febrero 10, 2026

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#4 Tiempos

#Entrevista | Diego tiene dos mamás

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Diego

El jueves pasado, el Congreso del Estado aprobó modificaciones en el Código Familiar, lo que permitirá los matrimonios entre personas del mismo sexo en San Luis Potosí. Esto, además, abre la puerta a la adopción homoparental, por lo que hoy, a propósito de esos cambios, retomamos esta entrevista con una de las primeras parejas que lograron casarse en San Luis Potosí, a través de un amparo y que tienen un hijo. el texto fue publicado originalmente el 9 de mayo de 2016.

El 28 de junio de 2014, Fabiola Luna se encontraba en el área de urgencias del Hospital Central “Ignacio Morones Prieto”. Eran casi las tres de la mañana cuando le dijeron que estaba por llegar un paciente en condiciones muy graves, minutos antes acababa de morir una persona a la que había atendido y se sentía muy estresada.

Cuando arribó la ambulancia, subió y se dio cuenta que la persona, cubierta por completo con una manta, no estaba en paro como antes le habían informado, además notó que se asomaban unos zapatos tipo Crocs. “Regularmente las personas llegan descalzas por lo que me llamó la atención, luego esos Crocs se me hicieron conocidos. Pensé que se trataba de una broma”.

Quitó la sábana y descubrió que se trataba de Cynthia Soto, quien desde pocos meses atrás era su novia. “Me enoje y la empecé a regañar, también a los paramédicos, ahí fue cuando sacó el anillo y me pidió que nos casaramos”.

Al día siguiente, ellas y Diego, hijo biológico de Fabiola, comenzaron una serie de trámites legales que finalmente concluirían el 22 de agosto del 2015 cuando se convirtieron en la primera pareja de personas del mismo sexo que se casó en San Luis Potosí.

Nueve meses después y a propósito de la celebración del día de la madre, esta familia accedió a hablar en exclusiva con La Orquesta sobre las dificultades que enfrentaron para casarse, los retos que implica ser mamás jóvenes, la relación con su hijo y sus planes futuros.

LA ORQUESTA: ¿POR QUÉ DECIDIERON CASARSE? ¿NO HUBIERA RESULTADO MÁS SENCILLO SOLO JUNTARSE COMO HACEN MUCHAS PAREJAS?
CYNTHIA SOTO: Se trata de ofrecer seguridad a la pareja, aparte está Diego de por medio. Hay muchas parejas que llevan toda la vida juntas y en el momento en que una muere y la otra no puede hacer nada, no puede tomar el patrimonio que formaron juntas; en situaciones médicas en las que solo tiene acceso el cónyuge, no pueden tomar decisiones importantes. Es parte de la seguridad que queríamos tener como familia.

LO: ¿CÓMO FUE EL PROCESO PARA QUE LEGALMENTE SE ACEPTARA SU MATRIMONIO?
FABIOLA LUNA: Fue un calvario total, dimos con la Red de Diversificadores Sociales (organización dedica a la defensa de los derechos humanos, principalmente de las personas LGBTTTI) ellos nos ayudaron con los trámites.
Lo primero fue llenar una solicitud en la Oficialía para que la rechazaran, luego interponer un amparo, lo rechazaron dos veces, se metieron dos veces demandas al Congreso, fue un proceso bien largo, entró a juicio y fue hasta que se interpuso un amparo colectivo junto con otras 30 parejas cuando por fin se resolvió a nuestro favor. Todo duró más de un año y tres meses. Nos dijeron que en el juzgado en donde nos tocó era muy lento, pero la verdad no nos dejaban ver en qué punto iba el proceso.

Durante el tiempo de espera, Cynthia tuvo que salir a radicar por tres meses al extranjero: “Llegó un momento en el que me sentí muy angustiada, cuando me fui parecía que todo estaba en orden pero al volver aún no se había resuelto, teníamos los tiempos encima, las invitaciones, el lugar, los vestidos ya teníamos todo, era el estrés normal de una boda y además teníamos la incertidumbre de no saber qué iba a pasar. Nunca hemos tenido problemas, ni hemos peleado, pero esos fueron difíciles, porque además cada una teníamos nuestra situación familiar”.

Cuando uno de los amparos se resolvió a su favor Cynthia y Fabiola tuvieron otras complicaciones pues sus familias no terminaban por aceptar el que se casaran, tanto que algunos de sus parientes dudaban en asistir a la ceremonia, aunque al final todos fueron:

“Con nuestros amigos también fue extraño porque no habían agarrado la onda de que era una boda como cualquiera, incluso nos preguntaban cómo debían ir vestidos”, recordó Fabiola.

También los medios de comunicación estaban interesados en su historia, pues este matrimonio resultó un hecho coyuntural en San Luis Potosí:

“Todos estaban encima de nosotras. No queríamos invitar medios, porque no nos gustaba el morbo, tratamos de ser muy cuidadosas porque en esos días salieron las declaraciones del arzobispo, el diputado Miguel Maza y el Consejo Coordinador Ciudadano (principal antagonista de los matrimonios igualitarios en San Luis Potosí), nos preocupaba que alguien pudiera hacer algo para sabotear nuestra boda, se hizo una polémica en algo que no les correspondía”, detalló Cynthia.

Diego, quien tiene nueve años, era, después de sus mamás, el más emocionado por la boda, hasta el grado que ese día se emocionó tanto que no pudo contener las lágrimas:

“Desde que empecé a salir con Cynthia, Diego siempre asumió que era mi novia, cuando le dijimos que nos íbamos a casar estuvo muy involucrado, nos ayudó a escoger lo que compramos y a decorar”.

Una de las principales “preocupaciones” de los grupos conservadores con respecto a los matrimonios igualitarios es la formación que reciben los niños en el seno de estas familias:

“Nuestro hijo es un niño que ha crecido completamente sano, nunca ha tenido ningún problema con otros niños, ni en la escuela o nosotras con otros papás. Se identifica mucho conmigo porque compartimos ciertos gusto como dibujar o los videojuegos”, expresó Cynthia, mientras que Fabiola agregó:

“Diego es un niño muy listo, tolerante y detallista, ahora estudia en una escuela laica, pero esperamos pronto cambiarlo a un colegio católico con un mejor nivel académico y donde también le inculquen valores en los que nosotros también nos formamos”.

Diego llama a sus dos mamás por su nombre y al referirse a ellas con otras personas a ambas les dice “mi mamá”. En próximas fechas comenzarán el proceso para que Cynthia pueda adoptarlo.

Lo único que lamentan este par de mamás jóvenes (26 y 29 años) es que al ser médicos de profesión sus horarios no siempre les permiten convivir con su hijo, pero en sus tiempos libres les gusta visitar museos, jugar videojuegos y salir a la carretera a visitar pueblos.

LO: ¿CREEN QUE LOS NIÑOS FORMADOS EN FAMILIAS HOMOMATERNALES U HOMOPARENTALES SON MÁS SUSCEPTIBLES A SER HOMOSEXUALES?
FL: Claro que no, nosotras provenimos de familias nucleares y no por eso replicamos ese modelo de familia.

LO: ¿PLANEAN TENER OTRO HIJO?
FL: Tal vez sí, queremos ver cuál es el método que más nos conviene, en ocasiones Diego me dice que ya me ve más gordita y pregunta si pronto va a tener un hermanito.
CS: Cuando vamos a las plazas y pasamos por las tiendas dice “esto para cuando nazca mi hermanito”.

LO: ¿HAN PENSADO EN ADOPTAR?
FL: Sí es una opción pero es un proceso muy tardado, en el caso de Diego facilita mucho las cosas que sea mi hijo biológico.

LO: En cierta ocasión entrevisté a los dirigentes del Consejo Coordinador Ciudadano y hacían mucho énfasis en que las familias con padres del mismo sexo no existen.
FL: Pues aquí estamos, existimos.

A diferencia de sus mamás, Diego no quiere ser médico al crecer, él prefiere ser chef o ingeniero.

 

“Un día Diego estaba haciendo la tarea, empezó a preguntarme cómo se llaman los papás de Cynthia, le dije y cuando fui a ver de qué se trataba, hacía un árbol genealógico. Dibujó a sus abuelos y hasta a sus mamás con sus cortes de pelo diferentes”, Fabiola.

 

“Lo más complicado de la maternidad es dar ejemplo, somos estrictas, pero luego Diego también nos regaña me dice que no coma picante porque luego me da gastritis”, Cynthia.

 

“Lo más complicado de la maternidad es dar ejemplo, somos estrictas, pero luego Diego también nos regaña me dice que no coma picante porque luego me da gastritis”, Cynthia.

 

“Ayer fue mi cumpleaños y como soy vegetariana a Diego se le ocurrió que sería buena idea regalarme un brócoli”, Fabiola.

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#4 Tiempos

El genio que se niega al olvido | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

Este 11 de febrero se conmemora un aniversario más del nacimiento de Francisco Javier Estrada Murguía, brillante potosino que merece un mejor recuerdo en la vida cultural de San Luis Potosí. Varias entregas de La Orquesta se las hemos dedicado y ahora compartimos un libro que escribí en 2021 sobre la vida y aportación de Estrada a las comunicaciones inalámbricas de las que él es el inventor. El libro es de distribución gratuita y puede descargarse de:

https://www.researchgate.net/publication/356747746_El_inventor_de_la_comunicacion_inalambrica_Francisco_Javier_Estrada

o la dirección:

http://galia.fc.uaslp.mx/museo/libros/ESTRADA%20COMUNICACION%20INALAMBRICA.pdf

Uno de los desarrollos que caracterizan nuestra vida cotidiana y que marcan a la sociedad actual son los procesos que involucran la comunicación a distancia, la comunicación inalámbrica. Nuestro país, depende de los servicios que las transnacionales ofrecen en materia de comunicación, producto del rezago tecnológico en que nos han sumido las políticas seguidas en materia científica en el país. Lo paradójico, es que la comunicación inalámbrica como tal, fue desarrollada primeramente en México, antes que en cualquier otro punto del mundo y, específicamente en la ciudad de San Luis Potosí, por el físico potosino Francisco Javier Estrada Murguía.

Hoy, este hecho, al igual que el descubridor del principio e inventor del primer sistema de comunicación inalámbrica en el mundo, son desconocidos en su propia tierra. Una lección que hay que tener presente, es la historia de este acontecimiento científico, así como los factores que impidieron fuese aprovechado el invento de Francisco Estrada, para apuntalar el desarrollo social e industrial que requería el país y dejó ir entre las manos.

La cultura del olvido se liga a esta lamentable situación. En las escuelas y, lastimosamente, en las universidades se repite la historia parcializada que la historia de la ciencia oficial ha construido a lo largo de los años. De esta forma, personajes como Edison, Tesla Marconi, vienen a ser los protagonistas en esta historia, dejando de lado a su principal gestor el mexicano Francisco Estrada. Francisco Javier Estrada, un personaje sobresaliente que en un medio no propicio para el estudio de la ciencia y el desarrollo tecnológico, tuvo aportaciones de primicia mundial colocándose, no sólo como un hombre que creaba en la frontera del conocimiento práctico en temas de electromagnetismo, una de las áreas importantes en el siglo XIX, sino como el físico mexicano más importante del siglo XIX, a pesar de haber estudiado la carrera de farmacéutico, área que eligió para poder sostenerse económicamente en un país convulsionado por los movimientos bélicos que imperaban en el país.

Las condiciones adversas para su desarrollo no fueron solo las sociales, la salud mermada al iniciar su trabajo científico, que inhibiría su movimiento y dificultaría su vista, pondría en dificultades e incluso en la imposibilidad del trabajo práctico y creativo a cualquier ser humano; sin embargo, Estrada brillaría a pesar de estas circunstancias lo que hace más valioso su trabajo. Trabajo y aportaciones que merecen sean puestas al conocimiento del pueblo mexicano y, en especial el de su tierra natal, donde sigue siendo un total desconocido.

Lamentablemente, la institución donde dictaba cátedra y donde compartía con sus discípulos sus contribuciones, como muestra de los fundamentos que enseñaba en la cátedra de física en el Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí, no ha asumido el compromiso de sacar de las penumbras las extraordinarias aportaciones de uno de sus principales catedráticos, que si bien, no realizaba formalmente su trabajo de desarrollos tecnológicos en su seno, si los usaba para adiestrar a sus alumnos en el mundo de la ciencia y como elementos para enfrentar los problemas que les fuera demandando el país. Así la actual Universidad Autónoma de San Luis Potosí está en deuda con Francisco Javier Estrada.

Mientras se entregan Doctorados Honoris Causa a toda una serie de personajes que, si bien son merecedores a dicha distinción,

deja de lado a personajes locales que dieron brillo a la institución. Las contribuciones de Francisco Estrada son muy amplias y después de más de ciento cincuenta años, siguen siendo de actualidad y, comúnmente se encuentran aportaciones que Estrada había ya apuntando en el siglo XIX. Ejemplos sobran, pero podríamos mencionar un par de casos, el relativo a la predicción de temblores y el relativo a la energía, en el que contribuyó Estrada con el desarrollo del motor eléctrico y los primeros sistemas de iluminación eléctrica en el Continente Americano que combinaba con el estudio de sistemas de aprovechamiento de la energía solar para el movimiento motriz.

En la etapa de máximo deterioro en su salud, se centra en el problema de la reproducción del sonido, que le llevaría a tener aportaciones sobresalientes, como el desarrollo del micrófono de carbón que mejoraría los sistemas de comunicación telefónica, que permitirían que Estrada lograra la comunicación a larga distancia más grande en aquella época a nivel mundial y de manera especial, el descubrimiento de la comunicación inalámbrica y el invento del primer sistema de comunicación basado en este descubrimiento, como fuera la posibilidad de comunicar trenes en movimiento con la estación central.

En este libro, abordamos esta desconocida historia de la comunicación inalámbrica, esperando sea una aportación para colocar la figura de Francisco Javier Estrada en el lugar que le corresponde, así como subrayar su trascendental descubrimiento colocándolo en el escenario mundial, como lo merece.

Su patente de comunicación inalámbrica fue realizada diez años antes que la realizada por Marconi, cuando aún se comenzarían a dar los desarrollos teóricos que la sustentaran. Marconi tuvo el camino libre una vez vencida la patente de Estrada cuyo privilegio le fue concedido por diez años y, una vez que la patente de idea de Edison, que sospechosamente también era para comunicar trenes en movimiento y que solo quedó en patente de idea, fue cedida a Marconi por Edison, dejando el camino libre para su registro por Marconi en 1896 que lo haría famoso, dejando en la sombra a figuras como Francisco Estrada en la cual sus propios paisanos han contribuido.

El talento mexicano está más que comprobado, debemos eliminar no solo la cultura del olvido, sino el llamado malinchismo que padecemos, debemos de sentirnos orgullosos de nuestros personajes como el caso de Francisco Javier Estrada. Por fortuna, la obra de Estrada ha cobrado cierto interés en últimas fechas, entre algunos sectores de la sociedad.

Este libro forma parte de este ejercicio de rescate y difusión uniéndose a los esfuerzos que la sociedad civil realiza por reivindicar a personajes ilustres, acción en la que se enfoca la asociación que pretende formarse llamada Personajes Ilustres de México.

También lee: La escritora mexicana que acarició el Nobel de Literatura | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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#4 Tiempos

Pensamientos en la Catedral | Columna de Juan Jesús Priego

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LETRAS minúsculas

 

Los dos jóvenes se toman de la mano por unos instantes y él le dice a ella: «Yo, Juan, te acepto a ti, Lucía, como mi esposa, y prometo serte fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, y amarte y respetarte todos los días de mi vida».

De reojo observo a la mamá de la novia: está llorando, y con discreción se pasa un pañuelito blanco por el área de los ojos. El padre del novio, en cambio, se muestra pensativo y perplejo. Quizá se pregunte: «¿A qué hora creció este niño? ¡Apenas ayer se me sentaba en las piernas, y mírenlo ahora! ¿Tan rápido se va entonces la vida? ¿Tan rápido nos hacemos viejos? Dentro de un año, tal vez, ya seré abuelo». Todas estas preguntas y exclamaciones, y aún otras más de la misma índole, puedo leer en su rostro, en su cabeza que se mueve a intervalos rítmicos y en sus pies que casi tiemblan. Sí, ¿en qué momento se hicieron grandes estos niños que hoy, dejándolo todo, se van de casa, a qué hora crecieron y se enamoraron?

La ceremonia continúa. Ahora ya no miro a los papás, sino a los novios, que se entregan el uno al otro un anillo dorado. Y yo pienso en la grandeza de este sacramento. Porque esto es lo que es: un sacramento, es decir, un rito sagrado que no sólo simboliza, sino que también realiza y aun trasciende, la materialidad de los signos. «Este es un gran misterio –decía San Pablo hablando del matrimonio-, y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia» (Efesios 5,32). De pronto empecé a pensar cosas en las que nunca antes había pensado.

Esto que los dos jóvenes están haciendo hoy en la Catedral –me decía a mí mismo- es una imagen terrena de lo que sucede místicamente en el alma de los hombres. ¡Dios se ha desposado con cada una de sus criaturas! ¿Es esto posible? Dios se desposa con ellos, y lo que este muchacho acaba de decir a su amada lo dice Dios también a cada uno y de manera individual: «Prometo serte fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad…, todos los días de mi vida». ¿Pero Dios puede decir: todos los días de mi vida? Sí, sólo que, para Él, ese todos los días se designa con una sola palabra: eternidad. Por la eternidad estaré contigo. No te abandonaré ni siquiera por un momento, ni siquiera en la muerte. Porque es fuerte el amor como la muerte, dice la lectura que hace un momento acabamos de escuchar (Cantar de los cantares 8,6).

Mientras pienso en estas cosas que me llenan de emoción, los padrinos de arras me llaman al orden pidiéndome que las bendiga. Hay que bendecirlas, claro. Y lo hago. Derramo sobre las monedas unas gotas de agua bendita y se las entrego al esposo para qué él, a su vez, las haga llegar a su mujer como un río que fluye, sin quedarse con ninguna, y yo sigo diciendo para mis adentros: «¡Por toda la eternidad! Porque nos hiciste, Señor, para ti, nuestro corazón estará inquieto hasta que descanse en ti. ¡Hermosas palabras éstas de San Agustín! ¿Nos hiciste, entonces, para ti? Sí, sólo para ti. Tú eres el esposo verdadero de nuestras almas y a los demás sólo nos los prestas por un tiempo, para el tiempo. ¡La eternidad te la reservas Tú, pues eres el Señor de ella!».

Estoy distraído o, mejor aún, embebido. Los padrinos de lazo me hacen señas desde la distancia y me preguntan como jugando a caras y gestos si ya es tiempo de ponérselo a los nuevos esposos. Yo les hago un gesto afirmativo con la cabeza. ¡Claro, el lazo! Sí, ya es tiempo de ponérselo. Y mientras los padrinos ejecutan esta sencilla maniobra, yo sigo pensando: «Haber nacido es haber sido elegido. Estamos aquí, Señor, porque nos quisiste, porque nos amaste. ¡Nos elegiste para la vida, es decir, para ser tuyos! Nadie está en este mundo por causalidad, o por azar. ¡Tú elegiste a los que viven para desposarte con ellos en el amor y la fidelidad! Así pues, nunca los dejas solos, ni los has dejado, ni los dejarás jamás. Esto es lo que dices a cada hombre que nace, y aún antes de que nazca, desde que está en el seno de su madre: «Prometo serte fiel».

Creo estar más emocionado que los mismos novios. Pero sus padres –los cuatro- me miran con extrañeza y casi diría que hasta con rencor. Seguramente piensan que he estado muy distraído durante la ceremonia. Ha sido mi actitud exterior la que quizá les haya hecho pensar que no he estado realmente con ellos, sino en otra parte: en la luna, por decir un lugar. Y, sin embargo, nunca había estado más cerca de alguien que con estos jóvenes que ahora se tal vez se preguntaban por qué me habían elegido a mí, precisamente a mí, para…

¿Cómo no había pensado con más detenimiento en este misterio? Jesús elevó a rango de sacramento la unión definitiva entre el hombre y la mujer para que éstos, celebrándolo, vayan todavía más allá y piensen en Dios, que nos ama así: con un amor que ni se arrepiente ni vacila. Todo lo podemos temer, menos que Dios deje de querernos. «Podrán desaparecer las colinas y los montes, pero mi amor por ti no desaparecerá». ¿Y no es esto justamente lo que hemos recordado, lo que hemos celebrado hoy? ¡No se enojen, amigos! Enseguida estoy con ustedes.

Mientras coloco los dones sobre el altar, sigo pensando: «No hay historia de amor más bella que la del alma con su Dios. ¿Acaso el verdadero matrimonio sea sólo éste? Sí, quizá sea así, de manera que el matrimonio que acabamos de celebrar no sea, en el fondo, más que una imagen pálida –aunque visible y real- de aquél.

Y cuando termino la Misa y los padres de la novia se me acercan para darme las gracias por haber venido de lejos únicamente para celebrarla, me dicen sonrientes:

-Estuvo muy bonita la ceremonia, ¿verdad? ¡No lo niegue! Se le veía a usted emocionado.

Emocionado, sí, esa es la palabra: pero no era por las flores que ellos mismos habían mandado colocar a todo largo y ancho de la iglesia, sino únicamente por esos pensamientos míos que ya conoce el lector.

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#4 Tiempos

La escritora mexicana que acarició el Nobel de Literatura | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Cristina Rivera Garza, escritora mexicana nacida en Matamoros, Tamaulipas, estuvo considerada como la favorita para obtener el Premio Nobel de Literatura 2025 con su libro ‘El invencible verano de Liliana’, texto que narra el feminicidio de su hermana en los años noventa y obra con la que ganó el Premio Pulitzer de 2024. Si bien el Premio Nobel finalmente fue otorgado al autor húngaro László Krasznahorkai, la mención de Cristina Rivera que fue considerada como la escritora a vencer, da brillo a las letras mexicanas.

Radicada en Estados Unidos desde 1989, la escritora y ensayista trabaja actualmente como profesora en la Universidad de Houston, institución donde obtuvo su doctorado en Historia Latinoamericana; estudió sociología en la UNAM y es directora del programa de posgrado en escritura creativa en español en la Universidad de Houston.

Una de sus novelas por la que es reconocida fue editada en 1999, nadie me verá llorar, una novela que el escritor mexicano Carlos Fuentes describió como “una de las obras de ficción más notables de la literatura no sólo mexicana, sino en castellano, de la vuelta de siglo“.

En esa novela histórica resalta el papel de la mujer que es sojuzgada a fin de maniatar su furia crítica. Novela histórica que se asoma a la vida de una interna contra su voluntad en el manicomio de La Castañeda que responde al nombre de Modesta Burgos quien estuvo internada por al menos treinta y cinco años desde la década de los veinte.

Modesta Burgos originaria de Papantla Veracruz, llegaría a la Ciudad de México a casa de su tío y deambularía por la ciudad entre fábricas y burdeles. Indagando en archivos de salud, Cristina Rivera reconstruye su vida y su peregrinar en la sociedad mexicana de principios del siglo XX. 

Si bien, el libro en mención es una edición reciente, de octubre de 2024 de Random House, la novela fue publicada en 1999; la novedad de esta edición es que ahora se usa el nombre real del personaje en cuestión ya que en la anterior edición se utilizó el nombre de Matilda Burgos, por cuestión de protección de identidad de los internos del Manicomio General, hoy con la Ley de Transparencia de y Acceso a la Información y Protección de Datos personales del 2012, así como la nueva Ley General de Archivos del 2016, permiten poder revelar su nombre.

Nadie me vera llorar nos relata la experiencia de Modesta Burgos, una mujer que, a pesar de haber sido internada a la fuerza en el manicomio La Castañeda a inicios del siglo XX, en la Ciudad de México, siempre conservó su furia crítica

, una inconfundible voz propia y su libertad. Modesta parece tener dificultad para fijar su atención en los objetos del mundo, pero por donde quiera que camina lleva toda la luz del manicomio sobre la cabeza.

Entre los archivos y obras consultadas por Cristina Rivera para recrear la historia de Modesta Burgos, se encuentra la obra del padre Rafael Montejano sobre Real de Catorce, que ahora ha sido reeditada por la UASLP dentro de su magro trabajo editorial. La consulta responde a la construcción de parte de la historia de Modesta Burgos por su paso por diez años en Real de Catorce en compañía de Paul Kamáck, historia que se sitúa a principios del siglo XX cuando la bonanza de Catorce comenzaba a decrecer y como consecuencia se suicidaría Paul y Modesta quemaría su casa, despertando en un hospital de San Luis Potosí, antes de ingresar a La Castañeda.

En la novela podemos leer: “En el vagón del tren, Pablo habla del Valle de Matehuala como si le perteneciera. Su querencia. A través de la ventanilla le señala la fila zigzagueante de la gobernadora, las flores de las biznagas, amarillas, rojas; las espinas del garambullo. Hay cactos largos como sacerdotes y árboles de nopal justo como los que pintó José María Velazco, Pitayas y Guayule.

…. Su nombre le produce la primera ternura real de su vida. Lo único que él le pide justo antes de entrar a las callecitas entrecortadas de Real es que nunca le de un hijo. Modesta acepta.

El amor es una tonadilla, apenas una canción.

El mineral de Catorce

es digno de compasión

pues que ahora se encuentra

en tan fatal situación.

Al pasar por Potrero

me preguntan dónde vas,

me voy a buscar trabajo

al mineral de la Paz.

Cristina Rivera Garza inició su serie de premios en San Luis Potosí al ganar con su libro de cuentos La guerra no importa el Premio Bellas Artes de Cuento Amparo Dávila en 1987.

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Opinión

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