junio 12, 2024

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#4 Tiempos

Óscar Valle, el farsante | Columna de Jorge Saldaña

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Tercera Llamada

 

Si le hubieran conectado un detector de mentiras al Oficial Mayor del ayuntamiento, Óscar Valle Portilla, durante la entrevista que le hicieron respecto a la evidente ilegalidad en las asignaciones de obra pública, seguramente el aparato se hubiera sobrecalentado al punto de la explosión por tanto embuste que el funcionario navista soltó.

Parece increíble, Culto Público, el nivel de cinismo de este recién llegado a la función pública para que, ante la evidencia, los documentos, la ley y los números verificados, tenga la cara tan dura para sostener que en esta administración el proceso de asignación fue “muy bien cuidado y no hay violaciones a la ley”.

Mentiroso.

La lista que publicó el propio ayuntamiento pone al descubierto su charada, y a menos que el encargado de firmar los contratos y ejecutar los procesos de asignación de recursos no esté enterado de que el propio alcalde en su cuenta de Facebook y la administración entera puso en modo público la lista con los montos y modalidades de asignación de cada obra, las ganas de Valle Portilla por verle la cara a los potosinos imponiendo su versión de las cosas, llega al grado de la ofensa.

Ahí están los números y no mienten. Ahí está publicado en el decreto número 766 en el diario oficial en el que se establecen los montos para las adjudicaciones directas, invitaciones restringidas y licitaciones.

Punto. No hay vuelta de hoja ni lugar a interpretaciones, no pudieron adjudicar directamente las obras mayores al millón 229 mil 600 pesos.

De esa cantidad y hasta los 3 millones 456 mil 800 pesos tuvieron que ejecutar la modalidad de la invitación restringida pero tampoco lo hicieron.

Las obras que superan esos 3 millones 456 mil 800, tuvieron que ser licitadas públicamente. Así de fácil y así de claro.

Pero no. En al menos 27 obras de las 80 que tanto presume el municipio, tuvieron que acudir a la invitación restringida y no fue así. En 4 obras multimillonarias (16 millones de pesos en conjunto) tuvieron que licitar. No hay más y ni para dónde hacerse. Es la Ley y fue justamente la autoridad capitalina la que hizo pública tanto la lista de obras como los montos y el decreto que rige dichos procedimientos.

¿Por qué salen ahora con que es mentira si ellos mismos lo dieron a conocer?

Ahí está en la página, Culto Público, todo cuanto le digo, lo invito a que lo consulte: https://sanluis.gob.mx/wp-content/uploads/2019/01/Obras_Oct_Dic_18.pdf  (para más fácil solo acuda a la página, ahí está un recuadro azul que invita a consultar las obras públicas).

Ya estando ahí, Culto Público, revise el monto asignado a la constructora Quid, a la constructora Torres, a la empresa Maquinarias y Rentas y a la empresa PaviAsfaltos, para que usted mismo pueda comprobar que las cantidades superan lo establecido por la ley. (También será muy interesante si usted puede enterarse de quién son dichas empresas y con quiénes del municipio están emparentados los dueños… se lo dejo de tarea)

En fin que el mentiroso, el farsante, el nombrado Oficial Mayor del municipio, prefiere cerrar los ojos y comportarse intolerante a los señalamientos irrefutables sobre sus falacias.

Ya instalados en la soberbia, dan a ver que tienen prohibido aceptar sus errores, quizás porque no lo son, pues parecen más “enjuagues”, “bisnes” y un propósito descarado de consentir a constructores que ellos eligen, con un desdén absoluto hacia la norma y a la legalidad. Al menos eso dejan ver.

Y pensar que se quejaban tanto de Gallardo a los que no les comprobaron nada, y ahora los que se sintieron superiores morales, los navistas, cometen lo mismo y a ojos vistos.

Bien hace su ex asesor en temas de transparencia, el destacado periodista Victoriano Martínez, en exhibirlos al recordarles que están cometiendo justamente lo que tanto criticaron de la administración anterior queriendo publicar mil veces sus mentiras para intentar convertirla en verdad, al mismo tiempo que promueven su imagen con dinero público.

Así está el señor Valle Portilla, queriendo imponer su versión a cualquier costo y se siente como José Alfredo Jiménez por aquello de que “su palabra es la ley”. Al menos en los medios a los que puede controlar.

Total que el mentiroso Óscar dice que no se violó la ley… pero si se violó. Las pruebas lo desmienten.

El charlatán también apodado “El Papayo” asegura que existen “dictámenes” en el comité de obras que justifican la adjudicación y los montos… pero no los muestra.

También se le olvida al farsante Óscar Valle, que ningún dictamen de un comité podrá estar por encima de la Ley. ¿A quién le quiere ver la cara?

Dice el mentiroso que siempre miente y miente siempre, (JuanGa dixit) que “existe el compromiso de dar a conocer a la opinión pública acerca de cuáles fueron licitadas, cuáles adjudicadas y la de invitación restringida como lo permite la ley”.

Qué bruto, diría el Chavo del Ocho. Eso ya lo publicaron, y de 82 obras, 81 las adjudicaron directamente. ¿Qué no estará enterado de lo que manda publicar su patrón Xavier Nava?

Ya en el colmo del descaro, el mentiroso mayor, digo, Oficial Mayor, aseguró en entrevista que “en cuanto a las contadas obras adjudicadas de manera directa, dejó en claro que se trató de una circunstancia excepcional”.

¿Contadas obras adjudicadas? ¿Pues qué no vio la lista en el que 81 de 82 fueron adjudicadas de manera directa?

No lo decimos nosotros, Culto Público, lo dice el propio Ayuntamiento y lo confirmó además el director de obras públicas, Marco Antonio Uribe Ávila, también en entrevista.

Digo, por lo menos pónganse de acuerdo en sus mentiras

El funcionario Uribe Ávila mínimo sacó la batea de babas de que “fue por las prisas” que adjudicaron todo a los cuates y compadres… ¿pero de plano negarlo, don Óscar?

¿Qué sigue? ¿Que nada más porque lo diga Óscar Valle, tendremos que creer que Juan Gabriel está vivo?

¿Que si lo dice Óscar Valle, desaparecerán por arte de magia los baches?

¿Si Óscar Valle dice que las notas sobre inseguridad en el municipio son Fake News, entonces podremos saltar de gozo y alegría para disfrutar de una ciudad libre de peligros?

¿Que si Óscar Valle hace un dictamen y lo valida un comité a su servicio podrá hacer cuanto quiera por encima de la Ley?

Nada más eso nos faltaba. Ya llegó el mentiroso del pueblo. El Liar Liar de la política potosina. El Liar Lawyer.

Reto públicamente al funcionario a demostrar que no violó la ley al asignar esas obras. Lo reto a que diga de una vez por todas si es o no un conflicto de intereses que su primo sea el tesorero cuando él es el oficial mayor. Lo reto a que confiese que violentó laboral y políticamente los derechos de tres mujeres a las que despidió de comunicación social solamente por su forma de pensar. Lo reto a que explique por qué no licitó los contratos de servicios médicos y gasolina como lo prometió en octubre. Lo reto a que diga, por una sola vez, la verdad.

 

@jfsh007

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#4 Tiempos

¿Qué sucedió la noche del viernes? | Columna de Luis Miguel Dorador

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Un fin de semana sin celular

 

En varias de las columnas publicadas en La Orquesta he hecho referencia a la vida nocturna y la diversión de las nuevas generaciones que se encuentran en el estreno de las salidas con amig@s a divertirse al antro. Cada época y cada ciudad tiene su lugar de salir para conocer más gente y convivir. Las costumbres y la forma en que nos organizamos tod@s depende en gran parte de lo que vivimos en casa y la formación que el ejemplo bueno o malo se tiene en cada hogar, en cada familia. De ahí se establecen las formas de todo, y me refiero a que si los jóvenes se van en grupo y algún papá o mamá los lleva al antro y otro los trae de regreso. Sin embargo, cada vez es más la libertad que se da a las nuevas generaciones y mientras que en unos casos les permiten que se lleven el coche con distintas condiciones de que si solamente pasas por fulanit@ o si el permiso es hasta tal hora, algunos papás y mamás incluso “trackean” los movimientos del celular de sus hijos para asegurarse de saber su geolocalización para sentirnos más seguros. Cada casa y cada familia se organiza a su manera…

El uso de un vehículo siempre va acompañado de las responsabilidades que implica el correcto manejo del mismo, el consumo de bebidas, etcétera. Sin embargo, el control de la tecnología no limita el comportamiento de quien la utiliza ni las consecuencias del propio comportamiento.

El éxito de muchos lugares de vida nocturna se basa en su popularidad y consecuentemente en sus ventas y eso nos hace entender que si la condicionante para acceder a estos lugares depende de un consumo mínimo por mesa o persona más el “cover” encontramos que el negocio funciona muy bien porque asegura sus ventas. El tema aquí, es que permitir el acceso a menores de edad aumenta el número de entradas porque todo el mundo tiene una especial predilección por lo que no está permitido. Eso hace a algunas generaciones “sentirse grandes” porque pueden hacer lo que los de su edad no, etcétera…

Cuando el desarrollo del organismo de un adolescente no ha concluido, el consumo de alcohol hace combinaciones peligrosas y los factores de riesgo se hacen mucho más altos y en ocasiones con consecuencias fatales.

Las circunstancias del contexto pueden disminuir los riesgos o, por el contrario, acrecentarlos cuando algo se sale de la regulación.

Un evento que logra la venta total y boletos agotados debe mantenerse en la capacidad de aforo que permita a los asistentes contar con un nivel de seguridad como lo establecen las regulaciones de Protección Civil. La logística para realizar un espectáculo diferente al de lo común, requiere de mayor organización y control para evitar situaciones complicadas.

La tragedia que se sufre el día de hoy, luego de la dramática experiencia vivida en Sierra Leona a la media noche de este viernes pasado, es una muestra clara de varios factores que se conjugaron y entonces algo salió mal… La baranda de cristal con acero de la balconería, del inmueble en donde se llevaría a cabo la presentación de una personalidad de gran fama, no soportó la presión de tantos jóvenes que ahí se daban cita para presenciar el espectáculo que terminó con el desplome de varios de ell@s desde un tercer nivel, lo que ocasionó la lesión de much@s y la pérdida de vidas humanas de otr@s.

Lamento profundamente lo ocurrido y me conduelo con las familias afectadas porque la manera de evitar que estas situaciones se repitan dependen de tod@s, papás, mamás, hij@s, empresarios, autoridades y en general de tod@s porque cercanos o no, a tod@s nos afecta y esto nos afectó.

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#4 Tiempos

La difusora de los poetas campesinos del Potosí | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

No podemos dejar de lado el rendirle un homenaje, a una vigorosa mujer, que difundió una rica tradición campesina de nuestro estado, el son arribeño acompañado de décimas glosadas y valonas: Doña Socorro Perea.

Doña Socorro Perea se dio a la tarea de difundir la música del son y huapango arribeño, y la poesía de grandes trovadores de la región, a fin de darla a conocer a la población citadina, labor que entre otros atributos, permite preservarla. Para ello formó su grupo Los Cantores de la Sierra, que tocaban las obras de nuestros poetas campesinos, transgrediendo la propia regla del trovador de la región, no tocar ni decir poesía de otros, sino trovar la propia.

Incansable fue su labor, que debe de reconocérsele, y estas líneas están dedicadas a su loable labor cultural y de preservación de tan rica tradición campesina. Socorro Perea, además estuvo ligada a la ciencia, fue Química Farmacobióloga egresada de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí y trabajó y colaboró para formar el primer banco de sangre que hubo en el Hospital Central de San Luis Potosí, Tomás Calvillo en la presentación del libro “Décimas y valonas de San Luis Potosí” compilado por Socorro Perea y editado por el Archivo Histórico del Estado y la Casa de la Cultura de San Luis Potosí en 1989, nos dice, en voz de Socorro Perea que su labor comenzó en 1965 en La Lagunita ranchería cercana a Armadillo de los Infante. “Ahí en 1965, escuché por primera vez las décimas y valonas tocadas por campesinos y me impresionó mucho y pensé que era algo hermoso que se debía de dar a conocer”.

A partir de ese instante comenzó una incansable labor de rescate y difusión de estas obras populares, que gracias a Socorro Perea han quedado registradas, tanto en sus discos grabados desde 1978, como en el libro que hacemos referencia editado en 1989 y editado en una segunda versión en 2005 por Yvette Jiménez de Báez para El Colegio de México y la Universidad Autónoma de San Luis Potosí.

La propia Socorrito contaba sus experiencias. “Me cautivó esa sencillez y espontaneidad en sus poesías, y me propuse darlas a conocer aquí en la ciudad de San Luis Potosí. Empecé a escribir las que cantaban los músicos, que eran muchas, pues en todos esos lugares nos recibían con música. Como de Armadillo ya tenía bastantes poesías, me dirigí a Río Verde, zona media del estado, donde supe que en todos los ranchos de ese municipio se tocaba y bailaba las décimas y valonas. Fui a ver al padre Juvenal, que estaba entonces de señor cura; le conté mi deseo de recoger esa poesía campesina y que me orientara dónde la podía escuchar. Me dijo que sabía que en una huerta, los domingos, asistía gente venida de diferentes ranchos a gustar esa música. Yo iba con una amiga, pero el padre no quiso que fuéramos solas y nos mandó con el sacristán.

Allí empecé a conocer a varios músicos y sus poesías, a recogerlas en una grabadora que llevaba. Les pregunté en qué lugares se oía esa música y en qué ocasiones. Me nombraron muchos ranchos y me dijeron que se tocaban en bodas, bautizos, santos y aún en acompañamientos de muertitos. Les pedí me invitaran a sus fiestas y se admiraron de que yo, siendo de la ciudad, me gustara eso, pues me di cuenta de que en Río Verde los despreciaban, porque, al preguntarle a una amiga de allí dónde había músicos de valonas, me dijo -”Eso es de gente vulgar e inculta”. Que tristeza me dio escuchar eso.

Me gusta asistir a las topadas; estas son desafíos o encuentros de poetas de aporreón, o sea que se aporrean con versos; encuentros en los que invitan al conjunto de un lugar contra otro de otro rancho y el público es el juez y grita y aplaude al que no se deja ganar”.

Doña Socorro Perea realizó una intensa e importante tarea de difusión de una rica tradición potosina, que si bien tiene su propia dinámica en las diversas poblaciones de la zona media y altiplano de San Luis Potosí, su difusión en tiempos pasado era tarea complicada y transgrediendo las propias reglas de los poetas campesinos, utilizaba sus poesías para dar a conocer a la población que no tenía acceso a estas manifestaciones lo que es el son arribeño y registrando las poesías que registró en los libros que editó y que dan a conocer a esos viejos sabios poetas campesinos del potosí, que han dejado de existir.

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#4 Tiempos

“Sobreviviendo a mis XV” o cómo hacer una película que no diga absolutamente nada | Columna de Guille Carregha

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CRITICACIONES

 

Desde el año pasado se decía en varias esquinas de la red de redes que el cine mexicano finalmente había regresado. O sea, no es que hubiéramos dejado de producir películas. Ahí están todas esas comedias horribles de los 2010s que intentan hacernos creer que el humor de Hoy o Viva La Alegría se deben ser disfrutados en una pantalla grande, y que solo sirven para que todo el staff pueda pagar las cuentas de los próximos dos o tres meses. Eso o es algún Derbéz quitándole fondos al IMCINE para mantener la relevancia y poder seguir pagando su vida en Los Ángeles.

                  Pero, de pronto, un montón de personas decían que uno ya podía volver a ver buen cine mexicano en el cine. Incontables memardos y referencias a Mads Mikkelsen fumando arrasaron con los timelines de mis redes sociales. Lo que sí es que, en general, se hacía énfasis en el “buen”. Rara vez decían que era excelente o buenísimo. Solo “bueno”. Lo cual habla mucho acerca de nuestra historia cinematográfica moderna y las expectativas tan bajas a las que nos han acostumbrado a nivel mainstream.

                  Y, por un momento, quise creerles. Se hablaba mucho de Señora Influencer, Sobreviviendo A Mis XV, y Huesera entre otras. Desafortunadamente, decidí recuperar mi interés por el cine comercial mexicano viendo la última y, pues nada. Película fea, película cutre. Se ve bonita. La fotografía está a todo lo que da, y la actriz principal le echa muchas ganas. Pero es una película horrible en todos los demás aspectos del proceso cinematográfico. Tan rápido como llegaron, mis ganas de ver más cine mexicano moderno se fueron.

                  Pero, hace poco, un buen amigo, me recomendó en persona Sobreviviendo A Mis XV. Aclaró que estaba “buena, solo buena” en un claro intento de no elevar las expectativas de nadie y sólo aclarar que es posible pasar un buen momento viendo dicha película. Viendo que estaba disponible en la cuenta de ViX que me regala mi proveedor de internet para convencerme de seguirle pagando (futa, ¡qué ofertón!), me puse a verla.

                  Después de leer el título de la película y ver el póster, puedo asegurar que la película es mucho mejor de lo que podría parecer. Pero, eso, está buena. De ese “buena” que dices con un tono de voz más agudo cuando platicas para que no parezca que le das tu certificado de aprobación, pero que indica que tampoco consideras que es una pérdida de tiempo.

                  Está “buena”, con una expresión de “no sé” esbozada en tu cara y unos hombros levantados. Está “buena” nivel lo comentas en la comida familiar, dices “está cotorra” o un “te la pasas bien”, y luego todos pasan a hablar acerca de algo más interesante como, no sé, el precio de los útiles escolares de ese año o cómo alguien cayó en un bache en la mañana. No se preocupen, el coche apenas y se raspó.

                  La película se trata de una familia que, poco antes de celebrar la fiesta de XV años de su hija, se convierten en nuevos ricos y cambian de domicilio a un residencial de gente acomodada. Y entonces a la niña le dan penas las tradiciones “populares” de sus papás para encajar con su nuevo entorno y tener amigas güeras. Hijinks ensue.

                  Afortunadamente, los guionistas se tomaron la molestia de no irse por el camin o que cualquier otra película mexicana hubiera tomado en aras de ahorrar tiempo de preproducción y poder convencer a Omar Chaparro de ser el papá o vestirse de niño el mejor amigo de la protagonista. La historia no va por el clásico “intenté ser alguien que no era y mi vida se volvió difícil; perdí a mis amigos y me perdí a mi misma”. Bueno, o sea, sí, si va de eso, pero al menos no de la forma esperada. O sea, no es un “la niña pobre que pretende no ser de clase trabajadora y que se da cuenta de que eso está mal – todos bailan contentos una cumbia con la gente del barrio y la vida es excelente.”

                  O sea, también pasa eso. Pero, o sea, hay algunos plot twists piteros ahí en medio para que no se vea tan genérico. Como que sí quisieron trabajar en un guion del que se pudieran sentir medio orgullosos, que no fuera nomás un cheque.

                  Y, es verdad, la película está cotorra. Me la pasé bien. Pero es más hueca que el nuevo plan de estudios que presentó la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UASLP en 2022.

                  Al final del día, la película no se trata de nada. Claro, tiene una premisa, tiene personajes que medio crecen al final de todo, y pasan cosas en pantalla todo el tiempo; pero la cosa esta no tiene absolutamente nada que decir. NADA.

                  En un principio parece que va a tomar el camino de burlarse de lo kitsch que pueden ser algunas ideas, decoraciones o modos de pensar de las personas de la clase trabajadora. Pero como que se asusta de hacer enojar a su público meta y se detiene. Ni siquiera se toma la molestia de presentar un artículo de colección nivel el cuadro de holograma de Jesús que abre los ojitos de Rudo Y Cursi. A lo más que llega es una oración de agradecimiento del pan impresa en cuero.

                  Entonces, piensas que la cosa va más por el “miren nomás qué cagado es cuando las distintas clases sociales conviven entre sí juasjuasjuas”. Pero, no, nada de eso. Lo más cercano es cuando ponen una cumbia a todo volumen al llegar a su nueva casa… pero nadie reacciona.

                  Ah, ¿entonces es acerca de lo clasistas que son los de la clase alta? Pues a lo largo de la película, TODOS los personajes que portan el color corporativo en su piel se empeñan en tratar exageradamente bien a la protagonista. Hay una throwaway line de que lo hacen por verse incluyentes en redes sociales, pero tampoco es como que tenga más peso. De hecho, parece que la película quiere reivindicar que la gente adinerada es buena gente y hay que quererles.

                  Hay un dejo de crítica a las personas que compran a sus amistades para sentirse parte de un grupo, pero se menciona una vez y no tiene peso alguno. Se menciona algo de lo extrañamente patriarcales que son las fiestas de XV años pero, también, se menciona una vez, y no volvemos a tocar el tema.

                  En verdad que la película no tiene absolutamente nada que decir, no tiene posición alguna ante la vida – solo existe por existir.

                  Y ni siquiera está tan bien en el apartado visual, porque se supone que tenemos que sentir que la protagonista se está volviendo loca con todo lo que pasa en su fiesta – pero todo está filmado como video musical genérico de banda local de norteña en donde nomás está la banda tocando en un escenario y hay gente feliz bailando.

                  Much estrés.

                  Such horror.

                  Y, aún con todo y todo, está “buena”. Está entretenida, aunque su mensaje de ser tú misma está aplicado con curita al final de la película en una escena que a cualquier película de Disney Channel del 2006 le daría pena enseñar. La salvan las actuaciones de la mayoría del cast, que de verdad vieron que su guión era hueco, pero se empeñaron en hacerlo lo mejor posible.

                  Es un esqueleto vacío, pero uno agradable y medianamente bien construido.

                  Miren, podría ser mucho peor, es del mismo director de Mirreyes Vs Godínez, así que lo que se llama expectativas, no había.

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Opinión