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El extraño camino de un tigre | Columna de Arturo Mena «Nefrox»

Testeando

 

2019 volverá a ser un año para la anécdota en el futbol argentino. Ese país donde la pelota es una santa, Maradona un dios y el futbol es religión.

Racing Club de Avellaneda pudo levantar el título de la llamada Superliga Argentina el pasado mes de abril. Con ese extraño formato de terminar muy temprano su liga, el futbol argentino continuó su camino un mes más con la Copa de la Superliga.

El formato era simple: 5 rondas de eliminación directa dejando a los primeros 6 lugares de la tabla de la liga directamente en la segunda ronda, los otros 20 equipos que completan la primera división comenzaron desde una ronda preliminar.

Y así fue, ahí comenzó la historia.

Resulta que en Argentina inventaron esa extraña forma de jugar el descenso con porcentajes. Tres años se suman para determinar qué equipo merece irse a jugar a la “B”, en esta ocasión cuatro equipos descendieron de primera y solo 2 ascenderán (Arsenal ya tiene su boleto directo por ser campeón, mientras que el segundo ascenso saldrá entre Sarmiento y Central Córdoba) para de esta manera ir reduciendo el número de equipos que jueguen en la Superliga.

Los equipos que se fueron de la Superliga esta temporada son: San Martín de San Juan, Belgrano, San Martín de Tucumán y Tigre. Aún con el descenso de estos equipos, tuvieron la oportunidad de disputar la Copa de la Superliga, un torneo exclusivo para las escuadras que participaron en la temporada 2018/19 y cuyo premio deportivo resultaba atractivo, ya que el campeón jugará la próxima Copa Libertadores y el sub campeón disputará la Copa Sudamericana.

En el papel era fácil pensar que los mejores equipos de la liga lucharían por la final de la Copa, pero el destino es caprichoso. En la primera vuelta 3 de los 4 equipos descendidos fueron eliminados, solo Tigre logró calificar.

Continuaron vivos las siguientes rondas hasta que llegó a las finales, ahí fue cuando los focos rojos alertaron de un posible escenario.

Un equipo de la “B” podría calificar a un torneo continental.

Los primeros en reaccionar fueron los patrocinadores de la Copa Sudamericana, definitivamente ellos no querían un equipo de la “B” en su competencia, por lo que blindaron la posibilidad de que Tigre se calificara, dándole un cupo a Atlético Tucumán. Pero el torneo más importante del continente, no podía cambiar de reglas tan fácilmente, uno de los clasificados a la Copa Libertadores, podría ser Tigre.

Se llegó el partido final, Tigre contra el poderoso Boca Juniors se enfrentaban por ganar la primera Copa de la Superliga en campo neutral en la ciudad de Córdoba. Lo menos probable sucedió, Boca perdió la final contra el modesto Tigre de segunda división, quien de manera anecdótica jugará la próxima temporada en la Primera B del futbol argentino y la Copa Libertadores en búsqueda de la gloria continental.

Caprichoso es el futbol cuando las reglas se ponen bajo supuestos de lo improbable, cuando los directivos suponen que la historia de los grandes seguirá siendo así, cuando un equipo que nunca había levantado un título en su historia, logra la cima con su premio deportivo bien merecido.

Hoy se discute mucho en la Argentina la posibilidad de eliminar el descenso por porcentajes, el regresar a medir tan solo una temporada para valorar el descenso, una medida que podría dar cierta justicia deportiva pero que a su vez restaría valor a lo hecho por varios clubes a lo largo de estos tres años.

Vale la pena experimentar en cabeza ajena, y ver que la fiesta del futbol argentino es un tanto peor que la del futbol mexicano. Hay que reflexionar y no crear escenarios que parezcan poco probables, recordemos que el futbol no tiene respeto y todo puede pasar en esos 90 minutos.

Suerte Tigre, mucha suerte.

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