agosto 21, 2026

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#4 Tiempos

¿Sí o no al aumento al agua?, pues…“aguas” | Apuntes de Jorge Saldaña

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APUNTES

 

Culto Público, hijos de mis ojos negros que quisiste tanto: adivinar el futuro, como es bien sabido, es una capacidad exclusiva de los horóscopos y de las galletas chinas de la suerte, que además de atinadas, son muy sabrosas. Eso todo el mundo lo sabe.

No obstante, y consciente de carecer de la capacidad astral o tino oriental, me atrevo a decir desde hoy, que la propuesta para incrementar en un 25 por ciento las tarifas del agua potable, aprobada por la junta de gobierno de Interapas, simplemente no va prosperar, por lo menos no así como está planteada, y tampoco por ese porcentaje.

Como a muchos consta, quien esto escribe no acostumbra eso de andarse bañando seguido, pero aun así comprendo a todos los demás potosinos con sentido mínimo de la higiene que sí lo hacen, los que sí utilizan el agua corriente en sus hogares, los que la utilizan todos los días para lo más indispensable, pero sobre todo me solidarizo con aquellos que la tienen muy justa, racionada a veces, o de plano no llega a sus casas ni una gotita perdida ni en tubo ni en pipa.

Ya en serio, el coraje de no tener agua en muchísimas zonas de la ciudad es alto y justificado.

Por otro lado, los incrementos a las tarifas o cualquier tipo de impuesto son impopulares. A nadie nos gusta pagar más, pero menos nos gusta no tener agua.

Para nuestros poli-castigados y sufri-inflacionados monederos y carteras, el dilema se agrava:

“Si por lo que pago en este momento, no tengo agua… ¿qué me haría pensar que pagando un 25 por ciento más la tendré?”, reflexionarán, y con razón, los potosinos.

La burra no era arisca (como dicen en muchos pueblos que no son los míos), el Interapas ha sido saqueado desde hace años, carga con deudas multimillonarias de parte de fraccionadores y privilegiados constructores que jamás han pagado por sus conexiones a la red o sus consumos; carga con un pesadísimo yugo en el lomo desde que se comprometió por 25 años a pagar 20 millones de pesos mensuales (pesos más pesos menos) a Aqualia llegue o no llegue el agua de El Realito. Esa empresa, hija de Aquos, que salió muy buena para cobrar, pero muy mala para cumplir con el servicio, es como el Interapas del Interapas.

Por si fuera poco, el ex presidente municipal, Xavier Nava Palacios, se dio vuelo, manga ancha y encajó colmillo al organismo, de acuerdo a la investigación que reveló la Auditoría Superior del Estado.

El comandante de “los niños sin hambre”, el presidente del Frente Cívico, el muy honorable, pero inhabilitado por incapaz, el señalado y denunciado por millones de pesos que derrocharon en la compra de las luminarias, el mismo al que últimamente se le puede encontrar con más facilidad en los antros de moda conquistado bellas compañías en lugar de responder por todas sus pillerías públicas, se despachó “nada más” con 350 millones de pesos que mal usaron en el organismo…

En pocas palabras, hay fuga de agua, hay fuga de recursos y, en una de esas, también habrá fuga de uno que otro personaje de la administración anterior. ¿Cómo no iba a estar tan mal el Interapas?

Regresando al tema que nos ocupa, estamos entonces en un “impasse” o callejón sin salida respecto al agua y sus tarifas:

“Yo no te pago más porque no me das buen servicio”, mientras que el Interapas no puede dar un mejor servicio porque… no le pagan más.

En números reales, que me puse a investigar en mis amplios ratos de ocio, encontré para ustedes, mi Culto Público, que, en la práctica, hoy en día se nos cobra a los potosinos un promedio de 19 pesos por metro cúbico que recibimos (cuando lo recibimos o cuando no…) y, de acuerdo a las cuentas del propio organismo, entregar ese metro cúbico (saneamiento y alcantarillado incluidos) cuesta casi 24 pesos, es decir, le “perdemos” casi 5 pesos a cada metro cúbico de H20.

Cabe señalar que la determinación del porcentaje de incremento y el costo promedio de cada metro cúbico, en esta ocasión no se realizó de forma arbitraria (como lo intentó hacer Nava en su trienio), sino que se basaron en el decreto 594 sobre el tema y que establece la metodología que se debe utilizar con este fin.

De acuerdo a esa metodología, las cifras cuadran y el incremento del 24.9 porciento estaría justificado y colocaría a San Luis incluso por debajo del promedio del costo por metro que cobran ciudades como Cancún, Querétaro, Pachuca, Morelia y Aguascalientes.

Ahhhhh, pero ¿qué cree?, que el Interapas no se manda solo en estos asuntos, y además de aprobarlo en su junta de gobierno, como ya lo hizo (seis votos a favor y cinco en contra), tendrá que pasar la aduana del Congreso del Estado. Ahí no va a pasar, por lo menos así como está planteado.

Si los miembros de la junta de gobierno del organismo ya votaron en contra, el “bloque” legislativo que fue convocado hoy por el propio gobernador Gallardo para frenar lo que llamó un “abuso” y “no tener progenitora” por parte del Interapas, se espera que hará lo propio en el mismo sentido, y además, el aumento no cuenta tampoco con el respaldo de los seis votos que representa el PAN en el poder legislativo…

¿Quién dirá que “sí” a algo tan impopular, pero “no” a algo tan necesario?

Desde la muy humilde opinión de este aprendiz de reportero, creo que el planteamiento desde la dirección del organismo, aunque justificado, fue mal manejado, tanto para la sociedad como para las autoridades involucradas en el asunto.

Ayer el jefe del ejecutivo, hasta en lenguaje escatológico, dejó ver que no se consultó la propuesta ni con la CEA ni con la presidencia municipal de Soledad ni tampoco con la de San Pedro, que el alcalde Galindo ni siquiera estuvo presente y consideró absurdo que el aumento se aplique lo mismo a las colonias y casas más marginadas con la misma vara que a las mas privilegiadas.

Por eso, hijos del amor bonito que lo tenían conmigo, me atrevo a adelantarles que la propuesta seguramente será modificada, se tendrá que equilibrar el incremento para unas y otras zonas y seguramente se tendrá que bajar el porcentaje para no perderle y poder invertir en la infraestructura, pozos, personal, energía y fortalecer al organismo.

Entonces….

¿El Interapas necesita el incremento para dar un mejor servicio? Sí

¿Las cifras y el planteamiento fue el más adecuado? Todo indica que no

Sin saber sobre las alineaciones y lo que depara Libra ni conocer el mensaje de la galleta de la suerte, les puedo asegurar que en los próximos días se transformará la propuesta al interior del legislativo y el “estira y afloja” apenas va a comenzar. Nada que no se resuelva antes del 25 de noviembre, fecha límite para que se entregue la propuesta de Ley de Ingresos tanto del Ayuntamiento como del Interapas.

Eso sí ni como negar que el tema genera tensión entre un palacio y otro… así que “aguas”.

Hasta la próxima, se me acabó la fuerza de la mano izquierda por lo que lo dejo, Culto Público, en los propios brazos de quien este contigo.

Atentamente,

Jorge Saldaña.

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#4 Tiempos

El filósofo de Lo Mexicano, Luis Villoro Toranzo | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

En 1950 El Colegio de México publicaba la obra: Los grandes momentos del indigenismo en México, escrita por Luis Villoro Toranzo, que iniciaba su trayectoria filosófica en México, después de graduarse en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde se doctoró en filosofía.

Bajo la influencia del filósofo español desterrado y que fuera Rector de la Universidad de Madrid, José Gaos, emprendió en el grupo filosófico Hiperion, el estudio del Ser del Mexicano y la producción de la filosofía de Lo Mexicano desde corrientes como el existencialismo, el historicismo y la fenomenología.

Aunque el interés en el tema del indigenismo al parecer tuvo sus raíces en las experiencias de juventud en el altiplano potosino, en la Hacienda de Cierro Prieto al noroeste de la ciudad de San Luis Potosí, donde la familia de su madre tenía sus raíces y donde viviría por un tiempo, antes de trasladarse a la Ciudad de México a estudiar filosofía en la UNAM.

En dicha hacienda, al decir de su hijo el escritor Juan Villoro en su libro sobre su padre: la figura del mundo, le marcaría la escena de un campesino que al encontrarlo le saluda besándole la mano y refiriéndose a su persona como “patroncito”.

Luis Villoro nació el 3 de noviembre de 1922 en Barcelona, España; su padre un médico barcelonés y su madre una rica hacendada potosina. Tras el conflicto de la guerra civil española, su familia regresa a México y se instala en primera instancia en San Luis Potosí a fines de la década de los treinta.

La trayectoria intelectual de Luis Villoro, siempre estuvo en torno al tema de lo mexicano lo que lo llevó a estar de cerca y apoyar el movimiento zapatista en Chiapas al parejo de su vida académica en la UNAM.

En su pensamiento se subraya la convivencia social bajo el respeto entre culturas, exige reconocer al otro y construir comunidades que incluyan la diversidad, sin sacrificar la autonomía de las personas ni de los pueblos. Lo que le llevo a proponer enfoques para una democracia que reconozca la pluralidad de identidades.

Profesor de la UNAM desde 1954 en la Facultad de Filosofía y Letras de donde egresó, fue también investigador del Instituto de Investigaciones Filosóficas desde 1971 y

en el cual es nombrado Investigador Emérito en 1989, mismo año en que recibe el Premio Universidad Nacional en Investigación en Humanidades. En 1998 es nombrado Investigador Nacional Emérito de la UNAM.

En la creación de instituciones también tuvo participación, fue profesor fundador de la Facultad de Filosofía de Guadalajara y de la Universidad Autónoma Metropolitana unidad Iztapalapa haciéndose cargo de la dirección de la División de Ciencias Sociales y Humanidades. En 1978 ingresa a El Colegio Nacional y en 1986 recibe el Premio Nacional de Ciencias Sociales, Historia y Filosofía.

La Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo le otorgó el Doctorado Honoris Causa en el 2002, y en el 2004 se lo otorga la Universidad Autónoma Metropolitana. Finalizando el año de 2007 es nombrado Miembro Honorario de la Academia Mexicana de la Lengua.

Respecto a su obra filosófica, el Centro de Estudios de Filosofía Mexicana la reseña: “La obra de Villoro no es posible clasificarla en una sola línea de investigación, pues su producción filosófica se desarrolló en varias vertientes a lo largo de su vida intelectual, por ejemplo: el campo de la historia de las ideas y de la filosofía de la cultura, la filosofía de la historia, la filosofía política, la teoría del conocimiento, la analítica, la ética, entre otras”.

Luis Villoro Toranzo, que se nutrió de la vida mexicana en el altiplano potosino es considerado uno de los más destacados representantes de la filosofía mexicana, siendo su obra una parte indispensable de la filosofía. Villoro murió en la Ciudad de México el 5 de marzo del 2014.

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#4 Tiempos

Historias de valor | Columna de Juan Jesús Priego

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LETRAS minúsculas

 

Una vez, un famoso orador se presentó ante un auditorio muy numeroso para disertar acerca de La dignidad humana y sus fundamentos teóricos (así tituló su conferencia). ¡Pero, ay, tan largamente habló de estos asuntos que muchos asistentes empezaron a bostezar y otros francamente se durmieron! Entonces decidió cambiar de táctica y sacó de su cartera un billete de quinientos pesos, lo agitó en el aire y preguntó con voz tonante:

¿Alguien quiere este billete?

Los que estaban despiertos levantaron la mano, y los que en ese momento dormían también la levantaron, e incluso más firmemente que los otros, un poco así como los diputados y los senadores la levantan en la Cámara a la hora de las votaciones. ¿Sobre qué van a votar? Sólo Dios lo sabe, pero ellos de todas maneras, para fingir que viven, dan muestras de asentimiento. Pero sigamos con nuestra historia. Era claro que todos querían participar en el dichoso concurso, pero ¿qué tenían que hacer para ganarse esos quinientos pesos?

El orador adoptó un aire misterioso, tiró al billete al suelo, lo pisoteó una, dos y cien veces, cual si bailara sobre él el jarabe tapatío, lo levantó del suelo y volvió a decir:

-El billete ha quedado un poco maltratado, como ustedes pueden ver. Pero si alguien lo sigue queriendo, que me lo diga.

Por demás está decir el revuelo que se armó. ¿A quién le importaba que estuviera maltratado? ¡Todos seguían queriendo aquel billete!

Luego el orador escupió sobre él, lo dobló, hizo con él una bola del tamaño de una pelota de golf y lo enseñó otra vez a su auditorio.

-Quien en tales condiciones siga queriendo este billete no tiene más que decírmelo y se lo daré.

Y he aquí que todos volvieron a levantar la mano.

-Bien –dijo entonces el orador-. Ahora ya están en mejor condiciones de saber qué es la dignidad humana. Cuando el billete estaba liso y crujiente, todos lo querían, pues valía lo que dice en cada uno de sus cuatro ángulos, es decir, quinientos pesos. Cuando lo pisoteé no una, sino varias veces, y quedó manchado con el lodo de mis zapatos, ustedes quisieron tenerlo aún, pues seguía valiendo quinientos pesos: mis golpes, como quiera que sea, no le hicieron perder nada de su valor. Luego lo escupí, pero no por eso ustedes le hicieron ascos. Pues así sucede con el hombre, señores y señoras. El hombre puede ser pisoteado, escupido, humillado; pero, pase lo que pase con él y le hagan lo que le hagan, nunca perderá su valor ni su dignidad.

El auditorio esbozó una sonrisa de comprensión y amabilidad, y el orador prosiguió de esta manera:

-Suceda lo que suceda, ante Dios siempre seremos valiosos e importantes: infinitamente más valiosos que este billete que, por lo demás, sólo vale quinientos pesos. ¿Ahora han comprendido ya en qué consiste la dignidad humana?

Y así acabó aquella conferencia. Espero que, por su bien, el orador haya sorteado entre el auditorio aquel billete, pues, de lo contrario…

Cuando leí esta historia en un libro de cuyo título no puedo acordarme, también yo sonreí. Pero no por el ingenio de este orador, sino porque ya había leído yo en un libro de la antigüedad cristiana una historia parecida.

Una vez –así comienza esta otra historia, mucho más antigua que la primera-, un peregrino fue en busca de un anacoreta para pedirle ayuda y un consejo. Estaba muy afligido por sus pecados pasados y no estaba seguro de que Dios fuera a perdonárselos. “No he sido bueno –gemía, desconsolado-; no he sido trigo limpio. ¿Tendrá Dios compasión de mí?”.

El anacoreta le habló largamente de la misericordia divina, le contó la historia de David y otras muchas tomadas de la Biblia; lo amonestó con graves palabras para que confiara más en la misericordia divina, pero el pobre peregrino seguía mostrándose al borde de la desesperación.

Entonces el santo hombre de Dios le hizo esta pregunta:

-Dime, si tu túnica se rasgara, ¿la tirarías?

-No. Esta túnica es la única que tengo; si se rasgara, la remendaría y volvería a usarla.

-Entonces, fíjate bien –respondió el anacoreta-: si tú cuidas así tus vestidos, que no son más que paño, ¿crees que Dios no va a tener misericordia de uno que ha sido creado a su imagen y semejanza?

El peregrino sonrió lleno de gozo, luego lloró durante unos instantes, emocionado, y por último besó la mano del santo anacoreta: había comprendido la lección. ¡Ahora ya sabía cuál es el valor de la vida humana! Y, dándole las más sinceras gracias, reemprendió su camino…

¿No es ésta una historia bella y profundamente humana? En realidad, me gusta mucho más que la anterior. ¿Crees que, por lo que has hecho, Dios se va a deshacer de ti echándote en el olvido? ¿Crees que Dios se deshace de este modo de sus criaturas? Sí así lo crees, si esto es lo que piensas de Él, déjame decírtelo: aún no lo conoces. Como el billete del conferencista, el hombre puede estar sucio; como la túnica del peregrino, su corazón puede estar roto, pero no por eso a sus ojos vale menos. Tal es, en pocas palabras, el fundamento de la dignidad humana. Y quien quiera fundamentarla de otra manera y con otros argumentos construye sencillamente en el vacío.

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El Cronopio

El artista, narrador, periodista e ingeniero, Alberto Sustaita | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

J.R. Martínez/Dr. Flash

En la lista de los grandes literatos potosinos del siglo XIX y principios del siglo XX se encuentra Miguel Alberto Sustaita Zavala que combinó su actividad profesional entre el periodismo, la literatura, el dibujo y la música. Esta última exponiendo la vena musical familiar pues su abuelo fue el músico potosino de reconocimiento internacional León Zavala, cuyo nombre perduró en el imaginario potosino al preservarse la orquesta con su nombre, en la cual, por cierto, iniciaría sus actividades musicales Julián Carrillo.

Su nombre se suma a la lista de personajes que combinan su vocación entre las ciencias e ingeniería con las letras. Alberto Sustaita ingresaría a estudiar ingeniería en el Colegio Militar de México, después de terminar sus estudios de preparatoria en el Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí, mismos que abandonaría para dedicarse a la escritura iniciando actividades de literatura y periodismo, en San Luis Potosí.

Miguel Alberto Sustaita Zavala nació en San Luis Potosí el 10 de mayo de 1863, su primera infancia la vivió bajo la ocupación francesa en San Luis. Si bien su obra literaria no es del todo conocida, sus composiciones musicales lo son menos, las cuales fueron influenciadas por el ambiente familiar en el cual varios de sus tíos ejercían su vocación musical heredada de su abuelo.

En sus primeros años como escritor se distinguiría por su trabajo periodístico, donde luego usaba la poesía como forma de expresión. Sus contribuciones en los periódicos locales de la época, como El Estandarte y El Correo de San Luis, usaba el seudónimo de P.K. Dor, el que luego también usaría en su obra literaria. Fue director del periódico potosino El Contemporáneo.

Su obra literaria incluye teatro, cuento, drama y novela

, la cual produjo desde fines del siglo XIX hasta su muerte que ocurrió el 29 de junio de 1909.

En 1892 publicó Siete Pecados, libro de narraciones editado por la imprenta Vélez e hijos, donde Manuel José Othón hizo la presentación; presentación donde Othón lamentaba “porque en San Luis nadie lee” (¿qué tanto ha cambiado esta apreciación?).

Iniciando el siglo XX llevaría a la imprenta varias de sus obras, entre las que se encuentran la realizada en la Imprenta Popular en 1906 intitulada Las Bolado. En la Tipografía de la Escuela Militar de San Luis Potosí, editaría las obras: Nita. Drama en un prólogo y tres actos, en 1904; El crimen del Pullman en 1907; Mortales y veniales en 1907; El padre Adrián. Drama en tres, también en 1907; Mutilado en 1909, poco antes de su muerte.

En 2010 el Ayuntamiento de San Luis Potosí publicó la obra Cuentos Potosinos donde se incluyeron los escritos por Alberto Sustaita y en 1998 El Colegio de San Luis, en su colección Literatura Potosina 1850 – 1950 coordinada por Ignacio Betancourt, publicó los cuentos Un Truchiman, Doña Juanita y el Tren de Balastre.

Alberto Sustaita procreó cinco hijos en su matrimonio el 7 de mayo de 1898 con María Emilia Muñoz López realizado en San Luis Potosí.

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