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The Devil All The Time | Columna de José Miguel Fernández Rendón

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¿Cuantas excusas haz puesto para ser feliz? Probablemente a lo largo de tu vida haz llegado a sentir que todo sale mal, que el universo está en tu contra, a lo mejor no, a lo mejor lo único que está en tu contra eres tú. Creyendo que todo está mal, que todo sale mal, lo único qué haces es impulsar esa negatividad y uno solo se hunde aún más.

 

En esta película con tres historias diferentes que se unen por meras coincidencias del destino, lo que nos dan a entender por el título “El Diablo a Todas Horas” es que el bien y el mal siempre están presentes, “el hombre es malo por naturaleza”, más allá que esta célebre frase yo lo diría de esta forma “el hombre sufre por naturaleza” y no porque queramos, porque es necesario para poder disfrutar de los momentos felices. El dolor es nuestro instinto de supervivencia más primitivo. Nos hace correr, gritar, desata una cantidad de adrenalina impresionante.

 

En esta película producción de Netflix y con un cast impresionante logran atraparnos desde el inicio, nos regresan de la Segunda Guerra Mundial, solo para llegar a una guerra personal. Una guerra personal entre fanáticos de la religión con ellos mismos, el diablo a todas horas, como la biblia, no hay que tomarla tan literal, el diablo o mejor dicho el mal presente en esta película es el hombre mismo y nos muestran como es su propio enemigo.

 

Y creo que lo más importante de la película está cerca del final, en los momentos más oscuros es cuando tienes que pensar positivamente, la suerte es algo que tampoco logramos entender pero la suerte juega a favor de quien está en paz, en calma consigo mismo, con los demás, con el “diablo” que es la parte dentro de una persona que nos hace pensar negativamente. Esa suerte es la que nos logra dar un final agradable…

 

… es cierto ese final agradable, no digo que es un final feliz por todas las circunstancias que nos llevaron a ese momento, pero en realidad no vemos el final, un final abierto para una película que todo el tiempo nos tuvo en tensión, acaba para seguir de esa manera. Mi parte favorita de este tipo de finales es qué pasa lo que cada persona quiera, dependiendo de tu punto de vista de toda la película, se divide para crear una cantidad infinita de finales que, en la mente de cada uno de nosotros, fueron reales.

 

 

 

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