julio 4, 2022

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Columna de Nefrox

Tal vez la respuesta siempre estuvo en casa | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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No me canso de pensar que detrás de muchas contrataciones de San Luis (tanto jugadores como técnicos) está la siniestra mano de los promotores, esos que buscan el bien para los suyos pero sobre todo para sus bolsillos, esos que experimentan con cualquier argumento.

Desgraciadamente la historia reciente de San Luis ha estado plagada de fracasos y de experimentos fallidos: Matosas, Vázquez, Rocco y Mendez son solo algunos ejemplos a los que podemos sumar jugadores y hasta directivos.

San Luis parece más un laboratorio para experimentos fallidos, que un equipo de futbol.

El nuevo técnico de San Luis será un brasileño, otro de esos experimentos que de fallar, terminaría hundiendo nuevamente a la franquicia en su segunda multa por descenso.

Las cosas no pintan bien, y lo peor es que parecería que la respuesta de ciertos problemas está en casa.

La afición, los medios y ciertos conocedores del futbol, dicen que lo mejor en momentos de crisis es recurrir al mercado local, personas con experiencia que conozcan el futbol mexicano y la idiosincrasia del jugador en estas tierras. Bajo ese perfil los nombres sobran justo hoy, algunos muy caros, otros accesibles, mexicanos, extranjeros, viejos lobos y jóvenes promesas; el futbol mexicano tiene una amplia baraja de entrenadores listos para trabajar.

A muchos nos hubiera ilusionado escuchar ciertos nombres en el banquillo de San Luis, para sentir un poco de confianza en el proyecto. Sin embargo hay uno que pasa por debajo de todos los radares y que sin duda merecería una oportunidad, sobre todo si quisieramos hablar de una zona de experimentos.

Américo Scatolaro no solo fue auxiliar de uno de los mejores técnicos que tuvo el equipo local

, sino que también llevó a un equipo limitado a pelear en la Copa Libertadores. Scatolaro no solo conoce el futbol en México, sino que siente los colores auriazules. Américo sabe bien lo que es dirigir en primera y seguramente su contrato no sería tan ostentoso como el de ciertos extranjeros.

Sus números con el equipo local lo habilitan como posibilidad, y aunque tiene años sin estar en la banca de un equipo, la experiencia y muy seguramente las ganas, lo podrían llevar a un trabajo respetable en esta liga.

Si vamos a experimentar, que sea con la casa, si vamos a jugar a adivinar, que al menos no nos cueste caro, que cuando menos sea alguien que le meta ganas y amor al equipo.

Muchos nombres podrían resonar justo hoy para ese banquillo, nombres de leyenda en esta ciudad, tal vez no sean los mejores, tal vez no sea su momento, pero sin duda se vería mejor que el apellido del entrenador resonara con el pasado, un Scatolaro, un Guerrero, un De Faria, un Coudet, un Luna, o que se yo. Digo, si vamos a experimentar, cuando menos que sea con alguien que conozca la casa.

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#4 Tiempos

Un negocio | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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Desde hace algunos lustros, el futbol profesional dejó de ser romántico para convertirse en un mercado, las piernas se venden al mejor postor, las camisetas se intercambian por contratos, los jugadores, entrenadores y directivos se van con la mejor oferta, el único fiel; el único que siente, el único que nunca abandona, es el aficionado, el último en la cadena de importancia del negocio del futbol.

Germán Berterame tiene un pie fuera de San Luis. No es de extrañar que después de sus buenas temporadas, el jugador tenga ofertas importantes y los rumores apuntan lejos: a equipos de renombre o incluso en el extranjero. Lejos quedaron aquellos días donde los futbolistas se enamoraban de un club, de una afición o incluso de una ciudad. Aún recuerdo los relatos de otra generación que contaban cómo tal jugador decidió quedarse a vivir en la ciudad, solo por el gusto de ser potosino por adopción: esos que contaban que muchos eran los que, a pesar de irse a otro equipo, guardaban cariño y respeto por esta ciudad y la visitaban cada que había oportunidad. En fin, tiempos viejos que tal vez no volverán.

Mucho se ha hablado de la salida de un goleador como Nico Ibáñez, para mí, uno de los errores más caros de este club, vender a un goleador comprobado a un equipo de tu propia liga es como “escupir para arriba”, eso ni en el llano se te ocurre. Y muchos saldrán a decir que era necesario para pagar la multa, que Nico no quería irse, o que nadie es irremplazable; digan lo que quieran, pero el propio Nico nos eliminó. Pachuca no solo encontró la llave, sino que nos dio la lección de la vida.

El error no puede cometerse dos veces, a pesar de que las circunstancias son muy diferentes. Hoy San Luis no necesita dinero, sin embargo Berterame parece no tener la intención de tocarse el corazón y buscar un acuerdo en casa. Berterame obedece al futbol moderno, a ese que se rige por ceros en el contrato, a ese que le importa muy poquito el cariño de una afición. Y sí, el futbol solo es negocio, si Germán se viste de amarillo o se va a otro país, ojalá que no se olvide de este equipo que le fue brindando oportunidades. Ojalá y hubiera festejado más de una vez con la afición.

Ni hablar, Berterame cumplió en momentos complicados: fue creciendo de la banca a ser titular, goleador sin duda y un jugador de esos que pelea cada balón, no hay discusión en eso. El argentino merece todo lo mejor y ojalá pueda encontrar un buen lugar para su carrera. Solo me atrevo a pedirte, Germán, que si te vas, lo hagas lejos, y no te quedes en esta misma liga; si algún amor le tienes o tuviste a esta afición, ve por tus intereses, pero también por San Luis; sé que esto es un grito al aire, que de poco servirá decirlo, es tu decisión y es lo que mejor te parezca. Al final, me queda muy claro: esto ya no es solo futbol, esto es solo un negocio.

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#4 Tiempos

“La Finalissima”, el torneo olvidado | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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Esta semana se volvió a realizar el partido que busca unificar a los campeones de CONMEBOL y de UEFA: la llamada Finalissima; ese torneo que parece sacado de la manga pero que ofrece por lo menos una oportunidad de ver a dos muy buenas selecciones en un partido “oficial”.

Mucha gente podría despreciar este enfrentamiento con el pretexto de que es un juego inventado, una copa más para sacar dinero, un trofeo sin validez. Y en parte hay algo de razón. La Finalissima es un torneo oficial firmado tanto por UEFA como por CONMEBOL pero que no tiene anuencia de FIFA. En pocas palabras, es un negocio parecido a la Copa Intercontinental pero a nivel selecciones.

La idea nació en el lejano 1981, cuando el dirigente italiano Artemio Franchi propuso enfrentar a las selecciones campeonas de Europa y de Sudamérica, en búsqueda del mejor equipo del mundo, esto pensando que solo de esas dos regiones habían (sigue siendo igual) emergido los campeones mundiales y que el resto de confederaciones carecían aún de competencia e identidad.

De esta manera se llevó a cabo el primer partido de la llamada Finalissima, que enfrentaba a Uruguay el campeón de la Copa América 1983 y a Francia campeón de la Eurocopa 1984, a un solo partido en el Parque de los Principes de París en 1985. Así se desarrolló el encuentro que dio como campeón a Francia con un 2-0, convirtiéndose en el primer campeón de la Finalissima.

La segunda edición de esta copa, se jugó en Mar del Plata en 1993, enfrentando a Argentina campeón de la Copa América 1991 y a Dinamarca campeón de la Eurocopa 1992. El partido terminó con victoria albiceleste en penales después del empate 1-1 en el tiempo regular.

Algunos intentos posteriores no lograron concretar una nueva Finalissima, el más interesante era el propuesto para el año 2018, en donde un cuadrangular entre campeones y subcampeones iba a revivir este trofeo, para esa ocasión Chile y Argentina por CONMEBOL, iban a enfrentar a Francia y Portugal por parte de UEFA, un trofeo interesante que no pudo desarrollarse por el estallido de los casos de corrupción en ambas confederaciones.

Así pasó el tiempo hasta este 2022, donde por fin se pudo volver a entregar el trofeo de la Finalissima, mismo que enfrentó a Argentina como campeón de la Copa América y a Italia como campeón de la Eurocopa.

El marcador, un contundente 3-0 en Wembley para que los sudamericanos se conviertan en el máximo ganador de este insipiente trofeo.

Curioso es que la Finalissima ya tiene apalabrada la siguiente edición para 2025 y posiblemente una más para 2028, curioso es que muy poca gente recuerde tan complicado trofeo, y curioso es que, a pesar de tener tantos años interrumpidos, Argentina se consagre bicampeón consecutivo, con todo y las décadas de no levantar el trofeo en su confederación.

Así es la historia de la Finalissima, un trofeo que es para unos cuantos y que prácticamente estaba en el olvido, uno de esos partidos que el negocio casi olvida, pero el mismo negocio fue el que de pronto lo volvió a encontrar.

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El campeón vive | Columna de Arturo Mena “Nefrox”

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Increíble que Atlas terminara el partido de la gran final echado para atrás en su propia casa, pero aún más increíble que Quiñones anotara un gol con puro corazón en el último minuto. Un 2-0 increíble para este partido de ida.

Atlas y Pachuca se enfrentarán el próximo domingo para definir al campeón del torneo. El superlíder Pachuca recibe en casa con un marcador de dos goles en contra, mientras que Atlas visitará buscando el icónico bicampeonato.

De ganar Pachuca se haría justicia deportiva, un equipo que ya hace tiempo dejó de ser favorito para campeonar, y que curiosamente este torneo regresó a sus viejas glorias. Del otro lado Atlas está irreconocible: un cuadro rojinegro que está marcando época para sus seguidores, nunca en más de 70 años de historia, los aficionados a la academia habían vivido un momento como este.

Un partido que quedó abierto para ambos, tomando en cuenta que Pachuca en casa es un equipo poderoso y que Atlas lleva una buena más no definitiva ventaja para los últimos 90 minutos del torneo. Creo que no hay nada para nadie todavía, y en lo que nos queda, todo puede pasar.

Por lo pronto es momento de pensar en que el campeón sigue vivo y que el superlíder quiere hacerle la vida imposible, con tal de que la corona, no se quede seis meses más en el otro campo de Guadalajara.

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