octubre 15, 2026

Connect with us

#4 Tiempos

La Balanza de Astrea de Benito Jerónimo Feijoo | Columna de Ricardo García López

Published

on

San Luis en su historia

 

He aquí parte del texto de lo que llamó Feijoo, La Balanza de Astrea o Recta Administración de la Justicia, añadiendo a manera de subtítulo, la siguiente oración: En carta de un togado anciano a un hijo suyo recién elevado a la toga para informarnos que se trata de una serie de consejos que da un padre a su hijo. El texto ha sido adaptado.

 

LA CONCIENCIA. LA CORRUPCIÓN. LAS DÁDIVAS Y FAVORES.  

No sé, hijo mío, si celebre o llore la noticia que me das de haberte honrado su Majestad con esa toga. Te contemplo viviendo de ahora en adelante en una honrosa esclavitud, pero al fin esclavitud. Ya no eres mío, ni tuyo, sino de todo el pueblo. Las obligaciones de este cargo no sólo te emancipan de mí, tu padre; también deben desprenderte de ti mismo.

Ya se acabó para ti el procurar tu comodidad, tu salud, tu reposo, ahora tendrás que estar atento a los dictados de tu conciencia. Ahora debes considerar tu bien propio como si fuera ajeno, y sólo el bien de los demás como el tuyo propio. Se acabaron para ti los paisanos, los amigos, los compadres, los ahijados, los parientes. Como si no tuvieras patria, ni carne, ni sangre. ¿Quiero decir, entonces, que no has de ser hombre? No, por cierto, sino más bien que los intereses  del hombre han de estar tan alejados de los del juez que las acciones del juez no deberán tener ninguna relación con los intereses del hombre.

Vuelvo a decir que no sé si llore o celebre la noticia que me das. Veo puesta tu vida en un riesgo continuo de malograrse. Casi me atrevo a decirte que el oficio de juez es una continua invitación de ceder a la corrupción, y que esa invitación dura toda la vida. Posiblemente yo estoy exagerando en esta postura, lo confieso. Pero esa es la consecuencia de la proposición de San Juan Crisóstomo: Me parece imposible que se salve alguno de los que gobiernan. Del mismo parecer es el Santo Pontífice Pío V, quien decía que cuando era un simple religioso tenía una gran esperanza de salvarse y que cuando lo hicieron Cardenal empezó a temer por su salvación y que para cuando lo hicieron Papa casi vivía desesperado por no estar seguro de salvarse. De estos ejemplos se deduce  que quienes tienen un cargo de gobierno tienen un alto riesgo de corromperse.

Aunque debemos estar conscientes de que se trata de un mal necesario, porque los pueblos siempre tienen necesidad de un gobierno y, por lo tanto, tal riesgo es inevitable, alguien tiene que correrlo. Tendrán menor riesgo aquellos que estén sinceramente dispuestos a ejercer con rectitud las funciones gubernamentales y como es obvio estarán en una mayor posibilidad de corromperse aquellos que carecen de tal disposición. Quienes aspiran a una función de gobierno deben tener no como un consejo sino como una obligación lo que dice el libro del Eclesiástico: No solicites que te hagan juez, si no te hallas con la virtud y fortaleza que es menester para exterminar la maldad.

Aquel que sabe que no tiene  la ciencia suficiente o la salud necesaria para cargar con tan grave peso; el que no siente un corazón robusto, que no se deja impresionar por las promesas o amenazas de los poderosos; el que se ve muy enamorado de la hermosura del dinero; el que se conoce muy sensible a los ruegos de los amigos, compadres o parientes, no puede, según mi criterio, entrar con buena conciencia a desempeñar la judicatura. No comprendo aquí la virtud de la prudencia que es no sólo necesaria sino indispensable y por lo común todos juzgan que la tienen y este es un error más grave cuando los que más carecen de ella aseguran tenerla y no hay manera de disuadirlos de su error.

Por todas partes debe tener fortalecida el alma el que se viste la toga, porque en todos y cada uno de los momentos de su función todas las pasiones son enemigas de la Justicia y  los postulantes examinan con todo cuidado y escrúpulo por dónde flaquea la muralla [hoy en día en un lenguaje coloquial diríamos que los postulantes procuran saber de qué pata cojea el togado]. Aún aquellos afectos que son lícitos y naturales para el común de los mortales, suelen ser un obstáculo para la impartición de la justicia. ¿Qué cosa más justa que ser tiernos y afectuosos con la propia esposa? ¡Pero cuántas veces la inclinación a la esposa y con su influencia  hizo inclinar la rectitud de la vara de la justicia!

Con esto no quiero decir que el juez tiene que ser feroz, despiadado y duro, sino constante, animoso e íntegro. Es difícil, pero no imposible, tener alma de cera para la vida privada y tener espíritu de bronce para la administración pública. Si padece el corazón sus debilidades, esté, sin embargo, inaccesible a ellas el sagrado alcázar de la justicia. Se dice que las amistades pueden llegar hasta los altares. Pero en el templo de Astrea amistades y parientes deben quedar fuera de las puertas.

Hijo mío, sé que tienes grandes virtudes para ese ministerio y sin embargo, nada sosiega mis temores. Eres desinteresado. Virtud que debe tener un ministro. Pero ¿durante toda tu vida seguirás teniendo tal desinterés? El desinterés es como la hermosura, prenda de la juventud y rara vez nos acompaña hasta la vejez. Respecto de la hermosura, leí sobre dos mujeres que la conservaron  hasta los setenta años: Diana de Poitiers, duquesa de Valentinois, en tiempo de Henrico II de Francia y en la antigüedad, Aspasia de Mileto, concubina de Ciro, rey de Persia. No sé si se encuentren un número mayor de hombres que dejados únicamente al preciso beneficio del temperamento, hayan conservado hasta los setenta años el desprecio de las riquezas y del oro. El alma se marchita juntamente con el cuerpo, y son arrugas del alma los encogimientos de la codicia.

[email protected]

También lea: La vida de Benito Jerónimo Feijoo y Montenegro | Columna de Ricardo García López

El Cronopio

María Luisa Toranzo, pionera del cuento mexicano | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Published

on

EL CRONOPIO

Por: J.R. Martínez/Dr. Flash

En la antología de Liliana Pedroza sobre el cuento mexicano, A Golpe de Linternas, que en su tomo I dedica a las pioneras, se encuentra entre las antologadas la potosina María Luisa Toranzo, que dedicó parte de su vida a la escritura y que fuera figura cultural mexicana. Madre y abuela del filósofo Luis Villoro y el escritor Juan Villoro, respectivamente.

Parte de su obra literaria se recoge en libros como: Azahares, espinas y rosas; Meditaciones, Suegras; Esbozos; Tres Chiquillas; Cuadros de una exposición; Páginas viejas; Charlas con mi hija; Átomos tontos, entre otros. Libros que reflejan su formación en el campo potosino y la época que le tocó vivir, donde impera el existencialismo y la fenomenología, campos que experimentaría posteriormente su hijo Luis Villoro. En su libro de ensayos: Esbozos, que lleva como ensayo central: El dominio de sí mismo, Sophrosyne vs la Hybris, “el dominio de sí mismo” no es una negación de la vida o de los impulsos, sino la condición necesaria para la auténtica libertad. Sin el gobierno de uno mismo, el ser humano queda a merced de fuerzas externas o de impulsos ciegos, perdiendo su autonomía.

María Luisa Toranzo Jordana nació en San Luis Potosí el 13 de marzo de 1890, perteneciente a familia de hacendados, vivió su infancia en la Hacienda de Cerro Prieto en el altiplano potosino, rumbo a Zacatecas, fue hija natural y creció entre libros, estudiando idiomas y cultivando la música tocando el arpa y la mandolina. El movimiento revolucionario le llevó en la adolescencia a radicar en la Ciudad de México, donde la vida placentera se trastocaba y la famosa banda del automóvil gris hacía de las suyas, y que quedó registrada en una de las primeras películas realizadas en México, llamada justo La banda del automóvil gris de 1919 de Enrique Rosas, filmada en los lugares donde pertrecharan sus ataques. En la película aparece la casa Toranzo donde vivió María Luisa en México y donde aparece en escena acechada en el asalto a su casa por tan peculiar banda.

Los acechos no pararon para María Luisa y fue pretendida por un general revolucionario del que logró escapar partiendo a España e instalándose en Barcelona donde se casaría con el médico barcelonés Miguel Villoro Villoro, procreando a tres hijos, entre ellos al filósofo Luis Villoro. Quedaría viuda y al iniciar la guerra civil española regresa a México huyendo de nuevo de la violencia. Se instala por un tiempo en la Hacienda de Cerro Prieto y parte a la Ciudad de México para que sus hijos continuaran sus estudios de formación.

Su familia potosina de abolengo le propició una considerable fortuna que le permitió ir a Barcelona, su abuela paterna Genoveva Peña Santacruz que casó en segundas nupcias con Casimiro Toranzo Ortiz, había sido esposa de Pantaleón Ipiña Eguía, siendo madre de José Encarnación Ipiña Peña.

Su pensamiento que de cierta forma influyera en su hijo Luis Villoro lo destaca en su libro Esbozos: “El dominio de sí mismo sobre la soberbia debe de consistir, no sólo en dominarse ‘delante de la gente’ y en vuestras ‘relaciones sociales’ para que los demás ‘vean’ que sois humildes o sencillos, sino que este dominio sobre vosotros mismos y sobre vuestra soberbia debe ser de tal modo profundo, que no sea un dominio efímero, originado únicamente por el bien parecer; tampoco debe ser un dominio de autosugestión, que sin serlo, os haga creer que ya sois humildes; sino que este dominio de vosotros mismos sobre la soberbia, debe ser una especie de ‘cura’ si queréis lenta y suave, pero sí honda, minuciosa y profunda. El dominio de vosotros mismos debe ser como un cauterio que tienda a curar, aunque sea quemando; a cauterizar, aunque sea con dolor, la llaga de vuestra soberbia, el cáncer de vuestro orgullo”

María Luisa Toranzo fue una mujer de una cultura vasta que participó activamente en la vida intelectual mexicana, aportando una sensibilidad ética que complementaba el rigor lógico de la época. Su enfoque en el “dominio de sí” suele leerse como un puente entre la virtud antigua, la psicología moderna y la abierta espiritualidad. Su nieto Juan Villoro la describe como una mujer que intentaba descifrar los secretos de la convivencia humana.

María Luisa Toranzo Jordana murió en la Ciudad de México a los 78 años de edad, el 2 de abril de 1968.

También lee: El influyente divulgador de la ciencia, Luis González de Alba | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Continue Reading

Acento Ajeno

Maestría en derechos humanos y la incómoda pregunta | Columna de Haniel Valdés

Published

on

Por: Haniel Valdés

La comunidad cubana en el exilio, en Estados Unidos y en México, ha escrito en estos días cartas y mensajes dirigidos a la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP). Cuestionan que Gabriela Fernández Álvarez, presentadora del programa oficialista “Con Filo”, haya sido admitida en la Maestría en Derechos Humanos de la UASLP y que hoy esté cursándola en esta ciudad.

Los hechos conocidos son pocos. Su nombre aparece en la lista de la generación 2026-2028. Está en San Luis Potosí. En 2025, durante una gira por España, sostuvo que en Cuba no hay presos políticos. Todo lo demás es una discusión de fondo, y es más incómoda de lo que parece.

“Con Filo” nació en 2021, tras las protestas del 11 de julio, como respuesta de la televisión estatal cubana. Sus defensores dicen que desmiente falsedades. Sus críticos, que en algún punto dejó de desmentir y empezó a ridiculizar a la oposición, dentro y fuera de la isla, y a señalar como “vendepatrias” a quien se fue. Muchos exiliados lo viven como algo personal, porque vieron su rostro en pantalla como blanco de burla por opinar distinto. Esa es la versión de ellos, y es la que han hecho llegar a la UASLP.

Hay una ironía que ellos señalan y que no puedo dejar pasar. Quien llamó traidor al que salió de Cuba pudo salir, viajar y dar charlas en Europa. Pocos cubanos tienen ese privilegio.

La pregunta para México

Aquí es donde el caso deja de ser solo cubano. La universidad pública mexicana, ¿puede negar un lugar por lo que una persona ha dicho en público? Mi respuesta es que no debería. Una maestría en derechos humanos que excluya por opinión traicionaría la materia que enseña. La libertad de expresión protege también a quien piensa lo contrario de lo que a uno le gustaría.

Pero esa respuesta no cierra el tema. Un posgrado no es una tribuna. El objetivo del programa es formar profesionistas críticos y comprometidos con la solución de problemas de derechos humanos, en lo local, en lo nacional y en lo internacional. Y de eso sí podemos preguntar, porque no es lo mismo defender el derecho de alguien a estudiar que ignorar lo que esa persona dijo en pantalla durante años.

Y en México la materia no es teórica. Este es un país con miles de personas desaparecidas, periodistas asesinados y presos que esperan sentencia durante años. Un aula de derechos humanos en San Luis Potosí no es un espacio neutro. Se habla de casos reales, con familias reales.

Lo que corresponde

A la UASLP le corresponde explicar cómo se evalúa a quien aspira a este posgrado y qué responde a las cartas que recibió. Hasta ahora no hay una postura pública de la universidad, y el silencio solo alimenta la sospecha. También corresponde buscar la versión de la estudiante, que no ha respondido a los señalamientos. A ella le corresponde algo más difícil: sentarse en una clase donde se discute lo que defendió negar y escuchar.

Defiendo que se quede. Si la maestría sirve para algo, es para que esas ideas se confronten con argumentos, casos y compañeros que vivieron lo que ella calificó de mentira. Pero defender su derecho a estar no me obliga a fingir que la pregunta no existe.

También lee: Las murallas de Chapultepec | Columna de Haniel Valdés

Continue Reading

El Cronopio

El influyente divulgador de la ciencia, Luis González de Alba | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Published

on

EL CRONOPIO

 

Uno de los importantes divulgadores científicos de México fue el charquense Luis González de Alba, que emergió como un personaje famoso por su participación en el Comité Nacional de Huelga en el movimiento estudiantil de 1968; compromiso que asumió justo al egresar de la carrera de psicología en la UNAM. Fue aprehendido y recluido en la cárcel de Lecumberri donde inicia su labor literaria al escribir la novela Los Días y los Años. Lo narrado en esta novela fue usado por Elena Poniatowska lo que derivó en un conflicto entre González de Alba y la Poniatowska lo que la llevó a corregir lo dicho en su libro de La Noche de Tlatelolco.

Este lamentable episodio en la historia del México moderno, en el cual tuvo un protagonismo Luis González de Alba, marcó su derrotero profesional, participando en el periodismo y la política, siendo colaborador de los medios de comunicación: Grupo Milenio, Excélsior, Punto, Punto de Partida, Revista de Revistas, Siempre, Unomásuno y Nexos. Participó en la creación del diario La Jornada, de donde sería expulsado en 1997 tras la polémica con Elena Poniatowska.

En La Jornada, iniciaría su aventura como escritor científico en la columna “La Ciencia en la Calle” que atendió durante una década. Continuó su labor como divulgador de la ciencia en una nueva columna en Milenio Diario, que llamó “Se descubrió que…” donde escribía sobre ciencia y temas nacionales. Estas columnas marcan un momento especial en la historia de la divulgación de la ciencia en México, pues entrelazan los temas científicos, que era una de sus pasiones, con los históricos y sociales lo que enriquece el contenido tratado de manera clara y amena.

Esta labor lo llevó a escribir, además de novelas, poesía, ensayos y cuentos, libros de divulgación de la ciencia como La Ciencia, La Calle y Otras Mentiras; El Burro de Sancho y El Gato de Schrödinger: un paseo al trote por cien años de física cuántica y su inesperada relación con la conciencia, donde muestra la relación entre física y sociedad a través de la historia, libros publicados en 1989 y 2001, respectivamente.

Escribió además los libros de divulgación científica: Bases biológicas de la bisexualidad, (1985); La orientación sexual: reflexiones sobre la bisexualidad originaria y la homosexualidad, (2003); Niño o niña. Las diferencias sexuales, (2006), donde refleja y explica las bases científicas sobre la homosexualidad, manifestando su labor como activista gay

. Publica además los libros: Maravillas y misterios de la física cuántica: un paseo por la física del siglo XX y su inesperada relación con la conciencia, (2010) y Teoría de los grafos en las ciencias sociales, (1984).

Luis González de Alba nació en Charcas, San Luis Potosí, el 6 de marzo de 1944, donde realizó sus primeros estudios. Del pueblo minero, su familia se traslada a Guadalajara y González de Alba va luego a la Ciudad de México a continuar sus estudios profesionales de psicología en la Universidad Nacional Autónoma de México.

Entre sus actividades destacan la política, el activismo, la literatura y de manera especial su labor como divulgador científico pues se convirtió en uno de los divulgadores más influyentes e importantes del país, sumándose a la lista de divulgadores potosinos que forman parte de lo que llamo la tradición mexicana en divulgación de la ciencia donde se privilegia el compromiso social de la ciencia y su enfoque cultural. Fue un apasionado de los temas de física moderna y del cerebro humano, relación que marca una nueva etapa de estudio para entender la conciencia y la función del hombre en el universo con el desarrollo de la mente.

Luis González de Alba se suicidó el 2 de octubre de 2016, fecha de la conmemoración del 48 aniversario de la masacre de Tlatelolco.

También lee: Los espejos Olmecas, El Señor del Espejo Humeante | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Continue Reading

Opinión

Pautas y Redes de México S.A. de C.V.
Av Cuauhtemoc 643 B
Col. Las Aguilas CP 78260
San Luis Potosí, S.L.P.
Teléfono 444 2440971

EL EQUIPO:

Director General
Jorge Francisco Saldaña Hernández

Director Administrativo
Luis Antonio Martínez Rivera

Directora Editorial
Ana G. Silva

Periodistas

Diseño
Karlo Sayd Sauceda Ahumada

Productor
Fermin Saldaña Ocampo

 

 

 

Copyright ©, La Orquesta de Comunicaciones S.A. de C.V. Todos los Derechos Reservados