noviembre 1, 2026

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#4 Tiempos

Aportaciones potosinas a la predicción de temblores de tierra | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

La presencia de movimientos telúricos en San Luis Potosí ha sido lugar común a lo largo de su historia, de tal suerte que la zona es considerada como zona sísmica A y B, que significa movimientos leves menores a los seis grados, lo cual contrasta con la percepción pública que San Luis no es zona sísmica. Son frecuentes, y por lo regular pasan desapercibidos. La mayoría de ellos se deben a movimientos de placas tectónicas sobre las que se asienta el territorio nacional y en pasados muy remotos a la formación de volcanes cuyos registros quedan marcados por los cerros planos que pueden observarse en los alrededores de San Luis capital.

Durante la segunda parte del siglo XIX resultaron frecuentes y propiciaron avances científicos, reportados por el importante científico potosino Francisco Javier Estrada, de importancia mundial que han quedado de lado, y que siguen siendo asunto pendiente, los cuales podrían ser rescatados y puestos al servicio de la ciudadanía para que esta pueda estar informada y puedan tomarse medidas adecuadas, tanto en el momento de un temblor, como en las construcciones adecuadas para resistir estos movimientos por más leves que parezcan.

Entre las importantes aportaciones de este científico potosino decimonónico, se encuentran los trabajos sobre telefonía, que entre otras contribuciones, lograra construir aparatos de detección telefónica más sensibles que los de uso comercial, amén de haber logrado la comunicación vía telefónica a más grande distancia lograda en ese momento a nivel mundial.

Al estar trabajando en mejoras a los sistemas telegráficos y telefónicos, Estrada logró medir pequeñas corrientes eléctricas, que sus teléfonos eran capaz de detectar; su brillante ingenió lo llevó a poder asociarlos a temblores de tierra que se presentaban en momentos y en días posteriores a la detección de dichas corrientes. Este tema se convirtió en uno de los muchos trabajos de investigación en los que se involucró Estrada.

En aquella época, Estrada había logrado realizar mejoras notables a los teléfonos de Bell, había reformado instrumentos para grandes distancias, construido aparatos de transmisión simultánea, aparatos para medir la velocidad de las corrientes eléctricas, tan preciso que medía milésimas de segundo y lo que es mucho más importante la telegrafía sin hilos, mucho antes de que la descubriera Marconi.

Entre finales de 1882 y principios de 1883, Estrada anunciaba la predicción de temblores de tierra y erupciones volcánicas con el auxilio del teléfono.

Consecuencia de estos trabajos fue su balanza geológica electromagnética o nuevo instrumento para estudiar fenómenos geológicos electromagnéticos del interior de la tierra y que servía también como medio para vaticinar los temblores y las erupciones volcánicas.

Consecuencia de una serie de movimientos telúricos a fines de 1894, que provocaron la inquietud y temor de los habitantes de la ciudad de México. Estrada publicó el sábado primero de junio de 1895 en El Nacional, un artículo donde retomaba el tema de la predicción de temblores, con el título: predicción de temblores, procedimientos diversos para realizarla. En el artículo, Estrada menciona que hasta esa fecha “ni en Europa, Estados Unidos ni en ningún otro país de importancia se han hecho descubrimientos sobre este particular que permita servir de base a un estudio tan difícil y en materia tan desconocida como lo es la meteorología subterránea”.

En el artículo Estrada describe los experimentos realizados por él y dos posibilidades de medición de corrientes eléctricas provenientes del subsuelo, que pudieran vincularse con la futura presencia de temblores, el primero de ellos hace uso de los teléfonos reformados por Estrada a través de un proceso descrito en 1883 en El Correo de San Luis, comprobado a cabalidad experimental y que a fin de llevarse a cabo requeriría de la instalación de grandes líneas que solo el gobierno o las grandes compañías podrían costear, argumentando que dicho procedimiento sería el mejor, puesto “que tiene ya sanción de la experiencia”.

La segunda posibilidad se basaba en un privilegio concedido por esas fechas a Estrada, por el Ministerio de Fomento, consistente en la balanza geológica, o sea, el conjunto de seis brújulas reformadas y con disposiciones que eran enteramente nuevas que procurándosele su extraordinaria sensibilidad, les permitían un juego muy variado de movimientos debido a la producción de corrientes eléctricas originadas por grandes cambios…“así pues, aunque indirectamente, estos movimientos sensan el principio de los temblores que han de verificarse algunas horas o días después”.

Estrada proponía un tercer sistema, mucho más sencillo de habilitar, basado igualmente en sus experiencias electromagnéticas previas, que realizara en San Luis Potosí, siendo aún catedrático de física en el Instituto Científico de su ciudad natal.

Los trabajos de Estrada y su propuesta para habilitar sus sistemas no tuvieron eco ante instancias gubernamentales. En aquellos años Estrada radicaba en la ciudad de México y se encontraba gravemente enfermo con una enfermedad que lo aquejó desde los treinta años y que a pesar de ello realizó trabajo experimental de primer nivel.

Diez años después, de esa infructuosa propuesta, moriría en la ciudad de México, en el abandono total, junto a sus aportaciones.

Ciento treinta y un años después, sus ideas se ven reflejadas, de cierta forma, en los trabajos realizados por el grupo de investigadores de la Universidad Estatal de San José en Estados Unidos quienes dan explicación a la presencia de pulsos magnéticos que han sido observados, previo a la ocurrencia de un temblor, la explicación se centra en asociar dichos pulsos con corrientes eléctricas generadas en la rocas situadas por debajo de la superficie terrestre. ¿Qué hubiera sucedido, si hubiera sido apoyado por las grandes empresas o el gobierno en turno, como pregonaba Estrada?, ¿el asunto de la predicción de temblores estaría resuelto, para orgullo de México?

Las propuestas de Estrada podrían retomarse y analizarse, a pesar de que por desgracia no se cuenta con suficiente información, aparte de la que compartiera con el gran público a través de sus publicaciones en los periódicos de la época como El Correo de San Luis y El Nacional, donde abordó el tema de predicción de temblores a través de los sistemas eléctricos diseñados por Estrada.

Recientemente se han reportado resultados acerca de procesos físicos bajo tierra que puedan asociarse a la ocurrencia de temblores de tierra, tema por demás de importancia en cuanto permitiría predecir terremotos protegiéndose de sus efectos y, principalmente, salvar vidas. Uno de ellos está asociado a la emisión de tierras raras a la atmósfera, como el argón; variaciones de su presencia pudieran ser detectadas en la alta atmósfera midiendo perfiles de concentración y de esta manera poder anticipar la ocurrencia de un terremoto. Una forma de lograrlo podría ser con el uso de cohetes de sondeo, como el que se encuentra en construcción en el proyecto potosino CABO TUNA y cuya aplicación forma parte de la serie de servicios que prestaría el mismo.

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Acento Ajeno

La alcancía sin fondo de Margarito | Columna de Haniel Valdés

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ACENTO AJENO

Por: Haniel Valdés Velázquez

Dice Shakira, “tiene nombre de persona buena, claramente no es como suena”. Nombre de flor, pero actuar de mala hierba. Mientras el Estado amplía las rutas gratuitas y de calidad, para los potosinos, las empresas que operan el otro, el caro y de pésima calidad, dicen que no les alcanza y necesitan duplicar el precio del pasaje.

Margarito Terán, representante del sector camionero, que nunca ha usado el transporte público para moverse, solo para llenar sus bolsillos, por eso no sabe el pésimo servicio que prestan, pide tarifa récord y dinero público sin explicar qué pasó con el aumento de este año ni con los camiones nuevos que el Estado ya entregó al sector.

En enero, Margarito Terán pidió subir el pasaje de 12.50 a 15 pesos. El Estado le autorizó 13.50. Nueve meses después vuelve con una cifra que ya no es petición sino ultimátum: 23 pesos por viaje, 2,797 millones del erario y la amenaza de que el sistema “va a colapsar por inercia”.

Veintitrés pesos son 70% más que la tarifa vigente y 53% más que los 15 que el propio Terán decía indispensables hace diez meses. Si 15 eran la salvación en enero, ¿qué cambió para que ahora cueste ocho pesos más?

Hay un dato que Terán omite. Ese mismo enero, el 12, el gobernador Ricardo Gallardo entregó 100 camiones nuevos con una inversión de 266 millones de pesos en financiamientos. Son 2.66 millones por unidad. Al ritmo de ese precio, renovar las 768 unidades de la iniciativa costaría unos 2,043 millones. Faltarían casi 750 millones para llegar a los 2,797 que piden. El resto cubriría déficits de operación, un margen de 15% de utilidad para los concesionarios y las pérdidas de la pandemia. Es decir: dinero público para garantizarles ganancia.

Tampoco está claro qué pasó con los camiones ya entregados. El Gobierno presumió 100 en enero; en octubre, la SCT habló ante el Congreso de “más de 70 unidades urbanas” renovadas. Nadie ha dicho cuántos circulan, en qué rutas ni quién paga el financiamiento. Antes de pedir más, habría que rendir cuentas de lo que ya se dio.

Yo, usuario del transporte público de la capital, debo ser un desafortunado, solo una vez subí a una unidad de las nuevas, al parecer las rutas 53, 21, 30, 27, 10 y 5, que son las que utilizo con frecuencia, no recibieron la dicha de contar con los nuevos camiones, porque he conocido autos clásicos más modernos que los camiones que suelen llevarme por la ciudad.

La flota vieja no es una sorpresa. Terán dice que 882 unidades

ya debieron salir de circulación. La Ley de Transporte Público no permite camiones de más de 10 años, y renovarlos es obligación de quien tiene la concesión, no del usuario. En 2015 el padrón registraba mil 174 unidades; hoy hay mil 203. Once años después, el parque casi no creció, y tampoco se renovó. Y en mayo, el propio Terán reconoció que de mil 200 unidades autorizadas solo circulaban unas 800.

Hay una concentración que pesa. Cuatro empresas controlan 36% del padrón y diez, 61%. El dinero público llegaría sobre todo a quienes ya tienen más peso. Una de ellas, Tangamanga, enfrenta una denuncia de Ciudadanos Observando por mantener suspendidas tres rutas de su concesión.

El diputado Héctor Serrano lo dijo claro: las concesiones “son potestad del Estado, no propiedad de los concesionarios”. Quien explota un bien público no puede presentarse a pedir rescate cuando el negocio le sale mal.

Terán tiene razón en algo: los costos de operar suben. Pero una industria que pide más tarifa, más subsidio y más tiempo, sin ofrecer metas, plazos ni auditoría, no pide apoyo: pide un cheque en blanco.

Los costos suben, pero el respeto a la vialidad, la buena educación y atención por los conductores de las unidades, la limpieza de las mismas y el respeto a sus horarios y paradas, disminuyen.

La SCT debería preocuparse más por velar que las unidades de transporte urbano cumplan con aquello por lo que reciben dinero público, ofrecer un transporte de calidad. Pero primero y más fácil, cerrarle la boca y pararle los pies a este señor que ya parece alcancía, solo pidiendo dinero para guardar y no para emplear en lo que se necesita. O mínimo, salir con urgencia a desmentir sus falacias y exigirle resultados.

Lo mínimo que el usuario merece antes de pagar un peso más es saber cuántos de los 100 camiones nuevos circulan, un plan de renovación con fechas, rutas que realmente operen y cuentas abiertas sobre qué se hizo con el aumento de este año. Sin eso, los 23 pesos no son un precio. Son una factura sin desglose.

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El Cronopio

Carlos Villatoro, el actor de corazón potosino | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Los inicios del cine mexicano están marcados por la participación de actores y actrices de San Luis Potosí; algunos personajes han sido tratados en esta columna. Desde la época del cine mudo hasta los albores del cine sonoro en México, aparecen estas contribuciones potosinas que se extienden a lo largo de toda la historia del cine mexicano.

Entre los personajes que inician su actividad actoral en el cine mudo se encuentra Carlos Villatoro, que si bien se registra su lugar de nacimiento en Comitán, Chiapas, en 1903, siempre subrayó su sello de potosino en virtud que sus hermanos mayores habían nacido en San Luis Potosí y su familia radicaba en la ciudad potosina al finalizar el siglo XIX.

Carlos Villatoro, actor del cine mudo y sonoro mexicano

Uno de dichos hermanos era Héctor Villatoro que a principios de la década de los veinte se encontraba como cónsul en Canadá, y con quien fue enviado Carlos Villatoro por su padre. Este periplo marcaría su primera relación con el mundo del cine, pues al quedar varado en Nueva York por una huelga que imposibilitó su viaje a Canadá, conoció a quienes iniciarían la dirección de películas en México, Gabriel García Moreno y Manuel Ojeda, en ese momento se acercaba a la actividad actoral en Nueva York. Como consecuencia, en 1925 García Moreno le propuso el papel estelar de la película El Buitre, y una serie de películas que se filmaron en Orizaba, Veracruz, de 1925 a 1927, entre ellas el Puño de Hierro de 1927 que se considera la primera película que trata el mundo de las drogas.

Como pionero del cine mudo mexicano Carlos Villatoro se convierte en uno de los mejores actores del cine mudo mexicano y de los primeros años del cine sonoro, al protagonizar películas sonoras desde 1934, entre ellas la película de Juan Bustillo Oro, Dos Monjes, donde participa también la actriz potosina Emma Roldán, en el papel de Gertrudis la madre de Javier, protagonizado por Carlos Villatoro; en esa película participa también en realización de Dos Monjes, el matehualense Juan José Ortega García, de quien trataremos en futuras entregas de esta columna.

Carlos Villatoro conoce a Juan Bustillo Oro cuando estudiaban en la Escuela Nacional Preparatoria, lo que fue otro encuentro que le marcaría su destino a la actuación en cine, donde también se formaría como guionista y director, dirigiendo a principios de los cuarenta los cortometrajes: Viaje a Jalapa, Canciones y Danzas Mexicanas, Compositores Mexicanos y Juan Diego. Escribió el argumento de la famosa y exitosa película Quinto Patio, dirigida por Rafael Sevilla en 1950.

Después de su participación en el cine mudo en México donde actuó en cinco películas en la década de los veinte, inicia su participación en el cine sonoro en 1934 en la película Águilas de América dirigida por Manuel Ojeda, participando en alrededor de veinte películas en el lapso de diez años, terminando su actuación en 1943 en la película La Mujer sin Alma de Fernando de Fuentes en 1943, al lado de María Félix.

A partir de 1944 se desempeña como anotador y asistente de director hasta 1963, año de su muerte. En esta actividad trabaja en numerosas producciones norteamericanas filmadas en México, teniendo apariciones incidentales.

También tuvo participación en la radio en México, siendo locutor en varias estaciones desde 1929. En la XEW tuvo el programa en 1951 “El rincón bohemio de Carlos Villatoro”.

Carlos Villatoro Escobedo el actor pionero del cine mexicano y baluarte en su desarrollo, quien se consideró un potosino de corazón, es uno de los fervientes hacedores del cine en México, quien consideraba que “la vida no era de película, pero hacer cine era su vida”.

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El Cronopio

Leticia Almazán de la Garza, compositora potosina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

San Luis Potosí ha sido tierra de compositores, donde la música de concierto y las canciones de concierto han sobresalido. Algunos de estos personajes los hemos tratado en esta sección, aunque entre ellos han escaseado las mujeres, en cuanto a composiciones se refiere. Los tiempos cambian al abrirse oportunidades a las damas y, afortunadamente, en este siglo veintiuno podemos contar con algunas compositoras potosinas. Como muestra está el concierto que ofreciera la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí en el mes de marzo pasado donde interpretó, en el marco del Día Internacional de la Mujer, composiciones de autoras potosinas. Entre las compositoras potosinas programadas en el concierto se encontraba Leticia Almazán de la Garza.

Leticia Almazán, al menos fue mencionada en esta columna cuando tratamos el caso de la pianista potosina Malkhut Zavala, quien tiene entre su repertorio obras de Leticia Almazán, quien actualmente es encargada de las Escuelas de Iniciación Artística Asociadas que están asociadas al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, que a pesar del esfuerzo de sus integrantes ha sido difícil su continuación, como suele suceder con el cambio de administraciones. Leticia Almazán se desempeña como Directora Académica del CEART San Luis.

Entre sus composiciones se encuentra La Noche, obra basada en los poemas de Manuel José Othón, obra con la que obtuvo el premio 20 de noviembre “Julián Carrillo”; la obra se estrenó en 2006, y ha sido poco interpretada, hasta que se armó el concierto de marzo.

A cien años de la muerte de Othón se compone esta obra musical, que da concreción a la obra inconclusa que contemplaran Othón y Carrillo, su conjunción lírica que habían titulado Tetralogía. Una pieza para celebrar el centenario de la Independencia de México que estaría dividida en cuatro partes: Descubrimiento de América, Conquista, Virreinato e Independencia. Así sería una obra que recorrería la historia hispana de México y la construcción de un nuevo país. La muerte sorprendió al poeta y la obra quedó en suspenso; colaboración entre dos grandes figuras potosinas del arte, cuestión ya tratada en muy anterior entrega de esta sección de El Cronopio.

Ahora Leticia Almazán, se basa en la poesía de Othón para crear su obra musical La Noche. Una forma de apreciar el nuevo arte musical potosino de la mano de Leticia Almazán y la poesía del máximo poeta potosino. Por desgracia, es música que no se encuentra grabada por lo que dificulta su difusión, de por sí escasa, en aquellas obras de que se disponen grabaciones.

Leticia Almazán surge, así como una de las mujeres que abren camino en el campo de la composición en San Luis Potosí. Su incursión en esta línea de la composición es alentadora, pues puede sumarse a la escasa pero existente lista de compositoras mexicanas que incursionaron en la música clásica, entre ellas, María Grever, Sofía Cancino de Cuevas, Rosa Guraieb, Consuelo Velázquez, Ángela Peralta, María Teresa Prieto, Alicia Urreta, Guadalupe Olmedo, y ahora la joven compositora potosina Galya Cisneros, por citar algunas.

Leticia Almazán se tituló en la Licenciatura en Composición en la Escuela Estatal de Música en el año 2015, y realizó una Maestría en Administración Pública en la Universidad Latinoamericana.

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Opinión

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