noviembre 28, 2022

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#4 Tiempos

Tiburcio Cadena: De mocito a millonario | Columna de Jorge Saldaña

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TERCERA LLAMADA.

 

¿Quién es Tiburcio Cadena Gutiérrez? Es el protagonista de la miserable y dolorosa historia de un hombre confundido por el miedo, la carencia y la ira. Un hombre que en sus 50 años intentó llenar sus vacíos emocionales con dinero, para reparar sus carencias existenciales a través de paliativos con precio. Un hombre que quiso tener dinero para tener algo, para dejar de no tener nada.

Un mocito con traumas de la señora Gallegos que se convirtió en soldado, en reportero mediano y finalmente en funcionario igualmente traumado y corrupto.

Son por lo menos 17 millones de pesos los que en tres años pudo robar Tiburcio Cadena en la administración municipal de Xavier Nava, a través de contratos a medios de comunicación inexistentes a los que pagó con dinero público para convertirlo en recursos privados.

La forma fue hasta burda: mandó hacer, de menos, de los que consta y dejaron evidencia, diez portales de internet. Siete fueron hechos el mismo día, en el mismo servidor, con los mismos datos, con el mismo proveedor. Otros tres ya existían. Uno que fue construido para la Coparmex, pero que fue desviado de su origen en 2019, y otro que se ofreció al municipio de Soledad desde el 2015.

Cada portal cuenta con sus prestanombres respectivos (son ladrones, pero no estúpidos), cobraron con puntualidad durante 2 años y 5 meses entre 30 mil y 80 mil pesos al mes, es decir, un promedio de 50 mil pesos por portal (seguramente a repartir con los prestanombres y factureros) durante todo el tiempo en que Tiburcio Cadena, el mocito con carencias y sin relleno, se desempeñó como director de comunicación social del Ayuntamiento capitalino.

450 mil pesos mensuales (menos moches a los proveedores simulados), multiplicado por 29 meses, resultan en un total de poco más de 13 millones de pesos, cuatro veces más de lo que ganará el propio presidente Nava durante los 36 meses de su mandato.

Si el presupuesto fuera pollo (sin connotación política) Xavier Nava se comió una alita mientras Tiburcio se atragantó la pechuga, el pescuezo, rabadilla, pico, plumas y hasta las menudencias. De esa hambre que no se quita.

Por si fuera poco, el mocito que nunca dejó de serlo, contrató un intangible que le pareció perfecto: los servicios de un locutor que comenzó recibiendo 50 mil pesos mensuales de iguala en 2018, aumentó a 88 el mismo año, en pocos meses subió a 166 (el doble de lo que cobraba suena a “una para ti y una para mí”), luego cobró todo el 2020 más de 100 mil cada treinta días y terminó en febrero de este 2021 con dos facturas idénticas de 1 millón 330 mil pesos con días de diferencia.

Cuestionado en plática informal, el locutor aludido me comenta a manera de defensa y duda razonable: “¿Y cómo sabes que de todas yo recibí el dinero?”

Tiene razón el locutor. Sin tener las facultades de Santiago Nieto, es imposible saber cómo se triangularon los recursos de cuentas privadas a otras. Quizás solamente se compraron las facturas y el dinero, ya con los respectivos impuestos descontados, iban a parar a alguna cuenta de Tiburcio o se convirtieron en irrastreable efectivo.

Del contrato por locución “incuantificable e intangible (como obra de arte)” en los casi tres años de “Te” Cadena al mando, se cobraron exactamente 4 millones de pesos.

(Como referencia un dato duro: Pepe Lavat, locutor reconocido internacionalmente y artista del doblaje en México, en paz descanse, cobraba en 2015, no más de 7 mil pesos por una campaña completa).

Las cuentas: 13 millones de pesos a través de contratos simulados en portales anónimos, más 4 millones de pesos por contratos de voz, suman 17 millones de pesos… solamente.

Nada mal para un mocito que se convirtió en millonario.

Por eso alcanza para comprar terreno y proyecto en Horizontes, por eso alcanza para depa y carro nuevo, por eso alcanza para inversión en Pozos. 17 millones para darse gustos propios con dinero ajeno, ojalá alcance para muchos muchos años de defensa jurídica y vida sin empleo.

Pero quien esto escribe ni juzga ni culpa, Culto Público (será trabajo de las fiscalías y contralorías) eso sí, tampoco justifico, pero entiendo de la condición humana y de los dolores tempranos y cognitivos de un hombre, y me conduelo hasta el punto del llanto de su miserable historia.

En la etapa quizás más dolorosa de la misma, Tiburcio se ganaba un pan con agua limpiando mierda de los perros, sirviendo café, barriendo y fregando los pisos al son de un tronar de dedos y recogiendo los juguetes de los hijos de sus empleadores. Fue el mocito (ni a Mozo llegó) de la entonces la familia Gallegos de Ayala, de entonces y ahora, de excelente posición social. Ahí se construyó el sueño de Tiburcio y se engendró su resentimiento.

Soñó en que un día sería patrón y no empleado, pero de ahí pasó a recoger mierda, barrer y fregar pisos al tronar de los dedos enlistado en la Secretaría de la Defensa Nacional, de donde no pasó de soldado raso, de los que obedecen a gritos y agachan la cabeza, de los que tienen que seguir siendo mozos y lavar los excusados. No cambió el tragar pan y agua, solo cambió de correa.

Luego pasó por el periodismo local sin pena ni gloria, que se recuerde ocupó sillas en el Sol de San Luis cuando su principal fuente de información era “Calolo” y, finalmente, se “consagró” como jefe de información en el Canal 7, propiedad, entre otros, de Luis Mahbub, su entonces patrón, al que sirvió también con infidelidad recibiendo aparte de su sueldo los respectivos “chayotes” gubernamentales de los que aunque renegaba diciendo: “yo gano bien y no los ocupo”, los recibía gustoso y hasta acudía a domicilio por su sobre (no de perro) manejando su destartalada Jeep Liberty negra con factura de aseguradora.

Hoy Tiburcio, el mocito, maneja una poderosa Suburban blanca como analgésico a sus carencias. Fue al único que la administración de Xavier Nava le autorizó un vehículo de lujo, porque el alcalde, el secretario y hasta el tesorero se mueven en vehículos sedán muy modestos.

En lo personal compadezco mucho a Tiburcio Cadena y su historia. Lamento y sufro en ajeno el ver la caricatura en la que se convirtió, me conduelo de ser testigo de una historia de aparentes éxitos usados como cascarón de un hombre dolorido, lastimado y resentido, que ni con todo el dinero que pudo haber robado le alcanza para comprar el alivio de sus privaciones tempranas ni cambiar su destino de obedecer, someterse y limpiar mierda. No importa el nombre de su encargo.

De lo aquí dicho, como siempre, tengo pruebas contundentes y por eso reto al multi aludido a defenderse y más allá: si Xavier Nava ignoró durante casi tres años las ladronadas de su jefe de comunicación, entonces que lo obligue a dar la cara o que se atenga a ser llamado corrupto por solapar a un ídem (¿De qué otra forma se le llamaría?).

Desde aquí, reto a Tiburcio Cadena a que explique en su oficina o en la mía, en el patio de la UAM o en la Plaza de Armas o donde el guste, el día que quiera y a la hora que le acomode a responder en vivo para todos los ciudadanos (auténticos dueños del dinero que manejó a su antojo TC):

¿Quién o quiénes son los propietarios y cuánto se le pagó durante su gestión a las siguientes páginas?

www.aldeapolitica.com
www.revistaroi.com
www.sonarpolitico.com
www.buenasnuevas.mx
www.cuarteycincogrados.com
www.enblancoynegro.mx
www.lanoticia.mx
www.reporterosanluis.com
www.vocerosanluis.com
www.lasdeldia.mx

¿Quién facturaba por cada una?

¿Por qué tienen exactamente las mismas notas y fotos?

¿Cómo se explica que fueron creadas en su mayoría el mismo día, bajo los mismos datos, en el mismo servidor?

¿Cuál fue la justificación para pagarles entre 30 y 80 mil pesos mensuales a páginas que no alcanzan siquiera el nivel de tráfico para ser rankeadas por Google?

¿Quién cobraba por ellas?

¿Qué tienen que ver contigo las contadoras Torres? ¿Son dueñas de www.monithor.mx? Tu deberías de saberlo, ¿no? ¿Quién cobra entonces?

¿Quién las creó y cómo se explica que tras la elección dejaron de funcionar y hace apenas unas horas pudieron ser “bajadas” de la red?

¿Por qué Michelle Jasmin Aayadi Garcín cobró 32 mil pesos mensuales como proveedora municipal hasta septiembre de 2020?

¿Quién es Michelle Jasmin Aayadi Garcín (a quien conociste en el Canal 7) y qué relación guarda contigo? ¿Quién cobra y administra la página www.lanoticia.mx ?

¿Ya no es oficialmente proveedora municipal? (pregúntale al tesorero como lo hice yo para que te lo confirme como a mí).

¿Quién es Cristina Gardea? ¿Por qué está en la nómina de comunicación social ganando casi 40 mil pesos si nadie la conoce?

¿No es la misma Cristina Gardea, la representante de la empresa consultora MKF de Marco Sifuentes el publicista político de Guadalajara?

¿A cambio de qué se le ha pagado a la mencionada señorita Gardea con la nómina del ayuntamiento?

¿No es Marco Sifuentes y su consultora, MKF (no KNG no te confundas) el autor de “Motivos para seguir” y de los conceptos de la campaña de Xavier Nava en su empeño electoral por Morena? ¿No es el autor de “San Luis suena fuerte”?

¿Pagaste con dinero público la campaña de Xavier Nava? ¿Usaste los 1.2 millones de pesos que se le contrató a la consultora desde el Interapas? ¿Se los estás pagando en abonos a través de una nómina secreta a la misteriosa Cristina Gardea?

¿Por qué al personal que contrataste en el municipio, ex compañeras tuyas del Canal 7, las cambiaste a Servicios Municipales? ¿Las quieres esconder?

¿Cuánto te costó y bajo qué esquema compraste el terreno en Horizontes de más de 250 metros cuadrados y su lujoso proyecto?

¿Dónde está tu 3 de 3 actualizada así como la de tu pareja Montserrat, funcionaria de Comunicación Social del Gobierno del Estado?

¿Pueden demostrar el origen de su fortuna o tienen algo qué esconder?

Tiburcio: Llévate los archivos, los contratos, las facturas, tus estados de cuenta y cállame la boca si todo lo que he dicho es mentira. Te reto –repito- a que limpies públicamente tu honra por el bien propio y de tu familia. Te espero cuando quieras, en las condiciones que quieras a que públicamente respondas. Quedo al pendiente. Nunca a tus órdenes.

Qué chistoso, Culto Público, que por lo menos un trío de personajes “Xavieristas” “los niños sin hambre”, los “tan honestos y buenos”, tengan tan poco crédito en la tarjeta de su libertad. Tanto que se quejaron de los anteriores y del resto de los mortales, instalados en el trono de la moralidad, que es dramático ver cómo hoy están tan cerca de vivir a salto de mata como ladrones.

¿Vas a hacer algo Xavier Nava? ¿Estabas enterado? Si lo estabas, con mucha pena te informo que te comieron el mandado, pero si no lo estabas pues pregúntale, verás que será insostenible en su encargo (a menos que todavía le debas algo a don Luis Mahbub…).

Al tiempo. Por lo pronto, es todo, Culto Público, y estaré informando con puntualidad respecto al asunto aquí expuesto.

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#4 Tiempos

Una historia de derechos humanos | Columna de León García Lam

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VOLUTA

 

Se acerca diciembre, mes en el que evaluamos cuánto de lo propuesto se cumplió. Yo me propuse desde hace meses narrar una historia de lo más sorprendente que me pasó en este 2022.

Comienzo esta narración reconociéndome una capacidad perfeccionada de estar cerca de las situaciones más insospechadas, en vez de verlo como un defecto (una persona bien poco agradable un día me lo reprochó: “León, ¿por qué siempre, siempre te metes en líos?) lo veo con optimismo y poca humildad, como una de mis virtudes más presumibles. Faltaba más: por eso soy antropólogo, documento y registro situaciones sociales y entre más extrañas y peligrosas, mejor.

Sucedió pues de que estaba yo en la Central Camionera de Morelia, el mero Domingo de Pascua, último día de vacaciones de Semana Santa. Sí, el peor día para tomar un autobús de vuelta a casa, al San Luis de las Tunas. Filas y filas de gente desesperada en todas las líneas. Era la época en que el COVID todavía asustaba y las multitudes intentaban guardar infructuosamente su distancia, con su cubrebocas y poniéndose gel en las manos.

En el mostrador de ETN estaban 2 señoritas atendiendo a los pasajeros. Frente al mostrador, en el piso, estaban pegados unos círculos rojos que indicaban el lugar en que cada cliente debía ubicarse. Sin embargo, solo había una fila con 12 personas formadas y el resto de círculos rojos ahí solitos. Pensé en formarme en una fila vacía y ahorrarme unos 20 minutos, pero me pareció extraña la situación y mejor le pregunté a la última persona formada:

  • Disculpe ¿esta es la fila para comprar boletos…?

La señora me miró pensando en lo tonto de la pregunta (“no, es la fila para comprar filetes de pescado”), me respondió un lacónico “sí” y me formé, como el ciudadano obediente y decente que soy. Luego de mí, llegaron otras y otros que hacían la misma pregunta tonta al último formado. Entonces sucedió: un hombre en short y con playera de quien acaba de llegar de la playa observa una fila enorme de 15 personas y toma la decisión de pararse en el primer círculo rojo abandonado.

Tiene razón, pensé. Ahí están las marcas, que claramente tienen el letrero pintado “párese aquí” y espere su turno, pero mi experiencia me hace saber que, aunque una institución ponga reglas, la mejor manera de meterse en problemas es seguir esas reglas, siempre hay que esperar a ver qué pasa. Efectivamente sucedió: cuando el hombre quiso pasar, la señorita le dijo: fórmese en la fila y él respondió, “yo me formé en donde la empresa puso las marcas de las filas”. La señorita se molestó y le ordenó al señor que se formara en la fila de ya 20 personas que veíamos la situación. Como el hombre no se quiso mover de ahí hasta ser atendido, la señorita 2 llamó a la otra señorita 1 para explicar entre las dos que, aunque la empresa puso esas marcas en el piso, no había que hacerles caso: es una trampa para ver quién cae. Luego, llamaron al gerente de ETN, quién creyó que si ponía su semblante más amargado y gritaba iba a poner en su lugar al cliente que estaba cada vez más ofendido.

Aquí es donde intervengo yo: me salgo de la fila y voy y le digo al gerente: “El señor tiene razón, ustedes pusieron esas marcas, yo mismo me hubiera formado, pero se trata de una cuestión cultural, claramente él es extranjero y no tiene por qué saber que en México hay que preguntar en la cola de las filas, por favor atiéndalo ya y ayude a que la fila avance”. Lo más sorprendente del caso fue que el hombre me contradijo hablando un español perfecto: “No, no se trata de una cuestión cultural, sino de educación y de orden, que la empresa respete sus propias reglas”.  Wuao.

¿Cómo supe que era extranjero? Por un detalle que he omitido intencionalmente: el hombre era negro y aquí entró un prejuicio mío, supuse que era extranjero por su piel y que era turista por su atuendo.

Mientras el gerente de ETN gritaba y manoteaba, el señor se recargaba en el mostrador desafiante y tranquilo a la vez. Una señora mayor y de tez blanca se formó en una de las filas vacías e inmediatamente fue llamada al mostrador. Entonces sí, el señor reclamó y argumentó que se trataba de un caso de evidente discriminación racial, a él lo formaban y a la señora la dejaban pasar. El gerente no pudo más y llamó a la policía. Entonces saqué el celular y me puse a grabar, porque pensé que se iban a llevar al señor detenido por formarse en una fila de trampa.

Arribaron corriendo las fuerzas de la policía privada que cuida la Central Camionera (en estos casos, la policía llega bien rápido). El jefe y tres de ellos se fueron contra el señor y otro contra mí por estar grabando. Aquí entran discusiones del tipo “¿qué estás grabando?” “Lo que me da la gana, señor”, “no puedes grabar aquí” “¿por qué no?”, “lo dice el reglamento”, “tráigame el reglamento”. Etc. Hubo un momento de máxima tensión cuando los policías intentaron llevar el conflicto a un terreno físico.

Entonces ocurrió algo muy extraño. Los policías poco a poco se empezaron a retirar y solo quedó el jefe que le ordenó al último guardián del orden que me dejara en paz. Yo estaba a un turno para llegar al mostrador a comprar mis boletos, pero seguí grabando.

El hombre ofendido le reprochaba al jefe policía, dónde estaba su placa y le recordaba todos los artículos del reglamento que estaba incumpliendo. Le pidió ciertos papeles que el policía también incumplió y le advirtió: “tú vas a escribir tu informe y ahí vas a poner que incumpliste este procedimiento, y este y esto más y si no lo pones, yo me voy a encargar de que además seas sancionado por ocultar información, esto que hiciste es muy grave”. El policía se iba haciendo chiquito, chiquito, chiquito. El gerente de ETN desapareció de la escena y la señorita 1 atendió al hombre y le despachó sus boletos.

La señora mayor seguía ahí esperando. ¡Iba en compañía del hombre!

Pero la historia aun no acaba, viene lo mejor.

El señor me pidió mi teléfono para compartir los videos, pues estaba decidido a denunciar formalmente a la empresa ETN y a los policías. Me dijo: “Esto no puede seguir pasando en este país” y nos despedimos. Minutos más tarde, mientras comía una torta deliciosa en un lugar privilegiado (y casi secreto) de la central camionera me llegó un whatsapp de mi nuevo amigo. En su foto aparecía él, de traje, sentado en un escritorio, junto a las banderas de México, de la Comisión Internacional de Derechos Humanos y de la ONU. Lo busqué y resultó que se trataba de un alto comisionado que asesora al Gobierno de Michoacán en este tema de los derechos humanos. ¡ja!

Hace unas semanas recibí un mensaje de él. Me relataba que su denuncia fructificó: la empresa ETN debe solicitar disculpas públicas y desarrollar talleres y cursos para preparar a su personal en Derechos Humanos y evitar a toda costa actos de discriminación. Yo añado: No estaría mal también una asesoría en manejo de las filas de clientes.

Estimadas y cultas lectoras de La Orquesta: este es el mensaje para las empresas y gerentes discriminadores: Nunca saben cuándo están en la mira.  

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#4 Tiempos

Jornada 1 | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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TESTEANDO 

 

Se acabó la primera jornada del Mundial 2022. Cosas interesantes, sorpresas, pero sobre todo acciones a resaltar en esto que es la mejor época para los que amamos al futbol.

 

Interesante:

 

Como siempre las novedades en formas de juego o reglamentos: en esta ocasión la FIFA nos sorprende con el intento por generar verdaderos minutos de juego en cada partido. Se ha vuelto una constante que al final de cada tiempo se agreguen más de 6 minutos, incluso a veces, se ha llegado al límite de sobrepasar los 10 minutos de agregado. Creo que es necesaria una medida de este tipo, para intentar darle más espectáculo a los aficionados, pero también creo que el producto televisivo se ve muy afectado con la medida, por lo que parece que se quedará como una interesante anécdota de tiempos mundialistas.

 

Sorpresas:

 

Las personas ven algunos resultados como verdaderas sorpresas en este Mundial y en parte es cierto: muy pocas personas pensarían antes del mundial, que Arabia le quitaría lo invicto a la selección Argentina o que Japón volvería a poner contra las cuerdas a Alemania en un segundo mundial consecutivo (lo cual de concretarse, podría ser una eliminación temprana para los cuatro veces campeones). Pero creo que la verdadera sorpresa es la forma en que se prepararon los equipos para poder llegar a esos marcadores.

Estábamos acostumbrados a los partidos de preparación como un termómetro de lo que nos esperaría en el mundial, sin embargo, los equipos han entendido que esas épocas se han terminado, los partidos de preparación sirven para darle reflector a los jugadores, pero no para preparar partidos en competencia oficial, al menos no con selecciones.

 

Acciones a resaltar:

 

Cierto es hablar de los marcadores, pero lo que esta primera jornada nos ha regalado son destellos de gran brillo en cuanto a jugadas individuales o récords que se consiguen. Tenemos ahora a 8 jugadores que han llegado o podrían llegar a estar en 5 mundiales: Cristiano Ronaldo escribiendo su nombre como el único jugador que ha marcado gol en 5 copas; la selección de España que pudo llegar a 100 goles en la historia del torneo o los memorables goles como la joya de Richarlison con Brasil o el gol de Embolo con Suiza, anotándole a su país natal (Camerún) y no festejarlo.

En fin, muchas historias las que nos deja la primera jornada del mundial, enumerarlas todas es complicado y nos faltan muchas cosas más por ver.

Creo que el mundial terminará con los mismos equipos de siempre en la fase final; tal vez alguna selección “extraña” se cuele y veamos a un nuevo caballo negro, pero al final, después de todas las fases, me atrevo a pensar que no tendremos un nuevo campeón del mundo, muy probablemente repita, alguno de los 8 anteriores.

P.D. Resalto también la ausencia de público en algunos estadios y la forma en que muchos espectadores han abandonado sus asientos para las segundas partes; esto y mantener ratings televisivos, será algo con lo que la FIFA tendrá que comenzar a ajustar para el siguiente ciclo.

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#4 Tiempos

La mediocridad heroica | Columna de Julián de la Canal

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Nada más evidente en el panorama cultural que la mediocridad de la literatura. Por momentos, da la impresión de que esta mediocridad carece de precedentes. Sin embargo, así fue siempre. Las sociedades abiertas y el acceso a la educación han multiplicado el número de escritores. Se aprecia un hecho curioso: a mayor número de autores, no es rastreable mayor número de autores con talento. Incluso cuando se afirma que determinado autor es talentoso, casi siempre resulta un autor carente de talento o de talento esporádico que es como no tenerlo. Diferentes causas explican la postración: las editoriales apuestan por las ventas del libro, pero no por la calidad literaria; los escritores aceptan las leyes del mercado descartando el oficio; incapaces de resistirse a campañas de promoción, los escasos lectores adquieren títulos de moda sin otro criterio que el reclamo publicitario. Escritor y lector olvidan con frecuencia que la escritura y la lectura son trabajos sometidos a rigores.

Pocas veces ha sido cierto que un autor al escribir piense en sus lectores porque al escribir supone que tendrá lectores sin necesidad de pensar en ellos, pero ante todo porque si pensara en los lectores en ocasiones escribiría de otra manera. Estos ingredientes se reúnen en la literatura actual cuyo resultado es pavorosa vulgaridad, rematada habitualmente con espléndidas presentaciones de libro mejor a cargo del erario, en que dos amigos del autor proclaman las bondades del nuevo título que ingresará sin demora en el canon occidental, en que la familia permanece expectante ante la confirmación definitiva de una promesa siempre pospuesta, en que el público asiste desconcertado a un concierto hermético, en que todos esperan la hora de canapés y vinos que justifica la presencia del autor, los presentadores, la familia y los asistentes, desembarazados por fin del pretexto aun cuando una vez más se haya postergado la definitiva confirmación de una promesa siempre pospuesta.

Parecería que no hay modo de evadirse de la abrumadora mediocridad. Pero la mediocridad misma llega al rescate de la mediocridad: la mediocridad heroica. Una mediocridad que añade un elemento que presuntamente la salva no de su mediocridad sino de su mediocre mediocridad. Es esa literatura practicada por autores que llevan tiempo en la profesión, incapaces de otros resultados que no sean triviales, pero cuya perseverancia estimula a voltearlos a ver. Autores habituales de ferias de libros, talleres, revistas culturales, tertulias y reuniones literarias, movidos por el desdoro de lo que pudieron ser antes que por la grisura de lo que son. Escritores ocupados en pluralidad de quehaceres excepto en la escritura que no sea en la mesa de un café arrimada al ventanal. Sabedores de que nunca desbordarán ya esa recia mediocridad que los reduce, bucean en ella para acariciar sus límites, pero nunca para transgredirlos puesto que son límites propios.

En los mejores, se aprecia voluntad de mistificar la mediocridad que solo mistifica la voluntad. La persistencia de estos autores merece consideración. Han asumido su mediocridad, conviven con ella, la incorporan con apostura. Son finalmente escritores por haber aceptado esa mediocridad que los rescata como escritores, aunque no los rescate para la literatura. Mediocres, pero menos, su heroicidad es distintiva por encima de colegas mediocres-mediocres alojados ya en vida en el olvido si alguna vez ocuparon un recuerdo. Nunca accederán a la posteridad, ni sus nombres serán recordados, excepto por dos o tres académicos a la búsqueda de cuentas de vidrio que justifiquen sus tumultuosas existencias, pero su empeño amerita reconocimiento, aunque ninguno su talento literario. Individuos que entre poses, fingida gravedad, apariencia reconcentrada, redondos lentes de pasta o acetato, despiertan algo semejante a ternura o compasión, no tanto por lo que son como por lo que pretendieron. Soldados en orden de batalla que van a la guerra sabiendo que ya la han perdido antes incluso de avistar al enemigo. Ese gesto último, decisivo, los salva como seres humanos que escriben, pero no como escritores que escriben literatura, aunque lo primero es significativo.

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Opinión