octubre 11, 2026

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#4 Tiempos

La labor de un abogado | Columna de Ricardo García López

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San Luis en su historia

 

En los ministros es mayor el riesgo de caer en el vicio de la codicia porque es más frecuente para ellos la tentación. Isabel de Inglaterra decía que sus ministros se parecían a los vestidos, que al principio son estrechos, y con el tiempo se van ensanchando. Esto mismo se puede decir en general de los que desempeñan cargos públicos. ¿Cuántos hay que al principio escrupulizan en admitir como regalo una manzana, pero pasados algunos años se quisieran tragar todo el jardín de las Hespérides? Ya sabes que eran de oro las manzanas de aquel huerto. Así les sucede lo que a las fuentes, que muy rara es la que llega a morir en el mar debido a que su caudal es muy corto en los primeros pasos de su curso.

Cuando se dicta una sentencia civil en materia controvertible, la malicia de los quejosos y aún de los que no tienen parte en el juicio, deducen que la sentencia está basada en la recomendación de un poderoso e influyente funcionario. Tanto así se ha apoderado del ánimo la presunción de la fuerza de los influyentes sobre los jueces, que son muchos los que, algunas veces, habiendo padecido, una persona, algún despojo  y estando segura de que el derecho los asiste, no obstante esta convicción, no acuden a los tribunales cuando sabe que la parte contraria tiene amigos muy influyentes en el gobierno.

No cabe duda que en este aspecto, las más de las veces, está muy engañado el mundo. Un buen número de magistrados en cuanto pueden (y pueden por lo común), cumplen, sólo en apariencia, con las recomendaciones solamente con palabras llenas de tecnicismos; y aunque haya positivas promesas, a condición de que dicte sentencia en determinado sentido, cuando se llega al fallo se tienen presentes, únicamente, los libros de jurisprudencia y no las cartas de recomendación; por esta razón es muy saludable que los votos para obtener una resolución sean emitidos por varios magistrados, porque de esta manera no existirá la posibilidad de conocer en qué sentido votó cada magistrado.

Dios nos defienda, no obstante, de caer en el grave aprieto en donde el abogado postulante de una de las partes tenga influencias o pueda tenerlas para hacer que el juez sea ascendido a magistrado y el magistrado a ministro. En este caso el juzgador tendrá el temor de que su semblante revele el sentido en que votó (este mismo miedo tortura a quien ha de dictar sentencia y muchas veces vota impelido por él), teme también el juez o el magistrado, que se lleguen a hacer tantas conjeturas que finalmente descubran los promoventes el sentido de su voto o que en las negociaciones lo averigüen. Nada deja quieto el ánimo sino la ejecución real de lo que se prometió. Este es el caso en que, después de muchos años de estudio, se suelen entender las leyes como nunca se entendieron hasta entonces; en un momento crece y mengua la estimación de estos y aquellos autores; y el aire del favor impele hacia la parte que tiene menos peso aquella balanza donde se pesan las probabilidades.

Me acuerdo que aquél gran jurisconsulto Alejandro ab Alejandro, en los Días geniales, dice de sí que abandonó el ejercicio de la abogacía desilusionado por las experiencias que había tenido de que ni la sabiduría del abogado, ni lo justo de la causa del cliente aprovechaba en los tribunales cuando las partes contrarias eran poderosas.

Prescindiendo de estas circunstancias, las cuales influyen en los que quieren congratularse con los poderosos y subir en el escalafón del poder más que subir al cielo, los demás favores son harto inútiles en los tribunales; pero nosotros mismos, si se ha de confesar la verdad, damos motivos para que se juzguen útiles dichas recomendaciones. Si cuando intercede alguna persona de autoridad le damos cierta esperanza, esforzándonos con discursos muy técnicos y ambiguos a que se entienda que atenderemos sus recomendaciones; si la sentencia es favorable para el ahijado y nos esforzamos para que el padrino atribuya nuestra decisión a su influjo y así obligarlo a que esté agradecido con nosotros toda la vida, en este caso nosotros somos autores culpables de este error del mundo y del prejuicio que en contra de nuestra probidad  y de la de todos los jueces en general tiene la sociedad.

Esta creencia del vulgo de que las recomendaciones  son decisivas para las sentencias, es más nociva para nuestra profesión que para nuestra fama; pues de esa creencia se ocasiona el recibir, tanto en el juzgado como en el tribunal, una gran cantidad de visitas y el tener que contestar un sinnúmero de cartas de intercesores gastando en estos menesteres un gran espacio de tiempo, mismo que debiéramos emplear en el estudio. Si tuvieran la seguridad que tales diligencias de nada sirven, no nos harían perder miserablemente el tiempo con ellas.

¿Pues qué se ha de hacer? Fácil es la solución. Hablar claro y con aplomo y desengañar a todos. Hacer del conocimiento de todos que la sentencia depende de las leyes y no de súplicas ni de amistades; que no podemos servir a uno con dispendio de la justicia y de la conciencia; que eso que llaman aplicar la gracia (pretexto con que se atienden estas peticiones), examinadas las cosas en la práctica, es una quimera, pues nunca el juez puede hacer gracia, no está en sus facultades, o es metafísico y muy remoto el caso en que puede. Aún para los casos dudosos, obscuros, para cuando hay igualdad de probabilidades, dan reglas de equidad las leyes y estamos rigurosamente obligados a seguirlas. ¡Oh, que algunas cosas se dejan a la prudencia del juez! Es verdad; mas por eso mismo no se dejan a su voluntad. El dictamen prudencial señala a su modo el camino que se ha de seguir, y no es lícito tomar otro rumbo por complacer al poderoso o al amigo. Cuando se dice que esto o aquello está al arbitrio del juez, la voz arbitrio es equívoca y de ninguna manera significa disposición que depende del afecto, sino pautada por la razón y el juicio. Esta significación es conforme a su origen, pues el verbo latino arbitror, de donde deriva esta voz, significa acto de entendimiento y no de voluntad.

Bien sé los inconvenientes que puede tener esta actitud porque se trata de un desengaño. El primero es que nos juzguen insensibles y groseros; pero esta apreciación solamente permanecerá hasta que este proceder sea la norma de conducta de los jueces y magistrados. Mientras haya solamente uno o dos ministros que obren conforme a justicia, pasará su conducta como indolencia o desabrimiento ante los ignorantes y aprovechados; pero cuando todos o la mayoría de ellos obren rectamente, aún los ignorantes conocerán que a lo que llamaban indolencia no era otra cosa que entereza y también comprenderán que estos funcionarios más que hacerles un mal les hacen un gran beneficio puesto que les evitan muchas molestias como son miles de vueltas a los tribunales y más aún gastos en buscar valederos (que los recomienden) cuyas gestiones serán inútiles.

El segundo inconveniente es que los jueces y magistrados perderán, por parte de muchos postulantes, la estimación y “admiración” de que ahora gozan, porque esas muestras de respeto y reverencia no son debidas a su alta investidura sino más bien a la relación que tienen con los poderosos gracias a los cuales inclinan la vara de la justicia.

Son muchos los estudiosos que han probado que Epicuro no era una ateo, como afirma mucha gente, porque aceptaba, a su manera, la existencia de los dioses; negaba en cambio el influjo que ellos tenían para hacernos bien o mal. Este criterio bastó para considerarlo ateísta práctico porque quien niega a los dioses el poder, les niega también la adoración. Los hombres no siembran obsequios sino donde esperan cosecha de favores. La dependencia es el único móvil de sus cultos; y así, si llegan a considerar al tribunal como nuevo órgano de la ley, en donde todo depende de la intención del legislador y nada de la inclinación del juez o magistrado, muy escasos y muy superficiales acatamientos harán a la profesión judicial.

Este inconveniente producirá una gran preocupación a aquellos funcionarios judiciales que les agrada recibir un culto como si fueran dioses. Pero tú hijo mío, toma conciencia de que te pusieron en la silla de un tribunal y no en un altar; que no eres un ídolo destinado a recibir cultos y ofrendas, sino un oráculo constituido para articular verdades. Así, desengaña a todos, Persuade a los poderosos de tu respeto y a los amigos de tu gran cariño hacia ellos; pero asegurándoles a unos y a otros que ni el cariño ni el respeto pueden trasponer la puerta al gabinete de la Justicia, porque el temor de Dios, que es el portero de la conciencia, los obliga a quedarse en la antesala.

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Acento Ajeno

Maestría en derechos humanos y la incómoda pregunta | Columna de Haniel Valdés

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Por: Haniel Valdés

La comunidad cubana en el exilio, en Estados Unidos y en México, ha escrito en estos días cartas y mensajes dirigidos a la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP). Cuestionan que Gabriela Fernández Álvarez, presentadora del programa oficialista “Con Filo”, haya sido admitida en la Maestría en Derechos Humanos de la UASLP y que hoy esté cursándola en esta ciudad.

Los hechos conocidos son pocos. Su nombre aparece en la lista de la generación 2026-2028. Está en San Luis Potosí. En 2025, durante una gira por España, sostuvo que en Cuba no hay presos políticos. Todo lo demás es una discusión de fondo, y es más incómoda de lo que parece.

“Con Filo” nació en 2021, tras las protestas del 11 de julio, como respuesta de la televisión estatal cubana. Sus defensores dicen que desmiente falsedades. Sus críticos, que en algún punto dejó de desmentir y empezó a ridiculizar a la oposición, dentro y fuera de la isla, y a señalar como “vendepatrias” a quien se fue. Muchos exiliados lo viven como algo personal, porque vieron su rostro en pantalla como blanco de burla por opinar distinto. Esa es la versión de ellos, y es la que han hecho llegar a la UASLP.

Hay una ironía que ellos señalan y que no puedo dejar pasar. Quien llamó traidor al que salió de Cuba pudo salir, viajar y dar charlas en Europa. Pocos cubanos tienen ese privilegio.

La pregunta para México

Aquí es donde el caso deja de ser solo cubano. La universidad pública mexicana, ¿puede negar un lugar por lo que una persona ha dicho en público? Mi respuesta es que no debería. Una maestría en derechos humanos que excluya por opinión traicionaría la materia que enseña. La libertad de expresión protege también a quien piensa lo contrario de lo que a uno le gustaría.

Pero esa respuesta no cierra el tema. Un posgrado no es una tribuna. El objetivo del programa es formar profesionistas críticos y comprometidos con la solución de problemas de derechos humanos, en lo local, en lo nacional y en lo internacional. Y de eso sí podemos preguntar, porque no es lo mismo defender el derecho de alguien a estudiar que ignorar lo que esa persona dijo en pantalla durante años.

Y en México la materia no es teórica. Este es un país con miles de personas desaparecidas, periodistas asesinados y presos que esperan sentencia durante años. Un aula de derechos humanos en San Luis Potosí no es un espacio neutro. Se habla de casos reales, con familias reales.

Lo que corresponde

A la UASLP le corresponde explicar cómo se evalúa a quien aspira a este posgrado y qué responde a las cartas que recibió. Hasta ahora no hay una postura pública de la universidad, y el silencio solo alimenta la sospecha. También corresponde buscar la versión de la estudiante, que no ha respondido a los señalamientos. A ella le corresponde algo más difícil: sentarse en una clase donde se discute lo que defendió negar y escuchar.

Defiendo que se quede. Si la maestría sirve para algo, es para que esas ideas se confronten con argumentos, casos y compañeros que vivieron lo que ella calificó de mentira. Pero defender su derecho a estar no me obliga a fingir que la pregunta no existe.

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El Cronopio

El influyente divulgador de la ciencia, Luis González de Alba | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

Uno de los importantes divulgadores científicos de México fue el charquense Luis González de Alba, que emergió como un personaje famoso por su participación en el Comité Nacional de Huelga en el movimiento estudiantil de 1968; compromiso que asumió justo al egresar de la carrera de psicología en la UNAM. Fue aprehendido y recluido en la cárcel de Lecumberri donde inicia su labor literaria al escribir la novela Los Días y los Años. Lo narrado en esta novela fue usado por Elena Poniatowska lo que derivó en un conflicto entre González de Alba y la Poniatowska lo que la llevó a corregir lo dicho en su libro de La Noche de Tlatelolco.

Este lamentable episodio en la historia del México moderno, en el cual tuvo un protagonismo Luis González de Alba, marcó su derrotero profesional, participando en el periodismo y la política, siendo colaborador de los medios de comunicación: Grupo Milenio, Excélsior, Punto, Punto de Partida, Revista de Revistas, Siempre, Unomásuno y Nexos. Participó en la creación del diario La Jornada, de donde sería expulsado en 1997 tras la polémica con Elena Poniatowska.

En La Jornada, iniciaría su aventura como escritor científico en la columna “La Ciencia en la Calle” que atendió durante una década. Continuó su labor como divulgador de la ciencia en una nueva columna en Milenio Diario, que llamó “Se descubrió que…” donde escribía sobre ciencia y temas nacionales. Estas columnas marcan un momento especial en la historia de la divulgación de la ciencia en México, pues entrelazan los temas científicos, que era una de sus pasiones, con los históricos y sociales lo que enriquece el contenido tratado de manera clara y amena.

Esta labor lo llevó a escribir, además de novelas, poesía, ensayos y cuentos, libros de divulgación de la ciencia como La Ciencia, La Calle y Otras Mentiras; El Burro de Sancho y El Gato de Schrödinger: un paseo al trote por cien años de física cuántica y su inesperada relación con la conciencia, donde muestra la relación entre física y sociedad a través de la historia, libros publicados en 1989 y 2001, respectivamente.

Escribió además los libros de divulgación científica: Bases biológicas de la bisexualidad, (1985); La orientación sexual: reflexiones sobre la bisexualidad originaria y la homosexualidad, (2003); Niño o niña. Las diferencias sexuales, (2006), donde refleja y explica las bases científicas sobre la homosexualidad, manifestando su labor como activista gay

. Publica además los libros: Maravillas y misterios de la física cuántica: un paseo por la física del siglo XX y su inesperada relación con la conciencia, (2010) y Teoría de los grafos en las ciencias sociales, (1984).

Luis González de Alba nació en Charcas, San Luis Potosí, el 6 de marzo de 1944, donde realizó sus primeros estudios. Del pueblo minero, su familia se traslada a Guadalajara y González de Alba va luego a la Ciudad de México a continuar sus estudios profesionales de psicología en la Universidad Nacional Autónoma de México.

Entre sus actividades destacan la política, el activismo, la literatura y de manera especial su labor como divulgador científico pues se convirtió en uno de los divulgadores más influyentes e importantes del país, sumándose a la lista de divulgadores potosinos que forman parte de lo que llamo la tradición mexicana en divulgación de la ciencia donde se privilegia el compromiso social de la ciencia y su enfoque cultural. Fue un apasionado de los temas de física moderna y del cerebro humano, relación que marca una nueva etapa de estudio para entender la conciencia y la función del hombre en el universo con el desarrollo de la mente.

Luis González de Alba se suicidó el 2 de octubre de 2016, fecha de la conmemoración del 48 aniversario de la masacre de Tlatelolco.

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El Cronopio

Los espejos Olmecas, El Señor del Espejo Humeante | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Por: J.R. Martínez/Dr. Flash

La cultura Olmeca se considera la madre de las culturas mesoamericanas, con presencia desde el Preclásico o periodo formativo, alrededor de 1200 años antes de nuestra Era. Su influencia se percibe desde Jalisco hasta Costa Rica; se destacan como una sociedad compleja, con diversos estamentos, donde los gobernantes eran identificados con los dioses. Su estilo artístico, arquitectónico y simbólico influyó en otras sociedades de la región, destacando, entre otros aspectos, en el descubrimiento del hule o látex natural y su control como artefacto de uso en su vida simbólica.

Un buen número de estudios se han realizado en torno de esta cultura, con el fin de entender nuestro pasado y el desarrollo cultural de nuestros pueblos mesoamericanos que sucedieron en el tiempo a esta cultura madre y la influencia que sobre ellos tuvo en todos los ámbitos culturales. Sin embargo, quedan muchas preguntas por resolver que puedan aumentar el grado de conocimiento sobre estas culturas prehispánicas. El acceder a un conocimiento más completo requiere el auxilio del grueso de las disciplinas científicas que complementen los estudios antropológicos, arqueológicos etnohistóricos, entre otros.

Un ejemplo es el análisis y estudios de artefactos encontrados en las zonas de influencia de esta cultura, artefactos que fueron construidos con diversos fines a lo largo de los periodos culturales, desde el esplendor Olmeca hasta las culturas surgidas en nuestra Era, desde el occidente hasta el sureste del país, y más allá de las actuales fronteras, como la cultura maya, la cultura tolteca, cultura mixteca, cultura teotihuacana, entre otras.

Por lo regular, varios de estos artefactos son asociados a cuestiones ornamentales, principalmente por la belleza de su construcción y materiales utilizados como el jade y la obsidiana, tanto para uso personal, como religioso en torno a sus gobernantes.

Uno de los artefactos que habían llamado la atención eran un conjunto de espejos fabricados de materiales como la turquesa, la pirita y óxidos ferrosos. Una de las colecciones más conocidas es la de los investigadores Carlson and Gullberg, que incluye espejos olmecas y mayas, como la preciosa pieza de la placa de mosaico turquesa del Templo de los Guerreros en Chichén Itzá.

Uno de los aspectos extraordinarios que presentan los espejos encontrados, es que no son simples espejos planos, sino que son espejos cóncavos, los cuales concentran la luz solar reflejada en un punto, y cuya elaboración requiere el conocimiento adecuado del material y las técnicas de pulido necesarias para darle la forma parabólica, difícil de lograr, y que se realiza con pulimentos adecuados y el uso de materiales para el pulido que al parecer se usaba guano de murciélago.

Yuri Nahamad Molinari, investigador del Instituto de Física de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí y un grupo de trabajo interdisciplinario, realizaron un estudio termodinámico de transferencia de calor, cuyos resultados apuntan a que estos objetos eran utilizados con el fin de producir fuego, y elaborados para los gobernantes que en su calidad de dioses realizaban ceremonias donde la producción del fuego tenía un interés central. Estos resultados aportan al conocimiento del desarrollo técnico de estas culturas y en la necesidad de realizar los estudios con el apoyo de otras disciplinas científicas, como en este caso la física, para ampliar el conocimiento y el entendimiento organizacional de culturas como la Olmeca.

Los resultados del grupo de trabajo donde participa Yuri Nahmad serán publicados en dos artículos que aparecerán próximamente en la revista Ancient Mesoamerica de la editorial Cambridge University Press. En uno de ellos muestran de los resultados del cálculo del poder quemador de algunos espejos cóncavos olmecas, evaluando teóricamente su capacidad para encender fuego en receptores de celulosa ennegrecida con un enfoque de equilibrio termodinámico de transferencia de calor y con base en los diagramas de restauración del espejo de Chichen Itza, muestran que esta pieza corresponde a un espejo cóncavo de pirita

(Clásico tardío) y calculan su poder quemador. Los resultados muestran la continuidad en la tradición lapidaria de manufacturar espejos cóncavos desde el Preclásico hasta el periodo de Contacto en Mesoamérica. A su vez, las dimensiones de este espejo muestran su claro potencial como instrumento para el encendido ritual de fuego como uno de sus principales usos.

En el otro artículo, estudian los espejos cóncavos y su relación con los puros de tabaco en la antigua Mesoamérica, donde los autores resaltan: “Con base en resultados previos (teóricos y experimentales) enfocados a demostrar el poder quemador de los espejos cóncavos Mesoamericanos el presente estudio se enfoca en analizar los posibles objetos que fueron utilizados como blanco receptor de la radiación concentrada del Sol para encender fuego. Nuestro análisis iconográfico, pictórico y etnohistórico, coincide en señalar al cigarro de tabaco como el mejor candidato, mostrando una significativa correlación entre cigarros y espejos. Experimentos realizados con modelos análogos de los espejos arqueológicos confirman físicamente la plausibilidad de nuestra propuesta, reafirmando la consistencia entre la información iconográfica, etnohistórica y termodinámica. De este modo, se propone al par cigarro-espejo como un instrumento inseparable para encender fuego en un contexto ritual de control de los dignatarios sobre el poder del Sol y las sustancias psicoactivas al interior del culto al Señor del Espejo Humeante.”

Detalles sobre estos resultados los pueden apreciar de viva voz por uno de sus autores, el Dr. Yuri Nahmad Molinari, investigador del Instituto de Física de la UASLP, en la charla ¿Un análogo Olmeca del Rayo de la Muerte o estoy muy fumado?, que será impartida en la próxima sesión de La Ciencia en el Bar, que se efectuará el miércoles 7 de octubre a las 8 de la noche en La Cervecería San Luis, en Calzada de Guadalupe 326. Entrada libre.

En la charla, el Dr. Yuri Nahmad abordará el tema cuyo resumen es: una de las deidades más antiguas de Mesoamérica —cuyas advocaciones más conocidas son Tezcatlipoca entre los mexicas y K’awiil entre los mayas— porta como signo distintivo un espejo humeante. En esta charla se explorarán los mitos de creación de los pueblos mesoamericanos y el conocimiento tecnológico que estos mitos contienen. Se abordará, asimismo, el desarrollo de dispositivos ópticos de concentración en sociedades de tecnología neolítica, así como la invención de uno de los receptores fototérmicos más eficaces para la producción de fuego.

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