junio 23, 2026

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#Entrevista | Ya no me quedan luchas de apuesta: Atlantis

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Atlantis

El legendario luchador, con 36 años de carrera y 57 de edad, dice que piensa en el retiro, pero aún no sabe cuándo

Por: Roberto Rocha

“Ya para mi, apostar mi máscara es más difícil”, dijo en entrevista para La Orquesta el legendario luchador Atlantis, famoso por haber destapado a algunos de los más prestigiosos gladiadores desde su debut, hace 36 años: Villano III, Mano Negra, Kung Fu, La Sombra, El Talismán, Último Guerrero, Hombre Bala.

Para Atlantis, apodado El Ídolo de los Niños o El Rey de los Mares, su papel como luchador rudo durante el último gran periodo de popularidad de la lucha libre, que duró aproximadamente entre 2006 y 2010, respondió a la necesidad de permitir descansar su imagen de técnico y no a que él se sintiera cómodo luchando en la esquina de la maldad.

Haber sido un luchador estelar en las cuatro décadas que han visto pasar la carrera de Atlantis, lo convierten en un referente para hablar de constancia sobre el cuadrilátero. Sin embargo, para él la lucha libre no ha cambiado en los 36 años que tiene de carrera.

La Orquesta (LO): ¿Cómo considera usted que ha cambiado la lucha libre y la afición a la lucha libre en ese tiempo?

Atlantis (A): La lucha libre no ha cambiado, la lucha libre es como la escuela, como las tablas del 1 al 10. Siempre serán la mismas bases, como las matemáticas, español. En la lucha libre la base es olímpica, la lucha a ras de lona, la lucha clásica. Ya hay muchas cosas aéreas, pero Atlantis en sus inicios hacía muchas cosas aéreas, entonces para mi no es novedad. Es una parte que a la gente le gusta, al aficionado, pero también le gusta la lucha a ras de lona, porque se ha perdido un poco la magia de la lucha clásica, a ras de lona. Así es la lucha libre, con sus cosas, la gente, las edecanes, las luces, la música, pero la lucha libre nunca ha cambiado, yo tengo 36 años y es la misma lucha.

LO: ¿Pero la afición a la lucha cómo se ha modificado?

La afición se ha modificado por lo cibernético. Ahorita te estoy dando una entrevista, y en 10 segundos me ven en internet. Ahora es más fácil promover tu nombre porque antes en cada estado, en cada ciudad, en cada presentación, yo promovía mi nombre. No había mucha difusión, las revistas de lucha llegaban a las tres semanas y ahora no, ahorita una cosa se hace viral o una cosa importante en la lucha libre se sabe en cinco o diez segundos, toda la gente lo ve.

***

En abril de 1984, apenas unos meses después del debut como luchador de Atlantis, la Secretaría de Gobernación, encabezada por Manuel Bartlett, prohibió la transmisión en televisión de las funciones de lucha libre, según consta en una nota de la época, en la revista Proceso. La prohibición ocasionó que no existan, al menos en internet, registros en video de dos de sus primeros triunfos en luchas de apuesta, contra El Talismán y El Hombre Bala. 

LO: En sus inicios no había lucha libre en televisión, algo impensable en estos tiempos, sin video, ¿cómo alcanzó a ser una figura de la lucha libre? 

A: A mi tocó el momento dorado de la lucha libre, los mejores luchadores del mundo. Estuvo El Solitario, Ángel Blanco, Dr. Wagner, Alfonso Dantés, la crema y nata de la lucha libre. A mi me tocó una lucha muy muy importante. Era bastante difícil, pero la lucha libre es un deporte de alto rendimiento. Atlantis se sigue preparando todos los días, de lunes a sábado va al gimnasio. La lucha libre nunca se deja de aprender. Hay que estar aprendiendo todos los días, todos los días.

LO: Pero hay muchos luchadores que tienen más o menos lo mismo que usted de carrera, o incluso menos, y no se logran mantener igual. ¿Cuál es su secreto?

A: Siempre le he luchado al mejor público de las arenas, que son los niños. Esto creo que es de suerte, o no sé qué podrá ser, es cosa de preguntarle al público. Yo le lucho y la gente te hace o deshace, te escoge y te hacen historia, te hacen leyenda, te hacen con un ángel, te hacen con carisma, la gente te hace todo. Entonces yo siempre le he agradecido a cuatro personas que han hecho crecer el personaje de Atlantis. En primer lugar al público, a la prensa, a la empresa que me da trabajo y a los compañeros, porque ellos son una familia.

LO: Contaba que en una ocasión salió a ver la lucha de un compañero, pero usted estaba sin máscara y un niño lo reconoció.

A: Sí, fue allá en la Pista Arena Revolución, pero lo bueno que no había internet, ni celulares ni nada de eso. Gracias a Dios, ¿sino te imaginas? Ya estaría Atlantis sin máscara en todos lados. Sentí mucha vergüenza. Me toqué la cara: “¿qué onda, Atlantis?, ya sé que estás guapo, pero ponte la máscara”.

***

Previo a la última gran etapa de popularidad de la lucha libre mexicana, Atlantis cambió su tradicional puesto en la esquina técnica, en la que se había mantenido por más de 20 años, para unirse al bando rudo, donde encabezó junto con el Último Guerrero el exitoso grupo de Los Guerreros de la Atlántida y una de las mejores parejas de los últimos años. 

Después, en 2011, al regreso de Atlantis como técnico, inició una rivalidad con Último Guerrero, que los llevó a encabezar el cartel del aniversario 80 del Consejo Mundial de Lucha Libre, en 2013, y a enfrentarse en lucha de máscara contra máscara en 2014, donde Atlantis resultó ganador.

LO: En el año 2005, los mismos cambios que ha tenido la afición a la lucha libre provocaron su llegada al bando rudo. ¿Usted estaba de acuerdo con luchar como rudo en aquel momento?

A: No, a mi nunca me ha gustado ser rudo. Yo soy como los animalitos, que me gusta que me traten bien, pero bueno, no soy monedita de oro, a mucha gente le caigo mal, e hizo falta un cambio de esquina, porque yo tenía mucha experiencia en la esquina técnica, en la esquina de enfrente yo no tenía experiencia. Duré seis años de rudo, ya llené el 100 por ciento de experiencia. Sé qué hace un rudo, qué hace un técnico, he luchado en todos lados, menos de exótico.

LO: En esa época que tuvo como rudo, creo que de entre los rudos mexicanos era usted el más técnico, el más respetuoso de las reglas. ¿Era porque intentaba mantener el mote del ídolo de los niños o era parte de su personalidad?

A: Es parte de mi personalidad. El cambio de esquina lo hice con mucha cautela, con mucha inteligencia y creo que funcionó bastante bien. Dice el dicho que más sabe el diablo por viejo que por diablo. Gracias a la experiencia, a todos los luchadores, al aprendizaje de mucho años, como a la escuela de lucha libre, que tuve al mejor maestro de México y el mundo entero, “El Diablo” Velasco, y me inculcó dos educaciones: la alimentación y el deporte. Hay que complementar el gimnasio y la comida, porque lo que comes eres, y eso ha permitido mantener a un Atlantis Viejo.

LO: Sé que no estaba muy convencido de cambiar los colores y hacer algunas modificaciones a su equipo.

A: Tuvo que hacerse con inteligencia, fue mercadotecnia. Yo sabía que no iba a durar mucho tiempo de rudo, nomás fui a que la gente descansara del personaje del Atlantis bueno y después volví con otros bríos, con otra mentalidad, y pues excelente, luego regresé de técnico y volví a utilizar el uniforme clásico de Atlantis.

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Atlantis fue el vencedor en la que casi de manera unánime es considerada la mejor lucha de máscara contra máscara en la historia, cuando en marzo del año 2000 destapó al también legendario Villano III, en el primer Pago por Evento en la historia de la lucha libre mexicana, en el que se dio a conocer al público el rostro de Arturo Díaz Mendoza, “El Rey Arturo”.

Apenas en 2015, Atlantis obtuvo su más reciente máscara, en un duelo contra La Sombra, quien hoy es conocido como Andrade, en WWE. El difícil triunfo lo obtuvo pese a llevarle 27 años de edad a su rival y tener 20 años más de carrera.

Atlantis es además miembro del Salón de la Fama de la Lucha Libre mundial, de la revista Wrestling Observer Newsletter, desde el año 2013. 

LO: ¿Usted piensa en el retiro?

A: Claro, por supuesto. Pero no tengo fecha porque diez, quince, veinte años se llegan muy rápido. Lo tengo ya planeado: un día termino de luchar, no sé, en San Luis, en la Arena México, ese día me desaparezco sin decir adiós. O posiblemente haga mi despedida, no sé.

LO: Sin embargo, estará de acuerdo que es importante administrar su legado, porque hay luchadores que de repente no saben en qué momento retirarse y terminan arrastrando el legado en las arenas.

A: Eso es de mentalidades. Cada cabeza es un mundo. No sé, esa respuesta no te la puedo dar porque no lo he vivido. El día que yo la viva o el día que yo me retire podré, pero simplemente no sé qué voy a hacer mañana. A lo mejor ocurre alguna enfermedad que me cambia la mentalidad o me perjudique físicamente, entonces son cosas que no se pueden predecir. Hay que dejárselas al tiempo, no está muy lejano el retiro, pero no te puedo decir porque la prensa ventila todo.

LO: Le dicen Atlantis leyenda. ¿Está usted de acuerdo con ese calificativo?

A: Yo lo acepto, porque es mi trabajo. Yo trabajo para la gente, me dejo querer y la gente que me ponga como quiera. Si yo me lo he ganado, lo acepto de todo corazón, porque la gente también lo hace con mucho corazón. Es un legado que es muy importante para mi, como luchador profesional.

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Este 27 de septiembre, el Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL) celebrará su aniversario 86 y ser la empresa de lucha más antigua del planeta, con una función en la que Último Guerrero, Cibernético, El Mesías, Big Daddy, Volador Jr, Negro Casas y Bárbaro Cavernario apostarán sus cabelleras en una batalla en jaula. Además, los representantes de la categoría micro, Chamuel y Microman se enfrentarán en máscara contra máscara. Atlantis no participará en ese evento.

Desde su debut, Atlantis ha participado en al menos 26 aniversarios del CMLL, el evento más importante de la empresa. Atlantis ha ganado cinco máscaras en eventos de aniversario, además ha participado en otras dos luchas de apuesta, ha estado en tres luchas estelares y tres luchas de campeonato.

Además, el 28 de septiembre Atlantis cumplirá 57 años de edad.

LO: En 36 años de carrera, lleva ya cuatro décadas: 80, 90, 2000 y 2010, protagonizando aniversarios en la Arena México. Cada vez que se acerca uno, lo candidatean a usted para estar otra vez apostando su máscara.

A: Hay muchos nombres, pero tenemos oportunidad todos. Es una fecha muy importante, es la fiesta de la lucha libre, es una fecha bastante comprometedora. Yo sé que tengo el legado y las luchas más importantes de máscaras y la asistencia de gente más grande. A la gente le gustan las luchas de máscaras con Atlantis, porque van a disfrutar la lucha, pero yo creo que tenemos la oportunidad todos: cabelleras, jóvenes, es parte de la lucha libre.

LO: ¿Pero considera que le queda todavía alguna lucha de apuestas?

A: No, yo ya no, yo ya hasta llegué al Salón de la Fama. Yo creo que ya estuvo, ya todo lo que hice yo creo que es más que suficiente. Gracias a la lucha libre, a la empresa, la prensa, a los niños, yo creo que ya para mi, apostar mi mascara se me hace más difícil.

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El Futbol Une al Mundo: Crónica de un Japón vs Túnez

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Por: Carlos Ruíz Espinosa

Si hay algo que anhelan la gran mayoría de los niños que nacen amando al futbol, es sin dudas ir a una Copa del Mundo. Obviamente, el sueño máximo es jugar en una, pero cuando nos damos cuenta de que a lo mejor no somos tan buenos para ello, con asistir nos damos por bien servidos.

Sin embargo, no es algo al alcance de todos. No cualquiera puede costearse el viaje por quién sabe cuántos días al otro lado del globo, por lo que este Mundial celebrado en tierra nacional parecía ser una oportunidad única para poder cumplir ese sueño, aunque la FIFA no lo iba a poner tan fácil.

Para empezar, a México le tocaron puras migajas. Solo 13 de los 104 partidos que conforman este torneo, y ni siquiera los más importantes. Después de Octavos de Final, todo se va a jugar en Estados Unidos y, basado en ello, en las oficinas de Suiza no se les ocurrió mejor idea que poner precios basados en la capacidad económica de los estadounidenses.

Lo que parecía ser la oportunidad perfecta para cumplir el sueño mundialista, se volvió cada vez más inalcanzable con unos costos ridículos para los partidos, a lo que se sumó la pésima gestión de los boletos en las múltiples “fases de venta” que se establecieron. A pesar de todo, lo intenté. No me quería quedar sin ir a un Mundial en mi país.

En todas estas etapas estuve. Saqué la tarjeta que había que sacar, me formé en filas virtuales de ocho horas, estuve actualizando cada treinta segundos el correo para ver si había sido elegido en la fase de sorteo… y todo sin éxito. No hubo modo de conseguir boleto de manera oficial, al menos no uno que costara menos de 40 mil pesos.

Quedaba una alternativa, no la idónea ni la más confiable. Una que le ha hecho mucho daño a estos eventos… pero que se había convertido en la única opción: la reventa. Y fue así como, con el miedo latente de caer en una estafa a pesar de hacerlo en “un sitio bien establecido”, me hice con mi entrada para ir a ver a Japón contra Túnez.

No, no era el partido más atractivo del Mundial. No, no era un juego de México. No, no era un duelo de matar o morir. Sin embargo, tenía su encanto. Los nipones se han convertido en un frecuente animador de estos torneos, y llegaban de un proceso previo ejemplar donde habían vencido a equipos como Brasil, Inglaterra y Alemania; mientras que Túnez siempre está en las Copas, y aunque nunca pasan de ronda, ya consiguieron resultados importantes como su triunfo en Qatar ante Francia.

Al haberlos adquirido varios meses antes del certamen, vinieron días de mucha incertidumbre, pues la FIFA no había establecido las fechas para el traspaso de los boletos, y la posibilidad de que nunca llegara nada (como lamentablemente le está pasando a mucha gente que compró en el mismo lugar) era cada vez más tangible, pero, afortunadamente y aunque suene hasta hipócrita, el de esta historia fue un revendedor honesto, y desde abril envió la entrada a través de los medios oficiales. Ya no había manera de falsificarlos. Iba a estar en el Mundial.

Llega la fecha marcada en el calendario: 20 de junio del 2026. El ambiente mundialista es palpable desde el aeropuerto. No sé que tan redituable esté siendo el nuevo vuelo de Volaris a Monterrey en sus primeros días, pero ese día fue un éxito rotundo. Avión lleno y, en algo que se volvería habitual en las próximas horas, repleto de camisetas de los Samurái Blue. Quién sabe cuántos potosinos hayan ido al partido, pero al menos los que viajaron conmigo, estaban con Japón.

Tras el corto vuelo, Monterrey nos recibe con la misma tendencia. La ciudad está pintada de azul (y no precisamente por Rayados), y a donde uno voltee, verá a un nihonjin diferente. Los asiáticos han invadido la Sultana del Norte.

Nuestros hermanos orientales no son las personas más tímidas, pues si bien se expresan con el respeto con el que usualmente identificamos a su sociedad, no dudan en emprender conversación con cualquier persona que vean con algo relacionado con su cultura.

Mi playera conmemorativa del título del Real Madrid en el Mundial de Clubes 2016 (celebrado justamente en Yokohama y Osaka) no pasa desapercibida en el transporte público saliendo del aeropuerto y, en uno de esos giros inesperados del destino, la primera japonesa con la que hablo no solo maneja un español bastante respetable, sino una procedencia muy interesante.

He de admitir que siempre tuve mis dudas en torno a cuánta gente realmente iba a venir a San Luis Potosí durante la Copa. No acababa de comprar esos discursos de que entre un partido y otro, los extranjeros en las sedes de nuestro país iban a realizar un turismo efectivo en tierras potosinas.

Sin embargo, ya no puedo decir que “nadie vino”. Tras entablar plática, mi nueva amiga nipona me pregunta que de qué parte de México soy,  y al escuchar que soy de potosino, reacciona con mucho más entusiasmo del que me hubiera imaginado. Resulta que ella no hizo base en Monterrey… sino en San Luis, donde ha pasado la mayor parte de su estancia en México. Quién sabe si sean muchos, pero al menos me consta que una japonesa sí vino.

Ya en el hotel, la corriente no cambia. La gran mayoría de los huéspedes son del País del Sol Naciente. Una minoría somos mexicanos. Y sí, sí hay tunecinos, pero en todo el inmueble, tan solo cuatro son de las Águilas de Cártago. Todos los demás, sean de allá o no, van con los asiáticos.

Y es que para para los locales es mucho más fácil empatizar con Japón que con Túnez. Es una mera cuestión cultural. En México, muchas personas crecieron viendo anime, y cuando una de las series más representativas de este estilo giraba en torno al futbol como Supercampeones, es natural que todos los que seguían los eternos partidos del Niupi iban a apoyar a los herederos de Oliver Atom.

Con los tunecinos es totalmente diferente. Es una cultura ajena, es otra religión. Las exportaciones del país africano no son tan conocidas como las del asiático, aquí su comida no es tan popular como la japonesa. Prácticamente, a menos que uno sea fanático de hueso colorado de Star Wars al grado de hinchar por el Tatooine de la vida real, es muy difícil que quiera ir con los ahora dirigidos por Hervé Renard.

El camino al estadio es una fiesta. La eterna pasarela que es la Expo Feria Guadalupe es folfklore mexicano en su máximo esplendor. De un lado, están bailando La Chona. Del otro, están tocando una versión norteña de El Sol No Regresa. El “quiere volar” que se ha popularizado durante la Copa aparece, y los orientales son lanzados al aire. Al lado de la fila, pasa una congregación religiosa con banderas de Jesucristo. Como siempre, México superando a la IA.

 

Hay gente vestida de Pikachu. Hay personas caracterizadas como peleadores de sumo. Las bandas de Naruto están a la orden del día y no escasean las pelucas dignas de Goku y Vegeta. Son menos de los que hubiera imaginado, pero no faltan las playeras de Oliver y Benji.

Lo que sí falta (y es la última vez que lo recalco), es la gente de Túnez. Por cada jersey de dicha selección, hay veinte de Takefusa Kubo

. Por cada uniforme del Esperance de Tunis, hay diez de Hidetoshi Nakata. Por cada camiseta del Africain, hay una del Monarcas Morelia (y no, no es broma).

El Estadio Monterrey (para que no se enoje la FIFA) es japonés, pero al mero estilo de la cocina, de una manera tropicalizada. Si tuvimos el atrevimiento de ponerle aguacate y arrachera al sushi (lo cual hasta les gusta a los nipones a los que les pregunte), por supuesto que los apoyaremos a nuestra manera.

Si los makis en México son una mezcla de las dos cocinas, los cánticos son la mezcla de las dos hinchadas. El término “Japón” desaparece progresivamente para ser sustituido por el “Nippon” (cómo se dice en su idioma de origen), mientras que los cánticos en japonés se pasan al español, formando el “Nippon, Nippon, Vamos Nippon” que se escuchará durante todo el partido.

Ya adentro, la en ocasiones hostil cancha de Rayados es una fiesta internacional. No faltan los ingleses representantes de la tierra donde naciera el futbol. Hay algunos escoceses seguidores del Celtic que fueron a apoyar a Daizen Maeda. Aparecen algunos coreanos a la espera del partido definitivo de su selección y hasta algunos iraquíes portando con mucho orgullo su bandera.

El partido mil en la historia del Mundial tiene una comunión en la grada que no hace más que crecer cuando Daichi Kamada completa una gran jugada colectiva y adelanta a los samuráis apenas a los cuatro minutos. El público se hace sentir: quieren que hoy, Japón aplaste a Túnez.

Ataviado en su característica camisa blanca que popularizó en Qatar 2022, Renard está desesperado en la banca tratando que su equipo reaccione, pero sus gritos no surten efecto; Aymen Dahmen hace una doble atajada espectacular para mantener la mínima diferencia, pero a la media hora de juego, Ayase Ueda saca un riflazo de fuera del área para clavar el 2 por 0.

El conjunto tunecino es un desastre, el repentino cambio de entrenador no parece haber surgido mayor efecto (tampoco es como que se esperara la gran cosa considerando que llegó cinco días antes) y Japón demuestra de nueva cuenta porqué es uno de los equipos llamados a animar poderosamente este Mundial y que su gran actuación contra Países Bajos no fue ningún accidente.

Los nipones se saben tan superiores que bajan el pie del acelerador en la segunda mitad, y eso se refleja en el estado anímico de la tribuna. Entendible, ya pasan las once de la noche, y cuando el partido no acompaña, la grada se empieza a apaciguar. El bajón de los decibeles parece ser una llamada de atención, y al 69′, Ueda se inventa un pase de genio para habilitar a un Junya Ito que no perdona en el mano a mano para poner el 3-0… esto ya es goleada.

Y entonces, uno de los momentos más memorables de la noche: la pausa de hidratación. Esta nueva medida de la FIFA ha sido detestada por la mayoría de la afición por “matar el ritmo del partido” y, sobre todo, por convertir los juegos en encuentros de cuatro cuartos con pausas comerciales de por medio. Entendible, yo tampoco era fan…hasta que las viví en el estadio.

Uno de los momentos que más recuerdo en mi vida viendo deportes y que más me hizo desear estar ahí no fue un gol, no fue un touchdown, no fue una canasta sobre la bocina. En los Playoffs de la NFL del 2015, los Patriotas de Nueva Inglaterra recibían a los Cuervos de Baltimore en la Ronda Divisional.

Fue un partidazo dramático (donde, para variar, ganaron Tom Brady y compañía), pero lo más memorable (al menos para mí) no fue eso. La parte más emocionante fue durante una de esas pausas que tanto abundan en el futbol americano, cuando al DJ del Gillette Stadium se le ocurrió poner “Your Love” y, como si fuera su himno nacional, los fans de los ‘Pats’ la cantaron a todo pulmón, enchinando la piel de quien estuviera viendo el juego.

No estuve ese día en Foxborough, pero en Monterrey viví la versión mejorada. Si el tercer gol nipón despertó al estadio, la pausa de hidratación lo puso en estado de éxtasis cuando en las bocinas retumbó “Livin’ On A Prayer” y, por un minuto, el Túnez vs Japón se transformó en un concierto de Bon Jovi, con las 50 mil personas presentes cantando a todo pulmón la historia de Tommy y Gina.

El ánimo estaba en su máximo esplendor para la reanudación del duelo, y acabó siendo un impulso para que Ueda completara su brillante actuación, y marcara el 4-0 definitivo con un cabezazo que acabó techando a tres tunecinos. Baile japonés en Nuevo León.

La salida del recinto no palideció. Alguien tuvo la brillante idea de poner “La Gata Bajo la Lluvia” en una bocina para que decenas de personas hicieran su mejor interpretación de Rocío Dúrcal. Los orientales seguían volando por los aires. Hasta unos suizos que andaban por ahí fueron tratados como celebridades.

En el camino de regreso al hotel, comienza la reflexión. Vivimos en un mundo en el cual parece que ser de países diferentes se vuelve cada vez en un problema mayor. Donde la ideología política se ha convertido en una manera de separar familias. En el que nos estamos acostumbrando cada vez más a los conflictos que a la armonía.

En el Mundial más polarizante de la historia, no todos fueron bienvenidos. Hubo quienes, simplemente por su origen, fueron enviados de regreso. Y, sin embargo, todavía habemos algunos que creemos en aquella mítica frase de Diego Armando Maradona: “la pelota no se mancha”.

Al menos por unas horas, Monterrey fue una fiesta. Nuevo León se convirtió en un sitio de hermandad para mexicanos, japoneses, tunecinos y demás invitados. En un país lleno de problemas y donde la gente está cada vez más dividida… hubo un lugar donde las distinciones se dejaron de lado y se demostró que, como lo reitera la FIFA en la transmisión de cada partido: El Futbol Une al Mundo.

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Ciudad

Se salen de control los festejos en Carranza tras triunfo de México

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Durante la celebración, una persona acabó lesionada, mientras que aficionados invadieron negocios de la zona

Por: Redacción

Tras el triunfo de México sobre Corea del Sur con el que el ‘Tri’ aseguró el liderato del Grupo A de la Copa del Mundo, cientos de potosinos salieron a la calle para celebrar la victoria.

Sin embargo, los festejos en Carranza por la clasificación de la Selección Mexicana a Dieciseisavos de Final se salieron de control, y dejaron varios incidentes en la zona.

Una persona resultó lesionada en el desnivel de la Glorieta de Morales, pues según reportes de personas presentes, cayó de la parte trasera de una camioneta donde viajaba con un grupo de aficionados.

Personal de Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) se presentó en el lugar del incidente, donde brindaron primeros auxilios al hombre.

Mientras tanto, se registró un incidente en el Little Caesar’s de la zona, donde decenas de aficionados invadieron el lugar en medio de la celebración.

Personas acabaron saltando encima de las mesas y ensuciando el lugar, aunque para la mañana del viernes, no se encontraron rastros de destrozos en el exterior.

México tendrá su próximo partido de la Copa del Mundo el próximo miércoles contra Chequia, en un juego donde podrían acabar la fase de grupos con nueve puntos por primera vez en la historia.

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Deportes

Jacobo Payán descarta venta del Libertad Financiera

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El directivo afirmó no tener intenciones de desprenderse del estadio, y que el proyecto del Atlético de San Luis se mantiene a mediano y largo plazo

Por: Redacción

Jacobo Payán Espinosa rechazó los rumores sobre una posible venta del estadio Libertad Financiera y aseguró que actualmente el enfoque del proyecto está puesto en fortalecer la infraestructura vinculada al Atlético de San Luis.

Cuestionado sobre las versiones que han circulado en torno a una eventual operación relacionada con el inmueble, el empresario dijo sentirse sorprendido por las especulaciones y señaló que la atención del club está concentrada en la preparación de la próxima temporada.

Payán sostuvo que el proyecto deportivo se mantiene con una visión de mediano y largo plazo, por lo que descartó cambios en la propiedad del estadio.

Explicó que actualmente una de las principales preocupaciones de la organización es avanzar en el desarrollo de la ciudad deportiva y realizar inversiones para mejorar las condiciones tanto de los futbolistas como de los aficionados que asisten a los encuentros.

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