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El Príncipe mendigo | Columna de Roberto Rocha

Nadie te preguntó

Por: Roberto Rocha
@RconRMacuarro

José José es el taxista que iba a debutar con el América pero se chingó la rodilla, tu tío que ganaba una millonada pero la despilfarró en unos años, el vecino que tuvo puestos importantes pero lo perdió todo en un mal negocio, por eso y no solo por su providencial voz, es que nos gusta tanto El Príncipe de la Canción.

No puedo rastrear cuando escuché a José José por primera vez. Incluso, podría atreverme a decir que ya estaba inserto en mi adn desde que nací. Pero como suena a demasiado, diré que escuché a José José por primera vez cuando tenía pocas semanas de haber nacido.

En mi infancia, eran comunes, casi semanales, las reuniones de mis papás en casa de mi tía Silvia y mi tío Gero, el más grande fan de José José que conozco. El Príncipe de la Canción sonaba siempre de fondo mientras yo jugaba con Luis Gerardo, mi primo.

Por eso, más de una vez en mi adolescencia me encontré con canciones de José José que yo no recordaba, pero que solo bastó con escuchar un poco para que volvieran a mi memoria.

Entonces, con alrededor de 16 años, me comenzó una fascinación por José Sosa, por su impresionante voz, su historia de autosabotaje y también por las letras de las canciones que interpretaba y que según yo me significaban algo… si hubiera sabido yo que conforme más pasan los años vividos más lo entiendes.

Así me encontré con varias canciones que han significado cosas distintas en distintas etapas de mi vida. Incluso, algunas canciones menos famosas me han resultado fascinantes, debido a sus ritmos disco y funk, como Amor de discoteque, Linda disco o Ven y verás.

Su repertorio, tan vasto como doloroso, lo hacen ver como un hombre que sufre, que acepta que sufre y hasta saborea su dolor. Se trata de un intérprete inigualable, que podía cantar canciones de muchos compositores, que terminaba apropiándose por ser sus versiones insuperables.

Porque José José lo tenía todo. Pudo haber puesto el mundo en sus manos, pudo conseguir con su talento cualquier cosa que quisiera. Pero sus malas compañías, el abuso de sus cercanos, los excesos, provocaban la existencia de una contrariedad enorme: El Príncipe de la Canción pasaba a dar una noche una actuación soberbia a rematarla unas horas después durmiendo en su auto.

La de José José es entonces la historia de un hombre común, pero con un talento que nunca había visto este país. 

A su muerte, da la impresión de que José José nunca se enteró de todo su potencial y hasta da lástima preguntarse qué habría sido de él si hubiera tomado mejores decisiones.

Pero da lástima porque aún pese a sus fallas, logró meterse bien adentro en la cultura popular mexicana y porque seguramente sin esas mismas fallas, su estatus tal vez no sería legendario.

Aquí les dejo mi playlist de José José en Spotify. Trae las infaltables y algunas elecciones personales.

 

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