#4 Tiempos
El Silmarillion: un viaje por el mundo de J.R.R Tolkien | Columna de Edén Martínez
Funambulista
“Do not laugh! But once upon a time (my crest has long since fallen) I had a mind to make a body of more or less connected legend, ranging from the large and cosmogonic, to the level of romantic fairy-story —the larger founded on the lesser in contact with the earth, the lesser drawing splendour from the vast backcloths— wich I could dedicate simply to: to England; to my country. “
-J.R.R. Tolkien, en una carta para Milton Waldman, 1951
El Silmarillion, publicado por primera vez seis años después de la muerte su autor, J.R.R. Tolkien, en 1977 (tras un largo proceso de edición hecho por su tercer hijo, Christopher Tolkien), es un libro que no se parece a casi nada que haya leído. No tiene la forma de una novela, pero tampoco es una serie de cuentos con cohesión temática, es otra cosa, es una Historia (ficticia), en el sentido que Heródoto le dio a la palabra: una recopilación de relatos largos y cortos, canciones e incluso poemas, ensamblados en una sola narración que hace las veces de Anales, de libro de Historia y de cantos legendarios (con la intención de que no llegue a desvanecerse con el tiempo la memoria de los hechos públicos de los Elfos, ni menos a oscurecer las grandes y maravillosas hazañas, así de los Noldor, como de los Orcos). Pero también es un canto mito-poético, una explicación trascendental del mundo, una cosmogonía con coherencia lingüística propia, poseedora de sus propios símbolos y significados.
Para los que no lo conocen, el Silmarillion narra la historia del universo que posteriormente daría vida a El Señor de los Anillos: los acontecimientos de la Edad Antigua. Dentro del mundo de ficción de la Tierra Media, en éste libro están los escritos que han sobrevivido el paso de los años, el único registro que queda de los tiempos inmemoriales, en su mayoría acontecimientos que ya han sido olvidados en la época en que sucedieron los eventos de la Comunidad del Anillo. Escritos reunidos y recopilados por Bilbo Bolsón (un extraordinario ejercicio de metaficción) en sus Traducciones de Élfico, en una de sus estancias (¿académica?) en Rivendell.
Esta antología o compilación está conformada por el Ainulindalë, donde se cuenta la creación del mundo (compuesto por Rúmil de Tirion); el Valaquenta, la historia de los Valar (de un autor desconocido); el Quenta Silmarillion, la historia de los Silmariles (compuesto de una variedad de fuentes); Akallabêth, de la caída de Númenor (Escrito en Góndor en algún momento de la Tercera Edad); y Sobre los anillos de poder (escrito enteramente por Bilbo Bolsón), un recuento históricamente más reciente donde ya se habla de personajes que aparecen en El Hobbit y en la trilogía.
Como estudiante de historia, no puedo dejar de imaginar con entusiasmo al diminuto Bilbo buscando documentos en la biblioteca de Elrond (Señor de Rivendell), paseando furtivamente de estante en estante, hojeando libros antiguos, recopilando fuentes, traduciendo lenguajes olvidados, copiando mapas y haciendo notas, todo para escribir la historia de los días antiguos. Y esto es aún más sustancioso si tomamos en cuenta que Bilbo Bolsón es una figura paralela a la de Tolkien, incluso una especie de alter-ego: el investigador de filología antigua que escribe sobre un hobbit que investiga y traduce la historia del mundo antiguo.
Esta curiosidad intelectual se respira en el Silmarillion y lo llena de detalles, tan sutiles que causan una ilusión de historicidad. ¿A qué me refiero con esto? El Silmarillion, como ya lo dije, es una narración del pasado, pero va más allá, describe el nacimiento del mundo, es un génesis, un mito de creación. Ainulindalë o la música de los Ainiur, la primera sección del libro, cuenta como Eru Illuvatar (dios), hace al mundo y le da vida a los Valar (algo así como ángeles, aunque parecen tener cualidades más de semi-dioses), uno de los cuales es la encarnación del mal, Melkor (el diablo). La segunda sección, Valaquenta, es una composición mitológica, habla de los Valar y los describe, pero sin el tono señorial del Ainulindalë. Así pasamos por el Quenta Silmarillion, que tiene un matiz más heroico, desde el punto de vista en el que los dioses ceden importancia a personajes más parecidos al hombre (los elfos), hasta Akallabêth y Sobre los Anillos de Poder, que puede decirse son ya narraciones históricas, en las que la magia y el mito van perdiendo cada vez más importancia. Estamos ante un despliegue de la historia similar al de Giambattista Vico: Hay una edad divina, una edad heroica, y una edad humana, que en este caso equivaldría a una edad sin magia.
El contenido es vasto, y para los que no están en contacto con el mundo Tolkeniano puede parecer demasiado. Lo que generalmente se recomienda es comenzar por leer la trilogía de El señor de los anillos o El Hobbit, y si estos atraen lo suficiente al lector, dar el gran paso al Silmarillion.
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El Cronopio
El artista, narrador, periodista e ingeniero, Alberto Sustaita | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
J.R. Martínez/Dr. Flash
En la lista de los grandes literatos potosinos del siglo XIX y principios del siglo XX se encuentra Miguel Alberto Sustaita Zavala que combinó su actividad profesional entre el periodismo, la literatura, el dibujo y la música. Esta última exponiendo la vena musical familiar pues su abuelo fue el músico potosino de reconocimiento internacional León Zavala, cuyo nombre perduró en el imaginario potosino al preservarse la orquesta con su nombre, en la cual, por cierto, iniciaría sus actividades musicales Julián Carrillo.
Su nombre se suma a la lista de personajes que combinan su vocación entre las ciencias e ingeniería con las letras. Alberto Sustaita ingresaría a estudiar ingeniería en el Colegio Militar de México, después de terminar sus estudios de preparatoria en el Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí, mismos que abandonaría para dedicarse a la escritura iniciando actividades de literatura y periodismo, en San Luis Potosí.
Miguel Alberto Sustaita Zavala nació en San Luis Potosí el 10 de mayo de 1863, su primera infancia la vivió bajo la ocupación francesa en San Luis. Si bien su obra literaria no es del todo conocida, sus composiciones musicales lo son menos, las cuales fueron influenciadas por el ambiente familiar en el cual varios de sus tíos ejercían su vocación musical heredada de su abuelo.
En sus primeros años como escritor se distinguiría por su trabajo periodístico, donde luego usaba la poesía como forma de expresión. Sus contribuciones en los periódicos locales de la época, como El Estandarte y El Correo de San Luis, usaba el seudónimo de P.K. Dor, el que luego también usaría en su obra literaria. Fue director del periódico potosino El Contemporáneo.
Su obra literaria incluye teatro, cuento, drama y novela , la cual produjo desde fines del siglo XIX hasta su muerte que ocurrió el 29 de junio de 1909.
En 1892 publicó Siete Pecados, libro de narraciones editado por la imprenta Vélez e hijos, donde Manuel José Othón hizo la presentación; presentación donde Othón lamentaba “porque en San Luis nadie lee” (¿qué tanto ha cambiado esta apreciación?).
Iniciando el siglo XX llevaría a la imprenta varias de sus obras, entre las que se encuentran la realizada en la Imprenta Popular en 1906 intitulada Las Bolado. En la Tipografía de la Escuela Militar de San Luis Potosí, editaría las obras: Nita. Drama en un prólogo y tres actos, en 1904; El crimen del Pullman en 1907; Mortales y veniales en 1907; El padre Adrián. Drama en tres, también en 1907; Mutilado en 1909, poco antes de su muerte.
En 2010 el Ayuntamiento de San Luis Potosí publicó la obra Cuentos Potosinos donde se incluyeron los escritos por Alberto Sustaita y en 1998 El Colegio de San Luis, en su colección Literatura Potosina 1850 – 1950 coordinada por Ignacio Betancourt, publicó los cuentos Un Truchiman, Doña Juanita y el Tren de Balastre.
Alberto Sustaita procreó cinco hijos en su matrimonio el 7 de mayo de 1898 con María Emilia Muñoz López realizado en San Luis Potosí.
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#4 Tiempos
El pionero de la música electrónica en América Latina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Uno de los trascendentes desarrollos artísticos y científicos potosinos lo son los pianos metamorfoseados desarrollados por Julián Carrillo, únicos en el mundo y que abriera la puerta a un nuevo universo musical. Los pianos, diseñados dando importancia al esquema práctico del propio piano, o sea sin cambiar la disposición de las teclas, fueron diseñados para poder tocar en tercios, cuartos, hasta dieciseisavos de tono, conformando así una serie de quince pianos que fueron presentados en la Feria Internacional de Bruselas en 1958 donde obtuvieron la medalla de oro.
Previamente Carrillo había diseñado y transformado un piano comercial de alta calidad a piano de tercios de tono, cambiando por completo el cuerpo del piano, el arpa que daba paso a tener un piano en tercios de tono, lo cual fue desarrollado a finales de la década de los cuarenta del siglo XX.
En este importante diseño del piano de tercios de tono, participó un joven que se haría camino en el mundo de la música y de la tecnología, Raúl Pavón Sarrelangue que pasa a la historia de la música mexicana como el pionero en la música electrónica en América Latina.
Por el lado musical, Raúl Pavón estudiaría guitarra con el célebre guitarrista Andrés Segovia y en Milán, Italia y en Colonia, Alemania, música electroacústica. Posterior a su participación el piano de tercios de tono, continuó su trabajo en nuevos diseños y construcción de guitarras y sintetizadores.
En el ámbito de la ingeniería y tecnología Raúl Pavón se formaría en el Instituto Politécnico Nacional egresando de la licenciatura en ingeniería en electrónica y comunicaciones en 1954, graduándose como ingeniero en radiocomunicación y electrónica con un diplomado en computación, continuando sus estudios superiores en electrónica en Milán, Colonia y París.
Su formación, así, estuvo ori entada a la música y la ingeniería lo que le permitiría unir esas disciplinas en sus futuras contribuciones en la música electroacústica de la que sería pionero en América Latina destacando además como compositor e investigador.
En 1964 construyó el primer sintetizador hecho en México, el Ominifón, uno de los primeros sistemas de sintetizador didáctico, que anticipó la idea de la tecnología musical como herramienta educativa y creativa.
En el Conservatorio Nacional de México fundaría en 1970 el Laboratorio de Música Electrónica junto a Héctor Quintanar, con quien colaboró en los primeros conciertos de música electrónica y electroacústica realizados en México. En 1976 dedicándose por completo a la música electrónica y al desarrollo del Icofón, instrumento de imagen y sonido electrónicos para el cual compuso las obras Suite icofónica (1983), Fantasía creacionista (1985), Una antifantasía (1986), Fantasía de la muerte (1987), Fantasía abstracta (1989) y Fantasía cósmica (1984), algunas de las cuales pueden escucharse por Youtube.
Publicó el primer libro sobre el tema de la música electrónica en 1981, intitulado La electrónica en la música y en el arte, editado por el Centro de Investigación y Documentación Musical Carlos Chávez (CENIDIM).
Raúl Pavón Sarrelangue, que tuvo relación con una de las aportaciones potosinas al mundo, nació en 1928 y falleció en el 2008.
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Corredor Humanitario
Trump pausa ataque a Irán; Teherán niega acuerdo sobre Ormuz
El presidente de Estados Unidos aseguró que suspendió una ofensiva militar para dar espacio a un acuerdo, pero el gobierno iraní rechazó que exista cualquier pacto y advirtió que responderá si es atacado
Por: Redacción
El conflicto entre Estados Unidos e Irán entró el fin de semana en una nueva fase de incertidumbre, luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, anunciara la suspensión de un ataque militar previsto contra Irán con el argumento de abrir una ventana para un acuerdo diplomático. Sin embargo, Teherán negó que exista cualquier negociación o pacto sobre la reapertura del estrecho de Ormuz.
Trump afirmó que decidió detener la ofensiva tras conversaciones con aliados de Medio Oriente y expresó su expectativa de alcanzar un acuerdo “rápido”. Entre las condiciones planteadas por Washington se encuentran la reapertura del estrecho de Ormuz y el abandono del programa nuclear iraní.
La respuesta iraní llegó pocas horas después. El gobierno de Teherán calificó de falsas las declaraciones del mandatario estadounidense y aseguró que no existe ningún acuerdo con Washington . Además, reiteró que el estrecho de Ormuz permanecerá cerrado mientras continúen las hostilidades de Estados Unidos.
El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, sostuvo que su país responderá a cualquier nueva agresión, mientras medios cercanos a la Guardia Revolucionaria respaldaron la postura oficial y descartaron cualquier negociación en curso.
La tensión en la región se mantiene elevada después de cinco meses de enfrentamientos entre Estados Unidos, Israel e Irán, un conflicto que ha afectado el tránsito marítimo en el Golfo Pérsico, el mercado energético y la estabilidad de Medio Oriente.
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