Deportes
#Entrevista | Ya no me quedan luchas de apuesta: Atlantis
El legendario luchador, con 36 años de carrera y 57 de edad, dice que piensa en el retiro, pero aún no sabe cuándo
Por: Roberto Rocha
“Ya para mi, apostar mi máscara es más difícil”, dijo en entrevista para La Orquesta el legendario luchador Atlantis, famoso por haber destapado a algunos de los más prestigiosos gladiadores desde su debut, hace 36 años: Villano III, Mano Negra, Kung Fu, La Sombra, El Talismán, Último Guerrero, Hombre Bala.
Para Atlantis, apodado El Ídolo de los Niños o El Rey de los Mares, su papel como luchador rudo durante el último gran periodo de popularidad de la lucha libre, que duró aproximadamente entre 2006 y 2010, respondió a la necesidad de permitir descansar su imagen de técnico y no a que él se sintiera cómodo luchando en la esquina de la maldad.
Haber sido un luchador estelar en las cuatro décadas que han visto pasar la carrera de Atlantis, lo convierten en un referente para hablar de constancia sobre el cuadrilátero. Sin embargo, para él la lucha libre no ha cambiado en los 36 años que tiene de carrera.
La Orquesta (LO): ¿Cómo considera usted que ha cambiado la lucha libre y la afición a la lucha libre en ese tiempo?
Atlantis (A): La lucha libre no ha cambiado, la lucha libre es como la escuela, como las tablas del 1 al 10. Siempre serán la mismas bases, como las matemáticas, español. En la lucha libre la base es olímpica, la lucha a ras de lona, la lucha clásica. Ya hay muchas cosas aéreas, pero Atlantis en sus inicios hacía muchas cosas aéreas, entonces para mi no es novedad. Es una parte que a la gente le gusta, al aficionado, pero también le gusta la lucha a ras de lona, porque se ha perdido un poco la magia de la lucha clásica, a ras de lona. Así es la lucha libre, con sus cosas, la gente, las edecanes, las luces, la música, pero la lucha libre nunca ha cambiado, yo tengo 36 años y es la misma lucha.
LO: ¿Pero la afición a la lucha cómo se ha modificado?
La afición se ha modificado por lo cibernético. Ahorita te estoy dando una entrevista, y en 10 segundos me ven en internet. Ahora es más fácil promover tu nombre porque antes en cada estado, en cada ciudad, en cada presentación, yo promovía mi nombre. No había mucha difusión, las revistas de lucha llegaban a las tres semanas y ahora no, ahorita una cosa se hace viral o una cosa importante en la lucha libre se sabe en cinco o diez segundos, toda la gente lo ve.
***
En abril de 1984, apenas unos meses después del debut como luchador de Atlantis, la Secretaría de Gobernación, encabezada por Manuel Bartlett, prohibió la transmisión en televisión de las funciones de lucha libre, según consta en una nota de la época, en la revista Proceso. La prohibición ocasionó que no existan, al menos en internet, registros en video de dos de sus primeros triunfos en luchas de apuesta, contra El Talismán y El Hombre Bala.
LO: En sus inicios no había lucha libre en televisión, algo impensable en estos tiempos, sin video, ¿cómo alcanzó a ser una figura de la lucha libre?
A: A mi tocó el momento dorado de la lucha libre, los mejores luchadores del mundo. Estuvo El Solitario, Ángel Blanco, Dr. Wagner, Alfonso Dantés, la crema y nata de la lucha libre. A mi me tocó una lucha muy muy importante. Era bastante difícil, pero la lucha libre es un deporte de alto rendimiento. Atlantis se sigue preparando todos los días, de lunes a sábado va al gimnasio. La lucha libre nunca se deja de aprender. Hay que estar aprendiendo todos los días, todos los días.
LO: Pero hay muchos luchadores que tienen más o menos lo mismo que usted de carrera, o incluso menos, y no se logran mantener igual. ¿Cuál es su secreto?
A: Siempre le he luchado al mejor público de las arenas, que son los niños. Esto creo que es de suerte, o no sé qué podrá ser, es cosa de preguntarle al público. Yo le lucho y la gente te hace o deshace, te escoge y te hacen historia, te hacen leyenda, te hacen con un ángel, te hacen con carisma, la gente te hace todo. Entonces yo siempre le he agradecido a cuatro personas que han hecho crecer el personaje de Atlantis. En primer lugar al público, a la prensa, a la empresa que me da trabajo y a los compañeros, porque ellos son una familia.
LO: Contaba que en una ocasión salió a ver la lucha de un compañero, pero usted estaba sin máscara y un niño lo reconoció.
A: Sí, fue allá en la Pista Arena Revolución, pero lo bueno que no había internet, ni celulares ni nada de eso. Gracias a Dios, ¿sino te imaginas? Ya estaría Atlantis sin máscara en todos lados. Sentí mucha vergüenza. Me toqué la cara: “¿qué onda, Atlantis?, ya sé que estás guapo, pero ponte la máscara”.
***
Previo a la última gran etapa de popularidad de la lucha libre mexicana, Atlantis cambió su tradicional puesto en la esquina técnica, en la que se había mantenido por más de 20 años, para unirse al bando rudo, donde encabezó junto con el Último Guerrero el exitoso grupo de Los Guerreros de la Atlántida y una de las mejores parejas de los últimos años.
Después, en 2011, al regreso de Atlantis como técnico, inició una rivalidad con Último Guerrero, que los llevó a encabezar el cartel del aniversario 80 del Consejo Mundial de Lucha Libre, en 2013, y a enfrentarse en lucha de máscara contra máscara en 2014, donde Atlantis resultó ganador.
LO: En el año 2005, los mismos cambios que ha tenido la afición a la lucha libre provocaron su llegada al bando rudo. ¿Usted estaba de acuerdo con luchar como rudo en aquel momento?
A: No, a mi nunca me ha gustado ser rudo. Yo soy como los animalitos, que me gusta que me traten bien, pero bueno, no soy monedita de oro, a mucha gente le caigo mal, e hizo falta un cambio de esquina, porque yo tenía mucha experiencia en la esquina técnica, en la esquina de enfrente yo no tenía experiencia. Duré seis años de rudo, ya llené el 100 por ciento de experiencia. Sé qué hace un rudo, qué hace un técnico, he luchado en todos lados, menos de exótico.
LO: En esa época que tuvo como rudo, creo que de entre los rudos mexicanos era usted el más técnico, el más respetuoso de las reglas. ¿Era porque intentaba mantener el mote del ídolo de los niños o era parte de su personalidad?
A: Es parte de mi personalidad. El cambio de esquina lo hice con mucha cautela, con mucha inteligencia y creo que funcionó bastante bien. Dice el dicho que más sabe el diablo por viejo que por diablo. Gracias a la experiencia, a todos los luchadores, al aprendizaje de mucho años, como a la escuela de lucha libre, que tuve al mejor maestro de México y el mundo entero, “El Diablo” Velasco, y me inculcó dos educaciones: la alimentación y el deporte. Hay que complementar el gimnasio y la comida, porque lo que comes eres, y eso ha permitido mantener a un Atlantis Viejo.
LO: Sé que no estaba muy convencido de cambiar los colores y hacer algunas modificaciones a su equipo.
A: Tuvo que hacerse con inteligencia, fue mercadotecnia. Yo sabía que no iba a durar mucho tiempo de rudo, nomás fui a que la gente descansara del personaje del Atlantis bueno y después volví con otros bríos, con otra mentalidad, y pues excelente, luego regresé de técnico y volví a utilizar el uniforme clásico de Atlantis.
***
Atlantis fue el vencedor en la que casi de manera unánime es considerada la mejor lucha de máscara contra máscara en la historia, cuando en marzo del año 2000 destapó al también legendario Villano III, en el primer Pago por Evento en la historia de la lucha libre mexicana, en el que se dio a conocer al público el rostro de Arturo Díaz Mendoza, “El Rey Arturo”.
Apenas en 2015, Atlantis obtuvo su más reciente máscara, en un duelo contra La Sombra, quien hoy es conocido como Andrade, en WWE. El difícil triunfo lo obtuvo pese a llevarle 27 años de edad a su rival y tener 20 años más de carrera.
Atlantis es además miembro del Salón de la Fama de la Lucha Libre mundial, de la revista Wrestling Observer Newsletter, desde el año 2013.
LO: ¿Usted piensa en el retiro?
A: Claro, por supuesto. Pero no tengo fecha porque diez, quince, veinte años se llegan muy rápido. Lo tengo ya planeado: un día termino de luchar, no sé, en San Luis, en la Arena México, ese día me desaparezco sin decir adiós. O posiblemente haga mi despedida, no sé.
LO: Sin embargo, estará de acuerdo que es importante administrar su legado, porque hay luchadores que de repente no saben en qué momento retirarse y terminan arrastrando el legado en las arenas.
A: Eso es de mentalidades. Cada cabeza es un mundo. No sé, esa respuesta no te la puedo dar porque no lo he vivido. El día que yo la viva o el día que yo me retire podré, pero simplemente no sé qué voy a hacer mañana. A lo mejor ocurre alguna enfermedad que me cambia la mentalidad o me perjudique físicamente, entonces son cosas que no se pueden predecir. Hay que dejárselas al tiempo, no está muy lejano el retiro, pero no te puedo decir porque la prensa ventila todo.
LO: Le dicen Atlantis leyenda. ¿Está usted de acuerdo con ese calificativo?
A: Yo lo acepto, porque es mi trabajo. Yo trabajo para la gente, me dejo querer y la gente que me ponga como quiera. Si yo me lo he ganado, lo acepto de todo corazón, porque la gente también lo hace con mucho corazón. Es un legado que es muy importante para mi, como luchador profesional.
***
Este 27 de septiembre, el Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL) celebrará su aniversario 86 y ser la empresa de lucha más antigua del planeta, con una función en la que Último Guerrero, Cibernético, El Mesías, Big Daddy, Volador Jr, Negro Casas y Bárbaro Cavernario apostarán sus cabelleras en una batalla en jaula. Además, los representantes de la categoría micro, Chamuel y Microman se enfrentarán en máscara contra máscara. Atlantis no participará en ese evento.
Desde su debut, Atlantis ha participado en al menos 26 aniversarios del CMLL, el evento más importante de la empresa. Atlantis ha ganado cinco máscaras en eventos de aniversario, además ha participado en otras dos luchas de apuesta, ha estado en tres luchas estelares y tres luchas de campeonato.
Además, el 28 de septiembre Atlantis cumplirá 57 años de edad.
LO: En 36 años de carrera, lleva ya cuatro décadas: 80, 90, 2000 y 2010, protagonizando aniversarios en la Arena México. Cada vez que se acerca uno, lo candidatean a usted para estar otra vez apostando su máscara.
A: Hay muchos nombres, pero tenemos oportunidad todos. Es una fecha muy importante, es la fiesta de la lucha libre, es una fecha bastante comprometedora. Yo sé que tengo el legado y las luchas más importantes de máscaras y la asistencia de gente más grande. A la gente le gustan las luchas de máscaras con Atlantis, porque van a disfrutar la lucha, pero yo creo que tenemos la oportunidad todos: cabelleras, jóvenes, es parte de la lucha libre.
LO: ¿Pero considera que le queda todavía alguna lucha de apuestas?
A: No, yo ya no, yo ya hasta llegué al Salón de la Fama. Yo creo que ya estuvo, ya todo lo que hice yo creo que es más que suficiente. Gracias a la lucha libre, a la empresa, la prensa, a los niños, yo creo que ya para mi, apostar mi mascara se me hace más difícil.
También lee: 1986: el año que marcó un antes y después para el Perro Aguayo | Columna de Los Coliseínos
Columna de Nefrox
Hay algo incómodo en el repechaje | Columna de Arturo Mena “Nefrox”
TESTEANDO
Hay algo incómodo en el repechaje.
Como esas conversaciones que llegan tarde, como esos equipos que reaccionan cuando ya no hay margen.
Nadie quiere estar ahí… pero todos quieren salir.
El Mundial de 2026 promete ser el de la inclusión, el de las 48 selecciones, el de “ahora sí hay lugar para más”. Pero en el fondo, el fútbol sigue siendo el mismo de siempre: el que aprieta cuando más duele. Y ahí, en ese rincón donde ya no hay mañana, aparece el repechaje.
No como premio, como castigo.
En Europa, por ejemplo, el repechaje no debería existir para ciertos nombres. Y sin embargo, ahí está Italia, otra vez, jugando con fuego después de haber aprendido (o no) la lección de quedarse fuera.
Ganó 2-0 su primer partido. Sin convencer, sin emocionar, pero ganando. Que a estas alturas ya es suficiente. Porque en estas instancias el fútbol no se juega bonito… se sobrevive.
Alrededor, el mapa es igual de tenso.
Polonia sacó un 2-1 que dice más de sufrimiento que de superioridad.
Suecia resolvió con un 3-1 que parece cómodo, pero que no garantiza nada.
Dinamarca, quizá la más seria de todas, aplastó 4-0 y mandó un mensaje: hay selecciones que sí entendieron dónde estaban paradas.
Y ahora todo se resume a una noche.
Una sola.
Italia contra Bosnia.
Suecia contra Polonia.
Dinamarca contra República Checa.
Turquía contra Kosovo.
Cuatro partidos para decidir quién va al Mundial… y quién se queda viendo cómo pasa la historia.
Así de frío.
Del otro lado del mundo, el repechaje tiene otro tono. No es presión… es oportunidad.
México es la sede de esa última puerta, y eso no es menor. Porque jugarse el Mundial en este país no es lo mismo. Aquí el fútbol se siente distinto: más ruidoso, más emocional, más impredecible.
Y en ese escenario aparecen nombres que no suelen habitar estas conversaciones.
Bolivia, Surinam, Irak.
Jamaica esperando.
Nueva Caledonia soñando.
República Democrática del Congo empujando desde lejos.
Seis selecciones para dos boletos.
Seis historias que no estaban destinadas a este momento… pero que ya están ahí.
Y cuando eso pasa, el fútbol se vuelve peligroso.
Porque el repechaje no clasifica a los mejores.
Clasifica a los que aguantan.
A los que llegan con dudas pero no se rompen.
A los que no cargan historia… y por eso juegan sin miedo.
Y ahí es donde empieza lo interesante.
Porque cada Mundial tiene ese equipo que nadie vio venir. Ese que no tenía obligación de nada y termina incomodando a todos. Muchas veces, ese equipo sale de aquí.
Si Dinamarca entra, nadie la va a querer enfrente.
Si Suecia se mete, será ese rival incómodo que no regala nada.
Y si Jamaica, incluso Bolivia logran colarse… entonces habrá una historia nueva, de esas que no se explican con rankings, de esas que solo se entienden cuando la pelota empieza a rodar.
El repechaje es injusto, sí. Pero también es brutalmente honesto. Porque aquí no hay margen para discursos, ni para proyectos, ni para promesas. Aquí todo se reduce a 90 minutos donde el pasado no sirve de nada, ni los títulos, ni el nombre, ni la historia, solo el presente. Y quizá por eso incomoda tanto. Porque en el fondo, el repechaje nos recuerda algo que el fútbol intenta ocultar todo el tiempo: que no siempre llegan los que más lo merecen…
sino los que sobreviven cuando ya no queda nada.
También lee: Ignacio Quintana: romper la frontera que parecía imposible / Columna de Arturo Mena “Nefrox”
Deportes
El futbol más allá de la cancha: Entrevista con Juan Villoro
A menos de tres meses de la Copa del Mundo, el escritor reflexiona sobre los males del balompié mexicano, la desconexión de la afición con la Selección y la irrupción del futbol femenil
Por: Carlos Ruíz
Es viernes por la mañana. Se acabó el frío excesivo, pero la primavera todavía no trae los calores intensos que inevitablemente llegarán en abril. Nuestro escenario es el Edificio Central de la UASLP, donde en el marco de la Feria del Libro universitaria, tenemos la oportunidad única de entrevistar en exclusiva a Juan Villoro, una de las plumas más reconocidas de México.
Tras unos cuantos minutos de retraso en donde nuestra amiga de la Editorial Planeta casi pierde la cabeza, nuestro protagonista llega con una distintiva elegancia, y después de mostrarse muy apenado por la demora hasta cierto punto común en esta clase de contextos, nos sentamos en el patio principal para comenzar la charla.
Con más de cincuenta publicaciones a su nombre, y habiendo obtenido premios en Chile, España, Colombia y Argentina, uno pensaría que la obra que presentaría en la feria sería, quizás, una novela de ficción. A lo mejor un ensayo político. En una de esas, un libro científico o filosófico.
Pero no, o al menos no del todo. El maestro trae como novedad “Los Héroes Numerados”, un escrito acerca de algo que muchos consideran como la cosa más banal y ridícula del mundo, un mero distractor social al que Borges catalogó como “popular solo porque lo estúpido es popular”: el futbol.
Resulta que dentro de su amplia bibliografía, el tema del balompié suele ser muy recurrente en los textos de Villoro, pero no nos confundamos, no se va a poner a explicar sistemas de juego y esquemas tácticos, lo que lo hace diferente, es su modo de entender todo el fenómeno social, cultural y político que rodea al balón.
Y es que el futbol no es un simple deporte. Es toda una maquinaria multidisciplinaria capaz de tener influencia más allá del campo de juego. Es un fenómeno que se ve asociado con las principales cúpulas del poder mundial, con la corrupción, con la manipulación mediática y hasta con la división de clases.
Por eso decía que este no “es del todo” un libro político, científico, filosófico o de ficción, porque aunque no se le describa como tal, estos temas no son ajenos a la redonda, y mucho menos a la visión que se presenta de ella en “Los Héroes Numerados”.
No es ningún accidente que esta obra sea lanzada justo ahora. A tres meses de la Copa del Mundo, su autor reconoce que “el clima propicio para sacar este libro era este. Antes del Mundial siempre nos preguntamos qué significa el futbol, qué cosas ya detestamos y estamos hartos respecto al futbol, y al mismo tiempo qué cosas amamos, qué esperamos“.
Dentro de esta reflexión previa al verano, es imposible omitir a los protagonistas del espectáculo. El escritor le dedica páginas a los jugadores, los comentaristas y a los árbitros que fungen como villanos, pero el énfasis está en el personaje más importante: la afición.
El hincha que, según relata, “delega sus ilusiones en un equipo o en una selección, creando una pasión que cambia la vida de las familias y rompe amistades, pero también, y eso es una de las cosas en las que tenemos que reflexionar, cuando se vuelve excesiva, procura aniquilar al contrario“.
Esa última frase es fulminante, y comenta que en ningún otro lugar se vuelve realidad como en Argentina, donde está la afición más extrema de todas, y cuyas barras han sido infiltradas por el crimen organizado, generando que de ser aficionados, hayan pasado a ser vándalos.
Aquí, Villoro saca una anécdota que vivió en El Monumental de River Plate, donde tras reconocer su acento mexicano, un hincha del millonario le preguntó si era cierto que en México el equivalente a un hincha de River se podía sentar al lado del equivalente a un hincha de Boca.
Cuando él le dijo que sí, su nuevo amigo exclamó “!¿y no se matan?!”. Resulta que lo que parecía un elogio era un realidad una crítica, pues el che remató con un contundente “uh, pero qué degenerados”, reflejando cómo a este argentino le parecía que el verdadero futbol es “ir contra la piel del enemigo”.
En México seremos un poco más tranquilos que en tierras albicelestes, pero tenemos nuestra propia versión del Super Clásico, y muy similar en algo crucial (además de en los colores). Así como en Buenos Aires, River es el equipo de los “millonarios” (he ahí su apodo) y Boca es el del pueblo, en nuestro país pasa algo casi idéntico.
Mientras las Chivas “son las más queridas” e impulsan los valores nacionalistas al jugar con puro mexicano, el América fue diseñado por Televisa para ser “el malo de la novela”, una contraparte con dinero y los mejores extranjeros para ir contra lo que representa el Guadalajara.
El literato resalta la importancia del vínculo que se generó entre los azulcremas y un producto muy novedoso en aquel entonces como era la televisión, con lo que se posicionó en primer plano al equipo y se creó una afición que no existía a tal escala.
Podríamos hablar con Juan Villoro durante horas de estos clásicos, pero retomemos el tema principal. Los Héroes Numerados se publica en el contexto de la Copa del Mundo de Estados Unidos, México y Canadá, probablemente, el certamen con más carga política en la historia.
El escritor describe a este Mundial como uno, para empezar, muy complejo en el tema logístico, ya que el recorrido que muchos equipos van a tener que hacer será muy duro, y además de las distancias, tendrán que enfrentar condiciones climatológicas extremadamente diversas.
Del lado político, tampoco se muestra muy positivo. Considera una situación crítica el hecho de que se celebre el certamen mientras Donald Trump está en contra de los migrantes y en plena guerra con Irán, un país que no solo está clasificado, sino programado para jugar sus tres partidos de fase de grupos en Estados Unidos.
Todo esto, transparenta una cosa para el autor: “a la FIFA lo único que le interesa es el dinero. Es una organización teóricamente no lucrativa, pero que es multimillonaria. Estamos en una situación totalmente controlada por la FIFA y donde el gran negocio depende de ellos”.
Recuerda que para esta Copa del Mundo, en el Estadio Azteca (o Banorte como le quieren decir ahora) los propietarios de palcos y plateas estuvieron rodeados de incertidumbre después de que el organismo se apoderara de los estadios y pusiera en jaque el derecho que obtuvieron al adquirir sus lugares para poder ver todos los eventos que se realizaran en el recinto.
Finalmente, Grupo Ollamani, propietario del recinto, tuvo que pagarle a la Federación para que los palcohabientes pudieran tener acceso a los cinco partidos que se disputarán en el Azteca, dos de ellos, de la Selección Mexicana, aunque con la posibilidad de que también jueguen ahí sus duelos de dieciseisavos y octavos en caso de pasar líder de grupo.
Villoro no es tan optimista con el tricolor. “Es muy cierto que en este Mundial creo que es cuando ha habido menor expectativa hacia la selección nacional. En otras ocasiones, a pesar de que nuestro rendimiento no sea muy alto, la expectativa, la ilusión ha sido grande”, señala.
Profundiza en este tema, y cataloga que el combinado nacional tiene un “prestigio neumático”, explicando que “se desinfla con gran facilidad y generalmente antes de los Mundiales se infla, pero en este caso veo a la gente muy escéptica“.
Para el escritor, la razón de este escepticismo es lógica. “Tenemos una liga que ha machacado y destruido la competitividad deportiva”, asegura. Añade que la desaparición del ascenso y descenso, sumada al alto número de futbolistas extranjeros, han acabado con un semillero de talento, generando que se tenga que recurrir a la naturalización de jugadores como Julián Quiñones y Álvaro Fidalgo.
¿Cómo corregir esta situación? No es nada fácil, porque define a nuestra liga como “un éxito comercial, pero un fracaso deportivo”. Al final de cuentas, si el dinero sigue ingresando, ¿por qué habría que invertir y esforzarse para mejorar el lado estrictamente futbolístico?
Recuerda entonces un caso que, si bien puede parecer hasta chistoso, refleja la priorización de lo comercial: el de Jesús Corona. Cuando debutó el jugador de Rayados, el equipo era patrocinado por Cervecería Cuahtémoc a través de su marca Tecate, por lo que para evitar mencionar a la cerveza que es su competencia directa, se desechó el apellido en favor del apodo ‘Tecatito’.
“¿Qué se puede decir de un país en donde un jugador ni siquiera tiene derecho a usar su apellido?“, cuestiona Villoro.
Ya en la recta final de la entrevista, vamos dejando de lado el tema mundialista, ya que dentro del libro hay un tópico que el polígrafo destaca poderosamente: el futbol femenil.
Y es que lo que hace diez años no era más que un sueño, hoy se ha convertido en toda una realidad con una liga ya bien establecida en México, además de grandes equipos a nivel mundial como Barcelona, Real Madrid y Chelsea que cada vez voltean a ver más al futbol femenino.
Sin embargo, no es necesariamente algo nuevo en nuestro país. ya que hasta la fecha, el partido de mujeres con más espectadores de la historia sigue siendo un México vs Dinamarca de 1971 en el Estadio Azteca, donde se disputó la final de la Copa Mundial Femenil, que en aquel entonces, todavía no era organizada por la FIFA.
“Yo estuve ahí. Fue un una fiesta extraordinaria y demostró que el futbol femenino podía concitar la atención de muchísimas personas, cientos de miles. Se transmitió por televisión. Fue una fiesta con globos, palomas, en fin, realmente extraordinaria”, recuerda.
Pero si tal fue el éxito de un torneo femenil hace más de cincuenta años… ¿por qué tuvimos que esperar décadas para que se magnificara a las escalas de hoy en día? Villoro tiene muy clara la respuesta y, de nueva cuenta, apunta a las oficinas de Suiza.
“Ahí ya se señalaba que el futbol femenino tenía un futuro comercial muy grande, pero la FIFA que ha sido una mafia, porque no hay otra palabra, siniestra, lo vetó durante mucho tiempo“, asegura.
Va muchos años atrás en comparativa del varonil, pero para el autor, esto no es necesariamente una desventaja, sino una de sus principales fortalezas, ya que afirma que “es la gran transformación del juego porque nos remite a cómo era el futbol varonil cuando no había tanta trampa, cuando no había tanta especulación“.
“Yo creo que era importante que este libro terminara con lo más significativo del futbol a nivel mundial, que es la otra parte de la población, la otra mitad ya está dentro del juego“, remata.
Todavía quedan muchos temas que habría sido importante abarcar, pero en esta clase de eventos, el tiempo apremia. Agradecemos al maestro por dedicarnos un espacio de su apretada agenda, y nos levantamos de nuestros lugares en el patio central.
Villoro se disculpa por tener que retirarse con apremio, pero explica que tiene varios actos que atender con premura. Eso sí, antes de irse, no pierde la oportunidad de exaltar a su Necaxa, “el equipo de la década” como le llama. Los seguidores de los ‘rayos’ parecen estar en peligro de extinción, pero el autor no pierde oportunidad para resaltarse como uno de ellos.
Y es que si uno revisa la descripción de “Los Héroes Numerados”, leerá: “Los héroes de las canchas llevan números en la espalda. El 10 de Pelé, Maradona o Messi; el 14 de Johan Cruyff; el 7 de Cristiano Ronaldo o Álex Aguinaga“. Aguinaga habrá sido un jugadorazo, pero solo a un necaxista se le hubiera ocurrido ponerlo ahí. Es parte del encanto de Juan Villoro. Si se le antoja enaltecer al ídolo del Necaxa de los 90’s, lo va a hacer, sin importar que lo ponga a la altura de Messi y Cristiano.
También lee: El éxito puede ser circunstancial, pero nunca accidental: La historia en la duela y en el aula de Naomi Galeana
Deportes
Así se jugará la Copa Potosí 2026
La Copa del Millón tiene lista su ruta tras la celebración del sorteo de la fase de grupos
Por: Redacción
El Instituto Potosino de Cultura Física y Deporte (Inpode) realizó el sorteo oficial de la Copa Potosí 2026 en la categoría libre, tanto en la rama femenil como varonil.
Durante el evento se definieron los grupos y enfrentamientos que darán forma a esta justa, considerada una de la más importante del fútbol amateur en México, donde este año, participarán equipos de Estados Unidos y Perú.
En la rama varonil, los sectores quedaron de esta forma:
Grupo A: Villa de Arriaga, Epoxipisos, Chivas, Naranjeros.
Grupo B: Atlético Nacional, Canchola, Huasteca, UPSLP.
Grupo C: Armadillos, Molino, Prados, Cusco.
Grupo D: Chivas Alabama, Cartagena, Quinta Imperial, Terrero.
Por su parte, del lado femenil, los grupos se disputarán de la siguiente manera:
Grupo A: Ejército Mexicano, Peñarol, Orgullo Femenil, Cobach.
Grupo B: Proline, Molino, UDEP, Atlético de San Luis.
Grupo C: Recicladora Ramírez, Leza, Sassuolo, Universidad Politécnica.
Grupo D: Siberianas, PKS Blinders, Flamingos, Oro La Piedad.
La Copa Potosí 2026 se disputará del 30 de marzo al 4 de abril, con la participación de cerca de mil 400 futbolistas en categorías infantiles, juveniles y libres en ambas ramas.
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