penal, y Enyerliannys Higuera, la máxima goleadora de la historia del club, lo cobró y el balón se estrelló en el travesaño.

Para un equipo que acababa de coronar a su reina del gol, ese tipo de fallo duele, pero lo que importa es lo que viene después. En el segundo tiempo San Luis salió más sólido y más ofensivo. Amina Bello lo intentó desde fuera del área, Rebeca Contreras estuvo cerca tras un pase de Michelle Gutiérrez y, al minuto 75, Higuera aprovechó un rebote tras un remate al poste para marcar el 1-2. Es su gol número 14 del torneo, y llegó justo después de fallar el penal. Más tarde, el equipo pensó que había empatado, pero el gol fue anulado por una falta en el área.

San Luis no pudo completar la remontada, pero se fue del campo reconocido: la afición despidió con aplausos a sus jugadoras. No fue una derrota que deje dudas sobre el nivel del equipo, sino una que deja claro dónde está la tarea pendiente, que es no regalar el primer tiempo. Dos goles en los primeros 29 minutos son demasiado para un equipo que luego tuvo 45 de dominio.

Con este resultado, San Luis suma 11 jornadas jugadas, 6 victorias, 1 empate y 4 derrotas, 24 goles a favor, 18 en contra y 19 puntos. Sigue en el tercer lugar del Grupo 2, detrás de América (28 pts) y Guadalajara (24 pts), que ya aseguraron su lugar en la Liguilla, y con tres puntos de ventaja sobre Pumas (16 pts), que ocupa la cuarta posición. Con solo tres jornadas por jugarse, cada punto cuenta.

La siguiente prueba es de las difíciles: el sábado 24 de octubre, en el Libertad Financiera, San Luis recibe al América, líder del grupo con 28 puntos y una diferencia de goles de +35. Del partido ante Juárez, el equipo se lleva una lección y un gol de Higuera que demuestra que siempre responde. Ahora hay que mostrarlo ante el mejor equipo del grupo.

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