noviembre 6, 2026

Connect with us

Deportes

#Entrevista | Ya no me quedan luchas de apuesta: Atlantis

Published

on

Atlantis

El legendario luchador, con 36 años de carrera y 57 de edad, dice que piensa en el retiro, pero aún no sabe cuándo

Por: Roberto Rocha

“Ya para mi, apostar mi máscara es más difícil”, dijo en entrevista para La Orquesta el legendario luchador Atlantis, famoso por haber destapado a algunos de los más prestigiosos gladiadores desde su debut, hace 36 años: Villano III, Mano Negra, Kung Fu, La Sombra, El Talismán, Último Guerrero, Hombre Bala.

Para Atlantis, apodado El Ídolo de los Niños o El Rey de los Mares, su papel como luchador rudo durante el último gran periodo de popularidad de la lucha libre, que duró aproximadamente entre 2006 y 2010, respondió a la necesidad de permitir descansar su imagen de técnico y no a que él se sintiera cómodo luchando en la esquina de la maldad.

Haber sido un luchador estelar en las cuatro décadas que han visto pasar la carrera de Atlantis, lo convierten en un referente para hablar de constancia sobre el cuadrilátero. Sin embargo, para él la lucha libre no ha cambiado en los 36 años que tiene de carrera.

La Orquesta (LO): ¿Cómo considera usted que ha cambiado la lucha libre y la afición a la lucha libre en ese tiempo?

Atlantis (A): La lucha libre no ha cambiado, la lucha libre es como la escuela, como las tablas del 1 al 10. Siempre serán la mismas bases, como las matemáticas, español. En la lucha libre la base es olímpica, la lucha a ras de lona, la lucha clásica. Ya hay muchas cosas aéreas, pero Atlantis en sus inicios hacía muchas cosas aéreas, entonces para mi no es novedad. Es una parte que a la gente le gusta, al aficionado, pero también le gusta la lucha a ras de lona, porque se ha perdido un poco la magia de la lucha clásica, a ras de lona. Así es la lucha libre, con sus cosas, la gente, las edecanes, las luces, la música, pero la lucha libre nunca ha cambiado, yo tengo 36 años y es la misma lucha.

LO: ¿Pero la afición a la lucha cómo se ha modificado?

La afición se ha modificado por lo cibernético. Ahorita te estoy dando una entrevista, y en 10 segundos me ven en internet. Ahora es más fácil promover tu nombre porque antes en cada estado, en cada ciudad, en cada presentación, yo promovía mi nombre. No había mucha difusión, las revistas de lucha llegaban a las tres semanas y ahora no, ahorita una cosa se hace viral o una cosa importante en la lucha libre se sabe en cinco o diez segundos, toda la gente lo ve.

***

En abril de 1984, apenas unos meses después del debut como luchador de Atlantis, la Secretaría de Gobernación, encabezada por Manuel Bartlett, prohibió la transmisión en televisión de las funciones de lucha libre, según consta en una nota de la época, en la revista Proceso. La prohibición ocasionó que no existan, al menos en internet, registros en video de dos de sus primeros triunfos en luchas de apuesta, contra El Talismán y El Hombre Bala. 

LO: En sus inicios no había lucha libre en televisión, algo impensable en estos tiempos, sin video, ¿cómo alcanzó a ser una figura de la lucha libre? 

A: A mi tocó el momento dorado de la lucha libre, los mejores luchadores del mundo. Estuvo El Solitario, Ángel Blanco, Dr. Wagner, Alfonso Dantés, la crema y nata de la lucha libre. A mi me tocó una lucha muy muy importante. Era bastante difícil, pero la lucha libre es un deporte de alto rendimiento. Atlantis se sigue preparando todos los días, de lunes a sábado va al gimnasio. La lucha libre nunca se deja de aprender. Hay que estar aprendiendo todos los días, todos los días.

LO: Pero hay muchos luchadores que tienen más o menos lo mismo que usted de carrera, o incluso menos, y no se logran mantener igual. ¿Cuál es su secreto?

A: Siempre le he luchado al mejor público de las arenas, que son los niños. Esto creo que es de suerte, o no sé qué podrá ser, es cosa de preguntarle al público. Yo le lucho y la gente te hace o deshace, te escoge y te hacen historia, te hacen leyenda, te hacen con un ángel, te hacen con carisma, la gente te hace todo. Entonces yo siempre le he agradecido a cuatro personas que han hecho crecer el personaje de Atlantis. En primer lugar al público, a la prensa, a la empresa que me da trabajo y a los compañeros, porque ellos son una familia.

LO: Contaba que en una ocasión salió a ver la lucha de un compañero, pero usted estaba sin máscara y un niño lo reconoció.

A: Sí, fue allá en la Pista Arena Revolución, pero lo bueno que no había internet, ni celulares ni nada de eso. Gracias a Dios, ¿sino te imaginas? Ya estaría Atlantis sin máscara en todos lados. Sentí mucha vergüenza. Me toqué la cara: “¿qué onda, Atlantis?, ya sé que estás guapo, pero ponte la máscara”.

***

Previo a la última gran etapa de popularidad de la lucha libre mexicana, Atlantis cambió su tradicional puesto en la esquina técnica, en la que se había mantenido por más de 20 años, para unirse al bando rudo, donde encabezó junto con el Último Guerrero el exitoso grupo de Los Guerreros de la Atlántida y una de las mejores parejas de los últimos años. 

Después, en 2011, al regreso de Atlantis como técnico, inició una rivalidad con Último Guerrero, que los llevó a encabezar el cartel del aniversario 80 del Consejo Mundial de Lucha Libre, en 2013, y a enfrentarse en lucha de máscara contra máscara en 2014, donde Atlantis resultó ganador.

LO: En el año 2005, los mismos cambios que ha tenido la afición a la lucha libre provocaron su llegada al bando rudo. ¿Usted estaba de acuerdo con luchar como rudo en aquel momento?

A: No, a mi nunca me ha gustado ser rudo. Yo soy como los animalitos, que me gusta que me traten bien, pero bueno, no soy monedita de oro, a mucha gente le caigo mal, e hizo falta un cambio de esquina, porque yo tenía mucha experiencia en la esquina técnica, en la esquina de enfrente yo no tenía experiencia. Duré seis años de rudo, ya llené el 100 por ciento de experiencia. Sé qué hace un rudo, qué hace un técnico, he luchado en todos lados, menos de exótico.

LO: En esa época que tuvo como rudo, creo que de entre los rudos mexicanos era usted el más técnico, el más respetuoso de las reglas. ¿Era porque intentaba mantener el mote del ídolo de los niños o era parte de su personalidad?

A: Es parte de mi personalidad. El cambio de esquina lo hice con mucha cautela, con mucha inteligencia y creo que funcionó bastante bien. Dice el dicho que más sabe el diablo por viejo que por diablo. Gracias a la experiencia, a todos los luchadores, al aprendizaje de mucho años, como a la escuela de lucha libre, que tuve al mejor maestro de México y el mundo entero, “El Diablo” Velasco, y me inculcó dos educaciones: la alimentación y el deporte. Hay que complementar el gimnasio y la comida, porque lo que comes eres, y eso ha permitido mantener a un Atlantis Viejo.

LO: Sé que no estaba muy convencido de cambiar los colores y hacer algunas modificaciones a su equipo.

A: Tuvo que hacerse con inteligencia, fue mercadotecnia. Yo sabía que no iba a durar mucho tiempo de rudo, nomás fui a que la gente descansara del personaje del Atlantis bueno y después volví con otros bríos, con otra mentalidad, y pues excelente, luego regresé de técnico y volví a utilizar el uniforme clásico de Atlantis.

***

Atlantis fue el vencedor en la que casi de manera unánime es considerada la mejor lucha de máscara contra máscara en la historia, cuando en marzo del año 2000 destapó al también legendario Villano III, en el primer Pago por Evento en la historia de la lucha libre mexicana, en el que se dio a conocer al público el rostro de Arturo Díaz Mendoza, “El Rey Arturo”.

Apenas en 2015, Atlantis obtuvo su más reciente máscara, en un duelo contra La Sombra, quien hoy es conocido como Andrade, en WWE. El difícil triunfo lo obtuvo pese a llevarle 27 años de edad a su rival y tener 20 años más de carrera.

Atlantis es además miembro del Salón de la Fama de la Lucha Libre mundial, de la revista Wrestling Observer Newsletter, desde el año 2013. 

LO: ¿Usted piensa en el retiro?

A: Claro, por supuesto. Pero no tengo fecha porque diez, quince, veinte años se llegan muy rápido. Lo tengo ya planeado: un día termino de luchar, no sé, en San Luis, en la Arena México, ese día me desaparezco sin decir adiós. O posiblemente haga mi despedida, no sé.

LO: Sin embargo, estará de acuerdo que es importante administrar su legado, porque hay luchadores que de repente no saben en qué momento retirarse y terminan arrastrando el legado en las arenas.

A: Eso es de mentalidades. Cada cabeza es un mundo. No sé, esa respuesta no te la puedo dar porque no lo he vivido. El día que yo la viva o el día que yo me retire podré, pero simplemente no sé qué voy a hacer mañana. A lo mejor ocurre alguna enfermedad que me cambia la mentalidad o me perjudique físicamente, entonces son cosas que no se pueden predecir. Hay que dejárselas al tiempo, no está muy lejano el retiro, pero no te puedo decir porque la prensa ventila todo.

LO: Le dicen Atlantis leyenda. ¿Está usted de acuerdo con ese calificativo?

A: Yo lo acepto, porque es mi trabajo. Yo trabajo para la gente, me dejo querer y la gente que me ponga como quiera. Si yo me lo he ganado, lo acepto de todo corazón, porque la gente también lo hace con mucho corazón. Es un legado que es muy importante para mi, como luchador profesional.

***

Este 27 de septiembre, el Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL) celebrará su aniversario 86 y ser la empresa de lucha más antigua del planeta, con una función en la que Último Guerrero, Cibernético, El Mesías, Big Daddy, Volador Jr, Negro Casas y Bárbaro Cavernario apostarán sus cabelleras en una batalla en jaula. Además, los representantes de la categoría micro, Chamuel y Microman se enfrentarán en máscara contra máscara. Atlantis no participará en ese evento.

Desde su debut, Atlantis ha participado en al menos 26 aniversarios del CMLL, el evento más importante de la empresa. Atlantis ha ganado cinco máscaras en eventos de aniversario, además ha participado en otras dos luchas de apuesta, ha estado en tres luchas estelares y tres luchas de campeonato.

Además, el 28 de septiembre Atlantis cumplirá 57 años de edad.

LO: En 36 años de carrera, lleva ya cuatro décadas: 80, 90, 2000 y 2010, protagonizando aniversarios en la Arena México. Cada vez que se acerca uno, lo candidatean a usted para estar otra vez apostando su máscara.

A: Hay muchos nombres, pero tenemos oportunidad todos. Es una fecha muy importante, es la fiesta de la lucha libre, es una fecha bastante comprometedora. Yo sé que tengo el legado y las luchas más importantes de máscaras y la asistencia de gente más grande. A la gente le gustan las luchas de máscaras con Atlantis, porque van a disfrutar la lucha, pero yo creo que tenemos la oportunidad todos: cabelleras, jóvenes, es parte de la lucha libre.

LO: ¿Pero considera que le queda todavía alguna lucha de apuestas?

A: No, yo ya no, yo ya hasta llegué al Salón de la Fama. Yo creo que ya estuvo, ya todo lo que hice yo creo que es más que suficiente. Gracias a la lucha libre, a la empresa, la prensa, a los niños, yo creo que ya para mi, apostar mi mascara se me hace más difícil.

También lee: 1986: el año que marcó un antes y después para el Perro Aguayo | Columna de Los Coliseínos

Columna de Nefrox

Cuidado, el último también puede dejarte fuera | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

Published

on

TESTEANDO

San Luis llega a su último compromiso como local con una obligación que ya no admite demasiadas interpretaciones: ganar. Enfrente estará Juárez, el equipo que ocupa el fondo de la clasificación, pero también uno de los adversarios que históricamente más dificultades le ha provocado al conjunto potosino. La aparente diferencia entre ambos en la tabla puede resultar engañosa. Para los dirigidos por Diego Mejía, perder puntos esta noche significa quedarse definitivamente fuera de la pelea por la clasificación y despedirse de su afición con una temporada que terminó escapándose de sus manos.

El escenario es sencillo de entender, aunque complicado de resolver: San Luis necesita ganar. No hay demasiado espacio para las interpretaciones ni para refugiarse en las matemáticas. Los potosinos llegan con 19 puntos, ubicados en el lugar 13 de la clasificación, y tienen enfrente a un equipo que ocupa el último puesto, con apenas ocho unidades. Sobre el papel, la diferencia parece ofrecer una oportunidad inmejorable. En la cancha, sin embargo, hay razones suficientes para desconfiar de cualquier pronóstico demasiado optimista.

Juárez es uno de esos adversarios que históricamente se le han indigestado al fútbol potosino. No importa demasiado si hablamos de la etapa en la que ambos coincidieron en la división de ascenso o de sus enfrentamientos recientes en Primera División: los fronterizos han encontrado con frecuencia la manera de complicarle los partidos al Atlético. Y eso debería ser una advertencia para un equipo que llega obligado a ganar.

La rivalidad deportiva entre ambos tiene antecedentes desde 2015, cuando San Luis y Juárez comenzaron a encontrarse en la entonces Liga de Ascenso. En aquella etapa, los enfrentamientos ya mostraban que no sería una serie sencilla para los potosinos. Hubo victorias para ambos, empates y partidos en los que el conjunto fronterizo consiguió imponer condiciones incluso cuando San Luis parecía tener argumentos para llevarse el resultado.

La dificultad no desapareció con el ascenso del Atlético. De hecho, los números de sus enfrentamientos en Liga MX muestran una tendencia que merece atención. En el registro de los últimos veinte encuentros oficiales entre ambas instituciones, Juárez suma once victorias, San Luis seis y se han presentado tres empates. Es una diferencia considerable y refleja que los Bravos han sido un rival particularmente incómodo para los rojiblancos.

Hay resultados que explican esa sensación. Juárez ganó 3-0 en el Alfonso Lastras en febrero de 2020, consiguió triunfos en territorio potosino en enero de 2022 y abril de 2024, y volvió a llevarse los tres puntos de San Luis en noviembre de 2025, cuando ganó 2-1. Incluso cuando el Atlético ha conseguido imponerse, como ocurrió en marzo de 2025 con un triunfo por la mínima, el partido ha exigido trabajo y concentración.

El antecedente más reciente tampoco invita a la tranquilidad. En abril de este año, Juárez derrotó 2-1 al Atlético en territorio fronterizo. Ahora vuelve a presentarse la oportunidad de cobrar esa cuenta, pero hacerlo requiere mucho más que recordar los resultados anteriores. El equipo de Diego Mejía necesita entender que la historia no juega por sí sola, aunque sí puede servir para reconocer el tipo de rival que tendrá enfrente.

Y aquí aparece la paradoja de la jornada. Juárez llega como el último de la clasificación, con una temporada muy por debajo de sus expectativas y prácticamente sin posibilidades de pelear por la fase final. Pero los equipos que ya no tienen nada que perder pueden convertirse en adversarios especialmente peligrosos. No cargan con la misma presión que quienes se juegan la clasificación y pueden disputar el encuentro con una libertad que, en determinadas circunstancias, termina siendo una ventaja.

Además, sería un error pensar que los fronterizos llegarán resignados. Su victoria reciente por 3-1 ante Querétaro demuestra que todavía tienen capacidad para competir y que, aunque la campaña ha sido decepcionante, no han renunciado a buscar resultados. El sotanero también tiene orgullo, futbolistas que quieren cerrar dignamente el torneo y un cuerpo técnico que necesita encontrar motivos para sostener su proyecto. Juárez no tiene la obligación de salvar la temporada, pero sí puede arruinarle la noche a San Luis.

Y eso es precisamente lo que el Atlético debe evitar.

Después de perder ante Atlas, el margen de maniobra se redujo todavía más. Aquella derrota en casa dejó una sensación de oportunidad desperdiciada, porque los potosinos tenían en sus manos la posibilidad de dar un paso importante hacia la clasificación. Ahora reciben a otro rival en el Alfonso Lastras, pero el contexto es mucho más delicado: ya no se trata de aprovechar una buena oportunidad, sino de impedir que la temporada termine antes de tiempo.

La derrota frente a Atlas también dejó una pregunta que Diego Mejía tendrá que responder con su equipo: ¿qué tan preparado está este Atlético para jugar bajo presión? Porque una cosa es construir una propuesta futbolística durante las jornadas regulares y otra muy distinta es sostenerla cuando cada error puede significar la eliminación. El equipo ha tenido momentos interesantes, ha conseguido recuperar terreno en algunos tramos y ha mostrado que puede competir, pero la irregularidad lo ha llevado hasta una situación en la que ya no puede permitirse otra distracción.

El partido ante Juárez exige personalidad, pero también inteligencia. San Luis no puede salir desesperado a buscar el gol, porque esa ansiedad podría abrir espacios que el visitante estaría encantado de aprovechar. Tampoco puede permitir que el reloj se convierta en un enemigo que termine desordenando sus líneas. La obligación de ganar no significa jugar sin cabeza. Significa saber que hay que tomar la iniciativa, insistir con paciencia y tener la concentración suficiente para no regalarle al rival una oportunidad que cambie el rumbo del encuentro.

Mejía tendrá que encontrar respuestas en sus futbolistas más determinantes. El Atlético necesita profundidad, movilidad y contundencia, pero también una defensa que no convierta cada llegada del rival en una amenaza. En partidos de esta naturaleza, el equipo que tiene más que perder suele sentir primero el peso de la responsabilidad. Si San Luis se deja dominar por la ansiedad, Juárez puede encontrar el escenario perfecto para llevarse un resultado que, por la situación de ambos clubes, tendría consecuencias enormes.

La afición también merece una respuesta. Si este termina siendo el último partido de local del torneo, el Alfonso Lastras no debería convertirse en el escenario de una despedida anticipada. La gente ha acompañado una temporada llena de altibajos y tiene derecho a exigir que el equipo responda en el momento más importante. No se trata de pedir una actuación perfecta, sino de ver a un conjunto que comprenda lo que representa vestir esa camiseta y que esté dispuesto a competir hasta el último minuto.

El cierre del torneo todavía ofrece una posibilidad, pero esa posibilidad depende de lo que ocurra esta noche. San Luis necesita ganar para mantener vivas sus aspiraciones y llegar a la última jornada con algo por disputar. Incluso consiguiendo los tres puntos, tendrá que mirar otros resultados y esperar que se acomoden algunas combinaciones. Es decir, ya no depende exclusivamente de sí mismo para conseguir la clasificación. Esa es una consecuencia de los puntos que dejó escapar durante el campeonato y de haber llegado a estas alturas con tan poco margen.

Pero antes de revisar otras canchas, el Atlético tiene que resolver la suya. No sirve de nada esperar una combinación favorable si no es capaz de derrotar al último lugar de la tabla. No tiene sentido hablar de posibilidades de Liguilla si el equipo no consigue demostrar que puede ganar un partido que se ha convertido en una obligación.

Y tampoco conviene subestimar a Juárez por su posición. Los antecedentes están ahí para recordarlo. Los fronterizos han ganado más veces que San Luis en sus enfrentamientos directos y han conseguido resultados dolorosos en el propio Alfonso Lastras. No necesitan llegar en la parte alta de la clasificación para convertirse en un problema. De hecho, podrían encontrar en la desesperación potosina su mejor oportunidad.

El último partido de local no debería ser una despedida, sino una última oportunidad para sostener la esperanza. San Luis tiene que jugarlo como tal. Con intensidad, con responsabilidad y con la convicción de que todavía hay algo importante por defender. Después de este encuentro vendrá la última jornada, pero quizá no exista una oportunidad más clara para mantener abierta la puerta de la clasificación.

La temporada ha llegado a ese punto en el que las explicaciones empiezan a perder valor. Los errores anteriores ya no se pueden corregir, los puntos perdidos no van a regresar y las buenas intenciones no aparecerán en la tabla. Lo único que puede cambiar el panorama es una victoria.

Juárez llega último, pero no llega derrotado. San Luis juega en casa, pero eso no garantiza ninguna ventaja. Los potosinos tienen más fútbol y más motivos para ganar, aunque tendrán que demostrarlo durante noventa minutos.

Porque sería una ironía demasiado dolorosa que, después de una temporada en la que la clasificación estuvo al alcance, el Atlético terminara eliminado por un equipo que ocupa el fondo de la tabla y que, históricamente, ha sabido encontrarle las costuras.

El Alfonso Lastras merece una última noche de esperanza. San Luis necesita convertirla en una victoria.

Esta vez no hay espacio para dejarlo para después. Esta vez, el partido parece ser el final.

Lee también: San Luis contra Atlas: la bisagra de una temporada

Continue Reading

Deportes

El sueño está a un punto | Columna de Haniel Valdés

Published

on

Por: Haniel Valdés

Dos derrotas seguidas, ocho goles en contra y un solo objetivo por cumplir. El Atlético de San Luis Femenil llega a la última jornada del Apertura 2026 con la Liguilla al alcance, pero sin la tranquilidad con la que la tenía hace tres semanas, cuando se sabía tercero y con margen.

El golpe grande fue el del sábado 24 de octubre, en el Libertad Financiera. El América, el mejor equipo del torneo, ganó 7-0, con triplete de Geyse y goles de Montse Saldívar, Irene Guerrero (de penal) y Scarlett Camberos. Es difícil sacar conclusiones de un partido así, y más cuando San Luis se quedó con diez jugadoras antes del descanso por la expulsión de María Sánchez. Contra un rival de ese nivel, jugar con una menos es una sentencia, y el marcador habla más de eso que de lo que es este equipo.

Y en medio de esa tarde, una jugadora que mereció mejor suerte: Dayra Duarte. Con un equipo que tuvo 29% de posesión y que terminó el partido sin un solo disparo a puerta, la portera enfrentó 13 tiros al arco y atajó 6, varios de ellos pelotas que parecían gol cantado. Cuando un equipo recibe 35 remates, la portera es la que evita que el marcador sea todavía más duro, y en una goleada así rara vez se le reconoce.

La segunda derrota fue distinta y, en cierto modo, más preocupante. El lunes 2 de noviembre, en el Nou Camp, León ganó 1-0 en el partido pendiente de la jornada 13, con un disparo de zurda de Solange Lemos al minuto 4. San Luis tuvo la pelota y generó, con Enyerliannys Higuera y Amina Bello al frente, y al 54 Bello encabezó un contragolpe que terminó en un disparo de Michelle Gutiérrez, que la portera local rechazó. No fue una derrota de goleada, sino de las que se pierden por un gol temprano y por no encontrar el empate. Y León, ya sin posibilidades de Liguilla, no tenía nada que perder.

Lo que más pesa es que Higuera, la máxima goleadora de la historia del club, no apareció en el marcador en ninguno de los dos partidos y se quedó en 14 goles en el torneo. No es una crítica, es una realidad: cuando el equipo se queda sin su fuente de goles, el ataque se apaga.

Con esos resultados, San Luis suma 13 partidos jugados, 6 victorias, 1 empate y 6 derrotas, 19 puntos, y es tercero de su grupo. Atrás vienen Pumas (17 pts), Pachuca (16 pts) y Atlas (16 pts), por lo que el margen es corto. La cuenta es sencilla: si San Luis empata o gana, llega a 20 puntos y ya nadie puede alcanzarlo, porque Pachuca y Atlas llegarían, como máximo, a 19.

Y el examen de hoy es justo contra Pumas, con lo que sería la primera Liguilla en la historia del club en juego. El viernes 6 de noviembre, a las 17:00 horas, en Ciudad Universitaria, San Luis visita a un rival que también llega herido: en la jornada 13 cayó 6-0 ante Rayadas. Es un duelo directo, de esos que se resuelven con carácter más que con nombres, y San Luis no necesita jugar bien, necesita no perder.

Las últimas dos jornadas han sido duras, pero el equipo ya demostró en este torneo que sabe sobreponerse: tres partidos sin perder en octubre, una máxima goleadora histórica y dos porteras de nivel. Hoy toca demostrarlo otra vez, con la Liguilla de por medio.

También lee: Mexicanas de oro

Continue Reading

Columna de Nefrox

San Luis contra Atlas: la bisagra de una temporada | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

Published

on

TESTEANDO

Existen partidos que valen tres puntos y otros que terminan valiendo mucho más. No porque la Liga MX entregue unidades adicionales cuando la presión aumenta, sino porque existen noches en las que un equipo se juega la posibilidad de seguir creyendo en su temporada. Atlético de San Luis está frente a una de ellas. El encuentro contra Atlas no es simplemente otra fecha del calendario: es el partido bisagra del Apertura 2026, ese momento en el que los dirigidos por Diego Mejía tienen que decidir si quieren ser protagonistas de la recta final o quedarse mirando cómo otros ocupan los lugares que todavía están a su alcance.

La clasificación está ahí, suficientemente cerca para ilusionarse y lo bastante lejos para exigir una respuesta inmediata. San Luis llega con 19 puntos, ubicado en el undécimo puesto, mientras Atlas aparece en la cuarta posición con 24 unidades. Cinco puntos separan a los dos equipos, pero la diferencia más importante está en las consecuencias que puede tener el resultado. Para los rojinegros, ganar significaría consolidar su lugar entre los primeros puestos; para los potosinos, hacerlo representaría acercarse de manera decisiva a la zona de clasificación y mantener viva una temporada que ha tenido demasiados altibajos.

Por eso no conviene disfrazar la importancia de este encuentro. San Luis necesita ganar. No es una exageración periodística ni una manera de elevar artificialmente la expectativa. Es una consecuencia directa de su posición en la tabla y del calendario que tiene por delante. Con apenas tres jornadas restantes después de este compromiso, cada oportunidad comienza a tener un peso diferente. Un empate podría mantener las posibilidades matemáticas, pero dejaría al equipo dependiendo de demasiadas combinaciones. Una derrota sería todavía más complicada: permitiría que Atlas se alejara y obligaría a los de casa a esperar tropiezos ajenos para seguir soñando.

El problema para Mejía es que enfrente tendrá a uno de los equipos más consistentes del campeonato. Atlas ha construido una temporada que lo mantiene entre los cuatro primeros lugares y llega después de una remontada espectacular ante Puebla, al que derrotó 4-3. No es un rival que pueda darse por vencido cuando el partido se complica. Los rojinegros han demostrado capacidad ofensiva y carácter para resolver encuentros, dos características que obligarán al Atlético a jugar con una concentración muy superior a la que ha mostrado en algunos momentos del torneo.

Pero el contexto también ofrece una oportunidad. Los dirigidos por el histórico Hernán Crespo no llegan a San Luis con la tranquilidad de quien ya tiene todo resuelto. La pelea por los primeros puestos sigue abierta y una derrota podría comprometer su posición. Los visitantes también tienen algo que defender y eso puede convertir el encuentro en un partido de mucha tensión, con dos equipos que necesitan encontrar el equilibrio entre atacar y no regalar espacios.

Para el Atlético, la primera obligación será entender que no puede jugar este partido como si tuviera todo el tiempo del mundo. La urgencia no debe convertirse en desesperación, pero tampoco puede servir como excusa para administrar el resultado desde el primer minuto. Si San Luis quiere meterse a la Liguilla, tendrá que asumir la responsabilidad de buscar el encuentro, aprovechar la localía y demostrar que puede imponerse ante un adversario que llega mejor colocado en la clasificación.

La temporada de Diego Mejía ha tenido momentos que invitan a pensar que el equipo puede competir. Ha habido partidos en los que San Luis ha mostrado capacidad para generar ocasiones, recuperar terreno y encontrar soluciones ofensivas. También ha habido tropiezos que han dejado una sensación de oportunidad desperdiciada. Esa irregularidad es precisamente lo que ha colocado al Atlético en una posición incómoda: tiene argumentos para aspirar a más, pero no ha conseguido sostenerlos durante el tiempo suficiente.

El empate ante Toluca y las victorias frente a Querétaro y Atlante han permitido recuperar terreno. El equipo ha conseguido sumar en sus últimos compromisos y parece haber encontrado una pequeña ventana de estabilidad. Sin embargo, ahora viene una prueba de otra dimensión. Ganar el clásico siempre tiene un valor emocional especial, y vencer a Atlante como visitante también suma confianza, pero Atlas representa un desafío directo en la carrera por alcanzar la fase final. Es el tipo de partido que permite medir cuánto ha avanzado realmente un equipo.

Mejía necesita que sus jugadores entiendan esa diferencia. No alcanza con repetir la intensidad de las últimas jornadas; hay que acompañarla con decisiones correctas. El Atlético tendrá que saber cuándo presionar, cuándo mantener la pelota y cuándo acelerar. No puede regalarle a Atlas transiciones que le permitan aprovechar su capacidad ofensiva, ni puede refugiarse demasiado cerca de su propia área esperando que el rival cometa un error. La mejor manera de defender la clasificación es jugar para ganar, pero hacerlo con inteligencia.

La responsabilidad también pasa por los futbolistas que tienen mayor peso dentro del vestidor. En partidos como este, los jugadores experimentados deben asumir el control de los momentos complicados. No se trata únicamente de marcar un gol o de resolver una jugada individual. Se trata de evitar que el equipo pierda la cabeza cuando el marcador no sea favorable, de exigir concentración y de transmitir la confianza necesaria para que el plan de juego no se desmorone ante la primera dificultad.

El Alfonso Lastras tendrá que convertirse en un factor. La afición potosina ha acompañado al equipo durante una campaña que no siempre ha ofrecido motivos para celebrar, pero ahora tiene delante un encuentro que puede darle sentido a buena parte del esfuerzo realizado. La localía no garantiza nada, aunque sí representa una responsabilidad adicional. San Luis no puede permitir que Atlas se sienta cómodo, que encuentre espacios con facilidad o que termine imponiendo el ritmo de un partido que debería jugarse bajo las condiciones del equipo de casa.

También hay que reconocer que el margen de error se ha reducido por decisiones y resultados acumulados a lo largo del torneo. La clasificación no se está escapando únicamente por lo que ocurra este viernes. Se ha complicado por los puntos que el Atlético dejó en el camino, por los partidos en los que no consiguió sostener una ventaja y por las ocasiones en las que no tuvo la contundencia necesaria. Ahora, sin embargo, ya no sirve demasiado mirar hacia atrás. La única manera de corregir esa historia es conseguir que los encuentros restantes tengan una respuesta distinta.

Y aquí aparece una cuestión que va más allá de la tabla: ¿qué quiere ser este Atlético de San Luis? ¿Un equipo que cada temporada se conforma con competir durante algunos tramos y termina dependiendo de los resultados de otros, o una institución que pretende consolidarse como un participante habitual en las fases finales? La respuesta no se encontrará en una conferencia de prensa ni en una promesa para el próximo campeonato. Se construye en noches como esta, cuando el equipo tiene que responder ante un rival de jerarquía y una afición que espera algo más que buenas intenciones.

No sería justo decir que una victoria resolverá todos los problemas del proyecto de Mejía. Tampoco sería correcto afirmar que una derrota terminaría automáticamente con cualquier posibilidad de clasificación. Pero sí sería un error tratar este partido como uno más. La distancia entre San Luis y Atlas, el momento del calendario y la cantidad de jornadas restantes convierten el enfrentamiento en una auténtica bisagra. El resultado puede modificar la manera en que el equipo enfrente el cierre del torneo y, sobre todo, la confianza con la que llegue a esas últimas oportunidades.

Atlas tiene motivos para sentirse favorito por su posición y por la regularidad que ha mostrado. San Luis tiene motivos para creer en su capacidad de competir, especialmente después de recuperar puntos en las últimas semanas. Pero la clasificación no se gana con argumentos, antecedentes ni pronósticos. Se gana con goles, concentración y resultados. Y en este momento el Atlético necesita demostrar que tiene lo necesario para conseguirlos.

San Luis ha llegado hasta aquí con la posibilidad de corregir el camino. Todavía tiene tiempo, pero ya no tiene demasiado margen. Atlas será una prueba exigente, un rival que no regalará nada y que también tiene objetivos importantes. El Atlético deberá jugar con personalidad, asumir el riesgo de buscar el triunfo y entender que la oportunidad está frente a su gente.

Diego Mejía y sus jugadores tienen noventa minutos para demostrar que la clasificación es una aspiración real y no solamente una cuenta matemática. La temporada todavía puede tener un desenlace distinto, pero para conseguirlo hace falta dar un golpe sobre la mesa.

Hoy no se juega únicamente contra Atlas. Se juega contra la irregularidad, contra los puntos que quedaron en el camino y contra la posibilidad de que otra temporada termine dejando más preguntas que respuestas.

Es el partido bisagra. El que puede abrir la puerta de la Liguilla o comenzar a cerrarla.

Y a estas alturas, San Luis ya no puede permitirse quedarse del lado equivocado.

Lee también: San Luis en el Azteca: la historia también juega esta noche

Continue Reading

Opinión

Pautas y Redes de México S.A. de C.V.
Av Cuauhtemoc 643 B
Col. Las Aguilas CP 78260
San Luis Potosí, S.L.P.
Teléfono 444 2440971

EL EQUIPO:

Director General
Jorge Francisco Saldaña Hernández

Director Administrativo
Luis Antonio Martínez Rivera

Directora Editorial
Ana G. Silva

Periodistas

Diseño
Karlo Sayd Sauceda Ahumada

Productor
Fermin Saldaña Ocampo

 

 

 

Copyright ©, La Orquesta de Comunicaciones S.A. de C.V. Todos los Derechos Reservados