mayo 27, 2026

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#4 Tiempos

Una batalla en el terreno científico por la defensa de México | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

El proyecto expansionista de Estados Unidos lo llevó a apropiarse de un extenso territorio de México, logrado a través de las armas. En el plano político durante las conversaciones para lograr la paz, el mayor éxito de los mexicanos fue conservar Baja California y unirla a través de un puente de tierra con Sonora. Finalmente el tratado se firmó en la Villa de Guadalupe-Hidalgo el 2 de febrero de 1848, cediendo México en total dos millones trescientos setenta y ocho mil quinientos treinta y nueve kilómetros cuadrados, y pasando a ser extranjeros en su propia tierra unos cien mil mexicanos.

Sin embargo, perduró en los norteamericanos el deseo de seguir apropiándose de terreno mexicano, extendiendo los límites de la frontera con sus cálculos a favor realizados por su comisión científica, que trataba de delimitar la línea fronteriza extendiéndose más al sur. Iniciaba una nueva batalla en el terreno científico que México llevó con dignidad reflejando la calidad de su ciencia y la buena preparación de sus científicos.

De acuerdo al Tratado de Guadalupe-Hidalgo para fijar la nueva frontera cada nación debería nombrar su comisión de límites, para efectuar los trazados de la frontera de manera independiente. Una comisión con tremenda tarea debería estar preparada para realizar trabajos cartográficos y bien preparada para la realización de observaciones astronómicas, pues serían los que marcarían con precisión los lugares donde pasarían la frontera establecida en el Tratado de Guadalupe-Hidalgo.

El 2 de noviembre de 1848 se formó la Comisión Mexicana de Límites, bajo el mando del ingeniero y general Pedro García Conde, quien promoviera la adquisición del primer telescopio profesional que hubo en el país, un anteojo de pasos marca Ertel construido en Alemania y que fuera instalado en el Castillo de Chapultepec alrededor de 1842. Los otros miembros fueron el ingeniero José Salazar Ilarregui, quien tuvo el nombramiento de agrimensor; el ingeniero Francisco Jiménez que fue nombrado astrónomo de la Comisión, junto con el ingeniero Francisco Martínez Chavero y los ingenieros Agustín García Conde y Ricardo Ramírez; en calidad de intérprete participó el Sr. Felipe de Iturbide.

El trabajo que hicieron los astrónomos de la Comisión en la Baja California no fue trivial ni rutinario, requirió de mucho esfuerzo, una gran preparación y habilidades matemáticas adecuadas.

A lo largo de la frontera comprendida entre Paso del Norte y la costa del Pacífico, se instalaron 258 mojoneras, una de éstas cada 500 metros. Para establecer la posición exacta de cada una de ellas, fue necesario que tanto los comisionados mexicanos como los estadounidenses realizaran por separado del orden de 70 observaciones diferentes de la estrella po lar,

complementadas por otras tantas hechas sobre estrellas brillantes, así como de la luna.

Los trabajos de la Comisión Mexicana de Límites terminaron después de seis años de intenso trabajo y en condiciones muy difíciles, pues mientras defendían los límites fronterizos en el ámbito de la ciencia, Santa Ana vendió una nueva franja del territorio nacional, modificando la frontera. El nuevo límite fronterizo quedó definido en el tratado de La Mesilla o Gadsen. Al término los científicos que participaron regresaron a la capital del país, dejando constancia de su actividad en los monumentos que marcan la separación en la línea divisoria.

Entre 1881 y 1886 México y Estados Unidos ratificaron los tratados existentes sobre la delimitación de la frontera entre estos dos países. Así se creó la Comisión Internacional de Límites, cuya tarea inicial fue restablecer los monumentos que indican la posición geográfica de la línea que separa a ambas naciones.

Por parte de México, la comisión estuvo a cargo del ingeniero Jacobo Blanco Colab; los astrónomos adjuntos fueron los ingenieros José Tamborrel y Felipe Valle, quien en esas fechas era subdirector del Observatorio Astronómico Nacional de México; los ingenieros Tomás Torres, Agustín Aragón y León que fueron designados como ayudantes al igual que el potosino ingeniero Valentín Gama y Cruz miembro también del Observatorio y ex alumno del Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí.

La Comisión se encargó en aquella ocasión de revisar y ratificar las posiciones de las mojoneras establecidas a lo largo de la línea divisoria entre lo que ahora son las ciudades de Juárez y Tijuana, restaurando aquellas que habían sido dañadas y utilizando en esta ocasión instrumentos adecuados contando con varios anteojos zenitales y algunos de tipo altazimut, algunos de los cuales fueron exhibidos recientemente en el edificio central de la universidad potosina, en la exposición de instrumentos antiguos del Observatorio Astronómico Nacional.

De esta manera un buen número de personajes participaron activamente en la defensa de nuestro país, no solamente en el terreno militar y político sino como hemos visto, también en el científico.

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El Cronopio

Elke Köppen y la sociología visual | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

El estudio de las imágenes como medio de comunicación, aprendizaje y generación de nuevo conocimiento, es una de las áreas que están desarrollándose. Pocos estudios en comparación con otros temas, son los que se han realizado en este tema. Nuestro mundo, un mundo de imágenes, que ahora con el advenimiento de las redes sociales, se despliegan, en parte, como transformadoras de la realidad, producen además un detrimento en la capacidad lectora de los jóvenes.

Las imágenes en sí, también requieren de decodificar su significado y reconstruir la narrativa que encierran en su construcción, sea producida por una fotografía y elaborada por otros métodos, incluyendo la iconografía. De esta manera, requiere una alfabetización para su apreciación y su interpretación, lo que la convierte en un recurso pedagógico que es poco aprovechado.

La construcción de nuevo conocimiento en nuestra era nanotecnológica, y astronómica, requiere del manejo de imágenes que adquieren sentido para los especialistas, como medio de extensión de nuestros sentidos para el entendimiento de nuestro mundo. Una imagen dice más que mil palabras, dicen por ahí, pero no siempre estas palabras están al alcance del observador. 

Una de las investigadoras que ha incursionado en este tema, y en el uso de las imágenes en el área de biblioteconomía, es la Dra. Elke Köppen que desarrolla lo que llama, sociología visual, que tiene como objetivo alentar el uso de material visual en la investigación social y, en otras áreas del conocimiento.

La Dra. Elke Köppen es investigadora del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde participa activamente en el Programa de Investigación Estudios Visuales, enfocándose primordialmente en la fotografía. Su línea de investigación es sobre recursos y sistemas de información en bibliotecas, archivos y repositorios. Ha fincado una destacada carrera académica de más de treinta y nueve años en la UNAM, iniciando en el Instituto de Investigaciones Sociales de dicha institución, generando una buena cantidad de estudios que han sido publicados en revistas y diversas publicaciones internacionales, entre artículos, capítulos de libro y libros coordinados sobre información visual, archivos fotográficos, imágenes científicas graffiti y fotografía.

Su formación inicial es en sociología, de la que obtuvo la licenciatura en la Universidad de Bielefeld, Alemania. Vino a México a continuar sus estudios de posgrado y trabajar en investigación social. Realizó su maestría y posteriormente el doctorado en Bibliotecología y Estudios de la Información en la UNAM.

Elke Köppen ha colaborado como investigadora con receso sabático con la Universidad Autónoma de San Luis Potosí en la Facultad de Ciencias de la Información, en información visual y tecnologías disruptivas. Ha seleccionado a San Luis Potosí como uno de sus puntos de residencia lo que enriquece el ambiente cultural y académico de la ciudad.

La visión estética de las imágenes, principalmente a través de la fotografía, enlaza las áreas de las ciencias sociales y las exactas, resaltando el tema interdisciplinario que pregona el instituto para el que labora, desde su creación, el cual recientemente ha cumplido treinta años de fundado.

Algunos de los libros que le ha publicado la UNAM, son: los trazos de la ciencia, libro que es resultado del cruce de diversas investigaciones sobre procesos históricos de producción de conocimientos científicos y tecnológicos vehiculados por el uso de imágenes. Pero se trata de imágenes elaboradas para distintos destinatarios y con múltiples propósitos: información geográfica, educación moral, pasatiempos, diagnósticos médicos. Otro de ellos es: imágenes en la ciencia, ciencia en las imágenes, libro colectivo de la que fue coordinadora.

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El formador de humanistas, Villaseñor Tejeda | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Hace setenta y un años iniciaban las actividades académicas de la extinta Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) desaparecida ignominiosamente por motivos políticos en 1962. La UASLP caía en un largo periodo de oscurantismo del que costó salir, en la década de los ochenta, con el esfuerzo de la planta académica que comenzó su formación en la propia UASLP y que redondeara esa formación en universidades e instituciones de vanguardia a nivel mundial.

Sesenta años después se restablecían en la UASLP estudios humanísticos y sociales. Los primeros tiempos de aquella Facultad de Humanidades fueron brillantes y una pléyade de profesores figuraron en el claustro académico de la UASLP, muchos de los cuales han caído en el olvido y que hemos estado recordando en esta columna, tanto a profesores como profesoras que aparecen en el libro Damas de Potosí, perfiles publicados en La Orquesta.

En cuanto a la licenciatura de filosofía, activa en la actualidad en la UASLP, que cumple once años de ser reactivada, pues esta carrera era una de las carreras que existían en aquella Facultad de Humanidades, requiere conocer sus antecedentes y principalmente los profesores que le dieron vida en la década de los cincuenta y principios de los sesenta.

Uno de esos profesores fue José Villaseñor Tejeda, que impartió cátedra en la Facultad de Humanidades potosina de enero de 1958 a agosto de 1962, año y mes en que fue cerrada. A decir de Josefina de Ávila Cervantes, estudiante y profesora de la mencionada Facultad y de quien hemos tratado en esta columna, “el profesor Villaseñor fue el eje silencioso del cual partían y al cual volvían maestros y alumnos”.

En ese lustro de trabajo en la UASLP por formar maestros en filosofía y en letras escribiría su Introducción a la Filosofía, su estudio sobre la Crítica de la Razón Pura y sus ensayos sobre Sócrates, Freud, Proust, Dostoievski, el humanismo y otros temas que fueron publicados en la Revista de la Facultad de Hum anidades, en Letras Potosinas y en Vitral, revista del Instituto de Cultura Superior, así como escritos inéditos consistentes en investigaciones filosóficas, ensayos sobre arte: pintura, cine, literatura.

José Villaseñor Tejeda murió joven, a los cuarenta años, el 23 de diciembre de 1968 en la Ciudad de México a donde fue a laborar al Instituto de Cultura Superior después del cierre de la Facultad de Humanidades. En ese Instituto reestructuró el curso filosofía de la religión que había iniciado en la UASLP. 

Villaseñor comenzó sus estudios de filosofía en el Seminario Conciliar de México y para 1947 pasó a la Universidad Nacional Autónoma de México donde terminó sus estudios de maestría en filosofía. Al terminar, ingresó como profesor a la Universidad de Guanajuato donde laboró por un poco tiempo al renunciar en protesta por el despido de un grupo de compañeros de trabajo tratados injustamente por las autoridades escolares.

Su compañera de aventura académica en la UASLP, la mencionada Josefina de Ávila lo retrata en un comentario de recuerdo: “La contrapartida de su historia -la que ofrece tan poco a aquellos que esperan todo de los hechos-, fue (usando términos suyos), su intrahistoria. Para quienes no traducen su propia existencia como un activismo urgente y aceptan, por el contrario, que la aventura del espíritu no puede ser corrida con la esperanza de una respuesta concreta y tranquilizadora sino con la pura actitud contemplativa, encontrarán en su obra una invitación a detenerse ante el misterio develable que envuelve y penetra esto que llamamos el Universo”.

El recuerdo de quienes contribuyeron al desarrollo de nuestras instituciones y, participaron en la formación de la juventud potosina y profesionales que contribuyen al desarrollo social es imprescindible en una institución que se jacta de ser representativa de la educación superior en el país; pero más importante es darles vida manteniendo su obra en difusión.

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Acento Ajeno

Educar en el siglo veintiuno es un acto de fe, no solo de vocación | Columna de Haniel Valdés Velázquez

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ACENTO AJENO

Por: Haniel Valdés Velázquez

¿Te has fijado que en las escuelas hay muchas maestras y maestros veinteañeros o apenas llegados a sus treintas? Hay mucha gente joven llevando en sus hombros el futuro de este país.

Muchos recién egresados de las universidades están eligiendo el magisterio como forma de vida, muchos viven hoy de formar nuevas generaciones, de enseñar lo que pocos años antes aprendieron. Y creo que no lo ven solo como un trabajo, lo ven ya, quizás inconscientemente, como su misión de vida.

Las redes sociales se han llenado de nuevos maestros que comparten sus experiencias, sus historias frente a un aula, y están construyendo una forma distinta de educar, una de cercanía, de compañerismo, de ser uno más de sus alumnos, porque sí, educan, enseñan, pero también aprenden y crecen en el proceso.

Las escuelas son hoy, más que nunca, una bonita convergencia de generaciones, maestros experimentados, con años frente al pizarrón, alumnos muy jóvenes y que apenas comienzan ese largo camino que es el crecer, y noveles maestros, más cerca en edad de sus alumnos que de sus compañeros de profesión, que inician su vida laboral en la más noble de las tareas, educar.

A veces sin apoyo institucional, con un Mario Delgado como secretario de Educación Pública al que le falta la educación y el sentido común, con directivos a distintos niveles, que se preocupan más por las ganancias o los días libres que por el objetivo principal de los centros educativos, los maestros siguen firmes en su convicción de que sin su trabajo no existirían los demás, no habría mañana.

Educar, en pleno siglo veintiuno, en este mundo en el que vivimos, no solo es un acto de valentía, es un acto de fe, de esperanza, de profundo amor. ¿Cómo no creer en ustedes, que hoy entregan tanto?

No felicito a los maestros hoy, eso ya lo han hecho todos, mejor les pido disculpas, por las veces que fui del grupito de atrás que había que separar, por las tareas sin hacer, hasta por los padres incomprensivos que no supieron ver que su hijos no eran los angelitos que ellos pensaban. 

Mejor les agradezco, sé que su labor no la hacen esperando la felicitación del único día del año que parece nos acordáramos de ustedes, les agradezco por seguir, por levantarse en las mañanas y salir dispuestos a cambiar vidas, a formar personas de bien, por no pensar en las carencias y solo ver oportunidades de crecimiento en cada alma que llega a sus clases.

A ustedes maestros, gracias, que no se les acaben nunca la experiencia, la creatividad, el amor y sobre todo, que no se les acabe nunca las ganas de construir futuro.

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