#4 Tiempos
Candil de la calle | Columna de Juan Jesús Priego
LETRAS minúsculas
Yo estaba sinceramente emocionado. ¡Cómo! ¿Aún había hombres así? ¡Qué educación, qué maneras! Cuando una señorita, por ejemplo, pasaba frente a él, el hombre casi se desbarataba a fuerza de las inclinaciones, genuflexiones y contorsiones que le hacía. «Pase, pase usted, señorita» –suplicaba quitándose el sombrero y ejecutando con él extraños movimientos de alabanza-. «¿Quitándose el sombrero? –se preguntará, tal vez, algún lector-. ¡Pero si ya nadie usa sombreros!». Pues bien, sí, este hombre usaba uno para poder hacer con él justamente lo que ya hemos dicho. «De ninguna manera, señorita. Después de usted».
Y cuando un individuo de alguna importancia hacía su aparición en uno de los corredores del piso en el que trabajaba, ¡cómo corría a atenderlo y a llenarlo de empalagos! «Señoría, por acá. Permítame, si no se ofende, mostrarle el camino». Nosotros nos reíamos a sus espaldas oyéndolo decir palabras tan desusadas, pero él parecía no darse cuenta de nuestros bisbiseos, ni hacía el menor caso de nuestras burlas.
Quizá este detalle sirva para explicar cómo era, a fin de cuentas, este sujeto del que hablo. Una vez vino a nuestra oficina un modesto policía para pedir no sé qué merced, o a dejar un oficio dirigido a alguien de nuestro personal; y, claro está, quien literalmente voló para ir a recibirlo fue nuestro amigo. Nos llamó la atención el hecho de que no se dirigiera al recién llegado llamándolo «oficial», o algo por el estilo. ¿Adivina usted cómo lo llamaba? Lo llamaba «teniente».
-Sí, teniente –le decía-. Yo entregaré con mucho gusto este oficio a la persona que usted busca pero que ahora no está.
En otro momento de la conversación lo llamó «general». «Sí, mi general, así es».
Todos nos reímos, menos él; y cuando nos acercamos para preguntarle –el visitante ya se había ido- por qué daba semejantes tratamientos a un simple oficial o mandadero uniformado, nos respondió de esta manera:
-Yo no sé nada de graduaciones policíacas ni de jerarquías militares, y como nada de esto sé, prefiero darle un tratamiento mayor que uno menor: así no me equivoco y, sobre todo, no lo ofendo.
¡Con aquella explicación nos cerró la boca a todos! Y yo hubiera admirado toda mi vida a este dechado de bondad si no me hubiese enterado después de ciertas cosas referentes a su misteriosa persona. ¿Cómo cuáles? Como que ese mismo sombrero que se quitaba en la oficina para homenajear a los extraños le servía después en su casa como arma mortal. ¡Cómo aporreaba con él a su señora esposa! El buen vino de este hombre, tan pronto como llegaba a su hogar, se trocaba en áspero vinagre. Con los hijos de los extraños era tierno y encantador –«¿Quién quiere a este niño lindo, quién lo quiere?»-, pero con los suyos era un verdugo y un tirano. Bueno, de tal manera esto era así, que tan pronto como aparecía en el marco de la puerta de la casa, su familia no sabía si echarse a correr o ponerse a temblar. ¿Me creerá usted si le digo que una noche hasta puso un pedazo de cinta adhesiva en la boca de su mujer para sellársela porque, según él, no lo dejaba ver a gusto el noticiero de la noche? Ahora bien, si con todos era este hombre dulce y abnegado, ¿por qué no lo era igualmente con los suyos? ¡Vaya usted a saber! En todo caso, no seré yo quien se atreva a preguntárselo.
Desde entonces –quiero decir, desde que conocí a este sujeto- he aprendido a desconfiar de la gente demasiado amable. ¡Quién sabe si por serlo conmigo hasta este extremo, otro sea el que tenga que pagar los platos rotos, pues con alguien necesariamente tendrá que desahogarse! Entiéndaseme bien: me gusta que la gente sea servicial y solícita, pero cuando alguna vez veo que se enoja tampoco monto un drama. De lo que desconfío es de ese siempre que me sumerge en un mar de dudas…
Cuando Jesús habló en uno de sus discursos de que los cristianos teníamos que ser «luz del mundo» (Mateo 5, 13-16) dijo que no teníamos derecho a ocultar nuestro resplandor debajo de una olla, pues era necesario iluminar «a todos los de la casa». ¡Sí, también a los de la casa! No dijo que sólo a ellos, pero dijo que también a ellos.
«¡No te olvides de los tuyos!»: he aquí una máxima que no habría que olvidar. Una vez tuve un patrón que era, con los que le solicitaban algún favor, generoso, caritativo y magnánimo; no así con los que trabajaban para él, que no tenían derecho a pedirle nada. Una vez le supliqué casi de rodillas que me adelantara una quincena de mi sueldo, pues tenía que pagar urgentemente una deuda. «Ni lo pienses», me respondió. «¡Pero si con todos es usted muy liberal! –exclamé-. A los extraños incluso les regala cosas; yo no le pido que me regale nada, sino únicamente que»…
-No, y no. ¿Tienes amigos? Pues bien, para estas emergencias son.
Recordé entonces las palabras que Fray Antonio de Guevara (1475-1545) escribió en su Menosprecio de corte y alabanza de aldea, palabras que ahora transcribo aquí para aviso de los que en este mundo dirigen y mandan: «No condeno, sino antes alabo, que los señores partan con todos, socorran a todos y den a todos, pues tienen para todos; mas también es justo que entre estos todos también entren sus criados, porque los príncipes y grandes señores son servidos, mas no son amados por los salarios que dan, sino por las mercedes que hacen; cuando los señores dan a los extraños y no dan a los suyos, téngase por dicho que no sólo murmurarán de él los que le vieren dar, mas aún los acusarán de lo que les vieren hacer; porque no hay en el mundo tan cruel enemigo como es que criado que anda descontento».
¿Quiere usted, señor, que su esposa termine odiándolo? Es muy sencillo: sea amable con todos, menos con ella. ¿Quiere usted, patrón, que sus empleados y obreros no sueñen más que con encontrar otro trabajo? Ah, entonces haga lo que hizo el mío. ¡Verá usted cómo lo consigue!
También lee: El Dios de los encuentros | Columna de Juan Jesús Priego
El Cronopio
La joven promesa potosina del canto lírico, Jaqueline del Rocío | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Una de las herederas de la tradición potosina del canto lírico, representadas por María Luisa Escobar, Ernestina Perea y Oralia Domínguez, tratadas con anterioridad en esta columna, es la joven soprano Jaqueline del Rocío Medina Pérez.
Jaqueline del Rocío Medina creció en un ambiente musical, su padre es el chelista Raymundo Medina, mismo que comenzó a formalizar desde los cuatro años con lecciones de música combinando el juego y lo que sería su vocación, la música, iniciándose en la práctica del violín para después destacar en el ámbito del canto.
Egresada de la Licenciatura en Canto de la Unidad Académica de Artes de la Universidad Autónoma de Zacatecas “Francisco García Salinas”, se ha convertido en una de las voces más destacadas de la lírica mexicana contemporánea. Inició sus estudios en la Escuela Estatal de Iniciación Musical Julián Carrillo, en donde también imparte clase. En otro recinto con ese nombre del músico potosino, obtuvo en el mes de agosto de 2026, un doble premio: el Primer Lugar Femenino, así como el prestigioso Premio Concurso María Callas en la décima edición del Concurso Internacional de Canto Linus Lerner.
El certamen es reconocido como una de las plataformas de mayor exigencia y proyección para jóvenes intérpretes de la música clásica y la ópera en México, cuya final se realizó en la sala Julián Carrillo de la UNAM. Donde se evalúa principalmente aspectos técnicos esenciales del canto lírico como la solidez vocal, el dominio del repertorio operístico, la interpretación interpretativa y el desenvolvimiento escénico en disciplinas que incluyen zarzuela, oratorio, lied y canción de concierto.
Este prestigioso premio se suma a los galardones en otros certámenes que ha obtenido Jaqueline del Rocío, como el premio obtenido en 2024, Primer Lugar del XLI Concurso Nacional de Canto Carlos Morelli con la interpretación del aria de Il corsaro: Non so le tetre immagini, así como el Premio del Público Pro Ópera en el mismo evento, premio concedido por voto directo del público, donde participaron, como cifra récord, 180 aspirantes; además obtuvo el Premio de Ópera de Bellas Artes, un recital con la Coordinación Nacional de Música y Ópera del Inbal, un recital con la Dirección de Música de la Universidad Nacional Autónoma de México, la participación en un título de la temporada de la empresa Escena 77 Producciones y el Premio Ópera de San Miguel, la Orquesta Sinfónica del Estado de México le ofrece una actuación en su temporada de conciertos.
Los premios obtenidos en 2024 en Bellas Artes llevan el nombre del barítono italiano que realizó su carrera en México al llegar en 1938, a interpretar el papel titular en Rigoletto, de Verdi. A partir de entonces permaneció en nuestro país, hasta su deceso en 1970.
Jaqueline del Rocío ha formado parte de la Orquesta de Cámara de Zacatecas, y como solista en la Academia de Música Antigua de Zacatecas y la Camerata de San Luis Potosí. Otro premio digno de mención es el obtenido en el 2022, donde ganó el Premio del Público y Mención Honorífica en el Concurso de Canto Lírico de América Orfeo. Obtuvo el rol principal en las óperas Don Giovanni de Amadeus Mozart y La Boheme de Giacomo Puccini.
Lo anterior habla de una gran promesa en el canto lírico y que esperamos se puedan realizar conciertos locales donde el público potosino pueda apreciar su gran talento, como sucedió en el Festival de Ópera de San Luis Potosí, Linus Lerner, donde participó en La flauta mágica, de Mozart; y Hansel y Gretel, de E. Humperdinck. Tiene una importante carrera por delante, para la cual continúa en su preparación y perfeccionamiento redondeando su preparación en canto, expresión y actuación escénica.
Puede decirse que la vida de Jaqueline del Rocío ha transcurrido en la música y, que su futuro en el canto lírico dará mucho que hablar en los escenarios nacionales e internacionales, sumándose a pléyade de divas potosinas que han puesto en alto el nombre de San Luis Potosí en los grandes escenarios mundiales.
También lee: Juana María Alvarado, La Vida es Química | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
El Cronopio
Juana María Alvarado, La Vida es Química | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Por: J.R. Martínez/Dr. Flash
Andrés Manuel del Río, el científico español naturalizado mexicano que desarrolló su carrera científica en México en el Seminario de Minería de México en los albores del siglo XIX y finales del XVIII se convirtió en una figura representativa de la química en México; se encargó de la cátedra de Mineralogía del también llamado Colegio de Minería y escribió el libro Elementos de Orictognosia que llevaría el potosino Mariano Jiménez, que sería su alumno.
De sus logros sobresalientes fue el descubrimiento del eritronio, un nuevo elemento químico que descubriera en 1801 en una muestra recolectada en Zimapán Hidalgo. La historia de este descubrimiento es una de las tristes historias de la ciencia mexicana, pues el descubrimiento de este elemento fue adjudicado años después a E. Wöhler que lo bautizó como vanadio. El elemento vanadio debe ser considerado como descubrimiento de Andrés Manuel del Río, quien también descubrió otros compuestos, como la plata azul o la aleación del rodio y el oro.
El nombre de Andrés Manuel del Río lo tiene asignado la Sociedad Química de México para denominar sus premios de química en México a destacados investigadores y docentes de la química en el país. Este año 2026 la profesora investigadora de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, Juana María Alvarado Rodríguez se hizo merecedora al Premio Nacional de Química “Andrés Manuel del Río” 2026, por su actividad docente.
El Premio Nacional de Química se otorga desde 1964 y es otorgado en tres categorías: Docencia, Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico, tiene como finalidad hacer un reconocimiento público nacional a la labor realizada por profesionales de la Química que hayan contribuido de manera extraordinaria a elevar la calidad y el prestigio de la profesión Química en México.
Juana María Alvarado estudió en la licenciatura en la Facultad de Ciencias Químicas y realizó una maestría en hidrosistemas con opción en irrigación, en el 2006. Fue coordinadora de la licenciatura en química de la Facultad de Ciencias Químicas de la UASLP y ha desempeñado una destacada labor docente en dicha Facultad.
Juana María Alvarado ha incursionado en el área de divulgación de la ciencia en varias de sus facetas de comunicación, entre ellas y de manera importante en la radio. En 2008 inició la producción del programa La Vida es Química en Radio Universidad el cual ella misma conduce y en los que invita a participar a alumnos de química, lo que les ha permitido ser un factor más en su formación.
El amor y la pasión por la química que tiene la maestra Juanita, como se le conoce en el medio, la ha llevado a especializarse en comunicación social de la ciencia para lo que decide ir a España a Almería en particular a realizar el máster en Comunicación Social de la Ciencia en la Universidad de Almería realizando un trabajo comparativo de fin de máster entre dos jóvenes radios universitarias españolas, RadioUAL y RadioOlavide, y dos radios veteranas mexicanas, Radio UNAM y Radio UASLP.
La influencia que ha tenido, inyectando a su vez su pasión y amor por la química en sus estudiantes les ha permitido seguir con éxito sus carreras profesionales, algunos de los cuales se han convertido en sus colegas en el seno de la Facultad de Ciencias Químicas. Su interés por la historia de la química en San Luis se ha manifestado al difundir la labor de mujeres químicas pioneras en química y mantener la memoria del desarrollo de la química en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí y compartirlo con el pueblo potosino, sin descartar a los niños y jóvenes con talleres de ciencia donde la química es la protagonista, entusiasmándolos para orientar su vocación a la química y mostrarles, como reza el título del que fuera su programa en Radio Universidad, que La Vida es Química. ¡Felicidades a la maestra Juanita!
También lee: Un pionero de la astrofísica en San Luis Potosí | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
El Cronopio
Un pionero de la astrofísica en San Luis Potosí | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Por: J.R. Martínez/Dr. Flash
Uno de los dos primeros potosinos en estudiar formalmente astronomía y en realizar investigación en astrofísica son Joel Cisneros Parra oriundo de Salinas, San Luis Potosí, y de quien hemos tratado ya en esta columna, y Antonio Sarmiento Galán que se recibiera como físico y como matemático en la década de los setenta del siglo XX en la Universidad Nacional Autónoma de México.
Antonio Sarmiento Galán comenzó a estudiar física en la entonces Escuela de Física de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, para interrumpir sus estudios y emigrar a la Ciudad de México donde ingresaría a la Facultad de Ciencias de la UNAM para estudiar simultáneamente la carrera de física y la carrera de matemáticas, mismas que concluiría en 1976. Estas líneas de formación regirían su vida académica y profesional, pues contribuiría a la investigación en física en el área de la astrofísica y posteriormente en el ámbito de las matemáticas, siendo actualmente investigador del Instituto de Matemáticas, Unidad Cuernavaca de la UNAM desde 1999; previamente había sido investigador del Instituto de Astronomía de la UNAM de 1981 a 1998.
Su formación primaria en astrofísica fue en el tema en el que coincidieron estos dos personajes potosinos, pioneros en el estudio de la astrofísica, sistemas binarios. Su tesis de licenciatura en física presentado en 1978 versó sobre Etapas Evolutivas Avanzadas en Sistemas Binarios. Realizó su maestría en ciencias en la propia Facultad de Ciencias de la UNAM y su doctorado en el Departamento de Matemáticas Aplicadas del Queen Mary College en la Universidad de Londres donde vuelve a combinar su interés en la física y la matemática, que no la física-matemática. Su tesis de doctorado en dicha universidad fue sobre Gravitación en el Sistema Solar que presentó en 1981.
Entre sus estudios de formación y, en especial en astrofísica se encuentran Estudios para la Localización de un Sitio Astronómico en la República Mexicana, en la Facultad de Ciencias de la UNAM en 1977 y 1978 y, Ph ysical Cosmology en Francia en la École d’Été de Physique Théorique. Université de Grenoble. Les Houches, Haute Savoie en julio de 1979.
Antonio Sarmi ento, como astrofísico ha hecho importantes aportaciones científicas teóricas en temas como la evolución química del Universo, la gran explosión, la gravitación en teoría general de la relatividad y el vacío en sistemas no inerciales.
Su contribución no se ha limitado al carácter de investigación pues ha tenido una intensa actividad en educación, no sólo impartiendo cursos de astrofísica, relatividad, física teórica y gravitación, sino que ha realizado una destacada participación en actividades de educación no formal, en especial en divulgación de la ciencia, donde ha escrito numerosos textos entre artículos y libros entre los que se encuentran libros técnicos y de divulgación, participando, además, con conferencias, videos y programas de radio para todo tipo de público con temas de física y astronomía.
Antonio Sarmiento ha contribuido al desarrollo de la educación y la investigación científica en su tierra de nacimiento apoyando programas de divulgación como Domingos en la Ciencia en San Luis Potosí, La Semana de Física y La Ciencia en el Bar, donde ha participado en varias sesiones. Como la charla Fractales que puede consultarse en la dirección: https://www.youtube.com/watch?v=AutyQCtnuI8
En una entrevista para la revista “¿Cómo Ves?”, de la UNAM, rechaza la idea de que la labor científica sea evaluada por premios, “Por fortuna hay muchos investigadores para quienes lo valioso es tener amor por la camiseta de la ciencia, o pasar horas en el laboratorio haciendo un experimento. Ellos se olvidan por completo de premios o publicidad en la radio o la televisión”.
Antonio Sarmiento Galán nació en San Luis Potosí el 23 de abril de 1954 y se convierte en el segundo potosino en formarse profesionalmente como astrofísico y contribuir al desarrollo de la ciencia y la educación científica, siendo además uno de los primeros matemáticos potosinos.
También lee: El filósofo de Lo Mexicano, Luis Villoro Toranzo | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
-
Destacadas2 años
Con 4 meses trabajando, jefa de control de abasto del IMSS se va de vacaciones a Jerusalén, echando mentiras
-
Ciudad4 años
¿Cuándo abrirá The Park en SLP y qué tiendas tendrá?
-
Ciudad4 años
Tornillo Vázquez, la joven estrella del rap potosino
-
Destacadas5 años
“SLP pasaría a semáforo rojo este viernes”: Andreu Comas
-
Ciudad4 años
Crudo, el club secreto oculto en el Centro Histórico de SLP
-
Estado3 años
A partir de enero de 2024 ya no se cobrarán estacionamientos de centros comerciales
-
#4 Tiempos4 años
La disputa por el triángulo dorado de SLP | Columna de Luis Moreno
-
Destacadas4 años
SLP podría volver en enero a clases online












