abril 15, 2024

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#4 Tiempos

En el centenario de Salinger | Columna de Carlos López Medrano

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Mejor dormir

Los que de verdad me vuelven loco —decía Holden Caulfieldson esos libros que cuando acabas de leerlos piensas que ojalá el autor fuera amigo tuyo y pudieras llamarle cuando quisieras.

El protagonista de El Guardián entre el Centeno tenía razón: “eso no pasa mucho”. Y uno de los que logró en su escasa pero expansiva obra fue precisamente su creador, J. D. Salinger.

De Salinger hay mucho que decir y a la vez es preferible no hacerlo. Quienes lo han leído a profundidad saben que con él se guarda un pacto de confianza. Pese a las altísimas ventas que aún tiene, su decisión de mantenerse a sí mismo y a su obra dentro de unos márgenes de silencio es una cuestión que se debe respetar, incluso cuando ya ha fallecido. Ni su imagen ni sus libros ni sus personajes han de vulgarizarse en la primera fantochada que se atraviese.

Cerrarse de lleno a las adaptaciones cinematográficas, así como abstenerse de dar entrevistas le dotaron de un atractivo misterio, además de que nos libró, en parte, del bochorno de verlo estampado en playeras de rebajas o en marquesinas de productos de moda, como tanto le asqueaba para lo suyo.

Que con un artista lejano (geográficamente) se adquiera una actitud tan dogmática solo queda explicado dentro de sus propios trabajos. Quien se acerca a Salinger en el momento oportuno establece con él un vínculo especial distinto al que se tiene con otros autores. Descifrar su secreto se vuelve complicado, incluso ridículo. Aun así resulta pertinente mencionar que bajo su estela encontramos elementos tan indispensables como la recuperación de algo que creíamos perdido, así como una complicidad, una voz que sale al estrado para expresar las angustias juveniles para lectores que se encontraban en la orfandad emotiva.

Era justo eso que decía el señor Antolini en una conversación con Holden, aunque este último reaccionó con cinismo:

Entre otras cosas, descubrirás que no eres la primera persona que alguna vez estuvo confundida, asustada e incluso enferma por el comportamiento humano. No estás solo de esa manera, estarás emocionado y estimulado para saberlo. Muchos, muchos hombres han estado tan preocupados moral y espiritualmente como ustedes ahora. Afortunadamente, algunos de ellos mantuvieron registros de sus problemas”.

Tal elemento es invaluable y posiciona a Salinger como uno de los personajes más entrañables que hubo jamás. Tanto es así que se cuece aparte en cualquier juicio literario. Era esa manera de escribir tan única la que alimentó a generaciones enteras a través de una redención personal que de algún modo ansiaba en cada línea.

La guerra se convirtió en una cicatriz que impregnó páginas enteras venidas de su pluma. Nunca pudo olvidarse del olor de la sangre. Por ello, detrás de la  genialidad y la ternura se adivina un espectro inquietante, la sombra de lo que no llegó al puerto añorado y que a cada instante revela un gramo de extravío.

De cualquier modo, lejos de aventarse al precipicio, el escritor norteamericano optó por la espiritualidad y la desconexión con el medio, además de voltear a lo poco que consideraba aún impoluto: los niños y jóvenes a los que admiraba tanto. Para él, dichos seres, sin darse cuenta, contaban con la inocencia y valor que con el pasar de los años perderían en una  adultez que percibía como siniestra. En el fondo, aguardaba a la oportunidad de salvar aquella pureza que contemplaba a distancia como se observa a las aves de primavera.

Era lo que ocurría cuando Holden miraba a su hermana pequeña en el carrusel. Fascinado, sí. Pero consciente de que él ya nunca podría ser parte de ello, aunque estuviera tan solo a unos metros de distancia.

Los libros de Salinger están poblados de adolescentes rebosantes en sentimientos e inteligencia. Nunca subestimó a los menores de edad y por el contrario veía en ellos fuente de una extraña sabiduría. Además, los dotaba de una fuerte carga de desprecio por un mundo exterior que se percibía como adverso y hostil, un cansancio que se extendía a círculos sociales conformados por

phonies ansiosos por distinguirse e ir a alguna parte o ser de interés para el resto. Así lo exponían los integrantes de la familia Glass.

En el universo de Salinger había otro factor, sus personajes solían pasar por malas rachas o permanecían en un descarrío de amplia magnitud. Igual que él, como llegó a revelar en una carta, no logran integrarse ni hacer migas como ocurría con el resto de la sociedad. No encajaban. Lejos de lamentarse, daban a la causa la calidad de superado; estaban ya del otro lado del río donde si acaso miraban el panorama con un rastro de melancolía.

La cuestión en que los otros no se daban cuenta de ello. Todo ese colorido interno, esa agitación de la mente y las angustias varias del corazón, eran pequeñas galaxias solo perceptibles para quien entraban en la intimidad de la escena, ahí en donde ocurrían diálogos tan vivos que no venían tanto de la literatura, sino de una serie de humanos más reales que tu vecino.

Pues bien, Salinger rompía con la pared textual y guardaba cortesía al reconocer el hermoso y bullante jardín que había dentro de su audiencia, compuesta por muchos tímidos, callados, inadaptados y solos.

En Seymour: una introducción, uno de los relatos donde la relación autor-lector se vuelve más profunda a través de la guía de Buddy Glass, cabe lo mismo la filosofía que el proceso creativo. Salinger, imponiéndose al tiempo y las dimensiones, le habla directo a quien ha depositado la confianza en él; le ofrece calidez, compresión, un refugio. Para escribir aconsejaba elegir con el corazón. Recordar el tipo de creación que se quería y dejarse llevar con honestidad, buscando el punto. “Eres un artesano digno de crédito”, como decía Seymour. “Daría cualquier cosa por verte escribir algo, cualquier cosa, un cuento, un poema, un árbol que real y verdaderamente te saliera del corazón”.

Eran ese tipo de detalles que hacían a muchos derrotados y alienados sentirse importantes. Alguien por fin se dirigía a ellos. Y de una forma tierna y considerada. Un gesto que uno no siempre encuentra en las calles. A su modo era un legado con el que nadie más se podría comparar.

Franny Glass se lamentaba no tener a alguien digno de verdadera admiración. A J. D. Salinger, nacido en 1919 y fallecido en 2010 se le tenía tal tipo de respeto, pero sobre todo se le quería. Como un amigo, como un guía A cien años de su paso por la Tierra no queda más que estar agradecidos y levantar un sándwich (sin mayonesa) en su honor.

Jo.

@Bigmaud

CONTACTO: [email protected]

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#4 Tiempos

Ridículo de fin de semana | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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TESTEANDO

 

¿Por donde empezamos? El final de temporada para San Luis es un monumento al desastre, un verdadero fracaso con letras mayusculas pero también un absoluto ridículo en una liga que de por sí ya es bastante extraña y mediocre.

San Luis se murió de nada en el partido contra Juárez, ni tres tiempos le sirvieron para derrotar a un equipo que en el papel es inferior. De milagro ese encuentro terminó 2-3, los de la frontera merecían por lo menos dos goles más, San Luis una pena en la cancha y otro más en su infraestructura.

En esta columna hemos intentado entender a Gustavo Leal, muchas veces hemos aplaudido las virtudes del atrevimiento por instalar un sistema de juego propio, hemos defendido que el equipo tenga pocas variantes con tal de no darle la vuelta a su forma de juego, pero esto ya es indefendible, un equipo con menos puntos, que pelea la multa, que no tiene una idea concreta, no puede venir a ganarte en casa, en el partido más trascendente del final de temporada, si ya habíamos tocado fondo con la derrota en Querétaro ¿esto que fue?

Pero paremos de criticar la cancha, donde no hay argumentos que los salven, ahora vayamos con la directiva. Que lindas son las promesas cuando de amor se tratan, cuando todo va bien, vale la pena parar la oreja para que nos endulcen con un futuro mejor. Pero gran error cuando ese amor se acaba, las promesas incumplidas son las primeras que reciben el reclamo.

Ya hace tiempo Jacobo Payán nos prometió una pantalla gigante en el Alfonso Lastras, un alumbrado de primera y un equipo que pelee liguillas… promesas incumplidas, ridículo mayúsculo lo del fin de semana.

Increíble que un alumbrado no pueda funcionar como debe, ya lo había mostrado, lamparas que no encienden en su totalidad, el juego de luces que no ha podido mostrarse bien en un partido (por ejemplo en los goles) y ahora el colmo es no poder concluir un partido por falta de alumbrado, digo, para eso mejor nos hubiéramos quedado con las luces originales. Y de la pantalla, mejor ni hablamos, nos dijeron que en enero, luego que febrero, literal será para abril o para mayo, pero ante los resultados actuales, parece que mejor para el siguiente torneo, un verdadero ridículo las palabras del presidente, casi tanto como cuando aseguraba que André Jardine, no se iría del equipo el torneo anterior.

En fin, mucho que recuperar, mucho que estudiar para intentar levantar este barco el siguiente torneo, lo mucho que se había ganado el campeonato anterior, se ha ido muy lejos en estos meses de 2024, ojo que la afición no es tonta, no olvida y al final, lo va a reclamar. Que no se vuelva a repetir un ridículo tan grande (en la directiva y en la cancha) como el de el pasado fin de semana.

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El protagonista más desagradable puesto en una película | Columna de Guille Carregha

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CRITICACIONES

 

Miren, no sé cómo están los algoritmos de publicidad en sus cuentas de YouTube, pero si hay dos cosas que no dejan de aparecerme a cada rato son anuncios de los Mormones (nivel, puedo recitar de memoria el comercial que empieza con “Soy Élder Ávila. Soy la hermana Palma Reyes…” apenas escucho el primer segundo de la cancioncita whimsical que le pusieron de fondo), y todo el carrusel de posibilidades publicitarias de la plataforma Mubi.

                  En específico, durante el último mes, no había día en donde no me enjaretaran el tráiler de la película Passages por lo menos diez veces al día. Por lo menos. Y, o sea, por supuesto que podía presionar el clásico “saltar anuncio” a los cinco segundos para no verlo, ¡pero eso significaba tener ver esos cinco segundos! En otras palabras:

                  “It’s my party and my husband doesn’t wanna dance with me.”

                  “I’ll dance with you.”

                  “Do you know what I did last night?”

                  “No, but whatever it was you sound very excited.”

                  Se unieron a las filas de “enunciados que vivirán por siempre en mi memoria sin pagar renta” a partir de ahora. Ya me sabía el ritmo del tráiler. Podía recitar los diálogos de memoria, usando las mismas entonaciones extrañas que usaban los actores, siguiendo los cues musicales en el fondo, para saber EXACTAMENTE en qué momento podía darle clic al “Saltar Anuncio”. Era desesperante.

                  Por supuesto, siempre está la posibilidad de contratar YouTube Premium pero, a pesar de que mi título dice que me gradué de la ECC de la UASLP, todavía tengo algo de dignidad y principios.

                  Un par de veces me tomé el tiempo de ver el tráiler completo. Aparentemente, era una especie de thriller romántico en donde uno de los involucrados en un matrimonio homosexual decide tener una mujer amante, y el meollo de la película era ver cómo este sujeto navegaba las turbias aguas de la infidelidad sin ser descubierto. Muy noventera la premisa, la verdad, con la novedad de que ahora era una pareja gay como el gancho para atraer al público. Para ser honesto, el tráiler no la hacía ver tan interesante como creía.

                  Unas semanas después, y por razones totalmente ajenas al “ya estoy harto de ver este video todos los días”-ismo que vivía, me hice de una cuenta de Mubi. Una vez que vi las cuatro películas por las que realmente contraté el servicio, a través de la esquina de mis ojos pude ver la thumbnail de Passages. Y, pues, como ya estaba aquí, y ya se había hecho el cargo, pues ¿por qué no sucumbir ante la mercadotecnia capitalista y darle una oportunidad a esta película?

                  Porque el personaje principal, Tomas, es el ser más insufrible y mamón que haya visto en años siendo plasmado en una cinta. Es como un Sheldon Cooper de la primera temporada de The Big Bang Theory, pero a la octava potencia y sin la excusa de que se supone que sea gracioso, sino que debe parecerte interesante. Y, bueno, quizá en cuestiones cualit ativas se pueda encontrar a algún otro personaje que represente una cúspide más alta en estos aspectos, pero apostaría que, de ser así, al menos lo harían con algo de carisma. Este individuo tiene menos carisma que un tronco rodando por las escaleras aplastando al perro.

                  Pero, bueno, eso no lo sabía antes de ponerle play al stream de esta película. Yo solo sabía que estaba a punto de ver un thriller romántico. Y, pues, tampoco, no.

En el minuto 10 aproximadamente, el individuo deleznable este a quien nos vemos forzados a seguir a lo largo de los 90 minutos de película, llega a su casa por la mañana y le dice a su esposo “ayer tuve sexo con una mujer” antes de dejarle tomar su café de la mañana. Pero no le comparte este hecho con la esperanza de hacerlo enojar o triggerear de esta forma que se disuelva su matrimonio, sino con la esperanza de que éste lo felicite y se emocione por su constante búsqueda de sensaciones extremas. Es un velado “álabame, esposo, porque aún soy insaciable en mi búsqueda de emociones fuertes”. Y, como buen (¿o mal?) esposo millenial que cree que proponerle a su esposa que abran la relación para que él pueda (supuestamente) tener sexo sin control con quien se le ponga enfrente, este tipo le recomienda a su esposo que haga lo mismo para ser feliz.

Obviamente, no funciona.

Y entonces dices “ah, ok, la película va de cómo intentan salvar su matrimonio mientras la chicha en cuestión se enamora perdidamente del sujeto y es otro tipo de thriller”.

No.

Tampoco.

Es acerca de cómo Tomas disfruta ser egocéntrico, deleznable, de cómo vive la vida poniéndose a sí mismo como única prioridad, y cómo generalmente se sale con la suya porque, supuestamente, tiene carisma.

Nunca odié a un personaje tan profunda y rápidamente como a Tomas. Desde la primera escena, donde se nos muestra que es un director de cine, de esos que son obsesivamente perfeccionista y básicamente le dicen a sus actores “¿qué tal que hacemos otra toma en donde no lo haces súper culero y sí lo haces bien?” con cualquier detalle por más mínimo que fuera, lo desprecié. Se sentía como una carga narcisista y egocéntrica sin casi ningún encanto o razonamiento interesante detrás de sus acciones aparte de su extremo amor por sí mismo y su deseo de “experimentar cosas”.

Puaj.

¡Y a lo largo de toda la película apenas y recibe algún castigo por su comportamiento!

Honestamente no creo que pueda odiar a alguien más que él. No tiene cualidades redentoras, ningún encanto y además tiene una cara extremadamente golpeable. Todos los que lo rodean deberían (y en realidad se demuestra que, en efecto) estar mejor sin él en sus vidas.

Es una pena, porque los tres actores principales hacen un trabajo excelente. Se siente que lo están dando todo de sí en cada escena y realmente se esfuerzan por contar la historia que les dieron. El problema es que la historia que les dieron es un cascarón vacío.

Esta película es uno de esos “estudios de personaje”, pero está completamente desperdiciado en un narcisista despreciable. Además, resulta ser una película que no parece tener mucho que decir sobre todo el asunto. De hecho, incluso parece concluir con una nota de “la gente de mierda siempre será una mierda”, con un toque muy extraño de “¡pero ellos también tienen sentimientos!” aderezando ahí la cosa para darle “más profundidad”

Y no.

Simplemente no.

Mejor me hubiera unido a los Mormones. Al menos ellos sí se ven felices.

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#4 Tiempos

Decálogo para candidatos | Apuntes de Jorge Saldaña

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APUNTES

Luego de picarme los ojos (y algunos otros orificios), rascarme la panza (y algunas otras partes del cuerpo) pensando en las “campañas” que ya están, en la teoripráctica, en ruta, es que decidí compartir por lo menos un decálogo de humildes sugerencias para ver si los candidatos, de todos los colores, le imprimen un poco de cuerda, ánimo, pila, galleta, un Ensure, o cualquier otro energético a sus aspiraciones para convertirse en animosos servidores públicos.

Y es que, a menos que me haya quedado ciego o esté viviendo en una cueva obscura en Marte, siento ganas de bostezar por casi todas (hay excepciones) las campañas.

Para poner un ejemplo, desde mi punto de vista así como el de muchos potosinos, si los candidatos fueran pasajeros de camión urbano, estarían en el parador, dormitando, cabeceando o de plano recargados a la de “una patita arriba” esperando algo, pero ese “algo” no saben exactamente si es el camión o un taxi, un “raid” ser atropellados o si están esperando en la fila de las tortillas.

Por cierto que aquí cabe una precisión que me hicieron ver respecto a una entrega anterior en la que compraré a los “quieroquevotenpormi” con caballos de carrera, en la que escribí que si fueran equinos en hipódromo, el conejo ya les hubiera dado dos vueltas.

Bueno, pues lo anterior es incorrecto porque en los hipódromos los caballos no persiguen un conejo, no persiguen a nada en realidad, excepto el triunfo.

Debo decir en defensa que, estoy consciente del error y que los que persiguen conejos en las carreras son los galgos, pero caray Culto Público, se me hizo muy feo andar comparando candidatos a esto y el otro, con perros.

Acabado el intro y la precisión, va el decálogo. Le pido como un favor especial que si usted conoce a alguno de estos personajes hoy plasmados en espectaculares, volantes, bolsas, pulseras, o casi en cualquier otro artículo utilitario, le haga llegar este decálogo que no escribo con la intensión de “ayudarles” sino, para que todos nosotros no fallezcamos de aburrición de aquí al 2 de junio.

Señores candidatos:

1) Olviden las estrategias del 2021,2018 y todas las anteriores. La ciudadanía, sus aspiraciones y sobre todo la forma en que consumen productos de propaganda e información se han transformado. Los algoritmos evolucionan, los espectaculares, sobre todo cuando están saturados de unos y otros, pierden muy rápido su efecto y son poco eficientes en la colocación de propuestas.

2) Por favor (y aquí voy a “GalloRobledear”) y por amor a Jesucristo, tomen en cuenta que los likes, favs, retuits, followers, vistas en Insta y bots no son automáticamente votos y son canales DIS-TIN-TOS, cada uno con su lenguaje, algoritmo y peculiaridades.

3) En el momento en que publican encuestas, todos los demás sabremos que están cuchareadas y que el que va adelante es muy seguramente quien pagó la factura de la encuestadora. Guarden las verdaderas y en todo caso usen su criterio para utilizarlas en el “timming” correcto.

4) Por una psicología social más o menos sana, hagan todo favor de hacer algo nuevo. Acurrucarse en las propuestas presidenciales los hace casi invisibles, pues no hay una promesa de valor local que pueda conectar verdaderamente a su distrito, y si acaso, lo único que se consigue es un objetivo básico de asociación que puede incluso ser un factor negativo en sus aspiraciones.

5) Cuando escuchen la frase “vamos a tropicalizar el concepto” huyan. Eso significa que están en manos de asesores costosos casi siempre de la capital del país que vienen a cobrarles, de ser posible, todo el tope de campaña y con resultados inciertos.

6) La “Guerra Sucia” es hoy tan visible y predecible que al aplicarla, se afectan a sí mismos.

Nadie quiere votar por alguien que usa métodos tan bajos.

7) Conozcan un poco el entorno y las necesidades de sus distritos, pero también las de todo el estado. Hasta la fecha nadie ha hablado de legislar sobre la Ley Agraria y todo lo complejo que resulta el traslado de tierras sociales, ahí está la comunidad de Escalerillas, o San Juan de Guadalupe, por ejemplo.

8) Por si no tienen una ventana, la Sierra de San Miguelito está ardiendo. ¿Alguien ha propuesto algo al respecto? ¿El regreso del fondo contra desastres? ¿Hay candados sobre los usos de suelo luego de que grandes cantidades de hectáreas se incendian?

9) Sepan formar un equipo de campaña. Las improvisaciones se notan desde lejos y aunque sus amigos, compadres y familiares los quieren mucho, no son un buen referente para la toma de decisiones.

10) Nadie se confíe del adversario, y encarecidamente les solicito mucho menos paja en sus despachos informativos y en su lugar emitan posturas (los algoritmos de redes castigan que la información se publique de manera idéntica en varios sitios) sean originales.

Bonus: Sacúdandse varias veces al día sus cuerpos y sus mentes porque de plano, y disculpen de antemano el atrevimiento pero con un par de excepciones, todos parecen estar aletargados. No hay entusiasmo, ni pasión. No se trata de llegar a la polarización absurda, pero por lo menos no se conviertan en una aplicación genera bostezos.

Hasta aquí mi decálogo de consejos no pedidos. No maten al acomedido.

BEMOLES

EL PEOR IMSS ES EL DE SLP

En el rankeo de las delegaciones, la de San Luis Potosí del Seguro Social es la 35 de 35. Las cosas no pueden estar peor y la corrupción, la compra de medicamentos, los casos de acoso sexual, la protección de obscuros personajes y un sinfín de irregularidades están ocurriendo en este momento. Hoy mismo daremos cuenta de ello pero le adelanto que el asunto está para llorar.
#PobreIMSS #PobresDeNosotros

MORENA VERDE O VERDES PANISTAS

La pregunta que se repite en algunos cuartos de guerra gira en torno a quién podra lograr obtener los cuarenta y tantos mil votos que se supone son los que tiene el partido Morena en la capital del estado ¿Serán los mismos que hace 3 años? ¿Morena castigará la imposición de una candidata verde o se alinearán al proyecto?

Última pregunta: ¿Cuántos votos azules de la capital podrán convertirse en verdes a través de Sonia Mendoza?

La de Ciudad Valles y la de la capital, serán las contiendas que seguramente, vendrán a ponerle sabor al caldo, que hace mucha falta ante el insípido panorama

#FaltaChilitoYLimón

NO OLVIDEN

No olvide nadie cooperar con agua embotellada, atunes enlatados, mayonesa, pan de caja o cualquiera de los productos que se están solicitando para los más de 250 voluntarios que están trabajando a marchas forzadas por detener el incendio en la Sierra. Se están recibiendo las aportaciones en el ecomuseo del Parque Tangamanga 1.

Ahora sí, hasta la próxima, hijos de las rojas llamas que incendian mi corazón.

Atentamente,

Jorge Saldaña.

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Opinión