octubre 14, 2026

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#4 Tiempos

Aportaciones potosinas a la predicción de temblores de tierra | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

La presencia de movimientos telúricos en San Luis Potosí ha sido lugar común a lo largo de su historia, de tal suerte que la zona es considerada como zona sísmica A y B, que significa movimientos leves menores a los seis grados, lo cual contrasta con la percepción pública que San Luis no es zona sísmica. Son frecuentes, y por lo regular pasan desapercibidos. La mayoría de ellos se deben a movimientos de placas tectónicas sobre las que se asienta el territorio nacional y en pasados muy remotos a la formación de volcanes cuyos registros quedan marcados por los cerros planos que pueden observarse en los alrededores de San Luis capital.

Durante la segunda parte del siglo XIX resultaron frecuentes y propiciaron avances científicos, reportados por el importante científico potosino Francisco Javier Estrada, de importancia mundial que han quedado de lado, y que siguen siendo asunto pendiente, los cuales podrían ser rescatados y puestos al servicio de la ciudadanía para que esta pueda estar informada y puedan tomarse medidas adecuadas, tanto en el momento de un temblor, como en las construcciones adecuadas para resistir estos movimientos por más leves que parezcan.

Entre las importantes aportaciones de este científico potosino decimonónico, se encuentran los trabajos sobre telefonía, que entre otras contribuciones, lograra construir aparatos de detección telefónica más sensibles que los de uso comercial, amén de haber logrado la comunicación vía telefónica a más grande distancia lograda en ese momento a nivel mundial.

Al estar trabajando en mejoras a los sistemas telegráficos y telefónicos, Estrada logró medir pequeñas corrientes eléctricas, que sus teléfonos eran capaz de detectar; su brillante ingenió lo llevó a poder asociarlos a temblores de tierra que se presentaban en momentos y en días posteriores a la detección de dichas corrientes. Este tema se convirtió en uno de los muchos trabajos de investigación en los que se involucró Estrada.

En aquella época, Estrada había logrado realizar mejoras notables a los teléfonos de Bell, había reformado instrumentos para grandes distancias, construido aparatos de transmisión simultánea, aparatos para medir la velocidad de las corrientes eléctricas, tan preciso que medía milésimas de segundo y lo que es mucho más importante la telegrafía sin hilos, mucho antes de que la descubriera Marconi.

Entre finales de 1882 y principios de 1883, Estrada anunciaba la predicción de temblores de tierra y erupciones volcánicas con el auxilio del teléfono.

Consecuencia de estos trabajos fue su balanza geológica electromagnética o nuevo instrumento para estudiar fenómenos geológicos electromagnéticos del interior de la tierra y que servía también como medio para vaticinar los temblores y las erupciones volcánicas.

Consecuencia de una serie de movimientos telúricos a fines de 1894, que provocaron la inquietud y temor de los habitantes de la ciudad de México. Estrada publicó el sábado primero de junio de 1895 en El Nacional, un artículo donde retomaba el tema de la predicción de temblores, con el título: predicción de temblores, procedimientos diversos para realizarla. En el artículo, Estrada menciona que hasta esa fecha “ni en Europa, Estados Unidos ni en ningún otro país de importancia se han hecho descubrimientos sobre este particular que permita servir de base a un estudio tan difícil y en materia tan desconocida como lo es la meteorología subterránea”.

En el artículo Estrada describe los experimentos realizados por él y dos posibilidades de medición de corrientes eléctricas provenientes del subsuelo, que pudieran vincularse con la futura presencia de temblores, el primero de ellos hace uso de los teléfonos reformados por Estrada a través de un proceso descrito en 1883 en El Correo de San Luis, comprobado a cabalidad experimental y que a fin de llevarse a cabo requeriría de la instalación de grandes líneas que solo el gobierno o las grandes compañías podrían costear, argumentando que dicho procedimiento sería el mejor, puesto “que tiene ya sanción de la experiencia”.

La segunda posibilidad se basaba en un privilegio concedido por esas fechas a Estrada, por el Ministerio de Fomento, consistente en la balanza geológica, o sea, el conjunto de seis brújulas reformadas y con disposiciones que eran enteramente nuevas que procurándosele su extraordinaria sensibilidad, les permitían un juego muy variado de movimientos debido a la producción de corrientes eléctricas originadas por grandes cambios…“así pues, aunque indirectamente, estos movimientos sensan el principio de los temblores que han de verificarse algunas horas o días después”.

Estrada proponía un tercer sistema, mucho más sencillo de habilitar, basado igualmente en sus experiencias electromagnéticas previas, que realizara en San Luis Potosí, siendo aún catedrático de física en el Instituto Científico de su ciudad natal.

Los trabajos de Estrada y su propuesta para habilitar sus sistemas no tuvieron eco ante instancias gubernamentales. En aquellos años Estrada radicaba en la ciudad de México y se encontraba gravemente enfermo con una enfermedad que lo aquejó desde los treinta años y que a pesar de ello realizó trabajo experimental de primer nivel.

Diez años después, de esa infructuosa propuesta, moriría en la ciudad de México, en el abandono total, junto a sus aportaciones.

Ciento treinta y un años después, sus ideas se ven reflejadas, de cierta forma, en los trabajos realizados por el grupo de investigadores de la Universidad Estatal de San José en Estados Unidos quienes dan explicación a la presencia de pulsos magnéticos que han sido observados, previo a la ocurrencia de un temblor, la explicación se centra en asociar dichos pulsos con corrientes eléctricas generadas en la rocas situadas por debajo de la superficie terrestre. ¿Qué hubiera sucedido, si hubiera sido apoyado por las grandes empresas o el gobierno en turno, como pregonaba Estrada?, ¿el asunto de la predicción de temblores estaría resuelto, para orgullo de México?

Las propuestas de Estrada podrían retomarse y analizarse, a pesar de que por desgracia no se cuenta con suficiente información, aparte de la que compartiera con el gran público a través de sus publicaciones en los periódicos de la época como El Correo de San Luis y El Nacional, donde abordó el tema de predicción de temblores a través de los sistemas eléctricos diseñados por Estrada.

Recientemente se han reportado resultados acerca de procesos físicos bajo tierra que puedan asociarse a la ocurrencia de temblores de tierra, tema por demás de importancia en cuanto permitiría predecir terremotos protegiéndose de sus efectos y, principalmente, salvar vidas. Uno de ellos está asociado a la emisión de tierras raras a la atmósfera, como el argón; variaciones de su presencia pudieran ser detectadas en la alta atmósfera midiendo perfiles de concentración y de esta manera poder anticipar la ocurrencia de un terremoto. Una forma de lograrlo podría ser con el uso de cohetes de sondeo, como el que se encuentra en construcción en el proyecto potosino CABO TUNA y cuya aplicación forma parte de la serie de servicios que prestaría el mismo.

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El Cronopio

María Luisa Toranzo, pionera del cuento mexicano | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Por: J.R. Martínez/Dr. Flash

En la antología de Liliana Pedroza sobre el cuento mexicano, A Golpe de Linternas, que en su tomo I dedica a las pioneras, se encuentra entre las antologadas la potosina María Luisa Toranzo, que dedicó parte de su vida a la escritura y que fuera figura cultural mexicana. Madre y abuela del filósofo Luis Villoro y el escritor Juan Villoro, respectivamente.

Parte de su obra literaria se recoge en libros como: Azahares, espinas y rosas; Meditaciones, Suegras; Esbozos; Tres Chiquillas; Cuadros de una exposición; Páginas viejas; Charlas con mi hija; Átomos tontos, entre otros. Libros que reflejan su formación en el campo potosino y la época que le tocó vivir, donde impera el existencialismo y la fenomenología, campos que experimentaría posteriormente su hijo Luis Villoro. En su libro de ensayos: Esbozos, que lleva como ensayo central: El dominio de sí mismo, Sophrosyne vs la Hybris, “el dominio de sí mismo” no es una negación de la vida o de los impulsos, sino la condición necesaria para la auténtica libertad. Sin el gobierno de uno mismo, el ser humano queda a merced de fuerzas externas o de impulsos ciegos, perdiendo su autonomía.

María Luisa Toranzo Jordana nació en San Luis Potosí el 13 de marzo de 1890, perteneciente a familia de hacendados, vivió su infancia en la Hacienda de Cerro Prieto en el altiplano potosino, rumbo a Zacatecas, fue hija natural y creció entre libros, estudiando idiomas y cultivando la música tocando el arpa y la mandolina. El movimiento revolucionario le llevó en la adolescencia a radicar en la Ciudad de México, donde la vida placentera se trastocaba y la famosa banda del automóvil gris hacía de las suyas, y que quedó registrada en una de las primeras películas realizadas en México, llamada justo La banda del automóvil gris de 1919 de Enrique Rosas, filmada en los lugares donde pertrecharan sus ataques. En la película aparece la casa Toranzo donde vivió María Luisa en México y donde aparece en escena acechada en el asalto a su casa por tan peculiar banda.

Los acechos no pararon para María Luisa y fue pretendida por un general revolucionario del que logró escapar partiendo a España e instalándose en Barcelona donde se casaría con el médico barcelonés Miguel Villoro Villoro, procreando a tres hijos, entre ellos al filósofo Luis Villoro. Quedaría viuda y al iniciar la guerra civil española regresa a México huyendo de nuevo de la violencia. Se instala por un tiempo en la Hacienda de Cerro Prieto y parte a la Ciudad de México para que sus hijos continuaran sus estudios de formación.

Su familia potosina de abolengo le propició una considerable fortuna que le permitió ir a Barcelona, su abuela paterna Genoveva Peña Santacruz que casó en segundas nupcias con Casimiro Toranzo Ortiz, había sido esposa de Pantaleón Ipiña Eguía, siendo madre de José Encarnación Ipiña Peña.

Su pensamiento que de cierta forma influyera en su hijo Luis Villoro lo destaca en su libro Esbozos: “El dominio de sí mismo sobre la soberbia debe de consistir, no sólo en dominarse ‘delante de la gente’ y en vuestras ‘relaciones sociales’ para que los demás ‘vean’ que sois humildes o sencillos, sino que este dominio sobre vosotros mismos y sobre vuestra soberbia debe ser de tal modo profundo, que no sea un dominio efímero, originado únicamente por el bien parecer; tampoco debe ser un dominio de autosugestión, que sin serlo, os haga creer que ya sois humildes; sino que este dominio de vosotros mismos sobre la soberbia, debe ser una especie de ‘cura’ si queréis lenta y suave, pero sí honda, minuciosa y profunda. El dominio de vosotros mismos debe ser como un cauterio que tienda a curar, aunque sea quemando; a cauterizar, aunque sea con dolor, la llaga de vuestra soberbia, el cáncer de vuestro orgullo”

María Luisa Toranzo fue una mujer de una cultura vasta que participó activamente en la vida intelectual mexicana, aportando una sensibilidad ética que complementaba el rigor lógico de la época. Su enfoque en el “dominio de sí” suele leerse como un puente entre la virtud antigua, la psicología moderna y la abierta espiritualidad. Su nieto Juan Villoro la describe como una mujer que intentaba descifrar los secretos de la convivencia humana.

María Luisa Toranzo Jordana murió en la Ciudad de México a los 78 años de edad, el 2 de abril de 1968.

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Acento Ajeno

Maestría en derechos humanos y la incómoda pregunta | Columna de Haniel Valdés

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Por: Haniel Valdés

La comunidad cubana en el exilio, en Estados Unidos y en México, ha escrito en estos días cartas y mensajes dirigidos a la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP). Cuestionan que Gabriela Fernández Álvarez, presentadora del programa oficialista “Con Filo”, haya sido admitida en la Maestría en Derechos Humanos de la UASLP y que hoy esté cursándola en esta ciudad.

Los hechos conocidos son pocos. Su nombre aparece en la lista de la generación 2026-2028. Está en San Luis Potosí. En 2025, durante una gira por España, sostuvo que en Cuba no hay presos políticos. Todo lo demás es una discusión de fondo, y es más incómoda de lo que parece.

“Con Filo” nació en 2021, tras las protestas del 11 de julio, como respuesta de la televisión estatal cubana. Sus defensores dicen que desmiente falsedades. Sus críticos, que en algún punto dejó de desmentir y empezó a ridiculizar a la oposición, dentro y fuera de la isla, y a señalar como “vendepatrias” a quien se fue. Muchos exiliados lo viven como algo personal, porque vieron su rostro en pantalla como blanco de burla por opinar distinto. Esa es la versión de ellos, y es la que han hecho llegar a la UASLP.

Hay una ironía que ellos señalan y que no puedo dejar pasar. Quien llamó traidor al que salió de Cuba pudo salir, viajar y dar charlas en Europa. Pocos cubanos tienen ese privilegio.

La pregunta para México

Aquí es donde el caso deja de ser solo cubano. La universidad pública mexicana, ¿puede negar un lugar por lo que una persona ha dicho en público? Mi respuesta es que no debería. Una maestría en derechos humanos que excluya por opinión traicionaría la materia que enseña. La libertad de expresión protege también a quien piensa lo contrario de lo que a uno le gustaría.

Pero esa respuesta no cierra el tema. Un posgrado no es una tribuna. El objetivo del programa es formar profesionistas críticos y comprometidos con la solución de problemas de derechos humanos, en lo local, en lo nacional y en lo internacional. Y de eso sí podemos preguntar, porque no es lo mismo defender el derecho de alguien a estudiar que ignorar lo que esa persona dijo en pantalla durante años.

Y en México la materia no es teórica. Este es un país con miles de personas desaparecidas, periodistas asesinados y presos que esperan sentencia durante años. Un aula de derechos humanos en San Luis Potosí no es un espacio neutro. Se habla de casos reales, con familias reales.

Lo que corresponde

A la UASLP le corresponde explicar cómo se evalúa a quien aspira a este posgrado y qué responde a las cartas que recibió. Hasta ahora no hay una postura pública de la universidad, y el silencio solo alimenta la sospecha. También corresponde buscar la versión de la estudiante, que no ha respondido a los señalamientos. A ella le corresponde algo más difícil: sentarse en una clase donde se discute lo que defendió negar y escuchar.

Defiendo que se quede. Si la maestría sirve para algo, es para que esas ideas se confronten con argumentos, casos y compañeros que vivieron lo que ella calificó de mentira. Pero defender su derecho a estar no me obliga a fingir que la pregunta no existe.

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El Cronopio

El influyente divulgador de la ciencia, Luis González de Alba | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

Uno de los importantes divulgadores científicos de México fue el charquense Luis González de Alba, que emergió como un personaje famoso por su participación en el Comité Nacional de Huelga en el movimiento estudiantil de 1968; compromiso que asumió justo al egresar de la carrera de psicología en la UNAM. Fue aprehendido y recluido en la cárcel de Lecumberri donde inicia su labor literaria al escribir la novela Los Días y los Años. Lo narrado en esta novela fue usado por Elena Poniatowska lo que derivó en un conflicto entre González de Alba y la Poniatowska lo que la llevó a corregir lo dicho en su libro de La Noche de Tlatelolco.

Este lamentable episodio en la historia del México moderno, en el cual tuvo un protagonismo Luis González de Alba, marcó su derrotero profesional, participando en el periodismo y la política, siendo colaborador de los medios de comunicación: Grupo Milenio, Excélsior, Punto, Punto de Partida, Revista de Revistas, Siempre, Unomásuno y Nexos. Participó en la creación del diario La Jornada, de donde sería expulsado en 1997 tras la polémica con Elena Poniatowska.

En La Jornada, iniciaría su aventura como escritor científico en la columna “La Ciencia en la Calle” que atendió durante una década. Continuó su labor como divulgador de la ciencia en una nueva columna en Milenio Diario, que llamó “Se descubrió que…” donde escribía sobre ciencia y temas nacionales. Estas columnas marcan un momento especial en la historia de la divulgación de la ciencia en México, pues entrelazan los temas científicos, que era una de sus pasiones, con los históricos y sociales lo que enriquece el contenido tratado de manera clara y amena.

Esta labor lo llevó a escribir, además de novelas, poesía, ensayos y cuentos, libros de divulgación de la ciencia como La Ciencia, La Calle y Otras Mentiras; El Burro de Sancho y El Gato de Schrödinger: un paseo al trote por cien años de física cuántica y su inesperada relación con la conciencia, donde muestra la relación entre física y sociedad a través de la historia, libros publicados en 1989 y 2001, respectivamente.

Escribió además los libros de divulgación científica: Bases biológicas de la bisexualidad, (1985); La orientación sexual: reflexiones sobre la bisexualidad originaria y la homosexualidad, (2003); Niño o niña. Las diferencias sexuales, (2006), donde refleja y explica las bases científicas sobre la homosexualidad, manifestando su labor como activista gay

. Publica además los libros: Maravillas y misterios de la física cuántica: un paseo por la física del siglo XX y su inesperada relación con la conciencia, (2010) y Teoría de los grafos en las ciencias sociales, (1984).

Luis González de Alba nació en Charcas, San Luis Potosí, el 6 de marzo de 1944, donde realizó sus primeros estudios. Del pueblo minero, su familia se traslada a Guadalajara y González de Alba va luego a la Ciudad de México a continuar sus estudios profesionales de psicología en la Universidad Nacional Autónoma de México.

Entre sus actividades destacan la política, el activismo, la literatura y de manera especial su labor como divulgador científico pues se convirtió en uno de los divulgadores más influyentes e importantes del país, sumándose a la lista de divulgadores potosinos que forman parte de lo que llamo la tradición mexicana en divulgación de la ciencia donde se privilegia el compromiso social de la ciencia y su enfoque cultural. Fue un apasionado de los temas de física moderna y del cerebro humano, relación que marca una nueva etapa de estudio para entender la conciencia y la función del hombre en el universo con el desarrollo de la mente.

Luis González de Alba se suicidó el 2 de octubre de 2016, fecha de la conmemoración del 48 aniversario de la masacre de Tlatelolco.

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