agosto 18, 2026

Conecta con nosotros

#4 Tiempos

Vivimos de tragedias o así nos vamos a quedar | Columna de Óscar Esquivel

Publicado hace

el

vivimos de tragedias

Desafinando

Los árboles no protestan

¿Qué pueblo, país o personas no han sufrido alguna tragedia?, para algunos las desdichas de otros son menores, cuando para estos otros es el final de sus vidas. Existen  comunidades enteras que padecen desastres cíclicos, normalmente son aquellos donde la pobreza es la principal causa: la pobreza en sí es una tragedia de la humanidad. El agobio individual o colectivo, la ansiedad como respuesta a las constantes contrariedades de la cotidianidad se hace cada vez más recurrente. Cuando existen elementos naturales que castigan sin parar a las poblaciones enteras.

Quién no recuerda el tsunami en las costas de Japón cuando arrasó con la infraestructura  de las ciudades de la costa japonesa y aún más con el riesgo inminente de un colapso de la planta nuclear, la cual sería una doble calamidad. Los terremotos del septiembre del 85 y de 2017 en la Ciudad de México, una tragedia con pérdidas materiales y de seres humanos, la ciudad tuvo el infortunio de tener autoridades que poco o nada hicieron o hacen por revertir el sufrimiento de los habitantes de la metrópoli.

Las catástrofes se pueden evitar o por lo menos disminuir los daños materiales y personales, pero quienes se ostentan como gobernantes son los mayores culpables de que las desastres naturales se hagan más grandes y pesadas para sobrellevar el duelo.

Se puede perder un hijo, una madre, un hermano, de manera natural por la desdicha de padecer alguna enfermedad, sin importar la edad. será una tristeza; pero cuando sucede en medio de la violencia, o un accidente grave, se convierte en tragedia desproporcionada que pocos saben sobrellevar.

Vivimos una tragedia institucional, la falta de conocimiento del servicio público, del sentido común. Nada cambia, nada se acaba y todo sucede. Ante nosotros después de un esperado cambio de régimen, fuera de la posición política tradicional, hoy por hoy, el jefe del Ejecutivo federal, el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, pareciera un personaje de la vida campirana, sosegado de los exabruptos de la política, es decir, de las acciones que realiza cada día, para él nos son tragedias, son maneras diferentes de gobernar, la cifra de muertos, los vaivenes de la economía, prácticamente detenida y no pasa nada: es el nuevo estilo.

La decisión de ayer, donde se declaró desierta la licitación de la construcción de la refinería Dos Bocas en Tabasco, es un ejemplo de cómo al declarar desierto un concurso, la Federación tendrá mano suelta para realizar ellos mismos la obra, sin reparar en gastos. Seguramente se asignará a algún constructor de su preferencia.

Miles de muertos en el primer trimestre del año no son cosa menor, si bien es una demostración de fuerza criminal en contra de la población y ante las posturas en materia de seguridad del actual gobierno, lo que evidencia las ocurrencias, donde solo retrasan la intervención del estado. Si bien la estrategia que se plantea es adecuada para largo plazo, combatir la desigualdad, después la Guardia Nacional. Los muertos se dan cada día, son ahora, la pobreza de combate con apoyos a personas vulnerables, como incentivar la inversión para mejorar salarios, pero mientras, ejecutaron en Cuernavaca, Morelos, a dos dirigentes de la CTM, en frente de Palacio de Gobierno. ¿Cuál sería la prioridad inmediata? La protección de las personas, sus vidas y patrimonio; lo segundo, el fortalecimiento de las políticas sociales y de apoyo, o los brazos cruzados. La inseguridad es el talón de Aquiles del AMLO, se desbordó la ola criminal en todo el país.

La gracia de dios, el amor y paz, primero los pobres, son pronunciamientos fáciles en el discurso, difíciles de conseguir sin estrategias claras. El presidente es un líder que nació de la oposición, conoce México tal vez como ningún político, mas no así, sus colaboradores que a falta de sentido común tengan equivocaciones inimaginables en el manejo del de la administración federal, tan infantiles que pareciera que el brazo izquierdo se les cansó. Ser de izquierda no significa la lapidación del contrario, ni del opositor, ni de la sociedad civil, en la construcción de un país intervienen todos su pobladores, deben ser escuchados los reclamos. Después, ¡ahora sí!, amor y paz.

Al no existir liderazgos reales de oposición, los partidos que reclaman resultados inmediatos en la aplicación de políticas públicas protestan lo indefendible, retirar el fango lodoso y mal oliente que ellos provocaron en 36 años.

Estamos ante una tragedia mayúscula cuando nos enfrentamos a presidentes municipales, gobernadores omisos, grises, de pocas ideas de vanguardia, diputados locales que en lugar de legislar, se la pasan haciendo grilla en sus partidos, la selfie en su mejor ángulo, a ver si le toca un diputación federal para el 2021. Mientras tanto la poda de árboles en la ciudad les importa un comino, la falta de agua en casi toda la mancha urbana y en el campo es, evidentemente, una vergüenza de la falta de organización.

Nuestra mayor tragedia ambiental, la quema de la Sierra de San Miguelito y San Pedro, dios nos castigó, ante la avaricia desmedida de constructores y fraccionadores. La intervención de Carreras y Xavier Nava para permitir o al menos, como siempre sucede en estos casos, hacerse de la vista gorda que la Sierra fuera urbanizada. El Karma se los cobró y a la ciudad la hizo huérfana, 20 o treinta años para que vuelva a revivir este hermoso lugar.

Creemos que la sociedad se los cobrará y muy caro. Su visión corta ante la tragedia, el desinterés por mejorar las condiciones de vida de los habitantes de la ciudad, el no proponer soluciones y lo mas grave, el no escuchar propuestas en materia ambiental, en movilidad, en urbanismo, cosas cotidianas, son gobernantes siniestros, rodeados de camarillas de inútiles en sus cargos, como aquel director de ecología del Ayuntamiento capitalino “nunca he talado un árbol”. Y sí, muchos no hemos tomado un machete para talar un árbol, pero sí para saber, conocer, haber leído que los arboles no se podan en primavera.

Que nuestras vidas no sean tragedias, nuestra existencia valga la pena haciendo lo correcto.

Un amoroso abrazo todas las mamás en su día, a mi Chata un beso hasta la eternidad.

¡Feliz día de las madres!

Nos saludamos pronto.

También lee: Los niños muertos | Columna de Óscar Esquivel

#4 Tiempos

Historias de valor | Columna de Juan Jesús Priego

Publicado hace

el

LETRAS minúsculas

 

Una vez, un famoso orador se presentó ante un auditorio muy numeroso para disertar acerca de La dignidad humana y sus fundamentos teóricos (así tituló su conferencia). ¡Pero, ay, tan largamente habló de estos asuntos que muchos asistentes empezaron a bostezar y otros francamente se durmieron! Entonces decidió cambiar de táctica y sacó de su cartera un billete de quinientos pesos, lo agitó en el aire y preguntó con voz tonante:

¿Alguien quiere este billete?

Los que estaban despiertos levantaron la mano, y los que en ese momento dormían también la levantaron, e incluso más firmemente que los otros, un poco así como los diputados y los senadores la levantan en la Cámara a la hora de las votaciones. ¿Sobre qué van a votar? Sólo Dios lo sabe, pero ellos de todas maneras, para fingir que viven, dan muestras de asentimiento. Pero sigamos con nuestra historia. Era claro que todos querían participar en el dichoso concurso, pero ¿qué tenían que hacer para ganarse esos quinientos pesos?

El orador adoptó un aire misterioso, tiró al billete al suelo, lo pisoteó una, dos y cien veces, cual si bailara sobre él el jarabe tapatío, lo levantó del suelo y volvió a decir:

-El billete ha quedado un poco maltratado, como ustedes pueden ver. Pero si alguien lo sigue queriendo, que me lo diga.

Por demás está decir el revuelo que se armó. ¿A quién le importaba que estuviera maltratado? ¡Todos seguían queriendo aquel billete!

Luego el orador escupió sobre él, lo dobló, hizo con él una bola del tamaño de una pelota de golf y lo enseñó otra vez a su auditorio.

-Quien en tales condiciones siga queriendo este billete no tiene más que decírmelo y se lo daré.

Y he aquí que todos volvieron a levantar la mano.

-Bien –dijo entonces el orador-. Ahora ya están en mejor condiciones de saber qué es la dignidad humana. Cuando el billete estaba liso y crujiente, todos lo querían, pues valía lo que dice en cada uno de sus cuatro ángulos, es decir, quinientos pesos. Cuando lo pisoteé no una, sino varias veces, y quedó manchado con el lodo de mis zapatos, ustedes quisieron tenerlo aún, pues seguía valiendo quinientos pesos: mis golpes, como quiera que sea, no le hicieron perder nada de su valor. Luego lo escupí, pero no por eso ustedes le hicieron ascos. Pues así sucede con el hombre, señores y señoras. El hombre puede ser pisoteado, escupido, humillado; pero, pase lo que pase con él y le hagan lo que le hagan, nunca perderá su valor ni su dignidad.

El auditorio esbozó una sonrisa de comprensión y amabilidad, y el orador prosiguió de esta manera:

-Suceda lo que suceda, ante Dios siempre seremos valiosos e importantes: infinitamente más valiosos que este billete que, por lo demás, sólo vale quinientos pesos. ¿Ahora han comprendido ya en qué consiste la dignidad humana?

Y así acabó aquella conferencia. Espero que, por su bien, el orador haya sorteado entre el auditorio aquel billete, pues, de lo contrario…

Cuando leí esta historia en un libro de cuyo título no puedo acordarme, también yo sonreí. Pero no por el ingenio de este orador, sino porque ya había leído yo en un libro de la antigüedad cristiana una historia parecida.

Una vez –así comienza esta otra historia, mucho más antigua que la primera-, un peregrino fue en busca de un anacoreta para pedirle ayuda y un consejo. Estaba muy afligido por sus pecados pasados y no estaba seguro de que Dios fuera a perdonárselos. “No he sido bueno –gemía, desconsolado-; no he sido trigo limpio. ¿Tendrá Dios compasión de mí?”.

El anacoreta le habló largamente de la misericordia divina, le contó la historia de David y otras muchas tomadas de la Biblia; lo amonestó con graves palabras para que confiara más en la misericordia divina, pero el pobre peregrino seguía mostrándose al borde de la desesperación.

Entonces el santo hombre de Dios le hizo esta pregunta:

-Dime, si tu túnica se rasgara, ¿la tirarías?

-No. Esta túnica es la única que tengo; si se rasgara, la remendaría y volvería a usarla.

-Entonces, fíjate bien –respondió el anacoreta-: si tú cuidas así tus vestidos, que no son más que paño, ¿crees que Dios no va a tener misericordia de uno que ha sido creado a su imagen y semejanza?

El peregrino sonrió lleno de gozo, luego lloró durante unos instantes, emocionado, y por último besó la mano del santo anacoreta: había comprendido la lección. ¡Ahora ya sabía cuál es el valor de la vida humana! Y, dándole las más sinceras gracias, reemprendió su camino…

¿No es ésta una historia bella y profundamente humana? En realidad, me gusta mucho más que la anterior. ¿Crees que, por lo que has hecho, Dios se va a deshacer de ti echándote en el olvido? ¿Crees que Dios se deshace de este modo de sus criaturas? Sí así lo crees, si esto es lo que piensas de Él, déjame decírtelo: aún no lo conoces. Como el billete del conferencista, el hombre puede estar sucio; como la túnica del peregrino, su corazón puede estar roto, pero no por eso a sus ojos vale menos. Tal es, en pocas palabras, el fundamento de la dignidad humana. Y quien quiera fundamentarla de otra manera y con otros argumentos construye sencillamente en el vacío.

También lee: Siempre hay gente así | Columna de Juan Jesús Priego

Continuar leyendo

El Cronopio

El artista, narrador, periodista e ingeniero, Alberto Sustaita | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Publicado hace

el

EL CRONOPIO

J.R. Martínez/Dr. Flash

En la lista de los grandes literatos potosinos del siglo XIX y principios del siglo XX se encuentra Miguel Alberto Sustaita Zavala que combinó su actividad profesional entre el periodismo, la literatura, el dibujo y la música. Esta última exponiendo la vena musical familiar pues su abuelo fue el músico potosino de reconocimiento internacional León Zavala, cuyo nombre perduró en el imaginario potosino al preservarse la orquesta con su nombre, en la cual, por cierto, iniciaría sus actividades musicales Julián Carrillo.

Su nombre se suma a la lista de personajes que combinan su vocación entre las ciencias e ingeniería con las letras. Alberto Sustaita ingresaría a estudiar ingeniería en el Colegio Militar de México, después de terminar sus estudios de preparatoria en el Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí, mismos que abandonaría para dedicarse a la escritura iniciando actividades de literatura y periodismo, en San Luis Potosí.

Miguel Alberto Sustaita Zavala nació en San Luis Potosí el 10 de mayo de 1863, su primera infancia la vivió bajo la ocupación francesa en San Luis. Si bien su obra literaria no es del todo conocida, sus composiciones musicales lo son menos, las cuales fueron influenciadas por el ambiente familiar en el cual varios de sus tíos ejercían su vocación musical heredada de su abuelo.

En sus primeros años como escritor se distinguiría por su trabajo periodístico, donde luego usaba la poesía como forma de expresión. Sus contribuciones en los periódicos locales de la época, como El Estandarte y El Correo de San Luis, usaba el seudónimo de P.K. Dor, el que luego también usaría en su obra literaria. Fue director del periódico potosino El Contemporáneo.

Su obra literaria incluye teatro, cuento, drama y novela

, la cual produjo desde fines del siglo XIX hasta su muerte que ocurrió el 29 de junio de 1909.

En 1892 publicó Siete Pecados, libro de narraciones editado por la imprenta Vélez e hijos, donde Manuel José Othón hizo la presentación; presentación donde Othón lamentaba “porque en San Luis nadie lee” (¿qué tanto ha cambiado esta apreciación?).

Iniciando el siglo XX llevaría a la imprenta varias de sus obras, entre las que se encuentran la realizada en la Imprenta Popular en 1906 intitulada Las Bolado. En la Tipografía de la Escuela Militar de San Luis Potosí, editaría las obras: Nita. Drama en un prólogo y tres actos, en 1904; El crimen del Pullman en 1907; Mortales y veniales en 1907; El padre Adrián. Drama en tres, también en 1907; Mutilado en 1909, poco antes de su muerte.

En 2010 el Ayuntamiento de San Luis Potosí publicó la obra Cuentos Potosinos donde se incluyeron los escritos por Alberto Sustaita y en 1998 El Colegio de San Luis, en su colección Literatura Potosina 1850 – 1950 coordinada por Ignacio Betancourt, publicó los cuentos Un Truchiman, Doña Juanita y el Tren de Balastre.

Alberto Sustaita procreó cinco hijos en su matrimonio el 7 de mayo de 1898 con María Emilia Muñoz López realizado en San Luis Potosí.

También lee: El pionero de la música electrónica en América Latina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Continuar leyendo

#4 Tiempos

El pionero de la música electrónica en América Latina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Publicado hace

el

EL CRONOPIO

Uno de los trascendentes desarrollos artísticos y científicos potosinos lo son los pianos metamorfoseados desarrollados por Julián Carrillo, únicos en el mundo y que abriera la puerta a un nuevo universo musical. Los pianos, diseñados dando importancia al esquema práctico del propio piano, o sea sin cambiar la disposición de las teclas, fueron diseñados para poder tocar en tercios, cuartos, hasta dieciseisavos de tono, conformando así una serie de quince pianos que fueron presentados en la Feria Internacional de Bruselas en 1958 donde obtuvieron la medalla de oro.

Previamente Carrillo había diseñado y transformado un piano comercial de alta calidad a piano de tercios de tono, cambiando por completo el cuerpo del piano, el arpa que daba paso a tener un piano en tercios de tono, lo cual fue desarrollado a finales de la década de los cuarenta del siglo XX.

En este importante diseño del piano de tercios de tono, participó un joven que se haría camino en el mundo de la música y de la tecnología, Raúl Pavón Sarrelangue que pasa a la historia de la música mexicana como el pionero en la música electrónica en América Latina.

Por el lado musical, Raúl Pavón estudiaría guitarra con el célebre guitarrista Andrés Segovia y en Milán, Italia y en Colonia, Alemania, música electroacústica. Posterior a su participación el piano de tercios de tono, continuó su trabajo en nuevos diseños y construcción de guitarras y sintetizadores.

En el ámbito de la ingeniería y tecnología Raúl Pavón se formaría en el Instituto Politécnico Nacional egresando de la licenciatura en ingeniería en electrónica y comunicaciones en 1954, graduándose como ingeniero en radiocomunicación y electrónica con un diplomado en computación, continuando sus estudios superiores en electrónica en Milán, Colonia y París.

Su formación, así, estuvo ori entada a la música y la ingeniería lo que le permitiría unir esas disciplinas en sus futuras contribuciones en la música electroacústica de la que sería pionero en América Latina destacando además como compositor e investigador.

En 1964 construyó el primer sintetizador hecho en México, el Ominifón, uno de los primeros sistemas de sintetizador didáctico, que anticipó la idea de la tecnología musical como herramienta educativa y creativa.

En el Conservatorio Nacional de México fundaría en 1970 el Laboratorio de Música Electrónica junto a Héctor Quintanar, con quien colaboró en los primeros conciertos de música electrónica y electroacústica realizados en México. En 1976 dedicándose por completo a la música electrónica y al desarrollo del Icofón, instrumento de imagen y sonido electrónicos para el cual compuso las obras Suite icofónica (1983), Fantasía creacionista (1985), Una antifantasía (1986), Fantasía de la muerte (1987), Fantasía abstracta (1989) y Fantasía cósmica (1984), algunas de las cuales pueden escucharse por Youtube.

Publicó el primer libro sobre el tema de la música electrónica en 1981, intitulado La electrónica en la música y en el arte, editado por el Centro de Investigación y Documentación Musical Carlos Chávez (CENIDIM).

Raúl Pavón Sarrelangue, que tuvo relación con una de las aportaciones potosinas al mundo, nació en 1928 y falleció en el 2008.

También lee: Una figura representativa de la literatura potosina, Ramón F. Gamarra | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Continuar leyendo

Opinión

Pautas y Redes de México S.A. de C.V.
Av Cuauhtemoc 643 B
Col. Las Aguilas CP 78260
San Luis Potosí, S.L.P.
Teléfono 444 2440971

EL EQUIPO:

Director General
Jorge Francisco Saldaña Hernández

Director Administrativo
Luis Antonio Martínez Rivera

Directora Editorial
Ana G. Silva

Periodistas

Diseño
Karlo Sayd Sauceda Ahumada

Productor
Fermin Saldaña Ocampo

 

 

 

Copyright ©, La Orquesta de Comunicaciones S.A. de C.V. Todos los Derechos Reservados