agosto 22, 2026

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#4 Tiempos

Tiburcio Cadena: De mocito a millonario | Columna de Jorge Saldaña

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TERCERA LLAMADA.

 

¿Quién es Tiburcio Cadena Gutiérrez? Es el protagonista de la miserable y dolorosa historia de un hombre confundido por el miedo, la carencia y la ira. Un hombre que en sus 50 años intentó llenar sus vacíos emocionales con dinero, para reparar sus carencias existenciales a través de paliativos con precio. Un hombre que quiso tener dinero para tener algo, para dejar de no tener nada.

Un mocito con traumas de la señora Gallegos que se convirtió en soldado, en reportero mediano y finalmente en funcionario igualmente traumado y corrupto.

Son por lo menos 17 millones de pesos los que en tres años pudo robar Tiburcio Cadena en la administración municipal de Xavier Nava, a través de contratos a medios de comunicación inexistentes a los que pagó con dinero público para convertirlo en recursos privados.

La forma fue hasta burda: mandó hacer, de menos, de los que consta y dejaron evidencia, diez portales de internet. Siete fueron hechos el mismo día, en el mismo servidor, con los mismos datos, con el mismo proveedor. Otros tres ya existían. Uno que fue construido para la Coparmex, pero que fue desviado de su origen en 2019, y otro que se ofreció al municipio de Soledad desde el 2015.

Cada portal cuenta con sus prestanombres respectivos (son ladrones, pero no estúpidos), cobraron con puntualidad durante 2 años y 5 meses entre 30 mil y 80 mil pesos al mes, es decir, un promedio de 50 mil pesos por portal (seguramente a repartir con los prestanombres y factureros) durante todo el tiempo en que Tiburcio Cadena, el mocito con carencias y sin relleno, se desempeñó como director de comunicación social del Ayuntamiento capitalino.

450 mil pesos mensuales (menos moches a los proveedores simulados), multiplicado por 29 meses, resultan en un total de poco más de 13 millones de pesos, cuatro veces más de lo que ganará el propio presidente Nava durante los 36 meses de su mandato.

Si el presupuesto fuera pollo (sin connotación política) Xavier Nava se comió una alita mientras Tiburcio se atragantó la pechuga, el pescuezo, rabadilla, pico, plumas y hasta las menudencias. De esa hambre que no se quita.

Por si fuera poco, el mocito que nunca dejó de serlo, contrató un intangible que le pareció perfecto: los servicios de un locutor que comenzó recibiendo 50 mil pesos mensuales de iguala en 2018, aumentó a 88 el mismo año, en pocos meses subió a 166 (el doble de lo que cobraba suena a “una para ti y una para mí”), luego cobró todo el 2020 más de 100 mil cada treinta días y terminó en febrero de este 2021 con dos facturas idénticas de 1 millón 330 mil pesos con días de diferencia.

Cuestionado en plática informal, el locutor aludido me comenta a manera de defensa y duda razonable: “¿Y cómo sabes que de todas yo recibí el dinero?”

Tiene razón el locutor. Sin tener las facultades de Santiago Nieto, es imposible saber cómo se triangularon los recursos de cuentas privadas a otras. Quizás solamente se compraron las facturas y el dinero, ya con los respectivos impuestos descontados, iban a parar a alguna cuenta de Tiburcio o se convirtieron en irrastreable efectivo.

Del contrato por locución “incuantificable e intangible (como obra de arte)” en los casi tres años de “Te” Cadena al mando, se cobraron exactamente 4 millones de pesos.

(Como referencia un dato duro: Pepe Lavat, locutor reconocido internacionalmente y artista del doblaje en México, en paz descanse, cobraba en 2015, no más de 7 mil pesos por una campaña completa).

Las cuentas: 13 millones de pesos a través de contratos simulados en portales anónimos, más 4 millones de pesos por contratos de voz, suman 17 millones de pesos… solamente.

Nada mal para un mocito que se convirtió en millonario.

Por eso alcanza para comprar terreno y proyecto en Horizontes, por eso alcanza para depa y carro nuevo, por eso alcanza para inversión en Pozos. 17 millones para darse gustos propios con dinero ajeno, ojalá alcance para muchos muchos años de defensa jurídica y vida sin empleo.

Pero quien esto escribe ni juzga ni culpa, Culto Público (será trabajo de las fiscalías y contralorías) eso sí, tampoco justifico, pero entiendo de la condición humana y de los dolores tempranos y cognitivos de un hombre, y me conduelo hasta el punto del llanto de su miserable historia.

En la etapa quizás más dolorosa de la misma, Tiburcio se ganaba un pan con agua limpiando mierda de los perros, sirviendo café, barriendo y fregando los pisos al son de un tronar de dedos y recogiendo los juguetes de los hijos de sus empleadores. Fue el mocito (ni a Mozo llegó) de la entonces la familia Gallegos de Ayala, de entonces y ahora, de excelente posición social. Ahí se construyó el sueño de Tiburcio y se engendró su resentimiento.

Soñó en que un día sería patrón y no empleado, pero de ahí pasó a recoger mierda, barrer y fregar pisos al tronar de los dedos enlistado en la Secretaría de la Defensa Nacional, de donde no pasó de soldado raso, de los que obedecen a gritos y agachan la cabeza, de los que tienen que seguir siendo mozos y lavar los excusados. No cambió el tragar pan y agua, solo cambió de correa.

Luego pasó por el periodismo local sin pena ni gloria, que se recuerde ocupó sillas en el Sol de San Luis cuando su principal fuente de información era “Calolo” y, finalmente, se “consagró” como jefe de información en el Canal 7, propiedad, entre otros, de Luis Mahbub, su entonces patrón, al que sirvió también con infidelidad recibiendo aparte de su sueldo los respectivos “chayotes” gubernamentales de los que aunque renegaba diciendo: “yo gano bien y no los ocupo”, los recibía gustoso y hasta acudía a domicilio por su sobre (no de perro) manejando su destartalada Jeep Liberty negra con factura de aseguradora.

Hoy Tiburcio, el mocito, maneja una poderosa Suburban blanca como analgésico a sus carencias. Fue al único que la administración de Xavier Nava le autorizó un vehículo de lujo, porque el alcalde, el secretario y hasta el tesorero se mueven en vehículos sedán muy modestos.

En lo personal compadezco mucho a Tiburcio Cadena y su historia. Lamento y sufro en ajeno el ver la caricatura en la que se convirtió, me conduelo de ser testigo de una historia de aparentes éxitos usados como cascarón de un hombre dolorido, lastimado y resentido,

que ni con todo el dinero que pudo haber robado le alcanza para comprar el alivio de sus privaciones tempranas ni cambiar su destino de obedecer, someterse y limpiar mierda. No importa el nombre de su encargo.

De lo aquí dicho, como siempre, tengo pruebas contundentes y por eso reto al multi aludido a defenderse y más allá: si Xavier Nava ignoró durante casi tres años las ladronadas de su jefe de comunicación, entonces que lo obligue a dar la cara o que se atenga a ser llamado corrupto por solapar a un ídem (¿De qué otra forma se le llamaría?).

Desde aquí, reto a Tiburcio Cadena a que explique en su oficina o en la mía, en el patio de la UAM o en la Plaza de Armas o donde el guste, el día que quiera y a la hora que le acomode a responder en vivo para todos los ciudadanos (auténticos dueños del dinero que manejó a su antojo TC):

¿Quién o quiénes son los propietarios y cuánto se le pagó durante su gestión a las siguientes páginas?

www.aldeapolitica.com
www.revistaroi.com
www.sonarpolitico.com
www.buenasnuevas.mx
www.cuarteycincogrados.com
www.enblancoynegro.mx
www.lanoticia.mx
www.reporterosanluis.com
www.vocerosanluis.com
www.lasdeldia.mx

¿Quién facturaba por cada una?

¿Por qué tienen exactamente las mismas notas y fotos?

¿Cómo se explica que fueron creadas en su mayoría el mismo día, bajo los mismos datos, en el mismo servidor?

¿Cuál fue la justificación para pagarles entre 30 y 80 mil pesos mensuales a páginas que no alcanzan siquiera el nivel de tráfico para ser rankeadas por Google?

¿Quién cobraba por ellas?

¿Qué tienen que ver contigo las contadoras Torres? ¿Son dueñas de www.monithor.mx? Tu deberías de saberlo, ¿no? ¿Quién cobra entonces?

¿Quién las creó y cómo se explica que tras la elección dejaron de funcionar y hace apenas unas horas pudieron ser “bajadas” de la red?

¿Por qué Michelle Jasmin Aayadi Garcín cobró 32 mil pesos mensuales como proveedora municipal hasta septiembre de 2020?

¿Quién es Michelle Jasmin Aayadi Garcín (a quien conociste en el Canal 7) y qué relación guarda contigo? ¿Quién cobra y administra la página www.lanoticia.mx ?

¿Ya no es oficialmente proveedora municipal? (pregúntale al tesorero como lo hice yo para que te lo confirme como a mí).

¿Quién es Cristina Gardea? ¿Por qué está en la nómina de comunicación social ganando casi 40 mil pesos si nadie la conoce?

¿No es la misma Cristina Gardea, la representante de la empresa consultora MKF de Marco Sifuentes el publicista político de Guadalajara?

¿A cambio de qué se le ha pagado a la mencionada señorita Gardea con la nómina del ayuntamiento?

¿No es Marco Sifuentes y su consultora, MKF (no KNG no te confundas) el autor de “Motivos para seguir” y de los conceptos de la campaña de Xavier Nava en su empeño electoral por Morena? ¿No es el autor de “San Luis suena fuerte”?

¿Pagaste con dinero público la campaña de Xavier Nava? ¿Usaste los 1.2 millones de pesos que se le contrató a la consultora desde el Interapas? ¿Se los estás pagando en abonos a través de una nómina secreta a la misteriosa Cristina Gardea?

¿Por qué al personal que contrataste en el municipio, ex compañeras tuyas del Canal 7, las cambiaste a Servicios Municipales? ¿Las quieres esconder?

¿Cuánto te costó y bajo qué esquema compraste el terreno en Horizontes de más de 250 metros cuadrados y su lujoso proyecto?

¿Dónde está tu 3 de 3 actualizada así como la de tu pareja Montserrat, funcionaria de Comunicación Social del Gobierno del Estado?

¿Pueden demostrar el origen de su fortuna o tienen algo qué esconder?

Tiburcio: Llévate los archivos, los contratos, las facturas, tus estados de cuenta y cállame la boca si todo lo que he dicho es mentira. Te reto –repito- a que limpies públicamente tu honra por el bien propio y de tu familia. Te espero cuando quieras, en las condiciones que quieras a que públicamente respondas. Quedo al pendiente. Nunca a tus órdenes.

Qué chistoso, Culto Público, que por lo menos un trío de personajes “Xavieristas” “los niños sin hambre”, los “tan honestos y buenos”, tengan tan poco crédito en la tarjeta de su libertad. Tanto que se quejaron de los anteriores y del resto de los mortales, instalados en el trono de la moralidad, que es dramático ver cómo hoy están tan cerca de vivir a salto de mata como ladrones.

¿Vas a hacer algo Xavier Nava? ¿Estabas enterado? Si lo estabas, con mucha pena te informo que te comieron el mandado, pero si no lo estabas pues pregúntale, verás que será insostenible en su encargo (a menos que todavía le debas algo a don Luis Mahbub…).

Al tiempo. Por lo pronto, es todo, Culto Público, y estaré informando con puntualidad respecto al asunto aquí expuesto.

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#4 Tiempos

El filósofo de Lo Mexicano, Luis Villoro Toranzo | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

En 1950 El Colegio de México publicaba la obra: Los grandes momentos del indigenismo en México, escrita por Luis Villoro Toranzo, que iniciaba su trayectoria filosófica en México, después de graduarse en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde se doctoró en filosofía.

Bajo la influencia del filósofo español desterrado y que fuera Rector de la Universidad de Madrid, José Gaos, emprendió en el grupo filosófico Hiperion, el estudio del Ser del Mexicano y la producción de la filosofía de Lo Mexicano desde corrientes como el existencialismo, el historicismo y la fenomenología.

Aunque el interés en el tema del indigenismo al parecer tuvo sus raíces en las experiencias de juventud en el altiplano potosino, en la Hacienda de Cierro Prieto al noroeste de la ciudad de San Luis Potosí, donde la familia de su madre tenía sus raíces y donde viviría por un tiempo, antes de trasladarse a la Ciudad de México a estudiar filosofía en la UNAM.

En dicha hacienda, al decir de su hijo el escritor Juan Villoro en su libro sobre su padre: la figura del mundo, le marcaría la escena de un campesino que al encontrarlo le saluda besándole la mano y refiriéndose a su persona como “patroncito”.

Luis Villoro nació el 3 de noviembre de 1922 en Barcelona, España; su padre un médico barcelonés y su madre una rica hacendada potosina. Tras el conflicto de la guerra civil española, su familia regresa a México y se instala en primera instancia en San Luis Potosí a fines de la década de los treinta.

La trayectoria intelectual de Luis Villoro, siempre estuvo en torno al tema de lo mexicano lo que lo llevó a estar de cerca y apoyar el movimiento zapatista en Chiapas al parejo de su vida académica en la UNAM.

En su pensamiento se subraya la convivencia social bajo el respeto entre culturas, exige reconocer al otro y construir comunidades que incluyan la diversidad, sin sacrificar la autonomía de las personas ni de los pueblos. Lo que le llevo a proponer enfoques para una democracia que reconozca la pluralidad de identidades.

Profesor de la UNAM desde 1954 en la Facultad de Filosofía y Letras de donde egresó, fue también investigador del Instituto de Investigaciones Filosóficas desde 1971 y

en el cual es nombrado Investigador Emérito en 1989, mismo año en que recibe el Premio Universidad Nacional en Investigación en Humanidades. En 1998 es nombrado Investigador Nacional Emérito de la UNAM.

En la creación de instituciones también tuvo participación, fue profesor fundador de la Facultad de Filosofía de Guadalajara y de la Universidad Autónoma Metropolitana unidad Iztapalapa haciéndose cargo de la dirección de la División de Ciencias Sociales y Humanidades. En 1978 ingresa a El Colegio Nacional y en 1986 recibe el Premio Nacional de Ciencias Sociales, Historia y Filosofía.

La Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo le otorgó el Doctorado Honoris Causa en el 2002, y en el 2004 se lo otorga la Universidad Autónoma Metropolitana. Finalizando el año de 2007 es nombrado Miembro Honorario de la Academia Mexicana de la Lengua.

Respecto a su obra filosófica, el Centro de Estudios de Filosofía Mexicana la reseña: “La obra de Villoro no es posible clasificarla en una sola línea de investigación, pues su producción filosófica se desarrolló en varias vertientes a lo largo de su vida intelectual, por ejemplo: el campo de la historia de las ideas y de la filosofía de la cultura, la filosofía de la historia, la filosofía política, la teoría del conocimiento, la analítica, la ética, entre otras”.

Luis Villoro Toranzo, que se nutrió de la vida mexicana en el altiplano potosino es considerado uno de los más destacados representantes de la filosofía mexicana, siendo su obra una parte indispensable de la filosofía. Villoro murió en la Ciudad de México el 5 de marzo del 2014.

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#4 Tiempos

Historias de valor | Columna de Juan Jesús Priego

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LETRAS minúsculas

 

Una vez, un famoso orador se presentó ante un auditorio muy numeroso para disertar acerca de La dignidad humana y sus fundamentos teóricos (así tituló su conferencia). ¡Pero, ay, tan largamente habló de estos asuntos que muchos asistentes empezaron a bostezar y otros francamente se durmieron! Entonces decidió cambiar de táctica y sacó de su cartera un billete de quinientos pesos, lo agitó en el aire y preguntó con voz tonante:

¿Alguien quiere este billete?

Los que estaban despiertos levantaron la mano, y los que en ese momento dormían también la levantaron, e incluso más firmemente que los otros, un poco así como los diputados y los senadores la levantan en la Cámara a la hora de las votaciones. ¿Sobre qué van a votar? Sólo Dios lo sabe, pero ellos de todas maneras, para fingir que viven, dan muestras de asentimiento. Pero sigamos con nuestra historia. Era claro que todos querían participar en el dichoso concurso, pero ¿qué tenían que hacer para ganarse esos quinientos pesos?

El orador adoptó un aire misterioso, tiró al billete al suelo, lo pisoteó una, dos y cien veces, cual si bailara sobre él el jarabe tapatío, lo levantó del suelo y volvió a decir:

-El billete ha quedado un poco maltratado, como ustedes pueden ver. Pero si alguien lo sigue queriendo, que me lo diga.

Por demás está decir el revuelo que se armó. ¿A quién le importaba que estuviera maltratado? ¡Todos seguían queriendo aquel billete!

Luego el orador escupió sobre él, lo dobló, hizo con él una bola del tamaño de una pelota de golf y lo enseñó otra vez a su auditorio.

-Quien en tales condiciones siga queriendo este billete no tiene más que decírmelo y se lo daré.

Y he aquí que todos volvieron a levantar la mano.

-Bien –dijo entonces el orador-. Ahora ya están en mejor condiciones de saber qué es la dignidad humana. Cuando el billete estaba liso y crujiente, todos lo querían, pues valía lo que dice en cada uno de sus cuatro ángulos, es decir, quinientos pesos. Cuando lo pisoteé no una, sino varias veces, y quedó manchado con el lodo de mis zapatos, ustedes quisieron tenerlo aún, pues seguía valiendo quinientos pesos: mis golpes, como quiera que sea, no le hicieron perder nada de su valor. Luego lo escupí, pero no por eso ustedes le hicieron ascos. Pues así sucede con el hombre, señores y señoras. El hombre puede ser pisoteado, escupido, humillado; pero, pase lo que pase con él y le hagan lo que le hagan, nunca perderá su valor ni su dignidad.

El auditorio esbozó una sonrisa de comprensión y amabilidad, y el orador prosiguió de esta manera:

-Suceda lo que suceda, ante Dios siempre seremos valiosos e importantes: infinitamente más valiosos que este billete que, por lo demás, sólo vale quinientos pesos. ¿Ahora han comprendido ya en qué consiste la dignidad humana?

Y así acabó aquella conferencia. Espero que, por su bien, el orador haya sorteado entre el auditorio aquel billete, pues, de lo contrario…

Cuando leí esta historia en un libro de cuyo título no puedo acordarme, también yo sonreí. Pero no por el ingenio de este orador, sino porque ya había leído yo en un libro de la antigüedad cristiana una historia parecida.

Una vez –así comienza esta otra historia, mucho más antigua que la primera-, un peregrino fue en busca de un anacoreta para pedirle ayuda y un consejo. Estaba muy afligido por sus pecados pasados y no estaba seguro de que Dios fuera a perdonárselos. “No he sido bueno –gemía, desconsolado-; no he sido trigo limpio. ¿Tendrá Dios compasión de mí?”.

El anacoreta le habló largamente de la misericordia divina, le contó la historia de David y otras muchas tomadas de la Biblia; lo amonestó con graves palabras para que confiara más en la misericordia divina, pero el pobre peregrino seguía mostrándose al borde de la desesperación.

Entonces el santo hombre de Dios le hizo esta pregunta:

-Dime, si tu túnica se rasgara, ¿la tirarías?

-No. Esta túnica es la única que tengo; si se rasgara, la remendaría y volvería a usarla.

-Entonces, fíjate bien –respondió el anacoreta-: si tú cuidas así tus vestidos, que no son más que paño, ¿crees que Dios no va a tener misericordia de uno que ha sido creado a su imagen y semejanza?

El peregrino sonrió lleno de gozo, luego lloró durante unos instantes, emocionado, y por último besó la mano del santo anacoreta: había comprendido la lección. ¡Ahora ya sabía cuál es el valor de la vida humana! Y, dándole las más sinceras gracias, reemprendió su camino…

¿No es ésta una historia bella y profundamente humana? En realidad, me gusta mucho más que la anterior. ¿Crees que, por lo que has hecho, Dios se va a deshacer de ti echándote en el olvido? ¿Crees que Dios se deshace de este modo de sus criaturas? Sí así lo crees, si esto es lo que piensas de Él, déjame decírtelo: aún no lo conoces. Como el billete del conferencista, el hombre puede estar sucio; como la túnica del peregrino, su corazón puede estar roto, pero no por eso a sus ojos vale menos. Tal es, en pocas palabras, el fundamento de la dignidad humana. Y quien quiera fundamentarla de otra manera y con otros argumentos construye sencillamente en el vacío.

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El Cronopio

El artista, narrador, periodista e ingeniero, Alberto Sustaita | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

J.R. Martínez/Dr. Flash

En la lista de los grandes literatos potosinos del siglo XIX y principios del siglo XX se encuentra Miguel Alberto Sustaita Zavala que combinó su actividad profesional entre el periodismo, la literatura, el dibujo y la música. Esta última exponiendo la vena musical familiar pues su abuelo fue el músico potosino de reconocimiento internacional León Zavala, cuyo nombre perduró en el imaginario potosino al preservarse la orquesta con su nombre, en la cual, por cierto, iniciaría sus actividades musicales Julián Carrillo.

Su nombre se suma a la lista de personajes que combinan su vocación entre las ciencias e ingeniería con las letras. Alberto Sustaita ingresaría a estudiar ingeniería en el Colegio Militar de México, después de terminar sus estudios de preparatoria en el Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí, mismos que abandonaría para dedicarse a la escritura iniciando actividades de literatura y periodismo, en San Luis Potosí.

Miguel Alberto Sustaita Zavala nació en San Luis Potosí el 10 de mayo de 1863, su primera infancia la vivió bajo la ocupación francesa en San Luis. Si bien su obra literaria no es del todo conocida, sus composiciones musicales lo son menos, las cuales fueron influenciadas por el ambiente familiar en el cual varios de sus tíos ejercían su vocación musical heredada de su abuelo.

En sus primeros años como escritor se distinguiría por su trabajo periodístico, donde luego usaba la poesía como forma de expresión. Sus contribuciones en los periódicos locales de la época, como El Estandarte y El Correo de San Luis, usaba el seudónimo de P.K. Dor, el que luego también usaría en su obra literaria. Fue director del periódico potosino El Contemporáneo.

Su obra literaria incluye teatro, cuento, drama y novela

, la cual produjo desde fines del siglo XIX hasta su muerte que ocurrió el 29 de junio de 1909.

En 1892 publicó Siete Pecados, libro de narraciones editado por la imprenta Vélez e hijos, donde Manuel José Othón hizo la presentación; presentación donde Othón lamentaba “porque en San Luis nadie lee” (¿qué tanto ha cambiado esta apreciación?).

Iniciando el siglo XX llevaría a la imprenta varias de sus obras, entre las que se encuentran la realizada en la Imprenta Popular en 1906 intitulada Las Bolado. En la Tipografía de la Escuela Militar de San Luis Potosí, editaría las obras: Nita. Drama en un prólogo y tres actos, en 1904; El crimen del Pullman en 1907; Mortales y veniales en 1907; El padre Adrián. Drama en tres, también en 1907; Mutilado en 1909, poco antes de su muerte.

En 2010 el Ayuntamiento de San Luis Potosí publicó la obra Cuentos Potosinos donde se incluyeron los escritos por Alberto Sustaita y en 1998 El Colegio de San Luis, en su colección Literatura Potosina 1850 – 1950 coordinada por Ignacio Betancourt, publicó los cuentos Un Truchiman, Doña Juanita y el Tren de Balastre.

Alberto Sustaita procreó cinco hijos en su matrimonio el 7 de mayo de 1898 con María Emilia Muñoz López realizado en San Luis Potosí.

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