febrero 13, 2026

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#4 Tiempos

Tiburcio Cadena: De mocito a millonario | Columna de Jorge Saldaña

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TERCERA LLAMADA.

 

¿Quién es Tiburcio Cadena Gutiérrez? Es el protagonista de la miserable y dolorosa historia de un hombre confundido por el miedo, la carencia y la ira. Un hombre que en sus 50 años intentó llenar sus vacíos emocionales con dinero, para reparar sus carencias existenciales a través de paliativos con precio. Un hombre que quiso tener dinero para tener algo, para dejar de no tener nada.

Un mocito con traumas de la señora Gallegos que se convirtió en soldado, en reportero mediano y finalmente en funcionario igualmente traumado y corrupto.

Son por lo menos 17 millones de pesos los que en tres años pudo robar Tiburcio Cadena en la administración municipal de Xavier Nava, a través de contratos a medios de comunicación inexistentes a los que pagó con dinero público para convertirlo en recursos privados.

La forma fue hasta burda: mandó hacer, de menos, de los que consta y dejaron evidencia, diez portales de internet. Siete fueron hechos el mismo día, en el mismo servidor, con los mismos datos, con el mismo proveedor. Otros tres ya existían. Uno que fue construido para la Coparmex, pero que fue desviado de su origen en 2019, y otro que se ofreció al municipio de Soledad desde el 2015.

Cada portal cuenta con sus prestanombres respectivos (son ladrones, pero no estúpidos), cobraron con puntualidad durante 2 años y 5 meses entre 30 mil y 80 mil pesos al mes, es decir, un promedio de 50 mil pesos por portal (seguramente a repartir con los prestanombres y factureros) durante todo el tiempo en que Tiburcio Cadena, el mocito con carencias y sin relleno, se desempeñó como director de comunicación social del Ayuntamiento capitalino.

450 mil pesos mensuales (menos moches a los proveedores simulados), multiplicado por 29 meses, resultan en un total de poco más de 13 millones de pesos, cuatro veces más de lo que ganará el propio presidente Nava durante los 36 meses de su mandato.

Si el presupuesto fuera pollo (sin connotación política) Xavier Nava se comió una alita mientras Tiburcio se atragantó la pechuga, el pescuezo, rabadilla, pico, plumas y hasta las menudencias. De esa hambre que no se quita.

Por si fuera poco, el mocito que nunca dejó de serlo, contrató un intangible que le pareció perfecto: los servicios de un locutor que comenzó recibiendo 50 mil pesos mensuales de iguala en 2018, aumentó a 88 el mismo año, en pocos meses subió a 166 (el doble de lo que cobraba suena a “una para ti y una para mí”), luego cobró todo el 2020 más de 100 mil cada treinta días y terminó en febrero de este 2021 con dos facturas idénticas de 1 millón 330 mil pesos con días de diferencia.

Cuestionado en plática informal, el locutor aludido me comenta a manera de defensa y duda razonable: “¿Y cómo sabes que de todas yo recibí el dinero?”

Tiene razón el locutor. Sin tener las facultades de Santiago Nieto, es imposible saber cómo se triangularon los recursos de cuentas privadas a otras. Quizás solamente se compraron las facturas y el dinero, ya con los respectivos impuestos descontados, iban a parar a alguna cuenta de Tiburcio o se convirtieron en irrastreable efectivo.

Del contrato por locución “incuantificable e intangible (como obra de arte)” en los casi tres años de “Te” Cadena al mando, se cobraron exactamente 4 millones de pesos.

(Como referencia un dato duro: Pepe Lavat, locutor reconocido internacionalmente y artista del doblaje en México, en paz descanse, cobraba en 2015, no más de 7 mil pesos por una campaña completa).

Las cuentas: 13 millones de pesos a través de contratos simulados en portales anónimos, más 4 millones de pesos por contratos de voz, suman 17 millones de pesos… solamente.

Nada mal para un mocito que se convirtió en millonario.

Por eso alcanza para comprar terreno y proyecto en Horizontes, por eso alcanza para depa y carro nuevo, por eso alcanza para inversión en Pozos. 17 millones para darse gustos propios con dinero ajeno, ojalá alcance para muchos muchos años de defensa jurídica y vida sin empleo.

Pero quien esto escribe ni juzga ni culpa, Culto Público (será trabajo de las fiscalías y contralorías) eso sí, tampoco justifico, pero entiendo de la condición humana y de los dolores tempranos y cognitivos de un hombre, y me conduelo hasta el punto del llanto de su miserable historia.

En la etapa quizás más dolorosa de la misma, Tiburcio se ganaba un pan con agua limpiando mierda de los perros, sirviendo café, barriendo y fregando los pisos al son de un tronar de dedos y recogiendo los juguetes de los hijos de sus empleadores. Fue el mocito (ni a Mozo llegó) de la entonces la familia Gallegos de Ayala, de entonces y ahora, de excelente posición social. Ahí se construyó el sueño de Tiburcio y se engendró su resentimiento.

Soñó en que un día sería patrón y no empleado, pero de ahí pasó a recoger mierda, barrer y fregar pisos al tronar de los dedos enlistado en la Secretaría de la Defensa Nacional, de donde no pasó de soldado raso, de los que obedecen a gritos y agachan la cabeza, de los que tienen que seguir siendo mozos y lavar los excusados. No cambió el tragar pan y agua, solo cambió de correa.

Luego pasó por el periodismo local sin pena ni gloria, que se recuerde ocupó sillas en el Sol de San Luis cuando su principal fuente de información era “Calolo” y, finalmente, se “consagró” como jefe de información en el Canal 7, propiedad, entre otros, de Luis Mahbub, su entonces patrón, al que sirvió también con infidelidad recibiendo aparte de su sueldo los respectivos “chayotes” gubernamentales de los que aunque renegaba diciendo: “yo gano bien y no los ocupo”, los recibía gustoso y hasta acudía a domicilio por su sobre (no de perro) manejando su destartalada Jeep Liberty negra con factura de aseguradora.

Hoy Tiburcio, el mocito, maneja una poderosa Suburban blanca como analgésico a sus carencias. Fue al único que la administración de Xavier Nava le autorizó un vehículo de lujo, porque el alcalde, el secretario y hasta el tesorero se mueven en vehículos sedán muy modestos.

En lo personal compadezco mucho a Tiburcio Cadena y su historia. Lamento y sufro en ajeno el ver la caricatura en la que se convirtió, me conduelo de ser testigo de una historia de aparentes éxitos usados como cascarón de un hombre dolorido, lastimado y resentido,

que ni con todo el dinero que pudo haber robado le alcanza para comprar el alivio de sus privaciones tempranas ni cambiar su destino de obedecer, someterse y limpiar mierda. No importa el nombre de su encargo.

De lo aquí dicho, como siempre, tengo pruebas contundentes y por eso reto al multi aludido a defenderse y más allá: si Xavier Nava ignoró durante casi tres años las ladronadas de su jefe de comunicación, entonces que lo obligue a dar la cara o que se atenga a ser llamado corrupto por solapar a un ídem (¿De qué otra forma se le llamaría?).

Desde aquí, reto a Tiburcio Cadena a que explique en su oficina o en la mía, en el patio de la UAM o en la Plaza de Armas o donde el guste, el día que quiera y a la hora que le acomode a responder en vivo para todos los ciudadanos (auténticos dueños del dinero que manejó a su antojo TC):

¿Quién o quiénes son los propietarios y cuánto se le pagó durante su gestión a las siguientes páginas?

www.aldeapolitica.com
www.revistaroi.com
www.sonarpolitico.com
www.buenasnuevas.mx
www.cuarteycincogrados.com
www.enblancoynegro.mx
www.lanoticia.mx
www.reporterosanluis.com
www.vocerosanluis.com
www.lasdeldia.mx

¿Quién facturaba por cada una?

¿Por qué tienen exactamente las mismas notas y fotos?

¿Cómo se explica que fueron creadas en su mayoría el mismo día, bajo los mismos datos, en el mismo servidor?

¿Cuál fue la justificación para pagarles entre 30 y 80 mil pesos mensuales a páginas que no alcanzan siquiera el nivel de tráfico para ser rankeadas por Google?

¿Quién cobraba por ellas?

¿Qué tienen que ver contigo las contadoras Torres? ¿Son dueñas de www.monithor.mx? Tu deberías de saberlo, ¿no? ¿Quién cobra entonces?

¿Quién las creó y cómo se explica que tras la elección dejaron de funcionar y hace apenas unas horas pudieron ser “bajadas” de la red?

¿Por qué Michelle Jasmin Aayadi Garcín cobró 32 mil pesos mensuales como proveedora municipal hasta septiembre de 2020?

¿Quién es Michelle Jasmin Aayadi Garcín (a quien conociste en el Canal 7) y qué relación guarda contigo? ¿Quién cobra y administra la página www.lanoticia.mx ?

¿Ya no es oficialmente proveedora municipal? (pregúntale al tesorero como lo hice yo para que te lo confirme como a mí).

¿Quién es Cristina Gardea? ¿Por qué está en la nómina de comunicación social ganando casi 40 mil pesos si nadie la conoce?

¿No es la misma Cristina Gardea, la representante de la empresa consultora MKF de Marco Sifuentes el publicista político de Guadalajara?

¿A cambio de qué se le ha pagado a la mencionada señorita Gardea con la nómina del ayuntamiento?

¿No es Marco Sifuentes y su consultora, MKF (no KNG no te confundas) el autor de “Motivos para seguir” y de los conceptos de la campaña de Xavier Nava en su empeño electoral por Morena? ¿No es el autor de “San Luis suena fuerte”?

¿Pagaste con dinero público la campaña de Xavier Nava? ¿Usaste los 1.2 millones de pesos que se le contrató a la consultora desde el Interapas? ¿Se los estás pagando en abonos a través de una nómina secreta a la misteriosa Cristina Gardea?

¿Por qué al personal que contrataste en el municipio, ex compañeras tuyas del Canal 7, las cambiaste a Servicios Municipales? ¿Las quieres esconder?

¿Cuánto te costó y bajo qué esquema compraste el terreno en Horizontes de más de 250 metros cuadrados y su lujoso proyecto?

¿Dónde está tu 3 de 3 actualizada así como la de tu pareja Montserrat, funcionaria de Comunicación Social del Gobierno del Estado?

¿Pueden demostrar el origen de su fortuna o tienen algo qué esconder?

Tiburcio: Llévate los archivos, los contratos, las facturas, tus estados de cuenta y cállame la boca si todo lo que he dicho es mentira. Te reto –repito- a que limpies públicamente tu honra por el bien propio y de tu familia. Te espero cuando quieras, en las condiciones que quieras a que públicamente respondas. Quedo al pendiente. Nunca a tus órdenes.

Qué chistoso, Culto Público, que por lo menos un trío de personajes “Xavieristas” “los niños sin hambre”, los “tan honestos y buenos”, tengan tan poco crédito en la tarjeta de su libertad. Tanto que se quejaron de los anteriores y del resto de los mortales, instalados en el trono de la moralidad, que es dramático ver cómo hoy están tan cerca de vivir a salto de mata como ladrones.

¿Vas a hacer algo Xavier Nava? ¿Estabas enterado? Si lo estabas, con mucha pena te informo que te comieron el mandado, pero si no lo estabas pues pregúntale, verás que será insostenible en su encargo (a menos que todavía le debas algo a don Luis Mahbub…).

Al tiempo. Por lo pronto, es todo, Culto Público, y estaré informando con puntualidad respecto al asunto aquí expuesto.

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#4 Tiempos

El genio que se niega al olvido | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

 

Este 11 de febrero se conmemora un aniversario más del nacimiento de Francisco Javier Estrada Murguía, brillante potosino que merece un mejor recuerdo en la vida cultural de San Luis Potosí. Varias entregas de La Orquesta se las hemos dedicado y ahora compartimos un libro que escribí en 2021 sobre la vida y aportación de Estrada a las comunicaciones inalámbricas de las que él es el inventor. El libro es de distribución gratuita y puede descargarse de:

https://www.researchgate.net/publication/356747746_El_inventor_de_la_comunicacion_inalambrica_Francisco_Javier_Estrada

o la dirección:

http://galia.fc.uaslp.mx/museo/libros/ESTRADA%20COMUNICACION%20INALAMBRICA.pdf

Uno de los desarrollos que caracterizan nuestra vida cotidiana y que marcan a la sociedad actual son los procesos que involucran la comunicación a distancia, la comunicación inalámbrica. Nuestro país, depende de los servicios que las transnacionales ofrecen en materia de comunicación, producto del rezago tecnológico en que nos han sumido las políticas seguidas en materia científica en el país. Lo paradójico, es que la comunicación inalámbrica como tal, fue desarrollada primeramente en México, antes que en cualquier otro punto del mundo y, específicamente en la ciudad de San Luis Potosí, por el físico potosino Francisco Javier Estrada Murguía.

Hoy, este hecho, al igual que el descubridor del principio e inventor del primer sistema de comunicación inalámbrica en el mundo, son desconocidos en su propia tierra. Una lección que hay que tener presente, es la historia de este acontecimiento científico, así como los factores que impidieron fuese aprovechado el invento de Francisco Estrada, para apuntalar el desarrollo social e industrial que requería el país y dejó ir entre las manos.

La cultura del olvido se liga a esta lamentable situación. En las escuelas y, lastimosamente, en las universidades se repite la historia parcializada que la historia de la ciencia oficial ha construido a lo largo de los años. De esta forma, personajes como Edison, Tesla Marconi, vienen a ser los protagonistas en esta historia, dejando de lado a su principal gestor el mexicano Francisco Estrada. Francisco Javier Estrada, un personaje sobresaliente que en un medio no propicio para el estudio de la ciencia y el desarrollo tecnológico, tuvo aportaciones de primicia mundial colocándose, no sólo como un hombre que creaba en la frontera del conocimiento práctico en temas de electromagnetismo, una de las áreas importantes en el siglo XIX, sino como el físico mexicano más importante del siglo XIX, a pesar de haber estudiado la carrera de farmacéutico, área que eligió para poder sostenerse económicamente en un país convulsionado por los movimientos bélicos que imperaban en el país.

Las condiciones adversas para su desarrollo no fueron solo las sociales, la salud mermada al iniciar su trabajo científico, que inhibiría su movimiento y dificultaría su vista, pondría en dificultades e incluso en la imposibilidad del trabajo práctico y creativo a cualquier ser humano; sin embargo, Estrada brillaría a pesar de estas circunstancias lo que hace más valioso su trabajo. Trabajo y aportaciones que merecen sean puestas al conocimiento del pueblo mexicano y, en especial el de su tierra natal, donde sigue siendo un total desconocido.

Lamentablemente, la institución donde dictaba cátedra y donde compartía con sus discípulos sus contribuciones, como muestra de los fundamentos que enseñaba en la cátedra de física en el Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí, no ha asumido el compromiso de sacar de las penumbras las extraordinarias aportaciones de uno de sus principales catedráticos, que si bien, no realizaba formalmente su trabajo de desarrollos tecnológicos en su seno, si los usaba para adiestrar a sus alumnos en el mundo de la ciencia y como elementos para enfrentar los problemas que les fuera demandando el país. Así la actual Universidad Autónoma de San Luis Potosí está en deuda con Francisco Javier Estrada.

Mientras se entregan Doctorados Honoris Causa a toda una serie de personajes que, si bien son merecedores a dicha distinción,

deja de lado a personajes locales que dieron brillo a la institución. Las contribuciones de Francisco Estrada son muy amplias y después de más de ciento cincuenta años, siguen siendo de actualidad y, comúnmente se encuentran aportaciones que Estrada había ya apuntando en el siglo XIX. Ejemplos sobran, pero podríamos mencionar un par de casos, el relativo a la predicción de temblores y el relativo a la energía, en el que contribuyó Estrada con el desarrollo del motor eléctrico y los primeros sistemas de iluminación eléctrica en el Continente Americano que combinaba con el estudio de sistemas de aprovechamiento de la energía solar para el movimiento motriz.

En la etapa de máximo deterioro en su salud, se centra en el problema de la reproducción del sonido, que le llevaría a tener aportaciones sobresalientes, como el desarrollo del micrófono de carbón que mejoraría los sistemas de comunicación telefónica, que permitirían que Estrada lograra la comunicación a larga distancia más grande en aquella época a nivel mundial y de manera especial, el descubrimiento de la comunicación inalámbrica y el invento del primer sistema de comunicación basado en este descubrimiento, como fuera la posibilidad de comunicar trenes en movimiento con la estación central.

En este libro, abordamos esta desconocida historia de la comunicación inalámbrica, esperando sea una aportación para colocar la figura de Francisco Javier Estrada en el lugar que le corresponde, así como subrayar su trascendental descubrimiento colocándolo en el escenario mundial, como lo merece.

Su patente de comunicación inalámbrica fue realizada diez años antes que la realizada por Marconi, cuando aún se comenzarían a dar los desarrollos teóricos que la sustentaran. Marconi tuvo el camino libre una vez vencida la patente de Estrada cuyo privilegio le fue concedido por diez años y, una vez que la patente de idea de Edison, que sospechosamente también era para comunicar trenes en movimiento y que solo quedó en patente de idea, fue cedida a Marconi por Edison, dejando el camino libre para su registro por Marconi en 1896 que lo haría famoso, dejando en la sombra a figuras como Francisco Estrada en la cual sus propios paisanos han contribuido.

El talento mexicano está más que comprobado, debemos eliminar no solo la cultura del olvido, sino el llamado malinchismo que padecemos, debemos de sentirnos orgullosos de nuestros personajes como el caso de Francisco Javier Estrada. Por fortuna, la obra de Estrada ha cobrado cierto interés en últimas fechas, entre algunos sectores de la sociedad.

Este libro forma parte de este ejercicio de rescate y difusión uniéndose a los esfuerzos que la sociedad civil realiza por reivindicar a personajes ilustres, acción en la que se enfoca la asociación que pretende formarse llamada Personajes Ilustres de México.

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#4 Tiempos

Pensamientos en la Catedral | Columna de Juan Jesús Priego

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LETRAS minúsculas

 

Los dos jóvenes se toman de la mano por unos instantes y él le dice a ella: «Yo, Juan, te acepto a ti, Lucía, como mi esposa, y prometo serte fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, y amarte y respetarte todos los días de mi vida».

De reojo observo a la mamá de la novia: está llorando, y con discreción se pasa un pañuelito blanco por el área de los ojos. El padre del novio, en cambio, se muestra pensativo y perplejo. Quizá se pregunte: «¿A qué hora creció este niño? ¡Apenas ayer se me sentaba en las piernas, y mírenlo ahora! ¿Tan rápido se va entonces la vida? ¿Tan rápido nos hacemos viejos? Dentro de un año, tal vez, ya seré abuelo». Todas estas preguntas y exclamaciones, y aún otras más de la misma índole, puedo leer en su rostro, en su cabeza que se mueve a intervalos rítmicos y en sus pies que casi tiemblan. Sí, ¿en qué momento se hicieron grandes estos niños que hoy, dejándolo todo, se van de casa, a qué hora crecieron y se enamoraron?

La ceremonia continúa. Ahora ya no miro a los papás, sino a los novios, que se entregan el uno al otro un anillo dorado. Y yo pienso en la grandeza de este sacramento. Porque esto es lo que es: un sacramento, es decir, un rito sagrado que no sólo simboliza, sino que también realiza y aun trasciende, la materialidad de los signos. «Este es un gran misterio –decía San Pablo hablando del matrimonio-, y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia» (Efesios 5,32). De pronto empecé a pensar cosas en las que nunca antes había pensado.

Esto que los dos jóvenes están haciendo hoy en la Catedral –me decía a mí mismo- es una imagen terrena de lo que sucede místicamente en el alma de los hombres. ¡Dios se ha desposado con cada una de sus criaturas! ¿Es esto posible? Dios se desposa con ellos, y lo que este muchacho acaba de decir a su amada lo dice Dios también a cada uno y de manera individual: «Prometo serte fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad…, todos los días de mi vida». ¿Pero Dios puede decir: todos los días de mi vida? Sí, sólo que, para Él, ese todos los días se designa con una sola palabra: eternidad. Por la eternidad estaré contigo. No te abandonaré ni siquiera por un momento, ni siquiera en la muerte. Porque es fuerte el amor como la muerte, dice la lectura que hace un momento acabamos de escuchar (Cantar de los cantares 8,6).

Mientras pienso en estas cosas que me llenan de emoción, los padrinos de arras me llaman al orden pidiéndome que las bendiga. Hay que bendecirlas, claro. Y lo hago. Derramo sobre las monedas unas gotas de agua bendita y se las entrego al esposo para qué él, a su vez, las haga llegar a su mujer como un río que fluye, sin quedarse con ninguna, y yo sigo diciendo para mis adentros: «¡Por toda la eternidad! Porque nos hiciste, Señor, para ti, nuestro corazón estará inquieto hasta que descanse en ti. ¡Hermosas palabras éstas de San Agustín! ¿Nos hiciste, entonces, para ti? Sí, sólo para ti. Tú eres el esposo verdadero de nuestras almas y a los demás sólo nos los prestas por un tiempo, para el tiempo. ¡La eternidad te la reservas Tú, pues eres el Señor de ella!».

Estoy distraído o, mejor aún, embebido. Los padrinos de lazo me hacen señas desde la distancia y me preguntan como jugando a caras y gestos si ya es tiempo de ponérselo a los nuevos esposos. Yo les hago un gesto afirmativo con la cabeza. ¡Claro, el lazo! Sí, ya es tiempo de ponérselo. Y mientras los padrinos ejecutan esta sencilla maniobra, yo sigo pensando: «Haber nacido es haber sido elegido. Estamos aquí, Señor, porque nos quisiste, porque nos amaste. ¡Nos elegiste para la vida, es decir, para ser tuyos! Nadie está en este mundo por causalidad, o por azar. ¡Tú elegiste a los que viven para desposarte con ellos en el amor y la fidelidad! Así pues, nunca los dejas solos, ni los has dejado, ni los dejarás jamás. Esto es lo que dices a cada hombre que nace, y aún antes de que nazca, desde que está en el seno de su madre: «Prometo serte fiel».

Creo estar más emocionado que los mismos novios. Pero sus padres –los cuatro- me miran con extrañeza y casi diría que hasta con rencor. Seguramente piensan que he estado muy distraído durante la ceremonia. Ha sido mi actitud exterior la que quizá les haya hecho pensar que no he estado realmente con ellos, sino en otra parte: en la luna, por decir un lugar. Y, sin embargo, nunca había estado más cerca de alguien que con estos jóvenes que ahora se tal vez se preguntaban por qué me habían elegido a mí, precisamente a mí, para…

¿Cómo no había pensado con más detenimiento en este misterio? Jesús elevó a rango de sacramento la unión definitiva entre el hombre y la mujer para que éstos, celebrándolo, vayan todavía más allá y piensen en Dios, que nos ama así: con un amor que ni se arrepiente ni vacila. Todo lo podemos temer, menos que Dios deje de querernos. «Podrán desaparecer las colinas y los montes, pero mi amor por ti no desaparecerá». ¿Y no es esto justamente lo que hemos recordado, lo que hemos celebrado hoy? ¡No se enojen, amigos! Enseguida estoy con ustedes.

Mientras coloco los dones sobre el altar, sigo pensando: «No hay historia de amor más bella que la del alma con su Dios. ¿Acaso el verdadero matrimonio sea sólo éste? Sí, quizá sea así, de manera que el matrimonio que acabamos de celebrar no sea, en el fondo, más que una imagen pálida –aunque visible y real- de aquél.

Y cuando termino la Misa y los padres de la novia se me acercan para darme las gracias por haber venido de lejos únicamente para celebrarla, me dicen sonrientes:

-Estuvo muy bonita la ceremonia, ¿verdad? ¡No lo niegue! Se le veía a usted emocionado.

Emocionado, sí, esa es la palabra: pero no era por las flores que ellos mismos habían mandado colocar a todo largo y ancho de la iglesia, sino únicamente por esos pensamientos míos que ya conoce el lector.

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#4 Tiempos

La escritora mexicana que acarició el Nobel de Literatura | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Cristina Rivera Garza, escritora mexicana nacida en Matamoros, Tamaulipas, estuvo considerada como la favorita para obtener el Premio Nobel de Literatura 2025 con su libro ‘El invencible verano de Liliana’, texto que narra el feminicidio de su hermana en los años noventa y obra con la que ganó el Premio Pulitzer de 2024. Si bien el Premio Nobel finalmente fue otorgado al autor húngaro László Krasznahorkai, la mención de Cristina Rivera que fue considerada como la escritora a vencer, da brillo a las letras mexicanas.

Radicada en Estados Unidos desde 1989, la escritora y ensayista trabaja actualmente como profesora en la Universidad de Houston, institución donde obtuvo su doctorado en Historia Latinoamericana; estudió sociología en la UNAM y es directora del programa de posgrado en escritura creativa en español en la Universidad de Houston.

Una de sus novelas por la que es reconocida fue editada en 1999, nadie me verá llorar, una novela que el escritor mexicano Carlos Fuentes describió como “una de las obras de ficción más notables de la literatura no sólo mexicana, sino en castellano, de la vuelta de siglo“.

En esa novela histórica resalta el papel de la mujer que es sojuzgada a fin de maniatar su furia crítica. Novela histórica que se asoma a la vida de una interna contra su voluntad en el manicomio de La Castañeda que responde al nombre de Modesta Burgos quien estuvo internada por al menos treinta y cinco años desde la década de los veinte.

Modesta Burgos originaria de Papantla Veracruz, llegaría a la Ciudad de México a casa de su tío y deambularía por la ciudad entre fábricas y burdeles. Indagando en archivos de salud, Cristina Rivera reconstruye su vida y su peregrinar en la sociedad mexicana de principios del siglo XX. 

Si bien, el libro en mención es una edición reciente, de octubre de 2024 de Random House, la novela fue publicada en 1999; la novedad de esta edición es que ahora se usa el nombre real del personaje en cuestión ya que en la anterior edición se utilizó el nombre de Matilda Burgos, por cuestión de protección de identidad de los internos del Manicomio General, hoy con la Ley de Transparencia de y Acceso a la Información y Protección de Datos personales del 2012, así como la nueva Ley General de Archivos del 2016, permiten poder revelar su nombre.

Nadie me vera llorar nos relata la experiencia de Modesta Burgos, una mujer que, a pesar de haber sido internada a la fuerza en el manicomio La Castañeda a inicios del siglo XX, en la Ciudad de México, siempre conservó su furia crítica

, una inconfundible voz propia y su libertad. Modesta parece tener dificultad para fijar su atención en los objetos del mundo, pero por donde quiera que camina lleva toda la luz del manicomio sobre la cabeza.

Entre los archivos y obras consultadas por Cristina Rivera para recrear la historia de Modesta Burgos, se encuentra la obra del padre Rafael Montejano sobre Real de Catorce, que ahora ha sido reeditada por la UASLP dentro de su magro trabajo editorial. La consulta responde a la construcción de parte de la historia de Modesta Burgos por su paso por diez años en Real de Catorce en compañía de Paul Kamáck, historia que se sitúa a principios del siglo XX cuando la bonanza de Catorce comenzaba a decrecer y como consecuencia se suicidaría Paul y Modesta quemaría su casa, despertando en un hospital de San Luis Potosí, antes de ingresar a La Castañeda.

En la novela podemos leer: “En el vagón del tren, Pablo habla del Valle de Matehuala como si le perteneciera. Su querencia. A través de la ventanilla le señala la fila zigzagueante de la gobernadora, las flores de las biznagas, amarillas, rojas; las espinas del garambullo. Hay cactos largos como sacerdotes y árboles de nopal justo como los que pintó José María Velazco, Pitayas y Guayule.

…. Su nombre le produce la primera ternura real de su vida. Lo único que él le pide justo antes de entrar a las callecitas entrecortadas de Real es que nunca le de un hijo. Modesta acepta.

El amor es una tonadilla, apenas una canción.

El mineral de Catorce

es digno de compasión

pues que ahora se encuentra

en tan fatal situación.

Al pasar por Potrero

me preguntan dónde vas,

me voy a buscar trabajo

al mineral de la Paz.

Cristina Rivera Garza inició su serie de premios en San Luis Potosí al ganar con su libro de cuentos La guerra no importa el Premio Bellas Artes de Cuento Amparo Dávila en 1987.

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Opinión

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