noviembre 3, 2026

Connect with us

#4 Tiempos

Vivimos de tragedias o así nos vamos a quedar | Columna de Óscar Esquivel

Published

on

vivimos de tragedias

Desafinando

Los árboles no protestan

¿Qué pueblo, país o personas no han sufrido alguna tragedia?, para algunos las desdichas de otros son menores, cuando para estos otros es el final de sus vidas. Existen  comunidades enteras que padecen desastres cíclicos, normalmente son aquellos donde la pobreza es la principal causa: la pobreza en sí es una tragedia de la humanidad. El agobio individual o colectivo, la ansiedad como respuesta a las constantes contrariedades de la cotidianidad se hace cada vez más recurrente. Cuando existen elementos naturales que castigan sin parar a las poblaciones enteras.

Quién no recuerda el tsunami en las costas de Japón cuando arrasó con la infraestructura  de las ciudades de la costa japonesa y aún más con el riesgo inminente de un colapso de la planta nuclear, la cual sería una doble calamidad. Los terremotos del septiembre del 85 y de 2017 en la Ciudad de México, una tragedia con pérdidas materiales y de seres humanos, la ciudad tuvo el infortunio de tener autoridades que poco o nada hicieron o hacen por revertir el sufrimiento de los habitantes de la metrópoli.

Las catástrofes se pueden evitar o por lo menos disminuir los daños materiales y personales, pero quienes se ostentan como gobernantes son los mayores culpables de que las desastres naturales se hagan más grandes y pesadas para sobrellevar el duelo.

Se puede perder un hijo, una madre, un hermano, de manera natural por la desdicha de padecer alguna enfermedad, sin importar la edad. será una tristeza; pero cuando sucede en medio de la violencia, o un accidente grave, se convierte en tragedia desproporcionada que pocos saben sobrellevar.

Vivimos una tragedia institucional, la falta de conocimiento del servicio público, del sentido común. Nada cambia, nada se acaba y todo sucede. Ante nosotros después de un esperado cambio de régimen, fuera de la posición política tradicional, hoy por hoy, el jefe del Ejecutivo federal, el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, pareciera un personaje de la vida campirana, sosegado de los exabruptos de la política, es decir, de las acciones que realiza cada día, para él nos son tragedias, son maneras diferentes de gobernar, la cifra de muertos, los vaivenes de la economía, prácticamente detenida y no pasa nada: es el nuevo estilo.

La decisión de ayer, donde se declaró desierta la licitación de la construcción de la refinería Dos Bocas en Tabasco, es un ejemplo de cómo al declarar desierto un concurso, la Federación tendrá mano suelta para realizar ellos mismos la obra, sin reparar en gastos. Seguramente se asignará a algún constructor de su preferencia.

Miles de muertos en el primer trimestre del año no son cosa menor, si bien es una demostración de fuerza criminal en contra de la población y ante las posturas en materia de seguridad del actual gobierno, lo que evidencia las ocurrencias, donde solo retrasan la intervención del estado. Si bien la estrategia que se plantea es adecuada para largo plazo, combatir la desigualdad, después la Guardia Nacional. Los muertos se dan cada día, son ahora, la pobreza de combate con apoyos a personas vulnerables, como incentivar la inversión para mejorar salarios, pero mientras, ejecutaron en Cuernavaca, Morelos, a dos dirigentes de la CTM, en frente de Palacio de Gobierno. ¿Cuál sería la prioridad inmediata? La protección de las personas, sus vidas y patrimonio; lo segundo, el fortalecimiento de las políticas sociales y de apoyo, o los brazos cruzados. La inseguridad es el talón de Aquiles del AMLO, se desbordó la ola criminal en todo el país.

La gracia de dios, el amor y paz, primero los pobres, son pronunciamientos fáciles en el discurso, difíciles de conseguir sin estrategias claras. El presidente es un líder que nació de la oposición, conoce México tal vez como ningún político, mas no así, sus colaboradores que a falta de sentido común tengan equivocaciones inimaginables en el manejo del de la administración federal, tan infantiles que pareciera que el brazo izquierdo se les cansó. Ser de izquierda no significa la lapidación del contrario, ni del opositor, ni de la sociedad civil, en la construcción de un país intervienen todos su pobladores, deben ser escuchados los reclamos. Después, ¡ahora sí!, amor y paz.

Al no existir liderazgos reales de oposición, los partidos que reclaman resultados inmediatos en la aplicación de políticas públicas protestan lo indefendible, retirar el fango lodoso y mal oliente que ellos provocaron en 36 años.

Estamos ante una tragedia mayúscula cuando nos enfrentamos a presidentes municipales, gobernadores omisos, grises, de pocas ideas de vanguardia, diputados locales que en lugar de legislar, se la pasan haciendo grilla en sus partidos, la selfie en su mejor ángulo, a ver si le toca un diputación federal para el 2021. Mientras tanto la poda de árboles en la ciudad les importa un comino, la falta de agua en casi toda la mancha urbana y en el campo es, evidentemente, una vergüenza de la falta de organización.

Nuestra mayor tragedia ambiental, la quema de la Sierra de San Miguelito y San Pedro, dios nos castigó, ante la avaricia desmedida de constructores y fraccionadores. La intervención de Carreras y Xavier Nava para permitir o al menos, como siempre sucede en estos casos, hacerse de la vista gorda que la Sierra fuera urbanizada. El Karma se los cobró y a la ciudad la hizo huérfana, 20 o treinta años para que vuelva a revivir este hermoso lugar.

Creemos que la sociedad se los cobrará y muy caro. Su visión corta ante la tragedia, el desinterés por mejorar las condiciones de vida de los habitantes de la ciudad, el no proponer soluciones y lo mas grave, el no escuchar propuestas en materia ambiental, en movilidad, en urbanismo, cosas cotidianas, son gobernantes siniestros, rodeados de camarillas de inútiles en sus cargos, como aquel director de ecología del Ayuntamiento capitalino “nunca he talado un árbol”. Y sí, muchos no hemos tomado un machete para talar un árbol, pero sí para saber, conocer, haber leído que los arboles no se podan en primavera.

Que nuestras vidas no sean tragedias, nuestra existencia valga la pena haciendo lo correcto.

Un amoroso abrazo todas las mamás en su día, a mi Chata un beso hasta la eternidad.

¡Feliz día de las madres!

Nos saludamos pronto.

También lee: Los niños muertos | Columna de Óscar Esquivel

El Cronopio

Juan José Ortega, director cinematográfico matehualense | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Published

on

EL CRONOPIO

En las primeras décadas del siglo XX un buen número de potosinos van a la Ciudad de México a continuar su formación y su desarrollo profesional. La mayoría sobresalen en las actividades que se realizan, como lo muestra la nutrida membresía de la Academia Potosina de Ciencias y Artes formada por potosinos que radican en la Ciudad de México, donde la mayoría ocupan puestos de importancia en la vida cultural mexicana. Entre estos personajes se encuentra el camelense Juan José Ortega García que destacaría en la industria cinematográfica en la época de oro del cine nacional a la que se incorpora en la década de los treinta siendo otro de los potosinos pioneros en el cine mexicano.

Juan José Ortega García nació en Matehuala, San Luis Potosí, el 27 de octubre de 1904, donde inicia su educación primaria la que tuvo que suspender, para proseguirla de manera autodidacta, para contribuir al sostenimiento de su familia. La familia se traslada a San Luis Potosí y continúa su formación autodidacta, entre ellos el oficio de mecanografía, lo que le conduciría a iniciarse en el periodismo en 1925 colaborando en el periódico Acción de San Luis Potosí, del que sería su subdirector en 1928 y, director en 1932 del periódico potosino Vanguardia. Fundó en el Bajío un par de periódicos: el Diario del Centro en Aguascalientes y El Globo en León, Guanajuato. Colaboró como corresponsal en los periódicos Excélsior y El Universal.

Juan José Ortega García, director cinematográfico matehualense

Al llegar a la Ciudad de México para integrarse a la Comisión de Irrigación en el periodo presidencial de Lázaro Cárdenas inicia su carrera en el cine dirigiendo documentales oficiales, Irrigación en México y Gigantes de Piedra. Al dirigir estos largometrajes comprendió que su carrera sería el cine y se adentra dirigiendo su primera película en 1939, Sendas del Destino, donde actúa, entre otros, Eduardo Arozamena, en una trama que se desarrolla en la presa La Angostura en Sonora, reminiscencia de sus primeros largometrajes, la cual fue financiada de su propio peculio y con aportación de la Comisión Nacional de Irrigación, donde laboraba Ortega García.

Sendas del Destino sería su ópera prima de, al menos 42 películas que dirigió

, realizando también coproducciones internacionales, con Cuba, Venezuela, Colombia y Perú. Entre las películas que dirigió se encuentran: La mujer legítima en 1945, con Isabela Corona; La insaciable de 1947, con María Antonieta Pons, con un guion escrito por el propio Juan José Ortega incursionando así en el guionismo; Cuando el alba llegue, en 1950, con Meche Barba; Lodo y armiño, de 1951, con Armando Calvo; Cuentan de una mujer, en 1958, con Marga López; En carne propia, de 1961, con Joaquín Cordero; Pacto de sangre, en 1966, con Manuel López Ochoa, entre otras.

Entre los melodramas, género preferido de Juan José Ortega, filmados en Cuba se encuentran: la comedia musical filmada en 1953 en La Habana, intitulada Me gustan Todas con Adalberto Martínez Resortes; en 1954 las cintas, Frente al pecado de ayer y Yo no creo en los hombres, protagonizadas por Sarita Montiel; en 1956 dirige No me olvides nunca, con actuaciones de Luis Aguilar, Rosita Fornés y Olga Guillot.

En la década de los sesenta dirige la serie de películas tipo westerns de Leonardo Moncada, serie de cinco películas estelarizadas por Joaquín Cordero, basadas en una serie radiofónica cubana. En esa década Ortega comienza a dedicarse a la distribución de películas creando la distribuidora Compañía Cinematográfica Mexicana y Productora Mexicana de Películas. Es propietario también de Producción Fílmica de México y Películas y Videos Internacionales, todo ello en los ochenta.

Recibió varios reconocimientos a su carrera cinematográfica, como productor, director, guionista y distribuidor actividades que siguió después del periodismo, donde sería también pionero en el periodismo potosino del siglo XX. Juan José Ortega García murió en la Ciudad de México el 27 de diciembre de 1996.

Lee también: Carlos Villatoro, el actor de corazón potosino

Continue Reading

Acento Ajeno

La alcancía sin fondo de Margarito | Columna de Haniel Valdés

Published

on

ACENTO AJENO

Por: Haniel Valdés Velázquez

Dice Shakira, “tiene nombre de persona buena, claramente no es como suena”. Nombre de flor, pero actuar de mala hierba. Mientras el Estado amplía las rutas gratuitas y de calidad, para los potosinos, las empresas que operan el otro, el caro y de pésima calidad, dicen que no les alcanza y necesitan duplicar el precio del pasaje.

Margarito Terán, representante del sector camionero, que nunca ha usado el transporte público para moverse, solo para llenar sus bolsillos, por eso no sabe el pésimo servicio que prestan, pide tarifa récord y dinero público sin explicar qué pasó con el aumento de este año ni con los camiones nuevos que el Estado ya entregó al sector.

En enero, Margarito Terán pidió subir el pasaje de 12.50 a 15 pesos. El Estado le autorizó 13.50. Nueve meses después vuelve con una cifra que ya no es petición sino ultimátum: 23 pesos por viaje, 2,797 millones del erario y la amenaza de que el sistema “va a colapsar por inercia”.

Veintitrés pesos son 70% más que la tarifa vigente y 53% más que los 15 que el propio Terán decía indispensables hace diez meses. Si 15 eran la salvación en enero, ¿qué cambió para que ahora cueste ocho pesos más?

Hay un dato que Terán omite. Ese mismo enero, el 12, el gobernador Ricardo Gallardo entregó 100 camiones nuevos con una inversión de 266 millones de pesos en financiamientos. Son 2.66 millones por unidad. Al ritmo de ese precio, renovar las 768 unidades de la iniciativa costaría unos 2,043 millones. Faltarían casi 750 millones para llegar a los 2,797 que piden. El resto cubriría déficits de operación, un margen de 15% de utilidad para los concesionarios y las pérdidas de la pandemia. Es decir: dinero público para garantizarles ganancia.

Tampoco está claro qué pasó con los camiones ya entregados. El Gobierno presumió 100 en enero; en octubre, la SCT habló ante el Congreso de “más de 70 unidades urbanas” renovadas. Nadie ha dicho cuántos circulan, en qué rutas ni quién paga el financiamiento. Antes de pedir más, habría que rendir cuentas de lo que ya se dio.

Yo, usuario del transporte público de la capital, debo ser un desafortunado, solo una vez subí a una unidad de las nuevas, al parecer las rutas 53, 21, 30, 27, 10 y 5, que son las que utilizo con frecuencia, no recibieron la dicha de contar con los nuevos camiones, porque he conocido autos clásicos más modernos que los camiones que suelen llevarme por la ciudad.

La flota vieja no es una sorpresa. Terán dice que 882 unidades

ya debieron salir de circulación. La Ley de Transporte Público no permite camiones de más de 10 años, y renovarlos es obligación de quien tiene la concesión, no del usuario. En 2015 el padrón registraba mil 174 unidades; hoy hay mil 203. Once años después, el parque casi no creció, y tampoco se renovó. Y en mayo, el propio Terán reconoció que de mil 200 unidades autorizadas solo circulaban unas 800.

Hay una concentración que pesa. Cuatro empresas controlan 36% del padrón y diez, 61%. El dinero público llegaría sobre todo a quienes ya tienen más peso. Una de ellas, Tangamanga, enfrenta una denuncia de Ciudadanos Observando por mantener suspendidas tres rutas de su concesión.

El diputado Héctor Serrano lo dijo claro: las concesiones “son potestad del Estado, no propiedad de los concesionarios”. Quien explota un bien público no puede presentarse a pedir rescate cuando el negocio le sale mal.

Terán tiene razón en algo: los costos de operar suben. Pero una industria que pide más tarifa, más subsidio y más tiempo, sin ofrecer metas, plazos ni auditoría, no pide apoyo: pide un cheque en blanco.

Los costos suben, pero el respeto a la vialidad, la buena educación y atención por los conductores de las unidades, la limpieza de las mismas y el respeto a sus horarios y paradas, disminuyen.

La SCT debería preocuparse más por velar que las unidades de transporte urbano cumplan con aquello por lo que reciben dinero público, ofrecer un transporte de calidad. Pero primero y más fácil, cerrarle la boca y pararle los pies a este señor que ya parece alcancía, solo pidiendo dinero para guardar y no para emplear en lo que se necesita. O mínimo, salir con urgencia a desmentir sus falacias y exigirle resultados.

Lo mínimo que el usuario merece antes de pagar un peso más es saber cuántos de los 100 camiones nuevos circulan, un plan de renovación con fechas, rutas que realmente operen y cuentas abiertas sobre qué se hizo con el aumento de este año. Sin eso, los 23 pesos no son un precio. Son una factura sin desglose.

También lee: Gallardo renueva transporte público urbano

Continue Reading

El Cronopio

Carlos Villatoro, el actor de corazón potosino | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

Published

on

EL CRONOPIO

Los inicios del cine mexicano están marcados por la participación de actores y actrices de San Luis Potosí; algunos personajes han sido tratados en esta columna. Desde la época del cine mudo hasta los albores del cine sonoro en México, aparecen estas contribuciones potosinas que se extienden a lo largo de toda la historia del cine mexicano.

Entre los personajes que inician su actividad actoral en el cine mudo se encuentra Carlos Villatoro, que si bien se registra su lugar de nacimiento en Comitán, Chiapas, en 1903, siempre subrayó su sello de potosino en virtud que sus hermanos mayores habían nacido en San Luis Potosí y su familia radicaba en la ciudad potosina al finalizar el siglo XIX.

Carlos Villatoro, actor del cine mudo y sonoro mexicano

Uno de dichos hermanos era Héctor Villatoro que a principios de la década de los veinte se encontraba como cónsul en Canadá, y con quien fue enviado Carlos Villatoro por su padre. Este periplo marcaría su primera relación con el mundo del cine, pues al quedar varado en Nueva York por una huelga que imposibilitó su viaje a Canadá, conoció a quienes iniciarían la dirección de películas en México, Gabriel García Moreno y Manuel Ojeda, en ese momento se acercaba a la actividad actoral en Nueva York. Como consecuencia, en 1925 García Moreno le propuso el papel estelar de la película El Buitre, y una serie de películas que se filmaron en Orizaba, Veracruz, de 1925 a 1927, entre ellas el Puño de Hierro de 1927 que se considera la primera película que trata el mundo de las drogas.

Como pionero del cine mudo mexicano Carlos Villatoro se convierte en uno de los mejores actores del cine mudo mexicano y de los primeros años del cine sonoro, al protagonizar películas sonoras desde 1934, entre ellas la película de Juan Bustillo Oro, Dos Monjes, donde participa también la actriz potosina Emma Roldán, en el papel de Gertrudis la madre de Javier, protagonizado por Carlos Villatoro; en esa película participa también en realización de Dos Monjes, el matehualense Juan José Ortega García, de quien trataremos en futuras entregas de esta columna.

Carlos Villatoro conoce a Juan Bustillo Oro cuando estudiaban en la Escuela Nacional Preparatoria, lo que fue otro encuentro que le marcaría su destino a la actuación en cine, donde también se formaría como guionista y director, dirigiendo a principios de los cuarenta los cortometrajes: Viaje a Jalapa, Canciones y Danzas Mexicanas, Compositores Mexicanos y Juan Diego. Escribió el argumento de la famosa y exitosa película Quinto Patio, dirigida por Rafael Sevilla en 1950.

Después de su participación en el cine mudo en México donde actuó en cinco películas en la década de los veinte, inicia su participación en el cine sonoro en 1934 en la película Águilas de América dirigida por Manuel Ojeda, participando en alrededor de veinte películas en el lapso de diez años, terminando su actuación en 1943 en la película La Mujer sin Alma de Fernando de Fuentes en 1943, al lado de María Félix.

A partir de 1944 se desempeña como anotador y asistente de director hasta 1963, año de su muerte. En esta actividad trabaja en numerosas producciones norteamericanas filmadas en México, teniendo apariciones incidentales.

También tuvo participación en la radio en México, siendo locutor en varias estaciones desde 1929. En la XEW tuvo el programa en 1951 “El rincón bohemio de Carlos Villatoro”.

Carlos Villatoro Escobedo el actor pionero del cine mexicano y baluarte en su desarrollo, quien se consideró un potosino de corazón, es uno de los fervientes hacedores del cine en México, quien consideraba que “la vida no era de película, pero hacer cine era su vida”.

Lee también: Leticia Almazán de la Garza, compositora potosina

Continue Reading

Opinión

Pautas y Redes de México S.A. de C.V.
Av Cuauhtemoc 643 B
Col. Las Aguilas CP 78260
San Luis Potosí, S.L.P.
Teléfono 444 2440971

EL EQUIPO:

Director General
Jorge Francisco Saldaña Hernández

Director Administrativo
Luis Antonio Martínez Rivera

Directora Editorial
Ana G. Silva

Periodistas

Diseño
Karlo Sayd Sauceda Ahumada

Productor
Fermin Saldaña Ocampo

 

 

 

Copyright ©, La Orquesta de Comunicaciones S.A. de C.V. Todos los Derechos Reservados