#4 Tiempos
¿Encarcelar a expresidentes? Una misión imposible | Columna de Enrique Domínguez
Cuentas claras
La posibilidad de llevar a juicio a personajes de oscura reputación en estos tiempos es una labor que requiere mucho tesón, lograr hacer justicia se vuelve cada día más difícil, sobre todo si personajes encumbrados hicieron todo lo posible por saquear al país mediante actos de trampa, engaños y simulaciones. En el argot de lo moral encajaría como acto deshonesto.
Antes de emprender algo que redunde en beneficios económicos es menester emplear el sistema de justicia para un bien personal, la complicidad de legisladores es una tarea que involucra a un grupo de beneficiarios, para ello es necesario emitir leyes que sean novedosas e interesantes para la población y por otro lado a través de la simulación permitir actuar de manera libre para el robo descarado de bienes que le corresponden a la nación.
Es necesario ser un conocedor de las leyes, analizar la manera idónea para proteger a corruptos evitando futuros llamamientos a pagar por el daño y de esta manera actuar de manera inmoral.
Las prácticas que se mantienen y se ligan, son por lo general:
El soborno
Una práctica usual, es decir el pago por la prestación de un bien o servicio a quien concede esa posibilidad: “Si aceptas mi cotización recibirás dinero, privilegios, y/o bienes”. Hay casos muy sonados como la empresa brasileña Odebrecht que involucró de tal manera a grandes jerarcas de varios países, que incluso provocaron la caída de presidentes, México tiene estancada esa investigación.
Licitaciones
Es común que en las obras principalmente del estado, los concursantes propongan en teoría una propuesta que mantenga los lineamientos establecidos en una convocatoria. Establecer la mejor oferta siempre será el punto de más peso para otorgar la obra, servicio y/o concesión. Sin embargo, esto no sucede así, hay muchos casos, como el NAIM, la CFE, PEMEX, Salud, Transportes, etc., en que el presupuesto inicial es muy inferior al que se establece meses después. Cito el ejemplo de la barda perimetral del ex NAIM, en un inicio, el costo era de mil 547 millones de pesos, pero tras cuatro convenios modificatorios el muro se encareció hasta llegar a 2 mil 930 millones de pesos, lo que significó un aumento de 89 por ciento.
Contratos
La esencia del contrato es un acuerdo generalmente escrito, por el que dos o más partes se comprometen de manera recíproca a respetar y cumplir una serie de condiciones. El acto deshonesto se comete cuando las condiciones se adecuan de tal modo que la desventaja sea para el gobierno.
Un ejemplo muy claro es la pérdida significativa en perjuicio del estado, en el caso de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), el suministro de gas a través de ductos con 12 empresas, se establece que cualquier causa de fuerza mayor que impida a esa empresa continuar la construcción, le obliga a CFE a pagar una pena como si estuviera recibiendo el gas sin recibirlo. La CFE tiene una serie de penas, y tan solo en 2018 pagó 5 mil millones de pesos, por lo que este año, de no negociarse los contratos, pagaría 16 mil millones de pesos. Además, también se obtuvo un préstamo por 16 mil millones de dólares, la CFE tendrá que pagar cerca de 70 mil millones de dólares en 25 años. Se han pagado desde 2015, 62 mil millones de pesos.
El contrato de Etileno Siglo XXI, desarrollado en Coatzacoalcos durante el gobierno de Felipe Calderón, consiste en que Pemex entrega etanol a la empresa Braskem (filial de Odebrecht e Idesa), para su procesamiento. Es una especie de política industrial inversa, se subsidia con dinero público a empresas de otros países y se afecta a las nacionales. La paraestatal pierde casi 2 mil millones de pesos cada año, sin considerar los gastos de administración.
Paraísos Fiscales
Un paraíso fiscal es un territorio cuyo régimen tributario es especialmente favorable para los no residentes que se domicilien a efectos legales en el mismo. Los expertos sitúan el inicio del proceso de aparición de los paraísos fiscales en los años sesenta, si bien no fue hasta los años ochenta cuando se consolidaron como destino relevante del flujo internacional de capitales.
Según la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), los países que pueden ser considerados como paraísos fiscales comparten cuatro factores identificativos:
La legislación no impone impuestos o estos son solo nominales. Hay falta de transparencia.
Las leyes o las prácticas administrativas no permiten el intercambio de información para propósitos fiscales con otros países con relación a contribuyentes que se beneficien de los bajos impuestos.
Se permite a los no residentes beneficiarse de las ventajas impositivas, aun cuando no desarrollen su actividad de forma efectiva en dicho país.
No solo las islas Caimán, las islas Seychelles o Suiza mantienen ese calificativo, hay al menos 30 países que tienen esas posibilidades. Como dato curioso hay que decir que, generalmente, los paraísos fiscales se enmarcan en países pequeños en cuanto a extensión y población.
Lavado de dinero
El concepto de lavado de dinero es la actividad que se desarrolla para encubrir el origen de fondos que fueron obtenidos mediante actividades ilegales. El objetivo del lavado (también conocido como blanqueo) es que el dinero aparezca como el fruto de una actividad económica o financiera legal.
Quien lava dinero, por lo tanto, pretende legitimar los fondos procedentes del narcotráfico, la corrupción, el fraude fiscal, el contrabando, la venta de armas o los secuestros, entre otras actividades, para que dicho dinero pueda insertarse y circular en el sistema financiero.
Un ejemplo claro de lavado de dinero en nuestro país, más allá de la disputa política, es “la Estafa Maestra”, que reveló algunas estrategias de cómo se lleva a cabo la corrupción en México. Se trata de una operación que llevaba varios años en marcha, el origen fue el informe de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) sobre las cuentas públicas del gobierno federal en 2013 y 2014. La investigación encontró que se asignaron contratos de forma irregular para la realización de servicios en al menos once dependencias como las secretarías de Desarrollo Social, Comunicaciones y Transportes, el Banco Nacional de Obras y Petróleos Mexicanos entre otras. En algunos casos, los contratos no se cumplieron y en otros, el costo real fue menor al presupuesto asignado originalmente.
Uno de los modos empleados es el uso de universidades públicas para desviar recursos. Y para concretarlo se aprovecha un resquicio en la Ley de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios del Sector Público que en uno de sus artículos permite a dependencias públicas y universidades asignar contratos de manera directa, sin licitación o concurso.
El procedimiento es el siguiente: se contrata a estas dependencias educativas para que realicen algún servicio para el que no están capacitadas o no tienen personal para desarrollarlo. De esta manera, las universidades se ven obligadas a subcontratar a una o varias empresas que tampoco pueden hacer el trabajo. Entonces piden los servicios de otra hasta llegar a la que realmente tiene la capacidad de cumplir. Pero lo hace a un precio menor al original, a veces equivalente al 10% del recurso asignado. Hubo casos donde se repitieron hasta ocho veces esos pasos y en todos, cada empresa se queda con una parte del dinero.
De esta manera, según la ASF, en 2015 se extraviaron 540 millones de pesos de la Sedesol. Ese año, los secretarios eran Rosario Robles, primero, y José Antonio Meade.
Empresas Fantasma
Está íntimamente relacionada con el lavado de dinero; las empresas fantasmas se les denomina de esta forma porque no se dedican precisamente a realizar operaciones comerciales, lo que significa que no aparecerán en ningún directorio comercial, no tienen venta al público ni cuentan con inventarios. Son “empresas” o personas físicas que no poseen ningún tipo de activo real ni tampoco ejecutan operaciones comerciales reales. Aunque están legalmente constituidas son creadas con el único objetivo de facilitar la evasión fiscal y la corrupción. “En la actualidad, las empresas legalmente constituidas ya no falsean facturas, sino simulan la venta de bienes o la prestación de servicios”. Las operaciones que realizan son inexistentes, siendo esta la razón por la que se les considera ‘fantasma’.
El fallido estado de derecho
Se aglutinan los tres poderes del estado para corromper el sistema de justicia. Se modifican las leyes de tal manera que una actividad deshonesta no pueda ser castigada, se nombran fiscales anticorrupción para proteger de cualquier instancia al corruptor y su periodo puede alargarse, incluso excediendo los 10 años. Eso garantiza la tranquilidad, entorpeciendo trámites y gestionando su influencia para evitar que un “colega” sea detenido, incluso señalado.
En 1994, el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari durante su gestión (1988–1994), modificó la ley para quitar la condición de grave al delito de corrupción y con esto generar la era de las grandes estafas al país, para que los políticos corruptos no sufrieran consecuencias de cárcel, así como la ejecución de órdenes de extinción de dominio (el estado no puede incautar bienes que se hayan obtenido de manera ilícita desde 1994 hasta 2018).
La idea de juzgar a expresidentes no tiene sentido, además es necesario tener un marco jurídico adecuado, lo cual incluye reforma del artículo 35 constitucional y sus leyes reglamentarias. A pesar de esa modificación hay que recordar que las leyes no pueden ser retroactivas (no pueden aplicarse a periodos anteriores). Por ello, los expresidentes no pueden ser juzgados con penas que ameriten su encarcelamiento aún siendo tipificados en la Constitución como delitos graves.
Enriquecerse en menoscabo de la economía destruyendo instituciones fue la práctica que caracterizó a esa élite que se dedicó a engañar y anteponer los intereses personales a las necesidades reales del país quitando beneficios en obras de interés social y desarrollo de infraestructura.
La impunidad es uno de los principales desvaríos del sistema de justicia, es difícil condenar y hacer pagar al que comete actos corruptos. Decepcionante resulta entender que, aquellos que han saqueado y robado permanezcan en paz con la idea de no haber cometido algo Ilegal, amparados en modificaciones constitucionales para proteger y brindar una vida generosa, llena de lujos y frivolidades.
Ver en la cárcel a un personaje deshonesto de la élite oligarca del país es una tarea casi imposible, pues durante su gestión siempre se trabajó de manera sistemática para evitar ser condenados en lo futuro.
La estructura para cometer desfalcos, fraudes, asesinatos, desviaciones, componendas y vejaciones involucran a un conjunto de personajes incluyendo a empresarios, periodistas, legisladores, jueces, miembros de la alta esfera gubernamental, incluso organismos nacionales e internacionales.
Actualmente se ha legislado para revertir esa actuación dolosa en retirar el denominativo de “Delito no grave” a la corrupción, como lo es el uso de programas sociales con fines electorales, enriquecimiento ilícito, ejercicio abusivo de funciones, delitos en materia de hidrocarburos (huachicoleo) y además a: la Delincuencia organizada, homicidio doloso, violación, secuestro, trata de personas y delitos violentos cometidos con armas de fuego, abuso sexual en agravio de menores, violencia sexual en agravio de menores, feminicidio, robo a casa habitación, robo a transporte de carga, desaparición forzada, desaparición cometida por particulares y delitos contra la Ley de Armas de Fuego.
Las prisiones ahora están abarrotadas, en muchos casos, existen personas con presunción de inocencia y personas sin sentencia, víctimas de un sistema de justicia fallido.
En nuestro país el dinero corrompe para evitar la cárcel, quien no lo posea será víctima de la indefensión y en muchos casos la tortura existe para obtener incriminaciones artificiales.
Es común en esa élite que insiste en permanecer controlando el poder existan traiciones y la única manera de librarse de ellos es matando o pudriendo en la cárcel a quien no conviene a sus intereses con la fabricación de delitos que sí están calificados como graves.
“El ladrón pudiente paga para evitar la cárcel, el ladrón desventurado paga para sobrevivir en ella”.
Fuentes:
http://www.ciudadanosobservando.org.mx
http://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina
También lea: La bajeza moral de la Señora Wallace al amparo de un corrupto sistema judicial | Columna de Enrique Domínguez
El Cronopio
Filosofa Paula Gómez Alonzo y el papel de las mujeres en la cultura | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Con el propósito de preparar a las mujeres universitarias para que sirvan con mayor eficacia a los intereses de la colectividad, cooperando en esta forma al engrandecimiento de la Patria, se formó en la década de los cuarenta del siglo pasado la filial en San Luis Potosí de la organización Universitarias Mexicanas, situación ya tratada en esta columna.
Universitarias mexicanas en San Luis Potosí, reunía a las mujeres que estudiaban e impartían cátedra en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. La filial potosina tenía dos labores de fondo, una de aspecto cultural y, la otra de orden social; en el aspecto cultural se incluían charlas y conferencias sobre diferentes problemas de orden intelectual; la otra, de orden social que abordaba problemas como el de la miseria, la desnutrición infantil, entre otros. La desocupación, la prostitución y otros muchos, de los cuales hacen un minucioso estudio para luego presentarlos a las autoridades competentes y cooperar con ellos a su resolución.
Este movimiento nacional englobaba a un buen número de mujeres que se desempeñaban en el ámbito universitario y que contribuían al desarrollo del país en diversas áreas de estudio. Una de estas mujeres que colaboró con el grupo potosino y que visitó San Luis Potosí a dictar conferencias públicas fue la Doctora en Filosofía Paula Gómez Alonzo.
En 1953 dejaba la presidencia de la filial potosina de Universitarias Mexicanas, Rosario Oyarzun, ya tratada en esta columna, y se organizaron una serie de conferencias públicas, como era costumbre y como dictaban los objetivos de la agrupación femenina. Esa serie de conferencias estuvo marcada por los temas de filosofía, dándose cita en San Luis Potosí las escasas mujeres que realizaban filosofía en México y que se habían formado en la década de los veinte y treinta, como filósofas.
Paula Gómez Alonzo se considera la primera mujer en participar en la filosofía académica en México. Como es el caso de otras mujeres, realizó al menos un par de carreras para su formación, la del magisterio, como era común para ellas, y la carrera de filosofía, que cursó en la Universidad Nacional Autónoma de México. Esta condición de caminar entre brechas en la formación y en el interés de estudio de las mujeres, hasta llegar a su objetivo de formación, lo subraya la propia Paula Gómez: “a las mujeres se les excluye de la educación, pero se les reprocha que no sean cultas”.
Paula Gómez nació en Etzatlán, Jalisco el 1 de noviembre de 1896. En 1932 recibió el grado de maestra en filosofía en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM
defendiendo la tesis: la cultura femenina; en 1951 recibe el grado de Doctora en Filosofía en la propia Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, con la tesis: filosofía de la historia y ética.Paula Gómez es una de las fundadoras del estudio de la filosofía en México, aunque poco o nada se le menciona en este sentido. En 1943, creó el curso de Historia de la Filosofía en México que se imparte en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, de la que fue profesora de tiempo completo desde 1933 y en la que laboró por treinta y tres años; pero desde 1925 dictaba cátedra en la Escuela Nacional Preparatoria.
Impartió clase en todos los niveles educativos, además de su participación en actividades públicas de educación informal, como fue su participación en 1953 en San Luis Potosí y en actividades de dirección, al encargarse de 1930 a 1940 de la subdirección de la Escuela Secundaria número 8 y directora de la Escuela Normal Superior de 1947 a 1948.
Paula Gómez se convertiría en la primera mujer en recibir un Doctorado Honoris Causa, por su valiosa contribución al desarrollo de la educación y la filosofía en México. En 1962 la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo se lo otorgó. Cuestión que es digna de mencionar, pues Paula Gómez, como otras de sus compañeras que hicieron filosofía en esa época, no suele mencionarse en la historia de la filosofía mexicana. Ya lo establecía Paula Gómez: “la diferencia entre los sexos es injusta, pues mientras la psicología del hombre parece separarse del especto físico, en la mujer se reduce a este”.
Paula Gómez Alonzo, que sentó las bases para la reflexión del papel de las mujeres en la cultura, murió en Coyoacán, en la Ciudad de México el 3 de noviembre de 1972.
También lee: Carmen Sarabia en la historia de la biología mexicana | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
#4 Tiempos
Al salir de la tienda | Columna de Juan Jesús Priego
LETRAS minúsculas
Al salir de la tienda la mujer se ve contenta: casi se diría que un relámpago de felicidad ha iluminado su rostro. Pero, sin duda, se trata sólo de un relámpago, pues de aquí a unas horas, cuando esté ya en casa, mirará con espanto las cifras que todo eso que va en las bolsas le ha costado y que deberá pagar tarde o temprano (ojalá que temprano, por su bien). ¡Dios mío, cuántas bolsas! Apenas puede con ellas. Yo le ayudaría a cargarlas, pero no creo que se fíe de un simple transeúnte cual soy yo, encontrado como al acaso.
Una conocida mía, cuando se siente sola y deprimida, va a las tiendas.
-¡Son para mí -me dijo un día- una excelente terapia! Veo, compro, y al comprar me distraigo.
Sí, yo todo esto lo entendía, pero una vez que estuvo especialmente deprimida compró en una sola tarde la nada risible cantidad de 30.000 pesos en faldas, blusas, vestidos y pantalones. Es claro que, a la hora de enseñar las notas, el que quiso darse un tiro en la cabeza fue su marido, aunque no lo hizo por puro respeto al qué dirán.
¿También esta mujer a la que veo salir se sintió deprimida y ha querido curarse comprando? La sigo de lejos; ahora, de hecho, sólo la veo de espaldas. Camina con dificultad y las bolsas de plástico, que no son pocas –hay verdes, amarillas, rojas, pero todas son grandes, como para caber uno dentro-, se le vienen de las manos a cada diez o quince pasos y entonces se detiene para tomar aire y acomodarlas. Yo también me detengo. La mujer, viéndolo bien, no es fea, aunque viéndolo mejor tampoco es bonita: diría que, en cuestión de belleza, es uno de esos seres que, como se dice, ni fu ni fa.
Ahora bien, con toda esa ropa que lleva en las bolsas, ¿qué es lo que pretende? ¿Gustar? En días pasados había escrito en mi diario –sí, señores, debo confesarlo, yo también llevo un diario en el que, por desgracia, casi nunca escribo a diario- lo siguiente:
«No hay manera de provocar el amor, no hay ninguna manera. Aquí la cosmética no sirve de nada. Se ama o no se ama, se gusta o no. Si comprendiéramos esto, el mundo aún tendría esperanzas de durar. Pero se producen zapatos, camisas, corbatas, pulseras, abrigos y autos a ritmos vertiginosos con el único fin de hacernos creer que se puede, con eso, seducir a los demás. La sabiduría consiste, sin embargo, en no engañarnos: ¿qué puede un auto, un perfume o un lápiz labial para suscitar el amor? El amor es gracia, es pura gracia, y el que crea poder provocarlo quedará siempre, al final, decepcionado. Saber esto, aceptar esto tendría que hacernos más naturales, más sencillos. Y también más resignados».
Miro a la mujer con ternura. Ella cree que con todas esas chácharas podrá ser más amada. Pero no, no será así como conseguirá lo que busca. No sé cuánto le durará la felicidad que he creído verle en el rostro. Deseo de todo corazón que le dure mucho. Adiós, amiga mía, adiós. Quisiera para ti la alegría.
Algunos días después de aquello, ya por la noche y antes de dormirme, me puse a leer un libro de Viktor E. Frankl (1905-1997), y en él pude encontrarme con esto que ahora me tomo el trabajo de transcribir porque confirma mis más negras sospechas:
«La impresión externa de la apariencia física de una persona es indiferente en cuanto a las posibilidades de que se la ame . Esto debe llevarnos a una actitud de retraimiento en lo que respecta a afeites y cosméticos. En efecto, hasta los lunares y los defectos de la belleza forman parte integrante e inseparable de la persona a quien se ama. Sabemos, por ejemplo, de una paciente que abrigaba la intención de embellecer su busto mediante una operación plástica de reducción del pecho, creyendo que con ello aseguraría mejor el amor de su esposo. El médico a quien pidió consejo la disuadió de hacerlo; entendió que si su marido la quería de verdad, como al parecer era el caso, la quería, indudablemente, tal y como era. Tampoco los vestidos de noche impresionan al hombre de por sí, sino solamente puestos en la mujer amada que los viste. Por último, la mujer de nuestro caso, inquieta, pidió su parecer al propio marido. Y éste le dio a entender, en efecto, con toda claridad, que el resultado de aquella operación sólo traería consecuencias perturbadoras, pues le llevaría, tal vez, a pensar: Ésta ya no es mi mujer; me la han cambiado». Y concluye el doctor Frankl: «En efecto, los hombres tienden generalmente a olvidar cuán relativamente pequeña es la importancia de los atavíos externos y cómo lo que importa en la vida amorosa es, fundamentalmente, la personalidad. Todos conocemos claros –y consoladores- ejemplos de cómo personas exteriormente poco atractivas e incluso insignificantes, triunfan en la vida amorosa gracias a su personalidad y a su encanto» (Psicoanálisis y existencialismo).
Cerré el libro y pensé de pronto en aquella mujer que había visto salir de los almacenes en días pasados. La ternura volvió a apoderarse de mí. Sí, me dije, a los comerciantes les interesa hacernos creer que el amor se consigue impresionando; sin embargo, los orígenes de toda relación son más humildes. Pregúntale a este hombre mata el tiempo tomándose un café o a aquel otro que cruza apresurado la avenida –sí, el del periódico bajo el brazo- qué vestido llevaba su mujer cuando la conoció y verás que no te lo dice. ¡Ni siquiera vio el vestido! Lo impresionó ella, no lo que ella llevaba puesto.
Y, de pronto, me escucho a mí mismo hablando con aquella desconocida apresurada: «No, amiga, no. Eso que traía usted hace unos días con tanta felicidad en las bolsas no sirve para lo que cree usted. Sirve, si usted quiere, para andar por la vida decorosamente y con cierta dignidad, pero sólo para eso sirve. Trate, más bien, de ser gentil, delicada, dulce; en una palabra, encantadora, y entonces se habrá hecho usted lo que se llama una personalidad. Y, cuando ya la tenga, verá que cuanto se ponga le vendrá siempre bien.
También lee: ¡CÁLLATE! | Columna de Juan Jesús Priego
#4 Tiempos
México vs México | Columna de Arturo Mena “Nefrox”
TESTEANDO
Durante muchos años, la Concacaf quiso convencernos de que el fútbol de la región estaba creciendo parejo.
Que la MLS ya había alcanzado.
Que Centroamérica resistía.
Que los gigantes mexicanos ya no imponían como antes.
Y entonces llega otra final.
Tigres contra Toluca.
México contra México.
Otra vez.
La Concacaf Champions Cup tiene algo curioso: cada torneo parece abrir la puerta a una sorpresa… hasta que aparece un club mexicano recordándole a todos cómo funciona realmente esta competencia.
Porque sí, hay historias emocionantes en el camino. Equipos que compiten, estadios que aprietan, noches donde parece que el dominio se tambalea. Pero al final, casi siempre termina pasando lo mismo: el trofeo se queda aquí.
Y no es casualidad.
Durante años, los equipos mexicanos entendieron algo que el resto de la región todavía persigue, este torneo no se juega solo con intensidad. Se juega con profundidad, con jerarquía y con la costumbre de competir bajo presión.
Por eso las finales recientes ya parecen parte de una misma memoria.
León imponiéndose con autoridad.
Monterrey haciendo del torneo una propiedad privada.
Pachuca apareciendo cuando parecía que el dominio se desgastaba.
América recordando que los ciclos pasan, pero el peso permanece.
Y cuando no gana México… el impacto se siente histórico.
Porque las excepciones son pocas. Muy pocas.
Seattle Sounders rompiendo la hegemonía en 2022 se sintió menos como un cambio de era y más como una anomalía que obligó a reaccionar. Antes de eso, había que ir demasiado lejos para encontrar un campeón que no hablara mexicano futbolísticamente.
Ese es el tamaño del dominio.
Ahora la historia pone enfrente a dos maneras distintas de entender el poder.
Tigres llega como ese equipo que aprendió a habitar estas noches. Ya no juega las finales con ansiedad; las juega con memoria. Sabe sufrirlas, sabe administrarlas y, sobre todo, sabe que los detalles terminan cayendo de su lado cuando el partido se rompe.
Toluca, en cambio, llega con algo diferente: hambre.
Con esa sensación de equipo que volvió a reconocerse. Que encontró ritmo, carácter y una identidad incómoda para cualquiera. Toluca no llega a esta final solo por talento; llega porque volvió a competir como club grande, como bicampeón. Y eso cambia todo.
Porque esta final no se siente improvisada.
Se siente lógica.
Son dos equipos que entendieron antes que nadie cómo sobrevivir a un torneo que exige viajar, rotar, adaptarse y competir cada tres días sin perder forma. Mientras otros clubes de la región todavía viven la Champions Cup como una oportunidad, algunos de los mexicanos la viven como obligación.
Y esa diferencia mental pesa demasiado.
Por eso, más allá de quién levante el trofeo, hay algo que ya quedó claro desde antes de jugarse la final:
La Concacaf volverá a tener campeón mexicano.
Otra vez.
Como ha pasado la mayor parte del tiempo.
Como pasa cuando la costumbre se vuelve estructura.
Como pasa cuando un país convierte un torneo regional en parte de su identidad futbolística.
Y quizá eso también explique por qué estas finales, aunque repetidas, nunca se sienten vacías.
Porque en el fondo no se trata solo de ganar la Concacaf.
Se trata de sostener un dominio que lleva décadas construyéndose. Uno que ha sobrevivido generaciones, formatos, discursos y proyectos extranjeros que prometían cambiar la jerarquía de la región.
Pero cada año, cuando llega mayo, el futbol termina acomodando las piezas en el mismo lugar.
Con un club mexicano levantando la copa.
Y con el resto de la Concacaf preguntándose cuánto falta para que eso deje de pasar.
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