agosto 18, 2026

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#4 Tiempos

Sonidos de una generación perdida | Columna de Adrián ibelles

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Postales de viaje

No ha pasado demasiado desde 2016, pero Christian no puede olvidar aquel día de ese año en que llegó a sus oídos la primera canción del Post Pop Depression, álbum en el que Josh Homme y Dean Fertita (QOTSA) y Matt Helders (Arctic Monkeys) colaboraron con el legendario Iggy Pop.

Christian Herrera es un melómano. Hace un montón de cosas; interviene ropa para su marca Bad People, es Spammer en el Espacio Permanente para el Diseño Mexicano, toca en donde lo inviten (donde se presenta como El Salvaje), y está muy activo en la escena under organizando sus propios eventos, como mercadillos de diseño y festivales de música en el lugar donde coincidimos, San Cristóbal de las Casas. Pero sobre todo eso, es un tipo con un oído fino para la música. Así de simple.

Nos encontramos para hablar un poco de una fiesta a la que me invitó, la 4a fiesta Post Punk Depression. El nombre, como podrán imaginarse, fue producto del Big Bang interno que detonó el disco de Iggy Pop en el universo sonoro de Christian. El pretexto fue ese, poner la música que a él le gusta, y compartirla con otros, quienes como yo, estamos ávidos de ese lugar y momento para escuchar algo de rock.

“Yo quería hacer una fiesta Post Punk en esta onda de baile que se hacen en el Centro de Salud o en el Under, clásicos de allá en el Deefé. Justo Iggy Pop sonaba mucho en esas fiestas, y coincidió que el año en que hicimos la fiesta, salió el disco de Iggy y dije así se va a llamar”.

La fiesta se repitió en 2017, con dos ediciones. Pero luego en 2018 pararon. “Dejé de tomar, y de salir. Andaba en otra onda, viajando y no me organizaba”.

EL SALVAJE

Le pregunté cómo reaccionaba la gente al concepto de Post Punk, “Todavía hay gente que se saca de onda cuando escucha el género, piensan que es música bien pesada, y que habrá weyes con los pelos parados, pero la mayoría ya sabe que involucra a mucha más escena, porque el post punk llama también a metaleros o goths, o los del electro y hasta a los de los nostálgicos de los 80s”.

Christian, como buen melómano y entusiasta de los eventos, busca abrir la escena under y por eso siempre está dispuesto a renovarse.

“Hace unos meses estaba en una fiesta en un local de hamburguesas con los metaleros donde me invitaron a tocar, y luego del heavy metal, puse yo algo de new wave y Post punk, y la banda se prendió. Y cuando los estaba viendo ahí, bailando, me acordé. Aquí tiene que ser la fiesta Post Punk”.

Lugosi is not dead

Me quedó claro a qué se refería cuando llegué al lugar. Las monstruosas es un homenaje vivo al silver screen horror. A uno pasos de la entrada, máscaras de A Werewolf in Paris, figurines de The Gremlins y memorabilia de películas de clase b, te reciben. Detrás del escenario, donde Christian ya dejaba todo listo, Bela Lugosi, Lon Chaney Jr. y Boris Karloff caracterizados como los clásicos monstruos de Universal, se decían listos para la fiesta.

El primer dato que me pedí no olvidar para este texto: la invitación era para las 9pm. Lo normal es que a esa hora sólo los organizadores estén ahí (pero a veces ni ellos). Pues eran las 9 y ya había gente esperando.

En lo que llegaba el primer talento, comí una hamburguesa (la más sencilla de menú, pero muy buena) y bebí una cerveza 00 con Christian, que contestaba mensajes, subía Stories y seguía organizando el evento desde su celular. Me hubiera traigo unos bancos del local” pensó en voz alta, quizás imaginando que la gente buscaría donde tumbarse a escuchar tranquilamente la música.

Que bueno que no las llevo, pensé después, no hizo falta en ningún momento.

Fuscha Fusharesca subió en primer lugar. Tenía una sala con unas seis personas bailando, mientras los demás se habían esparcido en los otros dos cuartos, un poco ajenos. Entre Television, Blondie y Talking Heads, la gente empezó a confluir bajo las luces de colores del escenario

, y se sumieron en pasos y traguitos de la bebida oficial de la noche, caguama XX.

Christian sube al escenario para despedir a la primera curadora de la noche (que había dejado a todos vibrantes) y premió a la ganadora de su concurso de outfit post punk, con otro outfit completo cortesía de Bad People. Me dio un poco de envidia, y seguro que a más de uno le pasó igual, era un buen premio.

Iván de Pony York, banda local de post rock, subió a disparar una selección muy elaborada de bandas rusas, Gruppa Khumiy, Buerak, Ploho, y Motorama. Al principio me dio pena reconocer que no me sonaba ninguno de esos nombres. Aunque era el primer DJ Set de los Pony, valió la pena para trasladar la fiesta a ese terreno sonoro  de lo impredecible, extraviándonos en el mejor sentido.

-Es un evento raro -dijo uno de los asistentes -Yo pensé que la banda se iba a quejar del cover o de plano no entrarían, pero mira- me dice, señalando la sala abarrotada, donde los viajes a la barra por un par de caguamas son una tarea poco menos que complicada. Entiendo la razón. Para un pueblo donde estas fiestas son inusuales, no hay queja que quepa.

El Salvaje recibió el relevo. Ya les dije que Christian es un melómano. Poco se guardó para no dejar que la gente bajara el ánimo, cambió los riffs rusos por los bits de The Human League, Dead or Alive y Tiffany, acariciando el éxtasis de los danzantes con Maquillaje de Mecano, y saliéndose del molde con Crystal Castles.

-¿Y tú qué vas a tocar?- le pregunté a Beto Berzerk de Party Animals. -Algo de Industrial y Electrobody-, advirtió, con un sorbo a su cerveza y un gesto que me decía que igual no estaba seguro de cómo iban a reaccionar todos. Eso minimizó mi sorpresa cuando la atmósfera se puso muy oscura, densa y ligeramente agresiva, haciendo que un grupo de chicos metaleros que no se habían emocionado con I Ran, se incrustaran en la masa viva que no renegó de Combichrist, Simi Nah, Hocico o Divine. No falló la elección, incluso unas chicas europeas frente a mí se sabían las canciones y las cantaban a gritos.

Le tocó cerrar a Néstor de Crypt Humans!, con un set especial para el evento, que recibió a los asistentes en el grado máximo del frenesí, ligeramente mareados por el baile y la caguama. Yo, huí antes de que acabara mi encanto de media noche. Y porque con tantos decibeles, parecía que las máscaras gruñían desde sus pedestales.

El resultado debe ser positivo. Nadie se quejó de que no hubiese punketos. Pero había chicas en su veintes, tipos de más de cuarenta, y en general, una escena diversa, miembros perdidos de generaciones diversas, que convergen en los tonos oscuros de la ropa, y las canciones felices con líricas deprimentes. En lo que llega la 5a fiesta Post Punk Depression tendré que ver cómo le va a Christian en su próximo debraye, el FuzzZurfFest una fusión de Garage, Surf y Rock and Roll, géneros que reúnen a esa buena gente mala.

@Adrian_Ibelles

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#4 Tiempos

Historias de valor | Columna de Juan Jesús Priego

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LETRAS minúsculas

 

Una vez, un famoso orador se presentó ante un auditorio muy numeroso para disertar acerca de La dignidad humana y sus fundamentos teóricos (así tituló su conferencia). ¡Pero, ay, tan largamente habló de estos asuntos que muchos asistentes empezaron a bostezar y otros francamente se durmieron! Entonces decidió cambiar de táctica y sacó de su cartera un billete de quinientos pesos, lo agitó en el aire y preguntó con voz tonante:

¿Alguien quiere este billete?

Los que estaban despiertos levantaron la mano, y los que en ese momento dormían también la levantaron, e incluso más firmemente que los otros, un poco así como los diputados y los senadores la levantan en la Cámara a la hora de las votaciones. ¿Sobre qué van a votar? Sólo Dios lo sabe, pero ellos de todas maneras, para fingir que viven, dan muestras de asentimiento. Pero sigamos con nuestra historia. Era claro que todos querían participar en el dichoso concurso, pero ¿qué tenían que hacer para ganarse esos quinientos pesos?

El orador adoptó un aire misterioso, tiró al billete al suelo, lo pisoteó una, dos y cien veces, cual si bailara sobre él el jarabe tapatío, lo levantó del suelo y volvió a decir:

-El billete ha quedado un poco maltratado, como ustedes pueden ver. Pero si alguien lo sigue queriendo, que me lo diga.

Por demás está decir el revuelo que se armó. ¿A quién le importaba que estuviera maltratado? ¡Todos seguían queriendo aquel billete!

Luego el orador escupió sobre él, lo dobló, hizo con él una bola del tamaño de una pelota de golf y lo enseñó otra vez a su auditorio.

-Quien en tales condiciones siga queriendo este billete no tiene más que decírmelo y se lo daré.

Y he aquí que todos volvieron a levantar la mano.

-Bien –dijo entonces el orador-. Ahora ya están en mejor condiciones de saber qué es la dignidad humana. Cuando el billete estaba liso y crujiente, todos lo querían, pues valía lo que dice en cada uno de sus cuatro ángulos, es decir, quinientos pesos. Cuando lo pisoteé no una, sino varias veces, y quedó manchado con el lodo de mis zapatos, ustedes quisieron tenerlo aún, pues seguía valiendo quinientos pesos: mis golpes, como quiera que sea, no le hicieron perder nada de su valor. Luego lo escupí, pero no por eso ustedes le hicieron ascos. Pues así sucede con el hombre, señores y señoras. El hombre puede ser pisoteado, escupido, humillado; pero, pase lo que pase con él y le hagan lo que le hagan, nunca perderá su valor ni su dignidad.

El auditorio esbozó una sonrisa de comprensión y amabilidad, y el orador prosiguió de esta manera:

-Suceda lo que suceda, ante Dios siempre seremos valiosos e importantes: infinitamente más valiosos que este billete que, por lo demás, sólo vale quinientos pesos. ¿Ahora han comprendido ya en qué consiste la dignidad humana?

Y así acabó aquella conferencia. Espero que, por su bien, el orador haya sorteado entre el auditorio aquel billete, pues, de lo contrario…

Cuando leí esta historia en un libro de cuyo título no puedo acordarme, también yo sonreí. Pero no por el ingenio de este orador, sino porque ya había leído yo en un libro de la antigüedad cristiana una historia parecida.

Una vez –así comienza esta otra historia, mucho más antigua que la primera-, un peregrino fue en busca de un anacoreta para pedirle ayuda y un consejo. Estaba muy afligido por sus pecados pasados y no estaba seguro de que Dios fuera a perdonárselos. “No he sido bueno –gemía, desconsolado-; no he sido trigo limpio. ¿Tendrá Dios compasión de mí?”.

El anacoreta le habló largamente de la misericordia divina, le contó la historia de David y otras muchas tomadas de la Biblia; lo amonestó con graves palabras para que confiara más en la misericordia divina, pero el pobre peregrino seguía mostrándose al borde de la desesperación.

Entonces el santo hombre de Dios le hizo esta pregunta:

-Dime, si tu túnica se rasgara, ¿la tirarías?

-No. Esta túnica es la única que tengo; si se rasgara, la remendaría y volvería a usarla.

-Entonces, fíjate bien –respondió el anacoreta-: si tú cuidas así tus vestidos, que no son más que paño, ¿crees que Dios no va a tener misericordia de uno que ha sido creado a su imagen y semejanza?

El peregrino sonrió lleno de gozo, luego lloró durante unos instantes, emocionado, y por último besó la mano del santo anacoreta: había comprendido la lección. ¡Ahora ya sabía cuál es el valor de la vida humana! Y, dándole las más sinceras gracias, reemprendió su camino…

¿No es ésta una historia bella y profundamente humana? En realidad, me gusta mucho más que la anterior. ¿Crees que, por lo que has hecho, Dios se va a deshacer de ti echándote en el olvido? ¿Crees que Dios se deshace de este modo de sus criaturas? Sí así lo crees, si esto es lo que piensas de Él, déjame decírtelo: aún no lo conoces. Como el billete del conferencista, el hombre puede estar sucio; como la túnica del peregrino, su corazón puede estar roto, pero no por eso a sus ojos vale menos. Tal es, en pocas palabras, el fundamento de la dignidad humana. Y quien quiera fundamentarla de otra manera y con otros argumentos construye sencillamente en el vacío.

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El Cronopio

El artista, narrador, periodista e ingeniero, Alberto Sustaita | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

J.R. Martínez/Dr. Flash

En la lista de los grandes literatos potosinos del siglo XIX y principios del siglo XX se encuentra Miguel Alberto Sustaita Zavala que combinó su actividad profesional entre el periodismo, la literatura, el dibujo y la música. Esta última exponiendo la vena musical familiar pues su abuelo fue el músico potosino de reconocimiento internacional León Zavala, cuyo nombre perduró en el imaginario potosino al preservarse la orquesta con su nombre, en la cual, por cierto, iniciaría sus actividades musicales Julián Carrillo.

Su nombre se suma a la lista de personajes que combinan su vocación entre las ciencias e ingeniería con las letras. Alberto Sustaita ingresaría a estudiar ingeniería en el Colegio Militar de México, después de terminar sus estudios de preparatoria en el Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí, mismos que abandonaría para dedicarse a la escritura iniciando actividades de literatura y periodismo, en San Luis Potosí.

Miguel Alberto Sustaita Zavala nació en San Luis Potosí el 10 de mayo de 1863, su primera infancia la vivió bajo la ocupación francesa en San Luis. Si bien su obra literaria no es del todo conocida, sus composiciones musicales lo son menos, las cuales fueron influenciadas por el ambiente familiar en el cual varios de sus tíos ejercían su vocación musical heredada de su abuelo.

En sus primeros años como escritor se distinguiría por su trabajo periodístico, donde luego usaba la poesía como forma de expresión. Sus contribuciones en los periódicos locales de la época, como El Estandarte y El Correo de San Luis, usaba el seudónimo de P.K. Dor, el que luego también usaría en su obra literaria. Fue director del periódico potosino El Contemporáneo.

Su obra literaria incluye teatro, cuento, drama y novela

, la cual produjo desde fines del siglo XIX hasta su muerte que ocurrió el 29 de junio de 1909.

En 1892 publicó Siete Pecados, libro de narraciones editado por la imprenta Vélez e hijos, donde Manuel José Othón hizo la presentación; presentación donde Othón lamentaba “porque en San Luis nadie lee” (¿qué tanto ha cambiado esta apreciación?).

Iniciando el siglo XX llevaría a la imprenta varias de sus obras, entre las que se encuentran la realizada en la Imprenta Popular en 1906 intitulada Las Bolado. En la Tipografía de la Escuela Militar de San Luis Potosí, editaría las obras: Nita. Drama en un prólogo y tres actos, en 1904; El crimen del Pullman en 1907; Mortales y veniales en 1907; El padre Adrián. Drama en tres, también en 1907; Mutilado en 1909, poco antes de su muerte.

En 2010 el Ayuntamiento de San Luis Potosí publicó la obra Cuentos Potosinos donde se incluyeron los escritos por Alberto Sustaita y en 1998 El Colegio de San Luis, en su colección Literatura Potosina 1850 – 1950 coordinada por Ignacio Betancourt, publicó los cuentos Un Truchiman, Doña Juanita y el Tren de Balastre.

Alberto Sustaita procreó cinco hijos en su matrimonio el 7 de mayo de 1898 con María Emilia Muñoz López realizado en San Luis Potosí.

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#4 Tiempos

El pionero de la música electrónica en América Latina | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Uno de los trascendentes desarrollos artísticos y científicos potosinos lo son los pianos metamorfoseados desarrollados por Julián Carrillo, únicos en el mundo y que abriera la puerta a un nuevo universo musical. Los pianos, diseñados dando importancia al esquema práctico del propio piano, o sea sin cambiar la disposición de las teclas, fueron diseñados para poder tocar en tercios, cuartos, hasta dieciseisavos de tono, conformando así una serie de quince pianos que fueron presentados en la Feria Internacional de Bruselas en 1958 donde obtuvieron la medalla de oro.

Previamente Carrillo había diseñado y transformado un piano comercial de alta calidad a piano de tercios de tono, cambiando por completo el cuerpo del piano, el arpa que daba paso a tener un piano en tercios de tono, lo cual fue desarrollado a finales de la década de los cuarenta del siglo XX.

En este importante diseño del piano de tercios de tono, participó un joven que se haría camino en el mundo de la música y de la tecnología, Raúl Pavón Sarrelangue que pasa a la historia de la música mexicana como el pionero en la música electrónica en América Latina.

Por el lado musical, Raúl Pavón estudiaría guitarra con el célebre guitarrista Andrés Segovia y en Milán, Italia y en Colonia, Alemania, música electroacústica. Posterior a su participación el piano de tercios de tono, continuó su trabajo en nuevos diseños y construcción de guitarras y sintetizadores.

En el ámbito de la ingeniería y tecnología Raúl Pavón se formaría en el Instituto Politécnico Nacional egresando de la licenciatura en ingeniería en electrónica y comunicaciones en 1954, graduándose como ingeniero en radiocomunicación y electrónica con un diplomado en computación, continuando sus estudios superiores en electrónica en Milán, Colonia y París.

Su formación, así, estuvo ori entada a la música y la ingeniería lo que le permitiría unir esas disciplinas en sus futuras contribuciones en la música electroacústica de la que sería pionero en América Latina destacando además como compositor e investigador.

En 1964 construyó el primer sintetizador hecho en México, el Ominifón, uno de los primeros sistemas de sintetizador didáctico, que anticipó la idea de la tecnología musical como herramienta educativa y creativa.

En el Conservatorio Nacional de México fundaría en 1970 el Laboratorio de Música Electrónica junto a Héctor Quintanar, con quien colaboró en los primeros conciertos de música electrónica y electroacústica realizados en México. En 1976 dedicándose por completo a la música electrónica y al desarrollo del Icofón, instrumento de imagen y sonido electrónicos para el cual compuso las obras Suite icofónica (1983), Fantasía creacionista (1985), Una antifantasía (1986), Fantasía de la muerte (1987), Fantasía abstracta (1989) y Fantasía cósmica (1984), algunas de las cuales pueden escucharse por Youtube.

Publicó el primer libro sobre el tema de la música electrónica en 1981, intitulado La electrónica en la música y en el arte, editado por el Centro de Investigación y Documentación Musical Carlos Chávez (CENIDIM).

Raúl Pavón Sarrelangue, que tuvo relación con una de las aportaciones potosinas al mundo, nació en 1928 y falleció en el 2008.

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