Columna de Nefrox
El extraño caso del Tiburón | Columna de Arturno Mena “Nefrox”
Testeando
El futbol mexicano es una mezcla de sorpresas, corrupción y derrotas del Cruz Azul en finales. Es un hecho que no sabemos cómo van a llegar alguna de estas tres cosas, pero sabemos que inevitablemente pasarán.
El último caso emblemático lo lleva el Veracruz, un equipo que el torneo pasado descendió, pero que gracias a liquidar una multa pudo seguir jugando en la primera división. Sin embargo, el caso no termina ahí, el equipo del puerto juega en primera división cada semana a pesar de tener adeudos con jugadores, exjugadores y hasta promotores, cosa que hasta donde tengo entendido está prohibido por la FIFA.
En México todo puede pasar (menos un campeonato de liga del Cruz Azul), pagando se resuelve todo, aunque parece que esta máxima apela parcialmente al presente de Veracruz.
Los del puerto han roto récords: son el equipo con más partidos sin ganar en la historia del futbol nacional, cumplieron ya un año sin sumar de a tres y nuevamente son el peor equipo de la porcentual. Justo hace unos días su director técnico Enrique Meza, renunció por primera vez en su carrera (antes o lo habían corrido o terminaba contrato con sus equipos) así el “Ojitos” los dejó con una gran losa para levantar. El peor equipo del futbol mexicano, en el peor momento de la historia de ese equipo.
Hoy Raúl Arias toma el control deportivo de la institución, justo en el parón de la fecha FIFA, sin embargo, sigue siendo un cheque al portador: un equipo que no ha ganado en más de un año, difícilmente podrá levantar como por arte de magia con la llegada de un directivo. Tan compleja es la situación, que un entrenador que se consideraba en el retiro, como Enrique López Zarza , dirigirá a los Tiburones.
Pero bendita Liga MX, bendita corrupción, esa que deja jugar a un equipo con deudas, esa que no respeta los salarios adeudados de los jugadores del actual equipo, esa misma liga que aceptó un pago de 120 millones para que no solo no descendiera el equipo, sino también le borraran sus anteriores y desastrosas temporadas. En esta liga y en este futbol, todo se vale.
Queda esperar, hoy Chivas y FC Juárez agradecen que Veracruz esté en el torneo, mientras que los del puerto agradecen tener un porcentaje volátil que aún los puede llegar a ayudar bajo ciertas condiciones.
Por lo pronto estamos escribiendo historia, una de las peores historias del futbol mexicano, entre corrupción, deudas y promesas, el 2019 sin duda debe ser el peor año en la historia de los dos veces campeones: los Tiburones Rojos del Veracruz.
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Columna de Nefrox
San Luis vs Pachuca: el partido fuera de la cancha | Columna de Arturo Mena “Nefrox”
TESTEANDO
El encuentro entre San Luis y Pachuca llega en un momento delicado para el equipo potosino. No solo por lo futbolístico, sino por el ambiente que se ha ido formando alrededor del proyecto. Cuando un equipo atraviesa resultados irregulares, la tensión suele trasladarse de la cancha a la tribuna, y eso es precisamente lo que hoy vive San Luis.
La relación entre la afición y el técnico Guillermo Abascal no atraviesa su mejor momento. Las dudas sobre su manejo del equipo, los constantes cambios en las alineaciones y ciertos resultados que no terminaron de convencer han ido generando un clima de escepticismo. Este es ya un rechazo absoluto, un reclamo generalizado a la directiva, el aficionado siente, piensa y exige que el cambio en el banquillo tenga que venir sin importar el resultado frente a Pachuca.
Esa tensión volvió a hacerse visible en la última rueda de prensa previa al partido, donde Abascal compareció acompañado por João Pedro. Más que un acto protocolario, la conferencia dejó entrever el momento que vive el equipo. El técnico insistió en que el proyecto sigue una línea clara de trabajo, defendió la necesidad de los ajustes tácticos y dejó claro que las decisiones se toman pensando en el rendimiento colectivo, aunque no siempre sean comprendidas desde fuera.
João Pedro, por su parte, asumió un tono más conciliador. Habló del compromiso del plantel, de la responsabilidad que sienten con la afición y de la importancia de recuperar resultados que devuelvan tranquilidad al entorno. Fue un mensaje directo: el vestidor sabe que el apoyo de la grada es fundamental, pero también entiende que ese respaldo se gana con actuaciones convincentes.
En ese contexto aparece Pachuca, un rival que rara vez concede partidos cómodos. El equipo hidalguense suele competir con orden, paciencia y una lectura inteligente de los momentos del juego. No necesita dominar largos tramos para resultar peligroso y suele castigar cuando el adversario se precipita. Ante un San Luis que llega con presión ambiental, esa característica puede convertirse en un factor determinante.
Por eso, el partido no será únicamente una cuestión táctica. También será un examen emocional. San Luis deberá demostrar que puede aislarse del ruido externo y concentrarse en el funcionamiento dentro del campo. Pachuca, en cambio, buscará aprovechar cualquier signo de ansiedad o desorden.
El Alfonso Lastras o Libertad Financiera será testigo de algo más que un simple enfrentamiento de liga. Será un escenario donde el equipo tendrá la oportunidad de reconstruir puentes con su afición o, en el peor de los casos, ampliar una distancia que ya empieza a sentirse.
En el fútbol, las relaciones entre entrenadores y tribunas suelen ser frágiles. Un buen resultado puede cambiar el ánimo en cuestión de minutos; una derrota puede profundizar las dudas. Frente a Pachuca, San Luis no solo se juega puntos, se juega también la posibilidad de reconciliar discurso, resultados y confianza. Porque cuando esas tres cosas caminan juntas, los proyectos suelen encontrar estabilidad. Cuando no, la tormenta aparece más pronto que tarde.
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Cero culpa | Columna de Arturo Mena “Nefrox”
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Los resultados del San Luis han abierto inevitablemente el debate. Cuando un equipo entra en una racha irregular, las miradas suelen dirigirse primero al banquillo. Y en este caso, el nombre que aparece en el centro de la discusión es el de Guillermo Abascal.
La pregunta es inevitable: ¿los altibajos del San Luis son consecuencia directa de los planteamientos del técnico o responden a factores más complejos que van más allá de la pizarra?
Abascal ha mostrado desde su llegada una idea clara de juego, aunque no todos lo ven así. Un equipo que intenta tener orden táctico, que busca intensidad en ciertos tramos del partido y que no teme modificar su alineación cuando considera necesario ajustar piezas. De hecho, en más de una ocasión ha sorprendido con cambios importantes en la formación titular, algo que para algunos representa valentía estratégica y para otros una señal de inestabilidad.
Lo cierto es que cuando los resultados acompañan, esas decisiones se interpretan como parte de una visión táctica audaz. Pero cuando el marcador no favorece, las mismas decisiones se convierten en motivo de cuestionamiento.
Sin embargo, reducir el análisis únicamente al entrenador sería simplificar demasiado una realidad que en el fútbol suele ser más compleja. Los partidos también se deciden por errores individuales, momentos de desconcentración o detalles que escapan incluso al mejor plan táctico. Basta recordar encuentros en los que San Luis ha competido bien durante largos periodos, pero ha terminado pagando una jugada puntual.
También existe el factor anímico. Los equipos, como cualquier grupo humano, atraviesan momentos de confianza o incertidumbre. Una derrota inesperada puede alterar la dinámica, mientras que una victoria oportuna puede cambiar completamente el ánimo del vestidor.
Incluso el contexto del torneo influye. La Liga MX es un campeonato donde la diferencia entre ganar y perder muchas veces se mide en centímetros, en una decisión arbitral o en un error defensivo en los minutos finales. Por eso, juzgar el trabajo de un entrenador únicamente por un resultado puede resultar engañoso.
La verdadera pregunta quizá no sea si el problema es Abascal, sino si el equipo en su conjunto ha logrado sostener la consistencia que exige la competencia. Porque en el fútbol moderno los proyectos no dependen exclusivamente del técnico, sino de la suma de decisiones deportivas, rendimiento individual y gestión emocional del grupo.
San Luis tiene momentos en los que demuestra que puede competir con cualquiera, pero también episodios en los que pierde claridad o contundencia. Esa dualidad es la que alimenta el debate.
Al final, el tiempo suele ser el juez más justo para cualquier entrenador. Si los resultados regresan, las dudas se disipan rápidamente. Si no, las preguntas crecerán inevitablemente.
Por ahora, el cuestionamiento sigue abierto: ¿es el planteamiento de Abascal el origen de los problemas o simplemente el reflejo visible de un conjunto de factores que el fútbol?
Me quedo con una última reflexión, el ambiente que se deja ver del interior del equipo, no parece malo, como sucede cuando el técnico ya no trabaja bien con su cuadro, el equipo aún trabaja a las órdenes del mister, la confianza existe entre los miembros del plantel, cosa que me hace pensar que la ruptura, no parece inminente, solo el tiempo y los resultados de un calendario complicado, lo dirán.
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La oportunidad perfecta | Columna de Arturo Mena “Nefrox”
TESTEANDO
El calendario no siempre ofrece segundas oportunidades inmediatas, pero esta vez sí. El partido entre San Luis y Puebla llega como una ventana ideal para que el equipo potosino vuelva a afirmarse en casa y recupere sensaciones después del tropiezo frente al Atlas.
La derrota anterior dejó ciertas dudas. San Luis no fue superado de forma escandalosa, pero sí evidenció limitaciones cuando el partido exigió claridad y contundencia. Perdió orden en momentos clave y terminó pagando caro errores que en este torneo suelen marcar diferencia, un segundo tiempo donde el equipo no apareció y la expulsión de Águila que verdaderamente pesará no solo en este juego, sino en el ánimo y confianza en el futuro. Por eso, este encuentro adquiere un valor que va más allá de los tres puntos: es una oportunidad para reafirmar el camino, para demostrar que el proyecto no se tambalea ante el primer obstáculo serio.
El Alfonso Lastras o “Libertad Financiera” vuelve a convertirse en escenario clave. San Luis ha entendido que su fortaleza comienza en casa, donde el ritmo, la presión ambiental y la disciplina táctica suelen potenciarlo. Ante Puebla, el equipo tiene la posibilidad concreta de imponer condiciones desde el inicio, de marcar territorio y de enviar el mensaje claro de que la caída ante Atlas fue un accidente, no un síntoma.
Del otro lado, Puebla atraviesa un torneo complicado. Los números no lo acompañan, el funcionamiento ha sido irregular y la confianza parece frágil. Es un equipo que ha sufrido para sostener ventajas y que defensivamente ha mostrado grietas constantes. Todo eso lo coloca, en la previa, en el papel de víctima. Sin embargo, la Liga MX ha demostrado que subestimar a cualquiera es un error que suele castigarse.
San Luis no puede permitirse la relajación. Si algo enseñó la derrota pasada es que los partidos se resuelven en detalles mínimos. Puebla llegará con poco que perder y mucho que intentar rescatar. Cuando un equipo herido visita una plaza complicada, suele apostar por el orden extremo y por resistir lo más posible. La paciencia será clave para que San Luis no confunda dominio con desesperación.
El contexto es favorable, sí. Puebla llega golpeado y San Luis tiene argumentos para imponer condiciones. Pero este partido no se ganará desde la etiqueta previa, sino desde la ejecución. La oportunidad está ahí, volver a ganar en casa, reafirmar el rumbo y recuperar confianza antes de que el torneo entre en una fase más exigente.
Si San Luis entiende la dimensión del momento, este encuentro puede ser el punto de inflexión que confirme estabilidad. Si no, la derrota ante Atlas empezará a sentirse menos circunstancial y más estructural.
El escenario está servido. Ahora toca demostrar que el tropiezo fue lección y no advertencia.
Mención aparte tiene la fiesta en honor a Jacobo Payán, un merecido homenaje que sus amigos le rinden a quien por muchos años fue artífice para bien y para mal del futbol potosino. La imagen de Don Jacobo estuvo en las buenas, en las malas y en las peores, culpable directa o indirectamente de los ascensos y casi todos los descensos o desapariciones. Payán sabía todo del teje y manejo de este humilde equipo. Más allá del bien y mal, merecido homenaje y ojalá que el equipo en la cancha responda también y sea un sábado redondo para el futbol en San Luis Potosí.
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